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Alphonse Daudet El niño espía Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 3 | pero que, en cambio, la del 55 era estupenda. Otras veces 2 3 | Decía con aplomo que la del 96 no valía gran cosa; pero 3 25 | andar, abrir la ventana. Abajo, en la plaza, tocaban a 4 22 | Courneuve entraron en una casa abandonada para repartirse las ganancias. 5 25 | contiguo oía a su padre andar, abrir la ventana. Abajo, en la 6 | acá 7 23 | feliz como aquella noche. Se acababan de recibir noticias de provincias; 8 21 | vayan esta noche!... Los acabamos de traicionar...». Pero 9 19 | y continuó. Antes de que acabara, los oficiales ya se habían 10 1 | esos parterres rodeados de aceras, conocían al señor Stenne 11 5 | tomó a Stenne de la mano, y acercándose al centinela -un buen hombre 12 19 | voz; los oficiales se le acercaron y sus rostros se pusieron 13 29 | dijo el chico tratando de acercársele.~ 14 19 | parisinos entraron, los acogieron con un ¡hurra!; éstos entregaron 15 3 | casa, en total libertad. Acompañaba a los batallones del barrio 16 17 | hermano -dijo, señalando a su acompañante.~ 17 25 | vez, en una emboscada; se acordaba del sargento que le había 18 25 | estar cansado, se fue a acostar; pero no pudo pegar un ojo. 19 11 | encontraron algunos soldados acurrucados junto al fuego agonizante, 20 14 | encogía de hombros y seguía adelante. De repente oyeron el tictac 21 | además 22 19 | estuviera pensando para sus adentros: «Quisiera morir antes que 23 3 | mucho dinero, despertaba su admiración. Cuando corría se le oían 24 21 | Pero el otro lo había advertido: «Si te vas de la lengua, 25 32 | El chico hizo un gesto afirmativo con la cabeza. El padre 26 3 | el bolsillo. Un día, al agacharse para coger una moneda que 27 15 | Agáchate! -dijo el mayor, echándose 28 9 | vestidos con capotes cortos, se agazapaban en el fondo de una trinchera 29 20 | se pusieron a hablar muy agitados en alemán. El mayor salió 30 11 | acurrucados junto al fuego agonizante, un auténtico fuego de viuda, 31 21 | Sigilosamente llegaban tropas que se agrupaban detrás de las paredes. El 32 27 | El chiquillo no aguantó más; saltó de la cama e 33 13 | fondo un largo muro blanco, agujereado de troneras. Se dirigieron 34 18 | negros en la nieve, y en cada agujero, la misma gorra grasienta, 35 18 | terraplenes, árboles tendidos, agujeros negros en la nieve, y en 36 | Ahí 37 25 | el que... Las lágrimas lo ahogaban; en el cuarto contiguo oía 38 19 | combate en el Marais, una alarma nocturna en las murallas. 39 20 | a hablar muy agitados en alemán. El mayor salió de allí 40 21 | que les habían dado los alemanes), llegaron sin tropiezo 41 | algunas 42 | algunos 43 29 | Entonces, sin tomar aliento, el muchacho le contó que 44 29 | libertad; la confesión lo aliviaba. Cuando terminó, se tapó 45 20 | El mayor salió de allí altivo como un dux, haciendo sonar 46 3 | los demás. Uno de ellos, alto, de camisa azul, que manejaba 47 18 | grasienta, los mismos bigotes amarillentos riendo al ver pasar a los 48 14 | repente oyeron el tictac de amartillar un fusil.~ 49 3 | charcos, se trababan nuevas amistades, se hablaba de política 50 1 | sencilla y tímida que busca amparo contra los carruajes en 51 34 | Y, sin añadir ni una palabra más, sin 52 9 | camino de Aubervilliers. ¡Y anda que no se reía el grandullón! 53 25 | contiguo oía a su padre andar, abrir la ventana. Abajo, 54 9 | barricadas desiertas, llenas de andrajos mojados; largas chimeneas 55 3 | Vacaciones perpetuas y la calle animada como una feria... El niño 56 1 | lo mismo podía tener diez años como quince. Con estos chiquillos, 57 | ante 58 1 | había muerto; su padre, antiguo soldado de la marina, era 59 9 | junto a las hogueras medio apagadas. El joven conocía los caminos 60 5 | puerta de Flandes, no se veía apenas; el grande tomó a Stenne 61 19 | espléndida hoguera. Olía apetitosamente a coles, a tocino. ¡Qué 62 3 | chico era experto. Decía con aplomo que la del 96 no valía gran 63 1 | conocían al señor Stenne y lo apreciaban. Todos sabían que bajo aquellos 64 22 | oprimía el corazón se lo apretaba más fuerte que nunca. París 65 13 | limpiaban los machetes. Aprovechando el bullicio, los muchachos 66 | aquel 67 | aquellas 68 | aquellos 69 12 | parece que esta vez les arrebatamos ese condenado fuerte de 70 9 | de cabeza canosa y cara arrugada, que se parecía al señor 71 9 | que perforaban la niebla y ascendían hacia el cielo, rotas, desportilladas. 72 | Así 73 19 | le impidiese latir. Para aturdirse, se puso a beber copa tras 74 11 | al fuego agonizante, un auténtico fuego de viuda, a cuya llama 75 16 | respondió sobre la nieve. Avanzaban a rastras. Delante del muro, 76 9 | a dar de bruces con una avanzada de franco-tiradores. Los 77 7 | mientras hablaba. Stenne, avergonzado, bajaba la cabeza; el centinela 78 11 | Ay! Stenne no temblaba de frío 79 3 | de ellos, alto, de camisa azul, que manejaba mucho dinero, 80 13 | de ¡bravos! y de risas. Bailaban, cantaban, limpiaban los 81 7 | hablaba. Stenne, avergonzado, bajaba la cabeza; el centinela 82 19 | en las murallas. Después bajó la voz; los oficiales se 83 1 | deteniéndose ante cada banco para saludar a los conocidos 84 1 | ociosos que bostezan en los bancos, se ocultaba una tierna 85 3 | los que tenían una buena banda, y en esto el chico era 86 9 | convertidas en cuarteles, barricadas desiertas, llenas de andrajos 87 2 | convirtieron en depósito de barriles de petróleo, y el pobre 88 25 | plaza, tocaban a llamada; un batallón de móviles se numeraba para 89 3 | libertad. Acompañaba a los batallones del barrio que iban a los 90 11 | pinchada en la punta de las bayonetas. Les dieron una copa y un 91 11 | un poco de café. Mientras bebían, un oficial llegó a la puerta, 92 4 | No te quedes bizco. Si quieres, puedo decirte 93 13 | y al fondo un largo muro blanco, agujereado de troneras. 94 21 | punto de salírsele de la boca: «¡No vayan esta noche!... 95 22 | mayor lo dejó, entonces sus bolsillos empezaron a hacérsele cada 96 1 | perros y de los ociosos que bostezan en los bancos, se ocultaba 97 13 | Sonó una explosión de ¡bravos! y de risas. Bailaban, cantaban, 98 19 | oficiales tenían un aspecto bravucón y malévolo, pero el joven 99 18 | reír y tuvo que cogerlo en brazos para subirlo hasta la brecha 100 18 | brazos para subirlo hasta la brecha del muro. Al otro lado de 101 3 | pusieron de moda los móviles bretones durante el sitio. Cuando 102 5 | cama, y monedas de franco, brillantes, deslizándose por el suelo... 103 9 | escapatoria, fueron a dar de bruces con una avanzada de franco-tiradores. 104 3 | preferentemente a los que tenían una buena banda, y en esto el chico 105 13 | machetes. Aprovechando el bullicio, los muchachos desaparecieron. 106 19 | confusamente que su compañero se burlaba de los guardias nacionales, 107 1 | gente sencilla y tímida que busca amparo contra los carruajes 108 1 | escuela, el niño venía a buscarlo y juntos daban una vuelta 109 11 | dieron una copa y un poco de café. Mientras bebían, un oficial 110 10 | coger papas; ahora entren a calentarse un poco. ¡Vaya una cara 111 3 | Vacaciones perpetuas y la calle animada como una feria... 112 3 | gran cosa; pero que, en cambio, la del 55 era estupenda. 113 2 | desgraciadamente, todo cambió. Cerraron el jardín y lo 114 9 | apagadas. El joven conocía los caminos y se echaba a campo traviesa 115 3 | Uno de ellos, alto, de camisa azul, que manejaba mucho 116 5 | periódicos escondidos bajo las camisas. Cuando llegaron a la puerta 117 19 | Qué diferencia con el campamento de los franco-tiradores! 118 9 | con gemelos, y tiendas de campaña hundidas en la nieve, fundida 119 22 | instrucción a lo largo del canal. Por fin llegó a su casa 120 9 | salió un sargento, de cabeza canosa y cara arrugada, que se 121 25 | lívido, y pretextando estar cansado, se fue a acostar; pero 122 13 | bravos! y de risas. Bailaban, cantaban, limpiaban los machetes. 123 22 | bolsillo, y al pensar en la cantidad de partidas de chito que 124 9 | franco-tiradores, vestidos con capotes cortos, se agazapaban en 125 19 | vueltas; en medio de grandes carcajadas, oía confusamente que su 126 3 | gas, a la puerta de las carnicerías, de las panaderías. Con 127 1 | busca amparo contra los carruajes en esos parterres rodeados 128 19 | soldados que jugaban a las cartas mientras se cocía la sopa 129 32 | padre descolgó su fusil y su cartuchera.~ 130 1 | ocultaba una tierna sonrisa casi maternal, y que para hacer 131 25 | sorprender a los prusianos, y cayendo, a su vez, en una emboscada; 132 2 | desgraciadamente, todo cambió. Cerraron el jardín y lo convirtieron 133 25 | ojo. El cañón sonaba sin cesar. Se imaginaba a los franco-tiradores 134 3 | entretenimiento: las colas. Con su cesta al brazo, se metía en aquellas 135 19 | piano, descorchar vino de Champaña. Cuando los parisinos entraron, 136 3 | panaderías. Con los pies en los charcos, se trababan nuevas amistades, 137 10 | esas lágrimas! -dijo a los chicos-. Luego irán a coger papas; 138 9 | andrajos mojados; largas chimeneas que perforaban la niebla 139 5 | la noche veía montones de chitos, derechos, al pie de la 140 9 | niebla y ascendían hacia el cielo, rotas, desportilladas. 141 19 | revolcaban gustosos en el cieno de París que llegaba hasta 142 5 | centinela -un buen hombre civil, con la nariz roja y aspecto 143 3 | Château-d'Eau. Él no jugaba, claro está; necesitaría mucho 144 19 | a las cartas mientras se cocía la sopa sobre una espléndida 145 18 | se echó a reír y tuvo que cogerlo en brazos para subirlo hasta 146 3 | otro entretenimiento: las colas. Con su cesta al brazo, 147 19 | hoguera. Olía apetitosamente a coles, a tocino. ¡Qué diferencia 148 23 | soldado miraba su fusil colgado en la pared, y decía sonriendo 149 19 | imitaba un zafarancho de combate en el Marais, una alarma 150 25 | Hacia las ocho comenzó a tronar el cañón. «Es el 151 5 | tres días terribles, sin comer ni dormir. Por la noche 152 23 | marchaban mejor. Mientras comía, el viejo soldado miraba 153 19 | oía confusamente que su compañero se burlaba de los guardias 154 12 | vez les arrebatamos ese condenado fuerte de Bourget.~ 155 29 | latía con más libertad; la confesión lo aliviaba. Cuando terminó, 156 19 | grandes carcajadas, oía confusamente que su compañero se burlaba 157 12 | Esta noche va a haber hule! Conocemos el santo y seña de los prusianos. 158 1 | parterres rodeados de aceras, conocían al señor Stenne y lo apreciaban. 159 1 | banco para saludar a los conocidos y corresponder a sus saludos!~ 160 | consigo 161 2 | obligado a una vigilancia constante, se pasaba la vida deambulando 162 25 | dudas. El infeliz no pudo contener un sollozo.~ 163 3 | dinero y no lo tenía; pero se contentaba mirando cómo jugaban los 164 19 | quiero». Pero el otro sólo le contestó con una sonrisa y continuó. 165 25 | lo ahogaban; en el cuarto contiguo oía a su padre andar, abrir 166 19 | contestó con una sonrisa y continuó. Antes de que acabara, los 167 29 | aliento, el muchacho le contó que había ido a las líneas 168 | contra 169 5 | Eau, vio al otro y se dejó convencer. Una mañana que había nevado 170 9 | sueños, Stenne veía fábricas convertidas en cuarteles, barricadas 171 2 | Cerraron el jardín y lo convirtieron en depósito de barriles 172 21 | los muchachos echaron a correr y entraron pronto en París. 173 1 | saludar a los conocidos y corresponder a sus saludos!~ 174 22 | estuviera aún allí, subió corriendo a su cuarto y escondió bajo 175 9 | franco-tiradores, vestidos con capotes cortos, se agazapaban en el fondo 176 23 | noticias de provincias; las cosas marchaban mejor. Mientras 177 22 | En el barrio de la Courneuve entraron en una casa abandonada 178 | cuantas 179 | cuántos 180 9 | fábricas convertidas en cuarteles, barricadas desiertas, llenas 181 5 | demasiado fuerte, y a los cuatro días volvió al Château-d' 182 15 | dijo el mayor, echándose cuerpo a tierra.~ 183 1 | venía a buscarlo y juntos daban una vuelta por los paseos, 184 21 | de papas (que les habían dado los alemanes), llegaron 185 21 | una sonrisa paternal. ¡Qué daño le hizo aquella sonrisa 186 9 | tener escapatoria, fueron a dar de bruces con una avanzada 187 19 | copa. Pronto todo empezó a darle vueltas; en medio de grandes 188 2 | constante, se pasaba la vida deambulando entre los macizos desiertos, 189 1 | Stenne. Era un niño de París, débil, paliducho, que lo mismo 190 4 | bizco. Si quieres, puedo decirte de dónde se sacan.~ 191 8 | bien, pasen! -les dijo, dejándolos pasar.~ 192 9 | triste historia: no los dejaron pasar. Mientras lloriqueaba, 193 6 | Déjenos pasar, buen hombre. Tenemos 194 16 | nieve. Avanzaban a rastras. Delante del muro, a ras del suelo, 195 19 | querido decir algo para demostrar que no era un idiota; pero 196 16 | grasienta. El mayor saltó dentro de la trinchera, junto al 197 2 | jardín y lo convirtieron en depósito de barriles de petróleo, 198 5 | veía montones de chitos, derechos, al pie de la cama, y monedas 199 13 | bullicio, los muchachos desaparecieron. Más allá de la trinchera 200 32 | con la cabeza. El padre descolgó su fusil y su cartuchera.~ 201 9 | no se reía el grandullón! Desconcertado, y como en sueños, Stenne 202 19 | oficiales tocar el piano, descorchar vino de Champaña. Cuando 203 19 | El miserable les iba a descubrir los planes de ataque de 204 | Desde 205 2 | Pero llegó el sitio y, desgraciadamente, todo cambió. Cerraron el 206 11 | fuego de viuda, a cuya llama deshelaban la torta, pinchada en la 207 9 | en cuarteles, barricadas desiertas, llenas de andrajos mojados; 208 7 | miró el camino, nevado y desierto:~ 209 2 | deambulando entre los macizos desiertos, destrozados, solitarios, 210 19 | Stenne se levantó furioso, despejado de repente. «Eso no..., 211 3 | que manejaba mucho dinero, despertaba su admiración. Cuando corría 212 9 | ascendían hacia el cielo, rotas, desportilladas. De trecho en trecho un 213 2 | entre los macizos desiertos, destrozados, solitarios, sin poder fumar, 214 21 | tropas que se agrupaban detrás de las paredes. El viejo 215 33 | Voy a devolver esto! ~ 216 11 | punta de las bayonetas. Les dieron una copa y un poco de café. 217 1 | que lo mismo podía tener diez años como quince. Con estos 218 19 | a coles, a tocino. ¡Qué diferencia con el campamento de los 219 13 | agujereado de troneras. Se dirigieron hacia aquel muro, deteniéndose 220 19 | malévolo, pero el joven los divertía con su imaginación pintoresca 221 3 | pedían su opinión. Pero más divertidas aún eran las partidas de 222 5 | terribles, sin comer ni dormir. Por la noche veía montones 223 25 | gran batalla, si lugar a dudas. El infeliz no pudo contener 224 3 | moda los móviles bretones durante el sitio. Cuando Stenne 225 20 | salió de allí altivo como un dux, haciendo sonar el dinero; 226 9 | conocía los caminos y se echaba a campo traviesa para evitar 227 15 | Agáchate! -dijo el mayor, echándose cuerpo a tierra.~ 228 21 | la llanura, los muchachos echaron a correr y entraron pronto 229 27 | saltó de la cama e intentó echarse a los pies de su padre. 230 18 | al verlo, el prusiano se echó a reír y tuvo que cogerlo 231 1 | chiquillos, no se puede decir la edad con exactitud. Su madre 232 3 | que iban a los fuertes, eligiendo preferentemente a los que 233 25 | cayendo, a su vez, en una emboscada; se acordaba del sargento 234 22 | entonces sus bolsillos empezaron a hacérsele cada vez más 235 19 | copa tras copa. Pronto todo empezó a darle vueltas; en medio 236 9 | un centinela, oficiales encapuchados, que miraban a lo lejos 237 9 | el fondo de una trinchera encharcada que corría paralela al ferrocarril 238 14 | momento el pequeño. El otro se encogía de hombros y seguía adelante. 239 3 | sabía dónde se le podía encontrar: en la partida de chito 240 11 | vergüenza. En el puesto encontraron algunos soldados acurrucados 241 22 | podría jugar, Stenne no encontró tan horrible lo que había 242 6 | Tenemos a nuestra madre enferma y no tenemos padre. Voy 243 11 | voz baja con él y se fue enseguida.~ 244 3 | El niño se pasaba el día entero fuera de casa, en total 245 26 | pasa? -le preguntó el padre entrando en la habitación.~ 246 | entre 247 19 | acogieron con un ¡hurra!; éstos entregaron sus periódicos y los otros 248 10 | irán a coger papas; ahora entren a calentarse un poco. ¡Vaya 249 3 | Un sitio! ¿Hay algo más entretenido para un chiquillo? ¡Ni escuela 250 3 | instrucción. Y además tenía otro entretenimiento: las colas. Con su cesta 251 | eran 252 | esas 253 9 | de repente y sin tener escapatoria, fueron a dar de bruces 254 25 | precio de tanta sangre estaba escondido allí, bajo su almohada, 255 5 | hombro y los periódicos escondidos bajo las camisas. Cuando 256 22 | corriendo a su cuarto y escondió bajo la almohada el dinero 257 22 | supiera de dónde venía. Escuchaba la palabra espía en el sonido 258 | esos 259 1 | aquellos grandes bigotes, espanto de los perros y de los ociosos 260 22 | venía. Escuchaba la palabra espía en el sonido de las ruedas, 261 19 | cocía la sopa sobre una espléndida hoguera. Olía apetitosamente 262 | estar 263 | éste 264 | estos 265 | éstos 266 3 | en cambio, la del 55 era estupenda. Otras veces miraba cómo 267 21 | pequeño Stenne! Un grito estuvo a punto de salírsele de 268 9 | echaba a campo traviesa para evitar los puestos. Pero, de repente 269 1 | puede decir la edad con exactitud. Su madre había muerto; 270 3 | y en esto el chico era experto. Decía con aplomo que la 271 13 | Sonó una explosión de ¡bravos! y de risas. 272 9 | como en sueños, Stenne veía fábricas convertidas en cuarteles, 273 3 | eran las partidas de chito, famoso juego de galocha que pusieron 274 3 | la calle animada como una feria... El niño se pasaba el 275 9 | encharcada que corría paralela al ferrocarril de Soissons. Ahora no les 276 3 | metía en aquellas largas filas que se formaban, en la oscuridad 277 5 | llegaron a la puerta de Flandes, no se veía apenas; el grande 278 3 | aquellas largas filas que se formaban, en la oscuridad de las 279 3 | Stenne hijo no estaba en las fortificaciones ni en las panaderías, ya 280 5 | de la cama, y monedas de franco, brillantes, deslizándose 281 3 | se pasaba el día entero fuera de casa, en total libertad. 282 24 | verías con los prusianos si fueras un poco mayor!~ 283 9 | y sin tener escapatoria, fueron a dar de bruces con una 284 3 | del barrio que iban a los fuertes, eligiendo preferentemente 285 25 | hombre, que conocía todos los fuertes-. Stenne se puso lívido, 286 2 | destrozados, solitarios, sin poder fumar, sin poder ver al hijo nada 287 9 | campaña hundidas en la nieve, fundida junto a las hogueras medio 288 19 | demasiado. Stenne se levantó furioso, despejado de repente. « 289 21 | te vas de la lengua, nos fusilan a los dos», y el miedo le 290 3 | de chito, famoso juego de galocha que pusieron de moda los 291 22 | abandonada para repartirse las ganancias. La verdad me obliga a decir 292 3 | mañanas de invierno sin gas, a la puerta de las carnicerías, 293 9 | que miraban a lo lejos con gemelos, y tiendas de campaña hundidas 294 32 | El chico hizo un gesto afirmativo con la cabeza. 295 19 | pintoresca y su vocabulario de golfillo; y reían, repetían las palabras 296 5 | Flandes, no se veía apenas; el grande tomó a Stenne de la mano, 297 9 | Y anda que no se reía el grandullón! Desconcertado, y como en 298 21 | sonrisa al pequeño Stenne! Un grito estuvo a punto de salírsele 299 1 | soldado de la marina, era guarda de jardines en una plaza 300 9 | lloriqueaba, de la casa de la guardesa salió un sargento, de cabeza 301 30 | recogió el dinero y lo guardó en el bolsillo.~ 302 19 | después de él y se revolcaban gustosos en el cieno de París que 303 | ha 304 12 | sargento-. ¡Esta noche va a haber hule! Conocemos el santo 305 26 | el padre entrando en la habitación.~ 306 11 | puerta, llamó al sargento, habló en voz baja con él y se 307 22 | sus bolsillos empezaron a hacérsele cada vez más pesados, y 308 20 | allí altivo como un dux, haciendo sonar el dinero; el pequeño 309 19 | otros los invitaron a beber haciéndolos hablar. Los oficiales tenían 310 19 | En un rincón se hallaba la casa del jardinero, protegida 311 | Hay 312 9 | valió repetir su triste historia: no los dejaron pasar. Mientras 313 19 | sopa sobre una espléndida hoguera. Olía apetitosamente a coles, 314 9 | nieve, fundida junto a las hogueras medio apagadas. El joven 315 5 | salieron con su saco al hombro y los periódicos escondidos 316 14 | pequeño. El otro se encogía de hombros y seguía adelante. De repente 317 22 | partición se hizo con toda honradez, y que al oír sonar las 318 22 | Stenne no encontró tan horrible lo que había hecho. Pero 319 19 | hasta ellos. Stenne también hubiera querido decir algo para 320 12 | Esta noche va a haber hule! Conocemos el santo y seña 321 9 | gemelos, y tiendas de campaña hundidas en la nieve, fundida junto 322 19 | entraron, los acogieron con un ¡hurra!; éstos entregaron sus periódicos 323 19 | demostrar que no era un idiota; pero algo le trababa la 324 29 | muchacho le contó que había ido a las líneas prusianas y 325 25 | cañón sonaba sin cesar. Se imaginaba a los franco-tiradores deslizándose 326 19 | joven los divertía con su imaginación pintoresca y su vocabulario 327 19 | de hacer la instrucción; imitaba un zafarancho de combate 328 20 | cuya mirada tanto le había impactado, oyó una voz triste que 329 19 | posase sobre su corazón y le impidiese latir. Para aturdirse, se 330 21 | los dos», y el miedo le impidió hablar.~ 331 13 | deteniéndose a cada paso e inclinándose como para coger papas.~ 332 19 | levantado. Uno de ellos le indicó la puerta a los chiquillos:~ 333 5 | principio, Stenne lo rechazó muy indignado, y se pasó tres días sin 334 25 | batalla, si lugar a dudas. El infeliz no pudo contener un sollozo.~ 335 5 | nariz roja y aspecto de infeliz- le dijo:~ 336 27 | más; saltó de la cama e intentó echarse a los pies de su 337 3 | oscuridad de las mañanas de invierno sin gas, a la puerta de 338 19 | periódicos y los otros los invitaron a beber haciéndolos hablar. 339 5 | de la plaza y le propuso ir juntos a vender periódicos 340 10 | dijo a los chicos-. Luego irán a coger papas; ahora entren 341 2 | todo cambió. Cerraron el jardín y lo convirtieron en depósito 342 19 | rincón se hallaba la casa del jardinero, protegida por troncos de 343 1 | la marina, era guarda de jardines en una plaza del barrio 344 3 | partidas de chito, famoso juego de galocha que pusieron 345 3 | al Château-d'Eau. Él no jugaba, claro está; necesitaría 346 22 | partidas de chito que podría jugar, Stenne no encontró tan 347 29 | hablaba sentía que su corazón latía con más libertad; la confesión 348 19 | su corazón y le impidiese latir. Para aturdirse, se puso 349 19 | o que más bien parecía leer, porque no le quitaba ojo. 350 19 | serio que los demás, que leía, o que más bien parecía 351 9 | encapuchados, que miraban a lo lejos con gemelos, y tiendas de 352 19 | los oficiales ya se habían levantado. Uno de ellos le indicó 353 19 | era demasiado. Stenne se levantó furioso, despejado de repente. « 354 13 | risas. Bailaban, cantaban, limpiaban los machetes. Aprovechando 355 10 | Vamos, pequeños, límpiense esas lágrimas! -dijo a los 356 5 | sacaban treinta francos limpios por cada viaje. Al principio, 357 29 | contó que había ido a las líneas prusianas y lo que había 358 25 | fuertes-. Stenne se puso lívido, y pretextando estar cansado, 359 11 | auténtico fuego de viuda, a cuya llama deshelaban la torta, pinchada 360 1 | Se llamaba Stenne, el pequeño Stenne. 361 25 | en la plaza, tocaban a llamada; un batallón de móviles 362 11 | oficial llegó a la puerta, llamó al sargento, habló en voz 363 19 | en el cieno de París que llegaba hasta ellos. Stenne también 364 21 | la noche. Sigilosamente llegaban tropas que se agrupaban 365 20 | bien». Y los ojos se le llenaron de lágrimas.~ 366 9 | cuarteles, barricadas desiertas, llenas de andrajos mojados; largas 367 21 | París. Como llevaban el saco lleno de papas (que les habían 368 21 | entraron pronto en París. Como llevaban el saco lleno de papas ( 369 5 | la partida terminó, se lo llevó consigo a un rincón de la 370 7 | Lloraba mientras hablaba. Stenne, 371 29 | con las manos y se puso a llorar.~V-¡Padre! ¡padre! -dijo 372 9 | dejaron pasar. Mientras lloriqueaba, de la casa de la guardesa 373 25 | ser una gran batalla, si lugar a dudas. El infeliz no pudo 374 13 | cantaban, limpiaban los machetes. Aprovechando el bullicio, 375 2 | vida deambulando entre los macizos desiertos, destrozados, 376 1 | plegables bajo el brazo, las madres pobres, toda la gente sencilla 377 3 | chiquillo? ¡Ni escuela ni maestros! Vacaciones perpetuas y 378 19 | tenían un aspecto bravucón y malévolo, pero el joven los divertía 379 5 | y se dejó convencer. Una mañana que había nevado salieron 380 3 | en la oscuridad de las mañanas de invierno sin gas, a la 381 3 | alto, de camisa azul, que manejaba mucho dinero, despertaba 382 19 | guardias nacionales, de su manera de hacer la instrucción; 383 29 | se tapó la cara con las manos y se puso a llorar.~V-¡Padre! ¡ 384 19 | zafarancho de combate en el Marais, una alarma nocturna en 385 23 | de provincias; las cosas marchaban mejor. Mientras comía, el 386 25 | móviles se numeraba para marchar. Iba a ser una gran batalla, 387 20 | Ya pueden marcharse -les dijo. Y se pusieron 388 1 | padre, antiguo soldado de la marina, era guarda de jardines 389 1 | una tierna sonrisa casi maternal, y que para hacer surgir 390 1 | las niñeras, las señoras mayores que van con sus sillas plegables 391 29 | y lo que había hecho. A medida que hablaba sentía que su 392 23 | provincias; las cosas marchaban mejor. Mientras comía, el viejo 393 2 | ver sus bigotes cuando le mencionaban a los prusianos...~ 394 3 | Con su cesta al brazo, se metía en aquellas largas filas 395 19 | En esa mirada había una mezcla de ternura y de reproche, 396 9 | oficiales encapuchados, que miraban a lo lejos con gemelos, 397 3 | tenía; pero se contentaba mirando cómo jugaban los demás. 398 19 | rostros se pusieron serios. El miserable les iba a descubrir los 399 | mismos 400 3 | galocha que pusieron de moda los móviles bretones durante 401 9 | desiertas, llenas de andrajos mojados; largas chimeneas que perforaban 402 14 | vayamos allá -decía a cada momento el pequeño. El otro se encogía 403 3 | agacharse para coger una moneda que había rodado hasta los 404 5 | dormir. Por la noche veía montones de chitos, derechos, al 405 19 | sus adentros: «Quisiera morir antes que ver a mi hijo 406 27 | padre. Al realizar este movimiento, el dinero rodó por el suelo.~ 407 29 | Entonces, sin tomar aliento, el muchacho le contó que había ido a 408 1 | exactitud. Su madre había muerto; su padre, antiguo soldado 409 19 | una alarma nocturna en las murallas. Después bajó la voz; los 410 19 | burlaba de los guardias nacionales, de su manera de hacer la 411 | nada 412 5 | buen hombre civil, con la nariz roja y aspecto de infeliz- 413 3 | Él no jugaba, claro está; necesitaría mucho dinero y no lo tenía; 414 18 | árboles tendidos, agujeros negros en la nieve, y en cada agujero, 415 9 | chimeneas que perforaban la niebla y ascendían hacia el cielo, 416 1 | del Temple. Los niños, las niñeras, las señoras mayores que 417 1 | del barrio del Temple. Los niños, las niñeras, las señoras 418 19 | en el Marais, una alarma nocturna en las murallas. Después 419 | nos 420 23 | Se acababan de recibir noticias de provincias; las cosas 421 | nuestra 422 3 | que no se quejaba de la nueva vida. ¡Un sitio! ¿Hay algo 423 3 | los charcos, se trababan nuevas amistades, se hablaba de 424 25 | un batallón de móviles se numeraba para marchar. Iba a ser 425 | o 426 22 | ganancias. La verdad me obliga a decir que la partición 427 2 | petróleo, y el pobre hombre, obligado a una vigilancia constante, 428 25 | Hacia las ocho comenzó a tronar el cañón. « 429 1 | espanto de los perros y de los ociosos que bostezan en los bancos, 430 1 | bostezan en los bancos, se ocultaba una tierna sonrisa casi 431 11 | café. Mientras bebían, un oficial llegó a la puerta, llamó 432 3 | admiración. Cuando corría se le oían sonar los francos en el 433 22 | toda honradez, y que al oír sonar las monedas en su 434 20 | bien, no está bien». Y los ojos se le llenaron de lágrimas.~ 435 19 | una espléndida hoguera. Olía apetitosamente a coles, 436 3 | los demás le pedían su opinión. Pero más divertidas aún 437 22 | pesados, y la mano que le oprimía el corazón se lo apretaba 438 3 | filas que se formaban, en la oscuridad de las mañanas de invierno 439 | otra 440 | Otras 441 | otros 442 14 | seguía adelante. De repente oyeron el tictac de amartillar 443 20 | tanto le había impactado, oyó una voz triste que le decía: « 444 19 | golfillo; y reían, repetían las palabras después de él y se revolcaban 445 1 | un niño de París, débil, paliducho, que lo mismo podía tener 446 19 | mi hijo hacer semejante papel». Desde ese instante, Stenne 447 9 | trinchera encharcada que corría paralela al ferrocarril de Soissons. 448 12 | seña de los prusianos. Me parece que esta vez les arrebatamos 449 23 | miraba su fusil colgado en la pared, y decía sonriendo al chiquillo:~ 450 21 | agrupaban detrás de las paredes. El viejo sargento estaba 451 19 | de Champaña. Cuando los parisinos entraron, los acogieron 452 1 | contra los carruajes en esos parterres rodeados de aceras, conocían 453 22 | me obliga a decir que la partición se hizo con toda honradez, 454 26 | Qué te pasa? -le preguntó el padre entrando 455 22 | cuando se quedó solo, cuando pasadas unas cuantas puertas el 456 21 | sección. Cuando los muchachos pasaron, los reconoció y los saludó 457 8 | Está bien, pasen! -les dijo, dejándolos pasar.~ 458 1 | daban una vuelta por los paseos, deteniéndose ante cada 459 13 | muro, deteniéndose a cada paso e inclinándose como para 460 21 | los saludó con una sonrisa paternal. ¡Qué daño le hizo aquella 461 3 | señor Stenne, los demás le pedían su opinión. Pero más divertidas 462 25 | a acostar; pero no pudo pegar un ojo. El cañón sonaba 463 19 | como si el hombre estuviera pensando para sus adentros: «Quisiera 464 22 | monedas en su bolsillo, y al pensar en la cantidad de partidas 465 10 | Vamos, pequeños, límpiense esas lágrimas! - 466 9 | mojados; largas chimeneas que perforaban la niebla y ascendían hacia 467 3 | ni maestros! Vacaciones perpetuas y la calle animada como 468 1 | bigotes, espanto de los perros y de los ociosos que bostezan 469 22 | almohada el dinero que tanto le pesaba.~ 470 22 | a hacérsele cada vez más pesados, y la mano que le oprimía 471 2 | depósito de barriles de petróleo, y el pobre hombre, obligado 472 19 | a los oficiales tocar el piano, descorchar vino de Champaña. 473 5 | de chitos, derechos, al pie de la cama, y monedas de 474 11 | llama deshelaban la torta, pinchada en la punta de las bayonetas. 475 19 | divertía con su imaginación pintoresca y su vocabulario de golfillo; 476 19 | franco-tiradores! En el primer piso se oía a los oficiales tocar 477 19 | les iba a descubrir los planes de ataque de los franco-tiradores. 478 19 | por troncos de árboles. La planta baja estaba repleta de soldados 479 1 | mayores que van con sus sillas plegables bajo el brazo, las madres 480 1 | bajo el brazo, las madres pobres, toda la gente sencilla 481 6 | con mi hermano a ver si podemos coger algunas papas en el 482 22 | de partidas de chito que podría jugar, Stenne no encontró 483 3 | amistades, se hablaba de política y, como hijo del señor Stenne, 484 | porque 485 1 | está su hijo? ¿Qué tal se porta?». ¡Quería tanto a su hijo! ¡ 486 19 | sintió como si una mano se posase sobre su corazón y le impidiese 487 25 | quién sabe cuántos más! Y el precio de tanta sangre estaba escondido 488 11 | Stenne no temblaba de frío precisamente; temblaba de miedo, de vergüenza. 489 3 | a los fuertes, eligiendo preferentemente a los que tenían una buena 490 28 | Qué es esto? ¿Has robado? -preguntaba el viejo, tembloroso.~ 491 1 | sonrisa no había más que preguntarle al pobre hombre: «¿Cómo 492 21 | contento de acá para allá preparando su sección. Cuando los muchachos 493 21 | No se veía otra cosa sino preparativos para el ataque de la noche. 494 25 | Stenne se puso lívido, y pretextando estar cansado, se fue a 495 19 | franco-tiradores! En el primer piso se oía a los oficiales 496 5 | limpios por cada viaje. Al principio, Stenne lo rechazó muy indignado, 497 5 | rincón de la plaza y le propuso ir juntos a vender periódicos 498 19 | hallaba la casa del jardinero, protegida por troncos de árboles. 499 23 | acababan de recibir noticias de provincias; las cosas marchaban mejor. 500 29 | que había ido a las líneas prusianas y lo que había hecho. A