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1 5| nervios. Todos los demás abanderados, cincuenta o sesenta oficiales 2 5| Arsenal estaban completamente abiertas para dejar el paso libre 3 2| frente baja, en su espalda abovedada por el saco, en su rostro 4 4| mi bandera...!~Al fin se abrió una ventana: ~-¿Eres tú, 5 5| voz, cada abanderado se acercaba para recoger un recibo. 6 1| no cesaban de gritar: "¡acuéstense!" Pero ningún soldado quería 7 | Además 8 5| y de lodo. Un oficial de administración los iba cogiendo, uno por 9 2| en ganar los galones que adornaban la manga de su casaca. Todas 10 2| el asta entre las manos afirmándola en su estuche de cuero negro. 11 1| oficial, vago como una sombra, ágil como una flecha, desaparecía 12 5| entrar, que un escalofrío agitaba sus nervios. Todos los demás 13 4| móviles y los burgueses se agitaban gritando; las diputaciones 14 3| vio, al despertarse, mucha agitación en el campamento. Los soldados, 15 1| alzaba sobre las cabezas, agitándose al viento de la metralla, 16 5| enseña idolatrada, para agitarla de nuevo entre sus manos, 17 1| regimiento seguía de pie, agrupado alrededor de una bandera. 18 5| con las cabezas desnudas, agrupándose detrás de los enormes carros 19 2| continuaba su camino, deshecha, agujereada, transparente, llena de 20 5| gloriosos!, desplegando sus agujeros y barriendo tristemente 21 5| vacilaba falto de brazo... ¡Ah! Ese día había jurado defenderlo, 22 5| guardarlo hasta la muerte... Y ahora...~Sólo de pensarlo, toda 23 5| pájaros que tuviesen las alas rotas!... ¡Ustedes se iban 24 | allá 25 | allí 26 3| jornada, hacían nacer en su alma el valor y la paciencia; 27 2| orgullosamente, con la mirada en alto para ver flotar el fragmento 28 1| cuando la bandera que se alzaba sobre las cabezas, agitándose 29 1| todo el ejército prusiano amontonado en frente, bajo el bosque. 30 5| ejército de Bazaine estaban amontonados en un rincón, confundiéndose 31 1| pabellón ya no era sino un andrajo glorioso en manos del sargento 32 4| IV ~También en Metz la animación era inmensa. Los guardias 33 3| reuniéndose en grupos, murmuraban, animándose y excitándose con gritos 34 2| que había empleado veinte años en ganar los galones que 35 3| oficiales guardaban silencio, apartándose del bullicio, avergonzados... 36 1| regimiento -un puñado de hombres apenas - se batió lentamente en 37 | aquel 38 | aquella 39 | aquellos 40 3| cincuenta mil valientes, bien armados aún, aún vigorosos, la orden 41 1| dominando el estrépito de las armas y las quejas y juramentos 42 5| sobre el oficial prusiano arrancándole su enseña idolatrada, para 43 5| oro y de astas trabajados, arreos gloriosos echados por tierra 44 5| figuraba estar aún allá arriba, de pie sobre el repecho 45 5| dejó su sello entre sus arrugas marchitas... Ustedes guardan, 46 5| pedazos de franjas de oro y de astas trabajados, arreos gloriosos 47 4| Hormus no entendía así el asunto y jurando, gritando y empujando 48 2| del expósito y todos los atontamientos del cuartel se reflejaban 49 3| cesar. Cuando el fastidio lo atormentaba hacía un viaje a Metz, de 50 1| aquella masa de hombres, atormentados y envueltos en el manto 51 3| designasen a un culpable... "Atrápenlo!... Fusilémoslo..." Y los 52 2| prusianos y parecían decir: "Atrévanse, pues; traten siquiera de 53 5| aspecto de entierro. La lluvia aumentaba la emoción de tristeza... ~ 54 2| robármela!..." ~Pero nadie, ni aun la misma muerte, lo intentaba. 55 5| que cayeron muertos, al azar, bajo sus franjas tricolores!...~- 56 2| reflejaban en su frente baja, en su espalda abovedada 57 2| encorvado, con los ojos bajos, se cambió desde entonces 58 3| mía... ~Y, ligero como una bala, se echó a correr hacia 59 3| Ra... Rayo de Dios!... -balbuceó el pobre hombre - ...En 60 5| recta y para gritar:~-A la ban...~Pero su grito fue cortado 61 5| tristemente la tierra, como banda de pájaros que tuviesen 62 5| desplegando sus agujeros y barriendo tristemente la tierra, como 63 3| en su casa misma, en un barrio de Metz; y el bravo subteniente 64 2| Gravelotte, después de las batallas más terribles, la bandera 65 3| Desgraciadamente, como ya nadie se batía, el coronel guardaba las 66 1| puñado de hombres apenas - se batió lentamente en retirada, 67 5| bandera francesa, la más bella, la más mutilada, la suya, 68 3| hizo rodar por tierra las bellas ilusiones. Una mañana Hormus 69 1| vía férrea, sirviendo de blanco a todo el ejército prusiano 70 3| el ejército en Metz, el bloqueo y esa larga parada en el 71 2| lo intentaba. Después de Borny, después de Gravelotte, 72 4| vaciló como si estuviese borracho y repitió entre dientes: ~-¡ 73 1| amontonado en frente, bajo el bosque. Se fusilaban a ochenta 74 5| pabellón que vacilaba falto de brazo... ¡Ah! Ese día había jurado 75 1| juramentos de los heridos, estas breves palabras: "A la bandera, 76 3| silencio, apartándose del bullicio, avergonzados... avergonzados 77 4| los guardias móviles y los burgueses se agitaban gritando; las 78 5| Ahí te llaman... Ve a buscar tu recibo...~¿Se trataba 79 5| del corazón le subía a la cabeza... Ebrio, sin sentido, se 80 1| huracán formidable. ~El hierro caía como una lluvia sobre el 81 1| Veintidós veces había caído... Veintidós veces su asta, 82 4| subía a grandes pasos la calle del Faubourg. ~-¡Robarme 83 4| diputaciones recorrían las calles vibrantes y precisadas, 84 5| Luego, sus veintidós camaradas muertos y él, vigésimo tercio 85 2| con los ojos bajos, se cambió desde entonces en el hábito 86 2| militar; y la costumbre de caminar encorvado, con los ojos 87 3| despertarse, mucha agitación en el campamento. Los soldados, reuniéndose 88 2| sobre su viejo uniforme de campaña, bien pasado ya a causa 89 3| paciencia; le hacían sonar con campos de batalla, con marchas 90 3| fango donde rodaban los cañones sin dirección y donde las 91 2| la lluvia y el fuego, la cantinera sobrecosió al instante un 92 5| le hacía oír de nuevo el canto de las balas, el ruido de 93 4| que les dé lo suyo... sus carrozas doradas, su vajilla magnífica 94 2| adornaban la manga de su casaca. Todas las miserias del 95 2| Hormus era un viejo tonto que casi no sabía ni escribir su 96 3| pobre hombre - ...En todo caso aún no tendrán la mía... ~ 97 2| campaña, bien pasado ya a causa de la lluvia y el fuego, 98 5| héroes desconocidos que cayeron muertos, al azar, bajo sus 99 5| ahí... Y el viejo Hormus cayó fulminado...~ ~ 100 4| paz!... ~Y la ventana se cerró... El viejo Hormus vaciló 101 1| metros. Los oficiales no cesaban de gritar: "¡acuéstense!" 102 3| nodriza, pensando en él sin cesar. Cuando el fastidio lo atormentaba 103 5| terriblemente sobre las ciudades rendidas, la bandera no 104 5| de administración los iba cogiendo, uno por uno; y al nombre 105 3| de la ciudad como si sus cóleras designasen a un culpable... " 106 3| mariscal que los entregaba sin combate al enemigo...~-¿Y las banderas? - 107 5| puertas del Arsenal estaban completamente abiertas para dejar el paso 108 2| y toda su fuerza estaban concentradas en esos dedos que se crispaban 109 3| sólo Hormus guardaba aún la confianza. Su harapo tricolor le hacía 110 5| amontonados en un rincón, confundiéndose sobre el suelo fangoso. 111 1| manto inmenso de la humareda confusa, tenía el aspecto de un 112 | consigo 113 3| Metz, de donde regresaba contento después de mirar su bandera 114 2| más terribles, la bandera continuaba su camino, deshecha, agujereada, 115 | contra 116 5| pensarlo, toda la sangre del corazón le subía a la cabeza... 117 2| sobrecosió al instante un cordoncillo dorado de subteniente. ~ 118 3| como una bala, se echó a correr hacia la ciudad.~~ 119 4| frases incompletas estaban cortadas por la marcha y por la tartamudez. 120 5| ban...~Pero su grito fue cortado entre su garganta... y sintió 121 5| vergüenza de las grandes cosas humilladas... y cada uno 122 2| del viejo militar; y la costumbre de caminar encorvado, con 123 3| harapo tricolor le hacía creer en todo; y mientras él lo 124 3| los jefes ni los soldados creían ya en cosa alguna; sólo 125 1| donde no se oía sino la crepitación de la fusilería, el ruido 126 2| concentradas en esos dedos que se crispaban alrededor de un harapo glorioso 127 | cual 128 2| todos los atontamientos del cuartel se reflejaban en su frente 129 1| campo de batalla, como las cuerdas tendidas de un instrumento 130 2| afirmándola en su estuche de cuero negro. Ni hablaba ni se 131 2| vida de humildad, irguió el cuerpo del viejo militar; y la 132 3| cóleras designasen a un culpable... "Atrápenlo!... Fusilémoslo..." 133 5| enormes carros sombríos, daban a la escena un aspecto de 134 4| derecho!... Si les quiere dar algo a los prusianos que 135 4| a los prusianos que les lo suyo... sus carrozas 136 4| al plantón:~-Mi banderadecía -, denme mi bandera...!~ 137 2| los prusianos y parecían decir: "Atrévanse, pues; traten 138 2| estaban concentradas en esos dedos que se crispaban alrededor 139 2| humilde. Además tenía el defecto de ser algo tartamudo; mas 140 5| Ah! Ese día había jurado defenderlo, guardarlo hasta la muerte... 141 4| Pero... coronel... ~-¡Déjame en paz!... ~Y la ventana 142 | dejar 143 4| su camino, ni siquiera lo dejaron entrar. El coronel, furioso 144 5| sol de las largas jornadas dejó su sello entre sus arrugas 145 5| mutilada, la suya, estaba delante de sus ojos?... El viejo 146 | demás 147 4| presentarte ahí para que te den un recibo... ~-¿Un recibo?... ¿ 148 4| Mi bandera – decía -, denme mi bandera...!~Al fin se 149 5| para recoger un recibo. Derechos e impasibles, dos oficiales 150 2| traición y por encima de la derrota. ~Nadie ha visto, en época 151 1| sombra, ágil como una flecha, desaparecía un instante entre la niebla 152 5| recuerdo de muchos héroes desconocidos que cayeron muertos, al 153 | desde 154 1| heroica enseña volvía a desenvolver sus pliegues por encima 155 3| que nada se había perdido. Desgraciadamente, como ya nadie se batía, 156 2| bandera continuaba su camino, deshecha, agujereada, transparente, 157 3| ciudad como si sus cóleras designasen a un culpable... "Atrápenlo!... 158 3| primeras tropas del mundo se desmoralizaban por el ocio y por la falta 159 5| tristes, con las cabezas desnudas, agrupándose detrás de los 160 3| Una mañana Hormus vio, al despertarse, mucha agitación en el campamento. 161 5| santos jirones gloriosos!, desplegando sus agujeros y barriendo 162 5| cabezas desnudas, agrupándose detrás de los enormes carros sombríos, 163 2| como Hormus, cuando en los días de batalla tenía el asta 164 4| mío... El pabellón es mi dicha, mi fortuna... ¡Y yo prohíbo 165 2| época alguna, un hombre tan dichoso como Hormus, cuando en los 166 4| borracho y repitió entre dientes: ~-¡Un recibo!... ¡Un recibo!... ~ 167 2| la batalla su coronel le dijo:~-Tú tienes la bandera, 168 3| Ra... Ra... Rayo de Dios!... -balbuceó el pobre hombre - ... 169 4| se agitaban gritando; las diputaciones recorrían las calles vibrantes 170 3| rodaban los cañones sin dirección y donde las primeras tropas 171 4| vibrantes y precisadas, dirigiéndose a la casa del mariscal. 172 1| grave y fiera hacía oír, dominando el estrépito de las armas 173 4| lo suyo... sus carrozas doradas, su vajilla magnífica traída 174 2| instante un cordoncillo dorado de subteniente. ~Ese orgullo, 175 5| Derechos e impasibles, dos oficiales prusianos vigilaban 176 5| le subía a la cabeza... Ebrio, sin sentido, se lanzó sobre 177 5| trabajados, arreos gloriosos echados por tierra y manchados de 178 3| ligero como una bala, se echó a correr hacia la ciudad.~~ 179 2| abanderado no se necesita gran elocuencia y la misma tarde de la batalla 180 5| La lluvia aumentaba la emoción de tristeza... ~Los pabellones 181 2| escribir su nombre y que había empleado veinte años en ganar los 182 4| asunto y jurando, gritando y empujando al plantón:~-Mi bandera – 183 2| la costumbre de caminar encorvado, con los ojos bajos, se 184 3| entregaba sin combate al enemigo...~-¿Y las banderas? -preguntó 185 5| agrupándose detrás de los enormes carros sombríos, daban a 186 3| gloriosas y con las grandes enseñas tricolores flotando a lo 187 4| Pero el viejo Hormus no entendía así el asunto y jurando, 188 5| la escena un aspecto de entierro. La lluvia aumentaba la 189 3| orden del mariscal que los entregaba sin combate al enemigo...~-¿ 190 3| banderas también habían sido entregadas con los fusiles, con el 191 1| hombres, atormentados y envueltos en el manto inmenso de la 192 2| derrota. ~Nadie ha visto, en época alguna, un hombre tan dichoso 193 3| fusiles, con el resto de los equipajes, con todo... ~-¡Ra... Ra... 194 4| se abrió una ventana: ~-¿Eres tú, Hormus? ~-Sí, mi coronel, 195 | esa 196 5| sintió, al entrar, que un escalofrío agitaba sus nervios. Todos 197 5| temblar el asta, que se escapaba de sus manos... En ese aire 198 5| carros sombríos, daban a la escena un aspecto de entierro. 199 2| tonto que casi no sabía ni escribir su nombre y que había empleado 200 2| en su frente baja, en su espalda abovedada por el saco, en 201 5| Nada más terrible que el espectáculo de esos fragmentos de rica 202 5| los carros prusianos que esperaban su cargamento en el patio 203 1| sol poniente, de trigos en espiga y de pastos de ganado, aquella 204 | están 205 | estar 206 1| hacía oír, dominando el estrépito de las armas y las quejas 207 2| manos afirmándola en su estuche de cuero negro. Ni hablaba 208 4| viejo Hormus vaciló como si estuviese borracho y repitió entre 209 1| y las balas que vibraban eternamente de un extremo a otro del 210 3| murmuraban, animándose y excitándose con gritos de rabia; levantando 211 2| Todas las miserias del expósito y todos los atontamientos 212 1| vibraban eternamente de un extremo a otro del campo de batalla, 213 3| desmoralizaban por el ocio y por la falta de víveres y de noticias, 214 4| Robarme mi bandera!... Pues no faltaba más!... ¡Acaso es posible 215 5| pobre pabellón que vacilaba falto de brazo... ¡Ah! Ese día 216 3| y esa larga parada en el fango donde rodaban los cañones 217 5| confundiéndose sobre el suelo fangoso. Nada más terrible que el 218 4| grandes pasos la calle del Faubourg. ~-¡Robarme mi bandera!... 219 3| de noticias, muriendo de fiebre y de fastidio al pie de 220 1| humo; y una voz grave y fiera hacía oír, dominando el 221 2| balas. Sus ojos llenos de fiereza miraban de frente a los 222 5| El viejo sargento se figuraba estar aún allá arriba, de 223 4| tenía su idea: una idea bien firme, bien precisa: tomar la 224 1| una sombra, ágil como una flecha, desaparecía un instante 225 3| grandes enseñas tricolores flotando a lo lejos sobre las trincheras 226 4| tomar la bandera, llevarla flotante al seno del regimiento y 227 4| la tartamudez. Pero en el fondo él tenía su idea: una idea 228 1| torbellino de un huracán formidable. ~El hierro caía como una 229 4| pabellón es mi dicha, mi fortuna... ¡Y yo prohíbo terminantemente 230 1| gábatas rodando entre la fosa y las balas que vibraban 231 2| alto para ver flotar el fragmento de tela que se mantenía 232 5| que el espectáculo de esos fragmentos de rica seda, pedazos de 233 5| recibo cuando una bandera francesa, la más bella, la más mutilada, 234 5| llevaba un pedazo de la Francia!... El sol de las largas 235 4| que lo toquen!~Todas estas frases incompletas estaban cortadas 236 2| causa de la lluvia y el fuego, la cantinera sobrecosió 237 2| Toda su vida y toda su fuerza estaban concentradas en 238 5| Y el viejo Hormus cayó fulminado...~ ~ 239 4| dejaron entrar. El coronel, furioso también, no quería recibir 240 1| frente, bajo el bosque. Se fusilaban a ochenta metros. Los oficiales 241 3| culpable... "Atrápenlo!... Fusilémoslo..." Y los oficiales guardaban 242 1| sino la crepitación de la fusilería, el ruido sordo de las gábatas 243 2| veinte años en ganar los galones que adornaban la manga de 244 1| en espiga y de pastos de ganado, aquella masa de hombres, 245 2| empleado veinte años en ganar los galones que adornaban 246 5| grito fue cortado entre su garganta... y sintió temblar el asta, 247 3| de batalla, con marchas gloriosas y con las grandes enseñas 248 1| entre el humo; y una voz grave y fiera hacía oír, dominando 249 2| Después de Borny, después de Gravelotte, después de las batallas 250 5| gritar:~-A la ban...~Pero su grito fue cortado entre su garganta... 251 3| animándose y excitándose con gritos de rabia; levantando los 252 3| soldados, reuniéndose en grupos, murmuraban, animándose 253 3| Fusilémoslo..." Y los oficiales guardaban silencio, apartándose del 254 2| bandera, mi bravo sargento; guárdala.~Y sobre su viejo uniforme 255 5| arrugas marchitas... Ustedes guardan, en las marcas de las balas, 256 2| sacerdote, tenía el aspecto de guardar una cosa sagrada. Toda su 257 5| había jurado defenderlo, guardarlo hasta la muerte... Y ahora...~ 258 | ha 259 3| avergonzados... avergonzados de haber leído a cincuenta mil valientes, 260 3| Las banderas también habían sido entregadas con los 261 2| cambió desde entonces en el hábito de marchar orgullosamente, 262 2| estuche de cuero negro. Ni hablaba ni se movía; y serio como 263 4| nada, no oía una palabra; hablando consigo mismo, subía a grandes 264 | hasta 265 1| su asta, tibia aún, fue heredada de la mano de un moribundo 266 2| transparente, llena de heridas; mas era siempre el viejo 267 1| quejas y juramentos de los heridos, estas breves palabras: " 268 5| balas, el recuerdo de muchos héroes desconocidos que cayeron 269 1| entre la niebla roja; y la heroica enseña volvía a desenvolver 270 1| huracán formidable. ~El hierro caía como una lluvia sobre 271 3| una madre que tuviese a su hijo en nodriza, pensando en 272 3| día del mariscal Bazaine hizo rodar por tierra las bellas 273 1| una bandera. En ese gran horizonte de sol poniente, de trigos 274 1| en el manto inmenso de la humareda confusa, tenía el aspecto 275 2| orgullo, único en su vida de humildad, irguió el cuerpo del viejo 276 2| inconsciente de soldado humilde. Además tenía el defecto 277 5| vergüenza de las grandes cosas humilladas... y cada uno de ustedes 278 1| metralla, se perdía entre el humo; y una voz grave y fiera 279 1| primer torbellino de un huracán formidable. ~El hierro caía 280 1| I~El regimiento estaba en 281 5| oficial de administración los iba cogiendo, uno por uno; y 282 5| prusiano arrancándole su enseña idolatrada, para agitarla de nuevo 283 2| II~El tal sargento Hormus era 284 3| III~Después... llegó septiembre, 285 5| repecho de la vía férrea... Su ilusión le hacía oír de nuevo el 286 3| rodar por tierra las bellas ilusiones. Una mañana Hormus vio, 287 5| recoger un recibo. Derechos e impasibles, dos oficiales prusianos 288 4| toquen!~Todas estas frases incompletas estaban cortadas por la 289 2| por el saco, en su rostro inconsciente de soldado humilde. Además 290 5| oficiales silenciosos e indignados, estaban allí... Y todos 291 4| en Metz la animación era inmensa. Los guardias nacionales, 292 1| las cuerdas tendidas de un instrumento siniestro y retumbante. 293 2| aun la misma muerte, lo intentaba. Después de Borny, después 294 2| en su vida de humildad, irguió el cuerpo del viejo militar; 295 4| IV ~También en Metz la animación 296 3| de sus fusiles. ~Ni los jefes ni los soldados creían ya 297 5| se iban así, ¡oh santos jirones gloriosos!, desplegando 298 5| El sol de las largas jornadas dejó su sello entre sus 299 5| brazo... ¡Ah! Ese día había jurado defenderlo, guardarlo hasta 300 1| las armas y las quejas y juramentos de los heridos, estas breves 301 4| entendía así el asunto y jurando, gritando y empujando al 302 3| mientras él lo sentía a su lado, estaba seguro de que nada 303 5| Ebrio, sin sentido, se lanzó sobre el oficial prusiano 304 3| en Metz, el bloqueo y esa larga parada en el fango donde 305 5| Francia!... El sol de las largas jornadas dejó su sello entre 306 3| avergonzados de haber leído a cincuenta mil valientes, 307 3| tricolores flotando a lo lejos sobre las trincheras prusianas... ~ 308 1| hombres apenas - se batió lentamente en retirada, aquel pabellón 309 3| excitándose con gritos de rabia; levantando los puños hacia un punto 310 5| precipitándose a su vez para levantar y sostener el pobre pabellón 311 5| abiertas para dejar el paso libre a los carros prusianos que 312 3| no tendrán la mía... ~Y, ligero como una bala, se echó a 313 5| turno, Hormus... Ahí te llaman... Ve a buscar tu recibo...~¿ 314 2| agujereada, transparente, llena de heridas; mas era siempre 315 2| rodaban las balas. Sus ojos llenos de fiereza miraban de frente 316 4| precisa: tomar la bandera, llevarla flotante al seno del regimiento 317 5| manchados de lluvia y de lodo. Un oficial de administración 318 3| subteniente vivía como una madre que tuviese a su hijo en 319 4| carrozas doradas, su vajilla magnífica traída de México... Pero 320 3| tranquila, siempre recostada majestuosamente contra el muro. Esos viajes 321 5| sus manos... En ese aire malsano, en ese aire de muerte que 322 3| las bellas ilusiones. Una mañana Hormus vio, al despertarse, 323 5| gloriosos echados por tierra y manchados de lluvia y de lodo. Un 324 2| galones que adornaban la manga de su casaca. Todas las 325 1| aún, fue heredada de la mano de un moribundo por un valiente 326 2| fragmento de tela que se mantenía en sus manos, siempre derecho, 327 1| atormentados y envueltos en el manto inmenso de la humareda confusa, 328 5| Ustedes guardan, en las marcas de las balas, el recuerdo 329 2| entonces en el hábito de marchar orgullosamente, con la mirada 330 3| con campos de batalla, con marchas gloriosas y con las grandes 331 5| sello entre sus arrugas marchitas... Ustedes guardan, en las 332 1| pastos de ganado, aquella masa de hombres, atormentados 333 1| agitándose al viento de la metralla, se perdía entre el humo; 334 1| Se fusilaban a ochenta metros. Los oficiales no cesaban 335 4| vajilla magnífica traída de México... Pero mi pabellón... El 336 | mía 337 | mientras 338 3| haber leído a cincuenta mil valientes, bien armados 339 2| irguió el cuerpo del viejo militar; y la costumbre de caminar 340 | mío 341 2| Sus ojos llenos de fiereza miraban de frente a los prusianos 342 2| marchar orgullosamente, con la mirada en alto para ver flotar 343 3| regresaba contento después de mirar su bandera siempre en el 344 2| de su casaca. Todas las miserias del expósito y todos los 345 1| heredada de la mano de un moribundo por un valiente que volvía 346 2| negro. Ni hablaba ni se movía; y serio como un sacerdote, 347 4| nacionales, los guardias móviles y los burgueses se agitaban 348 | mucha 349 | muchos 350 3| las primeras tropas del mundo se desmoralizaban por el 351 3| de víveres y de noticias, muriendo de fiebre y de fastidio 352 3| reuniéndose en grupos, murmuraban, animándose y excitándose 353 3| majestuosamente contra el muro. Esos viajes que él verificaba 354 5| francesa, la más bella, la más mutilada, la suya, estaba delante 355 3| una sola jornada, hacían nacer en su alma el valor y la 356 4| era inmensa. Los guardias nacionales, los guardias móviles y 357 4| en el Arsenal y que era necesario volverla a ver, costara 358 4| el Arsenal..., no tienes necesidad sino de presentarte ahí 359 2| para ser abanderado no se necesita gran elocuencia y la misma 360 2| afirmándola en su estuche de cuero negro. Ni hablaba ni se movía; 361 5| un escalofrío agitaba sus nervios. Todos los demás abanderados, 362 1| desaparecía un instante entre la niebla roja; y la heroica enseña 363 1| gritar: "¡acuéstense!" Pero ningún soldado quería obedecer 364 1| levantarla. Y cuando, ya por la noche, lo que quedaba del regimiento - 365 3| que tuviese a su hijo en nodriza, pensando en él sin cesar. 366 3| la falta de víveres y de noticias, muriendo de fiebre y de 367 | o 368 1| Pero ningún soldado quería obedecer y el fiero regimiento seguía 369 1| el bosque. Se fusilaban a ochenta metros. Los oficiales no 370 3| se desmoralizaban por el ocio y por la falta de víveres 371 5| Y ustedes se iban así, ¡oh santos jirones gloriosos!, 372 2| dorado de subteniente. ~Ese orgullo, único en su vida de humildad, 373 2| en el hábito de marchar orgullosamente, con la mirada en alto para 374 5| podía flotar... Nada de orgulloso, nada de fiero podía vivir 375 5| seda, pedazos de franjas de oro y de astas trabajados, arreos 376 | otro 377 3| en su alma el valor y la paciencia; le hacían sonar con campos 378 5| la tierra, como banda de pájaros que tuviesen las alas rotas!... ¡ 379 4| no veía nada, no oía una palabra; hablando consigo mismo, 380 1| los heridos, estas breves palabras: "A la bandera, hijos míos, 381 3| banderas? -preguntó Hormus palideciendo... Las banderas también 382 3| el bloqueo y esa larga parada en el fango donde rodaban 383 2| frente a los prusianos y parecían decir: "Atrévanse, pues; 384 2| uniforme de campaña, bien pasado ya a causa de la lluvia 385 4| al seno del regimiento y pasar luego sobre el vientre de 386 5| completamente abiertas para dejar el paso libre a los carros prusianos 387 4| consigo mismo, subía a grandes pasos la calle del Faubourg. ~-¡ 388 1| de trigos en espiga y de pastos de ganado, aquella masa 389 5| esperaban su cargamento en el patio inmenso. Hormus sintió, 390 4| coronel... ~-¡Déjame en paz!... ~Y la ventana se cerró... 391 5| de ustedes se llevaba un pedazo de la Francia!... El sol 392 5| fragmentos de rica seda, pedazos de franjas de oro y de astas 393 5| muerte... Y ahora...~Sólo de pensarlo, toda la sangre del corazón 394 1| viento de la metralla, se perdía entre el humo; y una voz 395 3| seguro de que nada se había perdido. Desgraciadamente, como 396 5| en ese aire de muerte que pesa terriblemente sobre las 397 4| gritando y empujando al plantón:~-Mi bandera – decía -, 398 1| volvía a desenvolver sus pliegues por encima de la batalla. ~ 399 1| ese gran horizonte de sol poniente, de trigos en espiga y de 400 4| faltaba más!... ¡Acaso es posible robar una bandera!... ¡Acaso 401 5| vigésimo tercio abanderado, precipitándose a su vez para levantar y 402 4| una idea bien firme, bien precisa: tomar la bandera, llevarla 403 4| recorrían las calles vibrantes y precisadas, dirigiéndose a la casa 404 3| enemigo...~-¿Y las banderas? -preguntó Hormus palideciendo... Las 405 4| tienes necesidad sino de presentarte ahí para que te den un recibo... ~-¿ 406 1| sorprendido a campo raso en el primer torbellino de un huracán 407 3| sin dirección y donde las primeras tropas del mundo se desmoralizaban 408 4| dicha, mi fortuna... ¡Y yo prohíbo terminantemente que lo toquen!~ 409 5| nombre de su regimiento, pronunciado en alta voz, cada abanderado 410 3| lejos sobre las trincheras prusianas... ~La orden del día del 411 5| V ~Las puertas del Arsenal estaban completamente 412 1| quedaba del regimiento -un puñado de hombres apenas - se batió 413 3| de rabia; levantando los puños hacia un punto de la ciudad 414 3| levantando los puños hacia un punto de la ciudad como si sus 415 4| Un recibo!... ~Al fin se puso en marcha por segunda vez, 416 | qué 417 1| ya por la noche, lo que quedaba del regimiento -un puñado 418 1| estrépito de las armas y las quejas y juramentos de los heridos, 419 | quien 420 4| tienen derecho!... Si les quiere dar algo a los prusianos 421 4| prusianos con todos los que quisieran seguirle. ~Cuando llegó 422 3| excitándose con gritos de rabia; levantando los puños hacia 423 1| rebaño sorprendido a campo raso en el primer torbellino 424 3| con todo... ~-¡Ra... Ra... Rayo de Dios!... -balbuceó el 425 1| tenía el aspecto de un rebaño sorprendido a campo raso 426 4| furioso también, no quería recibir a nadie... Pero el viejo 427 5| abanderado se acercaba para recoger un recibo. Derechos e impasibles, 428 4| gritando; las diputaciones recorrían las calles vibrantes y precisadas, 429 3| siempre tranquila, siempre recostada majestuosamente contra el 430 5| levantarla aún, bien alta, bien recta y para gritar:~-A la ban...~ 431 5| marcas de las balas, el recuerdo de muchos héroes desconocidos 432 2| atontamientos del cuartel se reflejaban en su frente baja, en su 433 3| un viaje a Metz, de donde regresaba contento después de mirar 434 5| terriblemente sobre las ciudades rendidas, la bandera no podía flotar... 435 4| si estuviese borracho y repitió entre dientes: ~-¡Un recibo!... ¡ 436 3| con los fusiles, con el resto de los equipajes, con todo... ~-¡ 437 1| se batió lentamente en retirada, aquel pabellón ya no era 438 1| instrumento siniestro y retumbante. De cuando en cuando la 439 3| campamento. Los soldados, reuniéndose en grupos, murmuraban, animándose 440 5| espectáculo de esos fragmentos de rica seda, pedazos de franjas 441 5| estaban amontonados en un rincón, confundiéndose sobre el 442 4| más!... ¡Acaso es posible robar una bandera!... ¡Acaso tienen 443 4| la calle del Faubourg. ~-¡Robarme mi bandera!... Pues no faltaba 444 2| traten siquiera de venir a robármela!..." ~Pero nadie, ni aun 445 5| gábatas que rodaban y la voz robusta del coronel:~-A la bandera, 446 1| ruido sordo de las gábatas rodando entre la fosa y las balas 447 3| del mariscal Bazaine hizo rodar por tierra las bellas ilusiones. 448 1| instante entre la niebla roja; y la heroica enseña volvía 449 2| abovedada por el saco, en su rostro inconsciente de soldado 450 5| pájaros que tuviesen las alas rotas!... ¡Ustedes se iban con 451 2| viejo tonto que casi no sabía ni escribir su nombre y 452 2| se movía; y serio como un sacerdote, tenía el aspecto de guardar 453 2| espalda abovedada por el saco, en su rostro inconsciente 454 2| aspecto de guardar una cosa sagrada. Toda su vida y toda su 455 5| Sólo de pensarlo, toda la sangre del corazón le subía a la 456 5| ustedes se iban así, ¡oh santos jirones gloriosos!, desplegando 457 5| esos fragmentos de rica seda, pedazos de franjas de oro 458 1| obedecer y el fiero regimiento seguía de pie, agrupado alrededor 459 4| todos los que quisieran seguirle. ~Cuando llegó al fin de 460 4| fin se puso en marcha por segunda vez, no pensando sino en 461 3| sentía a su lado, estaba seguro de que nada se había perdido. 462 5| largas jornadas dejó su sello entre sus arrugas marchitas... 463 4| bandera, llevarla flotante al seno del regimiento y pasar luego 464 3| en todo; y mientras él lo sentía a su lado, estaba seguro 465 5| la cabeza... Ebrio, sin sentido, se lanzó sobre el oficial 466 3| III~Después... llegó septiembre, el ejército en Metz, el 467 2| Ni hablaba ni se movía; y serio como un sacerdote, tenía 468 5| abanderados, cincuenta o sesenta oficiales silenciosos e 469 | 470 3| banderas también habían sido entregadas con los fusiles, 471 3| los oficiales guardaban silencio, apartándose del bullicio, 472 5| cincuenta o sesenta oficiales silenciosos e indignados, estaban allí... 473 1| tendidas de un instrumento siniestro y retumbante. De cuando 474 1| repecho de la vía férrea, sirviendo de blanco a todo el ejército 475 3| bandera siempre en el mismo sitio, siempre tranquila, siempre 476 2| y el fuego, la cantinera sobrecosió al instante un cordoncillo 477 3| que él verificaba en una sola jornada, hacían nacer en 478 1| un oficial, vago como una sombra, ágil como una flecha, desaparecía 479 5| detrás de los enormes carros sombríos, daban a la escena un aspecto 480 3| la paciencia; le hacían sonar con campos de batalla, con 481 1| de la fusilería, el ruido sordo de las gábatas rodando entre 482 1| el aspecto de un rebaño sorprendido a campo raso en el primer 483 5| a su vez para levantar y sostener el pobre pabellón que vacilaba 484 5| confundiéndose sobre el suelo fangoso. Nada más terrible 485 | suya 486 | suyo 487 | tal 488 | tan 489 2| gran elocuencia y la misma tarde de la batalla su coronel 490 4| cortadas por la marcha y por la tartamudez. Pero en el fondo él tenía 491 2| tenía el defecto de ser algo tartamudo; mas para ser abanderado 492 2| ver flotar el fragmento de tela que se mantenía en sus manos, 493 5| su garganta... y sintió temblar el asta, que se escapaba 494 1| batalla, como las cuerdas tendidas de un instrumento siniestro 495 3| En todo caso aún no tendrán la mía... ~Y, ligero como 496 4| fortuna... ¡Y yo prohíbo terminantemente que lo toquen!~Todas estas 497 5| suelo fangoso. Nada más terrible que el espectáculo de esos 498 5| aire de muerte que pesa terriblemente sobre las ciudades rendidas, 499 2| después de las batallas más terribles, la bandera continuaba su 500 1| Veintidós veces su asta, tibia aún, fue heredada de la


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