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Guy de Maupassant El Ángelus Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 1| y con placer partió, en 1859, para la campaña de Italia. 2 1| antes de este fatal año de 1870. Ahora, tras esas derrotas 3 1| atendida, y la guerra de 1879, declarada bruscamente, 4 1| hombres malvados que estaban abajo con armas.~ Cuando 5 1| el Sr. Boutemart, que no abandonaba jamás Dieppedalle y sus 6 1| las casas que no han sido abandonadas. Sin esta regla, siempre 7 1| pues estaría muy solo, muy abandonado, en ese campo, en medio 8 1| inmenso sacrificio hacía abandonando sus fábricas, y dijo:~ – 9 2| ternura.~ – Sí, nunca la abandonaré.~ Sus ojos cayeron 10 1| casa. Pues yo le ordeno que abandone effta casa, o la hago encerrar.~ 11 1| descubrió de pronto ese abandono apasionado en su esposa 12 1| de la inmensa catástrofe abatida sobre la patria. Torturada 13 1| huir por cualquier salida abierta.~ Cuando la Sra. de 14 1| hacia él con los brazos abiertos, mientras que el pequeño 15 1| pasión, pero como fiel y abnegada compañera, más madre que 16 1| de la ocupación. Ella lo abrazó, sabiendo por su fina intuición 17 1| su naciente sensibilidad. Abría a veces, a escondidas, los 18 1| igual ni rival.~ Luego, abriendo sus brazos, ella le tomó 19 1| cubrió con sus ropas de abrigo, pues no podiá saber ni 20 1| descendían presurosos para abrir a los invasores, y la cocinera 21 1| violencias. Id rápido a abrirles, y darles lo que quieran. 22 1| llorar, que iba a gritar, abrumada por el miedo a la incertidumbre 23 1| inalterable sangre fría, su absoluta confianza en si mismo. Desde 24 1| unión que no contentaba en absoluto su sueño de juventud, se 25 1| odiosos prusianos, dueños absolutos, libres de hacer lo que 26 1| vinagres artificiales, había acabado por ganar una gran fortuna 27 1| acontecimientos que le afectaban acabarían por dar un giro favorable, 28 2| convertirme en miembro de la Academia de medicina? Aquí, no tengo 29 1| la muerte de su esposa, acaecida hacía justo nueve años, 30 | Acaso 31 1| cristiana.~ Ella tuvo accesos de ternura sentimental y 32 1| una necesidad violenta de acción, de lucha y de vago heroísmo, 33 1| en buen francés, casi sin acento:~ – Le ruego me perdone, 34 1| ventajas de esta combinación, aceptó, y la tía, a comienzos de 35 1| irresistible necesidad de las aceras y de las grandes calles 36 1| Sena, y de una fábrica de ácidos y de vinagres artificiales, 37 1| espíritu después de ese lúgubre acontecimiento? Ingresó en las órdenes 38 1| ante el fuego. ¿Se iría a acotar? No, no todavía, pues no 39 1| existencia ociosa de los acuartelamientos, y con placer partió, en 40 2| ha reflejado bien?~ Acumulaba las pruebas, las injusticias, 41 1| entablan amistad para más adelante, las de la burguesía y las 42 1| poco grueso, con aspecto de adinerado. Se le llamaba todavía el 43 1| las mejillas. Se veía, se adivinaba que ese hombre había sufrido 44 1| en la vida consistían en administrar sus amplias propiedades, 45 1| también sobre su cima el admirable bosque de Roumare yendo 46 1| de atenciones. Germaine admitió la petición, y el padre 47 2| pobres órganos, podemos adorar esas letras, de las que 48 1| confusión de la vida que se adormece, del ser mitigado por el 49 2| conversación:~ – Yo adoro a Cristo.~ El médico 50 1| raro.~ Y la niña casi adulta, a quién su madre había 51 1| los acontecimientos que le afectaban acabarían por dar un giro 52 1| ventaja de bienestar, de afecto, de sentimiento, de golosina, 53 1| inesperadas de esposa, que se aferra y se entrega como una amante 54 1| miembros ambos, por vecindad y afición a la caza, a uno de sus 55 2| las orejas, y el mentón afilado, ojos gris pálido, con la 56 1| radiante certeza de haber afirmado una verdad incuestionable 57 1| aquí?~ El abad Marvaux afirmó, luego dijo:~ –¿Sigue 58 1| invierno. Se podía sentir afuera el severo rigor del aire 59 1| balanceó mientras él la agarraba por el cuello. Con su voz 60 2| cura.~ El abad sintió agitarse su alma de apóstol. Añadió:~ – 61 1| haciéndolos dolorosos como una agonía nocturna del alma y del 62 1| jóvenes mujeres. Ella los veía agonizantes y mutilados por el fusil, 63 1| encontró allí con aquel agradable vecino instalada casi como 64 1| unánimemente a continuar hasta la agregación. ¡Ah! he aquí a uno que 65 2| soy el doctor Paturel, agregado de la Facultad de Medicina 66 1| de árboles y anegado de agua, esa costa, al pie de la 67 1| enemiga o enterrado en un agujero en un campo de batalla, 68 1| verdes repletas de grandes álamos, recitaba a media voz, para 69 1| país, un poco torpe, pero alegre, y un aspecto muy como debe 70 2| compensación de todas las alegrías físicas, las únicas hermosas 71 1| desde fuera una orden en alemán, que nadie comprendió dentro.~ 72 1| dijo con esa pronunciación alemana que parece dicha con la 73 1| el doctorado, lo habían alentado unánimemente a continuar 74 1| del viento, helado por la alfombra de nieve extendida sobre 75 1| silenciosos, sobre esas mullidas alfombras que mitigaban el leve ruido 76 2| mediante métodos higiénicos, de alimentación y ejercicio, y unos polvos 77 1| sentía en él. Instruido, alimentado de filosofía, pronto experimentó 78 1| piel han tenido como primer alimento el gran cielo y el aire 79 1| extendió las piernas, como aliviada, descansada de pronto.~ 80 1| viajan. Ella tuvo un bonito alojamiento, una ama de llaves, y profesores 81 1| remolinos descendían desde la alta Francia y podían hacer zozobrar 82 1| paso lento, molesta por su altura, sosteniéndose a la rampa, 83 2| Cristo.~ El sacerdote, alucinado, se calló, luego, siguiendo 84 1| las jovencitas. Ella fue amable, luego coqueta, y él la 85 1| lágrimas por el recuerdo de su amada mamá, recuperaron su frescor 86 2| árboles, semejantes a dos amantes que se dicen sus ternuras, 87 1| industrial normando que había amasado una gran fortuna. Nada apagaba 88 1| cameló, lo sedujo, se hizo su amigo, su compañero de caza y 89 1| se encuentran y entablan amistad para más adelante, las de 90 1| sobre la mesa, donde se amontonaban muchos libros, y dos sobre 91 1| de todas estas luces, la amplia pieza era triste, un poco 92 1| consistían en administrar sus amplias propiedades, en los criaderos 93 1| esa angustia física, se añadía la de la inmensa catástrofe 94 1| instalarme aquí. Pero un anciano como yo no te serviría gran 95 1| soberbio, plantado de árboles y anegado de agua, esa costa, al pie 96 1| terribles pasó, cinco meses de angustias espantosas durante las que 97 1| cultura. Se le daba muy bien, animado por este amor al terruño 98 2| Solamente, sin embargo, los animales son ignorantes de esta ferocidad, 99 1| hinchado antes de este fatal año de 1870. Ahora, tras esas 100 1| por una de esas extrañas anomalías que provocan en los seres 101 2| incurables, reumatismos, anquilosados de los campos, inválidos 102 1| recuerdos volvían, de ella y de antaño, esos recuerdos íntimos, 103 2| fama; curaba las plagas antiguas con antisépticos nuevos, 104 2| las plagas antiguas con antisépticos nuevos, y perseguía el microbio 105 2| que escribir un libro, una antología de documentos al respecto, 106 1| cochero sobre la nieve, que anunciaban su llegada.~ Un minuto 107 1| entrada de la puerta sonó, anunciando la llegada de los dos últimos 108 1| asustarlo o aterrorizarlo anunciándole la presencia de hombres 109 1| momento que entraron, se anunció que la cena estaba servida, 110 1| amasado una gran fortuna. Nada apagaba su buen humor, su inalterable 111 1| se disipa; las llamas se apagan;~En los sombríos bosques 112 1| los dos últimos invitados. Aparecieron. El abad Marvaux entró en 113 1| la condesa de Brémontal, apartando los ojos del libro que leía, 114 1| entrega como una amante apasionada.~ Ella nunca había 115 2| sintió agitarse su alma de apóstol. Añadió:~ – Cristo 116 1| efftá?~ Ella respondió apresuradamente:~ –Es soldado, como 117 1| Lo vistió con Annette, aprisa, y lo cubrió con sus ropas 118 1| jadeante. Eran voces que se aproximaban, voces de hombres. Entonces, 119 | aquel 120 2| murió clavado a un tronco de árbol, dejándonos a todos la única 121 1| los medios, por todos los ardides, por todos los argumentos, 122 1| coqueta, y él la amó muy ardientemente como hombre simple que era. 123 1| los ardides, por todos los argumentos, disuadirlo de su resolución.~ ¿ 124 1| se convirtió en condesa y aristócrata de la región.~ El pequeño 125 1| malvados que estaban abajo con armas.~ Cuando él abrió los 126 1| pasos, lentamente, un poco arrastrados de joven mujer embarazada, 127 1| follajes,~Las locas riendo arrastran a los prudentes;~La amante 128 1| corazón, la lanzó escaleras arriba hacia su habitación.~ 129 1| campo, un fuego de castillo, arrojaba también su luz a resplandores 130 1| coqueterías tan ligeras que él fue arrojado a un nuevo amor. Ella encontró, 131 1| llama. Los leños al rojo le arrojaron a la cara la emanación de 132 1| los prusianos!~ Se arrojó hacia el cordón de la campanilla 133 1| dos borlas de polvos de arroz.~ En el momento que 134 1| rostro surcado por profundas arrugas sobre la frente y las mejillas. 135 1| conocimientos para comenzar, y luego artes del encanto, danza, música, 136 1| de ácidos y de vinagres artificiales, había acabado por ganar 137 2| a ministros, a grandes artistas, cuya cura repercute y es 138 1| produjeron de inmediato un asco y un horror hacia la guerra. 139 1| se hubiese dicho que un asedio comenzaba.~ La condesa 140 | así 141 2| refugio contra las dudas, un asilo contra el miedo, un consuelo 142 1| su esposa con un radiante asombro. Conquistado, cedió al principio 143 1| verdad incuestionable y asombrosa.~ Ella respondió exasperada:~ – 144 1| aquí.~ Ella murmuró, asustada:~ – Pero yo, completamente 145 1| Herni, más sorprendido que asustado por esos hombres, se puso 146 1| no sabía que decirle sin asustarlo o aterrorizarlo anunciándole 147 1| matrimonio tras seis meses de atenciones. Germaine admitió la petición, 148 1| niña; no fue exactamente atendida, y la guerra de 1879, declarada 149 1| pasarlos cercad de él y atenuar así las primeras consecuencias 150 1| decirle sin asustarlo o aterrorizarlo anunciándole la presencia 151 1| bajo el escalofrío de la atmósfera de muerte, de la que ese 152 2| de bañera para las almas atormentadas de saber, y para los cuerpos 153 1| guerra, una sola cosa lo atraía profundamente, era no ver 154 1| doctor Paturel, ¿pueden atravesar el río sin peligro en medio 155 1| sus preocupaciones, sus atroces presentimientos, la Sra. 156 1| un derecho. Es un crimen atroz. Usted no es más que un 157 1| Debe estar ahora en Pont Audemer. Una flota de chalanas y 158 1| corredor como un cañón. Voces aullaban bajo las paredes, se hubiese 159 1| ternura ardiente, una ternura aumentada sentimentalmente por toda 160 1| barco, lo cual era peor aun. La helada nunca detenía 161 1| imploraciones al Cielo.~ Aunque liberado de las obligaciones 162 1| rubios, lo coronaban como una aureola bajo el reflejo de las lámparas.~ – 163 1| sufriría durante esta peligrosa ausencia, le hicieron decidirse a 164 1| vibran las fibras de las auténticas madres.~ Luego lo balanceó 165 2| en medio, y tal aire de autoridad en sus palabras y en sus 166 2| la gente, a los burgueses avaros que pagan en plata, a veces 167 1| hay peligro, pues no van a aventurarse en la noche de su llegada 168 1| bravura y de su audacia aventurera, sintió, comprendió que 169 1| El médico añadió:~ – Ayer yo estaba en Bourg-Achard 170 1| con un cuidado apasionado, ayudada por una institutriz, era 171 1| razón,~El claro de luna azul que bañaba el horizonte. ~ 172 1| la fortuna. Lo demás son bagatelas. Pero, en el caso que nos 173 1| bien! Quieren que la Señora baje.~ – No quiero.~ – 174 1| pasó ante el prusiano y bajó a paso lento, molesta por 175 2| fuerte, los huesos marcados bajos las orejas, y el mentón 176 1| Henri, golpeándola como una bala en el corazón, la lanzó 177 1| auténticas madres.~ Luego lo balanceó mientras él la agarraba 178 1| criado apareció, y ella balbució:~ –¿Y bien?~ – ¡ 179 1| El claro de luna azul que bañaba el horizonte. ~ El 180 1| frecuencia. Le parecieron banales, inútiles, descoloridos; 181 1| un bribón que no teme los bancos de hielo. Y además tiene 182 1| al borde del cráneo, dos bandas de cabellos blancos rizados 183 2| despreciable, la tierra, especie de bañera para las almas atormentadas 184 1| cochero Philippe y su caballo Barbe son muy tranquilos ambos 185 1| podían hacer zozobrar la barca. ~ La condesa volvió 186 1| Una flota de chalanas y de barcos a vapor lo espera en Honfleur 187 1| seguía, era un hombrecillo barrigón, que habría estado completamente 188 1| Participó con valor en varias batallas, pero por un insólito giro 189 1| Germaine fue sin embargo bautizada e hizo su primera comunión, 190 1| propietario del castillo de Bec, en Sahurs, frente a La 191 1| un aspecto fresco en su bella persona cuidada, sus mejillas 192 1| reclamarlo a su vez. Y murmuró besándolo todavía:~ – Sí, querido 193 1| lo traiga, tengo ganas de besarlo.~ – Sí, señora condesa.~ 194 2| minusválido.~ El sacerdote le beso en la frente. El jovencito 195 1| Se hizo además con una biblioteca de novelas, de filósofos, 196 1| ventaja, una ventaja de bienestar, de afecto, de sentimiento, 197 2| veces en oro, y nunca en billetes. Curo la pequeña miseria 198 1| mejillas claras y sus patillas blancas que brillaban como la plata.~ 199 1| dos bandas de cabellos blancos rizados semejantes a dos 200 2| máscara de Voltaire y de Bonaparte. Tenía la nariz curvada 201 1| padres viajan. Ella tuvo un bonito alojamiento, una ama de 202 1| conservado sobre las sienes, al borde del cráneo, dos bandas de 203 1| que el Sr. Boutemart venga bordeando el río en coche, con un 204 1| rizados semejantes a dos borlas de polvos de arroz.~ 205 1| fuego, con las suela de una bota dirigida a la llama. Había 206 1| calzándose una especie de botas para alcanzar, a través 207 1| Ayer yo estaba en Bourg-Achard cuando vi pasar al ejército 208 1| de su sobrina, y cuando Boutemar le habó de dejar a la joven 209 1| llamaba todavía el guapo Boutermat. Era el tipo de comerciante, 210 1| hay desaparecidos.~ Y Bouternart, al respecto, replicó:~ 211 1| normandos, heredero de su bravura y de su audacia aventurera, 212 1| de Brémontal, tomando el brazo del médico, se dirigió al 213 1| descubrirse, impertinente y breve, luego dijo con esa pronunciación 214 1| condesa se levantó; tras unos breves pasos, lentamente, un poco 215 1| El ejército del general Briant se ha replegado hacia El 216 1| el padre Pichard es un bribón que no teme los bancos de 217 1| sus patillas blancas que brillaban como la plata.~ Era 218 1| en París habían sido tan brillantes que sus profesores, después 219 2| nosotros. El caballo que brinca al sol en una pradera, la 220 1| ardiente e incluso un poco brutal, mientras ella sentía al 221 1| cabeza y la idea de las brutalidades a las que esa soldadesca 222 1| oficial comandante era un bruto.~ Pero ella repitió 223 1| cuatro años cuyos cabellos en bucle y rubios, lo coronaban como 224 1| conservaba en su viudedad muy buenas relaciones, y estaba muy 225 1| despertados, corrían, con una bujía en la mano, apenas vestidos: 226 1| chovinista del que todo burgués francés estaba hinchado 227 2| curo a la gente, a los burgueses avaros que pagan en plata, 228 1| más adelante, las de la burguesía y las de la nobleza, las 229 1| que tú no has deseado y buscado más que la fortuna. La has 230 1| Señora no quiere, subirán a buscarla.~ Ella no tuvo miedo. 231 1| hasta la llegada de esos caballeros, dijo la condesa.~ 232 1| Es el cascabel de su caballito.~ Ella oyó también 233 2| al sol en una pradera, la cabra que escala sobre las rocas 234 1| batalla, con tantos otros cadáveres cuya carne descompuesta 235 1| hombres hubieran tomado su café y fumado sus cigarros, volvieron 236 1| Ef ufte la dama de este caftillo?~ Ella estaba de pie 237 1| cerca de la condesa, que calentaba sus pies al fuego. Sin embargo 238 1| francachelas teutonas. Los demás se callaban examinando con atención 239 2| suspiro a su lado le hizo callar. André lloraba en su coche 240 1| aceras y de las grandes calles pobladas de gente.~ 241 2| sacerdote, alucinado, se calló, luego, siguiendo su único 242 2| maestro crucificado en el Calvario, soy tuyo, tu hijo y tu 243 1| habría estado completamente calvo si no hubiese conservado 244 1| Los otros dos lo imitaron, calzándose una especie de botas para 245 1| Boutemart lo mimó, lo cameló, lo sedujo, se hizo su amigo, 246 1| horror! ¡qué horror!~ Caminaba ahora a largas zancadas 247 1| ahora todavía la repetía, caminando de un extremo al otro del 248 1| manita.~ Como salía, la campana de la entrada de la puerta 249 1| noche un ligero ruido de campanillas.~ – ¡El abuelo!, dijo~ – ¿ 250 1| distinguido, de gentil hombre campesino, capaz de mantener el tipo 251 1| jornadas de campo, fiestas campestres con todas las familias de 252 1| dedicó a pensar, luego, cansada de espíritu como de cuerpo, 253 1| gentil hombre campesino, capaz de mantener el tipo en cualquier 254 1| médico, un gran médico de la capital.~ Y la conversación 255 1| condecorado, y obtuvo el rango de capitán, pero una vez finalizada 256 1| llama. Había quitado su capucha del uniforme, y en su rostro 257 1| al rojo le arrojaron a la cara la emanación de su intenso 258 1| también la independencia de su carácter, la audacia de su palabra, 259 2| lo único bueno.~ –¡Caramba!, dijo el médico con voz 260 1| Y se rió con una gran carcajada de barbudo. Luego, cuando 261 2| vivo aquí, dijo él, aquí me carcomo, pierdo mi vida, todo lo 262 1| intenso calor, una especie de caricia ardiente e incluso un poco 263 1| las ternuras, a todas las caricias, a todas las señales de 264 1| hubiese hecho; se volvió cariñosa, con sutilidades y coqueterías 265 1| una hermosa normanda de carnes sonrosadas, hizo entrar, 266 1| Germaine se volvería a la edad casadera, en una persona muy solicitada. 267 1| productos químicos. Se había casado con la hija de un oficial 268 2| placer, ni mujer con quién casarme o amar, ni gloria a alcanzar, 269 1| la madre.~ – Es el cascabel de su caballito.~ Ella 270 1| son bagatelas. Pero, en el caso que nos ocupa, es indudable 271 1| vida cerca de él, en ese castillos que le gustaba, en ese país 272 1| añadía la de la inmensa catástrofe abatida sobre la patria. 273 1| turbadora, ese encanto tan cautivador de los besos que hacen olvidar 274 2| abandonaré.~ Sus ojos cayeron juntos sobre el minusválido 275 1| excelente jinete y gran cazador. Toda su ambición y placer 276 1| radiante asombro. Conquistado, cedió al principio a todas las 277 1| entraron, se anunció que la cena estaba servida, y la condesa 278 1| llegasen, pues ellos debían cenar con ella. ¿Pero podrían 279 1| compañero de caza y de placer. Cenaron a menudo el uno con el otro, 280 1| algunos meses para pasarlos cercad de él y atenuar así las 281 2| fuera de nuestras facultades cerebrales. Yo, no creo que comprenda 282 1| todavía, con la radiante certeza de haber afirmado una verdad 283 1| golpes de ariete habían cesado. No se oía ahora más que 284 1| que todavía luchaba. Luego cesó toda noticia. Ella cayó 285 1| Pont Audemer. Una flota de chalanas y de barcos a vapor lo espera 286 1| el ejército del general Chanzy que todavía luchaba. Luego 287 1| gran rumor de voces y de chasquidos de sables en el interior 288 1| para ella sola, versos de Chénier y de Lamartine. Luego se 289 1| completan la dote de una chica rica. La matricularía en 290 1| de gran valor.”~ La chiquilla, a la que educaba con un 291 1| ruido de hierros, de sables chocando; y las voces, cada vez más 292 1| dicha con la boca llena de choucrout y de salchichas:~ – 293 1| jactanciosa confianza de chovinista del que todo burgués francés 294 1| importaba a donde, a una choza del pueblo. Se la echaba 295 2| algunos segundos por un ciclo de ideas, llegando casi 296 2| mí, aquí, trabajar por la ciencia? ¿Tengo los laboratorios, 297 | cierta 298 1| tomado su café y fumado sus cigarros, volvieron al salón, cerca 299 1| llevaba también sobre su cima el admirable bosque de Roumare 300 1| jamás volvió a llevar su cinta roja ganada en el campo 301 1| están prisioneros en las ciudades, por su deber o su profesión, 302 2| dijo el médico con voz clara, que sonó en el aire seco.~ 303 1| persona cuidada, sus mejillas claras y sus patillas blancas que 304 2| nació en un establo y murió clavado a un tronco de árbol, dejándonos 305 2| y el dinero llegó, pues cobraba las visitas según las distancias 306 1| detrás del oficial:~ – Coge al niño en brazos y sígueme. 307 1| como de cuerpo, llevó los cojines del diván e hizo con su 308 1| bonita esfera estilo Luís XVI colgada en la pared; luego, con 309 1| con los ojos violetas, del color exacto de las malvas, con 310 1| comprendido que el oficial comandante era un bruto.~ Pero 311 1| todas las ventajas de esta combinación, aceptó, y la tía, a comienzos 312 1| del médico, se dirigió al comedor.~ Una vez sentado ante 313 1| de los Brémontal. Había comenzado su vida en la carrera militar, 314 1| serios conocimientos para comenzar, y luego artes del encanto, 315 1| combinación, aceptó, y la tía, a comienzos de primavera, llevó a su 316 | Cómo 317 1| pero como fiel y abnegada compañera, más madre que esposa, fue 318 1| sedujo, se hizo su amigo, su compañero de caza y de placer. Cenaron 319 2| el porvenir de ese niño, comparado con los suyos. Él era el 320 2| tendrás al menos, creo, en compensación de todas las alegrías físicas, 321 1| y tantas cosas aún que completan la dote de una chica rica. 322 1| elegante pensión de París donde completó su educación en todos los 323 1| guerra, pues bien, ella se comportaría como un hombre.~ – 324 1| por conciencia como por compostura.~ Entonces, a la Virgen 325 2| cerebrales. Yo, no creo que comprenda a Dios. Él es demasiado 326 2| esas letras, de las que no comprendemos el sentido, ese Dios tenebroso 327 2| concedido un sentido para comprenderlo, por piedad, por nuestros 328 2| con todos sus oídos y los comprendía muy bien.~ Y las miradas 329 1| Pierre vacilaba, habiendo comprendido que el oficial comandante 330 2| gusta oírlo hablar! Yo le comprendo perfectamente.~ Y el 331 2| pequeña miseria del más común de los hombres, pero nunca 332 1| establecidas y han sido ya comunicadas las familias. En cuanto 333 1| bautizada e hizo su primera comunión, pero no recibió a continuación 334 2| existe, todos los dioses concebidos por el pensamiento humano 335 2| inmenso, no habiéndonos sido concedido un sentido para comprenderlo, 336 2| palabra Dios representa una concepción y una explicación cualquiera, 337 1| deberes obligatorios tanto por conciencia como por compostura.~ 338 2| pequeñeces del ideal. Y concluyó:~ – Quizás tanga usted 339 1| a uno de sus vecinos, el conde de Brémontal, propietario 340 1| Sin embargo fue destacado, condecorado, y obtuvo el rango de capitán, 341 1| sacerdote director, encargado de conducir hacia Dios las almas de 342 1| evocados en las horas lúgubres, confidencias sobre sí misma, que uno 343 1| vecinos y todas las osamentas confundidas. ¡Oh! ¡qué horror! ¡qué 344 2| Cristo también haya sido confundido por Dios en su misión, como 345 1| pensamiento se hundió en esa confusión de la vida que se adormece, 346 | conmigo 347 1| el corazón una terrible conmoción y respondió:~ – No 348 1| su imaginación en la tan conmovedora leyenda cristiana.~ 349 2| ni el poder, del que no conocemos más que un pequeño intento 350 1| son muy tranquilos ambos y conocen sobradamente el camino.~ 351 2| cuya cura repercute y es conocida hasta en el extranjero. 352 2| enfermedades desconocidas y conocidas del mundo entero bajo los 353 1| cochero era viejo y seguro, conociendo el camino como la conocía 354 2| todo es filosofía, todo el conocimiento de la humanidad ha descendido 355 1| debía saber, como serios conocimientos para comenzar, y luego artes 356 1| con un radiante asombro. Conquistado, cedió al principio a todas 357 1| de gustar, de seducir, de conquistar, que duerme en el corazón 358 1| atenuar así las primeras consecuencias del temor y del aislamiento.~ 359 1| tiempo por una relaciones del Consejo general, del que eran miembros 360 1| momento.~ Boutemart no consentía.~ – No, no: míreme, 361 1| padre por la sirvienta, y el consentimiento de ésta.~ Desde la 362 1| que hacen olvidar todo y consentir todo. Y él descubrió de 363 1| Ministerio de obras públicas, conservaba en su viudedad muy buenas 364 1| descubría el medio de fijarla y conservarla en su proximidad.~ 365 1| piadosas en muchas familias, conservó toda su vida las opiniones 366 1| marido, lo que su corazón consideraba un gran deber, seducciones 367 1| tenacidad de misionero. Consiguió únicamente en hacerla medio 368 1| con suficiente holgura, consintió en dejar París durante algunos 369 1| ambición y placer en la vida consistían en administrar sus amplias 370 2| verdad que haya sido sabia y consoladora para vivir en este triste 371 1| su sueño de juventud, se consoló en un amor de lo que se 372 1| fondo de su corazón una constante y tierna oración.~ 373 2| veo esos perjuicios, los constato todos los días. Usted también, 374 1| los padres en Dieppedalle, construida ante las fábricas, a su 375 2| asilo contra el miedo, un consuelo contra la muerte, un remedio 376 1| doctor Paturel, llamado en consulta. Estaba embarazada.~ ¡ 377 1| Se trataba de Las Contemplaciones y cayó, por casualidad, 378 1| después de esta unión que no contentaba en absoluto su sueño de 379 2| destructor infatigable que continúa sin cesar su horrible tarea. 380 1| comunión, pero no recibió a continuación de su madre ninguna doctrina 381 1| alentado unánimemente a continuar hasta la agregación. ¡Ah! 382 1| casa en Francia. ~ Y continuó riendo todavía, con la radiante 383 1| bajo sus besos, ella le contó que unos soldados pasando 384 1| instintos más opuestos y los más contradictorios, a la vista de esas masacres, 385 1| como esta. ¿Por qué estos contrastes, esta dulzura encantadora 386 1| Pero Boutemart, siempre convencido de que los acontecimientos 387 1| pretexto que con ese tiempo no convenía regresar demasiado tarde. 388 1| de Germaine, se dispuso a convertirla con una tenacidad de misionero. 389 2| experimentos, relaciones, convertirme en miembro de la Academia 390 1| retiradas, él murmuraba con la convicción inquebrantable de un hombre 391 1| Ella fue amable, luego coqueta, y él la amó muy ardientemente 392 1| cariñosa, con sutilidades y coqueterías tan ligeras que él fue arrojado 393 2| Dios que los ha creado. El cordero que...~ El texto finaliza 394 1| cabellos en bucle y rubios, lo coronaban como una aureola bajo el 395 1| luego otro. Sonaban en el corredor como un cañón. Voces aullaban 396 1| Murmuró:~ – ¿Pero, no corremos un gran peligro, papá?~ 397 1| Los criados, despertados, corrían, con una bujía en la mano, 398 1| cuyos pequeños pies han corrido al principio por los caminos 399 1| voces de hombres. Entonces, corriendo hacia la ventana, la entreabrió 400 1| helada nunca detenía la corriente en ese sitio donde la ola 401 1| levanta.”~ Su hija corrió hacia él con los brazos 402 2| todos los microbios que corroen el cuerpo. Solamente, sin 403 1| que debía estar también corroído por un alma de pensador 404 1| él se prendó de ella, la cortejó y pronto se despertó en 405 1| retratos de familia y las altas cortinas, de un rojo intenso, que 406 1| árboles y anegado de agua, esa costa, al pie de la que humeaban 407 1| las sienes, al borde del cráneo, dos bandas de cabellos 408 2| exterminios a medida que crea seres. Asesino hambriento 409 2| que un pequeño intento de creación torpe, despreciable, la 410 2| masacre de ese Dios que los ha creado. El cordero que...~ 411 2| emboscado en el Espacio, para crear seres y destruirlos, mutilarlos, 412 1| defendió contra la malevolencia creciente y las suspicacias de sus 413 1| estaba imbuida.~ La niña creció, muy parecida a su madre, 414 1| sacudida de angustia:~ –¿Cree usted que vendrán por aquí?~ 415 1| químicos. Al principio había creído en la victoria con esa sólida 416 1| chimenea. Un fuego de leños, crepitando en el hogar, un fuego de 417 1| pensando. Por la noche, al crepúsculo, paseándose a lo largo del 418 1| incluso ni era una ardiente creyente, habiendo sido educada entre 419 1| ferviente, quién pronto creyó con todo su corazón y su 420 1| dos viejos criados, tres criadas y tres jornaleros.~ – ¿ 421 1| amplias propiedades, en los criaderos y en la cultura. Se le daba 422 1| Gracias, papá.~ La criadita Annette entró a buscar el 423 1| no es un derecho. Es un crimen atroz. Usted no es más que 424 2| escuchaba con un aire un poco crispado, un poco ofendido. Murmuró:~ – 425 1| tan conmovedora leyenda cristiana.~ Ella tuvo accesos 426 1| géneros, se le impartió fe cristinas como historia o música. 427 2| sacerdote. ¡Oh, maestro crucificado en el Calvario, soy tuyo, 428 1| monumentos, los museos. La cruel melancolía de la que Germaine 429 1| sobre la tierra, que hacía crujir los árboles del parque. 430 1| decoradas con personajes, cuadros dorados, retratos de familia 431 | cual 432 1| favoritos los versos a los cuales volvía con más frecuencia. 433 | cualquiera 434 1| inmutarse él dijo:~ – ¿Cuanfftas perffonas hay aquí?~ – 435 1| suerte, habiendo pasado la cuarentena y dotada de una naturaleza 436 2| para nuestra pequeña tierra cubierta de sufrimientos y de villanos. 437 1| rojo intenso, que velaban y cubrían las ventanas. A pesar de 438 1| con Annette, aprisa, y lo cubrió con sus ropas de abrigo, 439 1| mientras él la agarraba por el cuello. Con su voz fina él preguntó:~ – 440 1| fresco en su bella persona cuidada, sus mejillas claras y sus 441 1| a la que educaba con un cuidado apasionado, ayudada por 442 2| hasta en el extranjero. Cuido y curo, en una palabra, 443 1| dominada por las prácticas del culto, que estimaba hechas para 444 1| en los criaderos y en la cultura. Se le daba muy bien, animado 445 1| siguió la misa del domingo, y cumplió con sus deberes obligatorios 446 1| padre. Él debía seguir en su cupé la orilla del Sena, durante 447 2| proporcionaron gran fama; curaba las plagas antiguas con 448 2| recientes. Luego, cuando había curado a un enfermo, parecía dejar 449 2| mundo una gran confianza. Curó a personas reputadas luego 450 2| Bonaparte. Tenía la nariz curvada y puntiaguda, la mandíbula 451 1| mientras que dos ordenanzas custodiaban la puerta.~ En un primer 452 1| diferentes timbres, que daban la medida de las francachelas 453 1| salchichas:~ – Ef ufte la dama de este caftillo?~ 454 1| entonces “la Naturaleza”, dando a esta palabra un sentido 455 1| luego artes del encanto, danza, música, y tantas cosas 456 1| Id rápido a abrirles, y darles lo que quieran. En cuanto 457 1| derrotas sangrientas, esas debacles, esas retiradas, él murmuraba 458 1| viejos criados:~ – No debemos resistir, para evitar violencias. 459 1| domingo, y cumplió con sus deberes obligatorios tanto por conciencia 460 1| médico llegasen, pues ellos debían cenar con ella. ¿Pero podrían 461 2| Cristo murió por los débiles.~ Y el médico gruño:~ – 462 1| en sus sentidos, en su debilitada razón,~El claro de luna 463 1| el bosque lleno de nieve, debió tomar cama, afectada de 464 1| pronto experimentó una gran decepción en la existencia ociosa 465 1| las envidiaba en Ruán y se decía de la Sra. Boutemart: “Es 466 1| esfera, y la condesa no se decidía a subir. Un desamparo más 467 1| ambición, de vuelta de todo, se decidió o se resignó a vivir en 468 1| peligrosa ausencia, le hicieron decidirse a intentar por todos los 469 1| hijo. Si os hablan de mi, decidles que estoy enferma, incapaz 470 1| despertándolo, no sabía que decirle sin asustarlo o aterrorizarlo 471 1| hablaba? No habría sabido decirlo.~ Pero he aquí que 472 1| atendida, y la guerra de 1879, declarada bruscamente, tuvo más influencia 473 1| iluminando unas tapicerías decoradas con personajes, cuadros 474 1| se volvió a levantar, se dedicó a pensar, luego, cansada 475 1| estrechó contra sí, como para defenderlo, protegerlo de ese peligro 476 1| veneración popular protegió y defendió contra la malevolencia creciente 477 1| la joven muchacha regresó definitivamente a casa de su padre, se encontró 478 2| clavado a un tronco de árbol, dejándonos a todos la única palabra 479 1| la primera vez, desde que dejé el ejército, que lamento 480 1| embarazada, yendo a sentarse delante del hogar y dirigiendo sus 481 2| rostro recordaba un poco la delgada máscara de Voltaire y de 482 1| entró en primer lugar, alto, delgado, muy recto, con un rostro 483 1| los dedos, con esa alegría deliciosa donde vibran las fibras 484 1| como la sagacidad normanda demandaba, hicieron enrojecer un poco 485 1| prusiano.~ – Yo foy a demofftrarle que uffted no efftá en su 486 2| en sus palabras y en sus demostraciones profesionales que inspiraba 487 2| usted el primer médico del departamento... la fortuna, todo.~ – 488 1| sillones, con los sables depositados sobre la mesa, sobre los 489 1| La violencia no es un derecho. Es un crimen atroz. Usted 490 1| pero enormes témpanos a la deriva en los remolinos descendían 491 1| Y la conversación derivó sobre temas diversos, paralizada 492 1| encadenaba.~ Pero, cuando la derrota de los franceses, se convirtió 493 1| de 1870. Ahora, tras esas derrotas sangrientas, esas debacles, 494 1| Entonces ella dijo, desafiando al jefe con una intrépida 495 1| Al ruido de esta desafiante voz, dura y fuerte, el pequeño 496 1| Revolución habían hecho desaparecer las creencias piadosas en 497 1| gimió:~ – También hay desaparecidos.~ Y Bouternart, al 498 1| comenzaba.~ La condesa desapareció con Annette en la habitación 499 1| permitido muchas lecturas ya desarrollaba del mismo modo su joven 500 1| irreparable, cuando los grandes desastres se supieron, cuando la ruina