negrita = Texto principal
    Pár.     gris = Texto de comentario

1 21 | corriente.»~FIN~Contes du lundi, 1873~ ~ 2 4 | Estaba vacía de arriba abajo, como todas. No quedaban 3 5 | Nada más abrir la puerta, vi a un grueso 4 7 | un pájaro, y me parecía absurdo, raro, ver ante mí y en 5 7 | tanto el niño, que se estaba aburriendo arriba, me estaba llamando: "¡ 6 1 | capaz de proporcionarle acento parisino incluso a un marsellés. 7 12 | el cuerpo. Cuanto más nos acercábamos a París, más vueltas me 8 12 | en el que un caballo acercarse a toda marcha y estuve a 9 18 | casilla roncaba de forma acompasada, como un reloj de pueblo. 10 12 | para vengarse. Entonces me acordé de mi vecino Jacques, el 11 3 | cada vez que la mano quería actuar, lo miraba y me decía para 12 6 | bilis que se me había ido acumulando a lo largo del trayecto, 13 3 | miraba y me decía para mis adentros: "Ten quietas las manos, 14 3 | persianas, en nuestras rejas. Afortunadamente, el niño iba junto a mí, 15 5 | despegara los labios ya había agarrado su sable...~ 16 6 | se me subió a la cabeza. Agarré el tonelillo del banco y 17 20 | este y el Sena empieza a agitarse... el prusiano se mueve 18 12 | puertas de la ciudad, no aguanté más y le dije a mi hijo:~ 19 2 | chico tomará un poco el aire."~ 20 8 | dejé de temblar; cogí al alemán, lo metí bajo el banco, 21 17 | Si te salvas de ésta, amigo, tendrás que llevarle un 22 1 | contando en una tertulia de amigos esta historia lúgubre y 23 2 | Era el día de la amnistía -Belisario se refería al 24 2 | mujer se empeña en algo! "Anda, ve -me dijo-, de esa manera 25 9 | Vámonos! ¡Andando!~ 26 | ante 27 19 | desiertos; las ventanas apagadas; todo a pedir de boca. Bajo 28 19 | dije-, los centinelas pueden apuntarme."~ 29 | aquellos 30 3 | aún seguían existiendo los árboles y los pájaros, y al poder 31 4 | última pata de un sillón ardiendo en la chimenea. Todo olía 32 21 | prusiano que descendía hacia Argenteuil, llevado por la corriente.»~ 33 2 | Belisario se refería al armisticio-. Mi mujer me había pedido 34 17 | de unos cinco minutos, arrastrar los sables y golpear las 35 20 | Sena iba bajo... Si hubiera arrojado el cadáver allí, en la orilla, 36 15 | esperar, pues pretendía arrojarlo al Sena tan pronto como 37 20 | podía más, me dolían las articulaciones. Finalmente, cuando pensé 38 12 | me miraran de reojo, les aseguro que no me habría atrevido 39 8 | a mano -tablas, virutas, aserrín- y subí a recoger al niño.~ 40 6 | Pensé que sólo lo había atontado... ¡Vaya un atontamiento! ¡ 41 6 | había atontado... ¡Vaya un atontamiento! ¡Lo dejé laminado por completo! ¿ 42 12 | había peligro de que nos atraparan. Mi gran preocupación era 43 12 | aseguro que no me habría atrevido a reclamarles lo más mínimo... 44 12 | Y entonces, aunque los cosacos se toparan conmigo, 45 1 | esta historia lúgubre y auténtica.~ 46 20 | una palangana... Entro, avanzo...; no había agua; no podía 47 3 | pilladas, y que aquellos bandidos se encontraban tan a gusto 48 7 | bastante guapo, con una barba con pelos que se rizaban 49 15 | al oír que se movía el barboquejo, me subió un escalofrío 50 21 | medio del Sena. Parecía una barca, pero era mi prusiano que 51 17 | cirio bien grueso a san Juan Bautista, de Belleville."~ 52 17 | a san Juan Bautista, de Belleville."~ 53 14 | Y después de darle un beso me volví. El corazón me 54 6 | La bilis que se me había ido acumulando 55 1 | tres sorbos de ese vino blanco de Montmartre, capaz de 56 18 | decidieron entrar. sus botas por la escalera, y al poco 57 6 | parecía que tenía rayos en el brazo. Al primer golpe, el prusiano 58 6 | los puños de Belisario; bueno, pues ese día parecía que 59 19 | echo a la espalda como un bulto. ¡Cómo pesaba el maldito! 60 12 | momento en el que un caballo acercarse a toda marcha 61 1 | narrar hace unos días en un cabaret de Montmartre. Para que 62 20 | Si hubiera arrojado el cadáver allí, en la orilla, se habría 63 12 | marcha y estuve a punto de caerme de miedo. Pero tan pronto 64 19 | encontraba a mitad de la calle, tuve la sensación de que 65 17 | podía moverse, pero yo, en cambio, estaba temblando. Esperaba 66 3 | salimos los dos hacia el campo. No si el niño se sentía 67 3 | largo del camino. Desde el canal a la isla no se veía otra 68 18 | Cuando se cansaron de llamar a Hofmann, los 69 16 | Ta, ta, ta! Me pareció el canto de un sapo. Creo que nuestros 70 1 | vino blanco de Montmartre, capaz de proporcionarle acento 71 3 | estaban destrozados, las casas descerrajadas, pilladas, 72 15 | ratas que pretendían roer el casco; al oír que se movía el 73 3 | parecía que había demasiados cascos puntiagudos a lo largo del 74 15 | entré en Villeneuve era ya casi de noche. Yo iba mirando 75 6 | el prusiano se inclinó y cayó a todo lo largo. Pensé que 76 19 | tener cuidado -me dije-, los centinelas pueden apuntarme."~ 77 16 | muy bien si fue por la cercanía de la muerte o por qué, 78 3 | al poder introducirse y chapotear por los sembrados, pero 79 4 | entretenía los domingos haciendo chapuzas. Le dije al niño que me 80 2 | dijo-, de esa manera el chico tomará un poco el aire."~ 81 4 | un sillón ardiendo en la chimenea. Todo olía a prusiano desde 82 19 | empezaba a surgir en el cielo... "Tengo que tener cuidado - 83 | cierto 84 17 | tendrás que llevarle un cirio bien grueso a san Juan Bautista, 85 12 | llegando a las puertas de la ciudad, no aguanté más y le dije 86 13 | Tengo que visitar a un cliente en Saint-Denis.~ 87 8 | entonces dejé de temblar; cogí al alemán, lo metí bajo 88 17 | otro en el sótano; había cogido el sable del muerto y permanecía 89 20 | Para colmo, el Sena iba bajo... Si 90 3 | eso era suficiente para no cometer tonterías. Comprendí entonces 91 19 | el miedo, y el no haber comido desde por la mañana, creí 92 12 | prusianos entraran y vieran a su compañero muerto, le prenderían fuego 93 6 | atontamiento! ¡Lo dejé laminado por completo! ¿Qué digo? ¡Listo, liquidado!~ 94 3 | para no cometer tonterías. Comprendí entonces por qué mi mujer 95 3 | niño se sentía contento al comprobar que aún seguían existiendo 96 1 | Montmartre. Para que el relato conservara todo su valor necesitaría 97 1 | al escuchar a Belisario contando en una tertulia de amigos 98 1 | Voy a contarles una historia que narrar 99 3 | si el niño se sentía contento al comprobar que aún seguían 100 16 | no se irían a dormir muy contentos oyendo aquella música.~ 101 21 | llevado por la corriente.»~FIN~Contes du lundi, 1873~ ~ 102 14 | darle un beso me volví. El corazón me latía con mayor intensidad, 103 1 | Sólo así lograría hacer correr por sus venas el estremecimiento 104 15 | redes. La noticia no había corrido aún... Entré en la casa, 105 12 | cada instante que venían corriendo detrás de nosotros, gritando. 106 21 | Argenteuil, llevado por la corriente.»~FIN~Contes du lundi, 1873~ ~ 107 12 | Y entonces, aunque los cosacos se toparan conmigo, o me 108 16 | pareció más triste que de costumbre. Toques de trompeta que 109 19 | comido desde por la mañana, creí que no iba a poder llegar... 110 16 | pareció el canto de un sapo. Creo que nuestros soldados no 111 4 | No quedaban ni muebles ni cristales; sólo había unos haces de 112 | cual 113 | Cuanto 114 | cuantos 115 19 | cielo... "Tengo que tener cuidado -me dije-, los centinelas 116 12 | a París, más vueltas me daba esta idea en la cabeza. 117 14 | Y después de darle un beso me volví. El corazón 118 19 | rápidamente, saco a Hofmann de debajo del banco, lo pongo de pie 119 5 | tacos que yo no entendía. Debía tener mal despertar, porque 120 12 | de esta forma, que había debido hacer algo para desaparecer 121 3 | quería actuar, lo miraba y me decía para mis adentros: "Ten 122 18 | a Hofmann, los soldados decidieron entrar. sus botas por 123 | dejar 124 8 | niño estará perdido...; no dejarán títere con cabeza". Y entonces 125 13 | Vedelante. Tengo que visitar a un 126 | demás 127 | demasiados 128 4 | pueblo, la última a mano derecha, en la orilla. Estaba vacía 129 12 | había debido hacer algo para desaparecer el cuerpo. Cuanto más nos 130 3 | veía otra cosa. Y, ¡qué descarados! Tenía uno que tragar bastante 131 21 | pero era mi prusiano que descendía hacia Argenteuil, llevado 132 3 | estaban destrozados, las casas descerrajadas, pilladas, y que aquellos 133 19 | márgenes del río estaban desiertos; las ventanas apagadas; 134 15 | hubiera ninguno en la casa. Me deslicé a lo largo de los setos, 135 5 | porque antes de que yo despegara los labios ya había agarrado 136 5 | entendía. Debía tener mal despertar, porque antes de que yo 137 3 | que los huertos estaban destrozados, las casas descerrajadas, 138 20 | iba... pero de pronto se detiene... No podía moverlo... Empujo, 139 12 | instante que venían corriendo detrás de nosotros, gritando. Hubo 140 1 | que narrar hace unos días en un cabaret de Montmartre. 141 6 | laminado por completo! ¿Qué digo? ¡Listo, liquidado!~ 142 19 | Tengo que tener cuidado -me dije-, los centinelas pueden apuntarme."~ 143 2 | empeña en algo! "Anda, ve -me dijo-, de esa manera el chico 144 5 | un montón de virutas y se dirigía hacia mí, con los ojos fuera 145 15 | Me refugié en un rincón dispuesto a esperar, pues pretendía 146 20 | había agua; no podía más, me dolían las articulaciones. Finalmente, 147 4 | donde me entretenía los domingos haciendo chapuzas. Le dije 148 | donde 149 16 | nuestros soldados no se irían a dormir muy contentos oyendo aquella 150 21 | la corriente.»~FIN~Contes du lundi, 1873~ ~ 151 15 | pronto como los demás se durmieran.~ 152 19 | lo pongo de pie y me lo echo a la espalda como un bulto. ¡ 153 | ellos 154 4 | prusiano desde una legua; sin embargo, no se veía a ninguno... 155 15 | algo semejante a una larga empalizada oscura; eran los prusianos 156 12 | pronto como pasé los puentes empecé a tranquilizarme; en Saint-Denis 157 2 | Pero cuando mi mujer se empeña en algo! "Anda, ve -me dijo-, 158 19 | nadie, sólo la luna que empezaba a surgir en el cielo... " 159 20 | viento del este y el Sena empieza a agitarse... el prusiano 160 3 | que aquellos bandidos se encontraban tan a gusto en nuestro lugar, 161 5 | montón de tacos que yo no entendía. Debía tener mal despertar, 162 8 | me vino a la cabeza: "Si entran, el niño estará perdido...; 163 12 | que cuando los prusianos entraran y vieran a su compañero 164 17 | puertas; después unos soldados entraron en el huerto y empezaron 165 | entre 166 4 | banco de carpintero donde me entretenía los domingos haciendo chapuzas. 167 20 | como en una palangana... Entro, avanzo...; no había agua; 168 | eran 169 | esa 170 18 | entrar. sus botas por la escalera, y al poco rato toda la 171 15 | barboquejo, me subió un escalofrío por la espalda. Pensé que 172 12 | que no era muy valiente escaparme de esta forma, que había 173 18 | esperando para salir de mi escondite.~ 174 1 | estremecimiento que yo sentí al escuchar a Belisario contando en 175 17 | cambio, estaba temblando. Esperaba verlos entrar de un momento 176 18 | precisamente lo que yo estaba esperando para salir de mi escondite.~ 177 15 | en un rincón dispuesto a esperar, pues pretendía arrojarlo 178 4 | Le dije al niño que me esperara un momento y bajé a ver 179 | ésta 180 8 | cabeza: "Si entran, el niño estará perdido...; no dejarán títere 181 10 | Qué te pasa, papá? ¡Estás muy pálido!~ 182 | este 183 15 | señor Jacques en su patio, estirando las redes. La noticia no 184 1 | correr por sus venas el estremecimiento que yo sentí al escuchar 185 12 | acercarse a toda marcha y estuve a punto de caerme de miedo. 186 3 | comprobar que aún seguían existiendo los árboles y los pájaros, 187 | FIN 188 4 | La casilla estaba al final del pueblo, la última a 189 20 | dolían las articulaciones. Finalmente, cuando pensé que me había 190 12 | guarda, que era el único francés que había aún por la zona 191 7 | rizaban como las virutas de fresno. Al mirarlo, me empezaron 192 15 | fue así; su cabeza estaba fría y pesada. Me refugié en 193 12 | compañero muerto, le prenderían fuego para vengarse. Entonces 194 12 | Saint-Denis había bastante gente, y ya no había peligro de 195 17 | arrastrar los sables y golpear las puertas; después unos 196 3 | saliva para no liarse a golpes con ellos. Pero cuando llegué 197 7 | el suelo, a un cuerpo tan grande; tengo que reconocer que 198 15 | me pareció que había dos grandes ratas que pretendían roer 199 12 | corriendo detrás de nosotros, gritando. Hubo un momento en el que 200 7 | que era un rubio bastante guapo, con una barba con pelos 201 12 | de mi vecino Jacques, el guarda, que era el único francés 202 5 | vi a un grueso soldado de Guillermo, que se levantaba de un 203 3 | bandidos se encontraban tan a gusto en nuestro lugar, llamándose 204 19 | peso, el miedo, y el no haber comido desde por la mañana, 205 1 | mandil de carpintero, y haberme tomado dos o tres sorbos 206 1 | una historia que narrar hace unos días en un cabaret 207 | haces 208 4 | entretenía los domingos haciendo chapuzas. Le dije al niño 209 12 | detrás de nosotros, gritando. Hubo un momento en el que 210 17 | soldados entraron en el huerto y empezaron a llamar: "¡ 211 3 | me sofocó al ver que los huertos estaban destrozados, las 212 6 | La bilis que se me había ido acumulando a lo largo del 213 15 | mirando por todas partes -¡imagínense!- y no levantaba un pie 214 20 | moverlo... Empujo, empujo... ¡imposible! Por suerte se levanta algo 215 6 | primer golpe, el prusiano se inclinó y cayó a todo lo largo. 216 1 | proporcionarle acento parisino incluso a un marsellés. Sólo así 217 17 | del muerto y permanecía inmóvil, pensando: "«Si te salvas 218 3 | entonces por qué mi mujer había insistido tanto en que llevara al 219 12 | mínimo... Me parecía a cada instante que venían corriendo detrás 220 14 | corazón me latía con mayor intensidad, pero estaba más tranquilo 221 20 | cuando pensé que me había introducido bastante en el agua, solté 222 3 | los pájaros, y al poder introducirse y chapotear por los sembrados, 223 16 | nuestros soldados no se irían a dormir muy contentos oyendo 224 3 | camino. Desde el canal a la isla no se veía otra cosa. Y, ¡ 225 | jamás 226 17 | cirio bien grueso a san Juan Bautista, de Belleville."~ 227 15 | pueblo parecía tranquilo. Y a juzgar por lo que podía ver entre 228 5 | de que yo despegara los labios ya había agarrado su sable...~ 229 6 | un atontamiento! ¡Lo dejé laminado por completo! ¿Qué digo? ¡ 230 15 | había algo semejante a una larga empalizada oscura; eran 231 8 | pude ver sus sables y sus largas piernas por la ventana del 232 14 | me volví. El corazón me latía con mayor intensidad, pero 233 4 | olía a prusiano desde una legua; sin embargo, no se veía 234 | les 235 20 | imposible! Por suerte se levanta algo de viento del este 236 15 | Pensé que el muerto iba a levantarse...; pero no fue así; su 237 3 | bastante saliva para no liarse a golpes con ellos. Pero 238 6 | completo! ¿Qué digo? ¡Listo, liquidado!~ 239 15 | prusianos que estaban pasando lista. Me pareció que era el momento 240 6 | por completo! ¿Qué digo? ¡Listo, liquidado!~ 241 7 | aburriendo arriba, me estaba llamando: "¡Papá, papá!"~ 242 3 | gusto en nuestro lugar, llamándose por las ventanas, tendiendo 243 12 | definitiva, cuando estaba llegando a las puertas de la ciudad, 244 19 | creí que no iba a poder llegar... Cuando me encontraba 245 3 | golpes con ellos. Pero cuando llegué a Villeneuve, la rabia me 246 21 | descendía hacia Argenteuil, llevado por la corriente.»~FIN~Contes 247 14 | estaba más tranquilo al no llevar al niño conmigo.~ 248 3 | había insistido tanto en que llevara al niño conmigo.~ 249 17 | ésta, amigo, tendrás que llevarle un cirio bien grueso a san 250 1 | a un marsellés. Sólo así lograría hacer correr por sus venas 251 3 | encontraban tan a gusto en nuestro lugar, llamándose por las ventanas, 252 1 | de amigos esta historia lúgubre y auténtica.~ 253 19 | no había nadie, sólo la luna que empezaba a surgir en 254 21 | corriente.»~FIN~Contes du lundi, 1873~ ~ 255 19 | un bulto. ¡Cómo pesaba el maldito! Con el peso, el miedo, 256 19 | haber comido desde por la mañana, creí que no iba a poder 257 1 | señor Belisario, su gran mandil de carpintero, y haberme 258 2 | Anda, ve -me dijo-, de esa manera el chico tomará un poco 259 3 | adentros: "Ten quietas las manos, Belisario, que quien va 260 12 | caballo acercarse a toda marcha y estuve a punto de caerme 261 19 | Los márgenes del río estaban desiertos; 262 1 | acento parisino incluso a un marsellés. Sólo así lograría hacer 263 7 | Yo no había matado jamás ni a un pájaro, y 264 14 | El corazón me latía con mayor intensidad, pero estaba 265 21 | Villeneuve, vi una cosa oscura en medio del Sena. Parecía una barca, 266 3 | pobre, después de cinco meses de sitio y reclusión. En 267 8 | temblar; cogí al alemán, lo metí bajo el banco, lo tapé con 268 | mientras 269 12 | atrevido a reclamarles lo más mínimo... Me parecía a cada instante 270 17 | A lo largo de unos cinco minutos, arrastrar los sables 271 3 | la mano quería actuar, lo miraba y me decía para mis adentros: " 272 15 | ya casi de noche. Yo iba mirando por todas partes -¡imagínense!- 273 12 | se toparan conmigo, o me miraran de reojo, les aseguro que 274 7 | las virutas de fresno. Al mirarlo, me empezaron a temblar 275 3 | lo miraba y me decía para mis adentros: "Ten quietas las 276 19 | Cuando me encontraba a mitad de la calle, tuve la sensación 277 20 | pronto se detiene... No podía moverlo... Empujo, empujo... ¡imposible! 278 17 | Hofmann!". El pobre no podía moverse, pero yo, en cambio, estaba 279 15 | casa, bajé al sótano y me moví a tientas. El prusiano seguía 280 15 | el casco; al oír que se movía el barboquejo, me subió 281 4 | como todas. No quedaban ni muebles ni cristales; sólo había 282 15 | estaba tal cual. Junto al muelle, había algo semejante a 283 16 | fue por la cercanía de la muerte o por qué, pero lo cierto 284 20 | agitarse... el prusiano se mueve y zarpa tranquilamente... ¡ 285 16 | contentos oyendo aquella música.~ 286 | Nada 287 19 | la cabeza, pero no había nadie, sólo la luna que empezaba 288 1 | contarles una historia que narrar hace unos días en un cabaret 289 3 | Y la verdad es que lo necesitaba, el pobre, después de cinco 290 1 | conservara todo su valor necesitaría poseer el vocabulario pintoresco 291 15 | lo que podía ver entre la niebla, la casilla estaba tal cual. 292 | nosotros 293 15 | estirando las redes. La noticia no había corrido aún... 294 2 | río, de la que no teníamos noticias desde el sitio. Yo iba resoplando 295 | nuestro 296 | nuestros 297 | nunca 298 2 | iba resoplando al verme obligado a tirar del niño. Estaba 299 2 | cerca, tenía miedo de que ocurriera algo. ¡Pero cuando mi mujer 300 16 | Toques de trompeta que se oían de tres en tres: ¡Ta, ta, 301 15 | pretendían roer el casco; al oír que se movía el barboquejo, 302 5 | dirigía hacia mí, con los ojos fuera de las órbitas, y 303 4 | ardiendo en la chimenea. Todo olía a prusiano desde una legua; 304 15 | pareció que era el momento oportuno para que no hubiera ninguno 305 5 | con los ojos fuera de las órbitas, y soltando por la boca 306 2 | casilla que teníamos allí, a orillas del río, de la que no teníamos 307 | otra 308 16 | irían a dormir muy contentos oyendo aquella música.~ 309 3 | Belisario, que quien va a pagarlo va a ser tu hijo". Y eso 310 4 | sólo había unos haces de paja y la última pata de un sillón 311 7 | había matado jamás ni a un pájaro, y me parecía absurdo, raro, 312 3 | existiendo los árboles y los pájaros, y al poder introducirse 313 20 | habría quejado como en una palangana... Entro, avanzo...; no 314 10 | te pasa, papá? ¡Estás muy pálido!~ 315 12 | Cuanto más nos acercábamos a París, más vueltas me daba esta 316 1 | de proporcionarle acento parisino incluso a un marsellés. 317 15 | Yo iba mirando por todas partes -¡imagínense!- y no levantaba 318 10 | Qué te pasa, papá? ¡Estás muy pálido!~ 319 4 | momento y bajé a ver qué pasaba.~ 320 8 | Unos cuantos prusianos pasaban en aquel momento por el 321 15 | los prusianos que estaban pasando lista. Me pareció que era 322 21 | Al pasar por el puente de Villeneuve, 323 12 | aún por la zona y que lo pasaría mal con aquel soldado muerto 324 12 | miedo. Pero tan pronto como pasé los puentes empecé a tranquilizarme; 325 4 | haces de paja y la última pata de un sillón ardiendo en 326 15 | ver al señor Jacques en su patio, estirando las redes. La 327 2 | armisticio-. Mi mujer me había pedido que fuera con el niño a 328 19 | ventanas apagadas; todo a pedir de boca. Bajo rápidamente, 329 12 | bastante gente, y ya no había peligro de que nos atraparan. Mi 330 7 | guapo, con una barba con pelos que se rizaban como las 331 17 | muerto y permanecía inmóvil, pensando: "«Si te salvas de ésta, 332 8 | Si entran, el niño estará perdido...; no dejarán títere con 333 17 | cogido el sable del muerto y permanecía inmóvil, pensando: "«Si 334 3 | que se secara en nuestras persianas, en nuestras rejas. Afortunadamente, 335 19 | espalda como un bulto. ¡Cómo pesaba el maldito! Con el peso, 336 15 | su cabeza estaba fría y pesada. Me refugié en un rincón 337 15 | antes el otro bien seguro. Pese a todo, el pueblo parecía 338 19 | pesaba el maldito! Con el peso, el miedo, y el no haber 339 3 | las casas descerrajadas, pilladas, y que aquellos bandidos 340 1 | necesitaría poseer el vocabulario pintoresco del señor Belisario, su 341 19 | de debajo del banco, lo pongo de pie y me lo echo a la 342 | porque 343 1 | todo su valor necesitaría poseer el vocabulario pintoresco 344 18 | reloj de pueblo. Era eso precisamente lo que yo estaba esperando 345 12 | su compañero muerto, le prenderían fuego para vengarse. Entonces 346 12 | que nos atraparan. Mi gran preocupación era la casilla; estaba seguro 347 15 | dispuesto a esperar, pues pretendía arrojarlo al Sena tan pronto 348 15 | había dos grandes ratas que pretendían roer el casco; al oír que 349 6 | tenía rayos en el brazo. Al primer golpe, el prusiano se inclinó 350 6 | tonelillo del banco y le propiné un buen golpe. Ya saben 351 1 | de Montmartre, capaz de proporcionarle acento parisino incluso 352 19 | me dije-, los centinelas pueden apuntarme."~ 353 21 | Al pasar por el puente de Villeneuve, vi una cosa 354 12 | tan pronto como pasé los puentes empecé a tranquilizarme; 355 5 | Nada más abrir la puerta, vi a un grueso soldado 356 6 | golpe. Ya saben cómo son los puños de Belisario; bueno, pues 357 3 | había demasiados cascos puntiagudos a lo largo del camino. Desde 358 12 | a toda marcha y estuve a punto de caerme de miedo. Pero 359 16 | aquella noche el toque de queda de los prusianos me pareció 360 4 | arriba abajo, como todas. No quedaban ni muebles ni cristales; 361 20 | en la orilla, se habría quejado como en una palangana... 362 3 | y cada vez que la mano quería actuar, lo miraba y me decía 363 | quien 364 3 | para mis adentros: "Ten quietas las manos, Belisario, que 365 3 | llegué a Villeneuve, la rabia me sofocó al ver que los 366 19 | todo a pedir de boca. Bajo rápidamente, saco a Hofmann de debajo 367 11 | Vámonos! ¡Rápido!~ 368 7 | pájaro, y me parecía absurdo, raro, ver ante mí y en el suelo, 369 15 | pareció que había dos grandes ratas que pretendían roer el casco; 370 18 | por la escalera, y al poco rato toda la casilla roncaba 371 6 | ese día parecía que tenía rayos en el brazo. Al primer golpe, 372 12 | no me habría atrevido a reclamarles lo más mínimo... Me parecía 373 3 | de cinco meses de sitio y reclusión. En definitiva, que salimos 374 8 | virutas, aserrín- y subí a recoger al niño.~ 375 7 | cuerpo tan grande; tengo que reconocer que era un rubio bastante 376 15 | su patio, estirando las redes. La noticia no había corrido 377 2 | la amnistía -Belisario se refería al armisticio-. Mi mujer 378 15 | estaba fría y pesada. Me refugié en un rincón dispuesto a 379 3 | sembrados, pero yo iba a regañadientes; me parecía que había demasiados 380 3 | nuestras persianas, en nuestras rejas. Afortunadamente, el niño 381 1 | Montmartre. Para que el relato conservara todo su valor 382 18 | forma acompasada, como un reloj de pueblo. Era eso precisamente 383 12 | conmigo, o me miraran de reojo, les aseguro que no me habría 384 8 | la ventana del sótano. De repente una idea se me vino a la 385 2 | noticias desde el sitio. Yo iba resoplando al verme obligado a tirar 386 6 | largo del trayecto, se me revolvió y la sangre se me subió 387 15 | pesada. Me refugié en un rincón dispuesto a esperar, pues 388 7 | una barba con pelos que se rizaban como las virutas de fresno. 389 15 | grandes ratas que pretendían roer el casco; al oír que se 390 18 | poco rato toda la casilla roncaba de forma acompasada, como 391 3 | las ventanas, tendiendo su ropa para que se secara en nuestras 392 7 | que reconocer que era un rubio bastante guapo, con una 393 6 | propiné un buen golpe. Ya saben cómo son los puños de Belisario; 394 19 | boca. Bajo rápidamente, saco a Hofmann de debajo del 395 3 | reclusión. En definitiva, que salimos los dos hacia el campo. 396 18 | yo estaba esperando para salir de mi escondite.~ 397 3 | uno que tragar bastante saliva para no liarse a golpes 398 20 | trago de agua y subo de un salto a la orilla.~ 399 17 | inmóvil, pensando: "«Si te salvas de ésta, amigo, tendrás 400 17 | llevarle un cirio bien grueso a san Juan Bautista, de Belleville."~ 401 6 | trayecto, se me revolvió y la sangre se me subió a la cabeza. 402 16 | Me pareció el canto de un sapo. Creo que nuestros soldados 403 3 | tendiendo su ropa para que se secara en nuestras persianas, en 404 3 | contento al comprobar que aún seguían existiendo los árboles y 405 3 | introducirse y chapotear por los sembrados, pero yo iba a regañadientes; 406 15 | Junto al muelle, había algo semejante a una larga empalizada oscura; 407 19 | mitad de la calle, tuve la sensación de que alguien me seguía. 408 1 | el estremecimiento que yo sentí al escuchar a Belisario 409 3 | campo. No si el niño se sentía contento al comprobar que 410 | ser 411 15 | deslicé a lo largo de los setos, y pude ver al señor Jacques 412 4 | paja y la última pata de un sillón ardiendo en la chimenea. 413 3 | Villeneuve, la rabia me sofocó al ver que los huertos estaban 414 5 | fuera de las órbitas, y soltando por la boca un montón de 415 20 | introducido bastante en el agua, solté el cuerpo... Se iba... pero 416 6 | buen golpe. Ya saben cómo son los puños de Belisario; 417 1 | haberme tomado dos o tres sorbos de ese vino blanco de Montmartre, 418 8 | tablas, virutas, aserrín- y subí a recoger al niño.~ 419 20 | un buen trago de agua y subo de un salto a la orilla.~ 420 7 | raro, ver ante mí y en el suelo, a un cuerpo tan grande; 421 20 | empujo... ¡imposible! Por suerte se levanta algo de viento 422 3 | ser tu hijo". Y eso era suficiente para no cometer tonterías. 423 19 | sólo la luna que empezaba a surgir en el cielo... "Tengo que 424 8 | con lo que tuve a mano -tablas, virutas, aserrín- y subí 425 5 | por la boca un montón de tacos que yo no entendía. Debía 426 | tal 427 8 | lo metí bajo el banco, lo tapé con lo que tuve a mano - 428 17 | pero yo, en cambio, estaba temblando. Esperaba verlos entrar 429 3 | decía para mis adentros: "Ten quietas las manos, Belisario, 430 3 | llamándose por las ventanas, tendiendo su ropa para que se secara 431 17 | te salvas de ésta, amigo, tendrás que llevarle un cirio bien 432 1 | Belisario contando en una tertulia de amigos esta historia 433 [Título]| TEXTO~ 434 15 | bajé al sótano y me moví a tientas. El prusiano seguía aún 435 2 | resoplando al verme obligado a tirar del niño. Estaba seguro 436 8 | estará perdido...; no dejarán títere con cabeza". Y entonces 437 1 | de carpintero, y haberme tomado dos o tres sorbos de ese 438 2 | de esa manera el chico tomará un poco el aire."~ 439 20 | tranquilamente... ¡Buen viaje! Tomo un buen trago de agua y 440 6 | subió a la cabeza. Agarré el tonelillo del banco y le propiné un 441 3 | suficiente para no cometer tonterías. Comprendí entonces por 442 12 | entonces, aunque los cosacos se toparan conmigo, o me miraran de 443 2 | Estaba seguro de que me toparía con los prusianos y, como 444 16 | es que aquella noche el toque de queda de los prusianos 445 16 | triste que de costumbre. Toques de trompeta que se oían 446 3 | descarados! Tenía uno que tragar bastante saliva para no 447 20 | Buen viaje! Tomo un buen trago de agua y subo de un salto 448 20 | prusiano se mueve y zarpa tranquilamente... ¡Buen viaje! Tomo un 449 12 | pasé los puentes empecé a tranquilizarme; en Saint-Denis había bastante 450 6 | acumulando a lo largo del trayecto, se me revolvió y la sangre 451 16 | prusianos me pareció más triste que de costumbre. Toques 452 16 | de costumbre. Toques de trompeta que se oían de tres en tres: ¡ 453 | tu 454 | 455 12 | Jacques, el guarda, que era el único francés que había aún por 456 3 | qué descarados! Tenía uno que tragar bastante saliva 457 4 | derecha, en la orilla. Estaba vacía de arriba abajo, como todas. 458 12 | casa. Pensé que no era muy valiente escaparme de esta forma, 459 1 | relato conservara todo su valor necesitaría poseer el vocabulario 460 6 | sólo lo había atontado... ¡Vaya un atontamiento! ¡Lo dejé 461 12 | Entonces me acordé de mi vecino Jacques, el guarda, que 462 1 | lograría hacer correr por sus venas el estremecimiento que yo 463 12 | le prenderían fuego para vengarse. Entonces me acordé de mi 464 12 | parecía a cada instante que venían corriendo detrás de nosotros, 465 8 | sus largas piernas por la ventana del sótano. De repente una 466 3 | Y la verdad es que lo necesitaba, el 467 17 | estaba temblando. Esperaba verlos entrar de un momento a otro 468 2 | sitio. Yo iba resoplando al verme obligado a tirar del niño. 469 3 | niño iba junto a mí, y cada vez que la mano quería actuar, 470 20 | tranquilamente... ¡Buen viaje! Tomo un buen trago de agua 471 20 | suerte se levanta algo de viento del este y el Sena empieza 472 12 | los prusianos entraran y vieran a su compañero muerto, le 473 2 | que fuera con el niño a Villeneuve-la-Garenne, a ver cómo se encontraba 474 13 | Ve tú delante. Tengo que visitar a un cliente en Saint-Denis.~ 475 2 | y, como nunca los había visto de cerca, tenía miedo de 476 1 | valor necesitaría poseer el vocabulario pintoresco del señor Belisario, 477 1 | Voy a contarles una historia 478 12 | acercábamos a París, más vueltas me daba esta idea en la 479 20 | el prusiano se mueve y zarpa tranquilamente... ¡Buen 480 12 | francés que había aún por la zona y que lo pasaría mal con
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA1) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2009. Content in this page is licensed under a Creative Commons License