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Alphonse Daudet La Arlesiana Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 12 | Lettres de mon moulin, 1869~ ~ ~ ~ 2 3 | heno... El portón estaba abierto. Eché una mirada al pasar 3 8 | acercándole a su hijo- ¡abrázalo! ¡está sufriendo!...»~ ~ 4 11 | picaporte... Una ventana se abre, se oye el golpe de un cuerpo 5 5 | por la tarde, la familia acababa de cenar en el patio de 6 3 | unos empleados silenciosos acababan de cargar una carreta de 7 8 | Mujer -dice el hacendado acercándole a su hijo- ¡abrázalo! ¡está 8 11 | felicidad. A las doce fueron a acostarse. Todo el mundo necesitaba 9 | además 10 5 | Se llamaba Jan. Era un admirable agricultor de veinte años, 11 11 | Rápidamente la madre se levanta: «¿Adónde vas, Jan?» Él sube al granero; 12 11 | Bailaron farándolas hasta agotarse. Cadet se quemó su camisa 13 11 | san Eloy, patrón de los agricultores. Gran fiesta en la hacienda... 14 10 | simulando estar siempre alegre para tranquilizar a sus 15 8 | la mesa y la cena termina alegremente... Aquella noche, el patrón 16 | algunos 17 2 | demasiado silencio a su alrededor... Cuando alguien pasaba, 18 1 | irregularmente, y en todo alto la veleta del granero, la 19 9 | de la arlesiana. Seguía amándola no obstante, e incluso más 20 6 | desvergonzada que ha sido mi amante durante dos años. Esto que 21 11 | chico se había dicho: «La amo demasiado... Me voy...» ¡ 22 11 | desprecio no pueda matar al amor...~ ~ 23 4 | en la hacienda. El hombre añadió: «Son la patrona y Cadet, 24 3 | cabeza entre las manos, a un anciano encanecido, con una chaqueta 25 | ante 26 3 | al fondo del patio, vi apoyado sobre una ancha mesa de 27 | aquí 28 9 | dice mirándolo con los ojos arrasados en lágrimas: «Escucha, Jan, 29 4 | subirme a su lado, y ya arriba, entre el heno, tuve conocimiento 30 11 | cielo. Y petardos, fuegos artificiales en la era, y farolillos 31 9 | hasta que veía surgir en el atardecer los gráciles campanarios 32 | aún 33 1 | almeces. Se trata de una auténtica propiedad de agricultor 34 3 | Ayer, hacia las doce, regresaba 35 11 | quiso invitar a su madre a bailar; la pobre mujer lloraba 36 11 | colores en todos los almeces. Bailaron farándolas hasta agotarse. 37 10 | Volvieron a verlo en el baile, en la taberna, en los hierres. 38 3 | los hombres me dijo en voz baja: «¡Chut! Es el patrón... 39 9 | padre, rojo de vergüenza, bajaba la cabeza. Jan hizo un gesto 40 1 | Para ir al pueblo, bajando desde mi molino, se pasa 41 5 | de la finca. Era casi un banquete de bodas. La novia no estaba 42 8 | los campos. Permanecieron bastante rato fuera; cuando regresaron, 43 5 | presente, pero se había bebido en su honor todo el tiempo... 44 6 | la busca, ni ellos ni la bella quieren saber nada de mí... 45 7 | Está bien -dice el patrón Estève después 46 2 | no ser por las cortinas blancas de las ventanas y el humo 47 5 | Era casi un banquete de bodas. La novia no estaba presente, 48 3 | para evitar el sol, iba bordeando los muros de la hacienda, 49 5 | vieron esta relación con buenos ojos, al principio. La chica 50 11 | oye el golpe de un cuerpo caer sobre las losas del patio, 51 10 | vieja hizo que colocaran una cama al lado de la habitación 52 10 | A partir de aquel día cambió su forma de vivir simulando 53 9 | carretera hacia Arles y caminaba hasta que veía surgir en 54 11 | agotarse. Cadet se quemó su camisa nueva. Jan parecía contento; 55 9 | el atardecer los gráciles campanarios de la ciudad. Entonces se 56 8 | se fueron juntos por los campos. Permanecieron bastante 57 4 | gruesos devocionarios de cantos dorados, y entraron en la 58 3 | silenciosos acababan de cargar una carreta de heno... El 59 4 | saber más cosas, le pedí al carretero que me dejara subirme a 60 2 | había impresionado aquella casa? ¿Por qué aquel portón cerrado 61 6 | dice el hombre- va usted a casar a su hijo con una desvergonzada 62 5 | ceder. Se decidió que se casarían después de la siega. Un 63 2 | voz. Nada, ni siquiera un cascabel de mula... De no ser por 64 5 | el patio de la finca. Era casi un banquete de bodas. La 65 11 | mundo y vino cocido como si cayera del cielo. Y petardos, fuegos 66 5 | me la dan.» Tuvieron que ceder. Se decidió que se casarían 67 8 | su lugar en la mesa y la cena termina alegremente... Aquella 68 5 | tarde, la familia acababa de cenar en el patio de la finca. 69 2 | casa? ¿Por qué aquel portón cerrado me oprimía el corazón? No 70 11 | cierra la puerta y echa el cerrojo. «Jan, mi Janet, contéstame. ¿ 71 3 | anciano encanecido, con una chaqueta demasiado corta y pantalones 72 11 | fiesta en la hacienda... Hubo châteauneuf para todo el mundo y vino 73 3 | hombres me dijo en voz baja: «¡Chut! Es el patrón... Está así 74 11 | del Cielo, hijo mío!». Él cierra la puerta y echa el cerrojo. « 75 9 | gráciles campanarios de la ciudad. Entonces se daba la vuelta. 76 11 | para todo el mundo y vino cocido como si cayera del cielo. 77 10 | la pobre vieja hizo que colocaran una cama al lado de la habitación 78 11 | la era, y farolillos de colores en todos los almeces. Bailaron 79 4 | arriba, entre el heno, tuve conocimiento de esta desgarradora historia...~ ~ 80 1 | delante de una hacienda construida cerca de la carretera, al 81 11 | camisa nueva. Jan parecía contento; quiso invitar a su madre 82 11 | cerrojo. «Jan, mi Janet, contéstame. ¿Qué vas a hacer?» A tientas, 83 11 | Pero Jan no dormía. Cadet contó después que había estado 84 5 | chica pasaba por ser muy coqueta y además los padres no eran 85 2 | portón cerrado me oprimía el corazón? No habría sabido decirlo, 86 11 | alguien cruzar su habitación corriendo. Tuvo un presentimiento: « 87 3 | con una chaqueta demasiado corta y pantalones destrozados... 88 2 | mula... De no ser por las cortinas blancas de las ventanas 89 4 | Yo, que quería saber más cosas, le pedí al carretero que 90 5 | quería a su arlesiana a toda costa. Decía: «Me moriré si no 91 6 | quieren saber nada de mí... Yo creía que después de lo nuestro, 92 10 | con Cadet, muy cerca del criadero de gusanos de seda; la pobre 93 11 | la madre oyó a alguien cruzar su habitación corriendo. 94 12 | ante una mesa de piedra cubierta de rocío y de sangre, la 95 11 | abre, se oye el golpe de un cuerpo caer sobre las losas del 96 10 | El padre decía: «Ya está curado». La madre, por su parte, 97 9 | de la ciudad. Entonces se daba la vuelta. Nunca fue más 98 5 | Me moriré si no me la dan.» Tuvieron que ceder. Se 99 9 | quieres a pesar de todo, te la daremos...». El padre, rojo de vergüenza, 100 5 | Tuvieron que ceder. Se decidió que se casarían después 101 9 | demasiado orgulloso para decir nada; eso fue lo que lo 102 2 | corazón? No habría sabido decirlo, y sin embargo, aquella 103 4 | pedí al carretero que me dejara subirme a su lado, y ya 104 4 | tuve conocimiento de esta desgarradora historia...~ ~ 105 2 | pensado que la finca estaba deshabitada.~ ~ 106 11 | es un poco fuerte que el desprecio no pueda matar al amor...~ ~ 107 3 | demasiado corta y pantalones destrozados... Me detuve. Uno de los 108 6 | casar a su hijo con una desvergonzada que ha sido mi amante durante 109 11 | sube al granero; ella sube detrás: «¡En nombre del Cielo, 110 3 | pantalones destrozados... Me detuve. Uno de los hombres me dijo 111 4 | de nosotros con gruesos devocionarios de cantos dorados, y entraron 112 4 | forma de que se la quite... ¡Dia! ¡hue! ¡mula!». La carreta 113 11 | El pobre chico se había dicho: «La amo demasiado... Me 114 6 | dos años. Esto que estoy diciendo puedo probarlo: ¡aquí tiene 115 9 | hacía él solo el trabajo de diez jornaleros... Cuando llegaba 116 3 | detuve. Uno de los hombres me dijo en voz baja: «¡Chut! Es 117 12 | podía gritar así, allá, en dirección a la hacienda de Estève... 118 5 | después de la siega. Un domingo por la tarde, la familia 119 4 | devocionarios de cantos dorados, y entraron en la hacienda. 120 11 | Todo el mundo necesitaba dormir. Pero Jan no dormía. Cadet 121 6 | ha sido mi amante durante dos años. Esto que estoy diciendo 122 6 | desvergonzada que ha sido mi amante durante dos años. Esto que estoy 123 | e 124 11 | Él cierra la puerta y echa el cerrojo. «Jan, mi Janet, 125 3 | El portón estaba abierto. Eché una mirada al pasar y, al 126 | ella 127 | ellos 128 11 | Llegó la fiesta de san Eloy, patrón de los agricultores. 129 3 | delante de la finca, unos empleados silenciosos acababan de 130 10 | Fonvielle, fue él quien encabezó la farándola. El padre decía: « 131 5 | vestida de terciopelo y encajes, que había encontrado un 132 3 | las manos, a un anciano encanecido, con una chaqueta demasiado 133 5 | terciopelo y encajes, que había encontrado un día en la Plaza de Arles. 134 9 | A veces, pasaba los días enteros en un rincón, sin moverse. 135 | Entonces 136 8 | se va. El padre vuelve a entrar, impasible; ocupa su lugar 137 4 | devocionarios de cantos dorados, y entraron en la hacienda. El hombre 138 | eran 139 11 | un presentimiento: «Jan, ¿eres tú?» Jan no respondió, estaba 140 11 | respondió, estaba ya en la escalera. Rápidamente la madre se 141 9 | arrasados en lágrimas: «Escucha, Jan, si la quieres a pesar 142 | ese 143 8 | regresaron, la madre los estaba esperando: «Mujer -dice el hacendado 144 11 | contó después que había estado sollozando toda la noche. 145 | estar 146 | Esto 147 6 | durante dos años. Esto que estoy diciendo puedo probarlo: ¡ 148 3 | regresaba del pueblo y, para evitar el sol, iba bordeando los 149 1 | sus tejas rojas, su ancha fachada oscura perforada irregularmente, 150 4 | padre lleva aún la ropa del fallecido; no hay forma de que se 151 5 | domingo por la tarde, la familia acababa de cenar en el patio 152 10 | fue él quien encabezó la farándola. El padre decía: «Ya está 153 11 | todos los almeces. Bailaron farándolas hasta agotarse. Cadet se 154 1 | la polea para subir los fardos y algunos haces de heno 155 11 | artificiales en la era, y farolillos de colores en todos los 156 11 | la pobre mujer lloraba de felicidad. A las doce fueron a acostarse. 157 | FIN 158 10 | hierres. En la votación de Fonvielle, fue él quien encabezó la 159 5 | chica, fuerte y de rostro franco. Como era muy guapo, las 160 2 | aquella vivienda me producía frío. Había demasiado silencio 161 11 | cayera del cielo. Y petardos, fuegos artificiales en la era, 162 8 | Permanecieron bastante rato fuera; cuando regresaron, la madre 163 9 | siempre triste y solo, la gente de la hacienda no sabía 164 12 | Aquella mañana las gentes del pueblo se preguntaban 165 9 | bajaba la cabeza. Jan hizo un gesto negativo, y salió...~ ~ 166 11 | ventana se abre, se oye el golpe de un cuerpo caer sobre 167 8 | El hombre responde: «¡No, gracias! Tengo más pena que sed.» 168 9 | surgir en el atardecer los gráciles campanarios de la ciudad. 169 4 | pasaron cerca de nosotros con gruesos devocionarios de cantos 170 5 | rostro franco. Como era muy guapo, las mujeres lo miraban; 171 10 | muy cerca del criadero de gusanos de seda; la pobre vieja 172 | ha 173 8 | esperando: «Mujer -dice el hacendado acercándole a su hijo- ¡ 174 | haces 175 9 | trabajar la tierra con rabia y hacía él solo el trabajo de diez 176 | hay 177 10 | baile, en la taberna, en los hierres. En la votación de Fonvielle, 178 8 | hacendado acercándole a su hijo- ¡abrázalo! ¡está sufriendo!...»~ ~ 179 10 | de la habitación de sus hijos...~ ~ 180 4 | conocimiento de esta desgarradora historia...~ ~ 181 6 | Patrón -le dice el hombre- va usted a casar a su hijo 182 3 | Me detuve. Uno de los hombres me dijo en voz baja: «¡Chut! 183 5 | pero se había bebido en su honor todo el tiempo... Un hombre 184 11 | fiesta en la hacienda... Hubo châteauneuf para todo el 185 4 | que se la quite... ¡Dia! ¡hue! ¡mula!». La carreta se 186 2 | no ladraban, las pintadas huían sin gritar... Y en el interior 187 2 | blancas de las ventanas y el humo que subía de los tejados, 188 3 | pueblo y, para evitar el sol, iba bordeando los muros de la 189 8 | El padre vuelve a entrar, impasible; ocupa su lugar en la mesa 190 2 | Por qué me había impresionado aquella casa? ¿Por qué aquel 191 9 | amándola no obstante, e incluso más que nunca, desde que 192 4 | En ese instante, una mujer y un muchacho, 193 2 | huían sin gritar... Y en el interior no se oía ni una voz. Nada, 194 11 | parecía contento; quiso invitar a su madre a bailar; la 195 1 | Para ir al pueblo, bajando desde 196 1 | fachada oscura perforada irregularmente, y en todo alto la veleta 197 11 | echa el cerrojo. «Jan, mi Janet, contéstame. ¿Qué vas a 198 9 | solo el trabajo de diez jornaleros... Cuando llegaba la noche, 199 | juntos 200 2 | alguien pasaba, los perros no ladraban, las pintadas huían sin 201 9 | con los ojos arrasados en lágrimas: «Escucha, Jan, si la quieres 202 12 | y de sangre, la madre se lamentaba con su hijo muerto sobre 203 12 | sobre sus brazos.~ ~FIN~ ~Lettres de mon moulin, 1869~ ~ ~ ~ 204 5 | Se llamaba Jan. Era un admirable agricultor 205 9 | diez jornaleros... Cuando llegaba la noche, tomaba la carretera 206 11 | Llegó la fiesta de san Eloy, patrón 207 4 | qué tristeza!... El padre lleva aún la ropa del fallecido; 208 5 | lo miraban; pero él sólo llevaba una en la cabeza, una pequeña 209 11 | a bailar; la pobre mujer lloraba de felicidad. A las doce 210 11 | un cuerpo caer sobre las losas del patio, y eso es todo... 211 8 | entrar, impasible; ocupa su lugar en la mesa y la cena termina 212 11 | noche. Al día siguiente, de madrugada, la madre oyó a alguien 213 12 | Aquella mañana las gentes del pueblo se 214 4 | La carreta se movió para marcharse. Yo, que quería saber más 215 11 | que el desprecio no pueda matar al amor...~ ~ 216 | mí 217 | mío 218 5 | muy guapo, las mujeres lo miraban; pero él sólo llevaba una 219 3 | estaba abierto. Eché una mirada al pasar y, al fondo del 220 9 | la mesa, la madre le dice mirándolo con los ojos arrasados en 221 7 | patrón Estève después de mirar las cartas -entre a tomarse 222 4 | y Cadet, que vuelven de misa. Van todos los días desde 223 11 | Me voy...» ¡Ah! ¡qué miserables somos! Sin embargo, es un 224 1 | pueblo, bajando desde mi molino, se pasa por delante de 225 12 | brazos.~ ~FIN~ ~Lettres de mon moulin, 1869~ ~ ~ ~ 226 5 | a toda costa. Decía: «Me moriré si no me la dan.» Tuvieron 227 7 | entre a tomarse un vaso de moscatel.~ ~ 228 9 | desde que se la habían mostrado en brazos de otro. Pero 229 12 | FIN~ ~Lettres de mon moulin, 1869~ ~ ~ ~ 230 9 | enteros en un rincón, sin moverse. Otros días se ponía a trabajar 231 4 | mula!». La carreta se movió para marcharse. Yo, que 232 4 | instante, una mujer y un muchacho, vestidos de negro, pasaron 233 12 | se lamentaba con su hijo muerto sobre sus brazos.~ ~FIN~ ~ 234 5 | Como era muy guapo, las mujeres lo miraban; pero él sólo 235 3 | el sol, iba bordeando los muros de la hacienda, a la sombra 236 11 | acostarse. Todo el mundo necesitaba dormir. Pero Jan no dormía. 237 9 | cabeza. Jan hizo un gesto negativo, y salió...~ ~ 238 4 | un muchacho, vestidos de negro, pasaron cerca de nosotros 239 11 | ella sube detrás: «¡En nombre del Cielo, hijo mío!». Él 240 | nosotros 241 5 | un banquete de bodas. La novia no estaba presente, pero 242 | nuestro 243 11 | Cadet se quemó su camisa nueva. Jan parecía contento; quiso 244 9 | arlesiana. Seguía amándola no obstante, e incluso más que nunca, 245 8 | vuelve a entrar, impasible; ocupa su lugar en la mesa y la 246 3 | patrón... Está así desde que ocurrió la desgracia de su hijo.»~ ~ 247 2 | Y en el interior no se oía ni una voz. Nada, ni siquiera 248 2 | aquel portón cerrado me oprimía el corazón? No habría sabido 249 9 | otro. Pero era demasiado orgulloso para decir nada; eso fue 250 1 | rojas, su ancha fachada oscura perforada irregularmente, 251 | Otros 252 11 | Una ventana se abre, se oye el golpe de un cuerpo caer 253 11 | de madrugada, la madre oyó a alguien cruzar su habitación 254 3 | chaqueta demasiado corta y pantalones destrozados... Me detuve. 255 11 | quemó su camisa nueva. Jan parecía contento; quiso invitar 256 10 | curado». La madre, por su parte, seguía estando preocupada 257 10 | A partir de aquel día cambió su forma 258 1 | bajando desde mi molino, se pasa por delante de una hacienda 259 3 | abierto. Eché una mirada al pasar y, al fondo del patio, vi 260 4 | muchacho, vestidos de negro, pasaron cerca de nosotros con gruesos 261 4 | El hombre añadió: «Son la patrona y Cadet, que vuelven de 262 4 | quería saber más cosas, le pedí al carretero que me dejara 263 8 | No, gracias! Tengo más pena que sed.» Y se va. El padre 264 2 | de los tejados, se habría pensado que la finca estaba deshabitada.~ ~ 265 5 | llevaba una en la cabeza, una pequeña arlesiana, vestida de terciopelo 266 1 | su ancha fachada oscura perforada irregularmente, y en todo 267 8 | fueron juntos por los campos. Permanecieron bastante rato fuera; cuando 268 2 | Cuando alguien pasaba, los perros no ladraban, las pintadas 269 9 | Escucha, Jan, si la quieres a pesar de todo, te la daremos...». 270 11 | como si cayera del cielo. Y petardos, fuegos artificiales en 271 11 | manos temblorosas busca el picaporte... Una ventana se abre, 272 5 | puerta y, con voz temblorosa, pide hablar con el patrón Estève 273 2 | perros no ladraban, las pintadas huían sin gritar... Y en 274 1 | al fondo de un gran patio plantado de almeces. Se trata de 275 5 | encontrado un día en la Plaza de Arles. En la hacienda 276 | poco 277 1 | la veleta del granero, la polea para subir los fardos y 278 9 | sin moverse. Otros días se ponía a trabajar la tierra con 279 12 | las gentes del pueblo se preguntaban quién podía gritar así, 280 10 | su parte, seguía estando preocupada y vigilaba a su hijo más 281 5 | el tiempo... Un hombre se presenta en la puerta y, con voz 282 5 | bodas. La novia no estaba presente, pero se había bebido en 283 11 | habitación corriendo. Tuvo un presentimiento: «Jan, ¿eres tú?» Jan no 284 5 | relación con buenos ojos, al principio. La chica pasaba por ser 285 6 | que estoy diciendo puedo probarlo: ¡aquí tiene sus cartas!... 286 2 | embargo, aquella vivienda me producía frío. Había demasiado silencio 287 6 | saben todo y me la habían prometido, pero desde que su hijo 288 1 | Se trata de una auténtica propiedad de agricultor de Provenza, 289 1 | propiedad de agricultor de Provenza, con sus tejas rojas, su 290 5 | agricultor de veinte años, prudente como una chica, fuerte y 291 11 | fuerte que el desprecio no pueda matar al amor...~ ~ 292 6 | Esto que estoy diciendo puedo probarlo: ¡aquí tiene sus 293 11 | hasta agotarse. Cadet se quemó su camisa nueva. Jan parecía 294 | quien 295 | quién 296 6 | busca, ni ellos ni la bella quieren saber nada de mí... Yo creía 297 9 | lágrimas: «Escucha, Jan, si la quieres a pesar de todo, te la daremos...». 298 11 | nueva. Jan parecía contento; quiso invitar a su madre a bailar; 299 4 | no hay forma de que se la quite... ¡Dia! ¡hue! ¡mula!». 300 9 | a trabajar la tierra con rabia y hacía él solo el trabajo 301 11 | estaba ya en la escalera. Rápidamente la madre se levanta: «¿Adónde 302 8 | Permanecieron bastante rato fuera; cuando regresaron, 303 5 | los padres no eran de la región. Pero Jan quería a su arlesiana 304 3 | Ayer, hacia las doce, regresaba del pueblo y, para evitar 305 8 | bastante rato fuera; cuando regresaron, la madre los estaba esperando: « 306 5 | hacienda no vieron esta relación con buenos ojos, al principio. 307 8 | El hombre responde: «¡No, gracias! Tengo más 308 11 | Jan, ¿eres tú?» Jan no respondió, estaba ya en la escalera. 309 9 | pasaba los días enteros en un rincón, sin moverse. Otros días 310 12 | mesa de piedra cubierta de rocío y de sangre, la madre se 311 1 | Provenza, con sus tejas rojas, su ancha fachada oscura 312 9 | la daremos...». El padre, rojo de vergüenza, bajaba la 313 4 | El padre lleva aún la ropa del fallecido; no hay forma 314 5 | como una chica, fuerte y de rostro franco. Como era muy guapo, 315 6 | cartas!... sus padres lo saben todo y me la habían prometido, 316 9 | gente de la hacienda no sabía qué hacer. Temían una desgracia... 317 2 | oprimía el corazón? No habría sabido decirlo, y sin embargo, 318 5 | solas. Estève se levanta y sale a la carretera:~ ~ 319 9 | hizo un gesto negativo, y salió...~ ~ 320 11 | Llegó la fiesta de san Eloy, patrón de los agricultores. 321 12 | piedra cubierta de rocío y de sangre, la madre se lamentaba con 322 8 | gracias! Tengo más pena que sed.» Y se va. El padre vuelve 323 10 | del criadero de gusanos de seda; la pobre vieja hizo que 324 4 | el chico se mató... ¡Ah!, señor, ¡qué tristeza!... El padre 325 6 | una desvergonzada que ha sido mi amante durante dos años. 326 5 | se casarían después de la siega. Un domingo por la tarde, 327 11 | sollozando toda la noche. Al día siguiente, de madrugada, la madre 328 2 | producía frío. Había demasiado silencio a su alrededor... Cuando 329 3 | la finca, unos empleados silenciosos acababan de cargar una carreta 330 10 | cambió su forma de vivir simulando estar siempre alegre para 331 2 | oía ni una voz. Nada, ni siquiera un cascabel de mula... De 332 1 | algunos haces de heno que sobresalen...~ ~ 333 3 | pueblo y, para evitar el sol, iba bordeando los muros 334 5 | hablar con el patrón Estève a solas. Estève se levanta y sale 335 11 | después que había estado sollozando toda la noche. Al día siguiente, 336 5 | mujeres lo miraban; pero él sólo llevaba una en la cabeza, 337 3 | muros de la hacienda, a la sombra de los almeces. En la carretera 338 | somos 339 4 | hacienda. El hombre añadió: «Son la patrona y Cadet, que 340 2 | las ventanas y el humo que subía de los tejados, se habría 341 1 | del granero, la polea para subir los fardos y algunos haces 342 4 | carretero que me dejara subirme a su lado, y ya arriba, 343 8 | su hijo- ¡abrázalo! ¡está sufriendo!...»~ ~ 344 9 | caminaba hasta que veía surgir en el atardecer los gráciles 345 10 | verlo en el baile, en la taberna, en los hierres. En la votación 346 5 | siega. Un domingo por la tarde, la familia acababa de cenar 347 | te 348 2 | el humo que subía de los tejados, se habría pensado que la 349 1 | agricultor de Provenza, con sus tejas rojas, su ancha fachada 350 5 | en la puerta y, con voz temblorosa, pide hablar con el patrón 351 11 | tientas, con sus viejas manos temblorosas busca el picaporte... Una 352 9 | hacienda no sabía qué hacer. Temían una desgracia... Un día, 353 8 | responde: «¡No, gracias! Tengo más pena que sed.» Y se 354 5 | pequeña arlesiana, vestida de terciopelo y encajes, que había encontrado 355 8 | lugar en la mesa y la cena termina alegremente... Aquella noche, 356 [Título]| TEXTO~ ~ 357 5 | bebido en su honor todo el tiempo... Un hombre se presenta 358 6 | diciendo puedo probarlo: ¡aquí tiene sus cartas!... sus padres 359 11 | contéstame. ¿Qué vas a hacer?» A tientas, con sus viejas manos temblorosas 360 9 | días se ponía a trabajar la tierra con rabia y hacía él solo 361 9 | Cuando llegaba la noche, tomaba la carretera hacia Arles 362 7 | mirar las cartas -entre a tomarse un vaso de moscatel.~ ~ 363 9 | moverse. Otros días se ponía a trabajar la tierra con rabia y hacía 364 9 | rabia y hacía él solo el trabajo de diez jornaleros... Cuando 365 10 | estar siempre alegre para tranquilizar a sus padres. Volvieron 366 1 | plantado de almeces. Se trata de una auténtica propiedad 367 9 | allá. Al verlo así, siempre triste y solo, la gente de la hacienda 368 4 | mató... ¡Ah!, señor, ¡qué tristeza!... El padre lleva aún la 369 | tú 370 4 | ya arriba, entre el heno, tuve conocimiento de esta desgarradora 371 5 | moriré si no me la dan.» Tuvieron que ceder. Se decidió que 372 11 | su habitación corriendo. Tuvo un presentimiento: «Jan, ¿ 373 3 | destrozados... Me detuve. Uno de los hombres me dijo en 374 | unos 375 | usted 376 4 | Cadet, que vuelven de misa. Van todos los días desde que 377 7 | cartas -entre a tomarse un vaso de moscatel.~ ~ 378 9 | mató, ¡pobre chico!... A veces, pasaba los días enteros 379 9 | Arles y caminaba hasta que veía surgir en el atardecer los 380 5 | admirable agricultor de veinte años, prudente como una 381 1 | irregularmente, y en todo alto la veleta del granero, la polea para 382 11 | busca el picaporte... Una ventana se abre, se oye el golpe 383 2 | cortinas blancas de las ventanas y el humo que subía de los 384 9 | daremos...». El padre, rojo de vergüenza, bajaba la cabeza. Jan hizo 385 5 | una pequeña arlesiana, vestida de terciopelo y encajes, 386 4 | una mujer y un muchacho, vestidos de negro, pasaron cerca 387 3 | pasar y, al fondo del patio, vi apoyado sobre una ancha 388 10 | gusanos de seda; la pobre vieja hizo que colocaran una cama 389 11 | hacer?» A tientas, con sus viejas manos temblorosas busca 390 5 | Arles. En la hacienda no vieron esta relación con buenos 391 10 | seguía estando preocupada y vigilaba a su hijo más que nunca... 392 11 | châteauneuf para todo el mundo y vino cocido como si cayera del 393 2 | y sin embargo, aquella vivienda me producía frío. Había 394 10 | aquel día cambió su forma de vivir simulando estar siempre 395 10 | tranquilizar a sus padres. Volvieron a verlo en el baile, en 396 9 | Jan no volvió a hablar de la arlesiana. 397 10 | taberna, en los hierres. En la votación de Fonvielle, fue él quien 398 11 | La amo demasiado... Me voy...» ¡Ah! ¡qué miserables 399 9 | ciudad. Entonces se daba la vuelta. Nunca fue más allá. Al 400 8 | sed.» Y se va. El padre vuelve a entrar, impasible; ocupa 401 4 | la patrona y Cadet, que vuelven de misa. Van todos los días