negrita = Texto principal
    Pár.     gris = Texto de comentario

1 18 | FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ ~ ~ 2 2 | pobres libros, que se venían abajo por pilas, parecían dispuestos 3 11 | hablábamos antes, en el abandono de los envíos, de las dedicatorias... ¡ 4 2 | por los puestos de viejo, abiertos por el viento y la ociosidad.~ ~ 5 7 | sensación deliciosa produce abrir el primer ejemplar de su 6 18 | De la Academia Francesa!... -Y desapareció.~ ~ 7 6 | espera, las manos se habrían acelerado, las letras se habrían colocado 8 15 | aficionado a los libros se acercaba a la mesa. Su mano se posó, 9 11 | las puertas sordas, ni las acogidas frías, ni el viento, ni 10 14 | de lámpara; y pese a su actitud recogida, su mirada y su 11 15 | mejillas. La magia del libro actuaba en él. Finalmente, no aguantando 12 1 | estudio despótico se había adueñado de todo el bienestar, de 13 15 | iluminaban y la sangre le afluía a las mejillas. La magia 14 2 | papeles sin polvo podían agradar a la vista: se sentía la 15 7 | no son más que un poco de agua, unas gotas descoloridas 16 15 | actuaba en él. Finalmente, no aguantando más, cogió uno:~ ~ 17 | ahí 18 8 | en la página triste de la alcaldía, tan risueño, tan alegre 19 8 | alcaldía, tan risueño, tan alegre en la portada de color claro. 20 3 | cargado, jadeante, entró alegremente y dejó sobre la mesa un 21 8 | no había tenido ni esas alegrías ni esas desilusiones respecto 22 1 | Ha muerto!» me dijo alguien en la escalera. Desde hacía 23 | alguna 24 8 | pesada, dormida sobre la almohada y, a su lado, aquel libro 25 2 | súbitamente. Detrás de la cama, un alto armario de roble, desbordando 26 7 | circundadas de azul, de amarillo, como si se tuviera la cabeza 27 5 | por el muerto... ¡Pobre amigo! Era su último libro, aquél 28 10 | ustedes también, todos ustedes amigos que escriben. Es un aficionado 29 2 | sentado a su mesa, este amontonamiento, estos papeles sin polvo 30 17 | para el señor Sainte-Beuve, añadió gravemente con una entonación 31 14 | ejemplares, con el canto ancho, sin recortar, con grandes 32 6 | podido ver aquella mirada de angustia y de espera, las manos se 33 7 | mezcla algo de tristeza, la añoranza de no haber dicho todo cuanto 34 5 | pruebas de imprenta! ¡Qué ansias por tener en sus manos el 35 10 | como un volumen tuyo es anunciado, viene a llamar a tu puerta 36 8 | completamente nuevo, que iba a aparecer en los escaparates, a mezclarse 37 2 | sillas, sobre el escritorio, apilados en el suelo en los rincones, 38 14 | un poco de vergüenza, de apuro de marcharse inmediatamente, 39 5 | amigo! Era su último libro, aquél en el que había puesto todas 40 | aquellos 41 11 | en la calle de la Pompe arañando la diminuta puerta del patriarca 42 7 | depositadas éstas sobre la arena, no son más que un poco 43 2 | Detrás de la cama, un alto armario de roble, desbordando manuscritos 44 8 | retinas, con el nombre del autor, el mismo nombre inscrito 45 2 | en la gran biblioteca del azar, dispersa por las tiendas, 46 7 | resplandecen, circundadas de azul, de amarillo, como si se 47 2 | en una cama de hierro muy baja; y la mesa cargada de papeles, 48 7 | de ti parecía siempre más bella que la que se ha hecho. ¡ 49 3 | Acababa de besarlo y permanecía allí, de pie, 50 1 | había adueñado de todo el bienestar, de toda la claridad de 51 14 | estuvo bien hondo en su bolsillo, permaneció sin moverse, 52 7 | un libro se parece a esas bonitas medusas del Mediterráneo 53 11 | drama de Sardou bajo el brazo. Y así, siempre trotando, 54 10 | Entra sonriente, encorvado, bulle a tu alrededor, te llama 55 11 | siempre trotando, siempre buscando, llena su vida sin hacer 56 15 | estaba representándose a la cabecera del muerto. Suavemente, 57 2 | cargada de papeles, su gran caligrafía interrumpida en mitad de 58 14 | cuantos ejemplares, con el canto ancho, sin recortar, con 59 6 | nuevo y en la nitidez de los caracteres, aquel pensamiento que él 60 2 | hierro muy baja; y la mesa cargada de papeles, su gran caligrafía 61 3 | dependiente de librería, cargado, jadeante, entró alegremente 62 1 | de toda la claridad de la casa.~ ~ 63 15 | Su mano se posó, como por casualidad, sobre uno de los volúmenes; 64 | cerca 65 7 | en la gran ebullición del cerebro donde siempre está algo 66 8 | Desgraciadamente, el pobre chico no había tenido ni esas 67 | cierto 68 7 | las letras resplandecen, circundadas de azul, de amarillo, como 69 1 | el bienestar, de toda la claridad de la casa.~ ~ 70 8 | alegre en la portada de color claro. El problema del alma y 71 14 | desgraciado estaba deseando cogerlos!~ ~ 72 11 | tan a punto, sabe tan bien cogerte en medio de esa alegría 73 13 | Ah! coja usted un ejemplar -le dije 74 6 | acelerado, las letras se habrían colocado debidamente en las páginas, 75 8 | alegre en la portada de color claro. El problema del alma 76 15 | de mis lágrimas, aquella comedia lamentable que estaba representándose 77 8 | a su lado, aquel libro completamente nuevo, que iba a aparecer 78 8 | estar presente allí por completo, entre aquel cuerpo rígido 79 17 | gravemente con una entonación de compunción intraducible:~ ~ 80 7 | donde siempre está algo confusa! Cuando se es joven produce 81 14 | las gafas con expresión conmovida. ¿Qué estaba esperando? ¿ 82 10 | ojillos vivos y fisgadores que conozco, y ustedes también, todos 83 3 | aún impresionado por el contacto de aquella frente fría y 84 18 | Y desapareció.~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ ~ ~ 85 17 | quitara, quizá también para convencerme de que era para el señor 86 1 | algo inesperado. Con el corazón triste y los labios temblorosos, 87 5 | temblorosas por la fiebre, habían corregido las pruebas de imprenta! ¡ 88 7 | hecho. ¡Se pierden tantas cosas en el viaje de la cabeza 89 | cuanto 90 | cuánto 91 | cuantos 92 14 | grandes márgenes, florones y culos de lámpara; y pese a su 93 2 | aún de pie en el tintero, daban fe de que la muerte lo había 94 6 | es decir, un día antes, y darle al moribundo la alegría 95 12 | la pasión por los libros debía ser muy fuerte en este hombre 96 6 | letras se habrían colocado debidamente en las páginas, las páginas 97 11 | abandono de los envíos, de las dedicatorias... ¡Ah! ¡qué terrible hombrecillo 98 15 | observar... Yo mismo me había dejado distraer de mi emoción y 99 3 | jadeante, entró alegremente y dejó sobre la mesa un paquete 100 7 | hastía jamás. ¡Qué sensación deliciosa produce abrir el primer 101 | demás 102 7 | decir. La obra que había dentro de ti parecía siempre más 103 3 | la puerta se abrió. Un dependiente de librería, cargado, jadeante, 104 7 | como matices flotantes; depositadas éstas sobre la arena, no 105 11 | hombrecillo al que nada desanima, ni las puertas sordas, 106 18 | Academia Francesa!... -Y desapareció.~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 107 2 | un alto armario de roble, desbordando manuscritos y papeles, se 108 7 | poco de agua, unas gotas descoloridas que el viento seca de inmediato.~ ~ 109 | Desde 110 14 | el muy desgraciado estaba deseando cogerlos!~ ~ 111 8 | Desgraciadamente, el pobre chico no había 112 14 | clavados allí ... ¡Y el muy desgraciado estaba deseando cogerlos!~ ~ 113 8 | ni esas alegrías ni esas desilusiones respecto a su última obra. 114 7 | Cuando se es joven produce deslumbramiento: las letras resplandecen, 115 1 | hombre de letras donde el despacho ocupaba la mayor parte, 116 1 | parte, donde el estudio despótico se había adueñado de todo 117 8 | olvidar, y aquel libro que se desprende de él, como un alma visible, 118 2 | había golpeado súbitamente. Detrás de la cama, un alto armario 119 10 | Me la vuelta y vi, bajo unas 120 6 | llegar a tiempo, es decir, un día antes, y darle al moribundo 121 7 | la añoranza de no haber dicho todo cuanto se quería decir. 122 13 | coja usted un ejemplar -le dije impaciente.~ ~ 123 11 | de la Pompe arañando la diminuta puerta del patriarca de 124 15 | uno de los volúmenes; le dio la vuelta, lo abrió, palpó 125 4 | quitó la gorra y se retiró discretamente.~ ~ 126 2 | gran biblioteca del azar, dispersa por las tiendas, por los 127 2 | abajo por pilas, parecían dispuestos a marcharse, a perderse 128 11 | viento, ni la lluvia, ni las distancias! Por la mañana se le encuentra 129 15 | Yo mismo me había dejado distraer de mi emoción y seguía, 130 10 | vuelta y vi, bajo unas gafas doradas, unos ojillos vivos y fisgadores 131 8 | cabeza inerte y pesada, dormida sobre la almohada y, a su 132 10 | a llamar a tu puerta con dos golpecitos tímidos y persistentes 133 11 | regresa de Marly con el nuevo drama de Sardou bajo el brazo. 134 18 | desapareció.~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ ~ ~ 135 7 | relieve, y no en la gran ebullición del cerebro donde siempre 136 7 | plena vida, hay en ello efectivamente para el escritor una felicidad 137 14 | acababa de ver unos cuantos ejemplares, con el canto ancho, sin 138 | ello 139 1 | encontrar en esta puerta; y, sin embargo, me sorprendió como algo 140 15 | había dejado distraer de mi emoción y seguía, a través de mis 141 6 | encuadernadores, toda esa masa empleada en la obra de una sola persona, 142 2 | papeles, se entreabría por encima de su cabeza. A su alrededor, 143 10 | parecen. Entra sonriente, encorvado, bulle a tu alrededor, te 144 6 | impresores, los gerentes, los encuadernadores, toda esa masa empleada 145 11 | distancias! Por la mañana se le encuentra en la calle de la Pompe 146 5 | tanta impaciencia por el enfermo y recibido por el muerto... ¡ 147 14 | No lo cogió, lo engulló. Luego, una vez que el volumen 148 8 | cuerpo rígido que iban a enterrar, a olvidar, y aquel libro 149 17 | añadió gravemente con una entonación de compunción intraducible:~ ~ 150 10 | persistentes que se le parecen. Entra sonriente, encorvado, bulle 151 | entre 152 1 | los labios temblorosos, entré en esta humilde vivienda 153 2 | manuscritos y papeles, se entreabría por encima de su cabeza. 154 3 | librería, cargado, jadeante, entró alegremente y dejó sobre 155 2 | vista: se sentía la vida, el entusiasmo en el trabajo. Pero, en 156 11 | antes, en el abandono de los envíos, de las dedicatorias... ¡ 157 14 | la mesa, con el papel de envolver a medio quitar, acababa 158 1 | me dijo alguien en la escalera. Desde hacía ya unos días 159 8 | que iba a aparecer en los escaparates, a mezclarse con los ruidos 160 10 | todos ustedes amigos que escriben. Es un aficionado a los 161 2 | al pie de la cama. Cuando escribía ahí, sentado a su mesa, 162 7 | ello efectivamente para el escritor una felicidad de la que 163 2 | sobre las sillas, sobre el escritorio, apilados en el suelo en 164 5 | esperanzas. ¡Con cuánto esmero sus manos, ya temblorosas 165 | eso 166 6 | mirada de angustia y de espera, las manos se habrían acelerado, 167 1 | Desde hacía ya unos días esperaba la lúgubre noticia. Sabía 168 5 | llegaba con un mes de retraso, esperado con tanta impaciencia por 169 14 | expresión conmovida. ¿Qué estaba esperando? ¿Qué era lo que le retenía? ¿ 170 5 | que había puesto todas sus esperanzas. ¡Con cuánto esmero sus 171 7 | del cerebro donde siempre está algo confusa! Cuando se 172 14 | mirada y su pensamiento estaban clavados allí ... ¡Y el 173 2 | por todas partes, en las estanterías, sobre las sillas, sobre 174 | estar 175 7 | matices flotantes; depositadas éstas sobre la arena, no son más 176 | éste 177 | estos 178 1 | la mayor parte, donde el estudio despótico se había adueñado 179 14 | una vez que el volumen estuvo bien hondo en su bolsillo, 180 14 | secándose las gafas con expresión conmovida. ¿Qué estaba esperando? ¿ 181 11 | éste es el único que le falta. ¿Hay alguna forma de negárselo? 182 2 | pie en el tintero, daban fe de que la muerte lo había 183 7 | efectivamente para el escritor una felicidad de la que no se hastía jamás. ¡ 184 | FIN 185 15 | del libro actuaba en él. Finalmente, no aguantando más, cogió 186 10 | doradas, unos ojillos vivos y fisgadores que conozco, y ustedes también, 187 14 | recortar, con grandes márgenes, florones y culos de lámpara; y pese 188 7 | por el mar como matices flotantes; depositadas éstas sobre 189 8 | llevarían en la memoria, en el fondo de sus retinas, con el nombre 190 11 | que le falta. ¿Hay alguna forma de negárselo? Llega tan 191 18 | De la Academia Francesa!... -Y desapareció.~ ~FIN~ ~ 192 3 | por el contacto de aquella frente fría y pesada como una piedra. 193 6 | de encontrar reflejado, fresco en el perfume de un libro 194 3 | contacto de aquella frente fría y pesada como una piedra. 195 11 | sordas, ni las acogidas frías, ni el viento, ni la lluvia, 196 12 | los libros debía ser muy fuerte en este hombre para traerlo 197 6 | y si los impresores, los gerentes, los encuadernadores, toda 198 2 | de que la muerte lo había golpeado súbitamente. Detrás de la 199 10 | llamar a tu puerta con dos golpecitos tímidos y persistentes que 200 4 | retrocedió, se quitó la gorra y se retiró discretamente.~ ~ 201 7 | que un poco de agua, unas gotas descoloridas que el viento 202 14 | ancho, sin recortar, con grandes márgenes, florones y culos 203 17 | señor Sainte-Beuve, añadió gravemente con una entonación de compunción 204 4 | Un envío de Bachelin -gritó. Luego, al ver la cama, 205 7 | tristeza, la añoranza de no haber dicho todo cuanto se quería 206 5 | temblorosas por la fiebre, habían corregido las pruebas de 207 2 | el trabajo. Pero, en esta habitación de muerto, parecían algo 208 6 | últimos días, cuando ya no hablaba, sus ojos permanecían clavados 209 11 | de esa alegría de la que hablábamos antes, en el abandono de 210 14 | permaneció sin moverse, sin hablar, con la cabeza inclinada 211 | hacer 212 | hasta 213 7 | felicidad de la que no se hastía jamás. ¡Qué sensación deliciosa 214 7 | más bella que la que se ha hecho. ¡Se pierden tantas cosas 215 2 | tendido en una cama de hierro muy baja; y la mesa cargada 216 15 | vuelta, lo abrió, palpó sus hojas. A medida que lo hacía, 217 11 | dedicatorias... ¡Ah! ¡qué terrible hombrecillo al que nada desanima, ni 218 14 | cabeza inclinada sobre un hombro, secándose las gafas con 219 14 | que el volumen estuvo bien hondo en su bolsillo, permaneció 220 5 | Había algo horriblemente irónico en aquel envío del 221 14 | inmediatamente, como si no hubiera venido nada más que a eso? ¡ 222 6 | obra de una sola persona, hubieran podido ver aquella mirada 223 6 | pensamiento que él sentía huir y nublarse.~ ~ 224 1 | temblorosos, entré en esta humilde vivienda de hombre de letras 225 8 | aquel cuerpo rígido que iban a enterrar, a olvidar, y 226 7 | profundidades del sueño, la idea de un libro se parece a 227 15 | que lo hacía, sus ojos se iluminaban y la sangre le afluía a 228 5 | retraso, esperado con tanta impaciencia por el enfermo y recibido 229 13 | usted un ejemplar -le dije impaciente.~ ~ 230 7 | ejemplar de su obra, verla impresa, como en relieve, y no en 231 3 | de pie, mirándolo, aún impresionado por el contacto de aquella 232 6 | clavados en la puerta; y si los impresores, los gerentes, los encuadernadores, 233 14 | sin hablar, con la cabeza inclinada sobre un hombro, secándose 234 7 | Incluso en plena vida, hay en ello 235 8 | los transeúntes leerían inconscientemente el título, se lo llevarían 236 8 | lamentable ver aquella cabeza inerte y pesada, dormida sobre 237 1 | me sorprendió como algo inesperado. Con el corazón triste y 238 14 | vergüenza, de apuro de marcharse inmediatamente, como si no hubiera venido 239 7 | descoloridas que el viento seca de inmediato.~ ~ 240 8 | visible, viva, y tal vez inmortal...~ ~ 241 8 | del autor, el mismo nombre inscrito en la página triste de la 242 2 | papeles, su gran caligrafía interrumpida en mitad de la página, su 243 17 | entonación de compunción intraducible:~ ~ 244 7 | tarde, a esa alegría de inventor se mezcla algo de tristeza, 245 15 | por pequeñas sacudidas invisibles, el aficionado a los libros 246 10 | te llama maestro, y no se irá de allí sin llevarse tu 247 5 | Había algo horriblemente irónico en aquel envío del librero 248 3 | dependiente de librería, cargado, jadeante, entró alegremente y dejó 249 | jamás 250 8 | calle, con la vida de la jornada, del que los transeúntes 251 7 | algo confusa! Cuando se es joven produce deslumbramiento: 252 | junto 253 1 | el corazón triste y los labios temblorosos, entré en esta 254 8 | sobre la almohada y, a su lado, aquel libro completamente 255 15 | seguía, a través de mis lágrimas, aquella comedia lamentable 256 14 | márgenes, florones y culos de lámpara; y pese a su actitud recogida, 257 12 | traerlo así junto a este lecho de muerte.~ ~ 258 8 | del que los transeúntes leerían inconscientemente el título, 259 3 | abrió. Un dependiente de librería, cargado, jadeante, entró 260 5 | irónico en aquel envío del librero Bachelin, que llegaba con 261 10 | bulle a tu alrededor, te llama maestro, y no se irá de 262 10 | tuyo es anunciado, viene a llamar a tu puerta con dos golpecitos 263 11 | alguna forma de negárselo? Llega tan a punto, sabe tan bien 264 5 | del librero Bachelin, que llegaba con un mes de retraso, esperado 265 6 | páginas en volumen para llegar a tiempo, es decir, un día 266 8 | inconscientemente el título, se lo llevarían en la memoria, en el fondo 267 10 | y no se irá de allí sin llevarse tu último libro.~ ~ 268 9 | ejemplar -dijo muy bajo una voz llorosa cerca de mí.~ ~ 269 11 | frías, ni el viento, ni la lluvia, ni las distancias! Por 270 18 | desapareció.~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ ~ ~ 271 10 | a tu alrededor, te llama maestro, y no se irá de allí sin 272 15 | afluía a las mejillas. La magia del libro actuaba en él. 273 11 | ni las distancias! Por la mañana se le encuentra en la calle 274 15 | que es, no obstante, la manía de observar... Yo mismo 275 2 | armario de roble, desbordando manuscritos y papeles, se entreabría 276 7 | Mediterráneo que pasan por el mar como matices flotantes; 277 11 | por la tarde regresa de Marly con el nuevo drama de Sardou 278 6 | encuadernadores, toda esa masa empleada en la obra de una 279 7 | que pasan por el mar como matices flotantes; depositadas éstas 280 1 | donde el despacho ocupaba la mayor parte, donde el estudio 281 16 | Sainte-Beuve -me dijo a media voz.~ ~ 282 15 | abrió, palpó sus hojas. A medida que lo hacía, sus ojos se 283 7 | esas bonitas medusas del Mediterráneo que pasan por el mar como 284 7 | se parece a esas bonitas medusas del Mediterráneo que pasan 285 15 | la sangre le afluía a las mejillas. La magia del libro actuaba 286 8 | título, se lo llevarían en la memoria, en el fondo de sus retinas, 287 5 | Bachelin, que llegaba con un mes de retraso, esperado con 288 7 | esa alegría de inventor se mezcla algo de tristeza, la añoranza 289 8 | aparecer en los escaparates, a mezclarse con los ruidos de la calle, 290 | mi 291 | 292 17 | en su turbación, en su miedo de que se lo quitara, quizá 293 3 | permanecía allí, de pie, mirándolo, aún impresionado por el 294 15 | emoción y seguía, a través de mis lágrimas, aquella comedia 295 2 | caligrafía interrumpida en mitad de la página, su pluma aún 296 1 | noticia. Sabía que, de un momento a otro, me la iba a encontrar 297 6 | un día antes, y darle al moribundo la alegría de encontrar 298 14 | bolsillo, permaneció sin moverse, sin hablar, con la cabeza 299 11 | falta. ¿Hay alguna forma de negárselo? Llega tan a punto, sabe 300 6 | de un libro nuevo y en la nitidez de los caracteres, aquel 301 1 | días esperaba la lúgubre noticia. Sabía que, de un momento 302 6 | pensamiento que él sentía huir y nublarse.~ ~ 303 15 | no obstante, la manía de observar... Yo mismo me había dejado 304 15 | Lo que es, no obstante, la manía de observar... 305 2 | abiertos por el viento y la ociosidad.~ ~ 306 1 | letras donde el despacho ocupaba la mayor parte, donde el 307 10 | unas gafas doradas, unos ojillos vivos y fisgadores que conozco, 308 8 | rígido que iban a enterrar, a olvidar, y aquel libro que se desprende 309 | otro 310 11 | nada y su biblioteca sin pagar.~ ~ 311 15 | dio la vuelta, lo abrió, palpó sus hojas. A medida que 312 14 | no! Sobre la mesa, con el papel de envolver a medio quitar, 313 3 | y dejó sobre la mesa un paquete de libros recién salidos 314 7 | la idea de un libro se parece a esas bonitas medusas del 315 10 | y persistentes que se le parecen. Entra sonriente, encorvado, 316 1 | despacho ocupaba la mayor parte, donde el estudio despótico 317 2 | sólo libros: por todas partes, en las estanterías, sobre 318 7 | medusas del Mediterráneo que pasan por el mar como matices 319 12 | Es cierto, la pasión por los libros debía ser 320 11 | puerta del patriarca de Passy; por la tarde regresa de 321 11 | arañando la diminuta puerta del patriarca de Passy; por la tarde regresa 322 15 | muerto. Suavemente, por pequeñas sacudidas invisibles, el 323 2 | dispuestos a marcharse, a perderse en la gran biblioteca del 324 6 | reflejado, fresco en el perfume de un libro nuevo y en la 325 3 | Acababa de besarlo y permanecía allí, de pie, mirándolo, 326 6 | ya no hablaba, sus ojos permanecían clavados en la puerta; y 327 14 | bien hondo en su bolsillo, permaneció sin moverse, sin hablar, 328 | Pero 329 10 | dos golpecitos tímidos y persistentes que se le parecen. Entra 330 6 | empleada en la obra de una sola persona, hubieran podido ver aquella 331 14 | florones y culos de lámpara; y pese a su actitud recogida, su 332 3 | frente fría y pesada como una piedra. De repente, la puerta se 333 7 | la que se ha hecho. ¡Se pierden tantas cosas en el viaje 334 2 | que se venían abajo por pilas, parecían dispuestos a marcharse, 335 7 | Incluso en plena vida, hay en ello efectivamente 336 2 | en mitad de la página, su pluma aún de pie en el tintero, 337 2 | lúgubre. Todos aquellos pobres libros, que se venían abajo 338 2 | estos papeles sin polvo podían agradar a la vista: se sentía 339 6 | una sola persona, hubieran podido ver aquella mirada de angustia 340 2 | amontonamiento, estos papeles sin polvo podían agradar a la vista: 341 11 | encuentra en la calle de la Pompe arañando la diminuta puerta 342 8 | risueño, tan alegre en la portada de color claro. El problema 343 15 | acercaba a la mesa. Su mano se posó, como por casualidad, sobre 344 8 | del cuerpo parecía estar presente allí por completo, entre 345 8 | portada de color claro. El problema del alma y del cuerpo parecía 346 7 | la mano! Viéndola en las profundidades del sueño, la idea de un 347 9 | Me había prometido un ejemplar -dijo muy bajo 348 10 | aficionado a los libros que, tan pronto como un volumen tuyo es 349 5 | fiebre, habían corregido las pruebas de imprenta! ¡Qué ansias 350 11 | que nada desanima, ni las puertas sordas, ni las acogidas 351 | Pues 352 5 | libro, aquél en el que había puesto todas sus esperanzas. ¡Con 353 2 | márgenes del río, por los puestos de viejo, abiertos por el 354 11 | de negárselo? Llega tan a punto, sabe tan bien cogerte en 355 7 | haber dicho todo cuanto se quería decir. La obra que había 356 14 | papel de envolver a medio quitar, acababa de ver unos cuantos 357 17 | en su miedo de que se lo quitara, quizá también para convencerme 358 4 | la cama, retrocedió, se quitó la gorra y se retiró discretamente.~ ~ 359 17 | miedo de que se lo quitara, quizá también para convencerme 360 5 | impaciencia por el enfermo y recibido por el muerto... ¡Pobre 361 3 | mesa un paquete de libros recién salidos de imprenta.~ ~ 362 14 | lámpara; y pese a su actitud recogida, su mirada y su pensamiento 363 14 | con el canto ancho, sin recortar, con grandes márgenes, florones 364 6 | la alegría de encontrar reflejado, fresco en el perfume de 365 11 | patriarca de Passy; por la tarde regresa de Marly con el nuevo drama 366 7 | verla impresa, como en relieve, y no en la gran ebullición 367 3 | pesada como una piedra. De repente, la puerta se abrió. Un 368 15 | comedia lamentable que estaba representándose a la cabecera del muerto. 369 8 | alegrías ni esas desilusiones respecto a su última obra. Era lamentable 370 7 | deslumbramiento: las letras resplandecen, circundadas de azul, de 371 14 | esperando? ¿Qué era lo que le retenía? ¿Tal vez un poco de vergüenza, 372 8 | memoria, en el fondo de sus retinas, con el nombre del autor, 373 4 | se quitó la gorra y se retiró discretamente.~ ~ 374 5 | que llegaba con un mes de retraso, esperado con tanta impaciencia 375 4 | Luego, al ver la cama, retrocedió, se quitó la gorra y se 376 8 | completo, entre aquel cuerpo rígido que iban a enterrar, a olvidar, 377 2 | apilados en el suelo en los rincones, hasta al pie de la cama. 378 2 | tiendas, por los márgenes del río, por los puestos de viejo, 379 8 | triste de la alcaldía, tan risueño, tan alegre en la portada 380 2 | cama, un alto armario de roble, desbordando manuscritos 381 8 | escaparates, a mezclarse con los ruidos de la calle, con la vida 382 11 | negárselo? Llega tan a punto, sabe tan bien cogerte en medio 383 1 | esperaba la lúgubre noticia. Sabía que, de un momento a otro, 384 15 | Suavemente, por pequeñas sacudidas invisibles, el aficionado 385 3 | paquete de libros recién salidos de imprenta.~ ~ 386 15 | ojos se iluminaban y la sangre le afluía a las mejillas. 387 11 | Marly con el nuevo drama de Sardou bajo el brazo. Y así, siempre 388 7 | descoloridas que el viento seca de inmediato.~ ~ 389 14 | inclinada sobre un hombro, secándose las gafas con expresión 390 15 | distraer de mi emoción y seguía, a través de mis lágrimas, 391 7 | no se hastía jamás. ¡Qué sensación deliciosa produce abrir 392 2 | cama. Cuando escribía ahí, sentado a su mesa, este amontonamiento, 393 | ser 394 2 | las estanterías, sobre las sillas, sobre el escritorio, apilados 395 7 | tuviera la cabeza llena de sol. Más tarde, a esa alegría 396 6 | empleada en la obra de una sola persona, hubieran podido 397 7 | éstas sobre la arena, no son más que un poco de agua, 398 10 | que se le parecen. Entra sonriente, encorvado, bulle a tu alrededor, 399 11 | desanima, ni las puertas sordas, ni las acogidas frías, 400 1 | puerta; y, sin embargo, me sorprendió como algo inesperado. Con 401 15 | la cabecera del muerto. Suavemente, por pequeñas sacudidas 402 2 | muerte lo había golpeado súbitamente. Detrás de la cama, un alto 403 2 | escritorio, apilados en el suelo en los rincones, hasta al 404 7 | en las profundidades del sueño, la idea de un libro se 405 | tanta 406 | tantas 407 | te 408 5 | cuánto esmero sus manos, ya temblorosas por la fiebre, habían corregido 409 1 | corazón triste y los labios temblorosos, entré en esta humilde vivienda 410 2 | Estaba allí, tendido en una cama de hierro muy 411 | tener 412 8 | el pobre chico no había tenido ni esas alegrías ni esas 413 11 | dedicatorias... ¡Ah! ¡qué terrible hombrecillo al que nada 414 [Título]| TEXTO~ ~ 415 | ti 416 6 | en volumen para llegar a tiempo, es decir, un día antes, 417 2 | del azar, dispersa por las tiendas, por los márgenes del río, 418 11 | Sólo el último! Tiene todos los demás, éste es 419 10 | puerta con dos golpecitos tímidos y persistentes que se le 420 2 | su pluma aún de pie en el tintero, daban fe de que la muerte 421 8 | leerían inconscientemente el título, se lo llevarían en la memoria, 422 2 | vida, el entusiasmo en el trabajo. Pero, en esta habitación 423 12 | fuerte en este hombre para traerlo así junto a este lecho de 424 8 | la jornada, del que los transeúntes leerían inconscientemente 425 15 | de mi emoción y seguía, a través de mis lágrimas, aquella 426 7 | inventor se mezcla algo de tristeza, la añoranza de no haber 427 11 | el brazo. Y así, siempre trotando, siempre buscando, llena 428 17 | Y en su fiebre, en su turbación, en su miedo de que se lo 429 7 | de amarillo, como si se tuviera la cabeza llena de sol. 430 | tuyo 431 8 | desilusiones respecto a su última obra. Era lamentable ver 432 6 | Los últimos días, cuando ya no hablaba, 433 11 | todos los demás, éste es el único que le falta. ¿Hay alguna 434 | usted 435 2 | aquellos pobres libros, que se venían abajo por pilas, parecían 436 14 | inmediatamente, como si no hubiera venido nada más que a eso? ¡Pues 437 14 | retenía? ¿Tal vez un poco de vergüenza, de apuro de marcharse inmediatamente, 438 7 | primer ejemplar de su obra, verla impresa, como en relieve, 439 10 | Me dí la vuelta y vi, bajo unas gafas doradas, 440 7 | pierden tantas cosas en el viaje de la cabeza a la mano! 441 2 | río, por los puestos de viejo, abiertos por el viento 442 7 | de la cabeza a la mano! Viéndola en las profundidades del 443 10 | volumen tuyo es anunciado, viene a llamar a tu puerta con 444 8 | desprende de él, como un alma visible, viva, y tal vez inmortal...~ ~ 445 2 | polvo podían agradar a la vista: se sentía la vida, el entusiasmo 446 8 | él, como un alma visible, viva, y tal vez inmortal...~ ~ 447 1 | temblorosos, entré en esta humilde vivienda de hombre de letras donde 448 10 | gafas doradas, unos ojillos vivos y fisgadores que conozco, 449 15 | casualidad, sobre uno de los volúmenes; le dio la vuelta, lo abrió, 450 | Yo
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA2) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2009. Content in this page is licensed under a Creative Commons License