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Alphonse Daudet El maz zuavo Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 9(1)| francesa, creado en Argelia en 1831~ 2 34 | años.~FIN~Contes du lundi, 1873~ 3 31 | aparece lleno de sol y de abejas por el marco de la puerta -. 4 30 | están trabajando. Al ver abierto aquel taller que recordaba 5 14 | descalzos y en camisón, a abrazar a su hermano mayor. Le ofrecieron 6 23 | casa, llorando, suspirando, abriendo y cerrando armarios, y en 7 10 | Vaya unas ganas absurdas de romperme la cabeza! ¡ 8 14 | tierra, su fragua; que se aburría estando lejos; que la disciplina 9 12 | callan, y la persona que acaba de entrar va pegada a los 10 11 | Y con mejor humor, acabó de cenar alegremente. Cuando 11 14 | le decían prusiano por su acento alsaciano... La madre se 12 1 | sentarse a la mesa, a la que se acercó como de mala gana. La mujer 13 23 | El padre tampoco se ha acostado; a lo largo de la noche 14 12 | quedado sola. Después de acostar a los tres pequeños, que 15 22 | Está bien; que vaya a acostarse. Mañana veremos qué debo 16 25 | chico, algo turbado, hace ademán de coger su uniforme de 17 | además 18 17 | nerviosismo... No necesita adivinar mucho:~ 19 12 | si fueran un nido que se adormece, ha cogido su labor y se 20 30 | carbón. Un deseo de cariño se adueña de él; un deseo de conseguir 21 18 | de la cual se encuentra agazapado, lívido y asustado el zuavo, 22 14 | y bebía gran cantidad de agua, además de los vasos de 23 21 | escuchar aquellas voces airadas, tan cambiadas que no las 24 23 | con polainas, sombrero de ala ancha y un bastón grueso, 25 11 | mejor humor, acabó de cenar alegremente. Cuando se tomó un par de 26 1 | unos minutos, el herrero alejó su plato, enfadado:~ 27 | algo 28 15 | Alguien se oye andar por el patio. 29 | alguna 30 | allí 31 4 | vemos llegar a más falsos alsacianos... ¿qué pócima les habrán 32 23 | polainas, sombrero de ala ancha y un bastón grueso, herrado 33 12 | al ejército, a esta hora andaba trabajando por allí en el 34 14 | parecen convincentes: que añoraba su tierra, su fragua; que 35 1 | humor. Normalmente, cuando apagaba su fragua y el sol se ponía, 36 31 | indicándole el patio que aparece lleno de sol y de abejas 37 9 | hecho en África, y en el que aparecía con uniforme de zuavo1. 38 18 | el zuavo, que tiene que apoyarse en la pared para no caerse.~ 39 1 | antes de despedir a los aprendices, tomaba con ellos una cerveza 40 | aquellas 41 | aquí 42 23 | suspirando, abriendo y cerrando armarios, y en ese preciso instante 43 6 | a su casa y de dejar las armas es demasiado fuerte para 44 21 | Lo coge por un brazo y se arrastra llorando. Los niños, en 45 8 | renegados, unos cobardes y te aseguro que si, por desgracia, nuestro 46 8 | cazadores de Francia, le atravieso el cuerpo con mi sable. ~ 47 1 | malo el hijo?» Pero no se atrevió a preguntarle y se dedicó 48 | aún 49 14 | ella, con el uniforme roto, avergonzado, turbado, tartamudeando. 50 30 | abajo –dice - y los tres bajan sin hablar a la fragua. 51 | bajo 52 1 | ponía, él se sentaba en un banco ante la puerta para saborear 53 23 | sombrero de ala ancha y un bastón grueso, herrado en la punta. 54 4 | partir un piñón con los bávaros... Son de los que han optado 55 14 | hambre; sólo tenía sed y bebía gran cantidad de agua, además 56 14 | no lo ha visto, ni lo ha besado! Él le da unas razones que 57 22 | pedido que vuelva?... Está bien; que vaya a acostarse. Mañana 58 14 | vasos de cerveza y de vino blanco que se había tomado desde 59 9 | curtido por el sol, con los blancos y negros que forman los 60 21 | Lo coge por un brazo y se arrastra llorando. 61 2 | Bribones! ¡Canallas!~ 62 1 | encontraba aquella tarde de buen humor. Normalmente, cuando 63 10 | absurdas de romperme la cabeza! ¡Christian no puede hacerse 64 1 | ensalada de remolacha. Al cabo de unos minutos, el herrero 65 18 | apoyarse en la pared para no caerse.~ 66 23 | enredadera, el sol empieza a calentar. Abajo, en la herrería, 67 12 | campo, ha sonado. Los perros callan, y la persona que acaba 68 8 | Cállate... ¿qué sabéis las mujeres 69 1 | produce el trabajo y el calor del día y, antes de despedir 70 21 | aquellas voces airadas, tan cambiadas que no las reconocen. El 71 12 | y llenar la regadera, en camisa y con el pelo largo, con 72 14 | vinieron, descalzos y en camisón, a abrazar a su hermano 73 12 | puertecilla del fondo que da al campo, ha sonado. Los perros callan, 74 2 | Bribones! ¡Canallas!~ 75 14 | sólo tenía sed y bebía gran cantidad de agua, además de los vasos 76 34 | grandes pasos y sin volver la cara. En el cuartel del tercer 77 30 | sobre el tono negro del carbón. Un deseo de cariño se adueña 78 30 | del carbón. Un deseo de cariño se adueña de él; un deseo 79 9 | señalaba su largo sable de cazador que se encontraba colgado 80 8 | años en un regimiento de cazadores de Francia, le atravieso 81 11 | con mejor humor, acabó de cenar alegremente. Cuando se tomó 82 23 | suspirando, abriendo y cerrando armarios, y en ese preciso 83 30 | taller que recordaba sin cesar mientras se hallaba lejos, 84 29 | cuidadosamente el uniforme: la chaquetilla, los pantalones rojos. Y 85 25 | El chico, algo turbado, hace ademán 86 30 | jugaba bajo el sol y veía las chispas de la fragua chisporrotear 87 30 | las chispas de la fragua chisporrotear sobre el tono negro del 88 | cierto 89 29 | al cuello el cordón del cilindro de hojalata que contiene 90 34 | unos días un voluntario de cincuenta y cinco años.~FIN~Contes 91 11 | cerveza, se marchó a la ciudad de Estrasburgo.~ 92 21 | Lo coge por un brazo y se arrastra 93 25 | turbado, hace ademán de coger su uniforme de zuavo.~ 94 12 | nido que se adormece, ha cogido su labor y se ha puesto 95 9 | cazador que se encontraba colgado en la pared, por debajo 96 9 | y negros que forman los colores vivos a plena luz, se tranquilizó 97 14 | mayor. Le ofrecieron de comer, pero dijo que no tenía 98 8 | Christian fuera capaz de cometer esa infamia, tan cierto 99 14 | disciplina era muy dura; que los compañeros le decían prusiano por su 100 30 | adueña de él; un deseo de conseguir el perdón paterno; pero 101 34 | cincuenta y cinco años.~FIN~Contes du lundi, 1873~ 102 29 | cilindro de hojalata que contiene su pasaporte.~ 103 14 | unas razones que le parecen convincentes: que añoraba su tierra, 104 29 | paquete, se echa al cuello el cordón del cilindro de hojalata 105 12 | con los mechones que le cortaron cuando ingresó en el regimiento 106 8 | sabéis las mujeres de esas cosas?... A fuerza de vivir siempre 107 9(1)| de infantería francesa, creado en Argelia en 1831~ 108 23 | emplomados ante los que crece una hermosa enredadera, 109 14 | Sólo tenía que mirarlo para creerlo!... Entraron en la casa; 110 14 | alsaciano... La madre se creía todo lo que él decía. ¡Sólo 111 23 | de niño. A través de los cristales emplomados ante los que 112 | cual 113 34 | sin volver la cara. En el cuartel del tercer regimiento de 114 23 | Christian se encuentra en su cuarto de niño. A través de los 115 29 | hacer el paquete, se echa al cuello el cordón del cilindro de 116 29 | hijo se viste, Lory dobla cuidadosamente el uniforme: la chaquetilla, 117 6 | La culpa no es toda suya... ¡Esa 118 9 | alsaciano honesto, tostado, curtido por el sol, con los blancos 119 4 | qué pócima les habrán dado?~ 120 28 | Dale la mía. A mí no me hace 121 9 | colgado en la pared, por debajo del retrato del hijo hecho 122 31 | mí respecta, me voy... Le debes aún cinco años a Francia; 123 22 | acostarse. Mañana veremos qué debo hacer.~ 124 14 | se creía todo lo que él decía. ¡Sólo tenía que mirarlo 125 14 | dura; que los compañeros le decían prusiano por su acento alsaciano... 126 1 | atrevió a preguntarle y se dedicó a poner orden entre sus 127 5 | La mujer intentó defenderlos:~ 128 16 | llega tu padre. ¡Escóndete! Deja que yo hable con él, que 129 | dejar 130 | demasiado 131 14 | despertaron y vinieron, descalzos y en camisón, a abrazar 132 18 | una voz terrible, y tras descolgar su sable se dirige como 133 14 | turbado, tartamudeando. El desgraciado ha regresado a su tierra 134 12 | los muros como un ladrón, deslizándose entre las colmenas.~ 135 1 | calor del día y, antes de despedir a los aprendices, tomaba 136 23 | Al día siguiente, al despertar de un sueño poblado de pesadillas 137 14 | la casa; los pequeños se despertaron y vinieron, descalzos y 138 | Después 139 21 | reconocen. El herrero se detiene y dice mirando a su mujer:~ 140 4 | prusiana, según ellos mismos dicen. Todos los días vemos llegar 141 3 | qué te ocurre? ¿qué estás diciendo?~ 142 8 | de los niños. Pues yo te digo que esos tipos son unos 143 14 | aburría estando lejos; que la disciplina era muy dura; que los compañeros 144 29 | mientras el hijo se viste, Lory dobla cuidadosamente el uniforme: 145 | dónde 146 34 | y cinco años.~FIN~Contes du lundi, 1873~ 147 31 | todo sea para ti. Eres el dueño... Por lo que a mí respecta, 148 1 | puerta para saborear la dulce fatiga que produce el trabajo 149 14 | que la disciplina era muy dura; que los compañeros le decían 150 29 | de hacer el paquete, se echa al cuello el cordón del 151 6 | los mandan está tan lejos! Echan de menos su tierra y la 152 9 | tranquilizó de repente y se echó a reír.~ 153 12 | suyo: antes de marcharse al ejército, a esta hora andaba trabajando 154 23 | hermosa enredadera, el sol empieza a calentar. Abajo, en la 155 23 | través de los cristales emplomados ante los que crece una hermosa 156 1 | herrero alejó su plato, enfadado:~ 157 14 | A la madre le gustaría enfadarse, pero no puede. ¡Hace tanto 158 23 | los que crece una hermosa enredadera, el sol empieza a calentar. 159 1 | mesa, mientras tomaban una ensalada de remolacha. Al cabo de 160 23 | en ese preciso instante entra en la habitación con expresión 161 14 | mirarlo para creerlo!... Entraron en la casa; los pequeños 162 14 | lejos; que la disciplina era muy dura; que los compañeros 163 31 | justo que todo sea para ti. Eres el dueño... Por lo que a 164 | esas 165 17 | Le hace esconderse detrás de la estufa y ella 166 16 | Christian, ahí llega tu padre. ¡Escóndete! Deja que yo hable con él, 167 20 | No lo mates!.... Yo le he escrito pidiéndole que volviera, 168 21 | su habitación, gritan al escuchar aquellas voces airadas, 169 | ese 170 | esos 171 14 | hora está rondando la casa, esperando que su padre se marchara 172 1 | rubios y tostados como espigas de trigo, que reían en torno 173 4 | Lo que ocurre -dijo estallando finalmente - es que hay 174 14 | su fragua; que se aburría estando lejos; que la disciplina 175 1 | no me la quiere decir? ¿Estará malo el hijo?» Pero no se 176 3 | Pero ¿qué te ocurre? ¿qué estás diciendo?~ 177 11 | se marchó a la ciudad de Estrasburgo.~ 178 12 | de zuavos. De pronto se estremece. La puertecilla del fondo 179 16 | yo hable con él, que le explique...~ 180 1 | obreros que venían de las fábricas. Pero aquella tarde no salió 181 4 | días vemos llegar a más falsos alsacianos... ¿qué pócima 182 28 | la mía. A mí no me hace falta.~ 183 1 | puerta para saborear la dulce fatiga que produce el trabajo y 184 12 | sus madres se pondrán muy felices al verlos de nuevo.» Y se 185 | FIN 186 12 | estremece. La puertecilla del fondo que da al campo, ha sonado. 187 9 | los blancos y negros que forman los colores vivos a plena 188 9(1)| un cuerpo de infantería francesa, creado en Argelia en 1831~ 189 4 | indeseables vestidos de soldados franceses, a partir un piñón con los 190 1 | tomaba con ellos una cerveza fresca, mientras pasaban los obreros 191 17 | quedado sobre la mesa y fue lo primero que Lory vio 192 30 | sin hablar a la fragua. El fuelle resopla, todos están trabajando. 193 8 | desgracia, nuestro Christian fuera capaz de cometer esa infamia, 194 | fueran 195 6 | dejar las armas es demasiado fuerte para ellos.~ 196 8 | mujeres de esas cosas?... A fuerza de vivir siempre con los 197 9 | Y con expresión furiosa, el herrero señalaba su 198 1 | que se acercó como de mala gana. La mujer de Lory se preguntaba 199 10 | Vaya unas ganas absurdas de romperme la 200 8 | cierto como que me llamo Georges Lory y que serví siete años 201 23 | herrería, los martillos golpean ruidosamente sobre el yunque. 202 7 | Lory golpeó violentamente la mesa:~ 203 12 | tres pequeños, que siguen gorjeando en la habitación de al lado 204 17 | Para desgracia de todos, el gorro rojo del zuavo se había 205 14 | sólo tenía sed y bebía gran cantidad de agua, además 206 34 | Pero el herrero se marcha a grandes pasos y sin volver la cara. 207 23 | habitación con expresión grave, vestido como para hacer 208 21 | oscuridad de su habitación, gritan al escuchar aquellas voces 209 23 | de ala ancha y un bastón grueso, herrado en la punta. Se 210 10 | ha matado a tantos en la guerra!~ 211 14 | poder entrar. A la madre le gustaría enfadarse, pero no puede. ¡ 212 30 | dice - y los tres bajan sin hablar a la fragua. El fuelle resopla, 213 16 | Escóndete! Deja que yo hable con él, que le explique...~ 214 1 | al marido: «¿Qué tendrá? ¿Habrá recibido alguna mala noticia 215 4 | alsacianos... ¿qué pócima les habrán dado?~ 216 8 | sólo para ellos, todo lo hacéis del tamaño de los niños. 217 10 | cabeza! ¡Christian no puede hacerse prusiano, él que ha matado 218 30 | recordaba sin cesar mientras se hallaba lejos, el zuavo vuelve con 219 14 | pero dijo que no tenía hambre; sólo tenía sed y bebía 220 4 | bávaros... Son de los que han optado por la nacionalidad 221 20 | No lo mates!.... Yo le he escrito pidiéndole que volviera, 222 9 | debajo del retrato del hijo hecho en África, y en el que aparecía 223 14 | camisón, a abrazar a su hermano mayor. Le ofrecieron de 224 23 | emplomados ante los que crece una hermosa enredadera, el sol empieza 225 23 | ancha y un bastón grueso, herrado en la punta. Se dirige hacia 226 31 | aquí están el yunque, las herramientas... Todo es tuyo, y todo 227 23 | a calentar. Abajo, en la herrería, los martillos golpean ruidosamente 228 29 | el cordón del cilindro de hojalata que contiene su pasaporte.~ 229 9 | aquel rostro de alsaciano honesto, tostado, curtido por el 230 31 | sido capaz de sacrificar tu honor por todo esto, es justo 231 30 | el zuavo vuelve con la imaginación a su infancia cuando jugaba 232 4 | esta mañana, cinco o seis indeseables vestidos de soldados franceses, 233 31 | todo esto también -dice indicándole el patio que aparece lleno 234 8 | fuera capaz de cometer esa infamia, tan cierto como que me 235 30 | con la imaginación a su infancia cuando jugaba bajo el sol 236 9(1)| soldado de un cuerpo de infantería francesa, creado en Argelia 237 12 | mechones que le cortaron cuando ingresó en el regimiento de zuavos. 238 23 | armarios, y en ese preciso instante entra en la habitación con 239 5 | La mujer intentó defenderlos:~ 240 19 | La madre se interpone.~ 241 12 | patio; y le parece verlo ir al pozo y llenar la regadera, 242 23 | tenía tanto miedo de la ira de su marido que no se ha 243 30 | imaginación a su infancia cuando jugaba bajo el sol y veía las chispas 244 | junto 245 31 | honor por todo esto, es justo que todo sea para ti. Eres 246 12 | se adormece, ha cogido su labor y se ha puesto a coser delante 247 12 | gorjeando en la habitación de al lado como si fueran un nido que 248 12 | pegada a los muros como un ladrón, deslizándose entre las 249 | les 250 30 | paterno; pero siempre que levanta los ojos encuentra la misma 251 24 | Vamos, levántate!~ 252 18 | se encuentra agazapado, lívido y asustado el zuavo, que 253 8 | tan cierto como que me llamo Georges Lory y que serví 254 16 | Christian, ahí llega tu padre. ¡Escóndete! Deja 255 4 | dicen. Todos los días vemos llegar a más falsos alsacianos... ¿ 256 12 | parece verlo ir al pozo y llenar la regadera, en camisa y 257 31 | indicándole el patio que aparece lleno de sol y de abejas por el 258 18 | sable se dirige como un loco hacia la estufa detrás de 259 34 | cinco años.~FIN~Contes du lundi, 1873~ 260 9 | los colores vivos a plena luz, se tranquilizó de repente 261 12 | renegados, es verdad, pero sus madres se pondrán muy felices al 262 1 | la quiere decir? ¿Estará malo el hijo?» Pero no se atrevió 263 13 | Mamá!~ 264 6 | Argelia de África a la que los mandan está tan lejos! Echan de 265 17 | pone de nuevo a coser, con manos temblorosas. Para desgracia 266 34 | Pero el herrero se marcha a grandes pasos y sin volver 267 14 | esperando que su padre se marchara para poder entrar. A la 268 12 | pensar en el suyo: antes de marcharse al ejército, a esta hora 269 11 | picheles de cerveza, se marchó a la ciudad de Estrasburgo.~ 270 31 | de sol y de abejas por el marco de la puerta -. Las colmenas, 271 23 | Abajo, en la herrería, los martillos golpean ruidosamente sobre 272 | más 273 10 | hacerse prusiano, él que ha matado a tantos en la guerra!~ 274 20 | Lory! ¡Lory! ¡No lo mates!.... Yo le he escrito pidiéndole 275 14 | a abrazar a su hermano mayor. Le ofrecieron de comer, 276 12 | con el pelo largo, con los mechones que le cortaron cuando ingresó 277 11 | Y con mejor humor, acabó de cenar alegremente. 278 | menos 279 | mi 280 | mía 281 23 | junto a la cama; tenía tanto miedo de la ira de su marido que 282 1 | remolacha. Al cabo de unos minutos, el herrero alejó su plato, 283 1 | Lory se preguntaba mientras miraba al marido: «¿Qué tendrá? ¿ 284 30 | ojos encuentra la misma mirada severa. Finalmente, el herrero 285 21 | herrero se detiene y dice mirando a su mujer:~ 286 14 | él decía. ¡Sólo tenía que mirarlo para creerlo!... Entraron 287 8 | que esos tipos son unos miserables, unos renegados, unos cobardes 288 | misma 289 | mismos 290 1 | de la fragua sino en el momento de sentarse a la mesa, a 291 31 | Muchacho: aquí están el yunque, las 292 | mucho 293 8 | Cállate... ¿qué sabéis las mujeres de esas cosas?... A fuerza 294 12 | de entrar va pegada a los muros como un ladrón, deslizándose 295 4 | los que han optado por la nacionalidad prusiana, según ellos mismos 296 17 | madre, su nerviosismo... No necesita adivinar mucho:~ 297 20 | pidiéndole que volviera, que lo necesitabas en la fragua...~ 298 30 | chisporrotear sobre el tono negro del carbón. Un deseo de 299 9 | el sol, con los blancos y negros que forman los colores vivos 300 17 | palidez de la madre, su nerviosismo... No necesita adivinar 301 | ni 302 12 | al lado como si fueran un nido que se adormece, ha cogido 303 23 | encuentra en su cuarto de niño. A través de los cristales 304 1 | aquella tarde de buen humor. Normalmente, cuando apagaba su fragua 305 1 | Habrá recibido alguna mala noticia del regimiento y no me la 306 | nuestro 307 | o 308 1 | fresca, mientras pasaban los obreros que venían de las fábricas. 309 14 | abrazar a su hermano mayor. Le ofrecieron de comer, pero dijo que 310 23 | largo de la noche se le ha oído andar por la casa, llorando, 311 30 | siempre que levanta los ojos encuentra la misma mirada 312 4 | bávaros... Son de los que han optado por la nacionalidad prusiana, 313 1 | preguntarle y se dedicó a poner orden entre sus tres hijos pequeños, 314 21 | llorando. Los niños, en la oscuridad de su habitación, gritan 315 | otra 316 | otros 317 15 | Alguien se oye andar por el patio. Es el 318 31 | años a Francia; yo voy a pagarlos por ti.~ 319 17 | que Lory vio el entrar. La palidez de la madre, su nerviosismo... 320 29 | uniforme: la chaquetilla, los pantalones rojos. Y cuando termina 321 29 | cuando termina de hacer el paquete, se echa al cuello el cordón 322 11 | alegremente. Cuando se tomó un par de picheles de cerveza, 323 12 | por allí en el patio; y le parece verlo ir al pozo y llenar 324 14 | le da unas razones que le parecen convincentes: que añoraba 325 4 | de soldados franceses, a partir un piñón con los bávaros... 326 1 | cerveza fresca, mientras pasaban los obreros que venían de 327 29 | hojalata que contiene su pasaporte.~ 328 34 | herrero se marcha a grandes pasos y sin volver la cara. En 329 30 | deseo de conseguir el perdón paterno; pero siempre que levanta 330 22 | Tú le has pedido que vuelva?... Está bien; 331 12 | persona que acaba de entrar va pegada a los muros como un ladrón, 332 12 | regadera, en camisa y con el pelo largo, con los mechones 333 12 | verlos de nuevo.» Y se pone a pensar en el suyo: antes de marcharse 334 30 | un deseo de conseguir el perdón paterno; pero siempre que 335 12 | al campo, ha sonado. Los perros callan, y la persona que 336 12 | Los perros callan, y la persona que acaba de entrar va pegada 337 23 | despertar de un sueño poblado de pesadillas y temores, Christian se 338 11 | Cuando se tomó un par de picheles de cerveza, se marchó a 339 20 | mates!.... Yo le he escrito pidiéndole que volviera, que lo necesitabas 340 12 | vez en cuando suspira y piensa: «Son unos cobardes, unos 341 4 | soldados franceses, a partir un piñón con los bávaros... Son de 342 1 | minutos, el herrero alejó su plato, enfadado:~ 343 9 | forman los colores vivos a plena luz, se tranquilizó de repente 344 23 | al despertar de un sueño poblado de pesadillas y temores, 345 32 | Lory ¿dónde vas? -grita la pobre mujer.~ 346 4 | falsos alsacianos... ¿qué pócima les habrán dado?~ 347 14 | su padre se marchara para poder entrar. A la madre le gustaría 348 23 | hacer un largo viaje, con polainas, sombrero de ala ancha y 349 12 | verdad, pero sus madres se pondrán muy felices al verlos de 350 1 | preguntarle y se dedicó a poner orden entre sus tres hijos 351 1 | apagaba su fragua y el sol se ponía, él se sentaba en un banco 352 12 | y le parece verlo ir al pozo y llenar la regadera, en 353 23 | cerrando armarios, y en ese preciso instante entra en la habitación 354 1 | gana. La mujer de Lory se preguntaba mientras miraba al marido: «¿ 355 1 | hijo?» Pero no se atrevió a preguntarle y se dedicó a poner orden 356 17 | quedado sobre la mesa y fue lo primero que Lory vio el entrar. 357 1 | saborear la dulce fatiga que produce el trabajo y el calor del 358 12 | regimiento de zuavos. De pronto se estremece. La puertecilla 359 4 | optado por la nacionalidad prusiana, según ellos mismos dicen. 360 12 | pronto se estremece. La puertecilla del fondo que da al campo, 361 | Pues 362 23 | bastón grueso, herrado en la punta. Se dirige hacia la cama 363 1 | del regimiento y no me la quiere decir? ¿Estará malo el hijo?» 364 14 | ha besado! Él le da unas razones que le parecen convincentes: 365 1 | marido: «¿Qué tendrá? ¿Habrá recibido alguna mala noticia del 366 21 | tan cambiadas que no las reconocen. El herrero se detiene y 367 30 | abierto aquel taller que recordaba sin cesar mientras se hallaba 368 12 | verlo ir al pozo y llenar la regadera, en camisa y con el pelo 369 15 | patio. Es el herrero que regresa.~ 370 14 | tartamudeando. El desgraciado ha regresado a su tierra como otros, 371 1 | como espigas de trigo, que reían en torno a la mesa, mientras 372 9 | tranquilizó de repente y se echó a reír.~ 373 1 | tomaban una ensalada de remolacha. Al cabo de unos minutos, 374 9 | plena luz, se tranquilizó de repente y se echó a reír.~ 375 30 | hablar a la fragua. El fuelle resopla, todos están trabajando. 376 31 | dueño... Por lo que a mí respecta, me voy... Le debes aún 377 9 | la pared, por debajo del retrato del hijo hecho en África, 378 17 | desgracia de todos, el gorro rojo del zuavo se había quedado 379 29 | chaquetilla, los pantalones rojos. Y cuando termina de hacer 380 30 | Finalmente, el herrero rompe el silencio para decir:~ 381 10 | Vaya unas ganas absurdas de romperme la cabeza! ¡Christian no 382 14 | desde hace una hora está rondando la casa, esperando que su 383 26 | No, esa ropa no -dice el padre con severidad.~ 384 9 | zuavo1. Pero al ver aquel rostro de alsaciano honesto, tostado, 385 14 | de ella, con el uniforme roto, avergonzado, turbado, tartamudeando. 386 1 | sus tres hijos pequeños, rubios y tostados como espigas 387 23 | herrería, los martillos golpean ruidosamente sobre el yunque. Su madre 388 8 | Cállate... ¿qué sabéis las mujeres de esas cosas?... 389 1 | banco ante la puerta para saborear la dulce fatiga que produce 390 31 | puesto que has sido capaz de sacrificar tu honor por todo esto, 391 1 | El viejo herrero de Sainte-Marie-des-Mines no se encontraba aquella 392 1 | fábricas. Pero aquella tarde no salió de la fragua sino en el 393 | sea 394 14 | tenía hambre; sólo tenía sed y bebía gran cantidad de 395 | según 396 4 | desde esta mañana, cinco o seis indeseables vestidos de 397 9 | expresión furiosa, el herrero señalaba su largo sable de cazador 398 1 | y el sol se ponía, él se sentaba en un banco ante la puerta 399 23 | yunque. Su madre se encuentra sentada junto a la cama; tenía tanto 400 1 | fragua sino en el momento de sentarse a la mesa, a la que se acercó 401 23 | de su marido que no se ha separado del hijo en toda la noche. 402 8 | llamo Georges Lory y que serví siete años en un regimiento 403 30 | encuentra la misma mirada severa. Finalmente, el herrero 404 26 | ropa no -dice el padre con severidad.~ 405 34 | regimiento de zuavos, en Sidi-bel-Abbés, hay desde hace unos días 406 31 | es tuyo; puesto que has sido capaz de sacrificar tu honor 407 8 | Georges Lory y que serví siete años en un regimiento de 408 12 | a los tres pequeños, que siguen gorjeando en la habitación 409 23 | Al día siguiente, al despertar de un sueño 410 30 | Finalmente, el herrero rompe el silencio para decir:~ 411 | sino 412 12 | La mujer se ha quedado sola. Después de acostar a los 413 9(1)| Zuavo: soldado de un cuerpo de infantería 414 4 | indeseables vestidos de soldados franceses, a partir un piñón 415 23 | largo viaje, con polainas, sombrero de ala ancha y un bastón 416 12 | fondo que da al campo, ha sonado. Los perros callan, y la 417 23 | siguiente, al despertar de un sueño poblado de pesadillas y 418 33 | Padre! -suplica el hijo.~ 419 12 | patio. De vez en cuando suspira y piensa: «Son unos cobardes, 420 23 | andar por la casa, llorando, suspirando, abriendo y cerrando armarios, 421 | suya 422 | suyo 423 14 | desde por la mañana en la taberna.~ 424 30 | trabajando. Al ver abierto aquel taller que recordaba sin cesar 425 8 | ellos, todo lo hacéis del tamaño de los niños. Pues yo te 426 | también 427 | tampoco 428 | tantos 429 14 | roto, avergonzado, turbado, tartamudeando. El desgraciado ha regresado 430 17 | nuevo a coser, con manos temblorosas. Para desgracia de todos, 431 23 | poblado de pesadillas y temores, Christian se encuentra 432 1 | miraba al marido: «¿Qué tendrá? ¿Habrá recibido alguna 433 6 | de menos su tierra y la tentación de volver a su casa y de 434 34 | cara. En el cuartel del tercer regimiento de zuavos, en 435 29 | pantalones rojos. Y cuando termina de hacer el paquete, se 436 18 | vuelto! -grita con una voz terrible, y tras descolgar su sable 437 [Título]| TEXTO~ 438 14 | pero no puede. ¡Hace tanto tiempo que no lo ha visto, ni lo 439 8 | Pues yo te digo que esos tipos son unos miserables, unos 440 1 | despedir a los aprendices, tomaba con ellos una cerveza fresca, 441 1 | torno a la mesa, mientras tomaban una ensalada de remolacha. 442 14 | vino blanco que se había tomado desde por la mañana en la 443 11 | cenar alegremente. Cuando se tomó un par de picheles de cerveza, 444 1 | espigas de trigo, que reían en torno a la mesa, mientras tomaban 445 9 | rostro de alsaciano honesto, tostado, curtido por el sol, con 446 1 | hijos pequeños, rubios y tostados como espigas de trigo, que 447 1 | dulce fatiga que produce el trabajo y el calor del día y, antes 448 9 | colores vivos a plena luz, se tranquilizó de repente y se echó a reír.~ 449 18 | con una voz terrible, y tras descolgar su sable se dirige 450 23 | en su cuarto de niño. A través de los cristales emplomados 451 1 | tostados como espigas de trigo, que reían en torno a la 452 | Tú 453 12 | persona que acaba de entrar va pegada a los muros como 454 32 | Lory, Lory ¿dónde vas? -grita la pobre mujer.~ 455 14 | cantidad de agua, además de los vasos de cerveza y de vino blanco 456 30 | cuando jugaba bajo el sol y veía las chispas de la fragua 457 4 | mismos dicen. Todos los días vemos llegar a más falsos alsacianos... ¿ 458 1 | pasaban los obreros que venían de las fábricas. Pero aquella 459 12 | cobardes, unos renegados, es verdad, pero sus madres se pondrán 460 22 | vaya a acostarse. Mañana veremos qué debo hacer.~ 461 12 | en el patio; y le parece verlo ir al pozo y llenar la regadera, 462 12 | se pondrán muy felices al verlos de nuevo.» Y se pone a pensar 463 23 | habitación con expresión grave, vestido como para hacer un largo 464 4 | cinco o seis indeseables vestidos de soldados franceses, a 465 12 | puerta que da al patio. De vez en cuando suspira y piensa: « 466 23 | como para hacer un largo viaje, con polainas, sombrero 467 1 | El viejo herrero de Sainte-Marie-des-Mines 468 31 | puerta -. Las colmenas, la viña, la casa, todo es tuyo; 469 14 | pequeños se despertaron y vinieron, descalzos y en camisón, 470 14 | los vasos de cerveza y de vino blanco que se había tomado 471 17 | fue lo primero que Lory vio el entrar. La palidez de 472 7 | Lory golpeó violentamente la mesa:~ 473 29 | Y mientras el hijo se viste, Lory dobla cuidadosamente 474 14 | tanto tiempo que no lo ha visto, ni lo ha besado! Él le 475 8 | esas cosas?... A fuerza de vivir siempre con los hijos y 476 9 | negros que forman los colores vivos a plena luz, se tranquilizó 477 21 | gritan al escuchar aquellas voces airadas, tan cambiadas que 478 34 | desde hace unos días un voluntario de cincuenta y cinco años.~ 479 20 | he escrito pidiéndole que volviera, que lo necesitabas en la 480 18 | ha vuelto! -grita con una voz terrible, y tras descolgar 481 18 | Christian ha vuelto! -grita con una voz terrible, 482 22 | Tú le has pedido que vuelva?... Está bien; que vaya 483 30 | hallaba lejos, el zuavo vuelve con la imaginación a su