abier-sacra | sacri-zalam
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1 6 | labios suplicantes y brazos abiertos, tendida al hombre.~ 2 42 | retrocediendo frente a la abrazada pareja que avanzaba siempre. 3 38 | hombre era más alto e iba abrazado al cuello de su compañera; 4 11 | procuraba deshacerse de aquel abrazo, que al mismo tiempo le 5 22 | Al abrir la puerta para salir, se 6 3 | naturaleza con una lógica absoluta y admirable. Los principios 7 36 | espectáculo sublime, esa abundancia de poesía lanzada del Cielo 8 43 | casi con vergüenza, como si acabase de penetrar en un templo 9 26 | llanura inundada por la luna acariciadora, sumergida en el encanto 10 40 | hablan las Escrituras. Se acordó de los versículos del Cantar 11 18 | que su señora hermana está acostada. Se encuentran en las márgenes 12 2 | sus razones de obrar, y adivinar las que no conozco."~ 13 3 | con una lógica absoluta y admirable. Los principios y fines 14 28 | quedarse allí a contemplar y admirar a Dios a través de su obra.~ 15 19 | El párroco dejó el afeitado de su cara y púsose a pasear 16 21 | puño campesino mientras la agitaba amenazadoramente, y, de 17 28 | Sentíase de repente débil y agotado; tenía deseos de sentarse, 18 3 | a las necesidades de la agricultura; y jamás el sacerdote sospecharía 19 29 | el curso tortuoso de las aguas en una especie de algodón 20 2 | fin creó Dios aquello?" Y ahincadamente buscaba una respuesta, poniéndose 21 25 | respiró hondo, bebiendo el aire como los ebrios beben vino, 22 7 | aquella perpetua ternura, alcanzándolo a él, aunque fuese cura.~ 23 29 | aguas en una especie de algodón leve y transparente.~ 24 | algún 25 | algunas 26 24 | luz, los árboles en flor alineados en filas dibujaban sobre 27 | allá 28 29 | brillante, estaba suspendido alrededor y encima de sus márgenes 29 5 | exasperaba ante la necesidad de amar que palpitaba incesantemente 30 21 | campesino mientras la agitaba amenazadoramente, y, de repente, la levantó 31 4 | perdición detestaba a su alma amorosa.~ 32 4 | entre tú y yo?" Y entonces añadía: "Se diría que el mismo 33 38 | en la cabeza. Sus figuras animaron de repente el paisaje inmóvil 34 20 | padres a quienes la hija anuncia que hizo sin ellos y sin 35 37 | brillantes de rocío, habían aparecido dos sombras caminando muy 36 7 | El padre Marignan apenas tenía indulgencia para las 37 21 | levantó y, con los dientes apretados, golpeó una silla, cuyo 38 11 | lo besaba con vehemencia, apretándolo contra su corazón, mientras 39 6 | probarlo. Nadie debería aproximarse a ella sin las precauciones 40 | aquellas 41 | aquello 42 | aquí 43 21 | bastón, una enorme rama de árbol que llevaba siempre en sus 44 40 | todo el calor de ese poema ardiente de ternura.~ 45 24 | casa, exhalaba deliciosos aromas como azucarados, que vagaban 46 4 | el ser tentador que había arrastrado al pecado al primer hombre 47 | así 48 12 | alegría de vivir que se le asomaba a los ojos. En algunas ocasiones 49 14 | Sintió un asombro tan grande que quedó sofocado, 50 31 | tardes? Y ¿por qué razón ese astro lento y seductor (más poético 51 29 | fría, un vapor blanco que atravesaban los rayos de luna, tornándolo 52 | aún 53 42 | a la abrazada pareja que avanzaba siempre. Era la sobrina, 54 24 | exhalaba deliciosos aromas como azucarados, que vagaban en la noche 55 24 | jardincillo del presbiterio, bañado por suave luz, los árboles 56 21 | Al sonar las diez tomó el bastón, una enorme rama de árbol 57 25 | el aire como los ebrios beben vino, y fue caminando a 58 25 | El párroco respiró hondo, bebiendo el aire como los ebrios 59 22 | extraordinaria luz de la luna, bella como casi nunca suele verse.~ 60 31 | para qué hacerlas más bellas que los días, más dulces 61 23 | por la grandiosa y serena belleza de la pálida noche.~ 62 12 | besarla!" Y esta necesidad de besar insectos o flores encorajinaba, 63 12 | Hasta siento deseos de besarla!" Y esta necesidad de besar 64 27 | que parece creada para los besos, bajo la seducción de la 65 40 | imaginando ver una escena bíblica como los amores de Ruth 66 29 | Una neblina fría, un vapor blanco que atravesaban los rayos 67 11 | Era bonita, alegre y zalamera. Cuando 68 40 | como los amores de Ruth y Booz o la realización de un designio 69 37 | orilla del prado, bajo la bóveda de los árboles húmedos y 70 6 | de labios suplicantes y brazos abiertos, tendida al hombre.~ 71 29 | luna, tornándolo plateado y brillante, estaba suspendido alrededor 72 37 | de los árboles húmedos y brillantes de rocío, habían aparecido 73 2 | aquello?" Y ahincadamente buscaba una respuesta, poniéndose 74 | cada 75 40 | llamadas de amor, de todo el calor de ese poema ardiente de 76 12 | Dios, de su Dios, mientras caminaban por los campos; pero la 77 21 | que llevaba siempre en sus caminatas nocturnas cuando iba a llevar 78 28 | El cura continuó su camino con el corazón turbado sin 79 17 | Mas la campesina juró solemnemente:~ 80 21 | garrota con sólido puño campesino mientras la agitaba amenazadoramente, 81 26 | Cuando llegó al campo se paró para contemplar 82 12 | mientras caminaban por los campos; pero la joven no lo escuchaba 83 40 | acordó de los versículos del Cantar de los cantares, de las 84 40 | versículos del Cantar de los cantares, de las llamadas de amor, 85 32 | más hábil de los pájaros cantores no descansaba como los otros 86 2 | encontraba. No era persona capaz de murmurar en un transporte 87 10 | de ella una hermana de la caridad.~ 88 10 | vivía con su madre en una casita próxima. Se le había metido 89 13 | padre Marignan, le comunicó cautelosamente que su sobrina tenía un 90 21 | silla, cuyo respaldo roto cayó al suelo.~ 91 6 | verdad se parecía a una celada, de labios suplicantes y 92 6 | recelos que se tienen ante las celadas. Y en verdad se parecía 93 40 | uno de aquellos grandes cenáculos de que hablan las Escrituras. 94 29 | la línea extensa de los chopos. Una neblina fría, un vapor 95 24 | vagaban en la noche fresca y clara como un alma perfumada.~ 96 3 | necesidades de las épocas, de los climas y de la materia.~ 97 12 | algunas ocasiones corría para coger una mariposa, exclamando 98 21 | Después de comer intentó leer un rato, pero 99 38 | abrazado al cuello de su compañera; de vez en cuando la besaba 100 4 | Cristo: "Mujer, ¿qué hay de común entre tú y yo?" Y entonces 101 13 | casa del padre Marignan, le comunicó cautelosamente que su sobrina 102 39 | la respuesta que el Señor concedía a su pregunta.~ 103 2 | obrar, y adivinar las que no conozco."~ 104 20 | hizo sin ellos y sin su consentimiento la elección del marido.~ 105 | consigo 106 21 | leer un rato, pero no lo consiguió; se sentía cada vez más 107 35 | encantos que los hombres no contemplaban, porque reposaban en sus 108 21 | Sacramentos a algún moribundo. Contempló sonriendo la enorme garrota 109 4 | pecado al primer hombre y que continuaba la obra infernal, el ente 110 | contra 111 3 | que todo lo que existe, al contrario de lo que él pensaba, se 112 9 | sotana en las puertas del convento y salía de allí rápidamente 113 7 | latente en el fondo de sus corazones enclaustrados, tenían aquella 114 3 | dormir. Las cuatro estaciones correspondían totalmente a las necesidades 115 12 | ojos. En algunas ocasiones corría para coger una mariposa, 116 27 | incesantemente, sus notas cortas y metálicas, y ruiseñores 117 19 | Cuando volvió a afeitarse, se cortó tres veces entre la nariz 118 31 | es discreto, a iluminar cosas demasiado deliciosas y misteriosas 119 4 | estaba descontento de aquella creación suya." Para él, la mujer 120 27 | leve y vibrante que parece creada para los besos, bajo la 121 30 | alma de un enternecimiento creciente, irresistible. Y una vaga 122 2 | interrogación: "¿Con qué fin creó Dios aquello?" Y ahincadamente 123 1 | pero recta. Decididamente creyente, jamás tenía una duda. Imaginaba 124 5 | incesantemente en tales criaturas.~ 125 3 | noches para dormir. Las cuatro estaciones correspondían 126 38 | más alto e iba abrazado al cuello de su compañera; de vez 127 13 | mujer del sacristán, que cuidaba de las faenas domésticas 128 29 | sus márgenes y envolvía el curso tortuoso de las aguas en 129 18 | Que Nuestro Señor no me más de una hora de vida 130 6 | hombre y probarlo. Nadie debería aproximarse a ella sin las 131 23 | esos poetas soñadores, deberían tener, se sintió repentinamente 132 28 | porqué. Sentíase de repente débil y agotado; tenía deseos 133 2 | mismo: "Soy siervo de Dios; debo, por tanto, conocer sus 134 2 | impenetrables!" El padre Marignan se decía a sí mismo: "Soy siervo 135 1 | alma exaltada, pero recta. Decididamente creyente, jamás tenía una 136 6 | ella sin las precauciones defensivas y los recelos que se tienen 137 27 | metálicas, y ruiseñores lejanos dejaban oír una música que provocaba 138 19 | El párroco dejó el afeitado de su cara y 139 31 | iluminar cosas demasiado deliciosas y misteriosas para la luz 140 24 | muro de la casa, exhalaba deliciosos aromas como azucarados, 141 | demasiado 142 30 | invadiendo; sentía nacer dentro de sí una de sus habituales 143 43 | templo en el que no tuviera derecho de entrar.~ 144 32 | los pájaros cantores no descansaba como los otros y se hacía 145 4 | que el mismo Dios estaba descontento de aquella creación suya." 146 35 | quién estaba destinado aquel desdoblar de encantos que los hombres 147 11 | involuntariamente, procuraba deshacerse de aquel abrazo, que al 148 40 | Booz o la realización de un designio de Dios en uno de aquellos 149 42 | sí mismo si no iría él a desobedecer a Dios. Pues, ¿no era que 150 43 | Y el cura huyó, desorientado, casi con vergüenza, como 151 11 | proporcionaba una dulce alegría y despertaba en él la sensación de paternidad 152 3 | hecho para hacer alegre el despertar, los días para madurar el 153 4 | inconscientemente y las despreciaba por instinto. Repetía casi 154 39 | un solo ser para quien se destinaba aquella tranquila y silenciosa 155 31 | noches? Pues, si estaban destinadas al sueño, a la inconsciencia, 156 4 | que su cuerpo de perdición detestaba a su alma amorosa.~ 157 24 | flor alineados en filas dibujaban sobre el paseo sus sombras 158 21 | repente, la levantó y, con los dientes apretados, golpeó una silla, 159 41 | Y se dijo a sí mismo: "Tal vez Dios 160 39 | silenciosa noche; venían en dirección al sacerdote como una respuesta 161 20 | padre moral, de tutor, de director espiritual engañado, eludido 162 31 | destinado, de tal manera es discreto, a iluminar cosas demasiado 163 37 | explicación. Pero he aquí que distantes, a la orilla del prado, 164 23 | se sintió repentinamente distraído de lo que tanto le preocupaba, 165 38 | los rodeaba como un marco divino creado para ellos.~ 166 4 | la mujer era la criatura doce veces impura de que habla 167 8 | maldita ternura en la propia docilidad, en la dulzura de la voz 168 13 | que cuidaba de las faenas domésticas de la casa del padre Marignan, 169 | donde 170 3 | sueño, y las noches para dormir. Las cuatro estaciones correspondían 171 37 | rocío, habían aparecido dos sombras caminando muy unidas.~ 172 11 | tiempo le proporcionaba una dulce alegría y despertaba en 173 31 | bellas que los días, más dulces que las auroras y las tardes? 174 8 | propia docilidad, en la dulzura de la voz cuando le hablaban, 175 20 | Durante todo el día se mantuvo silencioso, 176 3 | pensaba, se sometió a las duras necesidades de las épocas, 177 8 | si él las reprendía con dureza.~ 178 25 | bebiendo el aire como los ebrios beben vino, y fue caminando 179 20 | cólera; a su indignación de eclesiástico ante el invencible amor, 180 20 | una criatura; esa cólera egoísta de los padres a quienes 181 20 | sin su consentimiento la elección del marido.~ 182 | ellas 183 | ello 184 20 | director espiritual engañado, eludido por una criatura; esa cólera 185 34 | estremecimientos del corazón, la emoción del alma y la languidez 186 30 | detuvo el padre Marignan, empapado hasta el fondo de su alma 187 14 | jabón, pues en aquel momento empezaba a afeitarse.~ 188 13 | que su sobrina tenía un enamorado.~ 189 26 | acariciadora, sumergida en el encanto suave y lánguido de las 190 35 | destinado aquel desdoblar de encantos que los hombres no contemplaban, 191 29 | estaba suspendido alrededor y encima de sus márgenes y envolvía 192 7 | el fondo de sus corazones enclaustrados, tenían aquella perpetua 193 12 | besar insectos o flores encorajinaba, irritaba y revolvía al 194 18 | hermana está acostada. Se encuentran en las márgenes del río. 195 20 | de director espiritual engañado, eludido por una criatura; 196 12 | vez más tropezaba con la enraizada ternura que germina siempre 197 4 | continuaba la obra infernal, el ente flaco, peligroso, misteriosamente 198 30 | el fondo de su alma de un enternecimiento creciente, irresistible. 199 43 | que no tuviera derecho de entrar.~ 200 18 | miento, señor cura! Ella se entrevista con él todas las noches 201 23 | Poseedor de un espíritu entusiasta, espíritu que todos los 202 5 | sentido esa ternura femenina envolviéndole, y aunque se supiese inexpugnable, 203 3 | duras necesidades de las épocas, de los climas y de la materia.~ 204 3 | Los principios y fines se equilibraban perfectamente. Las auroras 205 | eran 206 40 | turbado, imaginando ver una escena bíblica como los amores 207 40 | cenáculos de que hablan las Escrituras. Se acordó de los versículos 208 12 | campos; pero la joven no lo escuchaba y miraba el cielo, las hierbas, 209 | Eso 210 | esos 211 27 | Las ranas lanzaban al espacio, incesantemente, sus notas 212 29 | tortuoso de las aguas en una especie de algodón leve y transparente.~ 213 36 | Para quién, entonces, ese espectáculo sublime, esa abundancia 214 20 | moral, de tutor, de director espiritual engañado, eludido por una 215 42 | el amor al rodearlo de un esplendor así?~ 216 | esta 217 31 | semejante noches? Pues, si estaban destinadas al sueño, a la 218 3 | para dormir. Las cuatro estaciones correspondían totalmente 219 15 | pronto como se halló en estado de reflexionar y de poder 220 | estas 221 34 | Y porqué los estremecimientos del corazón, la emoción 222 1 | seco, fanático, de alma exaltada, pero recta. Decididamente 223 5 | supiese inexpugnable, se exasperaba ante la necesidad de amar 224 20 | invencible amor, se unía una exasperación de padre moral, de tutor, 225 12 | para coger una mariposa, exclamando al traerla consigo: "Mire 226 15 | pronunciar alguna palabra, exclamó:~ 227 24 | unida al muro de la casa, exhalaba deliciosos aromas como azucarados, 228 3 | naturaleza, y que todo lo que existe, al contrario de lo que 229 6 | su opinión, la mujer sólo existía para tentar al hombre y 230 37 | el párroco no encontraba explicación. Pero he aquí que distantes, 231 8 | los frailes, en aquellos éxtasis donde se transparentaba 232 29 | riachuelo, serpenteaba la línea extensa de los chopos. Una neblina 233 22 | detuvo sorprendido por la extraordinaria luz de la luna, bella como 234 13 | sacristán, que cuidaba de las faenas domésticas de la casa del 235 1 | Era un hombre alto, seco, fanático, de alma exaltada, pero 236 25 | caminando a pasos lentos, feliz, maravillado, olvidándose 237 5 | había sentido esa ternura femenina envolviéndole, y aunque 238 12 | germina siempre en el corazón femenino.~ 239 38 | besaba en la cabeza. Sus figuras animaron de repente el paisaje 240 24 | árboles en flor alineados en filas dibujaban sobre el paseo 241 3 | admirable. Los principios y fines se equilibraban perfectamente. 242 33 | envolvía el mundo aquel fino velo?~ 243 4 | la obra infernal, el ente flaco, peligroso, misteriosamente 244 24 | suave luz, los árboles en flor alineados en filas dibujaban 245 24 | el paseo sus sombras de frágiles ramos de hojas que nacían, 246 8 | de piedad que las de los frailes, en aquellos éxtasis donde 247 42 | Iba retrocediendo frente a la abrazada pareja que 248 24 | que vagaban en la noche fresca y clara como un alma perfumada.~ 249 29 | los chopos. Una neblina fría, un vapor blanco que atravesaban 250 25 | los ebrios beben vino, y fue caminando a pasos lentos, 251 | fuese 252 1 | padre Marignan llevaba con gallardía su nombre de guerra. Era 253 21 | Contempló sonriendo la enorme garrota con sólido puño campesino 254 12 | la enraizada ternura que germina siempre en el corazón femenino.~ 255 24 | en tanto la madreselva gigante, unida al muro de la casa, 256 21 | con los dientes apretados, golpeó una silla, cuyo respaldo 257 14 | Sintió un asombro tan grande que quedó sofocado, sin 258 23 | preocupaba, impresionado por la grandiosa y serena belleza de la pálida 259 19 | siempre en las ocasiones de grave meditación. Cuando volvió 260 1 | con gallardía su nombre de guerra. Era un hombre alto, seco, 261 32 | Por qué razón el más hábil de los pájaros cantores 262 30 | dentro de sí una de sus habituales interrogaciones:~ 263 4 | doce veces impura de que habla el poeta. Era el ser tentador 264 12 | Muchas veces le hablaba de Dios, de su Dios, mientras 265 8 | dulzura de la voz cuando le hablaban, en los ojos puestos en 266 40 | grandes cenáculos de que hablan las Escrituras. Se acordó 267 14 | quedó sofocado, sin poder hablar, con la cara llena de jabón, 268 31 | olvido de todo, ¿para qué hacerlas más bellas que los días, 269 15 | Tan pronto como se halló en estado de reflexionar 270 37 | encontraba explicación. Pero he aquí que distantes, a la 271 3 | perfectamente. Las auroras se habían hecho para hacer alegre el despertar, 272 41 | sí mismo: "Tal vez Dios hiciese estas noches para velar 273 12 | escuchaba y miraba el cielo, las hierbas, las flores, con una alegría 274 20 | los padres a quienes la hija anuncia que hizo sin ellos 275 20 | quienes la hija anuncia que hizo sin ellos y sin su consentimiento 276 24 | sombras de frágiles ramos de hojas que nacían, en tanto la 277 25 | El párroco respiró hondo, bebiendo el aire como los 278 18 | Señor no me dé más de una hora de vida si yo le miento, 279 8 | en aquellas miradas más húmedas de piedad que las de los 280 37 | la bóveda de los árboles húmedos y brillantes de rocío, habían 281 2 | un transporte de piadosa humildad: "¡Señor, tus designios 282 9 | allí rápidamente como si huyese de un peligro.~ 283 43 | Y el cura huyó, desorientado, casi con 284 41 | estas noches para velar de ideal los amores de los hombres."~ 285 23 | que todos los padres de la iglesia, esos poetas soñadores, 286 31 | tal manera es discreto, a iluminar cosas demasiado deliciosas 287 1 | creyente, jamás tenía una duda. Imaginaba con sinceridad conocer perfectamente 288 40 | corazón palpitante, turbado, imaginando ver una escena bíblica como 289 2 | Señor, tus designios son impenetrables!" El padre Marignan se decía 290 23 | que tanto le preocupaba, impresionado por la grandiosa y serena 291 4 | era la criatura doce veces impura de que habla el poeta. Era 292 31 | destinadas al sueño, a la inconsciencia, al reposo, al olvido de 293 4 | las mujeres, las odiaba inconscientemente y las despreciaba por instinto. 294 8 | de amor a Cristo que lo indignaban, porque en ellas todo era 295 21 | se sentía cada vez más indignado. Al sonar las diez tomó 296 7 | padre Marignan apenas tenía indulgencia para las religiosas, cuyo 297 5 | envolviéndole, y aunque se supiese inexpugnable, se exasperaba ante la necesidad 298 4 | y que continuaba la obra infernal, el ente flaco, peligroso, 299 38 | animaron de repente el paisaje inmóvil que los rodeaba como un 300 7 | religiosas, cuyo voto las hacía inofensivas; pero, a pesar de ello, 301 30 | irresistible. Y una vaga inquietud lo iba invadiendo; sentía 302 12 | esta necesidad de besar insectos o flores encorajinaba, irritaba 303 4 | inconscientemente y las despreciaba por instinto. Repetía casi siempre las 304 21 | Después de comer intentó leer un rato, pero no lo 305 2 | planteaba a su espíritu una interrogación: "¿Con qué fin creó Dios 306 30 | sí una de sus habituales interrogaciones:~ 307 26 | para contemplar la llanura inundada por la luna acariciadora, 308 30 | una vaga inquietud lo iba invadiendo; sentía nacer dentro de 309 20 | de eclesiástico ante el invencible amor, se unía una exasperación 310 11 | mientras el sacerdote, involuntariamente, procuraba deshacerse de 311 18 | río. Si quisiera verlos e ir allá, es entre las diez 312 42 | preguntaba a sí mismo si no iría él a desobedecer a Dios. 313 30 | enternecimiento creciente, irresistible. Y una vaga inquietud lo 314 12 | insectos o flores encorajinaba, irritaba y revolvía al padre, que 315 14 | hablar, con la cara llena de jabón, pues en aquel momento empezaba 316 2 | grandes pasos recorría el jardín del presbiterio, se le planteaba 317 24 | En el jardincillo del presbiterio, bañado 318 12 | por los campos; pero la joven no lo escuchaba y miraba 319 17 | Mas la campesina juró solemnemente:~ 320 6 | parecía a una celada, de labios suplicantes y brazos abiertos, 321 19 | y púsose a pasear de un lado para otro, como hacía siempre 322 8 | puestos en el suelo, en las lágrimas resignadas, si él las reprendía 323 34 | la emoción del alma y la languidez del cuerpo?~ 324 26 | sumergida en el encanto suave y lánguido de las noches serenas.~ 325 27 | Las ranas lanzaban al espacio, incesantemente, 326 36 | esa abundancia de poesía lanzada del Cielo a la tierra?~ 327 7 | rudeza, porque sentía que, latente en el fondo de sus corazones 328 35 | porque reposaban en sus lechos?~ 329 21 | Después de comer intentó leer un rato, pero no lo consiguió; 330 27 | metálicas, y ruiseñores lejanos dejaban oír una música que 331 29 | A lo lejos, siguiendo las ondulaciones 332 31 | por qué razón ese astro lento y seductor (más poético 333 25 | y fue caminando a pasos lentos, feliz, maravillado, olvidándose 334 21 | amenazadoramente, y, de repente, la levantó y, con los dientes apretados, 335 11 | el padre la reprendía se limitaba a reír, y cuando la regañaba 336 12 | consigo: "Mire tío, ¡qué linda es! ¡Hasta siento deseos 337 29 | riachuelo, serpenteaba la línea extensa de los chopos. Una 338 40 | de los cantares, de las llamadas de amor, de todo el calor 339 26 | paró para contemplar la llanura inundada por la luna acariciadora, 340 26 | Cuando llegó al campo se paró para contemplar 341 14 | poder hablar, con la cara llena de jabón, pues en aquel 342 20 | día se mantuvo silencioso, lleno de indignación y de cólera; 343 21 | caminatas nocturnas cuando iba a llevar los Sacramentos a algún 344 3 | para madurar el trigo, las lluvias para regarlo, las tardes 345 3 | en la naturaleza con una lógica absoluta y admirable. Los 346 2 | poniéndose su pensamiento en el lugar de Dios, y casi siempre 347 10 | sobrina que vivía con su madre en una casita próxima. Se 348 24 | que nacían, en tanto la madreselva gigante, unida al muro de 349 3 | despertar, los días para madurar el trigo, las lluvias para 350 8 | todo era materia; veía la maldita ternura en la propia docilidad, 351 31 | parece destinado, de tal manera es discreto, a iluminar 352 20 | Durante todo el día se mantuvo silencioso, lleno de indignación 353 25 | caminando a pasos lentos, feliz, maravillado, olvidándose casi de la 354 38 | que los rodeaba como un marco divino creado para ellos.~ 355 20 | consentimiento la elección del marido.~ 356 12 | ocasiones corría para coger una mariposa, exclamando al traerla consigo: " 357 | Mas 358 | me 359 18 | es entre las diez y la media noche.~ 360 19 | en las ocasiones de grave meditación. Cuando volvió a afeitarse, 361 16 | Está usted mintiendo, Melania! ¡Eso no es verdad!~ 362 27 | incesantemente, sus notas cortas y metálicas, y ruiseñores lejanos dejaban 363 10 | casita próxima. Se le había metido en la cabeza hacer de ella 364 18 | una hora de vida si yo le miento, señor cura! Ella se entrevista 365 16 | Está usted mintiendo, Melania! ¡Eso no es verdad!~ 366 12 | joven no lo escuchaba y miraba el cielo, las hierbas, las 367 8 | La presentía en aquellas miradas más húmedas de piedad que 368 12 | exclamando al traerla consigo: "Mire tío, ¡qué linda es! ¡Hasta 369 4 | el ente flaco, peligroso, misteriosamente perturbador. Y más aún, 370 31 | cosas demasiado deliciosas y misteriosas para la luz del día) transformaba 371 14 | de jabón, pues en aquel momento empezaba a afeitarse.~ 372 20 | una exasperación de padre moral, de tutor, de director espiritual 373 21 | los Sacramentos a algún moribundo. Contempló sonriendo la 374 | Muchas 375 4 | padre Marignan odiaba a las mujeres, las odiaba inconscientemente 376 33 | Para qué envolvía el mundo aquel fino velo?~ 377 2 | No era persona capaz de murmurar en un transporte de piadosa 378 24 | madreselva gigante, unida al muro de la casa, exhalaba deliciosos 379 | muy 380 30 | lo iba invadiendo; sentía nacer dentro de sí una de sus 381 24 | frágiles ramos de hojas que nacían, en tanto la madreselva 382 6 | tentar al hombre y probarlo. Nadie debería aproximarse a ella 383 19 | cortó tres veces entre la nariz y la oreja.~ 384 29 | extensa de los chopos. Una neblina fría, un vapor blanco que 385 21 | siempre en sus caminatas nocturnas cuando iba a llevar los 386 1 | llevaba con gallardía su nombre de guerra. Era un hombre 387 27 | espacio, incesantemente, sus notas cortas y metálicas, y ruiseñores 388 | Nuestro 389 | nunca 390 27 | provocaba los sueños y no obligaba a pensar; esa música leve 391 2 | conocer sus razones de obrar, y adivinar las que no conozco."~ 392 5 | En alguna ocasión había sentido esa ternura 393 25 | lentos, feliz, maravillado, olvidándose casi de la sobrina.~ 394 31 | inconsciencia, al reposo, al olvido de todo, ¿para qué hacerlas 395 29 | lo lejos, siguiendo las ondulaciones del riachuelo, serpenteaba 396 6 | En su opinión, la mujer sólo existía para 397 19 | veces entre la nariz y la oreja.~ 398 37 | aquí que distantes, a la orilla del prado, bajo la bóveda 399 3 | para regarlo, las tardes oscuras para predisponer al sueño, 400 | otro 401 | otros 402 38 | figuras animaron de repente el paisaje inmóvil que los rodeaba 403 32 | razón el más hábil de los pájaros cantores no descansaba como 404 15 | poder pronunciar alguna palabra, exclamó:~ 405 4 | Repetía casi siempre las palabras de Cristo: "Mujer, ¿qué 406 23 | grandiosa y serena belleza de la pálida noche.~ 407 5 | la necesidad de amar que palpitaba incesantemente en tales 408 40 | continuó allí con el corazón palpitante, turbado, imaginando ver 409 42 | retrocediendo frente a la abrazada pareja que avanzaba siempre. Era 410 26 | Cuando llegó al campo se paró para contemplar la llanura 411 19 | afeitado de su cara y púsose a pasear de un lado para otro, como 412 24 | filas dibujaban sobre el paseo sus sombras de frágiles 413 11 | despertaba en él la sensación de paternidad que yace en el fondo de 414 4 | que había arrastrado al pecado al primer hombre y que continuaba 415 9 | rápidamente como si huyese de un peligro.~ 416 4 | infernal, el ente flaco, peligroso, misteriosamente perturbador. 417 3 | al contrario de lo que él pensaba, se sometió a las duras 418 2 | respuesta, poniéndose su pensamiento en el lugar de Dios, y casi 419 27 | los sueños y no obligaba a pensar; esa música leve y vibrante 420 4 | más aún, que su cuerpo de perdición detestaba a su alma amorosa.~ 421 24 | fresca y clara como un alma perfumada.~ 422 42 | Pues, ¿no era que Dios permitía el amor al rodearlo de un 423 7 | enclaustrados, tenían aquella perpetua ternura, alcanzándolo a 424 2 | siempre la encontraba. No era persona capaz de murmurar en un 425 4 | peligroso, misteriosamente perturbador. Y más aún, que su cuerpo 426 32 | se hacía oír en la sombra perturbadora?~ 427 7 | hacía inofensivas; pero, a pesar de ello, las trataba con 428 2 | murmurar en un transporte de piadosa humildad: "¡Señor, tus designios 429 8 | aquellas miradas más húmedas de piedad que las de los frailes, 430 2 | jardín del presbiterio, se le planteaba a su espíritu una interrogación: "¿ 431 29 | rayos de luna, tornándolo plateado y brillante, estaba suspendido 432 40 | de todo el calor de ese poema ardiente de ternura.~ 433 36 | sublime, esa abundancia de poesía lanzada del Cielo a la tierra?~ 434 4 | veces impura de que habla el poeta. Era el ser tentador que 435 23 | padres de la iglesia, esos poetas soñadores, deberían tener, 436 31 | astro lento y seductor (más poético que el sol y que parece 437 2 | ahincadamente buscaba una respuesta, poniéndose su pensamiento en el lugar 438 23 | Poseedor de un espíritu entusiasta, 439 37 | distantes, a la orilla del prado, bajo la bóveda de los árboles 440 6 | aproximarse a ella sin las precauciones defensivas y los recelos 441 3 | las tardes oscuras para predisponer al sueño, y las noches para 442 39 | que el Señor concedía a su pregunta.~ 443 42 | embargo, el sacerdote se preguntaba a sí mismo si no iría él 444 23 | distraído de lo que tanto le preocupaba, impresionado por la grandiosa 445 8 | La presentía en aquellas miradas más 446 4 | arrastrado al pecado al primer hombre y que continuaba 447 3 | absoluta y admirable. Los principios y fines se equilibraban 448 6 | para tentar al hombre y probarlo. Nadie debería aproximarse 449 11 | sacerdote, involuntariamente, procuraba deshacerse de aquel abrazo, 450 15 | Tan pronto como se halló en estado 451 15 | de reflexionar y de poder pronunciar alguna palabra, exclamó:~ 452 | propia 453 11 | que al mismo tiempo le proporcionaba una dulce alegría y despertaba 454 27 | dejaban oír una música que provocaba los sueños y no obligaba 455 10 | con su madre en una casita próxima. Se le había metido en la 456 22 | Al abrir la puerta para salir, se detuvo sorprendido 457 9 | Sacudía la sotana en las puertas del convento y salía de 458 8 | le hablaban, en los ojos puestos en el suelo, en las lágrimas 459 21 | enorme garrota con sólido puño campesino mientras la agitaba 460 19 | el afeitado de su cara y púsose a pasear de un lado para 461 28 | tenía deseos de sentarse, de quedarse allí a contemplar y admirar 462 14 | un asombro tan grande que quedó sofocado, sin poder hablar, 463 | quien 464 | quienes 465 18 | las márgenes del río. Si quisiera verlos e ir allá, es entre 466 21 | tomó el bastón, una enorme rama de árbol que llevaba siempre 467 24 | sus sombras de frágiles ramos de hojas que nacían, en 468 27 | Las ranas lanzaban al espacio, incesantemente, 469 9 | convento y salía de allí rápidamente como si huyese de un peligro.~ 470 21 | de comer intentó leer un rato, pero no lo consiguió; se 471 29 | blanco que atravesaban los rayos de luna, tornándolo plateado 472 2 | por tanto, conocer sus razones de obrar, y adivinar las 473 40 | amores de Ruth y Booz o la realización de un designio de Dios en 474 6 | precauciones defensivas y los recelos que se tienen ante las celadas. 475 2 | cuando a grandes pasos recorría el jardín del presbiterio, 476 1 | de alma exaltada, pero recta. Decididamente creyente, 477 15 | como se halló en estado de reflexionar y de poder pronunciar alguna 478 11 | limitaba a reír, y cuando la regañaba de veras lo besaba con vehemencia, 479 3 | trigo, las lluvias para regarlo, las tardes oscuras para 480 11 | reprendía se limitaba a reír, y cuando la regañaba de 481 7 | tenía indulgencia para las religiosas, cuyo voto las hacía inofensivas; 482 23 | deberían tener, se sintió repentinamente distraído de lo que tanto 483 4 | despreciaba por instinto. Repetía casi siempre las palabras 484 35 | no contemplaban, porque reposaban en sus lechos?~ 485 31 | a la inconsciencia, al reposo, al olvido de todo, ¿para 486 8 | el suelo, en las lágrimas resignadas, si él las reprendía con 487 21 | golpeó una silla, cuyo respaldo roto cayó al suelo.~ 488 25 | El párroco respiró hondo, bebiendo el aire 489 42 | Iba retrocediendo frente a la abrazada pareja 490 12 | encorajinaba, irritaba y revolvía al padre, que una vez más 491 29 | siguiendo las ondulaciones del riachuelo, serpenteaba la línea extensa 492 18 | encuentran en las márgenes del río. Si quisiera verlos e ir 493 37 | húmedos y brillantes de rocío, habían aparecido dos sombras 494 38 | paisaje inmóvil que los rodeaba como un marco divino creado 495 42 | Dios permitía el amor al rodearlo de un esplendor así?~ 496 21 | una silla, cuyo respaldo roto cayó al suelo.~ 497 7 | de ello, las trataba con rudeza, porque sentía que, latente 498 27 | notas cortas y metálicas, y ruiseñores lejanos dejaban oír una 499 40 | bíblica como los amores de Ruth y Booz o la realización 500 21 | cuando iba a llevar los Sacramentos a algún moribundo. Contempló


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