Pár.

 1     4|    con la cual el marido, que era un hombre de bien, iba pagando
 2     7|       entonces a ganar algo y era necesario para la familia.
 3     9|  tristemente, y no respondió. Era un buen pensamiento, pero
 4    14|       triste, el más terrible era el que más se apoderada
 5    20|      El tiempo estaba bueno y era fresco el aire. Había entablado
 6    23|       de la salida, llegaron. Era una hermosa mañana de mayo
 7    24|  haber despertado entonces. Y era tan feliz, que casi no se
 8    28|                               Era una calle recta y larga,
 9    30| corazón; la alcanzó, la miró: era una negra. Y seguía andando,
10    30|     como clavado en la acera. Era la calle de las Artes. Volvió,
11    30| número 117; la tienda del tío era el número 175. Apretó más
12    30|      tienda de quincalla. Ésa era. Se asomó. Vio a una señora
13    53|    mujer, mi madre, la criada era mi madre. ¿Se han llevado
14    79|     aquel pobre barco de vela era el primero en el mundo que
15   104|                               Era el viejo labrador lombardo,
16   139|     echó a correr hacia ella. Era de noche. Entró en la ciudad.
17   180|   estaba en la cama; y cuando era niño, que a veces lo cogía
18   186|  quince días no se levantaba. Era necesaria una operación
19   214|                    Viendo que era irrevocable su propósito,
20   218|         No saben qué muchacho era! Señora, ¡si usted supiese!
21   226|     que su señora. Pero ¡todo era inútil! La mujer, sintiéndose
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