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Alphonse Daudet La sopa de queso Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 6 | FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ ~ ~ 2 3 | iluminando la vivienda por abajo como para hacer una inspección, 3 5 | iluminan, sus fosas nasales se abren... Sueña que, al volver, 4 4 | pequeño resplandor del fuego acaba de iluminar grandes fotografías 5 6 | interpretación, precipita la acción. ¡Imaginen pues! Si el fuego 6 6 | que le moleste. Se anima, acelera su interpretación, precipita 7 6 | velada avanza, su visión se acerca y le infunde bríos. ¡Milagro! 8 2 | aunque ésta parece estar acostumbrada a su oficio a juzgar por 9 5 | ese esmero burgués de los actores que en su vida privada se 10 5 | Efectivamente, ¡es tan triste actuar ante los asientos vacíos! ¡ 11 6 | fisonomía del emperador adquiere una beatitud, una serenidad 12 2 | y su tapadera se levanta agitada por el vapor. Entonces una 13 4 | los asuntos de mañana. ¡Ah, pues no! No es eso. He 14 | ahí 15 1 | cuando llega la noche como ahora, parecen perderse con los 16 | allá 17 | allí 18 3 | confortablemente colgadas alrededor de la cama. He ahí el gran 19 6 | nada que le moleste. Se anima, acelera su interpretación, 20 6 | Imaginen pues! Si el fuego se apagara en casa... A medida que 21 4 | del propietario de aquel apartamento, el feliz señor para el 22 2 | Entonces una bocanada de calor apetitosa sube y se extiende por toda 23 5 | más que decir: «¡Guardias, aprésenlo!» para que los guardias 24 6 | hora decisiva en la que se apuñala a los traidores, en la que 25 | aquella 26 | aquello 27 | aquellos 28 | aquí 29 1 | situado en la cima de un gran árbol.~ ~ 30 3 | cuando guste. Las cortinas de argelina están corridas ante las 31 4 | caballero romano gobernador de Armenia: coronas, cascos, tiaras, 32 3 | una inspección, como para asegurarse de que todo está en orden. ¡ 33 5 | tan triste actuar ante los asientos vacíos! ¡Y la sala del Odeón 34 3 | Hay en todo aquello el aspecto tierno, y algo fatigado, 35 4 | o se divierte, todos los asuntos de mañana. ¡Ah, pues no! 36 4 | majestuosamente vestidos, al emperador Augusto, a Mahoma, a Félix el caballero 37 1 | sensación de bienestar que aumentan el ruido del viento y los 38 | aún 39 2 | para una olla; por lo que, aunque ésta parece estar acostumbrada 40 6 | A medida que la velada avanza, su visión se acerca y le 41 4 | colocando las banderolas azules a las comunicaciones oficiales, 42 4 | las cartas, colocando las banderolas azules a las comunicaciones 43 6 | del emperador adquiere una beatitud, una serenidad singulares. 44 1 | siente no sé qué sensación de bienestar que aumentan el ruido del 45 6 | viendo ya los bonitos hilos blancos que cuelgan del extremo 46 2 | por el vapor. Entonces una bocanada de calor apetitosa sube 47 6 | estuviera viendo ya los bonitos hilos blancos que cuelgan 48 3 | está estropeado por los bordes. Hay en todo aquello el 49 5 | repertorio hace temblar las bóvedas del Odeón y no tiene más 50 6 | visión se acerca y le infunde bríos. ¡Milagro! El Odeón se deshiela. 51 2 | estar esperándolo. Sobre un buen fuego cubierto, una pequeña 52 1 | embargo, la habitación es buena, confortable, y al entrar 53 1 | quinta planta, una de esas buhardillas en las que la lluvia cae 54 5 | ordenado, con ese esmero burgués de los actores que en su 55 6 | habituales del patio de butacas, despertados de su letargo, 56 4 | Augusto, a Mahoma, a Félix el caballero romano gobernador de Armenia: 57 1 | buhardillas en las que la lluvia cae directa sobre los cristales 58 3 | lentamente y mantiene perfumada y cálida la habitación hasta su vuelta. ¡ 59 1 | que se entra en un nido cálido, situado en la cima de un 60 3 | colgadas alrededor de la cama. He ahí el gran sillón junto 61 1 | lluvia que corren por los canalones, y podría pensarse que se 62 4 | despacho y el orden de las carpetas etiquetadas. Para volver 63 4 | separando, sellando las cartas, colocando las banderolas 64 4 | gobernador de Armenia: coronas, cascos, tiaras, cintas y bajo aquellos 65 3 | encontrar a su regreso aquella cena que hierve lentamente y 66 4 | cuece suavemente sobre la ceniza caliente. ¡Oh! ¡Qué bien 67 3 | poco. Un deslizamiento de cenizas se produce entre los troncos, 68 5 | pórticos, declama, frunce el ceño, se cubre con expresión 69 2 | juzgar por los laterales chamuscados, quemados, de vez en cuando 70 3 | el gran sillón junto a la chimenea; la mesa, en un rincón, 71 1 | nido cálido, situado en la cima de un gran árbol.~ ~ 72 6 | mesa, y su mirada va de Cinna a Maxime envuelta en una 73 4 | coronas, cascos, tiaras, cintas y bajo aquellos tocados 74 4 | separando, sellando las cartas, colocando las banderolas azules a 75 3 | libro, compañero de las comidas en soledad... Y lo mismo 76 3 | del cubierto, el libro, compañero de las comidas en soledad... 77 4 | banderolas azules a las comunicaciones oficiales, preparándole 78 1 | la habitación es buena, confortable, y al entrar en ella se 79 3 | corridas ante las ventanas y confortablemente colgadas alrededor de la 80 6 | despertados de su letargo, consideran que aquel Marancourt es 81 6 | servida caliente...~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ ~ ~ 82 4 | romano gobernador de Armenia: coronas, cascos, tiaras, cintas 83 3 | y una pequeña llamarada corre por el parquet, iluminando 84 1 | torrentes de lluvia que corren por los canalones, y podría 85 3 | cortinas de argelina están corridas ante las ventanas y confortablemente 86 3 | llegar cuando guste. Las cortinas de argelina están corridas 87 3 | y algo fatigado, de una costumbre; se nota que el dueño de 88 5 | otro lado del río. Con el coturno en los talones, la clámide 89 1 | lluvia cae directa sobre los cristales de la ventana y que, cuando 90 5 | declama, frunce el ceño, se cubre con expresión de fastidio 91 6 | cuelgan del extremo de la cuchara cuando la sopa de queso 92 4 | sopa olorosa hierve y se cuece suavemente sobre la ceniza 93 6 | bonitos hilos blancos que cuelgan del extremo de la cuchara 94 5 | calor recorrerle todo el cuerpo. Sus ojos se iluminan, sus 95 5 | Odeón y no tiene más que decir: «¡Guardias, aprésenlo!» 96 6 | el desenlace, en la hora decisiva en la que se apuñala a los 97 5 | mueve bajo los pórticos, declama, frunce el ceño, se cubre 98 3 | también el fuego cubierto se descubre un poco. Un deslizamiento 99 6 | finales. El hecho es que en el desenlace, en la hora decisiva en 100 6 | bríos. ¡Milagro! El Odeón se deshiela. Los viejos habituales del 101 3 | se descubre un poco. Un deslizamiento de cenizas se produce entre 102 5 | vengan de las maneras algo desordenadas del escenario... Se ve destapando 103 4 | exactitud del horario del despacho y el orden de las carpetas 104 6 | habituales del patio de butacas, despertados de su letargo, consideran 105 5 | desordenadas del escenario... Se ve destapando su olla, llenando su plato 106 4 | Telégrafos. Me lo imagino detrás de una reja, con manguitos 107 5 | tan grande, tan fría los días de tragedia! De repente, 108 4 | y bajo aquellos tocados diferentes, siempre la misma cabeza 109 1 | en las que la lluvia cae directa sobre los cristales de la 110 3 | preparada, con la lámpara dispuesta para ser encendida, el cubierto 111 4 | al París que duerme o se divierte, todos los asuntos de mañana. ¡ 112 6 | caliente...~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ ~ ~ 113 4 | preparándole al París que duerme o se divierte, todos los 114 5 | largas tiradas trágicas. Efectivamente, ¡es tan triste actuar ante 115 | ella 116 1 | oscuridad y el viento. Sin embargo, la habitación es buena, 117 6 | estómago vacío por tantas emociones y tantas tiradas, se imagina 118 3 | lámpara dispuesta para ser encendida, el cubierto para una sola 119 5 | obedezcan. En estos momentos se encuentra allá, en su palacio al otro 120 4 | ve salir de la oscuridad, enmarcados de oro y majestuosamente 121 6 | envuelta en una sonrisa enternecida, como si estuviera viendo 122 | Entonces 123 1 | y podría pensarse que se entra en un nido cálido, situado 124 1 | buena, confortable, y al entrar en ella se siente no sé 125 | entre 126 6 | mirada va de Cinna a Maxime envuelta en una sonrisa enternecida, 127 4 | la misma cabeza solemne y erguida, la cabeza del propietario 128 6 | rectos de su clámide, las escaleras de mármol, la rigidez de 129 5 | maneras algo desordenadas del escenario... Se ve destapando su olla, 130 6 | magnífico, sobre todo en las escenas finales. El hecho es que 131 5 | hogar bien ordenado, con ese esmero burgués de los actores que 132 | eso 133 | esos 134 2 | y todo allí parece estar esperándolo. Sobre un buen fuego cubierto, 135 | ésta 136 | están 137 | éste 138 6 | serenidad singulares. Con el estómago vacío por tantas emociones 139 | estos 140 5 | manto de púrpura, siente un estremecimiento de calor recorrerle todo 141 3 | fregadero, y el libro está estropeado por los bordes. Hay en todo 142 6 | sonrisa enternecida, como si estuviera viendo ya los bonitos hilos 143 4 | el orden de las carpetas etiquetadas. Para volver tan tarde, 144 4 | instalan en toda su vida la exactitud del horario del despacho 145 5 | frunce el ceño, se cubre con expresión de fastidio en sus largas 146 2 | calor apetitosa sube y se extiende por toda la habitación. ¡ 147 6 | blancos que cuelgan del extremo de la cuchara cuando la 148 5 | se cubre con expresión de fastidio en sus largas tiradas trágicas. 149 3 | el aspecto tierno, y algo fatigado, de una costumbre; se nota 150 4 | emperador Augusto, a Mahoma, a Félix el caballero romano gobernador 151 4 | de aquel apartamento, el feliz señor para el que la sopa 152 | FIN 153 6 | sobre todo en las escenas finales. El hecho es que en el desenlace, 154 6 | casa a las princesas, la fisonomía del emperador adquiere una 155 5 | olla, llenando su plato floreado...¡Oh! ¡Qué bien huele la 156 3 | olla está algo quemada, las flores de la vajilla han palidecido 157 5 | Sus ojos se iluminan, sus fosas nasales se abren... Sueña 158 4 | acaba de iluminar grandes fotografías colgadas en la pared. De 159 3 | vajilla han palidecido en el fregadero, y el libro está estropeado 160 5 | Odeón es tan grande, tan fría los días de tragedia! De 161 5 | bajo los pórticos, declama, frunce el ceño, se cubre con expresión 162 4 | Félix el caballero romano gobernador de Armenia: coronas, cascos, 163 4 | manguitos de lustrina y gorra de terciopelo, separando, 164 5 | la sala del Odeón es tan grande, tan fría los días de tragedia! 165 4 | fuego acaba de iluminar grandes fotografías colgadas en 166 3 | todas las noches y que le gusta encontrar a su regreso aquella 167 3 | propietario puede llegar cuando guste. Las cortinas de argelina 168 6 | se deshiela. Los viejos habituales del patio de butacas, despertados 169 5 | las noches de repertorio hace temblar las bóvedas del 170 | hacer 171 3 | las flores de la vajilla han palidecido en el fregadero, 172 | hasta 173 | Hay 174 6 | las escenas finales. El hecho es que en el desenlace, 175 5 | repente, el emperador, medio helado bajo su manto de púrpura, 176 6 | queso está a punto, bien hervida y servida caliente...~ ~ 177 6 | estuviera viendo ya los bonitos hilos blancos que cuelgan del 178 6 | momento, ya no es el mismo hombre. Los pliegues rectos de 179 5 | los talones, la clámide al hombro, se mueve bajo los pórticos, 180 6 | que en el desenlace, en la hora decisiva en la que se apuñala 181 4 | su vida la exactitud del horario del despacho y el orden 182 4 | No es eso. He aquí que, husmeando por la habitación, el pequeño 183 5 | todo el cuerpo. Sus ojos se iluminan, sus fosas nasales se abren... 184 3 | llamarada corre por el parquet, iluminando la vivienda por abajo como 185 4 | resplandor del fuego acaba de iluminar grandes fotografías colgadas 186 6 | emociones y tantas tiradas, se imagina que está en su hogar, sentado 187 6 | interpretación, precipita la acción. ¡Imaginen pues! Si el fuego se apagara 188 2 | quemados, de vez en cuando se impacienta y su tapadera se levanta 189 6 | su visión se acerca y le infunde bríos. ¡Milagro! El Odeón 190 4 | colgadas en la pared. De inmediato se ve salir de la oscuridad, 191 3 | abajo como para hacer una inspección, como para asegurarse de 192 4 | personas meticulosas que instalan en toda su vida la exactitud 193 6 | moleste. Se anima, acelera su interpretación, precipita la acción. ¡Imaginen 194 | junto 195 5 | expresión de fastidio en sus largas tiradas trágicas. Efectivamente, ¡ 196 2 | oficio a juzgar por los laterales chamuscados, quemados, de 197 3 | aquella cena que hierve lentamente y mantiene perfumada y cálida 198 6 | butacas, despertados de su letargo, consideran que aquel Marancourt 199 2 | impacienta y su tapadera se levanta agitada por el vapor. Entonces 200 4 | A juzgar por la limpieza de aquel piso de soltero, 201 5 | mesa puesta, la lámpara lista y todo su pequeño hogar 202 3 | los troncos, y una pequeña llamarada corre por el parquet, iluminando 203 1 | la ventana y que, cuando llega la noche como ahora, parecen 204 3 | y el propietario puede llegar cuando guste. Las cortinas 205 5 | Se ve destapando su olla, llenando su plato floreado...¡Oh! ¡ 206 6 | caliente...~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ ~ ~ 207 4 | una reja, con manguitos de lustrina y gorra de terciopelo, separando, 208 6 | Marancourt es realmente magnífico, sobre todo en las escenas 209 4 | al emperador Augusto, a Mahoma, a Félix el caballero romano 210 4 | oscuridad, enmarcados de oro y majestuosamente vestidos, al emperador Augusto, 211 4 | divierte, todos los asuntos de mañana. ¡Ah, pues no! No es eso. 212 5 | privada se vengan de las maneras algo desordenadas del escenario... 213 4 | detrás de una reja, con manguitos de lustrina y gorra de terciopelo, 214 3 | que hierve lentamente y mantiene perfumada y cálida la habitación 215 5 | emperador, medio helado bajo su manto de púrpura, siente un estremecimiento 216 6 | letargo, consideran que aquel Marancourt es realmente magnífico, 217 6 | clámide, las escaleras de mármol, la rigidez de los pórticos 218 | más 219 6 | su mirada va de Cinna a Maxime envuelta en una sonrisa 220 | Me 221 6 | se apagara en casa... A medida que la velada avanza, su 222 4 | empleado, una de esas personas meticulosas que instalan en toda su 223 6 | acerca y le infunde bríos. ¡Milagro! El Odeón se deshiela. Los 224 6 | ante su pequeña mesa, y su mirada va de Cinna a Maxime envuelta 225 | misma 226 6 | ya no tienen nada que le moleste. Se anima, acelera su interpretación, 227 5 | guardias obedezcan. En estos momentos se encuentra allá, en su 228 5 | la clámide al hombro, se mueve bajo los pórticos, declama, 229 5 | emperador, un dueño del mundo, uno de esos seres providenciales 230 2 | hierve tranquilamente con un murmullo de satisfacción. Es un poco 231 | muy 232 | nada 233 5 | ojos se iluminan, sus fosas nasales se abren... Sueña que, al 234 5 | para que los guardias obedezcan. En estos momentos se encuentra 235 4 | azules a las comunicaciones oficiales, preparándole al París que 236 2 | estar acostumbrada a su oficio a juzgar por los laterales 237 5 | recorrerle todo el cuerpo. Sus ojos se iluminan, sus fosas nasales 238 4 | señor para el que la sopa olorosa hierve y se cuece suavemente 239 5 | todo su pequeño hogar bien ordenado, con ese esmero burgués 240 4 | oscuridad, enmarcados de oro y majestuosamente vestidos, 241 | otro 242 5 | se encuentra allá, en su palacio al otro lado del río. Con 243 3 | flores de la vajilla han palidecido en el fregadero, y el libro 244 1 | llega la noche como ahora, parecen perderse con los tejados 245 4 | fotografías colgadas en la pared. De inmediato se ve salir 246 4 | oficiales, preparándole al París que duerme o se divierte, 247 3 | pequeña llamarada corre por el parquet, iluminando la vivienda 248 6 | A partir de ese momento, ya no es 249 6 | Los viejos habituales del patio de butacas, despertados 250 1 | los canalones, y podría pensarse que se entra en un nido 251 1 | noche como ahora, parecen perderse con los tejados en medio 252 3 | hierve lentamente y mantiene perfumada y cálida la habitación hasta 253 | pero 254 3 | el cubierto para una sola persona y, al lado del cubierto, 255 4 | un empleado, una de esas personas meticulosas que instalan 256 4 | por la limpieza de aquel piso de soltero, imagino que 257 1 | habitación en la quinta planta, una de esas buhardillas 258 5 | destapando su olla, llenando su plato floreado...¡Oh! ¡Qué bien 259 6 | es el mismo hombre. Los pliegues rectos de su clámide, las 260 1 | corren por los canalones, y podría pensarse que se entra en 261 6 | acelera su interpretación, precipita la acción. ¡Imaginen pues! 262 3 | mesa, en un rincón, está preparada, con la lámpara dispuesta 263 4 | comunicaciones oficiales, preparándole al París que duerme o se 264 6 | en la que se casa a las princesas, la fisonomía del emperador 265 5 | los actores que en su vida privada se vengan de las maneras 266 3 | deslizamiento de cenizas se produce entre los troncos, y una 267 2 | se nota que va a volver pronto y todo allí parece estar 268 5 | mundo, uno de esos seres providenciales que todas las noches de 269 3 | orden, y el propietario puede llegar cuando guste. Las 270 5 | habitación aún caliente, la mesa puesta, la lámpara lista y todo 271 6 | la sopa de queso está a punto, bien hervida y servida 272 5 | helado bajo su manto de púrpura, siente un estremecimiento 273 3 | mismo que la olla está algo quemada, las flores de la vajilla 274 2 | los laterales chamuscados, quemados, de vez en cuando se impacienta 275 1 | pequeña habitación en la quinta planta, una de esas buhardillas 276 6 | que aquel Marancourt es realmente magnífico, sobre todo en 277 5 | estremecimiento de calor recorrerle todo el cuerpo. Sus ojos 278 6 | mismo hombre. Los pliegues rectos de su clámide, las escaleras 279 3 | el dueño de la casa debe regresar muy tarde todas las noches 280 3 | le gusta encontrar a su regreso aquella cena que hierve 281 4 | lo imagino detrás de una reja, con manguitos de lustrina 282 5 | los días de tragedia! De repente, el emperador, medio helado 283 5 | que todas las noches de repertorio hace temblar las bóvedas 284 4 | la habitación, el pequeño resplandor del fuego acaba de iluminar 285 6 | escaleras de mármol, la rigidez de los pórticos ya no tienen 286 3 | chimenea; la mesa, en un rincón, está preparada, con la 287 5 | palacio al otro lado del río. Con el coturno en los talones, 288 4 | Mahoma, a Félix el caballero romano gobernador de Armenia: coronas, 289 1 | bienestar que aumentan el ruido del viento y los torrentes 290 5 | los asientos vacíos! ¡Y la sala del Odeón es tan grande, 291 4 | pared. De inmediato se ve salir de la oscuridad, enmarcados 292 2 | tranquilamente con un murmullo de satisfacción. Es un poco tarde para una 293 1 | entrar en ella se siente no sé qué sensación de bienestar 294 4 | de terciopelo, separando, sellando las cartas, colocando las 295 4 | aquel apartamento, el feliz señor para el que la sopa olorosa 296 1 | ella se siente no sé qué sensación de bienestar que aumentan 297 6 | imagina que está en su hogar, sentado ante su pequeña mesa, y 298 4 | lustrina y gorra de terciopelo, separando, sellando las cartas, colocando 299 6 | adquiere una beatitud, una serenidad singulares. Con el estómago 300 5 | dueño del mundo, uno de esos seres providenciales que todas 301 6 | a punto, bien hervida y servida caliente...~ ~FIN~ ~Contes 302 | sí 303 | siempre 304 3 | la cama. He ahí el gran sillón junto a la chimenea; la 305 | Sin 306 6 | beatitud, una serenidad singulares. Con el estómago vacío por 307 1 | entra en un nido cálido, situado en la cima de un gran árbol.~ ~ 308 3 | encendida, el cubierto para una sola persona y, al lado del cubierto, 309 3 | compañero de las comidas en soledad... Y lo mismo que la olla 310 4 | siempre la misma cabeza solemne y erguida, la cabeza del 311 4 | limpieza de aquel piso de soltero, imagino que debe ser un 312 6 | a Maxime envuelta en una sonrisa enternecida, como si estuviera 313 4 | olorosa hierve y se cuece suavemente sobre la ceniza caliente. ¡ 314 2 | bocanada de calor apetitosa sube y se extiende por toda la 315 5 | fosas nasales se abren... Sueña que, al volver, va a encontrar 316 5 | río. Con el coturno en los talones, la clámide al hombro, se 317 | también 318 2 | cuando se impacienta y su tapadera se levanta agitada por el 319 1 | parecen perderse con los tejados en medio de la oscuridad 320 4 | de noche en Correos o en Telégrafos. Me lo imagino detrás de 321 5 | noches de repertorio hace temblar las bóvedas del Odeón y 322 | tener 323 4 | manguitos de lustrina y gorra de terciopelo, separando, sellando las 324 [Título]| TEXTO~ ~ 325 4 | Armenia: coronas, cascos, tiaras, cintas y bajo aquellos 326 5 | las bóvedas del Odeón y no tiene más que decir: «¡Guardias, 327 6 | rigidez de los pórticos ya no tienen nada que le moleste. Se 328 3 | todo aquello el aspecto tierno, y algo fatigado, de una 329 4 | cintas y bajo aquellos tocados diferentes, siempre la misma 330 | todos 331 1 | el ruido del viento y los torrentes de lluvia que corren por 332 5 | grande, tan fría los días de tragedia! De repente, el emperador, 333 5 | fastidio en sus largas tiradas trágicas. Efectivamente, ¡es tan 334 6 | la que se apuñala a los traidores, en la que se casa a las 335 2 | una pequeña olla hierve tranquilamente con un murmullo de satisfacción. 336 5 | Efectivamente, ¡es tan triste actuar ante los asientos 337 3 | cenizas se produce entre los troncos, y una pequeña llamarada 338 4 | volver tan tarde, debe tener turno de noche en Correos o en 339 5 | emperador, un dueño del mundo, uno de esos seres providenciales 340 5 | actuar ante los asientos vacíos! ¡Y la sala del Odeón es 341 3 | quemada, las flores de la vajilla han palidecido en el fregadero, 342 2 | se levanta agitada por el vapor. Entonces una bocanada de 343 3 | A veces también el fuego cubierto 344 6 | casa... A medida que la velada avanza, su visión se acerca 345 5 | que en su vida privada se vengan de las maneras algo desordenadas 346 1 | sobre los cristales de la ventana y que, cuando llega la noche 347 3 | están corridas ante las ventanas y confortablemente colgadas 348 5 | Es verdad, éste no es un empleado 349 4 | de oro y majestuosamente vestidos, al emperador Augusto, a 350 2 | chamuscados, quemados, de vez en cuando se impacienta 351 6 | El Odeón se deshiela. Los viejos habituales del patio de 352 6 | enternecida, como si estuviera viendo ya los bonitos hilos blancos 353 6 | que la velada avanza, su visión se acerca y le infunde bríos. ¡ 354 3 | cálida la habitación hasta su vuelta. ¡Oh! ¡Qué bien huele la