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Guy de Maupassant El Ángelus Concordancias (Hapax Legomena) |
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1001 1| de gentil hombre patriota latió más fuerte que su corazón 1002 1| región, en Ruán, a algunas leguas!~ Murmuró:~ – ¿ 1003 1| en la pared; luego, con lenta mirada, recorrió su gran 1004 1| tras unos breves pasos, lentamente, un poco arrastrados de 1005 1| el prusiano y bajó a paso lento, molesta por su altura, 1006 | les 1007 2| órganos, podemos adorar esas letras, de las que no comprendemos 1008 1| pero Francia siempre se levanta.”~ Su hija corrió hacia 1009 1| alma. Se sentó, se volvió a levantar, se dedicó a pensar, luego, 1010 2| pues ellos desconocen esta ley de la muerte que los amenaza 1011 1| imaginación en la tan conmovedora leyenda cristiana.~ Ella tuvo 1012 1| de poetas, y pasó su vida leyendo y pensando. Por la noche, 1013 1| imploraciones al Cielo.~ Aunque liberado de las obligaciones del 1014 1| el espacio, el campo y la libertad.~ Conoció ya esa pequeña 1015 1| esa soldadesca se podía librar, de los peligros que su 1016 1| Tras algunos años de vida libre, ocupado por estudios y 1017 1| prusianos, dueños absolutos, libres de hacer lo que quisieran, 1018 2| sobre las rocas con su forma ligera y flexible, seguida del 1019 1| sutilidades y coqueterías tan ligeras que él fue arrojado a un 1020 2| ideas, llegando casi a los límites del pensamiento humano, 1021 2| parecía dejar tras el la limpieza en la casa. Prosperó, se 1022 1| ocupa, es indudable que las listas de muertos han sido casi 1023 1| sentimentalmente por toda la literatura de la que estaba imbuida.~ 1024 1| revelado por el doctor Paturel, llamado en consulta. Estaba embarazada.~ ¡ 1025 1| señor, lo sigo.~ Y, llamando a su criado de pie detrás 1026 1| noche; todo se disipa; las llamas se apagan;~En los sombríos 1027 1| el criado salía, ella lo llamó:~ – ¡Pierre!~ – ¿ 1028 1| él obedeció. No giró la llave, para no dar la sensación 1029 1| alojamiento, una ama de llaves, y profesores de primera. 1030 1| Fiesta en casa de Thérèse: ~Llega la noche; todo se disipa; 1031 1| podrían salir de sus casas y llegar al castillo? Sobre todo 1032 1| cura del pueblo y el médico llegasen, pues ellos debían cenar 1033 1| parece dicha con la boca llena de choucrout y de salchichas:~ – 1034 1| chimeneas de su marido, pero que llevaba también sobre su cima el 1035 1| hombre obedeció y la siguió, llevando a su hijo. Entonces ella 1036 1| sonrosadas, hizo entrar, llevándolo de la mano, a un muchachito 1037 1| sotana negra, jamás volvió a llevar su cinta roja ganada en 1038 1| que me ha encargado que la lleve junto a él. ¿Quiere usted 1039 1| A pesar de todas estas luces, la amplia pieza era triste, 1040 1| general Chanzy que todavía luchaba. Luego cesó toda noticia. 1041 1| elocuente, triunfó en esas luchas.~ Sin ambición, de 1042 1| espíritu después de ese lúgubre acontecimiento? Ingresó 1043 1| íntimos, evocados en las horas lúgubres, confidencias sobre sí misma, 1044 1| la bonita esfera estilo Luís XVI colgada en la pared; 1045 1| castillo, arrojaba también su luz a resplandores intermitentes 1046 2| y flexible, seguida del macho, los pichones que ronronean 1047 2| alma de sacerdote. ¡Oh, maestro crucificado en el Calvario, 1048 2| tan bien esta misión, tan magnífica, tan devota, tan dolorosa, 1049 2| saber, y para los cuerpos de mala salud? No, no podemos amar 1050 1| protegió y defendió contra la malevolencia creciente y las suspicacias 1051 1| poco. Sus hermosos ojos malva, bajo los párpados vueltos 1052 1| la presencia de hombres malvados que estaban abajo con armas.~ 1053 1| del color exacto de las malvas, con ese matiz tan raro.~ 1054 1| bajo ese sudario de nieve manchada de sangre.~ Sintió 1055 2| curvada y puntiaguda, la mandíbula fuerte, los huesos marcados 1056 1| todavía unos besos con su manita.~ Como salía, la campana 1057 1| lloraba con los ojos bajo sus manos.~ Su padre, pequeño 1058 1| hombre campesino, capaz de mantener el tipo en cualquier parte.~ 1059 1| de sus obreros y de sus máquinas.~ Pero su hermana, 1060 1| ese sitio donde la ola del mar, que a nada se resiste, 1061 2| mandíbula fuerte, los huesos marcados bajos las orejas, y el mentón 1062 1| se resiste, subía a cada marea, pero enormes témpanos a 1063 1| niños sin recursos, y a los maridos de las jóvenes mujeres. 1064 2| incuba, desconocen la eterna masacre de ese Dios que los ha creado. 1065 1| contradictorios, a la vista de esas masacres, de esos tropeles de hombres 1066 2| recordaba un poco la delgada máscara de Voltaire y de Bonaparte. 1067 1| temprano en los rostros máscaras de fatiga.~ De origen 1068 1| destruía un país entero, matando a los hijos mayores de las 1069 1| por su hijo con un amor maternal extremo. Fue en ella la 1070 1| exacto de las malvas, con ese matiz tan raro.~ Y la niña 1071 1| dote de una chica rica. La matricularía en una gran casa de educación, 1072 1| acontecimientos y de las cosas el mayor partido posible. Tranquila 1073 1| entero, matando a los hijos mayores de las pobres madres, esperanza 1074 1| salón.~ Las horas y las medias sonaban una tras otra en 1075 1| antes de la guerra, y los médicos no tienen gran cosa que 1076 2| inteligencia y el pensamiento.~[Meditación imprecatoria sobre Dios] ~ 1077 1| monumentos, los museos. La cruel melancolía de la que Germaine estaba 1078 1| era en esa época. Un poco melancólica, también, después de esta 1079 1| de terror para hacer el menor movimiento.~ Llegando 1080 2| marcados bajos las orejas, y el mentón afilado, ojos gris pálido, 1081 2| por la humedad, mediante métodos higiénicos, de alimentación 1082 1| hombres destrozados por las metrallas, le produjeron de inmediato 1083 1| cuya carne descompuesta se mezclaba con la de los vecinos y 1084 1| vagamente,~Sienten por momentos mezclarse en su alma,~En sus discursos 1085 2| antisépticos nuevos, y perseguía el microbio según los procedimientos 1086 2| peste, el tifus, todos los microbios que corroen el cuerpo. Solamente, 1087 1| interminables insomnios que miden, haciéndolos dolorosos como 1088 2| relaciones, convertirme en miembro de la Academia de medicina? 1089 1| Consejo general, del que eran miembros ambos, por vecindad y afición 1090 1| parte.~ Boutemart lo mimó, lo cameló, lo sedujo, se 1091 1| cumplido altas funciones en el Ministerio de obras públicas, conservaba 1092 2| príncipes, a embajadores, a ministros, a grandes artistas, cuya 1093 1| embargo, señor, cuando se mira bien de cerca. Piense en 1094 1| día siguiente, y volvió a mirar la hora de nuevo. No, no 1095 1| consentía.~ – No, no: míreme, yo nunca he sido desgraciado.~ 1096 1| sus rodillas al niño y le miró a los ojos. Se sonrieron 1097 1| pueblo. Sin embargo siguió la misa del domingo, y cumplió con 1098 2| billetes. Curo la pequeña miseria del más común de los hombres, 1099 1| convertirla con una tenacidad de misionero. Consiguió únicamente en 1100 2| esas cuestiones y en esos misterios fuera de nuestras facultades 1101 2| repente se dijeron cosas misteriosas sobre el destino y el porvenir 1102 1| de devoción particular y mística la empujó hacia María, patrona 1103 1| pasó por él? ¿Qué extraño misticismo se despertó en su espíritu 1104 1| para señoritas, donde la mitad de las jovencitas de París 1105 1| esas mullidas alfombras que mitigaban el leve ruido de sus pasos. 1106 1| que se adormece, del ser mitigado por el descanso, cuando 1107 1| madre pareció finalmente mitigarse un poco. Sus hermosos ojos 1108 1| prusiano y bajó a paso lento, molesta por su altura, sosteniéndose 1109 1| vagamente,~Sienten por momentos mezclarse en su alma,~En 1110 2| pensamiento humano son unos monstruos. ¿No fue Voltaire quién 1111 1| protegerlo de ese peligro monstruoso y lejano de una guerra que 1112 1| Le parecía encantadora. Montando los dos a caballo juntos 1113 1| Y discutieron sobre un montón de detalles, a media voz, 1114 1| mostrarle la ciudad, los monumentos, los museos. La cruel melancolía 1115 1| que las grandes disputas morales, filosóficas y religiosas 1116 1| tenía aspecto de mujer, una morenita con los ojos violetas, del 1117 1| querida, a la que había visto morir. Y lloraba con los ojos 1118 1| dar paseos, distraerla, mostrarle la ciudad, los monumentos, 1119 1| terror para hacer el menor movimiento.~ Llegando a la entrada 1120 1| otro, y cuando la joven muchacha regresó definitivamente 1121 1| llevándolo de la mano, a un muchachito de cuatro años cuyos cabellos 1122 1| indudable que las listas de muertos han sido casi todas establecidas 1123 1| los maridos de las jóvenes mujeres. Ella los veía agonizantes 1124 1| silenciosos, sobre esas mullidas alfombras que mitigaban 1125 1| esas elegantes pensiones mundanas donde se educan a los huérfanos 1126 1| luego la madre y la niña murieron en la misma semana de fiebre 1127 1| debacles, esas retiradas, él murmuraba con la convicción inquebrantable 1128 1| en Ruán?~ Unos “sí” murmurados le respondieron. Luego el 1129 1| ciudad, los monumentos, los museos. La cruel melancolía de 1130 1| dulces como perfumes, sonidos musicales o soplidos de viento.~Esas 1131 1| Victor Hugo y adoraba a Musset. Habiéndose convertido en 1132 1| Ella los veía agonizantes y mutilados por el fusil, el sable, 1133 2| crear seres y destruirlos, mutilarlos, imponerles todos los sufrimientos, 1134 1| en nuefftra casa. No hay naadie en ffu casa en Francia. ~ 1135 1| Sra. Boutemart, en efecto, nacida en la época en la que las 1136 1| educan a los huérfanos bien nacidos, y donde se cuida a los 1137 1| modo su joven alma y su naciente sensibilidad. Abría a veces, 1138 2| los más miserables, que nació en un establo y murió clavado 1139 1| una orden en alemán, que nadie comprendió dentro.~ 1140 2| y de Bonaparte. Tenía la nariz curvada y puntiaguda, la 1141 1| persona muy solicitada. Era necesario ante todo acabar su instrucción 1142 1| patria. Torturada por sus nervios, sus preocupaciones, sus 1143 1| oculto en su tenebroso nido,~Canta como un poeta y como 1144 1| madre ninguna doctrina y ningún fervor religioso.~ 1145 | Ninguno 1146 1| escuchaban los tintineos más nítidos y los golpes de fusta estrepitosos 1147 1| y en esa pequeña vanidad nobiliaria, muy leve, introducida en 1148 1| la burguesía y las de la nobleza, las medio ricas, las ricas 1149 1| dolorosos como una agonía nocturna del alma y del cuerpo, los 1150 2| Pero yo no soy Cristo, ¡nombre de perro! soy el doctor 1151 1| partió con alegría para Normandía; y fue una pena para su 1152 1| Conoció ya esa pequeña nostalgia invencible de los desplazados, 1153 1| Sigue usted aún sin noticias de su marido, señora condesa?~ 1154 1| además con una biblioteca de novelas, de filósofos, de poetas, 1155 1| fu casa; uffte efftá en nuefftra casa. No hay naadie en ffu 1156 | nuestras 1157 | nuestro 1158 2| antiguas con antisépticos nuevos, y perseguía el microbio 1159 1| Aunque liberado de las obligaciones del servicio militar, el 1160 1| cumplió con sus deberes obligatorios tanto por conciencia como 1161 1| funciones en el Ministerio de obras públicas, conservaba en 1162 1| ese campo, en medio de sus obreros y de sus máquinas.~ 1163 1| Sin esta regla, siempre observada por ellos, vendría a instalarme 1164 1| acosaba su pensamiento, la obsesionaba noche y día.~ Y ahora 1165 1| destacado, condecorado, y obtuvo el rango de capitán, pero 1166 1| un caballo a la primera ocasión.~ –Bueno, dijo ella. 1167 1| sospechar al obispo. En varias ocasiones se había enfrentado al obispo 1168 1| del salón percibió siete u ocho oficiales, instalados ya 1169 1| decepción en la existencia ociosa de los acuartelamientos, 1170 1| militar, tanto para ocupar su ociosidad como para responder a una 1171 1| para no dar la sensación de ocultarse, y esperó, palpitante.~ 1172 1| se lamentan;~El ruiseñor, oculto en su tenebroso nido,~Canta 1173 1| Pero, en el caso que nos ocupa, es indudable que las listas 1174 1| quedaré hasta el final de la ocupación. Ella lo abrazó, sabiendo 1175 1| algunos años de vida libre, ocupado por estudios y lecturas, 1176 1| carrera militar, tanto para ocupar su ociosidad como para responder 1177 1| Estaban en su casa, esos odiosos prusianos, dueños absolutos, 1178 2| un poco crispado, un poco ofendido. Murmuró:~ – Eso es 1179 1| salón percibió siete u ocho oficiales, instalados ya como en su 1180 1| ariete habían cesado. No se oía ahora más que un gran rumor 1181 2| escuchaba con todos sus oídos y los comprendía muy bien.~ 1182 1| ventana, la entreabrió para oír mejor detrás del tejadillo. 1183 2| Como me gusta oírlo hablar! Yo le comprendo 1184 1| condesa quedó sola.~ Ojeó algunos libros sin tomar 1185 1| palabra un sentido hoy casi olvidado. Amó ese país soberbio, 1186 1| cautivador de los besos que hacen olvidar todo y consentir todo. Y 1187 1| conservó toda su vida las opiniones independientes que le había 1188 1| presentimiento siniestro oprimía su alma. Se sentó, se volvió 1189 1| seres los instintos más opuestos y los más contradictorios, 1190 1| cuida a los extranjeros opulentos mientras sus padres viajan. 1191 1| corazón una constante y tierna oración.~ No era una devota; 1192 1| poetas, mientras que dos ordenanzas custodiaban la puerta.~ 1193 1| efftá en su casa. Pues yo le ordeno que abandone effta casa, 1194 1| Entonces la Sra. de Brémontal ordenó a sus dos viejos criados:~ – 1195 1| Ahora bien, él era de ordinario hábil en descubrir por todas 1196 2| huesos marcados bajos las orejas, y el mentón afilado, ojos 1197 1| los prejuicios. ~ Se organizaron paseos, jornadas de campo, 1198 2| excepto por nuestros pobres órganos, podemos adorar esas letras, 1199 1| Brémontal sufría mucho, en su orgullo de hija y en esa pequeña 1200 1| heredero de un gran terreno a orillos del Sena, y de una fábrica 1201 2| pagan en plata, a veces en oro, y nunca en billetes. Curo 1202 | os 1203 1| los vecinos y todas las osamentas confundidas. ¡Oh! ¡qué horror! ¡ 1204 1| su corazón, cuando, en el otoño, regresó a París. Pasó allí 1205 1| gritos penetrantes.~ Oyendo llorar al niño, la condesa 1206 1| condesa se sobresaltaba oyéndolos, y sintiendo despertar en 1207 1| su caballito.~ Ella oyó también y, con una inquietud 1208 2| los burgueses avaros que pagan en plata, a veces en oro, 1209 1| hicieron enrojecer un poco las pálidas mejillas de la condesa, 1210 2| mentón afilado, ojos gris pálido, con la mancha negra de 1211 2| ronronean sobre los tejados, las palomas pico con pico bajo el verdor 1212 1| de ocultarse, y esperó, palpitante.~ Unos pesados pasos 1213 1| La niña creció, muy parecida a su madre, encantadora 1214 1| otro momento le hubiese parecido una gran alegría, le fue 1215 1| volvía con más frecuencia. Le parecieron banales, inútiles, descoloridos; 1216 1| estilo Luís XVI colgada en la pared; luego, con lenta mirada, 1217 1| todo corazón.~Fue una buena pareja a quién llegó un hijo solamente 1218 1| hacía crujir los árboles del parque. La condesa se levantó; 1219 1| para la campaña de Italia. Participó con valor en varias batallas, 1220 1| Una especie de devoción particular y mística la empujó hacia 1221 1| contó que unos soldados pasando por la región habían entrado 1222 1| durante algunos meses para pasarlos cercad de él y atenuar así 1223 1| la noche, al crepúsculo, paseándose a lo largo del Sena lleno 1224 1| Sra. Boutemart, tras un paseo demasiado largo por el bosque 1225 1| ante el prusiano y bajó a paso lento, molesta por su altura, 1226 1| el sable, el cañón, la pata herrada de los caballos 1227 1| sus mejillas claras y sus patillas blancas que brillaban como 1228 1| catástrofe abatida sobre la patria. Torturada por sus nervios, 1229 1| mística la empujó hacia María, patrona de las madres. No le imploraba 1230 1| esposa estar en un estado de pavor, de tanto que ama a su querido 1231 1| afectada de una fluxión de pecho que se la llevó en una semana.~ 1232 1| que sufriría durante esta peligrosa ausencia, le hicieron decidirse 1233 1| condesa?~ – ¿No será peligroso que el Sr. Boutemart venga 1234 1| puso a emitir unos gritos penetrantes.~ Oyendo llorar al 1235 2| suspiró:~ – No podemos penetrar en esas cuestiones y en 1236 1| violeta.~ Sin embargo pensaba mucho en su casa de Dieppedalle, 1237 1| pues todavía no lo había pensado, y esta idea le golpeaba 1238 1| corroído por un alma de pensador triste, una de esas almas 1239 1| y pasó su vida leyendo y pensando. Por la noche, al crepúsculo, 1240 1| a levantar, se dedicó a pensar, luego, cansada de espíritu 1241 1| tres años en la elegante pensión de París donde completó 1242 1| en una de esas elegantes pensiones mundanas donde se educan 1243 1| péndulo.~ Entonces pensó. Unos recuerdos volvían, 1244 1| río en barco, lo cual era peor aun. La helada nunca detenía 1245 2| todas las grandezas y las pequeñeces del ideal. Y concluyó:~ – 1246 1| puro de los campos y cuyos pequeños pies han corrido al principio 1247 2| pensamiento humano, pues percibía todas las grandezas y las 1248 1| Llegando a la entrada del salón percibió siete u ocho oficiales, 1249 1| completamente sola en este castillo, perdería la cabeza en medio de esos 1250 1| de un miedo horroroso a perderlos, pues no deseaba otra cosa 1251 1| llorar al niño, la condesa perdió la cabeza y la idea de las 1252 1| acento:~ – Le ruego me perdone, señora, si ejecuto la orden 1253 1| dijo:~ – ¿Cuanfftas perffonas hay aquí?~ – Tengo 1254 1| le parecían dulces como perfumes, sonidos musicales o soplidos 1255 2| usted un gran corazón, pues permanece aquí por su madre.~ 1256 1| futuro sacerdotal; prefirió permanecer como cura rural en su región 1257 1| terrible. El soldado germano permanecía impasible, riendo siempre, 1258 1| libros, aquellos que no se le permitían, y ella sabía ya por corazón 1259 2| hermosas cosas que están permitidas a los hombres, el sueño, 1260 1| a quién su madre había permitido muchas lecturas ya desarrollaba 1261 2| no soy Cristo, ¡nombre de perro! soy el doctor Paturel, 1262 2| con antisépticos nuevos, y perseguía el microbio según los procedimientos 1263 1| tapicerías decoradas con personajes, cuadros dorados, retratos 1264 1| hombre hábil, insinuante, persuasivo y dominante. Cuando descubrió 1265 2| inventado el cólera, la peste, el tifus, todos los microbios 1266 1| señora condesa. El cochero Philippe y su caballo Barbe son muy 1267 1| desaparecer las creencias piadosas en muchas familias, conservó 1268 1| señora condesa: el padre Pichard es un bribón que no teme 1269 2| seguida del macho, los pichones que ronronean sobre los 1270 1| aquellos cuyos pulmones, ojos y piel han tenido como primer alimento 1271 1| cuando se mira bien de cerca. Piense en Francia en este momento.~ 1272 2| dijo él, aquí me carcomo, pierdo mi vida, todo lo que amo 1273 1| su corazón, extendió las piernas, como aliviada, descansada 1274 1| todas estas luces, la amplia pieza era triste, un poco fría, 1275 2| proporcionaron gran fama; curaba las plagas antiguas con antisépticos 1276 1| idea de la invasión que planeaba.~Después de que los hombres 1277 1| Amó ese país soberbio, plantado de árboles y anegado de 1278 1| proyecto de matrimonio se había planteado para su hija. Él sabía su 1279 1| Una vez sentado ante su plato de potaje, el sacerdote 1280 2| tomado para nosotros la plaza de su Inspirador. ¿Qué es 1281 1| sueño, dirigió al Cielo su plegaria de esposa. Una especie de 1282 1| y de las grandes calles pobladas de gente.~ Cuando llegó 1283 2| sacerdote le respondió:~ Pobre pequeño, tú también, tú 1284 2| ni la intención, ni el poder, del que no conocemos más 1285 1| golpe de ariete, y una voz poderosa grito desde fuera una orden 1286 1| ella la revelación de un poderoso instinto, insospechado hasta 1287 1| ropas de abrigo, pues no podiá saber ni prever nada.~ 1288 1| desde la alta Francia y podían hacer zozobrar la barca. ~ 1289 1| lejano de una guerra que podría reclamarlo a su vez. Y murmuró 1290 1| debían cenar con ella. ¿Pero podrían salir de sus casas y llegar 1291 1| tenebroso nido,~Canta como un poeta y como un enamorado.~Cada 1292 1| bonita, independiente y poética, como se era en esa época. 1293 1| Era una mujer de espíritu ponderado tanto como su hermano y 1294 1| izquierda. Debe estar ahora en Pont Audemer. Una flota de chalanas 1295 1| comarca, a quién la veneración popular protegió y defendió contra 1296 2| misteriosas sobre el destino y el porvenir de ese niño, comparado con 1297 1| la qué adoraba, y, como poseía una cierta fortuna, hizo 1298 1| castillo. Era la toma de posesión, la invasión del edificio, 1299 1| peligros que iba a correr, la posibilidad de su muerte, la inquietud 1300 1| sentado ante su plato de potaje, el sacerdote preguntó:~ –¿ 1301 1| jamás fue dominada por las prácticas del culto, que estimaba 1302 2| que brinca al sol en una pradera, la cabra que escala sobre 1303 1| bosques, los senderos, los prados y la hierba. Del mismo modo 1304 1| pero esta noche parecía predestinada a las desgracias. Los otros 1305 1| buen futuro sacerdotal; prefirió permanecer como cura rural 1306 1| para respetar todos los prejuicios. ~ Se organizaron paseos, 1307 1| castillo? Sobre todo le preocupaba su padre. Él debía seguir 1308 1| de irse. Sus fábricas le preocupaban y solicitó su coche a las 1309 1| pronto, se entristeció, se preocupó, y, trastornada por este 1310 1| más madre que esposa, fue presa de un miedo horroroso a 1311 1| ejército invasor se han presentado, justo en el mismo momento, 1312 1| otras noches, una especie de presentimiento siniestro oprimía su alma. 1313 1| preocupaciones, sus atroces presentimientos, la Sra. de Brémontal se 1314 1| los dos hombres descendían presurosos para abrir a los invasores, 1315 2| quién dijo: Las Escrituras pretenden que Dios hizo el hombre 1316 1| las nueve y media con el pretexto que con ese tiempo no convenía 1317 1| pues no podiá saber ni prever nada.~ Los golpes de 1318 1| y la tía, a comienzos de primavera, llevó a su sobrina con 1319 1| de él y atenuar así las primeras consecuencias del temor 1320 1| El Sr. Boutemart habló el primero de irse. Sus fábricas le 1321 1| de Marvaux, era un poco primo, muy lejano, de los Brémontal. 1322 2| los hombres, pero nunca a príncipes, a embajadores, a ministros, 1323 1| toda su vida, como de una privación física, de la irresistible 1324 2| perseguía el microbio según los procedimientos más recientes. Luego, cuando 1325 2| más que con el placer de producir, tan solo para saborear 1326 1| destrozados por las metrallas, le produjeron de inmediato un asco y un 1327 1| ciudades, por su deber o su profesión, casi todos aquellos cuyos 1328 2| y en sus demostraciones profesionales que inspiraba a todo el 1329 1| niños de Paris exiliados en profesiones o funciones provincianas 1330 1| una sola cosa lo atraía profundamente, era no ver más que humear 1331 1| con un rostro surcado por profundas arrugas sobre la frente 1332 1| uno se dispersa bajo los profundos follajes,~Las locas riendo 1333 1| breve, luego dijo con esa pronunciación alemana que parece dicha 1334 1| para su hija. Él sabía su pronunciado gusto por el campo en el 1335 1| cada vez más próximas, pronunciando palabras extranjeras.~ ¡ 1336 1| Una voz extranjera pronunció:~ – Un oficial prusiano.~ – 1337 1| administrar sus amplias propiedades, en los criaderos y en la 1338 1| el conde de Brémontal, propietario del castillo de Bec, en 1339 2| ejercicio, y unos polvos que le proporcionaron gran fama; curaba las plagas 1340 2| la limpieza en la casa. Prosperó, se le llamaba de muy lejos, 1341 1| sí, como para defenderlo, protegerlo de ese peligro monstruoso 1342 1| quién la veneración popular protegió y defendió contra la malevolencia 1343 2| ferocidades, los perjuicios de la Providencia. Añadió:~ –Yo, que 1344 2| palabra, en el interior de una provincia, el deshecho de la humanidad.~ 1345 2| nada más que una gloria provinciana. Yo curo, sí, curo a la 1346 1| profesiones o funciones provincianas sufren, toda su vida, como 1347 1| uno que no se pudriría en provincias. Sería un gran médico, un 1348 1| las voces, cada vez más próximas, pronunciando palabras extranjeras.~ ¡ 1349 1| fijarla y conservarla en su proximidad.~ Ahora bien, él era 1350 1| de viudo.~ Luego un proyecto de matrimonio se había planteado 1351 1| tenido éxito sin cesar en sus proyectos:”¡Bah!, es una dura prueba, 1352 1| locas riendo arrastran a los prudentes;~La amante se va en la sombra 1353 1| proyectos:”¡Bah!, es una dura prueba, pero Francia siempre se 1354 2| bien?~ Acumulaba las pruebas, las injusticias, las ferocidades, 1355 1| lecturas, y algunos textos publicados, pues amaba las cuestiones 1356 1| en el Ministerio de obras públicas, conservaba en su viudedad 1357 1| hacer lo que quisieran, pudiendo incluso matar.~ De 1358 1| he aquí a uno que no se pudriría en provincias. Sería un 1359 1| hijos de un ingeniero de Puentes y Caminos, y rica con suficiente 1360 1| mismo momento, en las tres puertas de la ciudad, y las vanguardias 1361 1| casi todos aquellos cuyos pulmones, ojos y piel han tenido 1362 2| Tenía la nariz curvada y puntiaguda, la mandíbula fuerte, los 1363 2| tanga usted razón. Desde su punto de vista, está usted en 1364 2| con la mancha negra de la pupila en medio, y tal aire de 1365 1| el gran cielo y el aire puro de los campos y cuyos pequeños 1366 1| asustado por esos hombres, se puso a emitir unos gritos penetrantes.~ 1367 1| desesperadas de miedo, quedaban de pie sobre los descansillos 1368 1| y en su padre que había quedado solo, y echaba de menos 1369 1| las lámparas.~ – Se quedará conmigo hasta la llegada 1370 1| vendré a dormir aquí y me quedaré hasta el final de la ocupación. 1371 1| recibir órdenes suyas y que me quedo aquí.~ Pierre vacilaba, 1372 | querer 1373 1| hizo mucho bien. Se le quería y respetaba. Se convirtió 1374 1| su buena madre, su madre querida, a la que había visto morir. 1375 1| abrirles, y darles lo que quieran. En cuanto a mí, me encierro 1376 1| Y bien?~ – ¡Y bien! Quieren que la Señora baje.~ – 1377 1| Dieppedalle y sus empresas químicas, había tenido en la comarca 1378 1| libres de hacer lo que quisieran, pudiendo incluso matar.~ 1379 1| Brémontal, patriota ardiente, quiso enrolarse y partir a la 1380 1| dirigida a la llama. Había quitado su capucha del uniforme, 1381 2| hermoso.~ Pero el médico, rabioso, replicó:~ – Yo no 1382 1| altura, sosteniéndose a la rampa, y Annette quedó sola en 1383 1| condecorado, y obtuvo el rango de capitán, pero una vez 1384 1| para evitar violencias. Id rápido a abrirles, y darles lo 1385 1| malvas, con ese matiz tan raro.~ Y la niña casi adulta, 1386 2| hospitales, los sujetos raros, todas las enfermedades 1387 1| ideal de mujer.~ Al no realizarse su deseo pronto, se entristeció, 1388 1| salvajes.~Comprendiendo realmente que era imposible dejar 1389 1| haciéndola sonar como se toca a rebato en los peligros inmediatos. 1390 1| Diles que no tengo por que recibir órdenes suyas y que me quedo 1391 1| repletas de grandes álamos, recitaba a media voz, para ella misma, 1392 1| de una guerra que podría reclamarlo a su vez. Y murmuró besándolo 1393 2| encarnizada de matar de nuevo, de recomenzar sus exterminios a medida 1394 1| luego, con lenta mirada, recorrió su gran salón, sombrío a 1395 1| lugar, alto, delgado, muy recto, con un rostro surcado por 1396 1| rojos de lágrimas por el recuerdo de su amada mamá, recuperaron 1397 1| recuerdo de su amada mamá, recuperaron su frescor violeta.~ 1398 1| años. El Sr. Boutemart la recuperó a fin de dulcificar su aislamiento 1399 1| padres de los niños sin recursos, y a los maridos de las 1400 2| imagen, y el hombre lo ha reflejado bien?~ Acumulaba las 1401 1| como una aureola bajo el reflejo de las lámparas.~ – 1402 2| explicación cualquiera, un refugio contra las dudas, un asilo 1403 1| sido abandonadas. Sin esta regla, siempre observada por ellos, 1404 1| con ese tiempo no convenía regresar demasiado tarde. Los otros 1405 1| una región desconocida. Regresaré a Dieppedalle a tomar todas 1406 1| del alma y del cuerpo, los regulares tintineos del timbre del 1407 1| barbudo. Luego, cuando hubo reído, dos o tres rieron, también 1408 1| tenido.~ Él se echó a reír.~ –¡Por Dios! Uno tiene 1409 2| sabemos nada y no estamos relacionados con nada excepto por nuestros 1410 2| ilusionarnos mediante una nueva religión. Pero el divino Enviado 1411 2| fórmula de la fraseología religiosa. Dios: eso no es un Dios... 1412 1| disputas morales, filosóficas y religiosas de la Revolución habían 1413 1| doctrina y ningún fervor religioso.~ Ahora bien, cuando 1414 1| I~~ En el reloj de péndulo sonaron las seis 1415 1| rostro barbudo parecían relucir la alegría de la victoria 1416 2| consuelo contra la muerte, un remedio contra el egoísmo. Es una 1417 1| témpanos a la deriva en los remolinos descendían desde la alta 1418 2| habiéndose encontrado de repente se dijeron cosas misteriosas 1419 2| grandes artistas, cuya cura repercute y es conocida hasta en el 1420 1| Y ahora todavía la repetía, caminando de un extremo 1421 1| un bruto.~ Pero ella repitió con tono firme: “Vete”, 1422 1| del general Briant se ha replegado hacia El Havre por la orilla 1423 1| Sena lleno de islas verdes repletas de grandes álamos, recitaba 1424 2| espíritus. La palabra Dios representa una concepción y una explicación 1425 2| confianza. Curó a personas reputadas luego de largo tiempo incurables, 1426 1| de todo, se decidió o se resignó a vivir en esa hermosa comarca 1427 1| ola del mar, que a nada se resiste, subía a cada marea, pero 1428 1| argumentos, disuadirlo de su resolución.~ ¿Qué hizo? Lo que 1429 1| mucho bien. Se le quería y respetaba. Se convirtió en un sacerdote 1430 1| arrojaba también su luz a resplandores intermitentes sobre las 1431 1| ocupar su ociosidad como para responder a una necesidad violenta 1432 1| Unos “sí” murmurados le respondieron. Luego el Sr. Boutemart 1433 1| replicó:~ Esos son los resucitados de mañana.~ El médico 1434 1| pasar al ejército francés en retirada.~ Y discutieron sobre 1435 1| sangrientas, esas debacles, esas retiradas, él murmuraba con la convicción 1436 2| Cristo acosaba al abad. Retomó la conversación:~ – 1437 1| personajes, cuadros dorados, retratos de familia y las altas cortinas, 1438 2| largo tiempo incurables, reumatismos, anquilosados de los campos, 1439 1| y supo que había podido reunirse con el ejército del general 1440 1| extremo. Fue en ella la revelación de un poderoso instinto, 1441 1| una gran alegría, le fue revelado por el doctor Paturel, llamado 1442 1| descubiertas por casualidad, revelando en él gustos fáciles, casi 1443 1| filosóficas y religiosas de la Revolución habían hecho desaparecer 1444 1| cuando hubo reído, dos o tres rieron, también torpemente, con 1445 1| hacerse el héroe, hay más riesgos en dejar Dieppedalle que 1446 1| sentir afuera el severo rigor del aire y el silbido del 1447 1| está venffido.~ Y se rió con una gran carcajada de 1448 1| que no tiene ni igual ni rival.~ Luego, abriendo sus 1449 1| bandas de cabellos blancos rizados semejantes a dos borlas 1450 2| cabra que escala sobre las rocas con su forma ligera y flexible, 1451 1| salido, ella sentó sobre sus rodillas al niño y le miró a los 1452 1| volvió a llevar su cinta roja ganada en el campo de batalla, 1453 1| párpados vueltos a menudo rojos de lágrimas por el recuerdo 1454 2| macho, los pichones que ronronean sobre los tejados, las palomas 1455 1| aprisa, y lo cubrió con sus ropas de abrigo, pues no podiá 1456 1| provocan temprano en los rostros máscaras de fatiga.~ 1457 1| cuyos cabellos en bucle y rubios, lo coronaban como una aureola 1458 1| casi sin acento:~ – Le ruego me perdone, señora, si ejecuto 1459 1| desastres se supieron, cuando la ruina del país fue inminente, 1460 1| oía ahora más que un gran rumor de voces y de chasquidos 1461 1| prefirió permanecer como cura rural en su región de origen. 1462 1| de Brémontal levantó las sábanas de la cama de Henri, éste 1463 2| Cristo? ¿Nosotros que no sabemos nada y no estamos relacionados 1464 1| sacerdote preguntó:~ –¿Saben ustedes que están en Ruán?~ 1465 1| soldados enemigos.~ – ¿Sabes si han visto a papá?~ 1466 2| de verdad que haya sido sabia y consoladora para vivir 1467 1| miserables hablaba? No habría sabido decirlo.~ Pero he aquí 1468 1| ocupación. Ella lo abrazó, sabiendo por su fina intuición de 1469 1| mutilados por el fusil, el sable, el cañón, la pata herrada 1470 2| producir, tan solo para saborear incansablemente su pasión 1471 1| carrera, un buen futuro sacerdotal; prefirió permanecer como 1472 1| conocía tan bien, qué inmenso sacrificio hacía abandonando sus fábricas, 1473 1| La joven mujer preguntó, sacudida de angustia:~ –¿Cree 1474 1| casi imperceptible, como la sagacidad normanda demandaba, hicieron 1475 1| violación de la intimidad sagrada de la vivienda.~ La 1476 1| del castillo de Bec, en Sahurs, frente a La Bouille, a 1477 1| llena de choucrout y de salchichas:~ – Ef ufte la dama 1478 1| acontecimientos, y huir por cualquier salida abierta.~ Cuando la 1479 1| Y cuando la joven hubo salido, ella sentó sobre sus rodillas 1480 2| para los cuerpos de mala salud? No, no podemos amar eso. 1481 1| joven muy alto se presentó, saludó, y, en buen francés, casi 1482 1| impulsos de piedad hacia el Salvador y su madre, la Virgen, pero 1483 1| cabeza en medio de esos salvajes.~Comprendiendo realmente 1484 1| serviría gran cosa y puedo salvar mis fábricas. Que me encuentren 1485 1| Ahora, tras esas derrotas sangrientas, esas debacles, esas retiradas, 1486 1| tuvo más influencia para satisfacer ese deseo que sus imploraciones 1487 1| de golosina, de egoísmo satisfecho hasta el fin de su vida, 1488 1| respondió:~ – No lo sé, querido.~ Lo vistió 1489 1| mi amor, que suerte que seas tan pequeño! Ellos todavía 1490 1| su alma,~En sus discursos secretos, en sus miradas encendidas,~ 1491 1| sentido salir de ella esa seducción turbadora, ese encanto tan 1492 1| consideraba un gran deber, seducciones inesperadas de esposa, que 1493 1| ese deseo de gustar, de seducir, de conquistar, que duerme 1494 1| Boutemart lo mimó, lo cameló, lo sedujo, se hizo su amigo, su compañero 1495 1| El doctor Paturel, que le seguía, era un hombrecillo barrigón, 1496 2| forma ligera y flexible, seguida del macho, los pichones 1497 1| bosque de Roumare, siempre seguidos de un criado para respetar 1498 1| preocupaba su padre. Él debía seguir en su cupé la orilla del 1499 2| habiendo pasado en algunos segundos por un ciclo de ideas, llegando 1500 1| El cochero era viejo y seguro, conociendo el camino como 1501 1| no estamos completamente seguros. Pero tienen la orden de