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Guy de Maupassant El collar Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 11 | pasar la velada del lunes 18 de enero en el hotel del 2 46 | no pudiendo decidirse a abandonarlas, a devolverlas. Preguntaba 3 86 | todo el día, con el mismo abatimiento desesperado ante aquel horrible 4 54 | Abrazó y besó a su amiga con entusiasmo, 5 6 | femeninas, ni una joya; nada absolutamente y sólo aquello de que carecía 6 1 | esposo rico y distinguido; y aceptó entonces casarse con un 7 32 | El día de la fiesta se acercaba y la señora de Loisel parecía 8 68 | Ella se volvió hacia él, acongojada.~ 9 | además 10 56 | que recibía, por todas las admiraciones, por todos los deseos despertados, 11 116 | La otra no la reconoció, admirándose de verse tan familiarmente 12 104 | menesterosos. Tuvo energía para adoptar una resolución inmediata 13 2 | No pudiendo adornarse, fue sencilla, pero desgraciada, 14 72 | Y buscaron entre los adornos del traje, en los pliegues 15 100 | tres allá. Hizo pagarés, adquirió compromisos ruinosos, tuvo 16 14 | hoy se te presenta!... Te advierto que me ha costado bastante 17 4 | íntimos, los hombres famosos y agasajados, cuyas atenciones ambicionan 18 8 | con expresión triunfante y agitando en la mano un ancho sobre.~ 19 6 | Cuánto habría dado por agradar, ser envidiada, ser atractiva 20 48 | quieres. No sé lo que a ti te agradaría.~ 21 100 | horrible miseria que los aguardaba, por la perspectiva de todas 22 86 | Ella le aguardó todo el día, con el mismo 23 5 | aire de satisfacción: "¡Ah! ¡Qué buen caldo! ¡No hay 24 5 | la sopera, diciendo con aire de satisfacción: "¡Ah! ¡ 25 | alguna 26 | alguno 27 | algunos 28 65 | aún una vez más ricamente alhajada. Pero de repente dejó escapar 29 40 | ruégale que te preste unas alhajas. Eres bastante amiga suya 30 105 | todos los pisos para tomar aliento. Y, vestida como una pobre 31 | allí 32 56 | completa y tan dulce para un alma de mujer.~ 33 5 | carne de una trucha o un alón de faisán.~ 34 29 | que salían a tirar a las alondras los domingos.~ 35 110 | las manos, hablaba en voz alta, fregaba los suelos con 36 4 | orientales, alumbradas por altas lámparas de bronce y en 37 4 | guarnecidas de tapices orientales, alumbradas por altas lámparas de bronce 38 131 | sumamente impresionada, le cogió ambas manos:~ 39 4 | agasajados, cuyas atenciones ambicionan todas las mujeres.~ 40 4 | dormidos en anchos sillones, amodorrados por el intenso calor de 41 8 | y agitando en la mano un ancho sobre.~ 42 4 | calzón corto, dormidos en anchos sillones, amodorrados por 43 40 | Qué tonta eres! Anda a ver a tu compañera de 44 100 | pensar, y, espantado por las angustias del porvenir, por la horrible 45 96 | describiéndola, tristes y angustiosos.~ 46 32 | parecía triste, inquieta, ansiosa. Sin embargo, el vestido 47 4 | ensueños. Pensaba en las antecámaras mudas, guarnecidas de tapices 48 113 | Era su antigua compañera de colegio, siempre 49 4 | salones colgados de sedas antiguas, en los finos muebles repletos 50 5 | las paredes con personajes antiguos y aves extrañas dentro de 51 85 | periódicos, para publicar un anuncio ofreciendo una gratificación 52 63 | vetustas berlinas que sólo aparecen en las calles de París cuando 53 64 | portal. Pensaba, el hombre, apesadumbrado, en que a las diez había 54 43 | de su amiga y le contó su apuro.~ 55 | aquellas 56 | aquello 57 | aquellos 58 44 | señora de Forestier fue a un armario de espejo, cogió un cofrecillo, 59 28 | cuatrocientos francos me arreglaría.~ 60 6 | envidiada, ser atractiva y asediada!~ 61 26 | haciendo sus cuentas y pensando asimismo en la suma que podía pedir 62 26 | rotunda y una exclamación de asombro del empleadillo.~ 63 4 | famosos y agasajados, cuyas atenciones ambicionan todas las mujeres.~ 64 81 | Se contemplaron aterrados. Loisel se vistió por fin.~ 65 19 | Se calló, estupefacto, atontado, viendo que su mujer lloraba. 66 6 | agradar, ser envidiada, ser atractiva y asediada!~ 67 2 | raza, pues su belleza, su atractivo y su encanto les sirven 68 | aún 69 63 | noche cierra, cual si les avergonzase su miseria durante el día.~ 70 87 | pálido; no había podido averiguar nada.~ 71 5 | con personajes antiguos y aves extrañas dentro de un bosque 72 56 | Ella bailaba con embriaguez, con pasión, 73 55 | directores generales querían bailar con ella. El ministro reparó 74 121 | que no te veo, y además bastantes miserias.... todo por ti...~ 75 105 | calle todas las mañanas la basura y subió el agua, deteniéndose 76 63 | hallar una de esas vetustas berlinas que sólo aparecen en las 77 54 | Abrazó y besó a su amiga con entusiasmo, 78 72 | pliegues del abrigo, en los bolsillos, en todas partes. No lo 79 55 | verdadero triunfo. Era más bonita que las otras y estaba elegante, 80 18 | al teatro. Me parece muy bonito...~ 81 5 | aves extrañas dentro de un bosque fantástico; pensaba en los 82 46 | Primero vio brazaletes; luego, un collar de perlas; 83 105 | carnicero, con la cesta al brazo, regateando, teniendo que 84 4 | La vista de la muchacha bretona que les servía de criada 85 88 | enterándola de que has roto el broche de su collar y que lo has 86 4 | alumbradas por altas lámparas de bronce y en los dos pulcros lacayos 87 5 | satisfacción: "¡Ah! ¡Qué buen caldo! ¡No hay nada para 88 115 | Buenos días, Juana.~ 89 104 | habitación más económica, una buhardilla.~ 90 100 | torturas morales, fue en busca del collar nuevo, dejando 91 97 | pareció idéntico al que buscaban. Valía cuarenta mil francos, 92 14 | esa invitación. Todos las buscan, las persiguen; son muy 93 96 | Anduvieron de joyería en joyería, buscando una alhaja semejante a la 94 57 | vacío, junto con otros tres caballeros cuyas mujeres se divertían 95 105 | grasientos y en el fondo de las cacerolas. Enjabonó la ropa sucia, 96 76 | calle, lo habríamos oído caer.~ 97 49 | repente descubrió, en una caja de raso negro, un soberbio 98 5 | satisfacción: "¡Ah! ¡Qué buen caldo! ¡No hay nada para mí tan 99 63 | que sólo aparecen en las calles de París cuando la noche 100 19 | Se calló, estupefacto, atontado, 101 4 | amodorrados por el intenso calor de la estufa. Pensaba en 102 4 | los dos pulcros lacayos de calzón corto, dormidos en anchos 103 83 | sin fuerzas para irse a la cama, desplomada en una silla, 104 120 | Mi pobre Matilde, qué cambiada estás! ...~ 105 103 | imaginara que lo habían cambiado de intento?~ 106 1 | y no tenía esperanzas de cambiar de posición; no disponía 107 82 | a recorrer a pie todo el camino que hemos hecho, a ver si 108 105 | Enjabonó la ropa sucia, las camisas y los paños, que ponía a 109 112 | ido a dar un paseo por los Campos Elíseos para descansar de 110 29 | reservaba precisamente esta cantidad para comprar una escopeta, 111 109 | habían ya pagado todo, todo, capital e intereses, multiplicados 112 5 | se paladea la sonrosada carne de una trucha o un alón 113 105 | tendero de comestibles y del carnicero, con la cesta al brazo, 114 1 | distinguido; y aceptó entonces casarse con un modesto empleado 115 2 | porque las mujeres no tienen casta ni raza, pues su belleza, 116 82 | hemos hecho, a ver si por casualidad lo encuentro.~ 117 29 | escopeta, pensando ir de caza en verano, a la llanura 118 107 | veces escribía a veinticinco céntimos la hoja.~ 119 46 | devolverlas. Preguntaba sin cesar:~ 120 105 | y del carnicero, con la cesta al brazo, regateando, teniendo 121 63 | de París cuando la noche cierra, cual si les avergonzase 122 100 | tratos con usureros, con toda clase de prestamistas. Se comprometió 123 15 | Clavando en su esposo una mirada 124 95 | vacío para complacer a un cliente.~ 125 62 | buscar, dando voces a los cocheros que veían pasar a lo lejos.~ 126 85 | oficinas de las empresas de coches, a todas partes donde podía 127 105 | las odiosas tareas de la cocina. Fregó los platos, desgastando 128 44 | armario de espejo, cogió un cofrecillo, lo sacó, lo abrió y dijo 129 112 | señora que pasaba con un niño cogido de la mano.~ 130 23 | la invitación a cualquier colega cuya mujer se encuentre 131 4 | Pensaba en los grandes salones colgados de sedas antiguas, en los 132 5 | Cuando, a las horas de comer, se sentaba delante de una 133 105 | verdulero, del tendero de comestibles y del carnicero, con la 134 5 | como esto!", pensaba en las comidas delicadas, en los servicios 135 95 | estuche, que vendí vacío para complacer a un cliente.~ 136 56 | despertados, por una victoria tan completa y tan dulce para un alma 137 88 | collar y que lo has dado a componer. Así ganaremos tiempo.~ 138 29 | precisamente esta cantidad para comprar una escopeta, pensando ir 139 129 | Dices que compraste un collar de brillantes 140 127 | diez años para pagarlo. Comprenderás que representaba una fortuna 141 1 | medio para ser conocida, comprendida, querida, para encontrar 142 100 | clase de prestamistas. Se comprometió para toda la vida, firmó 143 100 | Hizo pagarés, adquirió compromisos ruinosos, tuvo tratos con 144 113 | Habíéndolo pagado ya todo, podía confesar, casi con orgullo, su desdicha.~ 145 117 | no sé. .. Usted debe de confundirse...~ 146 1 | de ningún medio para ser conocida, comprendida, querida, para 147 97 | francos, y regateándolo consiguieron que se lo dejaran en treinta 148 3 | Sufría constantemente, sintiéndose nacida para 149 46 | pedrería primorosamente construida. Se probaba aquellas joyas 150 94 | comerciante, después de consultar sus libros, respondió:~ 151 81 | Se contemplaron aterrados. Loisel se vistió 152 65 | delante del espejo, a fin de contemplarse aún una vez más ricamente 153 43 | a casa de su amiga y le contó su apuro.~ 154 58 | ordinario, cuya pobreza contrastaba extrañamente con la elegancia 155 37 | Ella no quería convencerse.~ 156 4 | inestimables y en los saloncillos coquetones, perfumados, dispuestos 157 49 | collar de brillantes, y su corazón empezó a latir de un modo 158 2 | esfera inferior a la que le corresponde; porque las mujeres no tienen 159 4 | pulcros lacayos de calzón corto, dormidos en anchos sillones, 160 3 | indumentaria. Todas estas cosas, en las cuales ni siquiera 161 14 | Te advierto que me ha costado bastante trabajo obtener 162 25 | ver, Matilde. ¿Cuánto te costaría un traje decente, que pudiera 163 14 | Creí, mujercita mía, que con 164 28 | lo sé con seguridad, pero creo que con cuatrocientos francos 165 1 | hermosas y encantadoras criaturas nacidas como por un error 166 46 | collar de perlas; luego, una cruz veneciana de oro, y pedrería 167 75 | Sí, lo toqué al cruzar el vestíbulo del Ministerio.~ 168 111 | Cuál sería su fortuna, su estado 169 3 | Todas estas cosas, en las cuales ni siquiera habría reparado 170 | cualquier 171 | cuantas 172 97 | idéntico al que buscaban. Valía cuarenta mil francos, y regateándolo 173 5 | delante de una mesa redonda, cubierta por un mantel de tres días, 174 5 | resplandecientes, en los tapices que cubren las paredes con personajes 175 50 | puso, rodeando con él su cuello, y permaneció en éxtasis 176 105 | que ponía a secar en una cuerda; bajó a la calle todas las 177 93 | collar a casa del joyero cuyo nombre se leía en su interior.~ 178 23 | vestido para ir a esa fiesta. Da la invitación a cualquier 179 62 | y se pusieron a buscar, dando voces a los cocheros que 180 112 | domingo, habiendo ido a dar un paseo por los Campos 181 98 | poniendo por condición que les daría por él treinta y cuatro 182 104 | devolver aquel dinero que debían... Despidieron a la criada, 183 102 | Debiste devolvérmelo antes, porque 184 25 | Cuánto te costaría un traje decente, que pudiera servirte en 185 113 | sintió un escalofrío. ¿Se decidiría a detenerla y saludarla? ¿ 186 46 | vacilando, no pudiendo decidirse a abandonarlas, a devolverlas. 187 131 | Y al decir esto, sonreía orgullosa 188 105 | y hasta insultos, porque defendía céntimo a céntimo su dinero 189 99 | dieciocho mil que le había dejado su padre. Pediría prestado 190 100 | busca del collar nuevo, dejando sobre el mostrador del comerciante 191 97 | regateándolo consiguieron que se lo dejaran en treinta y seis mil.~ 192 5 | pensaba en las comidas delicadas, en los servicios de plata 193 3 | sintiéndose nacida para todas las delicadezas y todos los lujos. Sufría 194 4 | ella pesares desolados y delirantes ensueños. Pensaba en las 195 87 | por la noche con el rostro demacrado, pálido; no había podido 196 5 | antiguos y aves extrañas dentro de un bosque fantástico; 197 112 | los Campos Elíseos para descansar de las fatigas de la semana, 198 96 | la perdida, recordándola, describiéndola, tristes y angustiosos.~ 199 49 | De repente descubrió, en una caja de raso negro, 200 113 | confesar, casi con orgullo, su desdicha.~ 201 56 | admiraciones, por todos los deseos despertados, por una victoria 202 7 | llorando de pena, de pesar, de desesperación.~ 203 86 | con el mismo abatimiento desesperado ante aquel horrible desastre.~ 204 63 | Anduvieron hacia el Sena desesperados, tiritando. Por fin pudieron 205 105 | cocina. Fregó los platos, desgastando sus uñitas sonrosadas sobre 206 2 | adornarse, fue sencilla, pero desgraciada, como una mujer obligada 207 66 | Su esposo, ya medio desnudo, le preguntó:~ 208 24 | Él estaba desolado, y dijo:~ 209 4 | despertaba en ella pesares desolados y delirantes ensueños. Pensaba 210 4 | que les servía de criada despertaba en ella pesares desolados 211 56 | admiraciones, por todos los deseos despertados, por una victoria tan completa 212 104 | aquel dinero que debían... Despidieron a la criada, buscaron una 213 83 | fuerzas para irse a la cama, desplomada en una silla, sin lumbre, 214 12 | la mesa, murmurando con desprecio:~ 215 105 | regateando, teniendo que sufrir desprecios y hasta insultos, porque 216 19 | Dos gruesas lágrimas se desprendían de sus ojos, lentamente, 217 5 | frente a su esposo, que destapaba la sopera, diciendo con 218 1 | nacidas como por un error del destino en una familia de empleados. 219 113 | escalofrío. ¿Se decidiría a detenerla y saludarla? ¿Por qué no? 220 100 | saber lo que firmaba, sin detenerse a pensar, y, espantado por 221 128 | señora de Forestier se había detenido.~ 222 105 | basura y subió el agua, deteniéndose en todos los pisos para 223 104 | y heroica. Era necesario devolver aquel dinero que debían... 224 46 | decidirse a abandonarlas, a devolverlas. Preguntaba sin cesar:~ 225 102 | Debiste devolvérmelo antes, porque bien pude 226 127 | Te devolví otro semejante. Y hemos 227 98 | cuatro mil francos si se lo devolvían, porque el otro se encontrara 228 101 | Cuando la señora de Loisel devolvió la joya a su amiga, ésta 229 126 | Cómo! ¡Si me lo devolviste!~ 230 129 | Dices que compraste un collar 231 56 | triunfo, en una especie de dicha formada por todos los homenajes 232 109 | Al cabo de dicho tiempo lo habían ya pagado 233 99 | Loisel poseía dieciocho mil que le había dejado 234 48 | Sí, mujer. Dime qué quieres. No sé lo que 235 55 | serle presentados. Todos los directores generales querían bailar 236 35 | Me disgusta no tener ni una alhaja, 237 101 | amiga, ésta le dijo un tanto displicente:~ 238 1 | cambiar de posición; no disponía de ningún medio para ser 239 4 | coquetones, perfumados, dispuestos para hablar cinco horas 240 1 | encontrar un esposo rico y distinguido; y aceptó entonces casarse 241 57 | caballeros cuyas mujeres se divertían mucho. ~ 242 112 | Un domingo, habiendo ido a dar un paseo 243 29 | tirar a las alondras los domingos.~ 244 57 | marido, desde medianoche, dormía en un saloncito vacío, junto 245 4 | lacayos de calzón corto, dormidos en anchos sillones, amodorrados 246 1 | de empleados. Carecía de dote, y no tenía esperanzas de 247 31 | Bien. Te doy los cuatrocientos francos. 248 56 | victoria tan completa y tan dulce para un alma de mujer.~ 249 110 | transformado en la mujer fuerte, dura y ruda de las familias pobres. 250 63 | les avergonzase su miseria durante el día.~ 251 105 | Conoció los duros trabajos de la casa, las 252 | e 253 58 | Él le echó sobre los hombros el abrigo 254 104 | buscaron una habitación más económica, una buhardilla.~ 255 100 | Y, efectivamente, tomó mil francos de uno, 256 2 | su encanto les sirven de ejecutoria y de familia. Su nativa 257 112 | un paseo por los Campos Elíseos para descansar de las fatigas 258 | ellas 259 32 | inquieta, ansiosa. Sin embargo, el vestido estuvo hecho 260 56 | Ella bailaba con embriaguez, con pasión, inundada de 261 49 | brillantes, y su corazón empezó a latir de un modo inmoderado.~ 262 26 | exclamación de asombro del empleadillo.~ 263 1 | entonces casarse con un modesto empleado del Ministerio de Instrucción 264 85 | fue a las oficinas de las empresas de coches, a todas partes 265 1 | Era una de esas hermosas y encantadoras criaturas nacidas como por 266 2 | belleza, su atractivo y su encanto les sirven de ejecutoria 267 91 | pronto le hubieran echado encima cinco años, manifestó:~ 268 84 | hacia las siete. No había encontrado nada.~ 269 1 | comprendida, querida, para encontrar un esposo rico y distinguido; 270 98 | devolvían, porque el otro se encontrara antes de fines de febrero.~ 271 36 | tiempo, y por diez francos encontrarás dos o tres rosas magníficas.~ 272 23 | cualquier colega cuya mujer se encuentre mejor provista de ropa que 273 104 | de los menesterosos. Tuvo energía para adoptar una resolución 274 11 | la velada del lunes 18 de enero en el hotel del Ministerio."~ 275 105 | fondo de las cacerolas. Enjabonó la ropa sucia, las camisas 276 22 | respondió con tranquila voz, enjugando sus húmedas mejillas:~ 277 12 | En lugar de enloquecer de alegría, como pensaba 278 4 | pesares desolados y delirantes ensueños. Pensaba en las antecámaras 279 88 | que escribas a tu amiga enterándola de que has roto el broche 280 64 | calle de los Mártires, y entraron tristemente en el portal. 281 54 | Abrazó y besó a su amiga con entusiasmo, y luego escapó con su tesoro.~ 282 91 | Y Loisel, envejecido por aquel desastre, como 283 6 | habría dado por agradar, ser envidiada, ser atractiva y asediada!~ 284 10 | Ella rompió vivamente la envoltura y sacó un pliego impreso 285 58 | las otras mujeres que se envolvían en ricas pieles.~ 286 | eran 287 1 | criaturas nacidas como por un error del destino en una familia 288 61 | oía, y bajó rápidamente la escalera.~ 289 113 | La de Loisel sintió un escalofrío. ¿Se decidiría a detenerla 290 54 | con entusiasmo, y luego escapó con su tesoro.~ 291 105 | céntimo a céntimo su dinero escasísimo.~ 292 45 | Escoge, querida.~ 293 29 | cantidad para comprar una escopeta, pensando ir de caza en 294 88 | Es menester –dijo - que escribas a tu amiga enterándola de 295 107 | un comerciante, y a veces escribía a veinticinco céntimos la 296 89 | Ella escribió lo que su marido le decía.~ 297 5 | galanterías murmuradas y escuchadas con sonrisa de esfinge, 298 | ese 299 2 | la suerte a vivir en una esfera inferior a la que le corresponde; 300 5 | escuchadas con sonrisa de esfinge, al tiempo que se paladea 301 22 | valientemente, haciendo un esfuerzo, había vencido su pena y 302 100 | sin detenerse a pensar, y, espantado por las angustias del porvenir, 303 56 | de aquel triunfo, en una especie de dicha formada por todos 304 60 | Espera, mujer, vas a resfriarte 305 1 | Carecía de dote, y no tenía esperanzas de cambiar de posición; 306 2 | elegancia y su flexibilidad de espíritu son para ellas la única 307 | esta 308 | ésta 309 111 | Cuál sería su fortuna, su estado al presente, si no hubiera 310 | estar 311 | estas 312 127 | fin, a lo hecho pecho, y estoy muy satisfecha.~ 313 3 | miseria de las paredes, sus estropeadas sillas, su fea indumentaria. 314 4 | por el intenso calor de la estufa. Pensaba en los grandes 315 19 | Se calló, estupefacto, atontado, viendo que su 316 83 | helada, sin ideas, casi estúpida.~ 317 62 | Cuando estuvieron en la calle no encontraron 318 32 | Sin embargo, el vestido estuvo hecho a tiempo. Su esposo 319 5 | No hay nada para mí tan excelente como esto!", pensaba en 320 26 | una negativa rotunda y una exclamación de asombro del empleadillo.~ 321 39 | Pero su marido exclamó:~ 322 8 | marido volvió a su casa con expresión triunfante y agitando en 323 5 | fantástico; pensaba en los exquisitos y selectos manjares, ofrecidos 324 50 | cuello, y permaneció en éxtasis contemplando su imagen.~ 325 58 | cuya pobreza contrastaba extrañamente con la elegancia del traje 326 5 | personajes antiguos y aves extrañas dentro de un bosque fantástico; 327 5 | una trucha o un alón de faisán.~ 328 110 | pobres. Mal peinada, con las faldas torcidas y rojas las manos, 329 132 | te presté era de piedras falsas!... ¡Valía quinientos francos 330 111 | la vida! ¡Qué poco hace falta para perderse o para salvarse!~ 331 116 | admirándose de verse tan familiarmente tratada por aquella infeliz. 332 110 | fuerte, dura y ruda de las familias pobres. Mal peinada, con 333 4 | más íntimos, los hombres famosos y agasajados, cuyas atenciones 334 5 | extrañas dentro de un bosque fantástico; pensaba en los exquisitos 335 112 | Elíseos para descansar de las fatigas de la semana, reparó de 336 3 | sus estropeadas sillas, su fea indumentaria. Todas estas 337 98 | encontrara antes de fines de febrero.~ 338 6 | No poseía galas femeninas, ni una joya; nada absolutamente 339 110 | lució tanto y donde fue tan festejada.~ 340 4 | finos muebles repletos de figurillas inestimables y en los saloncillos 341 78 | Sí. Es probable. ¿Te fijaste qué número tenía?~ 342 98 | otro se encontrara antes de fines de febrero.~ 343 4 | de sedas antiguas, en los finos muebles repletos de figurillas 344 100 | firmó sin saber lo que firmaba, sin detenerse a pensar, 345 2 | y de familia. Su nativa firmeza, su instinto de elegancia 346 100 | comprometió para toda la vida, firmó sin saber lo que firmaba, 347 100 | de todas las privaciones físicas y de todas las torturas 348 2 | instinto de elegancia y su flexibilidad de espíritu son para ellas 349 36 | Ponte unas cuantas flores naturales -replicó él - . 350 105 | pucheros grasientos y en el fondo de las cacerolas. Enjabonó 351 7 | cual no quería ir a ver con frecuencia, porque sufría más al regresar 352 110 | manos, hablaba en voz alta, fregaba los suelos con agua fría. 353 105 | odiosas tareas de la cocina. Fregó los platos, desgastando 354 110 | fregaba los suelos con agua fría. Pero a veces, cuando su 355 5 | selectos manjares, ofrecidos en fuentes maravillosas; en las galanterías 356 110 | transformado en la mujer fuerte, dura y ruda de las familias 357 83 | permaneció en traje de baile, sin fuerzas para irse a la cama, desplomada 358 5 | fuentes maravillosas; en las galanterías murmuradas y escuchadas 359 6 | No poseía galas femeninas, ni una joya; 360 106 | pagarés, renovar otros, ganar tiempo.~ 361 88 | has dado a componer. Así ganaremos tiempo.~ 362 55 | presentados. Todos los directores generales querían bailar con ella. 363 56 | triunfo de su belleza, en la gloria de aquel triunfo, en una 364 6 | formada sino para aquellos goces imposibles. ¡Cuánto habría 365 55 | otras y estaba elegante, graciosa, sonriente y loca de alegría. 366 14 | con ello te procuraba una gran satisfacción. ¡Sales tan 367 105 | sonrosadas sobre los pucheros grasientos y en el fondo de las cacerolas. 368 85 | un anuncio ofreciendo una gratificación por el hallazgo; fue a las 369 19 | que su mujer lloraba. Dos gruesas lágrimas se desprendían 370 4 | en las antecámaras mudas, guarnecidas de tapices orientales, alumbradas 371 6 | aquello de que carecía le gustaba; no se sentía formada sino 372 35 | miserable. Casi, casi me gustaría más no ir a ese baile.~ 373 | ha 374 102 | antes, porque bien pude yo haberlo necesitado.~ 375 112 | Un domingo, habiendo ido a dar un paseo por los 376 113 | saludarla? ¿Por qué no? Habíéndolo pagado ya todo, podía confesar, 377 104 | la criada, buscaron una habitación más económica, una buhardilla.~ 378 110 | torcidas y rojas las manos, hablaba en voz alta, fregaba los 379 4 | perfumados, dispuestos para hablar cinco horas con los amigos 380 130 | Sí. No lo habrás notado, ¿eh? Casi eran idénticos.~ 381 76 | perdido en la calle, lo habríamos oído caer.~ 382 31 | luzca lo más posible, ya que hacemos el sacrificio.~ 383 | hacer 384 11 | la señora de Loisel les hagan el honor de pasar la velada 385 63 | tiritando. Por fin pudieron hallar una de esas vetustas berlinas 386 85 | una gratificación por el hallazgo; fue a las oficinas de las 387 13 | Qué haré yo con eso?~ 388 121 | Sí; muy malos días he pasado desde que no te veo, 389 83 | silla, sin lumbre, casi helada, sin ideas, casi estúpida.~ 390 113 | colegio, siempre joven, hermosa siempre y siempre seductora. 391 1 | Era una de esas hermosas y encantadoras criaturas 392 55 | El ministro reparó en su hermosura.~ 393 104 | una resolución inmediata y heroica. Era necesario devolver 394 2 | jerarquía, que iguala a las hijas del pueblo con las más grandes 395 100 | luises aquí, tres allá. Hizo pagarés, adquirió compromisos 396 3 | contemplando la pobreza de su hogar, la miseria de las paredes, 397 107 | veinticinco céntimos la hoja.~ 398 56 | dicha formada por todos los homenajes que recibía, por todas las 399 11 | señora de Loisel les hagan el honor de pasar la velada del lunes 400 11 | lunes 18 de enero en el hotel del Ministerio."~ 401 14 | oportuna la ocasión que hoy se te presenta!... Te advierto 402 111 | estado al presente, si no hubiera perdido el collar? ¡Quién 403 91 | desastre, como si de pronto le hubieran echado encima cinco años, 404 76 | Pero si lo hubieras perdido en la calle, lo 405 58 | Ella lo sintió y quiso huir, para no ser vista por las 406 22 | tranquila voz, enjugando sus húmedas mejillas:~ 407 105 | como una pobre mujer de humilde condición, fue a casa del 408 38 | No hay nada tan humillante como parecer una pobre en 409 83 | lumbre, casi helada, sin ideas, casi estúpida.~ 410 97 | brillantes que les pareció idéntico al que buscaban. Valía cuarenta 411 130 | habrás notado, ¿eh? Casi eran idénticos.~ 412 112 | Un domingo, habiendo ido a dar un paseo por los Campos 413 2 | la única jerarquía, que iguala a las hijas del pueblo con 414 50 | éxtasis contemplando su imagen.~ 415 103 | supondría? ¿No era posible que imaginara que lo habían cambiado de 416 15 | de angustia, le dijo con impaciencia:~ 417 6 | sino para aquellos goces imposibles. ¡Cuánto habría dado por 418 131 | de Forestier, sumamente impresionada, le cogió ambas manos:~ 419 10 | envoltura y sacó un pliego impreso que decía:~ 420 3 | torturaban y la llenaban de indignación.~ 421 3 | estropeadas sillas, su fea indumentaria. Todas estas cosas, en las 422 4 | muebles repletos de figurillas inestimables y en los saloncillos coquetones, 423 116 | familiarmente tratada por aquella infeliz. Balbució:~ 424 2 | suerte a vivir en una esfera inferior a la que le corresponde; 425 104 | para adoptar una resolución inmediata y heroica. Era necesario 426 49 | empezó a latir de un modo inmoderado.~ 427 2 | familia. Su nativa firmeza, su instinto de elegancia y su flexibilidad 428 105 | sufrir desprecios y hasta insultos, porque defendía céntimo 429 4 | sillones, amodorrados por el intenso calor de la estufa. Pensaba 430 103 | que lo habían cambiado de intento?~ 431 109 | pagado todo, todo, capital e intereses, multiplicados por las renovaciones 432 93 | cuyo nombre se leía en su interior.~ 433 4 | horas con los amigos más íntimos, los hombres famosos y agasajados, 434 56 | embriaguez, con pasión, inundada de alegría, no pensando 435 60 | resfriarte a la salida. Iré a buscar un coche.~ 436 70 | Él se irguió, sobrecogido:~ 437 83 | baile, sin fuerzas para irse a la cama, desplomada en 438 2 | son para ellas la única jerarquía, que iguala a las hijas 439 113 | compañera de colegio, siempre joven, hermosa siempre y siempre 440 46 | construida. Se probaba aquellas joyas ante el espejo, vacilando, 441 115 | Buenos días, Juana.~ 442 103 | siquiera el estuche, y eso lo juzgó la otra una suerte. Si notara 443 4 | bronce y en los dos pulcros lacayos de calzón corto, dormidos 444 19 | mujer lloraba. Dos gruesas lágrimas se desprendían de sus ojos, 445 4 | orientales, alumbradas por altas lámparas de bronce y en los dos pulcros 446 119 | Su amiga lanzó un grito de sorpresa.~ 447 49 | brillantes, y su corazón empezó a latir de un modo inmoderado.~ 448 93 | del joyero cuyo nombre se leía en su interior.~ 449 62 | cocheros que veían pasar a lo lejos.~ 450 19 | desprendían de sus ojos, lentamente, para rodar por sus mejillas.~ 451 40 | amiga suya para tomarte esa libertad.~ 452 94 | después de consultar sus libros, respondió:~ 453 107 | por las noches en poner en limpio las cuentas de un comerciante, 454 29 | de caza en verano, a la llanura de Nanterre, con algunos 455 55 | Llegó el día de la fiesta. La 456 3 | casa, la torturaban y la llenaban de indignación.~ 457 65 | mujer se quitó el abrigo que llevaba echado sobre los hombros, 458 74 | Estás segura de que lo llevabas al salir del baile?~ 459 58 | hombros el abrigo que había llevado para la salida, modesto 460 52 | prestármelo? No quisiera llevar otra joya.~ 461 93 | Al día siguiente llevaron el estuche del collar a 462 18 | Pues el traje que llevas cuando vamos al teatro. 463 64 | Los llevó hasta la puerta de su casa, 464 19 | atontado, viendo que su mujer lloraba. Dos gruesas lágrimas se 465 7 | Días y días pasaba después llorando de pena, de pesar, de desesperación.~ 466 55 | elegante, graciosa, sonriente y loca de alegría. Todos los hombres 467 110 | tiempo, en aquel baile donde lució tanto y donde fue tan festejada.~ 468 12 | En lugar de enloquecer de alegría, 469 100 | quinientos de otro, cinco luises aquí, tres allá. Hizo pagarés, 470 3 | delicadezas y todos los lujos. Sufría contemplando la 471 83 | desplomada en una silla, sin lumbre, casi helada, sin ideas, 472 11 | honor de pasar la velada del lunes 18 de enero en el hotel 473 31 | trata de que tu vestido luzca lo más posible, ya que hacemos 474 57 | fue hacia las cuatro de la madrugada. Su marido, desde medianoche, 475 36 | encontrarás dos o tres rosas magníficas.~ 476 110 | de las familias pobres. Mal peinada, con las faldas 477 121 | Sí; muy malos días he pasado desde que 478 8 | Una mañana el marido volvió a su casa 479 105 | bajó a la calle todas las mañanas la basura y subió el agua, 480 91 | echado encima cinco años, manifestó:~ 481 5 | los exquisitos y selectos manjares, ofrecidos en fuentes maravillosas; 482 5 | redonda, cubierta por un mantel de tres días, frente a su 483 5 | manjares, ofrecidos en fuentes maravillosas; en las galanterías murmuradas 484 64 | situada en la calle de los Mártires, y entraron tristemente 485 | Mas 486 57 | madrugada. Su marido, desde medianoche, dormía en un saloncito 487 26 | Ella meditó unos segundos, haciendo 488 23 | cuya mujer se encuentre mejor provista de ropa que yo.~ 489 88 | Es menester –dijo - que escribas a tu 490 104 | la vida horrible de los menesterosos. Tuvo energía para adoptar 491 106 | Era necesario mensualmente recoger unos pagarés, renovar 492 | mía 493 | mío 494 9 | Mira, mujer –dijo - , aquí tienes 495 55 | alegría. Todos los hombres la miraban, preguntaban su nombre, 496 15 | Clavando en su esposo una mirada llena de angustia, le dijo 497 79 | No. Y tú, ¿no lo miraste?~ 498 35 | Pareceré, de todos modos, una miserable. Casi, casi me gustaría 499 121 | veo, y además bastantes miserias.... todo por ti...~ 500 | mismo