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1 2 | que llevaba en la cabeza, abandonó la casa paterna y se fue 2 1 | aguzanieves, orfeones de abejarucos, por la mañana los chorlitos 3 1 | momento en el que escribo, acabo de saber que el pobre Charles 4 2 | se enamoró, y esta vez se acabó todo. Amaba a una mujercita 5 2 | El chico no vaciló: en el acto -¿cómo?, ¿por qué medios?, 6 2 | tendera oyó un grito agudo; acudió y retrocedió espantada al 7 1 | vuelto de luto riguroso. ¡Adiós a los chorlitos y a las 8 2 | inagotable... Pero se iba agotando y, poco a poco, su mirada 9 2 | la tendera oyó un grito agudo; acudió y retrocedió espantada 10 1 | música; tengo orquestas de aguzanieves, orfeones de abejarucos, 11 2 | pareció demasiado suntuoso. Ahora ya ¿qué le importaba su 12 2 | escarpines le darán una gran alegría», se decía sonriendo; y, 13 2 | plumas de cisne. «Sé de alguien a quien estos escarpines 14 2 | destino; y como lo habían alimentado y educado desde que nació, 15 | allí 16 1 | del vino moscatel. A mi alrededor todo es sol y música; tengo 17 2 | caía. Un día rodó desde lo alto de una escalinata y vino 18 2 | hermoso entierro para su amada muerta. Campanas al vuelo, 19 2 | escaparate en el que todo un amasijo de lujosas telas y pedrerías 20 2 | Muy ricos! -Y sonreía con amor al pajarito azul que, inocentemente, 21 2 | bazares, se detuvo ante un amplio escaparate en el que todo 22 2 | tropezar con los muebles al andar... A menudo se caía. Un 23 2 | el mostrador, mirándola angustiosamente. Tenía en una mano los escarpines 24 1 | chicharras! Ya no tengo ánimos para contar cosas alegres. 25 2 | tropezando como un beodo. Al anochecer, a la hora en que se encienden 26 | ante 27 2 | a poco, su mirada se fue apagando y sus mejillas se demacraron. 28 | aquel 29 2 | leyenda no lo dice - se arrancó del cráneo un buen trozo 30 2 | que su gruesa cabeza le arrastraba siempre, y daba pena verlo 31 1 | su carta, señora, me ha asaltado algo así como un remordimiento. 32 2 | del trabajo de sus manos, atemorizado y receloso como un avaro, 33 | aún 34 1 | saber que el pobre Charles Barbara ha muerto en la miseria; 35 2 | en que se encienden los bazares, se detuvo ante un amplio 36 2 | delante, tropezando como un beodo. Al anochecer, a la hora 37 2 | lazos, los pompones, los bordados y pasamanerías. Entre las 38 2 | carroza tapizada de negro, caballos empenachados, lágrimas de 39 2 | de oro cuajadas entre sus cabellos rubios. Fue así como los 40 | Cada 41 2 | al andar... A menudo se caía. Un día rodó desde lo alto 42 2 | Entonces lo vieron irse por las calles con aspecto extraviado y 43 2 | de entonces su existencia cambió. Se retiró y empezó a vivir 44 2 | entierro para su amada muerta. Campanas al vuelo, carroza tapizada 45 2 | escapaba ocultando algo bajo su capa... ¡Un trozo más de sesera 46 2 | fundían sin sentir. Era caprichosa a más no poder; y él no 47 2 | mujercita mimosa y le rogaba:~-Cariño, tú que eres tan rico... ¡ 48 2 | muerta. Campanas al vuelo, carroza tapizada de negro, caballos 49 1 | Al leer su carta, señora, me ha asaltado 50 2 | cementerio ya no la quedaba casi nada de su maravillosa sesera; 51 2 | Luego, deslumbrado por los caudales que llevaba en la cabeza, 52 1 | contar cosas alegres. Por esa causa, señora, en lugar del lindo 53 2 | Por eso, al salir del cementerio ya no la quedaba casi nada 54 | cerca 55 3 | condenadas a vivir de su cerebro, y pagan con oro de ley, 56 1 | damas poemas color de rosa y cestas llenas de cuentos galantes...~¡ 57 1 | acabo de saber que el pobre Charles Barbara ha muerto en la 58 2 | una parte de su oro. El chico no vaciló: en el acto -¿ 59 2 | rato contemplando un par de chinelas de raso azul con ribetes 60 2 | decía la madre.~Entonces el chiquillo sentía miedo de que lo raptaran 61 | cierta 62 2 | con ribetes de plumas de cisne. «Sé de alguien a quien 63 1 | nieblas parisinas, sobre una colina luminosa, en la región de 64 | cómo 65 2 | que nació, le pidieron, en compensación, una parte de su oro. El 66 2 | sí, señora, una sesera completamente de oro. Cuando vino al mundo, 67 2 | que sea muy caro!~Y él le compraba algo muy caro. Así pasaron 68 2 | tú que eres tan rico... ¡Cómprame algo que sea muy caro!~Y 69 2 | estaba muerta, entró para comprarlos. Desde el fondo de la trastienda 70 1 | pesimista de mis cuentos y me he comprometido a enviarle algo alegre, 71 3 | Hay en el mundo personas condenadas a vivir de su cerebro, y 72 2 | su soledad y este amigo conocía su secreto. Una noche, el 73 1 | Ya no tengo ánimos para contar cosas alegres. Por esa causa, 74 2 | y derrochando el oro sin contarlo, habríase dicho que aquella 75 2 | permaneció allí un buen rato contemplando un par de chinelas de raso 76 2 | no sabía decir no. Por no contrariarla llegó incluso a ocultarle 77 2 | por qué ya no le permitían correr y jugar fuera de casa con 78 3 | es cierta por los cuatro costados... Hay en el mundo personas 79 2 | cráneo. Sin embargo, vivió y creció al sol como un hermoso retoño 80 2 | resonó como un lingote. Le creyeron muerto; pero, al levantarlo, 81 2 | manos de aquella gentil criatura -mitad pájaro, mitad muñeca - 82 2 | dos o tres gotitas de oro cuajadas entre sus cabellos rubios. 83 | cual 84 | cuantas 85 3 | leyenda es cierta por los cuatro costados... Hay en el mundo 86 2 | habitación a otra.~Sólo al cumplir los dieciocho años le revelaron 87 2 | le arrastraba siempre, y daba pena verlo tropezar con 88 2 | veces le entraba miedo y le daban ganas de volverse avaro, 89 Ded | A la dama que me pide cuentos alegres~ 90 1 | más bien, enviar a las damas poemas color de rosa y cestas 91 2 | una escalinata y vino a dar con la frente en un peldaño 92 2 | quien estos escarpines le darán una gran alegría», se decía 93 1 | fantasías tenebrosas; yo debería, más bien, enviar a las 94 1 | cuento festivo que había decidido escribir para usted, no 95 2 | extraviado y las manos por delante, tropezando como un beodo. 96 2 | apagando y sus mejillas se demacraron. Un día, la mañana siguiente 97 | demás 98 2 | trozo de oro macizo y lo depositó en el regazo de su madre...~ 99 2 | lo grande, regiamente y derrochando el oro sin contarlo, habríase 100 2 | de cabeza; se incorporó desatinado, y vio a la luz de la luna 101 2 | que no quería tocar... Por desdicha, un amigo le había seguido 102 2 | siguiente de una fiesta desenfrenada, el desgraciado, que se 103 2 | fiesta desenfrenada, el desgraciado, que se había quedado solo 104 2 | regazo de su madre...~Luego, deslumbrado por los caudales que llevaba 105 2 | pesada era su cabeza y tan desmesurado su cráneo. Sin embargo, 106 2 | noche, el desventurado fue despertado súbitamente por un intenso 107 2 | pensó que debía detener su despilfarro.~A partir de entonces su 108 2 | monstruoso que debía al destino; y como lo habían alimentado 109 2 | su secreto. Una noche, el desventurado fue despertado súbitamente 110 2 | por lo que pensó que debía detener su despilfarro.~A partir 111 2 | encienden los bazares, se detuvo ante un amplio escaparate 112 2 | que, inocentemente, le iba devorando el cráneo.~Pese a todo, 113 1 | demasiado cerca de París. A diario llegan hasta mis pinos las 114 2 | medios?, la leyenda no lo dice - se arrancó del cráneo 115 2 | oro sin contarlo, habríase dicho que aquella sesera era inagotable... 116 2 | otra.~Sólo al cumplir los dieciocho años le revelaron sus padres 117 2 | paterna y se fue por el mundo dilapidando su tesoro. A juzgar por 118 2 | importaba su oro? Lo prodigó: le dio a la iglesia, a los sepultureros, 119 2 | una sesera de oro.~No lo divulgaron; ni siquiera el niño sospechó 120 2 | súbitamente por un intenso dolor de cabeza; se incorporó 121 2 | revelaron sus padres el don monstruoso que debía al 122 | donde 123 2 | como lo habían alimentado y educado desde que nació, le pidieron, 124 1 | verdad, el lugar está mal elegido para tejer fantasías tenebrosas; 125 | ella 126 | ellos 127 2 | desmesurado su cráneo. Sin embargo, vivió y creció al sol como 128 2 | tapizada de negro, caballos empenachados, lágrimas de plata sobre 129 2 | existencia cambió. Se retiró y empezó a vivir del trabajo de sus 130 2 | quitaban!~Poco después se enamoró, y esta vez se acabó todo. 131 2 | que le quedaba, el viudo encargó un hermoso entierro para 132 2 | anochecer, a la hora en que se encienden los bazares, se detuvo ante 133 2 | al levantarlo, sólo le encontraron una leve herida con dos 134 2 | festín, se espantó al ver el enorme trozo que le faltaba a su 135 2 | escarpines y en la otra, ensangrentada, unas cuantas partículas 136 2 | viudo encargó un hermoso entierro para su amada muerta. Campanas 137 2 | Pese a todo, a veces le entraba miedo y le daban ganas de 138 2 | su esposa estaba muerta, entró para comprarlos. Desde el 139 1 | tenebrosas; yo debería, más bien, enviar a las damas poemas color 140 1 | cuentos y me he comprometido a enviarle algo alegre, profundamente 141 2 | Érase una vez un hombre que tenía 142 2 | rogaba:~-Cariño, tú que eres tan rico... ¡Cómprame algo 143 | esa 144 2 | rodó desde lo alto de una escalinata y vino a dar con la frente 145 2 | de la luna a su amigo que escapaba ocultando algo bajo su capa... ¡ 146 2 | se detuvo ante un amplio escaparate en el que todo un amasijo 147 1 | festivo que había decidido escribir para usted, no leerá hoy 148 1 | En este momento en el que escribo, acabo de saber que el pobre 149 | eso 150 2 | agudo; acudió y retrocedió espantada al ver al hombre de pie, 151 2 | los restos del festín, se espantó al ver el enorme trozo que 152 2 | lujosas telas y pedrerías espejeaba bajo las lámparas; y permaneció 153 2 | y, sin recordar que su esposa estaba muerta, entró para 154 1 | viñedos... En verdad, el lugar está mal elegido para tejer fantasías 155 2 | sin recordar que su esposa estaba muerta, entró para comprarlos. 156 | están 157 | estar 158 | éste 159 | estos 160 1 | Pues bien, no! Todavía estoy demasiado cerca de París. 161 2 | por las calles con aspecto extraviado y las manos por delante, 162 2 | ver el enorme trozo que le faltaba a su lingote; por lo que 163 1 | está mal elegido para tejer fantasías tenebrosas; yo debería, 164 3 | Pese a su aspecto de cuento fantástico, esta leyenda es cierta 165 2 | procurando olvidar las fatales riquezas a las que no quería 166 2 | solo entre los restos del festín, se espantó al ver el enorme 167 1 | en lugar del lindo cuento festivo que había decidido escribir 168 2 | mañana siguiente de una fiesta desenfrenada, el desgraciado, 169 2 | para comprarlos. Desde el fondo de la trastienda la tendera 170 2 | ocultarle el origen de su fortuna.~-¿Así que somos muy ricos? - 171 2 | escalinata y vino a dar con la frente en un peldaño de mármol, 172 2 | permitían correr y jugar fuera de casa con los demás niños.~-¡ 173 2 | las monedas de oro se fundían sin sentir. Era caprichosa 174 1 | cestas llenas de cuentos galantes...~¡Pues bien, no! Todavía 175 2 | entraba miedo y le daban ganas de volverse avaro, pero 176 2 | Entre las manos de aquella gentil criatura -mitad pájaro, 177 2 | leve herida con dos o tres gotitas de oro cuajadas entre sus 178 2 | escarpines le darán una gran alegría», se decía sonriendo; 179 2 | por el modo de vivir a lo grande, regiamente y derrochando 180 2 | trastienda la tendera oyó un grito agudo; acudió y retrocedió 181 2 | retoño de olivo; sólo que su gruesa cabeza le arrastraba siempre, 182 1 | tocando la zampoña y las guapas mozas morenas a las que 183 2 | debía al destino; y como lo habían alimentado y educado desde 184 2 | vagando pesadamente de una habitación a otra.~Sólo al cumplir 185 1 | profundamente alegre.~¿Por qué habría de estar triste, después 186 2 | derrochando el oro sin contarlo, habríase dicho que aquella sesera 187 1 | mañana los chorlitos que hacen ¡chorolí, chorolí!; a mediodía 188 3 | sufrimiento, y luego, cuando están hartas de sufrir...~FIN~ ~ 189 | Hay 190 2 | le encontraron una leve herida con dos o tres gotitas de 191 2 | beodo. Al anochecer, a la hora en que se encienden los 192 1 | escribir para usted, no leerá hoy sino una leyenda melancólica.~* * *~ 193 2 | receloso como un avaro, huyendo de las tentaciones, procurando 194 2 | Lo prodigó: le dio a la iglesia, a los sepultureros, a las 195 2 | suntuoso. Ahora ya ¿qué le importaba su oro? Lo prodigó: le dio 196 2 | dicho que aquella sesera era inagotable... Pero se iba agotando 197 2 | Por no contrariarla llegó incluso a ocultarle el origen de 198 2 | intenso dolor de cabeza; se incorporó desatinado, y vio a la luz 199 3 | propia sustancia, las más ínfimas cosas de la existencia. 200 2 | amor al pajarito azul que, inocentemente, le iba devorando el cráneo.~ 201 2 | despertado súbitamente por un intenso dolor de cabeza; se incorporó 202 2 | cráneo.~Entonces lo vieron irse por las calles con aspecto 203 2 | dilapidando su tesoro. A juzgar por el modo de vivir a lo 204 2 | caballos empenachados, lágrimas de plata sobre el terciopelo, 205 2 | pedrerías espejeaba bajo las lámparas; y permaneció allí un buen 206 2 | más aún las plumas, los lazos, los pompones, los bordados 207 1 | Al leer su carta, señora, me ha 208 1 | escribir para usted, no leerá hoy sino una leyenda melancólica.~* * *~ 209 1 | después de todo? Vivo a mil leguas de las nieblas parisinas, 210 | les 211 2 | creyeron muerto; pero, al levantarlo, sólo le encontraron una 212 2 | sólo le encontraron una leve herida con dos o tres gotitas 213 3 | cerebro, y pagan con oro de ley, con su médula y su propia 214 1 | causa, señora, en lugar del lindo cuento festivo que había 215 2 | volverse avaro, pero entonces llegaba su mujercita mimosa y le 216 1 | cerca de París. A diario llegan hasta mis pinos las salpicaduras 217 2 | no. Por no contrariarla llegó incluso a ocultarle el origen 218 1 | poemas color de rosa y cestas llenas de cuentos galantes...~¡ 219 2 | deslumbrado por los caudales que llevaba en la cabeza, abandonó la 220 2 | el que todo un amasijo de lujosas telas y pedrerías espejeaba 221 1 | parisinas, sobre una colina luminosa, en la región de los tamboriles 222 2 | desatinado, y vio a la luz de la luna a su amigo que escapaba 223 1 | mi molino se ha vuelto de luto riguroso. ¡Adiós a los chorlitos 224 2 | incorporó desatinado, y vio a la luz de la luna a su amigo que 225 2 | cráneo un buen trozo de oro macizo y lo depositó en el regazo 226 1 | En verdad, el lugar está mal elegido para tejer fantasías 227 2 | angustiosamente. Tenía en una mano los escarpines y en la otra, 228 2 | quedaba casi nada de su maravillosa sesera; tan sólo unos trocitos 229 2 | frente en un peldaño de mármol, donde su cráneo resonó 230 2 | Cuando vino al mundo, los médicos pensaron que aquel niño 231 1 | hacen ¡chorolí, chorolí!; a mediodía las chicharras, luego los 232 2 | el acto -¿cómo?, ¿por qué medios?, la leyenda no lo dice - 233 3 | pagan con oro de ley, con su médula y su propia sustancia, las 234 2 | mirada se fue apagando y sus mejillas se demacraron. Un día, la 235 1 | leerá hoy sino una leyenda melancólica.~* * *~ 236 2 | los muebles al andar... A menudo se caía. Un día rodó desde 237 1 | después de todo? Vivo a mil leguas de las nieblas parisinas, 238 2 | entonces llegaba su mujercita mimosa y le rogaba:~-Cariño, tú 239 2 | agotando y, poco a poco, su mirada se fue apagando y sus mejillas 240 2 | recostado sobre el mostrador, mirándola angustiosamente. Tenía en 241 1 | Barbara ha muerto en la miseria; por lo cual mi molino se 242 2 | tesoro. A juzgar por el modo de vivir a lo grande, regiamente 243 1 | miseria; por lo cual mi molino se ha vuelto de luto riguroso. ¡ 244 1 | sus tristezas... En este momento en el que escribo, acabo 245 2 | pájaro, mitad muñeca - las monedas de oro se fundían sin sentir. 246 2 | revelaron sus padres el don monstruoso que debía al destino; y 247 1 | zampoña y las guapas mozas morenas a las que se les oye reír 248 1 | los tamboriles y del vino moscatel. A mi alrededor todo es 249 2 | pie, recostado sobre el mostrador, mirándola angustiosamente. 250 1 | la zampoña y las guapas mozas morenas a las que se les 251 2 | pena verlo tropezar con los muebles al andar... A menudo se 252 2 | criatura -mitad pájaro, mitad muñeca - las monedas de oro se 253 2 | mujercita, sin saber por qué, se murió como un pajarito... El tesoro 254 1 | alrededor todo es sol y música; tengo orquestas de aguzanieves, 255 2 | alimentado y educado desde que nació, le pidieron, en compensación, 256 2 | vuelo, carroza tapizada de negro, caballos empenachados, 257 | ni 258 1 | Vivo a mil leguas de las nieblas parisinas, sobre una colina 259 2 | fuera de casa con los demás niños.~-¡Podrían robarte, mi tesoro! - 260 2 | conocía su secreto. Una noche, el desventurado fue despertado 261 | o 262 2 | a su amigo que escapaba ocultando algo bajo su capa... ¡Un 263 2 | contrariarla llegó incluso a ocultarle el origen de su fortuna.~-¿ 264 2 | pobre hombre respondía:~-¡Oh, sí!... ¡Muy ricos! -Y sonreía 265 2 | como un hermoso retoño de olivo; sólo que su gruesa cabeza 266 2 | tentaciones, procurando olvidar las fatales riquezas a las 267 1 | orquestas de aguzanieves, orfeones de abejarucos, por la mañana 268 2 | llegó incluso a ocultarle el origen de su fortuna.~-¿Así que 269 1 | todo es sol y música; tengo orquestas de aguzanieves, orfeones 270 1 | morenas a las que se les oye reír en los viñedos... En 271 2 | la trastienda la tendera oyó un grito agudo; acudió y 272 3 | a vivir de su cerebro, y pagan con oro de ley, con su médula 273 2 | aquella gentil criatura -mitad pájaro, mitad muñeca - las monedas 274 2 | a jugar solo, sin decir palabra, vagando pesadamente de 275 2 | buen rato contemplando un par de chinelas de raso azul 276 2 | sobre el terciopelo, nada le pareció demasiado suntuoso. Ahora 277 2 | unos trocitos pegados a las paredes del cráneo.~Entonces lo 278 1 | estoy demasiado cerca de París. A diario llegan hasta mis 279 1 | mil leguas de las nieblas parisinas, sobre una colina luminosa, 280 2 | pidieron, en compensación, una parte de su oro. El chico no vaciló: 281 2 | siemprevivas; por todas partes lo repartió sin regatear... 282 2 | ensangrentada, unas cuantas partículas de oro en las uñas.~* * *~ 283 2 | detener su despilfarro.~A partir de entonces su existencia 284 2 | pompones, los bordados y pasamanerías. Entre las manos de aquella 285 2 | compraba algo muy caro. Así pasaron dos años, hasta que una 286 2 | cabeza, abandonó la casa paterna y se fue por el mundo dilapidando 287 2 | amasijo de lujosas telas y pedrerías espejeaba bajo las lámparas; 288 2 | tan sólo unos trocitos pegados a las paredes del cráneo.~ 289 2 | dar con la frente en un peldaño de mármol, donde su cráneo 290 2 | arrastraba siempre, y daba pena verlo tropezar con los muebles 291 2 | vino al mundo, los médicos pensaron que aquel niño no podría 292 2 | a su lingote; por lo que pensó que debía detener su despilfarro.~ 293 2 | espejeaba bajo las lámparas; y permaneció allí un buen rato contemplando 294 2 | preguntaba por qué ya no le permitían correr y jugar fuera de 295 3 | costados... Hay en el mundo personas condenadas a vivir de su 296 2 | niño no podría vivir, tan pesada era su cabeza y tan desmesurado 297 2 | sin decir palabra, vagando pesadamente de una habitación a otra.~ 298 1 | he recriminado el color pesimista de mis cuentos y me he comprometido 299 Ded | A la dama que me pide cuentos alegres~ 300 2 | educado desde que nació, le pidieron, en compensación, una parte 301 2 | espantada al ver al hombre de pie, recostado sobre el mostrador, 302 1 | diario llegan hasta mis pinos las salpicaduras de sus 303 2 | empenachados, lágrimas de plata sobre el terciopelo, nada 304 2 | Era caprichosa a más no poder; y él no sabía decir no. 305 2 | pensaron que aquel niño no podría vivir, tan pesada era su 306 2 | casa con los demás niños.~-¡Podrían robarte, mi tesoro! -decía 307 1 | bien, enviar a las damas poemas color de rosa y cestas llenas 308 2 | las plumas, los lazos, los pompones, los bordados y pasamanerías. 309 2 | de que lo raptaran y se ponía a jugar solo, sin decir 310 2 | nada. De vez en cuando éste preguntaba por qué ya no le permitían 311 2 | huyendo de las tentaciones, procurando olvidar las fatales riquezas 312 2 | le importaba su oro? Lo prodigó: le dio a la iglesia, a 313 1 | a enviarle algo alegre, profundamente alegre.~¿Por qué habría 314 | propia 315 | Pues 316 2 | desgraciado, que se había quedado solo entre los restos del 317 2 | fatales riquezas a las que no quería tocar... Por desdicha, un 318 | quien 319 2 | trozo más de sesera que le quitaban!~Poco después se enamoró, 320 2 | chiquillo sentía miedo de que lo raptaran y se ponía a jugar solo, 321 2 | contemplando un par de chinelas de raso azul con ribetes de plumas 322 2 | permaneció allí un buen rato contemplando un par de chinelas 323 2 | sus manos, atemorizado y receloso como un avaro, huyendo de 324 2 | decía sonriendo; y, sin recordar que su esposa estaba muerta, 325 2 | al ver al hombre de pie, recostado sobre el mostrador, mirándola 326 1 | un remordimiento. Me he recriminado el color pesimista de mis 327 2 | todas partes lo repartió sin regatear... Por eso, al salir del 328 2 | macizo y lo depositó en el regazo de su madre...~Luego, deslumbrado 329 2 | modo de vivir a lo grande, regiamente y derrochando el oro sin 330 1 | una colina luminosa, en la región de los tamboriles y del 331 1 | morenas a las que se les oye reír en los viñedos... En verdad, 332 1 | asaltado algo así como un remordimiento. Me he recriminado el color 333 2 | siemprevivas; por todas partes lo repartió sin regatear... Por eso, 334 2 | mármol, donde su cráneo resonó como un lingote. Le creyeron 335 2 | decía ella.~El pobre hombre respondía:~-¡Oh, sí!... ¡Muy ricos! - 336 2 | había quedado solo entre los restos del festín, se espantó al 337 2 | su existencia cambió. Se retiró y empezó a vivir del trabajo 338 2 | creció al sol como un hermoso retoño de olivo; sólo que su gruesa 339 2 | un grito agudo; acudió y retrocedió espantada al ver al hombre 340 2 | cumplir los dieciocho años le revelaron sus padres el don monstruoso 341 2 | chinelas de raso azul con ribetes de plumas de cisne. «Sé 342 2 | Cariño, tú que eres tan rico... ¡Cómprame algo que sea 343 1 | molino se ha vuelto de luto riguroso. ¡Adiós a los chorlitos 344 2 | procurando olvidar las fatales riquezas a las que no quería tocar... 345 2 | los demás niños.~-¡Podrían robarte, mi tesoro! -decía la madre.~ 346 2 | A menudo se caía. Un día rodó desde lo alto de una escalinata 347 2 | su mujercita mimosa y le rogaba:~-Cariño, tú que eres tan 348 1 | las damas poemas color de rosa y cestas llenas de cuentos 349 2 | todo. Amaba a una mujercita rubia, que también lo amaba, pero 350 2 | cuajadas entre sus cabellos rubios. Fue así como los padres 351 2 | a más no poder; y él no sabía decir no. Por no contrariarla 352 2 | regatear... Por eso, al salir del cementerio ya no la 353 1 | llegan hasta mis pinos las salpicaduras de sus tristezas... En este 354 2 | ribetes de plumas de cisne. « de alguien a quien estos 355 | sea 356 2 | y este amigo conocía su secreto. Una noche, el desventurado 357 2 | desdicha, un amigo le había seguido en su soledad y este amigo 358 2 | madre.~Entonces el chiquillo sentía miedo de que lo raptaran 359 2 | monedas de oro se fundían sin sentir. Era caprichosa a más no 360 2 | dio a la iglesia, a los sepultureros, a las vendedoras de siemprevivas; 361 | siempre 362 2 | sepultureros, a las vendedoras de siemprevivas; por todas partes lo repartió 363 2 | demacraron. Un día, la mañana siguiente de una fiesta desenfrenada, 364 | sino 365 2 | oro.~No lo divulgaron; ni siquiera el niño sospechó nada. De 366 2 | amigo le había seguido en su soledad y este amigo conocía su 367 | somos 368 2 | Oh, sí!... ¡Muy ricos! -Y sonreía con amor al pajarito azul 369 2 | gran alegría», se decía sonriendo; y, sin recordar que su 370 2 | divulgaron; ni siquiera el niño sospechó nada. De vez en cuando éste 371 2 | desventurado fue despertado súbitamente por un intenso dolor de 372 3 | Cada día es para ellos un sufrimiento, y luego, cuando están hartas 373 3 | cuando están hartas de sufrir...~FIN~ ~ 374 2 | nada le pareció demasiado suntuoso. Ahora ya ¿qué le importaba 375 2 | Fue así como los padres supieron que tenía una sesera de 376 3 | con su médula y su propia sustancia, las más ínfimas cosas de 377 | también 378 1 | luminosa, en la región de los tamboriles y del vino moscatel. A mi 379 2 | Campanas al vuelo, carroza tapizada de negro, caballos empenachados, 380 1 | lugar está mal elegido para tejer fantasías tenebrosas; yo 381 2 | todo un amasijo de lujosas telas y pedrerías espejeaba bajo 382 2 | fondo de la trastienda la tendera oyó un grito agudo; acudió 383 1 | elegido para tejer fantasías tenebrosas; yo debería, más bien, enviar 384 2 | un avaro, huyendo de las tentaciones, procurando olvidar las 385 2 | lágrimas de plata sobre el terciopelo, nada le pareció demasiado 386 [Título]| TEXTO~ 387 2 | un pajarito... El tesoro tocaba a su fin, pero con lo que 388 1 | chicharras, luego los zagales tocando la zampoña y las guapas 389 2 | riquezas a las que no quería tocar... Por desdicha, un amigo 390 | todas 391 1 | galantes...~¡Pues bien, no! Todavía estoy demasiado cerca de 392 2 | retiró y empezó a vivir del trabajo de sus manos, atemorizado 393 2 | comprarlos. Desde el fondo de la trastienda la tendera oyó un grito 394 2 | una leve herida con dos o tres gotitas de oro cuajadas 395 1 | Por qué habría de estar triste, después de todo? Vivo a 396 1 | las salpicaduras de sus tristezas... En este momento en el 397 2 | maravillosa sesera; tan sólo unos trocitos pegados a las paredes del 398 2 | y las manos por delante, tropezando como un beodo. Al anochecer, 399 2 | siempre, y daba pena verlo tropezar con los muebles al andar... 400 | 401 | unas 402 2 | partículas de oro en las uñas.~* * *~ 403 | unos 404 | usted 405 2 | parte de su oro. El chico no vaciló: en el acto -¿cómo?, ¿por 406 2 | solo, sin decir palabra, vagando pesadamente de una habitación 407 2 | el cráneo.~Pese a todo, a veces le entraba miedo y le daban 408 2 | los sepultureros, a las vendedoras de siemprevivas; por todas 409 1 | reír en los viñedos... En verdad, el lugar está mal elegido 410 2 | arrastraba siempre, y daba pena verlo tropezar con los muebles 411 2 | del cráneo.~Entonces lo vieron irse por las calles con 412 1 | que se les oye reír en los viñedos... En verdad, el lugar está 413 2 | incorporó desatinado, y vio a la luz de la luna a su 414 2 | con lo que le quedaba, el viudo encargó un hermoso entierro 415 2 | su cráneo. Sin embargo, vivió y creció al sol como un 416 1 | triste, después de todo? Vivo a mil leguas de las nieblas 417 2 | miedo y le daban ganas de volverse avaro, pero entonces llegaba 418 2 | amada muerta. Campanas al vuelo, carroza tapizada de negro, 419 1 | lo cual mi molino se ha vuelto de luto riguroso. ¡Adiós 420 | yo 421 1 | las chicharras, luego los zagales tocando la zampoña y las 422 1 | luego los zagales tocando la zampoña y las guapas mozas morenas
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