Pár.

1    28|        otras tantas casitas de campo; llenas de gente, de coches,
2   107| encargos, hasta trabajar en el campo; me contento con vivir solo
3   175|      desanimado, y al mirar al campo y ver siempre aquella implacable
4   177|      entre el rojizo polvo del campo, y después se puso en camino,
5   223|   tenía miedo. La grandeza del campo engrandecía su alma; la
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