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Alphonse Daudet El Buen Dios de Chemillé, que no está a favor ni en contra Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 10 | espera!». Y, saltando abajo de su animal, depositó delicadamente 2 5 | repartida, el zumbido de las abejas que levantaban el polen 3 12 | fiebre como por milagro y abriendo una vieja botella de Vouvray 4 5 | animal goloso y saciado, acababa por adormecer al cura, ya 5 13 | deja a cada uno triunfar de acuerdo con su fuerza y su recto 6 | además 7 5 | goloso y saciado, acababa por adormecer al cura, ya bastante aturdido 8 10 | era paciente lo justo. «¡Ah! ¡Así es la cosa! Pues bien, ¡ 9 | ahí 10 14 | de allí nos han hecho... Ahora la hora de la revancha ha 11 5 | del cerro, detrás de los álamos, las pequeñas olas de Loira 12 2 | delante de él cruzado sobre la albarda, seguía un camino a la mitad 13 1 | Realmente, daba pena pensar que alguien pudiera morirse en un día 14 5 | bastante aturdido por un buen almuerzo de vino blanco y estofado 15 6 | donde la roca se hace más alta y la cuesta más estrecha, 16 10 | blancas, auténtico mantel de altar florido y perfumado, como 17 2 | pendiente de guijarros y de altos matorrales que descendía 18 14 | estará rápidamente resuelto. Amén».~FIN~ ~ 19 13 | Sabaoth, el sanguinario amigo de Augusta y de Guillaume, 20 13 | cuando luzca el día -ya saben amigos míos, lo que quiero decir - 21 1 | hermoso de verano, en pleno Ángelus de mediodía, en el momento 22 6 | momento era crítico. Aunque se apretaran lo más posible contra las 23 | aquella 24 10 | Luego, el santo hombre se arrodilló e hizo esta breve oración:~ 25 | Así 26 7 | regrese hacia Azay por el atajo. En cambio usted, que va 27 9 | pagano lanzó un latigazo a su atalaje para hacerle avanzar, con 28 3 | espantar las moscas que lo atormentaban. Es que son endiabladas 29 5 | adormecer al cura, ya bastante aturdido por un buen almuerzo de 30 13 | el sanguinario amigo de Augusta y de Guillaume, ese Sabaoth 31 6 | El momento era crítico. Aunque se apretaran lo más posible 32 9 | su atalaje para hacerle avanzar, con riesgo de enviar el 33 12 | en el fondo de la cuneta, avergonzado, molido, inmóvil. Después 34 12 | pensar si nuestro párroco le ayudó en la operación.~ 35 7 | como para que regrese hacia Azay por el atajo. En cambio 36 | bajo 37 6 | gran carro de heno que se balanceaba a cada vuelta de rueda. 38 5 | por adormecer al cura, ya bastante aturdido por un buen almuerzo 39 13 | el auténtico Dios de las batallas, el Dios de Chemillé que 40 14 | contra. El asunto de esos bellacos estará rápidamente resuelto. 41 12 | suaves y pulidas por las bendiciones, dos muñecas de panadero 42 5 | tiempo era caluroso, la senda blanca. Al pie del cerro, detrás 43 10 | doradas y las lucérnulas blancas, auténtico mantel de altar 44 5 | un buen almuerzo de vino blanco y estofado de cerdo.~ 45 1 | fresco y al reposo de un bonito huerto lleno de melocotones 46 10 | Buen Dios de Chemillé al borde del camino, sobre un macizo 47 12 | milagro y abriendo una vieja botella de Vouvray espumoso, para 48 14 | tenemos buenos cañones, botones en todas nuestras polainas 49 10 | se arrodilló e hizo esta breve oración:~ 50 1 | de costumbre iba -con el breviario entre las manos - a echarse 51 6 | párroco de Chemillé fue sacado bruscamente de su sueño por los ¡Dia! ¡ 52 14 | dado que esta vez tenemos buenos cañones, botones en todas 53 4 | respetuoso, mirada que parece burlarse del gesto. A cada uno de 54 12 | del talud, la cabeza del caballo a la sombra de una morera, 55 12 | a lo largo del talud, la cabeza del caballo a la sombra 56 7 | la jornada es demasiado calurosa como para que regrese hacia 57 5 | El tiempo era caluroso, la senda blanca. Al pie 58 7 | hacia Azay por el atajo. En cambio usted, que va tan tranquilamente 59 14 | esta vez tenemos buenos cañones, botones en todas nuestras 60 13 | convence con Te Deum y misas cantadas, ¡no! No es a ése al que 61 4 | con ese toque de sombrero característico de los campesinos de Turena; 62 12 | párroco hizo retroceder la carreta, la colocó cuidadosamente 63 6 | camino... ¿Regresar hasta la carretera? El párroco no podía hacerlo, 64 6 | venía hacia él, con un gran carro de heno que se balanceaba 65 10 | encuentra ni siquiera en la catedral de Saint-Martin de Tours. 66 1 | una pequeña siesta bajo su cenador de viña, al fresco y al 67 5 | vino blanco y estofado de cerdo.~ 68 12 | retroceder la carreta, la colocó cuidadosamente a lo largo 69 12 | su oración, se levantó y comenzó a remangarse, lo que permitió 70 6 | pero el patán no quería comprender.~ 71 12 | Una vez concluida su oración, se levantó y 72 11 | Quédate pues aquí tranquilo contemplando nuestra batalla y no te 73 13 | Guillaume, ese Sabaoth al que se convence con Te Deum y misas cantadas, ¡ 74 12 | encontró sentado entre dos cortinas de indiana, repuesto de 75 10 | justo. «¡Ah! ¡Así es la cosa! Pues bien, ¡espera!». Y, 76 1 | a la hora en la que de costumbre iba -con el breviario entre 77 8 | aquí? Es el Buen Dios, mal cristiano, el Buen Dios de Chemillé 78 6 | de rueda. El momento era crítico. Aunque se apretaran lo 79 2 | Buen Dios delante de él cruzado sobre la albarda, seguía 80 | cual 81 2 | repecho entre la roca roja cubierta de musgos en flor, y la 82 12 | retroceder la carreta, la colocó cuidadosamente a lo largo del talud, la 83 12 | tendido en el fondo de la cuneta, avergonzado, molido, inmóvil. 84 14 | necesitamos ni a Ti ni a nadie, dado que esta vez tenemos buenos 85 13 | amigos míos, lo que quiero decir - no es al viejo Sabaoth, 86 13 | que no favorece a nadie y deja a cada uno triunfar de acuerdo 87 | dejar 88 12 | para volver a la vida. Les dejo pensar si nuestro párroco 89 2 | asno gris, con el Buen Dios delante de él cruzado sobre la albarda, 90 10 | abajo de su animal, depositó delicadamente el Buen Dios de Chemillé 91 | demasiado 92 10 | saltando abajo de su animal, depositó delicadamente el Buen Dios 93 2 | de altos matorrales que descendía hasta las praderas.~ 94 11 | que me sucede y que este descreído va a obligarme a hacerle 95 8 | Pero, desgraciado, ¿no has visto pues lo que 96 5 | parecían escamas de plata deslumbrantes. Toda aquella luz repartida, 97 5 | blanca. Al pie del cerro, detrás de los álamos, las pequeñas 98 13 | al que se convence con Te Deum y misas cantadas, ¡no! No 99 4 | ellos el señor párroco le devolvía el saludo en nombre del 100 12 | tuvo la pipa rota entre los dientes. Del segundo se encontró 101 7 | siento mucho, señor cura, -dijo sin retirar la pipa de los 102 13 | Chemillé, y he aquí lo que le diremos:~ 103 13 | es a ése al que hay que dirigir nuestras oraciones sino 104 13 | tureneses invocan en sus disputas: «Buen Dios de Chemillé, 105 | donde 106 10 | serpol, entre las giniestas doradas y las lucérnulas blancas, 107 4 | lo que hacía porque, sin duda, empezaba a poderle el sueño.~ 108 | e 109 4 | campesinos pasaban a su lado y se echaban un poquito a la orilla para 110 1 | breviario entre las manos - a echarse una pequeña siesta bajo 111 4 | Buen Dios, de forma muy educada, pero sin saber muy bien 112 | ellos 113 4 | hacía porque, sin duda, empezaba a poderle el sueño.~ 114 9 | todo lo que éste llevaba encima a rodar hasta el pie del 115 10 | y perfumado, como no se encuentra ni siquiera en la catedral 116 3 | atormentaban. Es que son endiabladas y zumbantes las moscas de 117 | entonces 118 11 | va a obligarme a hacerle entrar en razón. Para hacerlo, 119 9 | hacerle avanzar, con riesgo de enviar el asno y todo lo que éste 120 | esas 121 5 | pequeñas olas de Loira parecían escamas de plata deslumbrantes. 122 13 | misas cantadas, ¡no! No es a ése al que hay que dirigir nuestras 123 | esos 124 3 | oreja, luego la otra, para espantar las moscas que lo atormentaban. 125 10 | es la cosa! Pues bien, ¡espera!». Y, saltando abajo de 126 12 | vieja botella de Vouvray espumoso, para volver a la vida. 127 6 | sabiendo que su enfermo estaba muy grave. Eso fue lo que 128 | éste 129 5 | almuerzo de vino blanco y estofado de cerdo.~ 130 6 | más alta y la cuesta más estrecha, el párroco de Chemillé 131 6 | Eso fue lo que intentó explicarle al carretero; pero el patán 132 13 | Dios de Chemillé que no favorece a nadie y deja a cada uno 133 5 | zorzales en las viñas, un canto feliz de pequeño animal goloso 134 12 | indiana, repuesto de su fiebre como por milagro y abriendo 135 | FIN 136 2 | roja cubierta de musgos en flor, y la pendiente de guijarros 137 5 | levantaban el polen de las flores junto al camino, el canto 138 10 | auténtico mantel de altar florido y perfumado, como no se 139 12 | se encontró tendido en el fondo de la cuneta, avergonzado, 140 4 | nombre del Buen Dios, de forma muy educada, pero sin saber 141 14 | Buen Dios de Chemillé, los franceses te imploran. Ya sabes lo 142 1 | bajo su cenador de viña, al fresco y al reposo de un bonito 143 12 | fuertes como troncos de fresno. ¡Vlin! ¡Vlan! Del primer 144 12 | dos muñecas de panadero fuertes como troncos de fresno. ¡ 145 13 | triunfar de acuerdo con su fuerza y su recto derecho. Por 146 14 | imploran. Ya sabes lo que esas gentes de allí nos han hecho... 147 4 | que parece burlarse del gesto. A cada uno de ellos el 148 10 | macizo de serpol, entre las giniestas doradas y las lucérnulas 149 5 | feliz de pequeño animal goloso y saciado, acababa por adormecer 150 12 | Vlin! ¡Vlan! Del primer golpe, el carretero tuvo la pipa 151 6 | que venía hacia él, con un gran carro de heno que se balanceaba 152 6 | que su enfermo estaba muy grave. Eso fue lo que intentó 153 2 | suspirando y, subido en su asno gris, con el Buen Dios delante 154 2 | flor, y la pendiente de guijarros y de altos matorrales que 155 13 | sanguinario amigo de Augusta y de Guillaume, ese Sabaoth al que se convence 156 | ha 157 6 | Villandry, allí donde la roca se hace más alta y la cuesta más 158 4 | sin saber muy bien lo que hacía porque, sin duda, empezaba 159 14 | esas gentes de allí nos han hecho... Ahora la hora de 160 | has 161 | hay 162 14 | esas gentes de allí nos han hecho... Ahora la hora de la revancha 163 6 | él, con un gran carro de heno que se balanceaba a cada 164 12 | después de sus manos, sus hermosas manos de cura suaves y pulidas 165 1 | pudiera morirse en un día tan hermoso de verano, en pleno Ángelus 166 1 | y al reposo de un bonito huerto lleno de melocotones maduros 167 3 | Igualmente el asno, el pobre asno suspiraba: « 168 14 | Chemillé, los franceses te imploran. Ya sabes lo que esas gentes 169 12 | sentado entre dos cortinas de indiana, repuesto de su fiebre como 170 12 | cuneta, avergonzado, molido, inmóvil. Después de lo cual el párroco 171 6 | muy grave. Eso fue lo que intentó explicarle al carretero; 172 9 | Buen Dios de Chemillé no me interesa... ¡Dia! ¡Hue! -Y el pagano 173 13 | que todos los tureneses invocan en sus disputas: «Buen Dios 174 7 | de los labios - pero la jornada es demasiado calurosa como 175 | junto 176 10 | cura sólo era paciente lo justo. «¡Ah! ¡Así es la cosa! 177 7 | sin retirar la pipa de los labios - pero la jornada es demasiado 178 4 | campesinos pasaban a su lado y se echaban un poquito 179 9 | Dia! ¡Hue! -Y el pagano lanzó un latigazo a su atalaje 180 12 | colocó cuidadosamente a lo largo del talud, la cabeza del 181 9 | Hue! -Y el pagano lanzó un latigazo a su atalaje para hacerle 182 | Les 183 5 | zumbido de las abejas que levantaban el polen de las flores junto 184 3 | y suspiraba a su manera, levantando unas veces una oreja, luego 185 12 | concluida su oración, se levantó y comenzó a remangarse, 186 14 | la hora de la revancha ha llegado... Para tomarla, no necesitamos 187 6 | tomado aquel sendero para llegar más rápido sabiendo que 188 1 | reposo de un bonito huerto lleno de melocotones maduros y 189 9 | asno y todo lo que éste llevaba encima a rodar hasta el 190 1 | párroco de Chemillé iba a llevar al Buen Dios a un enfermo. 191 5 | álamos, las pequeñas olas de Loira parecían escamas de plata 192 10 | giniestas doradas y las lucérnulas blancas, auténtico mantel 193 13 | derecho. Por lo que cuando luzca el día -ya saben amigos 194 10 | borde del camino, sobre un macizo de serpol, entre las giniestas 195 1 | huerto lleno de melocotones maduros y de malvarrosas.~ 196 8 | llevo aquí? Es el Buen Dios, mal cristiano, el Buen Dios 197 4 | campesinos de Turena; la mirada maliciosa y el saludo respetuoso, 198 1 | melocotones maduros y de malvarrosas.~ 199 3 | ofrezco» y suspiraba a su manera, levantando unas veces una 200 10 | lucérnulas blancas, auténtico mantel de altar florido y perfumado, 201 2 | de guijarros y de altos matorrales que descendía hasta las 202 1 | un bonito huerto lleno de melocotones maduros y de malvarrosas.~ 203 | mi 204 12 | repuesto de su fiebre como por milagro y abriendo una vieja botella 205 13 | el día -ya saben amigos míos, lo que quiero decir - no 206 14 | pues ahí bien tranquilo mirando nuestra batalla, y no te 207 13 | se convence con Te Deum y misas cantadas, ¡no! No es a ése 208 2 | albarda, seguía un camino a la mitad del repecho entre la roca 209 12 | la cuneta, avergonzado, molido, inmóvil. Después de lo 210 12 | caballo a la sombra de una morera, y se fue al trotecillo 211 1 | pensar que alguien pudiera morirse en un día tan hermoso de 212 | mucho 213 12 | por las bendiciones, dos muñecas de panadero fuertes como 214 2 | la roca roja cubierta de musgos en flor, y la pendiente 215 | nada 216 14 | llegado... Para tomarla, no necesitamos ni a Ti ni a nadie, dado 217 11 | razón. Para hacerlo, no necesito a nadie, pues tengo puños 218 4 | le devolvía el saludo en nombre del Buen Dios, de forma 219 | nos 220 1 | pobre párroco se había visto obligado a ponerse en camino nada 221 11 | que este descreído va a obligarme a hacerle entrar en razón. 222 5 | los álamos, las pequeñas olas de Loira parecían escamas 223 12 | nuestro párroco le ayudó en la operación.~ 224 13 | hay que dirigir nuestras oraciones sino al Buen Dios de Chemillé, 225 3 | levantando unas veces una oreja, luego la otra, para espantar 226 4 | echaban un poquito a la orilla para dejar sitio al Buen 227 | otra 228 10 | Nuestro cura sólo era paciente lo justo. «¡Ah! ¡Así es 229 9 | interesa... ¡Dia! ¡Hue! -Y el pagano lanzó un latigazo a su atalaje 230 12 | bendiciones, dos muñecas de panadero fuertes como troncos de 231 4 | saludo respetuoso, mirada que parece burlarse del gesto. A cada 232 5 | las pequeñas olas de Loira parecían escamas de plata deslumbrantes. 233 13 | A partir de entonces, el Buen Dios 234 4 | en cuando, los campesinos pasaban a su lado y se echaban un 235 6 | He aquí que, pasado Villandry, allí donde la 236 9 | pie del cerro, hasta los pastizales.~ 237 6 | explicarle al carretero; pero el patán no quería comprender.~ 238 2 | de musgos en flor, y la pendiente de guijarros y de altos 239 2 | este pequeño sacrificio -pensaba el santo hombre suspirando 240 1 | las manos - a echarse una pequeña siesta bajo su cenador de 241 5 | detrás de los álamos, las pequeñas olas de Loira parecían escamas 242 10 | mantel de altar florido y perfumado, como no se encuentra ni 243 12 | comenzó a remangarse, lo que permitió ver después de sus manos, 244 3 | párroco de Chemillé que pesaba tanto, sobre todo al terminar 245 5 | Loira parecían escamas de plata deslumbrantes. Toda aquella 246 1 | tan hermoso de verano, en pleno Ángelus de mediodía, en 247 4 | porque, sin duda, empezaba a poderle el sueño.~ 248 6 | carretera? El párroco no podía hacerlo, pues había tomado 249 14 | botones en todas nuestras polainas y el derecho de nuestra 250 5 | abejas que levantaban el polen de las flores junto al camino, 251 1 | se había visto obligado a ponerse en camino nada más terminar 252 13 | Dios de Chemillé es muy popular en Turena, y es a Él al 253 4 | su lado y se echaban un poquito a la orilla para dejar sitio 254 | porque 255 6 | Aunque se apretaran lo más posible contra las rocas, no había 256 2 | que descendía hasta las praderas.~ 257 12 | fresno. ¡Vlin! ¡Vlan! Del primer golpe, el carretero tuvo 258 1 | pena pensar que alguien pudiera morirse en un día tan hermoso 259 12 | hermosas manos de cura suaves y pulidas por las bendiciones, dos 260 11 | necesito a nadie, pues tengo puños robustos y el derecho de 261 6 | carretero; pero el patán no quería comprender.~ 262 13 | saben amigos míos, lo que quiero decir - no es al viejo Sabaoth, 263 6 | sendero para llegar más rápido sabiendo que su enfermo 264 11 | obligarme a hacerle entrar en razón. Para hacerlo, no necesito 265 1 | Buen Dios a un enfermo. Realmente, daba pena pensar que alguien 266 13 | acuerdo con su fuerza y su recto derecho. Por lo que cuando 267 6 | los dos en el camino... ¿Regresar hasta la carretera? El párroco 268 7 | demasiado calurosa como para que regrese hacia Azay por el atajo. 269 12 | se levantó y comenzó a remangarse, lo que permitió ver después 270 5 | deslumbrantes. Toda aquella luz repartida, el zumbido de las abejas 271 2 | un camino a la mitad del repecho entre la roca roja cubierta 272 1 | de viña, al fresco y al reposo de un bonito huerto lleno 273 12 | dos cortinas de indiana, repuesto de su fiebre como por milagro 274 4 | mirada maliciosa y el saludo respetuoso, mirada que parece burlarse 275 7 | mucho, señor cura, -dijo sin retirar la pipa de los labios - 276 12 | lo cual el párroco hizo retroceder la carreta, la colocó cuidadosamente 277 14 | hecho... Ahora la hora de la revancha ha llegado... Para tomarla, 278 9 | para hacerle avanzar, con riesgo de enviar el asno y todo 279 9 | Yo soy de Villandry -rió tontamente el carretero - ... 280 11 | nadie, pues tengo puños robustos y el derecho de mi parte... 281 6 | lo más posible contra las rocas, no había sitio para los 282 9 | que éste llevaba encima a rodar hasta el pie del cerro, 283 2 | del repecho entre la roca roja cubierta de musgos en flor, 284 12 | el carretero tuvo la pipa rota entre los dientes. Del segundo 285 6 | balanceaba a cada vuelta de rueda. El momento era crítico. 286 13 | cuando luzca el día -ya saben amigos míos, lo que quiero 287 4 | forma muy educada, pero sin saber muy bien lo que hacía porque, 288 14 | franceses te imploran. Ya sabes lo que esas gentes de allí 289 6 | sendero para llegar más rápido sabiendo que su enfermo estaba muy 290 6 | párroco de Chemillé fue sacado bruscamente de su sueño 291 5 | pequeño animal goloso y saciado, acababa por adormecer al 292 2 | Te ofrezco este pequeño sacrificio -pensaba el santo hombre 293 10 | siquiera en la catedral de Saint-Martin de Tours. Luego, el santo 294 10 | Pues bien, ¡espera!». Y, saltando abajo de su animal, depositó 295 13 | es al viejo Sabaoth, el sanguinario amigo de Augusta y de Guillaume, 296 2 | cruzado sobre la albarda, seguía un camino a la mitad del 297 12 | rota entre los dientes. Del segundo se encontró tendido en el 298 5 | tiempo era caluroso, la senda blanca. Al pie del cerro, 299 6 | pues había tomado aquel sendero para llegar más rápido sabiendo 300 12 | su enfermo, que encontró sentado entre dos cortinas de indiana, 301 10 | camino, sobre un macizo de serpol, entre las giniestas doradas 302 | si 303 7 | Lo siento mucho, señor cura, -dijo 304 1 | a echarse una pequeña siesta bajo su cenador de viña, 305 | sino 306 10 | como no se encuentra ni siquiera en la catedral de Saint-Martin 307 10 | Nuestro cura sólo era paciente lo justo. «¡ 308 12 | cabeza del caballo a la sombra de una morera, y se fue 309 4 | Buen Dios, con ese toque de sombrero característico de los campesinos 310 3 | lo atormentaban. Es que son endiabladas y zumbantes 311 9 | Yo soy de Villandry -rió tontamente 312 12 | sus hermosas manos de cura suaves y pulidas por las bendiciones, 313 2 | santo hombre suspirando y, subido en su asno gris, con el 314 3 | la cuesta que había que subir, y el párroco de Chemillé 315 11 | Chemillé, ya ves lo que me sucede y que este descreído va 316 2 | pensaba el santo hombre suspirando y, subido en su asno gris, 317 12 | cuidadosamente a lo largo del talud, la cabeza del caballo a 318 | también 319 | tanto 320 12 | Del segundo se encontró tendido en el fondo de la cuneta, 321 14 | nadie, dado que esta vez tenemos buenos cañones, botones 322 11 | no necesito a nadie, pues tengo puños robustos y el derecho 323 [Título]| TEXTO~ 324 | Ti 325 5 | El tiempo era caluroso, la senda blanca. 326 | Toda 327 | todas 328 | todos 329 6 | podía hacerlo, pues había tomado aquel sendero para llegar 330 14 | revancha ha llegado... Para tomarla, no necesitamos ni a Ti 331 9 | Yo soy de Villandry -rió tontamente el carretero - ... El Buen 332 4 | sitio al Buen Dios, con ese toque de sombrero característico 333 10 | catedral de Saint-Martin de Tours. Luego, el santo hombre 334 7 | cambio usted, que va tan tranquilamente sobre su asno...~ 335 13 | nadie y deja a cada uno triunfar de acuerdo con su fuerza 336 12 | de panadero fuertes como troncos de fresno. ¡Vlin! ¡Vlan! 337 12 | una morera, y se fue al trotecillo hacia su enfermo, que encontró 338 13 | es a Él al que todos los tureneses invocan en sus disputas: « 339 12 | primer golpe, el carretero tuvo la pipa rota entre los dientes. 340 | unas 341 | usted 342 3 | manera, levantando unas veces una oreja, luego la otra, 343 6 | Hue! de un carretero que venía hacia él, con un gran carro 344 12 | remangarse, lo que permitió ver después de sus manos, sus 345 1 | en un día tan hermoso de verano, en pleno Ángelus de mediodía, 346 11 | Buen Dios de Chemillé, ya ves lo que me sucede y que este 347 12 | por milagro y abriendo una vieja botella de Vouvray espumoso, 348 13 | quiero decir - no es al viejo Sabaoth, el sanguinario 349 1 | siesta bajo su cenador de viña, al fresco y al reposo de 350 5 | canto de los zorzales en las viñas, un canto feliz de pequeño 351 5 | por un buen almuerzo de vino blanco y estofado de cerdo.~ 352 12 | troncos de fresno. ¡Vlin! ¡Vlan! Del primer golpe, el carretero 353 12 | como troncos de fresno. ¡Vlin! ¡Vlan! Del primer golpe, 354 12 | de Vouvray espumoso, para volver a la vida. Les dejo pensar 355 12 | abriendo una vieja botella de Vouvray espumoso, para volver a 356 6 | que se balanceaba a cada vuelta de rueda. El momento era 357 | Yo 358 5 | camino, el canto de los zorzales en las viñas, un canto feliz 359 3 | Es que son endiabladas y zumbantes las moscas de mediodía; 360 5 | aquella luz repartida, el zumbido de las abejas que levantaban