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Alphonse Daudet El niño espía Concordancias (Hapax Legomena) |
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501 1 | estos chiquillos, no se puede decir la edad con exactitud. 502 20 | Ya pueden marcharse -les dijo. Y se 503 4 | quedes bizco. Si quieres, puedo decirte de dónde se sacan.~ 504 22 | cuando pasadas unas cuantas puertas el mayor lo dejó, entonces 505 11 | miedo, de vergüenza. En el puesto encontraron algunos soldados 506 9 | traviesa para evitar los puestos. Pero, de repente y sin 507 11 | la torta, pinchada en la punta de las bayonetas. Les dieron 508 21 | Stenne! Un grito estuvo a punto de salírsele de la boca: «¡ 509 4 | No te quedes bizco. Si quieres, puedo 510 22 | había hecho. Pero cuando se quedó solo, cuando pasadas unas 511 3 | por supuesto que no se quejaba de la nueva vida. ¡Un sitio! ¿ 512 1 | hijo? ¿Qué tal se porta?». ¡Quería tanto a su hijo! ¡Era tan 513 19 | Stenne también hubiera querido decir algo para demostrar 514 | quién 515 4 | No te quedes bizco. Si quieres, puedo decirte de dónde 516 19 | repente. «Eso no..., no quiero». Pero el otro sólo le contestó 517 1 | podía tener diez años como quince. Con estos chiquillos, no 518 19 | pensando para sus adentros: «Quisiera morir antes que ver a mi 519 19 | parecía leer, porque no le quitaba ojo. En esa mirada había 520 16 | rastras. Delante del muro, a ras del suelo, surgieron dos 521 16 | sobre la nieve. Avanzaban a rastras. Delante del muro, a ras 522 27 | los pies de su padre. Al realizar este movimiento, el dinero 523 23 | aquella noche. Se acababan de recibir noticias de provincias; 524 30 | padre lo rechazó sin hablar, recogió el dinero y lo guardó en 525 21 | los muchachos pasaron, los reconoció y los saludó con una sonrisa 526 22 | sonido de las ruedas, en el redoble de tambor de los que hacían 527 9 | Aubervilliers. ¡Y anda que no se reía el grandullón! Desconcertado, 528 19 | vocabulario de golfillo; y reían, repetían las palabras después 529 18 | verlo, el prusiano se echó a reír y tuvo que cogerlo en brazos 530 22 | una casa abandonada para repartirse las ganancias. La verdad 531 19 | vocabulario de golfillo; y reían, repetían las palabras después de 532 9 | Soissons. Ahora no les valió repetir su triste historia: no los 533 19 | árboles. La planta baja estaba repleta de soldados que jugaban 534 19 | una mezcla de ternura y de reproche, como si el hombre estuviera 535 16 | Luego silbó; otro silbido le respondió sobre la nieve. Avanzaban 536 19 | palabras después de él y se revolcaban gustosos en el cieno de 537 18 | mismos bigotes amarillentos riendo al ver pasar a los chiquillos.~ 538 13 | explosión de ¡bravos! y de risas. Bailaban, cantaban, limpiaban 539 28 | Qué es esto? ¿Has robado? -preguntaba el viejo, tembloroso.~ 540 3 | coger una moneda que había rodado hasta los pies de Stenne, 541 1 | carruajes en esos parterres rodeados de aceras, conocían al señor 542 27 | este movimiento, el dinero rodó por el suelo.~ 543 5 | hombre civil, con la nariz roja y aspecto de infeliz- le 544 19 | oficiales se le acercaron y sus rostros se pusieron serios. El miserable 545 9 | ascendían hacia el cielo, rotas, desportilladas. De trecho 546 16 | suelo, surgieron dos bigotes rubios bajo una gorra grasienta. 547 22 | espía en el sonido de las ruedas, en el redoble de tambor 548 25 | y al lado de él, ¡quién sabe cuántos más! Y el precio 549 3 | en las panaderías, ya se sabía dónde se le podía encontrar: 550 1 | Stenne y lo apreciaban. Todos sabían que bajo aquellos grandes 551 5 | periódicos a los prusianos. Se sacaban treinta francos limpios 552 4 | puedo decirte de dónde se sacan.~ 553 5 | mañana que había nevado salieron con su saco al hombro y 554 21 | grito estuvo a punto de salírsele de la boca: «¡No vayan esta 555 1 | deteniéndose ante cada banco para saludar a los conocidos y corresponder 556 21 | pasaron, los reconoció y los saludó con una sonrisa paternal. ¡ 557 1 | conocidos y corresponder a sus saludos!~ 558 25 | más! Y el precio de tanta sangre estaba escondido allí, bajo 559 12 | haber hule! Conocemos el santo y seña de los prusianos. 560 12 | Muchachos! -dijo feliz el sargento-. ¡Esta noche va a haber 561 21 | para allá preparando su sección. Cuando los muchachos pasaron, 562 19 | que ver a mi hijo hacer semejante papel». Desde ese instante, 563 12 | hule! Conocemos el santo y seña de los prusianos. Me parece 564 17 | Es mi hermano -dijo, señalando a su acompañante.~ 565 1 | madres pobres, toda la gente sencilla y tímida que busca amparo 566 1 | niños, las niñeras, las señoras mayores que van con sus 567 29 | hecho. A medida que hablaba sentía que su corazón latía con 568 | ser 569 19 | había un prusiano mayor, más serio que los demás, que leía, 570 19 | sus rostros se pusieron serios. El miserable les iba a 571 22 | pasaba a su lado lo miraba severamente, como si supiera de dónde 572 21 | para el ataque de la noche. Sigilosamente llegaban tropas que se agrupaban 573 16 | Luego silbó; otro silbido le respondió sobre la nieve. 574 16 | Luego silbó; otro silbido le respondió 575 1 | mayores que van con sus sillas plegables bajo el brazo, 576 | sino 577 19 | Desde ese instante, Stenne sintió como si una mano se posase 578 34 | palabra más, sin volver siquiera la cabeza, fue a unirse 579 9 | paralela al ferrocarril de Soissons. Ahora no les valió repetir 580 2 | desiertos, destrozados, solitarios, sin poder fumar, sin poder 581 25 | infeliz no pudo contener un sollozo.~ 582 22 | hecho. Pero cuando se quedó solo, cuando pasadas unas cuantas 583 25 | pudo pegar un ojo. El cañón sonaba sin cesar. Se imaginaba 584 22 | Escuchaba la palabra espía en el sonido de las ruedas, en el redoble 585 13 | Sonó una explosión de ¡bravos! 586 25 | del sargento que le había sonreído y lo veía tendido en la 587 23 | colgado en la pared, y decía sonriendo al chiquillo:~ 588 19 | cartas mientras se cocía la sopa sobre una espléndida hoguera. 589 25 | deslizándose en la noche para sorprender a los prusianos, y cayendo, 590 22 | padre no estuviera aún allí, subió corriendo a su cuarto y 591 18 | que cogerlo en brazos para subirlo hasta la brecha del muro. 592 9 | Desconcertado, y como en sueños, Stenne veía fábricas convertidas 593 22 | miraba severamente, como si supiera de dónde venía. Escuchaba 594 3 | Pero Stenne hijo, por supuesto que no se quejaba de la 595 16 | del muro, a ras del suelo, surgieron dos bigotes rubios bajo 596 1 | maternal, y que para hacer surgir esa sonrisa no había más 597 | tal 598 | también 599 22 | ruedas, en el redoble de tambor de los que hacían la instrucción 600 | tanta 601 29 | aliviaba. Cuando terminó, se tapó la cara con las manos y 602 28 | robado? -preguntaba el viejo, tembloroso.~ 603 1 | una plaza del barrio del Temple. Los niños, las niñeras, 604 25 | había sonreído y lo veía tendido en la nieve, y al lado de 605 18 | veían terraplenes, árboles tendidos, agujeros negros en la nieve, 606 5 | deslizándose por el suelo... La tentación era demasiado fuerte, y 607 31 | Has terminado? -preguntó.~ 608 19 | mirada había una mezcla de ternura y de reproche, como si el 609 18 | otro lado de éste se veían terraplenes, árboles tendidos, agujeros 610 5 | a la partida; tres días terribles, sin comer ni dormir. Por 611 [Título]| TEXTO~ 612 14 | adelante. De repente oyeron el tictac de amartillar un fusil.~ 613 23 | Hacía tiempo que el señor Stenne no volvía 614 9 | lo lejos con gemelos, y tiendas de campaña hundidas en la 615 10 | Vaya una cara de frío que tiene este chiquillo!~ 616 1 | bancos, se ocultaba una tierna sonrisa casi maternal, y 617 15 | mayor, echándose cuerpo a tierra.~ 618 1 | toda la gente sencilla y tímida que busca amparo contra 619 25 | ventana. Abajo, en la plaza, tocaban a llamada; un batallón de 620 19 | piso se oía a los oficiales tocar el piano, descorchar vino 621 19 | apetitosamente a coles, a tocino. ¡Qué diferencia con el 622 | tomar 623 5 | se veía apenas; el grande tomó a Stenne de la mano, y acercándose 624 11 | cuya llama deshelaban la torta, pinchada en la punta de 625 3 | entero fuera de casa, en total libertad. Acompañaba a los 626 19 | un idiota; pero algo le trababa la lengua. Frente a él, 627 3 | pies en los charcos, se trababan nuevas amistades, se hablaba 628 21 | noche!... Los acabamos de traicionar...». Pero el otro lo había 629 19 | aturdirse, se puso a beber copa tras copa. Pronto todo empezó 630 29 | padre! -dijo el chico tratando de acercársele.~ 631 9 | caminos y se echaba a campo traviesa para evitar los puestos. 632 5 | los prusianos. Se sacaban treinta francos limpios por cada 633 25 | Hacia las ocho comenzó a tronar el cañón. «Es el fuerte 634 19 | jardinero, protegida por troncos de árboles. La planta baja 635 13 | muro blanco, agujereado de troneras. Se dirigieron hacia aquel 636 21 | Sigilosamente llegaban tropas que se agrupaban detrás 637 21 | alemanes), llegaron sin tropiezo hasta la trinchera de los 638 18 | prusiano se echó a reír y tuvo que cogerlo en brazos para 639 | unas 640 34 | siquiera la cabeza, fue a unirse a los móviles que iban a 641 29 | manos y se puso a llorar.~V-¡Padre! ¡padre! -dijo el 642 12 | el sargento-. ¡Esta noche va a haber hule! Conocemos 643 3 | Ni escuela ni maestros! Vacaciones perpetuas y la calle animada 644 3 | aplomo que la del 96 no valía gran cosa; pero que, en 645 9 | de Soissons. Ahora no les valió repetir su triste historia: 646 10 | Vamos, pequeños, límpiense esas 647 1 | las señoras mayores que van con sus sillas plegables 648 21 | había advertido: «Si te vas de la lengua, nos fusilan 649 10 | entren a calentarse un poco. ¡Vaya una cara de frío que tiene 650 14 | Volvamos... No vayamos allá -decía a cada momento 651 21 | salírsele de la boca: «¡No vayan esta noche!... Los acabamos 652 3 | 55 era estupenda. Otras veces miraba cómo los guardias 653 18 | Al otro lado de éste se veían terraplenes, árboles tendidos, 654 9 | Ahí los vemos camino de Aubervilliers. ¡ 655 5 | y le propuso ir juntos a vender periódicos a los prusianos. 656 25 | su padre andar, abrir la ventana. Abajo, en la plaza, tocaban 657 22 | repartirse las ganancias. La verdad me obliga a decir que la 658 11 | precisamente; temblaba de miedo, de vergüenza. En el puesto encontraron 659 24 | Qué bien te las verías con los prusianos si fueras 660 18 | era tan pequeño que, al verlo, el prusiano se echó a reír 661 9 | franco-tiradores. Los franco-tiradores, vestidos con capotes cortos, se agazapaban 662 5 | francos limpios por cada viaje. Al principio, Stenne lo 663 2 | pobre hombre, obligado a una vigilancia constante, se pasaba la 664 19 | tocar el piano, descorchar vino de Champaña. Cuando los 665 5 | volvió al Château-d'Eau, vio al otro y se dejó convencer. 666 11 | agonizante, un auténtico fuego de viuda, a cuya llama deshelaban 667 19 | imaginación pintoresca y su vocabulario de golfillo; y reían, repetían 668 14 | Volvamos... No vayamos allá -decía 669 23 | tiempo que el señor Stenne no volvía a casa tan contento, tan 670 5 | fuerte, y a los cuatro días volvió al Château-d'Eau, vio al 671 1 | buscarlo y juntos daban una vuelta por los paseos, deteniéndose 672 19 | Pronto todo empezó a darle vueltas; en medio de grandes carcajadas, 673 35 | No se le ha vuelto a ver nunca más.~FIN~ ~ 674 19 | instrucción; imitaba un zafarancho de combate en el Marais,