aband-escol | escri-princ | prisi-zarpa
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1 1| habitación en mi hotel, venías de abandonarla?~      – Sí.~      – Entonces 2 1| historia de seducción, de abandono de hijo dejado a cargo de 3 1| convencido, de que había abierto temprano los ojos a su heredero 4 1| ángeles de fidelidad, de abnegación y de devoción... En cualquier 5 1| encantadora, complaciente, abnegada y pagada. Ella mantenía 6 1| modificó su existencia, no abrió más a los amigos, excepto 7 1| tomar. “Bah, se decía para absolverse, después de todo no es más 8 1| tiempo?~      – Hasta que me aburra.~      – ¡Oh! no te aburrirás, 9 1| almuerzan y cenan aquellos que aburre la mesa de huéspedes de 10 1| aburra.~      – ¡Oh! no te aburrirás, esto es divertido, incluso 11 2| zapatos, botines o botas que acababan de ser enceradas. Esos trozos 12 1| recibido ya dos premios de la Academia francesa. Su biblioteca 13 1| contacto incesante de esa carne acariciadora y la nostalgia de las costumbres 14 1| Monte-Carlo, las legendarias acechadoras de los jugadores en racha, 15 1| nacionalidades.~      Solo el pequeño acento de origen, que timbra todas 16 1| tanto como de los demás, y acentuó la pintura para hacerla 17 1| duró dos horas, sobre la acera, yendo y viniendo de una 18 1| gusto.~      – Pues bien! Acérquese a las diez, después de la 19 1| mucho tiempo un corazón sin achaques, atraído solamente por los 20 1| de esas personas que lo acogían con favor, y se puso a pensar 21 2| viva que no pudo permanecer acostado.~      Levantándose enseguida, 22 2| aquél, aquella o aquellos acostados todavía tras las paredes.~      23 1| andares lentos y las tiernas actitudes de Henriette?~      – Caramba, 24 1| carta lo agitó. Ella se acusaba, siempre disculpándose con 25 1| recomenzada, que parecía acusar entre esas mujeres de orígenes 26 1| hombres, habiéndolos visto, se adelantaban con la mano tendida. No 27 1| vidrio entre dos parques aderezados con chorros de agua durante 28 2| suelas del turista del que adivinaba, pasando, el ronquido.~      29 1| por el certificado de la administración de los juegos.~      Un 30 1| Lucette la hubo contado admirablemente.~      Pero la princesa, 31 1| muchachos que han pasado su adolescencia en medio de los trajines 32 1| nostalgia de las costumbres adquiridas, y los besos, que él no 33 1| pintura de bazar que uno adula por complacencia a fin de 34 1| bien recibido, festejado, adulado a causa de su fortuna, de 35 1| instalándolo en un falso adulterio como ella había instalado 36 1| escolta defensiva. Cuando advirtió la presencia de Mariolle, 37 1| persona un aire de audacia, de afabilidad y de gracioso desdén mostrando 38 1| casinos de Aix con el único afán, se diría, de encanallarse 39 1| seria, habiéndose vista afectada de unos reumatismos en la 40 1| Su pequeño rostro gordo, afeitado, que dos extremos de patillas 41 1| simulado de esposa y él se aferraba tan fuerte a la felicidad 42 1| los objetos de arte. Esta afición le había llegado al principio 43 1| convertirse en lo que se llama un aficionado iluminado, uno de esos hombres 44 1| y se repetía como para afirmarse, consolarse, convencerse 45 1| nuestro corazón, luego la agitación de la vida y sus contactos, 46 1| muchedumbre vulgar, banal, agitada, la multitud de los humildes 47 1| otra. Él se mostró duro, agitado, vehemente; ella fue humilde, 48 1| respondió. Una segunda carta lo agitó. Ella se acusaba, siempre 49 1| aproximadamente, no bonita, pero agradable, con un aspecto de muchacho, 50 1| charla particular. Para agradarla, él alababa sus cacerías, 51 1| los Soberanos.~      Él agradeció, radiante por esa invitación 52 1| Perfectamente, señor, se lo agradezco.~      Entonces penetró 53 1| y ese aspecto de belleza agresiva que arroja desafíos a todos 54 1| medio de un grupo de hombres agrupados en torno a ellas como una 55 1| aderezados con chorros de agua durante el día y fuegos 56 2| estaba en una ciudad de aguas minerales donde a uno lo 57 1| Henriette.~      – ¡Ah! ¿tu antaño bien amada?~      – 58 1| abandonó París para cambiar de aires y de vida.~      Aix atrajo 59 1| las personas a las que se alaba las manías, luego se entretuvieron 60 1| particular. Para agradarla, él alababa sus cacerías, su notable 61 1| la existencia, cuando se alcanzan los treinta años, parece 62 1| dulce, lo había animado, alegrado, consolado. Sentía, sin 63 1| largo aún, tenía la mímica alegre, viva, un poco forzada de 64 1| al conde de Lucette, la alegría de la mañana, la especie 65 1| verano; pero a medida que se alejaba de él la sensación directa 66 1| semanas que los mantuvo alejados a uno del otro, se estrecharon 67 1| rusos, italianos, ingleses, alemanes, que parecían conocerse 68 1| considerado y consultado; alentó tendencias e infravaloró 69 | algo 70 | alguna 71 1| respondo de mí.~      Y para aliviarse, Mariolle contó su relación 72 1| radiante en el fondo del alma por haber roto. Durante 73 1| inmenso café, comedor donde almuerzan y cenan aquellos que aburre 74 1| gusto en esa casa, allí alojaba poco a poco su ociosidad, 75 1| de las montañas, de los Alpes. Los alredeores de Aix fueron 76 1| montañas, de los Alpes. Los alredeores de Aix fueron un buen motivo 77 1| del clan célebre de las altas cortesanas, ella siempre 78 1| no se vio prácticamente alterada; los dos hombres incluso 79 1| estuvo radiante con esa alternativa y respondió que la tomaba. 80 1| ciudad de Savoya. Las mismas altezas, las mismas soberanas futuras 81 1| rodeadas de hombres que, altos, bajos, gordos o delgados, 82 1| cortadas con precisión a la altura de las orejas hacían más 83 1| auténticas lágrimas, pues ella lo amaba a su manera.~      El fue 84 1| Ah! ¿tu antaño bien amada?~      – Sí.~      – No 85 1| el aire en el que uno ha amado puede siempre conservar 86 1| No. Pero cuando ellas aman, son ángeles, ángeles con 87 1| estuvo segura de tenerlo amarrado, tuvo remordimientos y le 88 1| industriales, en las que él había amasado una gruesa fortuna, había 89 1| Mira a esa. Se diría la amazona de la coquetería. ¿Recuerdas 90 1| o las inmensas fortunas americanas y judías, se precipitan, 91 1| cariñosamente, a una vieja amiga, dime?- no, no digas nada. 92 1| hermosa inglesa, una de las amigas preferidas del príncipe 93 1| relaciones de corte y de amistades reales que lo elevan casi 94 1| Mariolle, le ofreció la mano, amistosamente, diciendo:~      – Vaya, 95 1| y de timidez.~      -Te amo, dijo ella. Si te he engañado, 96 1| han vivido mucho tiempo en amorosa intimidad. La crisis regresaba 97 1| Montaigne que necesitaba amueblar y decorar, y finalmente 98 1| instante de reflexión, Mariolle añadió:~      – No importa, si 99 1| claro en su existencia, analizaba la parte razonable de cada 100 1| Sí, con su padre, un anciano de bigotes y barba blanca.~      101 1| coquetería. ¿Recuerdas los andares lentos y las tiernas actitudes 102 1| y citaba hechos, narraba anécdotas, nombraba mujeres, denunciaba 103 1| contacto era dulce, lo había animado, alegrado, consolado. Sentía, 104 1| correr por los bosques, matar animales, dar fiestas, encender fuegos 105 1| Cuando me has escrito, anteayer, de conseguirte una habitación 106 1| distracciones que lo divertían anteriormente. Pero una carta sorprendida 107 1| ligeramente y volvió a comenzar su antigua vida. Pero después de dos 108 1| dolido.~      Su padre, antiguo diputado, convertido en 109 1| mundo, del muy grande mundo, aparecían escoltadas por una corte 110 1| sostenido. Una nueva figura apareció, una morena, morena como 111 1| hombres ricos y ociosos las apariencias de un hogar legítimo.~      112 1| ni le interesaba ni le apasionaba. De treinta años de edad 113 1| vacíos los largos divanes apoyados al pie de las paredes, los 114 1| revela que ellas no han aprendido bajo la misma bandera la 115 1| embargo un grupo de asiduos se apresuraba ya, sentados y de pie, hombres 116 1| una sonrisa en la boca, lo aprobaba por momentos, daba la impresión 117 1| De treinta años de edad aproximadamente, no bonita, pero agradable, 118 1| mano de algún amigo, se aproximaron y se sentaron. Los hombres 119 | aquella 120 1| forman, en Cannes, grupos aristócratas impenetrables que solo puede 121 1| mezclado de golpe con esa gente aristocrática sin fronteras, con esa élite 122 1| siguiendo una montería. Arrastrada a su pasión, ella mostraba 123 1| bonito bigote, con las puntas arregladas por el peine, se enroscaba 124 1| alrededor de las mesas de juego, arriesgando algunos luises de vez en 125 1| de belleza agresiva que arroja desafíos a todos los ojos.~      – 126 1| como si hubiese querido arrojar de su memoria y de su corazón 127 1| un italiano muy noble, arruinado y corredor de balnearios, 128 1| fiestas, encender fuegos artificiales, montar a caballo con los 129 1| durante el día y fuegos de artificio durante la velada, inmenso 130 1| escuela, iniciado así en las artimañas de los manipuladores de 131 1| sin embargo un grupo de asiduos se apresuraba ya, sentados 132 1| viejos muchachos. Razonaba su asunto, veía claro en su existencia, 133 1| consentimiento de su intimidad, por atenciones gentiles, por un cierto 134 1| disculpándose con circunstancias atenuantes, y le pedía que fuese a 135 1| de simpatía que lo hacía atractivo.~      Auténtico francés 136 1| aires y de vida.~      Aix atrajo sus pensamientos porque 137 1| apenas de dieciocho meses atrás. Desde ese momento ella 138 1| corte como a una mundana, atreviéndose a declararse.. Conociendo 139 1| del oro sobre las mesas aumentó tan fuerte que su pequeña 140 1| vaporosa de la que están aureolados ciertas figuras inglesas, 141 1| los presentes, sino de los ausentes, franceses, rusos, italianos, 142 1| comprar una bonita casa en la avenida de Montaigne que necesitaba 143 1| divirtió mucho, y la última aventura de la mayor de las hermanas 144 1| aspecto de muchacho, de ojos azules dulces, de bonitos cabellos 145 1| siguiente y la volvió a tomar. “Bah, se decía para absolverse, 146 1| voz lo llamó y un hombre bajito, ligeramente obeso, llegando 147 1| luego director de un gran banco político-financiero, la 148 1| aprendido bajo la misma bandera la lengua que emplean siguiendo 149 1| un anciano de bigotes y barba blanca.~      Así pues la 150 1| los habitantes de un mismo barrio, pues todos los nombres 151 1| personas, incluso ciertos barrios de Paris, consideraba que 152 1| tenía nada que hacer. Le bastaron algunos meses y mucho dinero 153 1| sería ingenuo y ridículo batirse una segunda vez, y simplemente 154 2| el paso, una especie de baúl envuelto en unas cortinas, 155 1| Industria de esa pintura de bazar que uno adula por complacencia 156 1| está seguro de lo que se besa.~      – No, no. Ellas tienen 157 1| costumbres adquiridas, y los besos, que él no conseguía olvidar 158 1| playas y casinos, las de Biarritz, de Dieppe y de Monte-Carlo, 159 1| la Academia francesa. Su biblioteca de manuscritos era citada 160 1| las sienes, y un bonito bigote, con las puntas arregladas 161 1| su padre, un anciano de bigotes y barba blanca.~      Así 162 2| paredes claras y cortinas blancas, una pequeña cueva de luz 163 1| escuchaba con una sonrisa en la boca, lo aprobaba por momentos, 164 1| origen, que timbra todas esas bocas, revela que ellas no han 165 1| sus espaldas huesudas o bombeadas por sus formas gruesas, 166 1| de ojos azules dulces, de bonitos cabellos castaños, una delgadez 167 1| Rosalie Durdent, la gran Marie Bonnefoy, en plena caza, tocadas 168 1| divertirse, correr por los bosques, matar animales, dar fiestas, 169 2| custodiadas por zapatos, botines o botas que acababan de ser enceradas. 170 2| custodiadas por zapatos, botines o botas que acababan de 171 1| dorados o castaños con unos brillos de caoba, sobre la piel 172 1| Pero mira que eres bromista, estás aquí desde hace una 173 1| los muebles raros, los bronces y mil objetos costosos, 174 1| viajaba, habiendo abandonado Bucarest para reponerse, se decía, 175 1| todo lo que encontraba de bueno en su camino.~      Sin 176 1| entre ellas y los simples burgueses, que durante el invierno 177 1| lugar, que gustándose, se burlaba de sí mismo tanto como de 178 1| su vida sin hacer nada y burlándose de los demás. Era un viejo 179 1| que recorren el mundo, en busca de rapiña.~Como iba a franquear 180 1| infantil que lo hacía ser buscado. Preguntó, subrayando su 181 1| las personas dudosas que buscan entrar en ese lugar sin 182 1| penetró en la segunda sala, buscando a alguien con la mirada.~      183 1| escoltadas por una corte de caballeros: la princesa de Guerche, 184 1| figuras inglesas, sino una cabellera soleada y pesada como una 185 1| por encima de todas las cabezas, llegaban, rodeadas de hombres 186 1| agradarla, él alababa sus cacerías, su notable talento de jinete, 187 1| del parque, bajo la noche cálida, bajo la noche sofocante 188 1| emergente.~      Habiéndose callado su amigo, se produjo el 189 1| Oh! jamás.~      – Cállate.~      – Nunca.~      – 190 1| precipitan, tan pronto llegan los calores, en los ruidosos casinos 191 1| y parisina. Era un poco calvo en lo alto de su cabeza, 192 2| cuando viese solitario, el calzado de dos pies encantadores, 193 1| conoce y que la opinión cambia con la moda, en lo relativo 194 1| compromete, y abandonó París para cambiar de aires y de vida.~      195 1| convalecencia?~      – Como dices, cambio de aire.~      – En efecto, 196 2| de corazón que produce la camilla cubierta encontrada en la 197 1| revelando a la mujer que camina, que caza y monta a caballo, 198 1| encontraba de bueno en su camino.~      Sin familia, pues 199 1| y poco conocidos.~       Caminó durante rato por los senderos 200 1| lo invitará a la jornada campestre que hacemos mañana.~      201 1| hubiese sido un poco menos canalla, o yo un poco más, habríamos 202 1| castaños con unos brillos de caoba, sobre la piel blanca del 203 1| Era célebre en todas las capitales.~      Charlaron. La princesa 204 1| Lucette estalló en carcajadas, encontrando el giro de 205 1| abandono de hijo dejado a cargo de esta pobre mujer; toda 206 1| amante? ¿No has visto nunca, cariñosamente, a una vieja amiga, dime?- 207 1| distraerle con sonrisas, palabras cariñosas y caricias. Estaba a gusto 208 1| contacto incesante de esa carne acariciadora y la nostalgia 209 1| especialidad en hacer pagar muy caro a los hombres ricos y ociosos 210 1| amante ingenuo, destinado a casarlas, la especialidad en hacer 211 1| en el teatro del nuevo Casino de Aix, una comedia de Henry 212 1| devoción... En cualquier caso eso te ha dado pena, aunque 213 1| Viena o San Petersburgo, casta establecida por nacimiento, 214 1| recibido, festejado, adulado a causa de su fortuna, de su talante 215 1| Guerche?~      – Sí, he cazado y cenado incluso alguna 216 1| hizo esperar un poco, luego cedió, instalándolo en un falso 217 1| entonces cuando conoció, en una cena, a la amante de uno de sus 218 1| gustaba bastante el mundo, cenaba en la ciudad, y luego hacía 219 1| Sí, he cazado y cenado incluso alguna vez en su 220 1| comedor donde almuerzan y cenan aquellos que aburre la mesa 221 1| mundanas y casquivanas, cenando en las mesas vecinas, hablando 222 1| principio la costumbre de ir a cenar de vez en cuando, luego 223 | Cerca 224 2| su ventana que no había cerrado, una inundación de sol hacia 225 1| consideradas honestas por el certificado de la administración de 226 1| las palabras crecía sin cesar, el tintineo del oro sobre 227 1| con nosotros, mañana. a la Chambotte?~      – Con mucho gusto.~      – 228 1| caza y monta a caballo, charlaba con Mrs. Filds, en medio 229 1| todas las capitales.~      Charlaron. La princesa no jugaba nunca. 230 1| encontrar exquisito a ese charlatán bien preparado, pero su 231 1| por la tradición de lo chic, por una misma concepción 232 1| viaje tanto si viniese de China o de Japon, lo que no demostraría 233 1| dos parques aderezados con chorros de agua durante el día y 234 1| como si su corazón hubiese cicatrizado.~      Tomó la resolución 235 1| noche en el hotel, pareció ciertamente poco viva, aunque el conde 236 | ciertas 237 | ciertos 238 1| auténtico parisino de treinta y cinco años, en los placeres ordinarios 239 1| trajes de paño pegados a la cintura y vestidos revelando a la 240 1| ruidito de fuente de luíses circulando sobre los cuatro tapices, 241 1| siempre disculpándose con circunstancias atenuantes, y le pedía que 242 1| espíritu en los salones, y citaba hechos, narraba anécdotas, 243 1| biblioteca de manuscritos era citada en el mundo sabio de toda 244 1| Casi desconocida del clan célebre de las altas cortesanas, 245 2| su habitación de paredes claras y cortinas blancas, una 246 1| para las citas de su joven cliente.~      Entonces él se enfadó 247 1| Tenga, lo llevaré en mi coche con una encantadora mujercita, 248 1| porque uno de sus amigos coleccionaba, también porque le gustaba 249 1| rencor con un comienzo de cólera contra esa villana con la 250 1| nuevo Casino de Aix, una comedia de Henry Meilhac. Alrededor 251 1| la velada, inmenso café, comedor donde almuerzan y cenan 252 1| experto en belleza femenina, comenzaba con Lucette esas discusiones 253 1| muy ligeramente y volvió a comenzar su antigua vida. Pero después 254 1| una nueva conversación comenzó completamente diferente, 255 1| mezclaba el rencor con un comienzo de cólera contra esa villana 256 1| buena casa, de muy buena compañía, ella había llevado al extremo, 257 1| para hacer la fiesta, y compincharse con no importa quién, en 258 1| bazar que uno adula por complacencia a fin de hacer el flujo 259 1| esclava de amor, encantadora, complaciente, abnegada y pagada. Ella 260 2| sillas con porteadores y comprendió de donde procedían.~Aquí 261 1| que paga y que a nada se compromete, y abandonó París para cambiar 262 1| multitud de los humildes y comunes, incluso ricos y conocidos. 263 1| extraño traje de primera comunión llamado smoking, puesto 264 1| de lo chic, por una misma concepción de la vida distinguida, 265 2| costumbres, la elegancia y la condición social de aquél, aquella 266 1| morena como se es en los confines de Oriente, llevando sobre 267 1| vehemente; ella fue humilde, conmovedora, crispada. Ella lloró sin 268 1| su manera.~      El fue conmovido, la consoló, fue a verla 269 1| uno de esos hombres que se conocen porque son ricos, y que 270 1| alemanes, que parecían conocerse como hermanos, como los 271 1| morenas. La nuca por ejemplo. ¿Conoces algo más bonito en el mundo 272 1| historia que el otro, además, conocía ya casi enteramente, por 273 1| atreviéndose a declararse.. Conociendo su fortuna, ella le hizo 274 1| Fue entonces cuando conoció, en una cena, a la amante 275 1| probarle que acababa de conquistar su simpatía:~      – Tenga, 276 1| reservado.~      Ella acabó por conquistarlo por el consentimiento de 277 1| comprar telas y figuritas, conquistó el derecho de tener una 278 1| también por matrimonios, consagrados sobre todo por relaciones 279 1| del rey, muerto en duelo a consecuencia de una disputa de juego. 280 1| y los besos, que él no conseguía olvidar ni reemplazar por 281 1| has escrito, anteayer, de conseguirte una habitación en mi hotel, 282 1| y rogándole, como último consejo, que pasase su vida sin 283 1| por conquistarlo por el consentimiento de su intimidad, por atenciones 284 1| solteros vividores, y que conservan, hasta el descubrimiento 285 1| uno ha amado puede siempre conservar el peligroso microbio del 286 1| entretenimientos irresistibles, conservó durante mucho tiempo un 287 1| ciertos barrios de Paris, consideraba que la existencia, en suma, 288 1| haber sido presentadas y consideradas honestas por el certificado 289 1| de tener una opinión; fue considerado y consultado; alentó tendencias 290 1| había animado, alegrado, consolado. Sentía, sin ninguna duda, 291 1| repetía como para afirmarse, consolarse, convencerse que no lo debía 292 1| El fue conmovido, la consoló, fue a verla al día siguiente 293 1| opinión; fue considerado y consultado; alentó tendencias e infravaloró 294 2| cuero delicados o groseros, contaban la vida, las costumbres, 295 1| agitación de la vida y sus contactos, sus pequeñas distracciones 296 1| conde de Lucette la hubo contado admirablemente.~      Pero 297 1| cuero curtido. El salón contiguo también estaba desierto, 298 1| su pequeña voz metálica, continua y clara, dominaba los rumores 299 1| instinto lo raro y fino, a continuación porque acababa de comprar 300 1| discreto de dinero, pero continuo, un ruidito de fuente de 301 1| delicioso.~      Mariolle continuó:~      – Sí, me dio pena, 302 | contra 303 1| Has venido a Aix por la convalecencia?~      – Como dices, cambio 304 1| completamente imprevisto, para convencerlo de que estaba siendo engañado.~      305 1| para afirmarse, consolarse, convencerse que no lo debía lamentar: “ 306 1| escéptico, retorcido y convencido, de que había abierto temprano 307 1| padre, antiguo diputado, convertido en ministro, luego director 308 1| dinero y de poder, Robert se convirtió en uno de los elegantes 309 1| amante en una falsa dicha conyugal. Cuando ella estuvo segura 310 1| Se diría la amazona de la coquetería. ¿Recuerdas los andares 311 1| negros cabellos que parecen coronar a una mujer con la noche. 312 1| cuarentena, perfectamente correcto, vestido con el extraño 313 1| italiano muy noble, arruinado y corredor de balnearios, el marqués 314 1| le gustaba divertirse, correr por los bosques, matar animales, 315 1| dos extremos de patillas cortadas con precisión a la altura 316 2| De pronto, percibió, cortando el paso, una especie de 317 1| clan célebre de las altas cortesanas, ella siempre había sido 318 1| pelusilla de los cabellos cortos, de los primeros cabellos 319 1| atención más que algunas cosas, algunas personas, incluso 320 1| soleada y pesada como una cosecha madura de tierra virgen.~      321 1| grandes damas francesas o cosmopolitas que ponen, de ordinario, 322 1| los bronces y mil objetos costosos, mientras que en el otro 323 1| vida. Tomó al principio la costumbre de ir a cenar de vez en 324 1| pasos y de las palabras crecía sin cesar, el tintineo del 325 1| frente y las sienes ese crecimiento espeso de negros cabellos 326 1| en amorosa intimidad. La crisis regresaba a la misma hora, 327 1| fue humilde, conmovedora, crispada. Ella lloró sin preocuparle 328 2| el hotel. A través de los cristales de su ventana que no había 329 1| que no lo debía lamentar: “Cristo, qué suerte que eso se haya 330 1| mujeres, encerrando a los crupiers en el círculo ordinario 331 1| Y Lucette hizo un cuadro de Aix. Dio cuenta de esa 332 | cualquier 333 | Cuándo 334 | cuanto 335 1| ligeramente obeso, llegando a la cuarentena, perfectamente correcto, 336 2| corazón que produce la camilla cubierta encontrada en la calle, 337 1| daban detalles a media voz, cuchicheaban las particularidades escabrosas. 338 1| sobre la piel blanca del cuello que desciende mezclándose 339 1| hizo un cuadro de Aix. Dio cuenta de esa ciudad de duchas 340 1| Sí.~      – No lo . Cuéntame.~      – Me hizo prestar 341 2| cortinas blancas, una pequeña cueva de luz tan viva que no pudo 342 1| días.~      – ¡Diablos! Cuidado con las recaídas.~      – ¡ 343 1| pequeños duques, tíos, primos o cuñados de reyes, las mismas grandes 344 1| habían preparado para la curación, y estoy curado de ella.~      – ¿ 345 1| oídos. Él los escuchaba con curiosidad, un poco desplazado en medio 346 1| rincones, las sillas de cuero curtido. El salón contiguo también 347 2| que las puertas parecían custodiadas por zapatos, botines o botas 348 1| Los hombres nombraban, daban detalles a media voz, cuchicheaban 349 1| cualquier caso eso te ha dado pena, aunque tu Henriette 350 1| reyes, las mismas grandes damas francesas o cosmopolitas 351 1| disputa de juego. El accidente databa apenas de dieciocho meses 352 1| uno se de mucha pena y que debe más bien hacer reír que 353 1| sus pensamientos porque debería encontrar allí a su amigo 354 1| sabes bien, además,. Quiero decir que tuve un entretenimiento.¿ 355 1| mundana, atreviéndose a declararse.. Conociendo su fortuna, 356 1| tuvo remordimientos y le declaró que debía romper con uno 357 1| que necesitaba amueblar y decorar, y finalmente porque no 358 1| a ellas como una escolta defensiva. Cuando advirtió la presencia 359 1| gruesa fortuna, había muerto dejando a su hijo único más de quinientos 360 1| diez, después de la cura, delante del Hotel de los Soberanos.~      361 1| bonitos cabellos castaños, una delgadez ligera, elegante y musculosa, 362 1| presentó para entrar, alto, delgado, bastante joven. Tenía ese 363 1| altos, bajos, gordos o delgados, llevaban, pegada a sus 364 1| reservado, de maneras modestas y delicadas, que jugaba a ser ama de 365 2| enceradas. Esos trozos de cuero delicados o groseros, contaban la 366 1| giro de la conversación delicioso.~      Mariolle continuó:~      – 367 1| fue necesario un flagrante delito, completamente imprevisto, 368 | demasiado 369 1| China o de Japon, lo que no demostraría que volveré.~      – Eso 370 1| Mariolle a los ojos:~      – ¿Dentro de cuanto tiempo volverás 371 1| anécdotas, nombraba mujeres, denunciaba con benevolencia escándalos 372 1| gusto por los caballos y los deportes. Nada que eso no la ocupase, 373 1| figuritas, conquistó el derecho de tener una opinión; fue 374 1| belleza agresiva que arroja desafíos a todos los ojos.~      – 375 1| piel blanca del cuello que desciende mezclándose en los hombros? 376 1| distinguido.~      Casi desconocida del clan célebre de las 377 1| prisiones no han querido. Describió con su familiar verborrea, 378 1| una maravilla. No se la describo, usted la verá.~      Luego, 379 1| hora, hecha de recuerdos y deseos, dónde se mezclaba el rencor 380 1| contiguo también estaba desierto, y el ujier se paseaba allí, 381 1| misma sonrisa bajo una llama deslumbrante de cabellos rubios. No se 382 1| una perspicacia socarrona despertada por un sentido de rectitud 383 2| Robert Mariolle fue despertado temprano por un rumor de 384 1| Por la mañana, despertándome, estoy radiante, radiante 385 1| esperanza indeterminada que se despierta, con nosotros, cada día, 386 1| con curiosidad, un poco desplazado en medio de ellos, mezclado 387 1| no hay nada mejor que un desplazamiento.~      – ¿Has llegado esta 388 1| mismas soberanas futuras o desposadas, los duques, grandes duques 389 1| poco melancólico. Pero la desprecio tanto, que eso se ha acabado.~      390 1| pero su mirada azul parecía desteñida, velada por un pensamiento 391 1| descubrimiento del amante ingenuo, destinado a casarlas, la especialidad 392 1| su resto de melancolía se desvanecía en medio de esas personas 393 1| paseaba allí, con las manos detrás de la espalda, el benevolente 394 1| fidelidad, de abnegación y de devoción... En cualquier caso eso 395 1| Hace cuatro días.~      – ¡Diablos! Cuidado con las recaídas.~      – ¡ 396 1| convalecencia?~      – Como dices, cambio de aire.~      – 397 1| otro amante en una falsa dicha conyugal. Cuando ella estuvo 398 1| dormitorio. Así como le habia dicho al conde de Lucette, la 399 1| accidente databa apenas de dieciocho meses atrás. Desde ese momento 400 1| casinos, las de Biarritz, de Dieppe y de Monte-Carlo, las legendarias 401 1| reemplazar por otros, le dieron durante tres meses unas 402 1| conversación comenzó completamente diferente, familiar, mundana, en otro 403 1| vieja amiga, dime?- no, no digas nada. Yo estaba pagada, 404 1| cariñosamente, a una vieja amiga, dime?- no, no digas nada. Yo 405 1| alejaba de él la sensación directa de las mujeres que acababa 406 1| convertido en ministro, luego director de un gran banco político-financiero, 407 1| de las voces humanas más discretas, más sordas, todavía tranquilas.~ 408 1| de aquél que pagaba sus discretos favores. Su vida no se vio 409 1| Ella se acusaba, siempre disculpándose con circunstancias atenuantes, 410 1| comenzaba con Lucette esas discusiones que todos los hombres de 411 1| evitando las preocupaciones y disfrutando de todo lo que encontraba 412 1| maravilla, y que venía a disfrutar un poco de la fiesta en 413 1| orgulloso. Cerca de ella disfrutó del raro goce de tener una 414 1| esos hombre de razas tan dispares, la extraña francmasonería 415 1| Mariolle, a su vez, se fue, disponiéndose a dar una vuelta por el 416 1| una bella mujer, siempre dispuesta a recibirlo, a distraerle 417 1| duelo a consecuencia de una disputa de juego. El accidente databa 418 1| ponen, de ordinario, unas distancias inconmensurables entre ellas 419 1| bien teñidas que no se las distingue de las auténticas, y que 420 1| misma concepción de la vida distinguida, también por matrimonios, 421 1| de casa en el semi mundo distinguido.~      Casi desconocida 422 1| parte razonable de cada distracción, juego, caballos, teatro, 423 1| dispuesta a recibirlo, a distraerle con sonrisas, palabras cariñosas 424 1| ha acabado.~      Fueron distraídos por la entrada de una muchedumbre. 425 1| Su marido, diputado de un distrito de la Touraine donde poseía 426 1| vacía, vacíos los largos divanes apoyados al pie de las paredes, 427 1| mujeres de orígenes tan diversos, entre esos hombre de razas 428 1| las distracciones que lo divertían anteriormente. Pero una 429 1| el final con una atención divertida, luego, mirando a Mariolle 430 1| ignorante de todo lo que no lo divirtiese, no prestando atención más 431 1| historia de Rosalie Durdent los divirtió mucho, y la última aventura 432 1| los que él estaba todavía dolido.~      Su padre, antiguo 433 1| se decía, de su profundo dolor.~      – ¿Y se ha recuperado?, 434 1| Viene usted por los dolores?~      – No, princesa.~      – ¿ 435 1| mujeres que saben dar alegrías domésticas a los solteros vividores, 436 1| Entonces, Mariolle tuvo dos domicilios, uno en el que guardaba 437 1| metálica, continua y clara, dominaba los rumores humanos. Mariolle 438 | dónde 439 1| de los primeros cabellos dorados o castaños con unos brillos 440 1| nadie lo esperaba en su dormitorio. Así como le habia dicho 441 1| ya no tener más secretos. Dotado de una inteligencia sutil 442 1| consolado. Sentía, sin ninguna duda, que su resto de melancolía 443 2| tratamiento. En la escalera aún dudó en detenerse dos veces para 444 1| reconocer a las personas dudosas que buscan entrar en ese 445 1| elegantes cuyo contacto era dulce, lo había animado, alegrado, 446 1| muchacho, de ojos azules dulces, de bonitos cabellos castaños, 447 1| el viaje y la jornada, se durmió casi enseguida.~ 448 1| porque son ricos, y que hacen eclosionar a los pintores de moda porque 449 1| apasionaba. De treinta años de edad aproximadamente, no bonita, 450 1| establecida por nacimiento, por educación, por la tradición de lo 451 1| cambio de aire.~      – En efecto, el aire en el que uno ha 452 1| las morenas. La nuca por ejemplo. ¿Conoces algo más bonito 453 1| castaños, una delgadez ligera, elegante y musculosa, le gustaba 454 1| inabordables, y a quién han elegido para hacer la fiesta, y 455 1| amistades reales que lo elevan casi por encima del prejuicio 456 1| aristocrática sin fronteras, con esa élite internacional del high-life 457 1| pensamiento penosamente emergente.~      Habiéndose callado 458 1| calle. Ella vino a él, roja, emocionada de audacia y de timidez.~      - 459 1| misma bandera la lengua que emplean siguiendo las ciudades donde 460 1| único afán, se diría, de encanallarse libremente.~El conde de 461 2| el calzado de dos pies encantadores, o lleno de desdén por las 462 1| enseguida por su discreto encanto, más penetrante que aparente. 463 1| espalda, el benevolente ujier encargado de reconocer a las personas 464 1| matar animales, dar fiestas, encender fuegos artificiales, montar 465 2| botas que acababan de ser enceradas. Esos trozos de cuero delicados 466 1| pie, hombres y mujeres, encerrando a los crupiers en el círculo 467 2| un accidente, el ligero encogimiento de corazón que produce la 468 1| I ~      Ya se encontraban unas pocas personas en la 469 2| produce la camilla cubierta encontrada en la calle, luego recordó 470 1| No lo ; no he encontrado la razón. Y luego prefiero 471 1| Lucette estalló en carcajadas, encontrando el giro de la conversación 472 1| que le pareció odiosa, se encontró con Henriette una mañana 473 1| conoce, se reconoce, y se encuentra por todas partes, en París, 474 1| siguiendo las ciudades donde se encuentran.~      La princesa y Mariolle, 475 1| tener con las mueres más que encuentros de amante que paga y que 476 1| dos hombres incluso no se enfadaron, y tras una frialdad de 477 1| cliente.~      Entonces él se enfadó completamente, de tal modo 478 2| llevando a las duchas a los enfermos en tratamiento. En la escalera 479 1| indiferente y escéptico, se enfrascó, como un auténtico parisino 480 1| preocuparle la gente, sin enjuagar los ojos, con auténticas 481 1| arregladas por el peine, se enroscaba bien sobre su labio. Su 482 1| familiar verborrea, esa ensalada única de mundanas y casquivanas, 483 1| además, conocía ya casi enteramente, por fragmentos. Él escuchó 484 1| precisa necesidad de caricias entraban en él ahora como en todos 485 1| Fueron distraídos por la entrada de una muchedumbre. El espectáculo 486 1| impenetrables que solo puede entreabrir la hipocresía inglesa, o 487 1| Quiero decir que tuve un entretenimiento.¿Quién no lo tiene? ¿Siempre 488 1| sin pasiones vivas y sin entretenimientos irresistibles, conservó 489 1| alaba las manías, luego se entretuvieron hablando de viajes, del 490 1| habían peleado, y la vieja entrometida venía simplemente a revelar, 491 2| paso, una especie de baúl envuelto en unas cortinas, y que 492 1| reconocido que todo el mundo se equivoca en eso como en otra cosa, 493 1| los mejores aficionados se equivocan. Las rubias se han vuelto 494 | eran 495 1| cuchicheaban las particularidades escabrosas. Una historia de Rosalie 496 2| enfermos en tratamiento. En la escalera aún dudó en detenerse dos 497 1| denunciaba con benevolencia escándalos de amor o de juego. Mariolle 498 1| de tener una especie de esclava de amor, encantadora, complaciente, 499 1| en torno a ellas como una escolta defensiva. Cuando advirtió 500 1| grande mundo, aparecían escoltadas por una corte de caballeros:


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