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1 24 | rigidez que estaba de moda en 1806... ¡Buen coronel! Era esa 2 12 | Alemania bajo el Primer Imperio!6 Sabía todos los movimientos 3 25 | veces, cuando las fuerzas la abandonaban, pasaban semanas sin que 4 35 | Estaba abierta la habitación del abuelo? 5 36 | la ventana de arriba se abrió suavemente y el coronel 6 24 | de amarillo, con mangas abullonadas y los ojos claros; y todo 7 25 | ocasiones, cuando el viejo se aburría demasiado, se le leía una 8 10 | valor para responderme. Se acababa de divulgar la verdad sobre 9 25 | recomendaciones de nunca acabar, adorables prédicas sobre 10 1 | acribillados por los obuses y a las aceras destruidas por la metralla 11 25 | carta de Alemania y ella se acercaba dichosa al lecho para leérsela, 12 38 | el arco de la Estrella, acompasada por el paso pesado de las 13 3 | debía de ser muy alto; acostado, era enorme. De hermosos 14 35 | saludando las banderas acribilladas y las águilas ennegrecidas 15 1 | preguntando a los muros acribillados por los obuses y a las aceras 16 33 | cuando yo llegaba, la niña acudió a recibirme completamente 17 3 | estupendas medallas griegas acuñadas en el mismo molde; una, 18 32 | pero comprendimos que en adelante había que adoptar muchas 19 2 | apartamento con balcón... ¿Adivinas para qué? Para presenciar 20 32 | que en adelante había que adoptar muchas precauciones. Desgraciadamente, 21 25 | recomendaciones de nunca acabar, adorables prédicas sobre el respeto 22 24 | de niño; luego, consolas adornadas con los cobres de los trofeos, 23 25 | vencidos. A este respecto debo agregar que no era exigente:~ ~ 24 1 | grandes casas tan pomposamente agrupadas alrededor del Arco del Triunfo, 25 35 | banderas acribilladas y las águilas ennegrecidas de pólvora...~ ~ 26 38 | poco a poco, brillaron las agujas de los cascos, los tamborcillos 27 12 | movimientos de avance: “Ahora van a ir ahí... Esto es 28 24 | las damas con el talle ajustado y la cintura alta, toda 29 17 | bajo los muros, nuestros aledaños convertidos en fronteras. 30 25 | hacerle hablar en unas cartas alegres, un poco breves, tal como 31 10 | qué hacer? ¡Dejarle la alegría, las ilusiones que le habían 32 25 | enviado a una fortaleza alemana. Te podrás imaginar la desesperación 33 3 | cuan largo era sobre la alfombra de la habitación; tenía 34 | alguna 35 | algunas 36 | Allí 37 28 | más conmovedor que esos almuerzos de abuelo tan inocentemente 38 24 | talle ajustado y la cintura alta, toda la tiesa rigidez que 39 28 | serenidad del anciano no se alteró un solo instante. Hasta 40 17 | sentado en su cama, contento y altivo:~ ~ 41 3 | De pie, debía de ser muy alto; acostado, era enorme. De 42 24 | traje de baile, vestida de amarillo, con mangas abullonadas 43 30 | guardias nacionales que se amontonaban en la avenida de la Grande-Armée.~ ~ 44 36 | encontrar las avenidas tan anchas, tan mudas, las persianas 45 30 | tres veces, las terribles andanadas de la puerta Maillot lo 46 17 | recuerdo- muy conmovido, con esa angustia que a todos nos producían 47 28 | cosas prohibidas. Entonces, animado por la comida, en el bienestar 48 4 | ante ella evocaba en su ánimo otra imagen no menos terrible. 49 2 | terrible mes de agosto del año pasado, tan lleno de tormentas 50 | ante 51 | antes 52 3 | en el mismo molde; una, antigua, terrosa, un poco desgastada 53 36 | suavemente y el coronel apareció en el balcón con su casco, 54 3 | crespos; ochenta años que aparentaban sesenta... Junto a él, de 55 2 | los Campos Elíseos, a un apartamento con balcón... ¿Adivinas 56 10 | La desventurada niña apenas tuvo valor para responderme. 57 26 | nada más... ¿Con qué fin apoderarse de las provincias?... ¿Qué 58 3 | resplandeciente y clara, en el apogeo del esplendor y la tersura 59 2 | de ahí para asistir una apoplejía fulminante. Allí vivía el 60 13 | íbamos lo suficientemente aprisa para él. ¡El anciano era 61 25 | con gesto de suficiencia y aprobación, criticaba, nos explicaba 62 30 | que la convalecencia se aproximaba, nuestra tarea junto al 63 5 | cierto es que esa noche, al aproximarme a su lecho, ya no hallé 64 30 | Inválidos. Otro día que habíamos arrastrado su lecho junto a la ventana - 65 28 | cierzo invernal y la nieve se arremolinaban contra las ventanas, el 66 36 | todos sus viejos y gloriosos arreos de coracero de Milhaud. 67 1 | metralla la historia del París asediado, cuando, poco antes de llegar 68 | así 69 36 | que queríamos impedir que asistiera al desfile de nuestras tropas, 70 2 | fui llamado de ahí para asistir una apoplejía fulminante. 71 36 | quieto tras la baranda, asombrado de encontrar las avenidas 72 36 | banderas por doquier, pero de aspecto singular; y nadie para marchar 73 36 | habían hecho ponerse en pie y ataviarse de tal forma. Lo cierto 74 30 | lo habían hecho saltar, atento el oído como un perro de 75 24 | Buen coronel! Era esa atmósfera de victoria y conquistas, 76 12 | todos los movimientos de avance: “Ahora van a ir ahí... 77 38 | confuso, una línea oscura que avanzaba en el naciente día... Luego, 78 25 | soldado en campaña, que avanzase sin descanso en el país 79 36 | asombrado de encontrar las avenidas tan anchas, tan mudas, las 80 36 | batallones prusianos se aventuraban tímidamente por la extensa 81 28 | progresando... No el de Berlín, ¡ay! Era la época del frío, 82 12 | me pedía consejo, y yo la ayudaba cuanto podía, aunque era 83 28 | manos, dándole de beber, ayudándolo a comer esas buenas cosas 84 25 | y después de Sedán, el ayudante de campo de MacMahon había 85 24 | dama rizada, en traje de baile, vestida de amarillo, con 86 35 | tiempo esperaba: MacMahon bajando por la avenida entre flores 87 12 | Baviera, MacMahon sobre el Báltico. Para ello, me pedía consejo, 88 12 | de Alemania, clavando sus banderitas, esforzándose en combinar 89 36 | estaba ahí, quieto tras la baranda, asombrado de encontrar 90 24 | mantener sus ilusiones, todo un baratillo del Primer Imperio. Retratos 91 36 | justamente a la hora en que los batallones prusianos se aventuraban 92 12 | sobre Berlín, Froissart en Baviera, MacMahon sobre el Báltico. 93 28 | guiándole las manos, dándole de beber, ayudándolo a comer esas 94 12 | Realmente daba pena, ver a la bella chiquilla inclinada día 95 28 | animado por la comida, en el bienestar de su habitación caldeada, 96 28 | fin pude procurarle pan blanco, carne fresca. Sólo los 97 3 | dientes magníficos; cabellos blancos y crespos; ochenta años 98 2 | nombre de Napoleón al pie del boletín de derrota.~ ~ 99 12 | los ejércitos, leerle los boletines militares. Realmente daba 100 28 | la época del frío, de los bombardeos, de las epidemias y del 101 41 | que vacilaba moviendo los brazos y caía rígido. Esta vez 102 25 | cartas alegres, un poco breves, tal como las escribiría 103 38 | día... Luego, poco a poco, brillaron las agujas de los cascos, 104 24 | reliquias imperiales, medallas, bronces, un peñasco de Santa Elena 105 28 | ayudándolo a comer esas buenas cosas prohibidas. Entonces, 106 18 | Bueno -me dijo-, ya ha comenzado 107 30 | creo que era el jueves de Buzenval-, divisó a los guardias nacionales 108 3 | rasgos; dientes magníficos; cabellos blancos y crespos; ochenta 109 3 | recibido un mazazo en la cabeza. De pie, debía de ser muy 110 | Cada 111 41 | vacilaba moviendo los brazos y caía rígido. Esta vez estaba 112 28 | bienestar de su habitación caldeada, mientras fuera el cierzo 113 24 | de Santa Elena bajo una campana de cristal, miniaturas representando 114 25 | escribiría un soldado en campaña, que avanzase sin descanso 115 28 | excoracero recordaba sus campañas en el norte y nos relataba 116 25 | de Sedán, el ayudante de campo de MacMahon había sido enviado 117 24 | pudiéramos decirle, lo que tan cándidamente le hacía creer en el sitio 118 27 | firme. Y se captaba tanto candor en sus palabras, una fe 119 24 | No podía oír el cañón de los fuertes. No podía 120 27 | esto con voz firme. Y se captaba tanto candor en sus palabras, 121 13 | Por desgracia, aunque capturábamos ciudades y ganábamos batallas, 122 24 | los cobres de los trofeos, cargados de reliquias imperiales, 123 25 | a hacerle hablar en unas cartas alegres, un poco breves, 124 17 | del cerco, yo subía a su casa -lo recuerdo- muy conmovido, 125 36 | apareció en el balcón con su casco, su enorme sable, todos 126 38 | brillaron las agujas de los cascos, los tamborcillos de Jena 127 28 | nieta, un poco pálida a causa de las privaciones, guiándole 128 2 | se levantaba de la mesa. Cayó fulminado al leer el nombre 129 30 | el oído como un perro de caza; nos vimos obligados a inventar 130 28 | norte y nos relataba por centésima vez la siniestra retirada 131 17 | El primer día del cerco, yo subía a su casa -lo 132 12 | El pobre hombre tenía el cerebro débil y se dejaba engañar 133 12 | daba pena, ver a la bella chiquilla inclinada día y noche sobre 134 38 | de las divisiones, por el choque de los sables, estalló la 135 28 | caldeada, mientras fuera el cierzo invernal y la nieve se arremolinaban 136 24 | con el talle ajustado y la cintura alta, toda la tiesa rigidez 137 13 | desgracia, aunque capturábamos ciudades y ganábamos batallas, nunca 138 3 | otra, resplandeciente y clara, en el apogeo del esplendor 139 28 | Sólo los había para él, claro está, y no puedes imaginar 140 24 | mangas abullonadas y los ojos claros; y todo ello: las consolas, 141 12 | sobre un mapa de Alemania, clavando sus banderitas, esforzándose 142 24 | consolas adornadas con los cobres de los trofeos, cargados 143 25 | las damas, un verdadero código de honor militar para uso 144 9 | se ha salvado! -le dije, cogiéndole las manos.~ ~ 145 12 | banderitas, esforzándose en combinar toda una batalla gloriosa: 146 30 | servido hasta entonces, comenzaba a disiparse. Dos o tres 147 30 | hacía dos meses ella no comía otra cosa. Día a día, sin 148 29 | Comprendes, hija? ¡Comíamos caballo!~ ~ 149 28 | Entonces, animado por la comida, en el bienestar de su habitación 150 2 | gloria y patriotismo, que al comienzo de la guerra se había ido 151 33 | niña acudió a recibirme completamente turbada:~ ~ 152 29 | Comprendes, hija? ¡Comíamos caballo!~ ~ 153 30 | La muchacha comprendía perfectamente. Desde hacía 154 32 | Fue sólo eso; pero comprendimos que en adelante había que 155 25 | generales sobre política y las condiciones de paz que se impondrían 156 36 | que de la puerta Maillot conduce a las Tullerías, la ventana 157 38 | Triunfo, había un zumbido confuso, una línea oscura que avanzaba 158 28 | había para comer galleta congelada y carne de caballo.~ ~ 159 28 | puedes imaginar nada más conmovedor que esos almuerzos de abuelo 160 17 | su casa -lo recuerdo- muy conmovido, con esa angustia que a 161 4 | El dolor de la niña me conmovió. Hija y nieta de soldado, 162 16 | quebranto, para permitir que la conociese. Decidimos, pues, que se 163 25 | honor militar para uso de conquistadores. También se mezclaban en 164 24 | atmósfera de victoria y conquistas, mucho más que cuanto pudiéramos 165 12 | Báltico. Para ello, me pedía consejo, y yo la ayudaba cuanto 166 4 | pero en el fondo, yo no conservaba ninguna esperanza. Teníamos 167 25 | mezclaban en ellas algunas consideraciones generales sobre política 168 12 | los primeros días no se consiguió nada. El pobre hombre tenía 169 10 | ejército... Nos miramos consternados. Ella se desesperaba al 170 25 | al lecho para leérsela, conteniendo las lágrimas. El coronel 171 17 | hombre sentado en su cama, contento y altivo:~ ~ 172 28 | Durante ese tiempo, el sitio continuaba progresando... No el de 173 3 | un poco desgastada en sus contornos, y la otra, resplandeciente 174 | contra 175 30 | embargo, a medida que la convalecencia se aproximaba, nuestra tarea 176 17 | muros, nuestros aledaños convertidos en fronteras. Encontré al 177 25 | respeto a la propiedad, la cortesía debida a las damas, un verdadero 178 28 | ayudándolo a comer esas buenas cosas prohibidas. Entonces, animado 179 4 | manera. Hasta la noche, todos creíamos en una gran victoria.~ ~ 180 30 | lecho junto a la ventana -creo que era el jueves de Buzenval-, 181 3 | magníficos; cabellos blancos y crespos; ochenta años que aparentaban 182 24 | Elena bajo una campana de cristal, miniaturas representando 183 25 | suficiencia y aprobación, criticaba, nos explicaba los pasajes 184 | cuan 185 25 | Ocupado Berlín, el resto era cuestión de paciencia. En ocasiones, 186 28 | Pero gracias a nuestros cuidados, a nuestros esfuerzos, a 187 36 | fuerte. De este modo se cuidó mucho de hablar con nadie; 188 12 | ver que sus previsiones se cumplían siempre.~ ~ 189 24 | miniaturas representando la misma dama rizada, en traje de baile, 190 28 | privaciones, guiándole las manos, dándole de beber, ayudándolo a comer 191 3 | mazazo en la cabeza. De pie, debía de ser muy alto; acostado, 192 25 | la propiedad, la cortesía debida a las damas, un verdadero 193 25 | vencidos. A este respecto debo agregar que no era exigente:~ ~ 194 16 | permitir que la conociese. Decidimos, pues, que se quedara.~ ~ 195 24 | más que cuanto pudiéramos decirle, lo que tan cándidamente 196 12 | tenía el cerebro débil y se dejaba engañar como un niño. Pero 197 10 | sin embargo, ¿qué hacer? ¡Dejarle la alegría, las ilusiones 198 36 | singular; y nadie para marchar delante de nuestros soldados.~ ~ 199 2 | tan lleno de tormentas y desastres, fui llamado de ahí para 200 25 | campaña, que avanzase sin descanso en el país conquistado. 201 10 | miramos consternados. Ella se desesperaba al pensar en su padre; yo 202 25 | alemana. Te podrás imaginar la desesperación de esa pobre niña, sin tener 203 36 | impedir que asistiera al desfile de nuestras tropas, para 204 3 | antigua, terrosa, un poco desgastada en sus contornos, y la otra, 205 13 | Por desgracia, aunque capturábamos ciudades 206 32 | adoptar muchas precauciones. Desgraciadamente, no tomamos las suficientes.~ ~ 207 24 | fuertes. No podía ver a ese desgraciado París, siniestro y trastornado. 208 5 | hombre. Su vista estaba despejada; su lengua, menos dificultosa. 209 1 | los obuses y a las aceras destruidas por la metralla la historia 210 10 | La desventurada niña apenas tuvo valor para 211 7 | a medida que yo le daba detalles sobre el hermoso triunfo 212 38 | Pero no! Allá, detrás del Arco de Triunfo, había 213 1 | la Estrella, el doctor se detuvo y mostrándome una de esas 214 3 | verlos juntos, hubiérase dicho que eran dos estupendas 215 25 | Alemania y ella se acercaba dichosa al lecho para leérsela, 216 27 | Dictaba esto con voz firme. Y se 217 3 | enorme. De hermosos rasgos; dientes magníficos; cabellos blancos 218 31 | y lo oímos gruñir entre dientes-: ¡ Pésimo uniforme! ¡ Pésimo 219 30 | al enfermo se tornaba más difícil. El entorpecimiento de todos 220 5 | despejada; su lengua, menos dificultosa. Se esforzó por sonreírme 221 9 | Pero si se ha salvado! -le dije, cogiéndole las manos.~ ~ 222 18 | Bueno -me dijo-, ya ha comenzado el sitio!~ ~ 223 30 | hasta entonces, comenzaba a disiparse. Dos o tres veces, las terribles 224 30 | y que ésas eran salvas disparadas en su honor en los Inválidos. 225 24 | su alrededor, hábilmente dispuesto para mantener sus ilusiones, 226 7 | triunfo de MacMahon, veía distenderse sus facciones, iluminarse 227 24 | siniestro y trastornado. Sólo divisaba desde su lecho una cara 228 38 | por el paso pesado de las divisiones, por el choque de los sables, 229 30 | el jueves de Buzenval-, divisó a los guardias nacionales 230 10 | responderme. Se acababa de divulgar la verdad sobre Richshoffen, 231 4 | El dolor de la niña me conmovió. 232 | donde 233 36 | un lazareto; banderas por doquier, pero de aspecto singular; 234 25 | viejo se inquietaba, no dormía. Entonces llegaba repentinamente 235 36 | Pobre padre Jouve! Sin duda había imaginado que queríamos 236 25 | No les hagas demasiado dura la invasión”... Y hacía 237 | e 238 5 | corriente magnética, un eco del júbilo nacional fue 239 4 | vuelve de una cosa así. En efecto, el enfermo permaneció en 240 28 | abuelo tan inocentemente egoísta: el viejo en su cama, lozano 241 10 | MacMahon y la derrota del ejército... Nos miramos consternados. 242 12 | corriente del movimiento de los ejércitos, leerle los boletines militares. 243 24 | bronces, un peñasco de Santa Elena bajo una campana de cristal, 244 | ellas 245 36 | tropas, para evitarle alguna emoción demasiado fuerte. De este 246 27 | hermosa, que era imposible no emocionarse al escucharlo.~ ~ 247 36 | esfuerzo de voluntad, qué empuje de vida le habían hecho 248 16 | corriente de la verdad, y yo lo encontraba demasiado débil, demasiado 249 36 | la baranda, asombrado de encontrar las avenidas tan anchas, 250 37 | pudo creer que se había engañado...~ ~ 251 12 | cerebro débil y se dejaba engañar como un niño. Pero al ir 252 25 | explicaba los pasajes medio engorrosos. Sin embargo, donde se mostraba 253 11 | dijo la heroica muchacha, enjugándose rápidamente las lágrimas 254 35 | acribilladas y las águilas ennegrecidas de pólvora...~ ~ 255 3 | habitación; tenía la cara ensangrentada e inerte, como si hubiera 256 13 | Cada día, al llegar yo, me enteraba de un nuevo hecho de armas.~ ~ 257 16 | demasiado débil, demasiado entorpecido por su gran quebranto, para 258 30 | tornaba más difícil. El entorpecimiento de todos sus sentidos, de 259 25 | imaginaria, ya que nada entraba en París, y después de Sedán, 260 11 | rápidamente las lágrimas y entrando, radiante, en la habitación 261 34 | Mañana van a entrar -me dijo.~ ~ 262 25 | campo de MacMahon había sido enviado a una fortaleza alemana. 263 28 | de los bombardeos, de las epidemias y del hambre. Pero gracias 264 28 | el de Berlín, ¡ay! Era la época del frío, de los bombardeos, 265 25 | hijo: “No olvides nunca que eres francés”, le decía... “ 266 30 | Bazaine sobre Berlín, y que ésas eran salvas disparadas en 267 25 | poco breves, tal como las escribiría un soldado en campaña, que 268 25 | las lágrimas. El coronel escuchaba religiosamente, sonreía 269 27 | imposible no emocionarse al escucharlo.~ ~ 270 12 | clavando sus banderitas, esforzándose en combinar toda una batalla 271 5 | lengua, menos dificultosa. Se esforzó por sonreírme y tartamudeó 272 36 | Todavía me pregunto qué esfuerzo de voluntad, qué empuje 273 28 | nuestros cuidados, a nuestros esfuerzos, a la inagotable ternura 274 | eso 275 | esos 276 4 | yo no conservaba ninguna esperanza. Teníamos que habérnosla 277 3 | clara, en el apogeo del esplendor y la tersura del molde nuevo.~ ~ 278 | Esta 279 28 | los había para él, claro está, y no puedes imaginar nada 280 16 | Entonces, los prusianos no estaban a más de ocho días de París... 281 15 | marcha!... En ocho días estaremos en Berlín.~ ~ 282 19 | Le miré estupefacto:~ ~ 283 3 | hubiérase dicho que eran dos estupendas medallas griegas acuñadas 284 4 | estado de inmovilidad y estupor durante tres días... En 285 36 | de nuestras tropas, para evitarle alguna emoción demasiado 286 4 | anciano tendido ante ella evocaba en su ánimo otra imagen 287 3 | Encontré al ex coracero tendido cuan largo 288 28 | contra las ventanas, el excoracero recordaba sus campañas en 289 25 | debo agregar que no era exigente:~ ~ 290 25 | aprobación, criticaba, nos explicaba los pasajes medio engorrosos. 291 36 | aventuraban tímidamente por la extensa vía que de la puerta Maillot 292 4 | París. Recordarás de qué extraña manera. Hasta la noche, 293 35 | tarde tenía una fisonomía extraordinaria. Es probable que nos oyera. 294 7 | MacMahon, veía distenderse sus facciones, iluminarse su rostro...~ ~ 295 27 | candor en sus palabras, una fe patriótica tan hermosa, 296 27 | Dictaba esto con voz firme. Y se captaba tanto candor 297 35 | que esa tarde tenía una fisonomía extraordinaria. Es probable 298 35 | bajando por la avenida entre flores y músicas, su hijo al lado 299 4 | mejor que pude; pero en el fondo, yo no conservaba ninguna 300 36 | en pie y ataviarse de tal forma. Lo cierto era que estaba 301 25 | embargo, donde se mostraba formidable era en las respuestas que 302 25 | había sido enviado a una fortaleza alemana. Te podrás imaginar 303 25 | No olvides nunca que eres francés”, le decía... “ generoso 304 35 | buen hombre pensaba en los franceses, en esa entrada triunfal 305 8 | joven me esperaba, pálida, frente a la puerta. Sollozaba.~ ~ 306 28 | procurarle pan blanco, carne fresca. Sólo los había para él, 307 28 | Berlín, ¡ay! Era la época del frío, de los bombardeos, de las 308 12 | gloriosa: Bazaine sobre Berlín, Froissart en Baviera, MacMahon sobre 309 17 | aledaños convertidos en fronteras. Encontré al buen hombre 310 12 | recobrando la salud, sus ideas se fueron haciendo más precisas. Había 311 36 | alguna emoción demasiado fuerte. De este modo se cuidó mucho 312 24 | podía oír el cañón de los fuertes. No podía ver a ese desgraciado 313 25 | conquistado. A veces, cuando las fuerzas la abandonaban, pasaban 314 10 | verdad sobre Richshoffen, la fuga de MacMahon y la derrota 315 2 | de tormentas y desastres, fui llamado de ahí para asistir 316 2 | levantaba de la mesa. Cayó fulminado al leer el nombre de Napoleón 317 2 | para asistir una apoplejía fulminante. Allí vivía el coronel Jouve, 318 35 | luciendo su uniforme de gala como en Lützen, saludando 319 28 | únicamente había para comer galleta congelada y carne de caballo.~ ~ 320 13 | capturábamos ciudades y ganábamos batallas, nunca íbamos lo 321 25 | algunas consideraciones generales sobre política y las condiciones 322 25 | francés”, le decía... “ generoso con esas pobres gentes. 323 25 | generoso con esas pobres gentes. No les hagas demasiado 324 25 | religiosamente, sonreía con gesto de suficiencia y aprobación, 325 2 | Imperio, viejo pletórico de gloria y patriotismo, que al comienzo 326 12 | combinar toda una batalla gloriosa: Bazaine sobre Berlín, Froissart 327 36 | sable, todos sus viejos y gloriosos arreos de coracero de Milhaud. 328 10 | no resistiría este nuevo golpe... Y, sin embargo, ¿qué 329 24 | Retratos de mariscales, grabados de batallas, el rey de Roma 330 28 | epidemias y del hambre. Pero gracias a nuestros cuidados, a nuestros 331 30 | amontonaban en la avenida de la Grande-Armée.~ ~ 332 1 | mostrándome una de esas grandes casas tan pomposamente agrupadas 333 3 | dos estupendas medallas griegas acuñadas en el mismo molde; 334 14 | una voz jubilosa que me gritaba:~ ~ 335 31 | buen hombre, y lo oímos gruñir entre dientes-: ¡ Pésimo 336 30 | Buzenval-, divisó a los guardias nacionales que se amontonaban 337 28 | causa de las privaciones, guiándole las manos, dándole de beber, 338 4 | esperanza. Teníamos que habérnosla con una hemiplejía total, 339 30 | Inválidos. Otro día que habíamos arrastrado su lecho junto 340 24 | habitación, a su alrededor, hábilmente dispuesto para mantener 341 35 | nos oyera. Sin embargo, hablamos de los prusianos, y el buen 342 25 | quizá enfermo, y obligada a hacerle hablar en unas cartas alegres, 343 | hacia 344 12 | salud, sus ideas se fueron haciendo más precisas. Había que 345 25 | esas pobres gentes. No les hagas demasiado dura la invasión”... 346 5 | aproximarme a su lecho, ya no hallé al mismo hombre. Su vista 347 28 | de las epidemias y del hambre. Pero gracias a nuestros 348 35 | meditando en ello después, he recordado que esa tarde 349 4 | Teníamos que habérnosla con una hemiplejía total, y a los ochenta años 350 | hemos 351 36 | persianas de las casas cerradas herméticamente... Un París siniestro como 352 27 | palabras, una fe patriótica tan hermosa, que era imposible no emocionarse 353 7 | le daba detalles sobre el hermoso triunfo de MacMahon, veía 354 3 | acostado, era enorme. De hermosos rasgos; dientes magníficos; 355 11 | bien, mentiré! -me dijo la heroica muchacha, enjugándose rápidamente 356 1 | destruidas por la metralla la historia del París asediado, cuando, 357 36 | siguiente, justamente a la hora en que los batallones prusianos 358 3 | tanto, que al verlos juntos, hubiérase dicho que eran dos estupendas 359 13 | ganábamos batallas, nunca íbamos lo suficientemente aprisa 360 12 | recobrando la salud, sus ideas se fueron haciendo más precisas. 361 2 | comienzo de la guerra se había ido a vivir a los Campos Elíseos, 362 7 | distenderse sus facciones, iluminarse su rostro...~ ~ 363 36 | padre Jouve! Sin duda había imaginado que queríamos impedir que 364 36 | imaginado que queríamos impedir que asistiera al desfile 365 24 | trofeos, cargados de reliquias imperiales, medallas, bronces, un peñasco 366 25 | condiciones de paz que se impondrían a los vencidos. A este respecto 367 41 | arriba, en el balcón, a un imponente anciano que vacilaba moviendo 368 27 | patriótica tan hermosa, que era imposible no emocionarse al escucharlo.~ ~ 369 12 | Se había impuesto una ruda tarea. En los primeros 370 28 | nuestros esfuerzos, a la inagotable ternura que se multiplicaba 371 12 | ver a la bella chiquilla inclinada día y noche sobre un mapa 372 26 | La indemnización de guerra y nada más... ¿ 373 3 | la cara ensangrentada e inerte, como si hubiera recibido 374 4 | permaneció en el mismo estado de inmovilidad y estupor durante tres días... 375 28 | almuerzos de abuelo tan inocentemente egoísta: el viejo en su 376 25 | noticias. Pero el viejo se inquietaba, no dormía. Entonces llegaba 377 13 | para él. ¡El anciano era insaciable!... Cada día, al llegar 378 28 | anciano no se alteró un solo instante. Hasta el fin pude procurarle 379 30 | disparadas en su honor en los Inválidos. Otro día que habíamos arrastrado 380 30 | caza; nos vimos obligados a inventar una última victoria de Bazaine 381 28 | mientras fuera el cierzo invernal y la nieve se arremolinaban 382 38 | cascos, los tamborcillos de Jena se pusieron a tocar y bajo 383 5 | corriente magnética, un eco del júbilo nacional fue al encuentro 384 14 | la puerta yo oía una voz jubilosa que me gritaba:~ ~ 385 30 | ventana -creo que era el jueves de Buzenval-, divisó a los 386 | juntos 387 36 | pero al día siguiente, justamente a la hora en que los batallones 388 35 | flores y músicas, su hijo al lado del mariscal, y él, el viejo, 389 3 | ex coracero tendido cuan largo era sobre la alfombra de 390 36 | París siniestro como un lazareto; banderas por doquier, pero 391 2 | mesa. Cayó fulminado al leer el nombre de Napoleón al 392 12 | movimiento de los ejércitos, leerle los boletines militares. 393 25 | acercaba dichosa al lecho para leérsela, conteniendo las lágrimas. 394 25 | aburría demasiado, se le leía una carta de su hijo, por 395 5 | vista estaba despejada; su lengua, menos dificultosa. Se esforzó 396 | les 397 2 | de Wissembourg cuando se levantaba de la mesa. Cayó fulminado 398 5 | nuestro pobre sordomudo en los limbos de su parálisis; pero lo 399 38 | un zumbido confuso, una línea oscura que avanzaba en el 400 2 | tormentas y desastres, fui llamado de ahí para asistir una 401 4 | noticias de Richshoffen llegaron a París. Recordarás de qué 402 2 | agosto del año pasado, tan lleno de tormentas y desastres, 403 3 | Junto a él, de rodillas y llorando, estaba su nieta. Se le 404 28 | egoísta: el viejo en su cama, lozano y sonriente, con la servilleta 405 35 | el viejo, en el balcón, luciendo su uniforme de gala como 406 35 | uniforme de gala como en Lützen, saludando las banderas 407 4 | padre en el Estado Mayor de Mac-Mahon, y la imagen de ese gran 408 5 | milagro, por qué corriente magnética, un eco del júbilo nacional 409 3 | hermosos rasgos; dientes magníficos; cabellos blancos y crespos; 410 14 | Doctor: hemos tomado Maguncia -me decía la joven, saliendo 411 34 | Mañana van a entrar -me dijo.~ ~ 412 25 | en las respuestas que le mandaba a su hijo: “No olvides nunca 413 4 | Recordarás de qué extraña manera. Hasta la noche, todos creíamos 414 24 | vestida de amarillo, con mangas abullonadas y los ojos claros; 415 24 | hábilmente dispuesto para mantener sus ilusiones, todo un baratillo 416 12 | inclinada día y noche sobre un mapa de Alemania, clavando sus 417 41 | Y los cuatro ulanos1 que marchaban en vanguardia pudieron ver, 418 36 | aspecto singular; y nadie para marchar delante de nuestros soldados.~ ~ 419 35 | músicas, su hijo al lado del mariscal, y él, el viejo, en el balcón, 420 4 | a su padre en el Estado Mayor de Mac-Mahon, y la imagen 421 3 | como si hubiera recibido un mazazo en la cabeza. De pie, debía 422 25 | nos explicaba los pasajes medio engorrosos. Sin embargo, 423 35 | abuelo? El hecho es que meditando en ello después, he recordado 424 11 | Pues bien, mentiré! -me dijo la heroica muchacha, 425 10 | Pero entonces habría que mentirle.~ ~ 426 28 | con la servilleta en el mentón; junto a él, su nieta, un 427 2 | agosto, de aquel terrible mes de agosto del año pasado, 428 2 | cuando se levantaba de la mesa. Cayó fulminado al leer 429 30 | perfectamente. Desde hacía dos meses ella no comía otra cosa. 430 1 | aceras destruidas por la metralla la historia del París asediado, 431 25 | conquistadores. También se mezclaban en ellas algunas consideraciones 432 | mi 433 | 434 30 | sus sentidos, de todos sus miembros, que tan bien nos había 435 | mientras 436 5 | Veinte mil prusianos muertos; el príncipe 437 5 | prisionero No por qué milagro, por qué corriente magnética, 438 36 | gloriosos arreos de coracero de Milhaud. Todavía me pregunto qué 439 25 | verdadero código de honor militar para uso de conquistadores. 440 24 | una campana de cristal, miniaturas representando la misma dama 441 10 | derrota del ejército... Nos miramos consternados. Ella se desesperaba 442 19 | Le miré estupefacto:~ ~ 443 | misma 444 24 | tiesa rigidez que estaba de moda en 1806... ¡Buen coronel! 445 36 | demasiado fuerte. De este modo se cuidó mucho de hablar 446 37 | Por un momento pudo creer que se había 447 25 | engorrosos. Sin embargo, donde se mostraba formidable era en las respuestas 448 1 | Estrella, el doctor se detuvo y mostrándome una de esas grandes casas 449 41 | imponente anciano que vacilaba moviendo los brazos y caía rígido. 450 12 | tenerlo al corriente del movimiento de los ejércitos, leerle 451 12 | Imperio!6 Sabía todos los movimientos de avance: “Ahora van a 452 | muchas 453 36 | avenidas tan anchas, tan mudas, las persianas de las casas 454 41 | rígido. Esta vez estaba bien muerto el coronel Jouve.~ ~FIN~ ~ 455 5 | Veinte mil prusianos muertos; el príncipe real prisionero 456 28 | inagotable ternura que se multiplicaba alrededor de él, la serenidad 457 35 | la avenida entre flores y músicas, su hijo al lado del mariscal, 458 38 | oscura que avanzaba en el naciente día... Luego, poco a poco, 459 5 | magnética, un eco del júbilo nacional fue al encuentro de nuestro 460 30 | Buzenval-, divisó a los guardias nacionales que se amontonaban en la 461 2 | fulminado al leer el nombre de Napoleón al pie del boletín de derrota.~ ~ 462 23 | Decía esto con un tono tan natural y tranquilo... ¿Cómo habría 463 28 | el cierzo invernal y la nieve se arremolinaban contra 464 | ninguna 465 2 | Cayó fulminado al leer el nombre de Napoleón al pie del boletín 466 28 | recordaba sus campañas en el norte y nos relataba por centésima 467 | nuestra 468 | nuestro 469 | o 470 25 | de todo, quizá enfermo, y obligada a hacerle hablar en unas 471 30 | perro de caza; nos vimos obligados a inventar una última victoria 472 1 | muros acribillados por los obuses y a las aceras destruidas 473 25 | cuestión de paciencia. En ocasiones, cuando el viejo se aburría 474 25 | partir de entonces, nuestras ocupaciones militares se simplificaron. 475 25 | militares se simplificaron. Ocupado Berlín, el resto era cuestión 476 22 | Oh, sí doctor!... Es la gran 477 14 | a través de la puerta yo oía una voz jubilosa que me 478 30 | hecho saltar, atento el oído como un perro de caza; nos 479 31 | preguntó el buen hombre, y lo oímos gruñir entre dientes-: ¡ 480 24 | No podía oír el cañón de los fuertes. 481 24 | mangas abullonadas y los ojos claros; y todo ello: las 482 25 | le mandaba a su hijo: “No olvides nunca que eres francés”, 483 12 | a hacer , y lo ponía muy orgulloso ver que sus previsiones 484 38 | zumbido confuso, una línea oscura que avanzaba en el naciente 485 | Otro 486 35 | extraordinaria. Es probable que nos oyera. Sin embargo, hablamos de 487 25 | el resto era cuestión de paciencia. En ocasiones, cuando el 488 25 | avanzase sin descanso en el país conquistado. A veces, cuando 489 27 | captaba tanto candor en sus palabras, una fe patriótica tan hermosa, 490 28 | Hasta el fin pude procurarle pan blanco, carne fresca. Sólo 491 5 | sordomudo en los limbos de su parálisis; pero lo cierto es que esa 492 3 | estaba su nieta. Se le parecía tanto, que al verlos juntos, 493 25 | A partir de entonces, nuestras ocupaciones 494 25 | fuerzas la abandonaban, pasaban semanas sin que hubiera 495 2 | terrible mes de agosto del año pasado, tan lleno de tormentas 496 25 | criticaba, nos explicaba los pasajes medio engorrosos. Sin embargo, 497 38 | Estrella, acompasada por el paso pesado de las divisiones, 498 27 | en sus palabras, una fe patriótica tan hermosa, que era imposible 499 2 | viejo pletórico de gloria y patriotismo, que al comienzo de la guerra 500 25 | política y las condiciones de paz que se impondrían a los 501 12 | el Báltico. Para ello, me pedía consejo, y yo la ayudaba 502 12 | militares. Realmente daba pena, ver a la bella chiquilla 503 24 | imperiales, medallas, bronces, un peñasco de Santa Elena bajo una 504 35 | prusianos, y el buen hombre pensaba en los franceses, en esa 505 30 | La muchacha comprendía perfectamente. Desde hacía dos meses ella 506 4 | así. En efecto, el enfermo permaneció en el mismo estado de inmovilidad 507 16 | su gran quebranto, para permitir que la conociese. Decidimos, 508 30 | atento el oído como un perro de caza; nos vimos obligados 509 36 | tan anchas, tan mudas, las persianas de las casas cerradas herméticamente... 510 38 | acompasada por el paso pesado de las divisiones, por el 511 2 | del Primer Imperio, viejo pletórico de gloria y patriotismo, 512 25 | generoso con esas pobres gentes. No les hagas demasiado 513 26 | las provincias?... ¿Qué podemos hacer de Francia con Alemania?...~ ~ 514 23 | tranquilo... ¿Cómo habría podido él sospechar nada?~ ~ 515 25 | una fortaleza alemana. Te podrás imaginar la desesperación 516 25 | consideraciones generales sobre política y las condiciones de paz 517 35 | águilas ennegrecidas de pólvora...~ ~ 518 1 | de esas grandes casas tan pomposamente agrupadas alrededor del 519 16 | situación de Francia lo pondría al corriente de la verdad, 520 36 | de vida le habían hecho ponerse en pie y ataviarse de tal 521 12 | lo que van a hacer , y lo ponía muy orgulloso ver que sus 522 32 | había que adoptar muchas precauciones. Desgraciadamente, no tomamos 523 12 | ideas se fueron haciendo más precisas. Había que tenerlo al corriente 524 25 | nunca acabar, adorables prédicas sobre el respeto a la propiedad, 525 16 | ocho días de París... Nos preguntábamos si no sería mejor trasladarlo 526 1 | Elíseos con el doctor V..., preguntando a los muros acribillados 527 36 | coracero de Milhaud. Todavía me pregunto qué esfuerzo de voluntad, 528 31 | Qué tropas son esas? -preguntó el buen hombre, y lo oímos 529 2 | Adivinas para qué? Para presenciar la entrada triunfal de nuestras 530 12 | muy orgulloso ver que sus previsiones se cumplían siempre.~ ~ 531 5 | mil prusianos muertos; el príncipe real prisionero No por 532 28 | poco pálida a causa de las privaciones, guiándole las manos, dándole 533 25 | sabiéndolo prisionero, privado de todo, quizá enfermo, 534 35 | fisonomía extraordinaria. Es probable que nos oyera. Sin embargo, 535 28 | instante. Hasta el fin pude procurarle pan blanco, carne fresca. 536 17 | angustia que a todos nos producían las puertas cerradas de 537 28 | tiempo, el sitio continuaba progresando... No el de Berlín, ¡ay! 538 28 | comer esas buenas cosas prohibidas. Entonces, animado por la 539 25 | prédicas sobre el respeto a la propiedad, la cortesía debida a las 540 41(1)| Ulano: soldado prusiano. 541 24 | conquistas, mucho más que cuanto pudiéramos decirle, lo que tan cándidamente 542 41 | marchaban en vanguardia pudieron ver, allá arriba, en el 543 37 | Por un momento pudo creer que se había engañado...~ ~ 544 28 | para él, claro está, y no puedes imaginar nada más conmovedor 545 17 | todos nos producían las puertas cerradas de París, la batalla 546 38 | tamborcillos de Jena se pusieron a tocar y bajo el arco de 547 16 | entorpecido por su gran quebranto, para permitir que la conociese. 548 16 | Decidimos, pues, que se quedara.~ ~ 549 36 | duda había imaginado que queríamos impedir que asistiera al 550 | quien 551 36 | cierto era que estaba ahí, quieto tras la baranda, asombrado 552 25 | prisionero, privado de todo, quizá enfermo, y obligada a hacerle 553 11 | las lágrimas y entrando, radiante, en la habitación del abuelo.~ ~ 554 11 | heroica muchacha, enjugándose rápidamente las lágrimas y entrando, 555 3 | era enorme. De hermosos rasgos; dientes magníficos; cabellos 556 5 | prusianos muertos; el príncipe real prisionero No por qué 557 12 | los boletines militares. Realmente daba pena, ver a la bella 558 3 | inerte, como si hubiera recibido un mazazo en la cabeza. 559 2 | tropas... ¡Pobre viejo! Recibió la noticia de Wissembourg 560 33 | llegaba, la niña acudió a recibirme completamente turbada:~ ~ 561 12 | como un niño. Pero al ir recobrando la salud, sus ideas se fueron 562 25 | la invasión”... Y hacía recomendaciones de nunca acabar, adorables 563 28 | ventanas, el excoracero recordaba sus campañas en el norte 564 35 | meditando en ello después, he recordado que esa tarde tenía una 565 4 | Richshoffen llegaron a París. Recordarás de qué extraña manera. Hasta 566 1 | Recorríamos la avenida de los Campos 567 17 | yo subía a su casa -lo recuerdo- muy conmovido, con esa angustia 568 28 | campañas en el norte y nos relataba por centésima vez la siniestra 569 25 | lágrimas. El coronel escuchaba religiosamente, sonreía con gesto de suficiencia 570 24 | los trofeos, cargados de reliquias imperiales, medallas, bronces, 571 25 | dormía. Entonces llegaba repentinamente una carta de Alemania y 572 24 | campana de cristal, miniaturas representando la misma dama rizada, en 573 10 | el viejo... De seguro, no resistiría este nuevo golpe... Y, sin 574 25 | impondrían a los vencidos. A este respecto debo agregar que no era 575 25 | adorables prédicas sobre el respeto a la propiedad, la cortesía 576 3 | sus contornos, y la otra, resplandeciente y clara, en el apogeo del 577 10 | niña apenas tuvo valor para responderme. Se acababa de divulgar 578 25 | mostraba formidable era en las respuestas que le mandaba a su hijo: “ 579 25 | simplificaron. Ocupado Berlín, el resto era cuestión de paciencia. 580 28 | centésima vez la siniestra retirada de Rusia, en la que únicamente 581 24 | baratillo del Primer Imperio. Retratos de mariscales, grabados 582 10 | ilusiones que le habían hecho revivir!... Pero entonces habría 583 24 | cintura alta, toda la tiesa rigidez que estaba de moda en 1806... ¡ 584 41 | moviendo los brazos y caía rígido. Esta vez estaba bien muerto 585 24 | representando la misma dama rizada, en traje de baile, vestida 586 3 | sesenta... Junto a él, de rodillas y llorando, estaba su nieta. 587 7 | facciones, iluminarse su rostro...~ ~ 588 12 | Se había impuesto una ruda tarea. En los primeros días 589 28 | la siniestra retirada de Rusia, en la que únicamente había 590 20 | Cómo, coronel! ¿Usted sabe?...~ ~ 591 12 | bajo el Primer Imperio!6 Sabía todos los movimientos de 592 25 | tener noticias de su padre, sabiéndolo prisionero, privado de todo, 593 36 | con su casco, su enorme sable, todos sus viejos y gloriosos 594 38 | divisiones, por el choque de los sables, estalló la Marcha Triunfal 595 8 | Cuando salí, la joven me esperaba, pálida, 596 14 | Maguncia -me decía la joven, saliendo a mi encuentro con una triste 597 30 | Maillot lo habían hecho saltar, atento el oído como un 598 12 | Pero al ir recobrando la salud, sus ideas se fueron haciendo 599 35 | de gala como en Lützen, saludando las banderas acribilladas 600 9 | Pero si se ha salvado! -le dije, cogiéndole las 601 30 | Berlín, y que ésas eran salvas disparadas en su honor en 602 24 | bronces, un peñasco de Santa Elena bajo una campana de 603 38 | estalló la Marcha Triunfal de Schubert...~ ~ 604 12 | el abuelo quien mejor nos secundaba en la imaginaria invasión. ¡ 605 25 | entraba en París, y después de Sedán, el ayudante de campo de 606 10 | pensar en el viejo... De seguro, no resistiría este nuevo 607 25 | la abandonaban, pasaban semanas sin que hubiera noticias. 608 17 | Encontré al buen hombre sentado en su cama, contento y altivo:~ ~ 609 30 | entorpecimiento de todos sus sentidos, de todos sus miembros, 610 | ser 611 28 | multiplicaba alrededor de él, la serenidad del anciano no se alteró 612 16 | Nos preguntábamos si no sería mejor trasladarlo a provincias; 613 30 | que tan bien nos había servido hasta entonces, comenzaba 614 28 | lozano y sonriente, con la servilleta en el mentón; junto a él, 615 3 | ochenta años que aparentaban sesenta... Junto a él, de rodillas 616 25 | campo de MacMahon había sido enviado a una fortaleza 617 | siempre 618 36 | hablar con nadie; pero al día siguiente, justamente a la hora en 619 39 | entonces, en el sombrío silencio de la plaza, estalló un 620 25 | ocupaciones militares se simplificaron. Ocupado Berlín, el resto 621 36 | doquier, pero de aspecto singular; y nadie para marchar delante 622 28 | relataba por centésima vez la siniestra retirada de Rusia, en la 623 16 | pero una vez fuera, la situación de Francia lo pondría al 624 36 | marchar delante de nuestros soldados.~ ~ 625 8 | pálida, frente a la puerta. Sollozaba.~ ~ 626 28 | anciano no se alteró un solo instante. Hasta el fin pude 627 39 | Y, entonces, en el sombrío silencio de la plaza, estalló 628 31 | Qué tropas son esas? -preguntó el buen 629 25 | escuchaba religiosamente, sonreía con gesto de suficiencia 630 5 | dificultosa. Se esforzó por sonreírme y tartamudeó dos veces:~ ~ 631 28 | viejo en su cama, lozano y sonriente, con la servilleta en el 632 14 | encuentro con una triste sonrisa; y a través de la puerta 633 5 | encuentro de nuestro pobre sordomudo en los limbos de su parálisis; 634 23 | Cómo habría podido él sospechar nada?~ ~ 635 36 | ventana de arriba se abrió suavemente y el coronel apareció en 636 17 | primer día del cerco, yo subía a su casa -lo recuerdo- 637 25 | religiosamente, sonreía con gesto de suficiencia y aprobación, criticaba, 638 13 | batallas, nunca íbamos lo suficientemente aprisa para él. ¡El anciano 639 32 | Desgraciadamente, no tomamos las suficientes.~ ~ 640 25 | una carta de su hijo, por supuesto imaginaria, ya que nada 641 24 | mariscales, las damas con el talle ajustado y la cintura alta, 642 | También 643 38 | agujas de los cascos, los tamborcillos de Jena se pusieron a tocar 644 | tantas 645 5 | esforzó por sonreírme y tartamudeó dos veces:~ ~ 646 | Te 647 10 | al pensar en su padre; yo temblaba al pensar en el viejo... 648 | tener 649 12 | más precisas. Había que tenerlo al corriente del movimiento 650 4 | conservaba ninguna esperanza. Teníamos que habérnosla con una hemiplejía 651 28 | esfuerzos, a la inagotable ternura que se multiplicaba alrededor 652 30 | disiparse. Dos o tres veces, las terribles andanadas de la puerta Maillot 653 3 | mismo molde; una, antigua, terrosa, un poco desgastada en sus 654 3 | apogeo del esplendor y la tersura del molde nuevo.~ ~ 655 [Título]| TEXTO~ ~ 656 24 | la cintura alta, toda la tiesa rigidez que estaba de moda 657 36 | prusianos se aventuraban tímidamente por la extensa vía que de 658 38 | tamborcillos de Jena se pusieron a tocar y bajo el arco de la Estrella, 659 36 | de coracero de Milhaud. Todavía me pregunto qué esfuerzo 660 14 | Doctor: hemos tomado Maguncia -me decía la joven, 661 32 | precauciones. Desgraciadamente, no tomamos las suficientes.~ ~ 662 23 | Decía esto con un tono tan natural y tranquilo... ¿ 663 2 | año pasado, tan lleno de tormentas y desastres, fui llamado 664 30 | tarea junto al enfermo se tornaba más difícil. El entorpecimiento 665 4 | habérnosla con una hemiplejía total, y a los ochenta años no 666 24 | la misma dama rizada, en traje de baile, vestida de amarillo, 667 4 | imagen no menos terrible. La tranquilicé lo mejor que pude; pero 668 23 | con un tono tan natural y tranquilo... ¿Cómo habría podido él 669 36 | era que estaba ahí, quieto tras la baranda, asombrado de 670 16 | preguntábamos si no sería mejor trasladarlo a provincias; pero una vez 671 24 | desgraciado París, siniestro y trastornado. Sólo divisaba desde su 672 14 | una triste sonrisa; y a través de la puerta yo oía una 673 14 | saliendo a mi encuentro con una triste sonrisa; y a través de la 674 24 | adornadas con los cobres de los trofeos, cargados de reliquias imperiales, 675 36 | puerta Maillot conduce a las Tullerías, la ventana de arriba se 676 33 | recibirme completamente turbada:~ ~ 677 10 | desventurada niña apenas tuvo valor para responderme. 678 41(1)| Ulano: soldado prusiano. 679 41 | Y los cuatro ulanos1 que marchaban en vanguardia 680 30 | obligados a inventar una última victoria de Bazaine sobre 681 | unas 682 28 | retirada de Rusia, en la que únicamente había para comer galleta 683 25 | código de honor militar para uso de conquistadores. También 684 | Usted 685 1 | Campos Elíseos con el doctor V..., preguntando a los muros 686 41 | un imponente anciano que vacilaba moviendo los brazos y caía 687 10 | desventurada niña apenas tuvo valor para responderme. Se acababa 688 41 | ulanos1 que marchaban en vanguardia pudieron ver, allá arriba, 689 7 | hermoso triunfo de MacMahon, veía distenderse sus facciones, 690 5 | Veinte mil prusianos muertos; el 691 25 | que se impondrían a los vencidos. A este respecto debo agregar 692 25 | cortesía debida a las damas, un verdadero código de honor militar 693 3 | le parecía tanto, que al verlos juntos, hubiérase dicho 694 2 | Ves esas cuatro ventanas cerradas 695 24 | rizada, en traje de baile, vestida de amarillo, con mangas 696 24 | batallas, el rey de Roma vestido de niño; luego, consolas 697 36 | tímidamente por la extensa vía que de la puerta Maillot 698 36 | voluntad, qué empuje de vida le habían hecho ponerse 699 36 | enorme sable, todos sus viejos y gloriosos arreos de coracero 700 30 | como un perro de caza; nos vimos obligados a inventar una 701 5 | hallé al mismo hombre. Su vista estaba despejada; su lengua, 702 2 | apoplejía fulminante. Allí vivía el coronel Jouve, un coracero 703 2 | la guerra se había ido a vivir a los Campos Elíseos, a 704 36 | pregunto qué esfuerzo de voluntad, qué empuje de vida le habían 705 21 | Su nieta se volvió hacia mí:~ ~ 706 4 | a los ochenta años no se vuelve de una cosa así. En efecto, 707 2 | viejo! Recibió la noticia de Wissembourg cuando se levantaba de la 708 38 | Arco de Triunfo, había un zumbido confuso, una línea oscura
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