110-ocupa | ocurr-zanja
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1 178 | glacial del Polo Ártico, por 110 grados de latitud.~ ~ 2 30 | Artes. Volvió, vio el número 117; la tienda del tío era el 3 30 | casi corría; en el número 171 tuvo que detenerse para 4 30 | tienda del tío era el número 175. Apretó más el paso, casi 5 132 | solo, en un tren perdido, abandonado en medio del desierto.~ ~ 6 71 | compatriotas tuyos, y no te abandonarán. Adiós.~ ~ 7 183 | ilusión. Las fuerzas lo abandonaron de nuevo, y cayó extenuado 8 219 | Y volvía a sumirse en un abatimiento mortal, lloraba con las 9 223 | recuerdo del océano, de los abatimientos, de los dolores que había 10 177 | incomodase para andar, y abreviando, como si temiera conmoverse, 11 22 | subían una escalera, se abría una puerta... Y aquí el 12 66 | señor, movido a compasión, abriendo la puerta -; entra un momento, 13 239 | La enferma abrió los ojos desmesuradamente.~ ~ 14 140 | Una vieja fue a abrir con una luz en la mano.~ ~ 15 18 | insoportable e infinitamente aburridos; horas interminables y siniestras, 16 242 | ama, palideciendo - que acaba de llegar... inesperadamente.~ ~ 17 18 | parecían muertos. Y el viaje no acababa nunca: mar y cielo, cielo 18 26 | en todas las esquinas y acabarás por encontrar la que buscas.~ ~ 19 30 | quedó como clavado en la acera. Era la calle de las Artes. 20 125 | las mesas próximas y se acercaban; la historia del muchacho 21 179 | marchando hacia el norte, se iba acercando a las regiones tropicales. 22 178 | recordaban los Alpes. Le parecía acercarse a su país. Eran los Andes, 23 224 | ahora aquella imagen se aclaraba; tenía delante de sus ojos 24 134 | sintiéndose mal. Y entonces le acometió un vago terror de caer enfermo, 25 226 | de la cama de la enferma acompañado de un practicante, intentando 26 44 | sabe? Hágame acompañar, acompáñame tú mismo en seguida, chico. 27 44 | no lo sabe? Hágame acompañar, acompáñame tú mismo en 28 215 | Que Dios te acompañe! -le dijeron -. Ten cuidado 29 216 | Un hombre lo acompañó fuera de la ciudad, le indicó 30 11 | juicio y ánimo, que estaba acostumbrado a las privaciones y los 31 99 | las manos, sin llorar, en actitud desconsolada. La gente lo 32 217 | perdían la cabeza. El ama acudía de cuando en cuando, descorazonada. 33 205 | dijo un joven que había acudido al oír el grito.~ ~ 34 183 | Piensas en tu hijo? ¿Te acuerdas de tu Marcos, que está tan 35 152 | Oye, ahora que me acuerdo. Haz una cosa. Volviendo 36 233 | su vista en la puerta en ademán de esperar. Al cabo de pocos 37 114 | Estrella de Italia"; se asomó adentro, y volviéndose hacia el 38 193 | lamparilla, a aquella madre admirable, que había venido a servir 39 17 | instante en el barco; aquellas admirables puestas de sol de los trópicos 40 81 | cada instante bruscamente, admirando la luz clarísima de la luna 41 11 | buscar a su madre a quien adoraba. Sucedió también que cierto 42 135 | estos pensamientos volvió a adormecerse y soñó que estaba en Córdoba 43 81 | canciones de su madre cuando lo adormecía de niño. La última noche, 44 4 | las deudas más urgentes y adquiriendo así buena reputación. Entre 45 225 | mientras tengas vida! Y no advertía entretanto que sobre la 46 187 | Un afamado médico de Tucumán había 47 7 | para la familia. En este afán vivían, repitiendo todos 48 24 | casi no se sorprendió ni se afligió cuando se registró los bolsillos 49 122 | Aflojen los pesos, camaradas!~ ~ 50 195 | calles, volvió a sentir la agitación febril que se había apoderado 51 238 | continuó la señora cada vez más agitada - que te dará mucha alegría.~ ~ 52 134 | de noches de insomnio y agitadas. Se durmió; durmió mucho 53 171 | al lado de un gran fuego, agitado por el viento.~ ~ 54 193 | entonces cerraba los ojos agotada, y caía en un sopor que 55 223 | nidos de hormigas; estaba agotado, pero no sentía el cansancio; 56 175 | en cuando alguna palabra agradable. A veces, en un rincón del 57 190 | buenos señores; se los agradezco de corazón. Más vale morir. 58 189 | aquella idea de sus hijos agravaba más y más, con mayor angustia, 59 136 | Al frío, al malestar, se agregó el miedo; la fantasía, ya 60 23 | espléndido le pareció de buen agüero. Estaba fuera de sí de alegría 61 56 | cabellos rubios y nariz aguileña, y le preguntó en mal italiano:~ ~ 62 14 | Y entonces se despertaba ahogando un grito.~ ~ 63 131 | raras y casi angustiosas y airadas; una vegetación oscura, 64 217 | atroces, que le arrancaban alaridos capaces de destrozar sus 65 225 | la blancura delicada del alba.~ ~ 66 77 | Italia, cuadruplicada, no alcanza a la de su curso.~ ~ 67 173 | por la sal, hasta donde alcanzaba la vista; y por todas partes, 68 30 | sacudida el corazón; la alcanzó, la miró: era una negra. 69 173 | pequeños árboles oscuros; aldeas de pocas casas, dispersas, 70 139 | inmenso desierto, le pareció alegre. Preguntó a un sacerdote, 71 114 | hacia el muchacho, le dijo alegremente:~ ~ 72 22 | tristes, se habían tornado alegres. Sentado en la proa, al 73 224 | borrada por los años de alejamiento, y ahora aquella imagen 74 177 | decían adiós con la mano, al alejarse. Él devolvió el saludo, 75 30 | que detenerse para tornar aliento, diciendo para sí: "¡Ah, 76 180 | estómago débil por la mala alimentación. En la noche empezaba a 77 125 | la espalda, un tercero le aliviaba del peso del cofrecillo; 78 15 | esperanzas. Pero fue un breve alivio. Aquel inmenso mar, igual 79 76 | casa de Boca, al lado de un almacén del muelle; después de haber 80 173 | con las fachadas rojas y almenadas; vastísimos espacios, quizá 81 248 | rendida y sofocada sobre las almohadas.~ ~ 82 178 | blancas, que le recordaban los Alpes. Le parecía acercarse a 83 13 | Génova y se encontró en alta mar, sobre aquel gran navío 84 223 | corazón en ardiente oleada de altanería y audacia.~ ~ 85 233 | la fisonomía visiblemente alterada. Los tres se quedaron mirando 86 181 | el sereno cielo con sus altísimos conos. Pasaron cuatro días, 87 221 | una catedral, que a cierta altura maravillosa entrecruzaban 88 153 | encontró en un ancho patio, alumbrado por linternas, donde varios 89 139 | entre negruzco y verdoso; y, alzando la cara de vez en cuando, 90 102 | Alzó la cara al oír aquellas 91 18 | días de mar tranquilo y amarillento, de calor insoportable e 92 222 | en actitudes extrañas de amenaza y de lucha; algunos caídos 93 174 | trataban brutalmente, con amenazas; todos se hacían servir 94 28 | plano de la extensa llanura americana, semejante al horizonte 95 178 | espina dorsal del continente americano, la inmensa cadena que se 96 104 | el cual había contraído amistad durante el viaje.~ ~ 97 259 | El ingeniero amontonaba palabras y más palabras, 98 107 | búsqueme usted trabajo, por amor de Dios, que yo no puedo 99 253 | Marcos de la habitación. Los amos y criados salieron en seguida, 100 153 | minutos se encontró en un ancho patio, alumbrado por linternas, 101 154 | blancos y negros, con dos anchos borceguíes, dirigía la faena. 102 23 | cuando el buque echó el ancla en el inmenso río de la 103 160 | Ah! ¡Yo andaría el doble! -exclamó Marcos -; 104 178 | acercarse a su país. Eran los Andes, la espina dorsal del continente 105 175 | que no contenía ya más que andrajos. Cada mañana se levantaba 106 24 | que llevaba el nombre de Andrea Doria, desembarcó en el 107 113 | marcha. Marcos lo siguió y anduvieron juntos un buen trecho de 108 233 | pero girando los ojos anegados en llanto, vio que su ama 109 189 | agravaba más y más, con mayor angustia, el desaliento profundo 110 98 | y salió con el corazón angustiado, con la cabeza hecha una 111 131 | ofrecían figuras raras y casi angustiosas y airadas; una vegetación 112 3 | de once; pero marchó muy animada y con el corazón lleno de 113 171 | Seguía un gran número de animales, que servirían para mudar 114 178 | Una cosa, sin embargo, lo animó algo desde el principio. 115 2 | No son pocas las mujeres animosas que hacen tan largo viaje 116 117 | desesperado. Es un pobre niño muy animoso. Hagamos algo por él; ¿no 117 88 | el corredor - ha salido anoche para Buenos Aires, con toda 118 187 | había ya venido la semana anterior, inútilmente.~ ~ 119 144 | periódicos. ¿Será menester anunciar en las esquinas que el señor 120 6 | contestó el cónsul: a pesar del anuncio publicado en los periódicos, 121 28 | en gruesos caracteres, anuncios de salidas de vapores para 122 198 | respondió el muchacho con voz apagada.~ ~ 123 225 | gigantescos iba poco a poco apagándose la argentina luz de la luna 124 17 | hacían que todo el océano apareciera encendido como un mar de 125 48 | Apareció una señorita.~ ~ 126 244 | como si se tratase de una aparición sobrehumana.~ ~ 127 177 | el camino de Tucumán se aparta del que va a Santiago, el 128 134 | cuando, y de los cuales apartaba la mirada con espanto.~ ~ 129 224 | sombras de sus pensamientos; y apenado por aquellos vivos recuerdos, 130 14 | terrible era el que más se apoderada de él: el pensamiento de 131 195 | agitación febril que se había apoderado de él en Buenos Aires; miraba 132 19 | Y él se pasaba las horas apoyado en la borda y mirando aquel 133 99 | el cofre, se sentó en él apoyando la espalda contra la pared, 134 65 | pálido como un muerto y se apoyó con una mano en la reja.~ ~ 135 11 | convencer a su padre. Éste lo apreciaba, sabía que tenía juicio 136 224 | aquellos vivos recuerdos, apretaba el paso, y un nuevo cariño, 137 244 | desencajados y con las manos apretadas contra las sienes, como 138 225 | siempre a tu lado en el vapor, apretado contra ti, y nadie me separará 139 222 | formando grupos verticales y apretados, como si fueran haces de 140 30 | negra. Y seguía andando, apretando el paso; llegó a una plazoleta, 141 248 | sus brazos descarnados, apretándole contra su seno como un tigre, 142 29 | allá, otras calles como aquéllas, y que toda América estaba 143 180 | fuerzas, y durmió debajo de un árbol. El segundo anduvo bastante 144 78 | canales intrincados de un archipiélago, llegaba a sitios rodeados 145 223 | refluía a su corazón en ardiente oleada de altanería y audacia.~ ~ 146 125 | inmediata tres parroquianos argentinos, y, en menos de diez minutos, 147 139 | cuando, veía iglesias de una arquitectura rara, que se dibujaban muy 148 217 | dolores atroces, que le arrancaban alaridos capaces de destrozar 149 180 | serpientes; creía oírlas arrastrarse; se detenía, tomaba luego 150 180 | y el modo como le solía arreglar las mantas bajo la barbilla, 151 14 | Dos días permaneció arrinconado en la proa, como un perro, 152 265 | muchacho lo miró un momento, arrojándose luego a sus pies, sollozando:~ ~ 153 77 | gran Po no es más que un arroyuelo, y la extensión de Italia, 154 222 | caídos en tierra, como torres arruinadas de pronto; todo cubierto 155 200 | persona herida de repente por artero puñal, fue el eco de aquellas 156 178 | el mar glacial del Polo Ártico, por 110 grados de latitud.~ ~ 157 171 | cuarto de ternera, que se asaba al aire libre, clavado en 158 172 | encendía el fuego para el asado, daba de comer a las bestias, 159 14 | tristes pensamientos lo asaltaban, y el más triste, el más 160 98 | cabeza hecha una bomba, y asaltado de un cúmulo de pensamientos 161 135 | la sospecha de que fuesen asesinos y lo quisiesen matar para 162 67 | Le ofreció asiento, le hizo contar su historia, 163 184 | tomado mucho cariño y la asistía muy bien.~ ~ 164 217 | delirio. Las mujeres que la asistían perdían la cabeza. El ama 165 85 | un hombre grueso, rubio, áspero, que tenía aspecto de corredor 166 11 | habiendo oído hablar del asunto, se empeñó en ofrecerle, 167 29 | estaba formada así. Miraba atentamente los nombres de las calles; 168 67 | estuvo escuchándolo muy atento y se quedó un rato pensativo; 169 15 | en cuanto vio el océano Atlántico, tomó un poco de ánimo y 170 218 | hubiera entonces muerto atravesada por un rayo! ¡Sin madre, 171 85 | de casas blancas y bajas, atravesadas en todas direcciones, por 172 139 | silenciosa; pero después de haber atravesado aquel inmenso desierto, 173 74 | caminó lentamente hacia Boca, atravesando la gran ciudad, lleno de 174 47 | de la larguísima calle; atravesaron el portal de una pequeña 175 82 | su casa! ¡Los genoveses atraviesan todo el mundo tan contentos 176 195 | preguntar a todos, y no se atrevía a detener a nadie. Todos, 177 23 | Mundo; y había tenido el atrevimiento de ir allí solo! Todo aquel 178 19 | mirando aquel mar sin fin, aturdido, pensando vagamente en su 179 223 | ardiente oleada de altanería y audacia.~ ~ 180 80 | más avanzaban, tanto más aumentaba aquel inmenso río. Pensaba 181 4 | no podía resignarse a su ausencia.~ ~ 182 179 | cabeza lentamente, como autómatas. Eran indios.~ ~ 183 80 | Mientras más avanzaban, tanto más aumentaba aquel 184 79 | primero en el mundo que se aventuraba a surcar.~ ~ 185 134 | por los perros y por las aves de rapiña, como algunos 186 177 | Santiago, el capataz le avisó que debían separarse. Le 187 18 | cielo, cielo y mar hoy como ayer, mañana como hoy, siempre, 188 253 | enferma el cirujano y el ayudante, que cerraron la puerta.~ ~ 189 12 | con un fin santo; Dios te ayudará!~ ~ 190 133 | salvajes. Una brisa helada le azotaba el rostro. Embarcándolo 191 171 | uno de los carros, con su bagaje, se durmió muy pronto, profundamente. 192 36 | fue. Dicen que se fue a Bahía Blanca, muy lejos de aquí, 193 18 | el camarote, donde todo bailaba y se caía, en medio de un 194 233 | algunas palabras en voz baja. Le pareció oír que el médico 195 256 | Entonces Mequínez, bajito e intentando siempre llevárselo 196 139 | respiró y con qué ímpetu se bajó del vagón! Preguntó a un 197 90 | Después balbuceó:~ ~ 198 180 | arreglar las mantas bajo la barbilla, cuando estaba en la cama; 199 76 | encontraba en la popa de una barcaza de vela, cargada de frutas, 200 107 | haré de todo: llevar ropa, barrer las calles, hacer encargos, 201 180 | árbol. El segundo anduvo bastante menos, y con menos ánimos. 202 95 | dijo el otro -; ¿no hay ya bastantes pordioseros de tu país en 203 116 | muchos hombres sentados que bebían y hablaban alto. El viejo 204 231 | valor..., resignada..., bendiciéndolos; y que recomiendo a mi marido... 205 249 | loca, llena de alegría, y besando a su hijo:~ ~ 206 22 | llevaba al cuello y murmurar, besándola, sus oraciones.~ ~ 207 177 | apenas tuvo tiempo para besarle en un brazo. También los 208 169 | El muchacho le besó las manos.~ ~ 209 154 | Un hombre alto, con bigote, envuelto en una especie 210 154 | especie de capa con cuadros blancos y negros, con dos anchos 211 225 | argentina luz de la luna con la blancura delicada del alba.~ ~ 212 81 | clarísima de la luna que blanqueaba las inmensas y lejanas orillas: 213 173 | de grandes lagos salados, blanqueados por la sal, hasta donde 214 11 | pusieron algunas liras en el bolsillo, le dieron las señas del 215 24 | afligió cuando se registró los bolsillos y se encontró una sola de 216 98 | con la cabeza hecha una bomba, y asaltado de un cúmulo 217 154 | y negros, con dos anchos borceguíes, dirigía la faena. El muchacho 218 19 | las horas apoyado en la borda y mirando aquel mar sin 219 224 | oscurecida y como un poco borrada por los años de alejamiento, 220 180 | menos ánimos. Tenía las botas rotas, los pies desollados 221 123 | Bravo! ¡Ha venido solo! ¡Tiene 222 133 | horribles de los salvajes. Una brisa helada le azotaba el rostro. 223 76 | tres robustos genoveses bronceados por el sol, cuyas voces 224 81 | despertaba a cada instante bruscamente, admirando la luz clarísima 225 174 | exigentes; algunos lo trataban brutalmente, con amenazas; todos se 226 71 | indicar el camino. Ve allí y busca a este señor, al cual va 227 84 | con su cofre al hombro, buscando a un señor argentino, para 228 10 | madre, y si no la encuentro, buscaré al cónsul y a la familia 229 233 | a llamarla furtivamente. Buscó al señor, también había 230 221 | entrecruzaban sus enormes cabelleras plateadas por la luna.~ ~ 231 134 | llanura solitaria, donde su cadáver sería despedazado por los 232 17 | hermosos peces voladores que caían a cada instante en el barco; 233 2 | varias desgracias, había caído en la pobreza y tenía muchas 234 222 | amenaza y de lucha; algunos caídos en tierra, como torres arruinadas 235 176 | con una manta encima, con calentura, sin ver a nadie más que 236 75 | incierto como ensueños de calenturiento: ¡tan cansado, turbado y 237 179 | iba haciendo cada vez más cálido; y esto sucedía porque, 238 252 | No! ¡Calla! ¡Espera! -y volviéndose 239 219 | sujetaban las manos, la calmaban, suplicantes; procuraban 240 226 | volvía a repetir las más calurosas instancias, lo mismo que 241 18 | encerrado continuamente en el camarote, donde todo bailaba y se 242 251 | Luego, cambiando de tono repentinamente:~ ~ 243 233 | con singular expresión, y cambiaron entre sí algunas palabras 244 195 | Caminando por las calles, volvió a 245 184 | esfuerzos sobrehumanos para caminar aún, y llegar hasta ella 246 74 | pequeño guía, se puso en caminó lentamente hacia Boca, atravesando 247 181 | entre vastas plantaciones de cañas de azúcar, por prados sin 248 81 | Aquella voz le recordaba las canciones de su madre cuando lo adormecía 249 81 | alguno de los marineros cantaba. Aquella voz le recordaba 250 22 | grupos de emigrantes que cantaban, se representaba mil veces 251 81 | última noche, al oír aquel canto, sollozó. El marinero se 252 154 | envuelto en una especie de capa con cuadros blancos y negros, 253 217 | que le arrancaban alaridos capaces de destrozar sus venas y 254 28 | había escritos, en gruesos caracteres, anuncios de salidas de 255 179 | inmóviles y serios. Eran caras completamente nuevas para 256 76 | de una barcaza de vela, cargada de frutas, que salía para 257 174 | consideración; lo obligaban a llevar cargas enormes de forraje; lo mandaban 258 138 | tuvieron lástima, le hicieron caricias y lo tranquilizaron, diciéndole 259 218 | de alto, tan bueno y tan cariñoso! ¡No saben qué muchacho 260 80 | comía un poco de pan y de carne en conserva con los marineros, 261 180 | se detenía, tomaba luego carrera y sentía frío en los huesos. 262 152 | mañana para Tucumán con sus carretas y sus bueyes; ve a ver si 263 153 | grandes carros, semejantes a casetas de titiriteros, con la cubierta 264 184 | cuarto de un piso bajo de la casita solariega donde vivía toda 265 28 | que parecían otras tantas casitas de campo; llenas de gente, 266 138 | entendía; y viendo que le castañeteaban los dientes por el frío, 267 25 | calle de las Artes. Por casualidad, se había encontrado con 268 221 | semejantes a pilastras de una catedral, que a cierta altura maravillosa 269 217 | mayor y más terrible no lo causaban los dolores del cuerpo, 270 213 | en seguida, aun cuando me cayera muerto en el camino!~ ~ 271 183 | abandonaron de nuevo, y cayó extenuado a la orilla de 272 50 | vivimos nosotros, la familia Ceballos.~ ~ 273 131 | llanura el aspecto de inmenso cementerio.~ ~ 274 83 | años y años, andaré a pie centenares de leguas, seguiré adelante 275 117 | reciben mal. No tiene un céntimo. Está aquí solo, desesperado. 276 224 | contemplado; la volvía a ver cercana, iluminada, como si estuviera 277 223 | engrandecía su alma; la cercanía de su madre le daba la fuerza 278 193 | La enferma entonces cerraba los ojos agotada, y caía 279 19 | hasta que los ojos se le cerraban y la cabeza se le caía, 280 131 | El cielo estaba cerrado y oscuro; el tren, casi 281 253 | cirujano y el ayudante, que cerraron la puerta.~ ~ 282 70 | escribió una carta, la cerró, y dándosela al muchacho, 283 226 | en la operación; estaba certísima o de morir en el acto, o 284 191 | Y ellos, sin cesar de consolarla, repetían:~ ~ 285 101 | Qué tienes, chiquillo?~ ~ 286 | cierto 287 225 | entretanto que sobre la cima de los árboles gigantescos 288 178 | montañas azules, con las cimas blancas, que le recordaban 289 171 | peones, estaban sentados en círculo alrededor de un cuarto de 290 83 | con estos bríos llegó, al clarear una fría y hermosa mañana, 291 81 | bruscamente, admirando la luz clarísima de la luna que blanqueaba 292 185 | mejorado del todo con el buen clima de Córdoba. Pero después, 293 15 | tomó un poco de ánimo y cobró esperanzas. Pero fue un 294 28 | campo; llenas de gente, de coches, de carros, que producían 295 125 | le aliviaba del peso del cofrecillo; otros emigrantes se levantaron 296 216 | desapareció, cojeando, con su cofrecito a la espalda, por entre 297 180 | era niño, que a veces lo cogía en sus brazos, diciéndole: "¡ 298 192 | No, no diga eso -cogiéndola de las manos y suplicándole.~ ~ 299 216 | el muchacho desapareció, cojeando, con su cofrecito a la espalda, 300 156 | No tengo colocación para ti.~ ~ 301 223 | pequeñas viviendas humanas, que colocadas al pie de aquellos árboles 302 222 | desorden prodigioso de formas colosales, el espectáculo más majestuosamente 303 11 | Sucedió también que cierto comandante de un buque mercante amigo 304 134 | Al cabo de algunas horas comenzó a sentir frío, y con el 305 85 | tenía aspecto de corredor de comercio, y que le preguntó fríamente 306 80 | todavía. Dos veces al día comía un poco de pan y de carne 307 172 | Comieron todos juntos, durmieron, 308 147 | niño! -respondió la vieja, compadecida -. ¡Una friolera! Estará 309 22 | Aquella compañía lo animaba, y sus presentimientos, 310 77 | maravilloso río Paraná, en cuya comparación nuestro gran Po no es más 311 179 | inmóviles y serios. Eran caras completamente nuevas para él, color de 312 179 | casas con una tiendecilla, y compraba algo para comer. Encontraba 313 138 | Los viajeros lo comprendieron todo en seguida; tuvieron 314 188 | importa la vida. Todo ha concluido para mí. Es preferible que 315 129 | sollozo de alegría le impidió concluir, y dejando el vaso sobre 316 144 | ya es tiempo de que esto concluya. Ya hace tres meses que 317 76 | para la ciudad de Rosario conducida por tres robustos genoveses 318 155 | El capataz, es decir, el conductor de aquel convoy de carros, 319 195 | una cara que le inspirase confianza, a quien dirigir aquella 320 16 | sucedían tristes y monótonos, confundiéndose unos con otros en la memoria, 321 222 | vegetación exuberante y confusa que semejaba a furiosa multitud 322 75 | quedó después en la memoria, confuso e incierto como ensueños 323 177 | abreviando, como si temiera conmoverse, lo despidió. El muchacho 324 40 | muchacho del corral, que conoce al joven que le hacía los 325 39 | Merelo conocía a mi madre; ella estaba 326 85 | encontraba en una ciudad ya conocida. Aquellas calles eran interminables, 327 181 | cielo con sus altísimos conos. Pasaron cuatro días, cinco, 328 216 | el camino, le dio algún consejo y se quedó mirando cómo 329 80 | poco de pan y de carne en conserva con los marineros, quienes, 330 185 | la habían hecho empeorar considerablemente. Por último, se había presentado 331 174 | hacían servir de él sin consideración; lo obligaban a llevar cargas 332 11 | nuevas vacilaciones, el padre consintió y se decidió el viaje. Llenaron 333 191 | Y ellos, sin cesar de consolarla, repetían:~ ~ 334 7 | noticia. Padre e hijos estaban consternados; el más pequeño se sentía 335 204 | en el sitio donde están construyendo una gran fábrica de azúcar; 336 6 | desgracia, se dirigieron al consulado italiano de Buenos Aires, 337 20 | ciudad de Rosario; le había contado todo lo que ocurría en su 338 67 | ofreció asiento, le hizo contar su historia, estuvo escuchándolo 339 252 | Marcos mío, no es nada! Ya me contarás todo. ¡Dame otro beso! ¡ 340 183 | parecido tan hermoso. Lo contemplaba, echado sobre la hierba 341 224 | mucho tiempo no lo había contemplado; la volvía a ver cercana, 342 195 | sus puertas, se volvían a contemplar a aquel pobre muchacho harapiento, 343 175 | apoyada en su baúl, que no contenía ya más que andrajos. Cada 344 233 | bajas, y de exclamaciones contenidas. La enferma fijó su vista 345 21 | encontrarás a tu madre sana y contenta.~ ~ 346 82 | atraviesan todo el mundo tan contentos como orgullosos!~ ~ 347 4 | ésta, a su vez, le daba las contestaciones para que las mandase a Génova, 348 178 | Andes, la espina dorsal del continente americano, la inmensa cadena 349 106 | tiempo para preguntarle, y le contó rápidamente lo ocurrido.~ ~ 350 131 | deformes, de ramas y troncos contrahechos, que ofrecían figuras raras 351 104 | lombardo, con el cual había contraído amistad durante el viaje.~ ~ 352 11 | poco a poco, casi llegó a convencer a su padre. Éste lo apreciaba, 353 186 | amo y el ama de la casa convenciéndola, con mucha dulzura, para 354 4 | correspondencia regular. Como habían convenido entre sí, el marido dirigía 355 7 | todos los días las mismas conversaciones dolorosas o mirándose unos 356 209 | Marcos rompió en sollozos convulsivos, entre risa y llanto.~ ~ 357 28 | calles que parecían tiradas a cordel, flanqueadas de casas, también 358 18 | se caía, en medio de un coro espantoso de quejidos e 359 40 | preguntarle al muchacho del corral, que conoce al joven que 360 4 | mantuvo con los suyos una correspondencia regular. Como habían convenido 361 130 | halagüeños. Pero esta alegría no correspondía al aspecto siniestro de 362 22 | seguida!" "En seguida vamos". Corrían juntos, subían una escalera, 363 181 | azules por delante, que cortaban el sereno cielo con sus 364 139 | pequeñas casas blancas y cortadas por otras calles rectas 365 29 | calles; nombres raros, que le costaba trabajo leer. A cada calle 366 176 | comenzaron a hacerlo por costumbre; cuando le mandaban algo, 367 176 | camino!" Y los trabajos crecían, los malos tratamientos 368 250 | qué? ¿Eres tú? ¡Cómo has crecido! ¿Quién te ha traído? ¿Estás 369 224 | una ternura indecible, iba creciendo en su corazón, y hacía correr 370 15 | inmenso mar, igual siempre, el creciente calor, la tristeza de toda 371 218 | Marcos, pobre niño mío! Creí que estallaba mi corazón. ¡ 372 253 | la habitación. Los amos y criados salieron en seguida, quedando 373 220 | Dónde estará ahora la pobre criatura!~ ~ 374 218 | se quedan sin madre; mis criaturas, mi pobre sangre! ¡Mi Marcos, 375 222 | inclinados, retorcidos, cruzados, en actitudes extrañas de 376 154 | una especie de capa con cuadros blancos y negros, con dos 377 77 | la extensión de Italia, cuadruplicada, no alcanza a la de su curso.~ ~ 378 11 | que todas estas buenas cualidades reforzaban su decisión de 379 | Cuándo 380 | cuánto 381 | cuantos 382 125 | presentaba el sombrero, le reunió cuarenta y dos pesos.~ ~ 383 44 | chico. Aún tengo algunos cuartos.~ ~ 384 76 | dormido la noche antes en un cuartucho de una casa de Boca, al 385 147 | Una friolera! Estará a cuatrocientas o quinientas leguas, por 386 78 | antiguos nidos de serpientes, cubiertas de árboles frondosos, semejantes 387 120 | Cuenta con nosotros, los emigrantes!~ ~ 388 217 | causaban los dolores del cuerpo, sino el pensamiento de 389 134 | de rapiña, como algunos cuerpos de caballos y de vacas que 390 98 | bomba, y asaltado de un cúmulo de pensamientos desagradables.~ ~ 391 176 | por completo; mas con la curación llegó el día más terrible 392 190 | aún con la operación me curaría, estoy segura. Gracias por 393 25 | italiano. Éste lo miró con curiosidad, y le preguntó si sabía 394 176 | cuidados del capataz, y se curó por completo; mas con la 395 77 | cuadruplicada, no alcanza a la de su curso.~ ~ 396 153 | titiriteros, con la cubierta curvada y las ruedas altísimas.~ ~ 397 77 | maravilloso río Paraná, en cuya comparación nuestro gran 398 176 | cuando le mandaban algo, le daban un trastazo, diciéndole: "¡ 399 84 | protector de Boca le había dado una tarjeta con algunas 400 252 | nada! Ya me contarás todo. ¡Dame otro beso! ¡Vete! Heme aquí, 401 70 | escribió una carta, la cerró, y dándosela al muchacho, le dijo:~ ~ 402 137 | estoy solo; ¡no me hagan daño!~ ~ 403 6 | había presentado, ni para dar noticias. Y no podía suceder 404 238 | vez más agitada - que te dará mucha alegría.~ ~ 405 83 | dijo para sí -; también daré yo la vuelta al mundo; viajaré 406 176 | que al capataz, que iba a darle de beber y a tomarle el 407 236 | temblorosa -. Tengo que darte una noticia buena. Prepara 408 212 | una voz -; estás cansado y debes reposar; partirás mañana.~ ~ 409 175 | noche, el pobre muchacho se debilitaba más cada día, y habría decaído 410 75 | tan cansado, turbado y debilitado se encontraba!~ ~ 411 175 | debilitaba más cada día, y habría decaído su ánimo por completo si 412 177 | quedarse tan solo, y le decían adiós con la mano, al alejarse. 413 190 | morirme; es mi destino! Estoy decidida.~ ~ 414 217 | temer que aunque hubiera decidido dejarse hacer la operación, 415 11 | el padre consintió y se decidió el viaje. Llenaron de ropa 416 39 | Mequínez. Sólo él podría decirme dónde está. He venido a 417 6 | con la idea de salvar el decoro de su familia, que creía 418 2 | encuentran las personas que se dedican a servir, éstas vuelven 419 99 | quedaba ya muy poco dinero. Deduciendo lo que habría de gastar 420 131 | sólo por pequeños árboles deformes, de ramas y troncos contrahechos, 421 129 | alegría le impidió concluir, y dejando el vaso sobre la mesa, se 422 170 | carro -añadió el capataz, dejándolo -; mañana a las cuatro te 423 152 | ofreciéndole tus servicios; te dejará, quizás, un sitio en el 424 225 | mía; aquí me tienes; no te dejaré jamás; juntos volveremos 425 117 | buscar a su madre? ¿Hemos de dejarle aquí como un perro?~ ~ 426 217 | aunque hubiera decidido dejarse hacer la operación, el médico, 427 159 | Santiago. Tendríamos que dejarte en el camino, y andar todavía 428 160 | caridad; por caridad, no me deje aquí solo!~ ~ 429 188 | cirujano. Mejor es que me dejen morir así. No me importa 430 106 | Pero el muchacho no le dejó tiempo para preguntarle, 431 217 | En los momentos en que no deliraba, se comprendía, sin embargo, 432 217 | le producían momentos de delirio. Las mujeres que la asistían 433 | demasiado 434 42 | tendera -: ¿recuerdas si el dependiente de Merelo iba alguna vez 435 194 | eran aquellas mismas calles derechas, y larguísimas, y aquellas 436 26 | calle de que salía - sube derecho, leyendo siempre los nombres 437 222 | troncos de todas formas, derechos, inclinados, retorcidos, 438 98 | un cúmulo de pensamientos desagradables.~ ~ 439 13 | le asaltó un repentino desánimo.~ ~ 440 13 | aquel viaje; pero cuando vio desaparecer del horizonte la hermosa 441 233 | al señor, también había desaparecido. No quedaban más que las 442 216 | pocos minutos el muchacho desapareció, cojeando, con su cofrecito 443 248 | que extendía sus brazos descarnados, apretándole contra su seno 444 217 | familia lejana. Moribunda, descompuesta, con la fisonomía deshecha, 445 19 | volvía a ver aquella cara desconocida que lo miraba con aire de 446 28 | de vapores para ciudades desconocidas. A cada instante, volviéndose 447 181 | andaba, en medio de árboles desconocidos, entre vastas plantaciones 448 99 | sin llorar, en actitud desconsolada. La gente lo tocaba con 449 217 | comprendía, sin embargo, que su desconsuelo mayor y más terrible no 450 217 | acudía de cuando en cuando, descorazonada. Todos comenzaron a temer 451 84 | Poco después de haber desembarcado, subió a la ciudad, con 452 24 | nombre de Andrea Doria, desembarcó en el muelle, se despidió 453 78 | que no podía salir, ora desembocaba en vastas extensiones de 454 25 | Llegado a la desembocadura de la primera calle que 455 244 | permaneció inmóvil, con los ojos desencajados y con las manos apretadas 456 176 | creía perdido e invocaba desesperadamente a su madre, llamándola mil 457 202 | sentarse -; no hay por qué desesperarse, ¡qué diablo! Los Mequínez 458 193 | honrada, tan buena y tan desgraciada!~ ~ 459 2 | cual, por efecto de varias desgracias, había caído en la pobreza 460 217 | descompuesta, con la fisonomía deshecha, metía sus manos por entre 461 230 | El médico, desanimado, desistió. Nadie pronunció una palabra 462 78 | bosques flotantes; y ora se deslizaba entre estrechos canales, 463 239 | La enferma abrió los ojos desmesuradamente.~ ~ 464 221 | de vegetación, con fustes desmesurados semejantes a pilastras de 465 180 | las botas rotas, los pies desollados y el estómago débil por 466 222 | una grandeza soberbia, un desorden prodigioso de formas colosales, 467 143 | La vieja, despechada, respondió, meneando la 468 134 | donde su cadáver sería despedazado por los perros y por las 469 241 | a la puerta con ojos que despedían fulgores.~ ~ 470 24 | volado, soñando, y haber despertado entonces. Y era tan feliz, 471 174 | ni aun dormir de noche, despertando a cada instante por las 472 16 | el mar. Cada mañana, al despertar, experimentaba un nuevo 473 170 | mañana a las cuatro te despertaré. Buenas noches.~ ~ 474 138 | al anochecer. Cuando lo despertaron, estaba en Córdoba.~ ~ 475 74 | palabras, salió con su cofre y, despidiéndose de su pequeño guía, se puso 476 171 | los tiros. El muchacho, despierto y metido dentro de uno de 477 223 | férrea voluntad que había desplegado, le hacían levantar la frente; 478 190 | Quiero morirme; es mi destino! Estoy decidida.~ ~ 479 217 | arrancaban alaridos capaces de destrozar sus venas y que le producían 480 195 | todos, y no se atrevía a detener a nadie. Todos, desde el 481 30 | en el número 171 tuvo que detenerse para tornar aliento, diciendo 482 47 | pequeña casa blanca y se detuvieron delante de una hermosa reja 483 177 | la mano, al alejarse. Él devolvió el saludo, permaneció unos 484 76 | el sol, cuyas voces y el dialecto querido que hablaban llevó 485 139 | arquitectura rara, que se dibujaban muy grandes y negras sobre 486 108 | es ésta? Trabajar... se dice muy pronto. ¡Veamos! ¿No 487 36 | malos negocios, y se fue. Dicen que se fue a Bahía Blanca, 488 30 | detenerse para tornar aliento, diciendo para sí: "¡Ah, madre mía! ¿ 489 3 | separarse de sus hijos, uno de dieciocho años y otro de once; pero 490 138 | que le castañeteaban los dientes por el frío, le echaron 491 11 | liras en el bolsillo, le dieron las señas del tío, y una 492 135 | barba envueltos en mantas de diferentes colores, que lo miraban 493 44 | señora! -gritó Marcos -. Dígame el número..., ¿no lo sabe? 494 213 | respondió el muchacho -. ¡Díganme por dónde se va; no espero 495 42 | Dime -le preguntó la tendera -: ¿ 496 25 | le rogó le indicase qué dirección debía tomar para ir a la 497 85 | bajas, atravesadas en todas direcciones, por encima de los tejados, 498 189 | cartas enviadas a Génova directamente tendrían respuesta, que 499 80 | viéndole triste, no le dirigían nunca la palabra.~ ~ 500 71 | a este señor, al cual va dirigida la carta, y que es muy conocido. 501 175 | el capataz no le hubiera dirigido de vez en cuando alguna 502 6 | Temiendo una desgracia, se dirigieron al consulado italiano de 503 24 | viejo amigo lombardo y se dirigió de prisa a la ciudad.~ ~ 504 195 | inspirase confianza, a quien dirigir aquella tremenda pregunta, 505 173 | aldeas de pocas casas, dispersas, con las fachadas rojas 506 252 | doctor. Quiero curarme. Estoy dispuesta. No pierda un momento. Llévense 507 229 | señor médico. Así está dispuesto. Déjeme morir tranquila.~ ~ 508 222 | semejaba a furiosa multitud disputándose palmo a palmo el terreno; 509 180 | daba ánimos. Luego, para distraerse del terror, pensaba en ella, 510 24 | dos partes en que había dividido su pequeño tesoro, para 511 29 | A cada calle nueva que divisaba, sentía que le latía más 512 160 | Ah! ¡Yo andaría el doble! -exclamó Marcos -; yo andaré, 513 221 | Eran las doce de la noche. Su pobre Marcos, 514 7 | las mismas conversaciones dolorosas o mirándose unos a otros 515 24 | llevaba el nombre de Andrea Doria, desembarcó en el muelle, 516 81 | Por la noche dormía sobre cubierta, y se despertaba 517 76 | anochecer, después de haber dormido la noche antes en un cuartucho 518 170 | Esta noche dormirás en un carro -añadió el capataz, 519 132 | Dormitaba una media hora, y volvía 520 178 | Eran los Andes, la espina dorsal del continente americano, 521 157 | chico, suplicante -; se los doy. Trabajaré por el camino. 522 185 | ansiedad continua en que vivía, dudando entre marchar y quedarse, 523 124 | con tu madre, no hay que dudarlo.~ ~ 524 160 | Marcos -; yo andaré, no lo dude usted; llegaré de todas 525 189 | Los dueños volvían a decirle que no, 526 224 | mejillas lágrimas tranquilas y dulces. Según iba andando en medio 527 186 | convenciéndola, con mucha dulzura, para que se dejase hacer 528 177 | los demás hombres, que tan duramente lo habían tratado, parece 529 80 | que la navegación debía durar años todavía. Dos veces 530 13 | preparado también para las más duras pruebas de aquel viaje; 531 138 | volver a sentarse para que se durmiera. Y se volvió a dormir al 532 172 | Comieron todos juntos, durmieron, y después volvieron a emprender 533 22 | encontraba la tienda, se echaba en brazos del tío: "¿Cómo 534 183 | hermoso. Lo contemplaba, echado sobre la hierba para dormir, 535 138 | dientes por el frío, le echaron encima una de sus mantas 536 200 | por artero puñal, fue el eco de aquellas palabras.~ ~ 537 95 | Eh, anda -dijo el otro -; ¿ 538 117 | está en Córdoba". Viene embarcado a Rosario, en tres días 539 133 | helada le azotaba el rostro. Embarcándolo en Génova a fines de abril, 540 11 | tarde del mes de abril lo embarcaron.~ ~ 541 13 | lleno de compatriotas que emigraban, solo, desconocido de todos, 542 134 | días pasados, llenos de emociones violentas y de noches de 543 227 | Y, por otro lado, si se empeña en resistir, la muerte es 544 11 | oído hablar del asunto, se empeñó en ofrecerle, gratis, un 545 185 | noticia, la habían hecho empeorar considerablemente. Por último, 546 241 | cabeza con ímpetu vigoroso, y empezó a mirar a la señora y a 547 139 | del vagón! Preguntó a un empleado de la estación dónde vivía 548 172 | durmieron, y después volvieron a emprender la jornada; y así continuó 549 116 | poco antes. Estaban muy encarnados, y hacían sonar sus vasos, 550 172 | palos largos. El muchacho encendía el fuego para el asado, 551 17 | todo el océano apareciera encendido como un mar de lava, no 552 13 | con aquel pequeño baúl que encerraba toda su fortuna, le asaltó 553 18 | durante los cuales permaneció encerrado continuamente en el camarote, 554 18 | las cuales los pasajeros, encerrados, tendidos inmóviles sobre 555 173 | silencio. Rarísima vez encontraban dos o tres viajeros a caballo, 556 25 | Por casualidad, se había encontrado con un obrero italiano. 557 10 | alguno me enseñará la calle. Encontrando al tío, encuentro a mi madre, 558 16 | experimentaba un nuevo estupor encontrándose allí solo, en medio de aquella 559 10 | trabajo para todos; yo también encontraré una ocupación que me permita, 560 194 | con su saco a la espalda, encorvado y tambaleándose, pero lleno 561 2 | buenos salarios que allí encuentran las personas que se dedican 562 185 | se había presentado una enfermedad gravísima: una hernia intestinal 563 233 | quedaban más que las dos enfermeras y el practicante. En la 564 16 | memoria, como les sucede a los enfermos. Le parecía que hacía ya 565 76 | maderos, y como entre sueños, enfrente de millares de barcos, de 566 223 | miedo. La grandeza del campo engrandecía su alma; la cercanía de 567 218 | que me opere, que me haga enloquecer, pero que me salve la vida! ¡ 568 10 | tantos italianos, alguno me enseñará la calle. Encontrando al 569 211 | camino; me marcho en el acto, enséñeme el camino!~ ~ 570 75 | confuso e incierto como ensueños de calenturiento: ¡tan cansado, 571 20 | era fresco el aire. Había entablado relaciones con un buen viejo 572 138 | muchas palabras, que no entendía; y viendo que le castañeteaban 573 224 | delante de sus ojos el rostro entero y puro de su madre como 574 66 | compasión, abriendo la puerta -; entra un momento, veremos si se 575 116 | Entraron en una habitación grande, 576 221 | cierta altura maravillosa entrecruzaban sus enormes cabelleras plateadas 577 4 | cartas al primo, quien las entregaba a la mujer; ésta, a su vez, 578 180 | apoyada sobre la suya y entregada a sus pensamientos. Y decía 579 71 | y que es muy conocido. Entrégale esta carta. Él te hará salir 580 4 | quería mucho a su madre, se entristecía y no podía resignarse a 581 139 | hacia ella. Era de noche. Entró en la ciudad. Le pareció 582 4 | no gastaba nada en ella, enviaba a su casa, cada tres meses, 583 189 | que las últimas cartas enviadas a Génova directamente tendrían 584 124 | Te enviaremos con tu madre, no hay que 585 174 | rojiza y sucia, que lo envolvía todo, penetraba en el carro, 586 154 | hombre alto, con bigote, envuelto en una especie de capa con 587 135 | a tres hombres con barba envueltos en mantas de diferentes 588 132 | solitarias, como casas de ermitaños; y cuando el tren se paraba 589 30 | pequeña tienda de quincalla. Ésa era. Se asomó. Vio a una 590 | esas 591 22 | Corrían juntos, subían una escalera, se abría una puerta... 592 12 | lágrimas en los ojos, sobre la escalerilla del buque que estaba por 593 153 | cofre, dio las gracias a escape, y al cabo de dos minutos 594 139 | gente, y a la luz de los escasos faroles que había, encontraba 595 22 | ternura que le hacía sacar, a escondidas, una medallita que llevaba 596 222 | gigantescas cuyas puntas se escondieran en las nubes: una grandeza 597 4 | que las mandase a Génova, escribiendo él, por su parte, algunos 598 70 | después se sentó a una mesa, escribió una carta, la cerró, y dándosela 599 231 | momentos. Me hará el favor de escribirles... que siempre he pensado 600 114 | el rótulo una estrella, y escrito debajo: "La Estrella de 601 28 | colores en las que había escritos, en gruesos caracteres, 602 67 | contar su historia, estuvo escuchándolo muy atento y se quedó un 603 | ese 604 13 | Pobre Marcos! Tenía corazón esforzado y estaba preparado también 605 184 | su madre, hubiera hecho esfuerzos sobrehumanos para caminar 606 173 | y almenadas; vastísimos espacios, quizá antiguos lechos de 607 171 | clavado en una especie de espadón plantado en tierra, al lado 608 177 | cargó el equipaje sobre las espaldas, de modo que no le incomodase 609 50 | pronunciando el italiano a la española -. Ahora vivimos nosotros, 610 259 | el muchacho comenzaba a espantarse, temblando de terror.~ ~ 611 18 | caía, en medio de un coro espantoso de quejidos e imprecaciones, 612 252 | No! ¡Calla! ¡Espera! -y volviéndose hacia el 613 4 | que hacía; pero también esperaba que su mujer volviera dentro 614 185 | marchar y quedarse, cada día esperando una mala noticia, la habían 615 55 | los vio cuando se fueron. Espérate un momento.~ ~ 616 213 | Díganme por dónde se va; no espero ni un momento, en seguida, 617 85 | encima de los tejados, por espesas fajas de hilos telegráficos 618 216 | la espalda, por entre los espesos árboles que flanqueaban 619 178 | país. Eran los Andes, la espina dorsal del continente americano, 620 23 | argentina. Aquel tiempo espléndido le pareció de buen agüero. 621 3 | genovés, primo de su marido, establecido allí desde hacía mucho tiempo, 622 132 | el mismo espectáculo. Las estaciones del camino estaban solitarias, 623 184 | hubiese podido ver en qué estado se encontraba entonces su 624 218 | pobre niño mío! Creí que estallaba mi corazón. ¡Ah, si me hubiese 625 225 | juntos volveremos a casa, estaré siempre a tu lado en el 626 2 | que se dedican a servir, éstas vuelven a su patria, al 627 180 | sus brazos, diciéndole: "¡Estate aquí un poco conmigo!"; 628 10 | pequeños que yo. Una vez que esté en el barco, llegaré allí 629 180 | los pies desollados y el estómago débil por la mala alimentación. 630 185 | gravísima: una hernia intestinal estrangulada.~ ~ 631 28 | calle recta y larga, pero estrecha, flanqueada por casas bajas 632 15 | Al fin, pasado el estrecho de Gibraltar, en cuanto 633 78 | y ora se deslizaba entre estrechos canales, de los cuales parecía 634 22 | pipa, bajo un hermoso cielo estrellado, en medio de grupos de emigrantes 635 205 | Yo estuve allá hace poco -dijo un 636 18 | mañana como hoy, siempre, eternamente.~ ~ 637 218 | mano hambriento! ¡Oh, Dios eterno! ¡No! ¡No quiero morir! ¡ 638 79 | solitarias y vastísimas evocaban la imagen de un río desconocido, 639 232 | Y poseída de gran exaltación repentina, gritó juntando 640 3 | hacía mucho tiempo, una excelente familia del país, que le 641 135 | naturaleza, su imaginación se excitaba y volvía a pensar en lo 642 172 | peones iban a caballo, y excitaban a los bueyes con palos largos. 643 190 | hijos míos! ¡Hijos míos! -exclamaba, juntando sus manos -; ¡ 644 102 | puso en pie, lanzando una exclamación de sorpresa:~ ~ 645 233 | precipitadas y bajas, y de exclamaciones contenidas. La enferma fijó 646 173 | pasaban al galope, como una exhalación.~ ~ 647 174 | tornaban día tras día más exigentes; algunos lo trataban brutalmente, 648 190 | sus manos -; ¡quizá ya no existen! Mejor es que muera yo también. 649 16 | Cada mañana, al despertar, experimentaba un nuevo estupor encontrándose 650 223 | de los dolores que había experimentado y vencido, de las fatigas 651 83 | Aquellas palabras le hicieron experimentar una sacudida; oyó la voz 652 257 | sencilla operación; te lo explicaré todo; ven conmigo.~ ~ 653 258 | muchacho -, quiero estar aquí. Explíquemelo aquí.~ ~ 654 145 | desesperación. Después dijo en una explosión de rabia: ~ ~ 655 233 | quedaron mirando con singular expresión, y cambiaron entre sí algunas 656 154 | muchacho se acercó a él y le expuso tímidamente su pretensión, 657 218 | Marcos, mi Marcos, que extenderá su mano hambriento! ¡Oh, 658 248 | lanzó hacia su madre, que extendía sus brazos descarnados, 659 28 | en el mismo plano de la extensa llanura americana, semejante 660 77 | más que un arroyuelo, y la extensión de Italia, cuadruplicada, 661 78 | ora desembocaba en vastas extensiones de agua, que semejaban grandes 662 131 | una vegetación oscura, extraña y triste, que daba a la 663 222 | cruzados, en actitudes extrañas de amenaza y de lucha; algunos 664 85 | fríamente con pronunciación extranjera:~ ~ 665 233 | el médico, con semblante extraño; luego su señora y el amo, 666 139 | había, encontraba rostros extraños, de un color desconocido, 667 136 | fantasía, ya turbada, se le extravió -los tres hombres lo miraban 668 222 | cubierto de una vegetación exuberante y confusa que semejaba a 669 204 | están construyendo una gran fábrica de azúcar; en el grupo de 670 173 | casas, dispersas, con las fachadas rojas y almenadas; vastísimos 671 154 | anchos borceguíes, dirigía la faena. El muchacho se acercó a 672 85 | los tejados, por espesas fajas de hilos telegráficos y 673 4 | en sombra desde que ella faltaba, y el hijo menor, que quería 674 99 | interminable llanura, sintió que le faltaban otra vez las fuerzas, echó 675 181 | semana. Las fuerzas le iban faltando rápidamente, y los pies 676 180 | día anduvo hasta que le faltaron las fuerzas, y durmió debajo 677 136 | hacia él -; entonces le faltó la razón, y corriendo al 678 136 | se agregó el miedo; la fantasía, ya turbada, se le extravió - 679 17 | reales, sino más bien de fantasmas vistos en el sueño.~ ~ 680 173 | delante de él como una visión fantástica: vastos bosques de pequeños 681 223 | experimentado y vencido, de las fatigas que había sufrido, de la 682 231 | últimos momentos. Me hará el favor de escribirles... que siempre 683 14 | penosos, veía siempre la faz de un desconocido que lo 684 226 | sin fuerza, ya no tenía fe en la operación; estaba 685 195 | volvió a sentir la agitación febril que se había apoderado de 686 223 | que había sufrido, de la férrea voluntad que había desplegado, 687 99 | Córdoba hay un día de viaje en ferrocarril. Le quedaba ya muy poco 688 131 | contrahechos, que ofrecían figuras raras y casi angustiosas 689 195 | puertas de todas las casas, se fijaba en todas las mujeres que 690 81 | lugares en los cuales se había fijado la mirada de su madre... 691 56 | la barba gris. Éste miró fijamente un momento a aquel simpático 692 237 | mujer se quedó mirándola con fijeza.~ ~ 693 179 | prominentes. Lo miraban fijo y lo seguían con la mirada, 694 233 | exclamaciones contenidas. La enferma fijó su vista en la puerta en 695 171 | las estrellas, la larga fila de los carros se puso en 696 174 | levantado viento y una tierra fina, rojiza y sucia, que lo 697 43 | señora, alguna vez. Al final de la calle de las Artes.~ ~ 698 133 | Embarcándolo en Génova a fines de abril, su familia no 699 139 | grandes y negras sobre el firmamento. La ciudad estaba oscura 700 216 | los espesos árboles que flanqueaban el camino.~ ~ 701 28 | y larga, pero estrecha, flanqueada por casas bajas y blancas 702 194 | una de las más jóvenes y florecientes del país. Le parecía volver 703 47 | patio lleno de macetas de flores. Marcos tocó la campanilla.~ ~ 704 221 | través de una vastísima floresta de árboles gigantescos, 705 78 | frondosos, semejantes a bosques flotantes; y ora se deslizaba entre 706 114 | detuvo en la puerta de una fonda que tenía en el rótulo una 707 29 | que toda América estaba formada así. Miraba atentamente 708 222 | palmo el terreno; otros formando grupos verticales y apretados, 709 174 | llevar cargas enormes de forraje; lo mandaban por agua a 710 13 | baúl que encerraba toda su fortuna, le asaltó un repentino 711 17 | fuego y sangre; aquellas fosforescencias nocturnas, que hacían que 712 221 | horas sobre la orilla de un foso, extenuado, caminaba entonces 713 20 | tiempo estaba bueno y era fresco el aire. Había entablado 714 83 | bríos llegó, al clarear una fría y hermosa mañana, frente 715 85 | comercio, y que le preguntó fríamente con pronunciación extranjera:~ ~ 716 147 | vieja, compadecida -. ¡Una friolera! Estará a cuatrocientas 717 78 | serpientes, cubiertas de árboles frondosos, semejantes a bosques flotantes; 718 76 | barcaza de vela, cargada de frutas, que salía para la ciudad 719 | fueran 720 | fuese 721 | fuesen 722 224 | ver los movimientos más fugaces de sus ojos y de sus labios, 723 241 | puerta con ojos que despedían fulgores.~ ~ 724 22 | lado del viejo labrador que fumaba en pipa, bajo un hermoso 725 222 | y confusa que semejaba a furiosa multitud disputándose palmo 726 233 | habían venido a llamarla furtivamente. Buscó al señor, también 727 221 | monstruos de vegetación, con fustes desmesurados semejantes 728 173 | sueltos, que pasaban al galope, como una exhalación.~ ~ 729 4 | parte, algunos renglones. Ganaba ochenta pesos al mes, y 730 139 | se le quería subir a la garganta.~ ~ 731 4 | pesos al mes, y como no gastaba nada en ella, enviaba a 732 99 | Deduciendo lo que habría de gastar en aquel día, no le quedaría 733 219 | entre sus cabellos grises, gemía como una niña, lanzaba prolongados 734 219 | niña, lanzaba prolongados gemidos y murmuraba:~ ~ 735 224 | todas sus actitudes, sus gestos, las sombras de sus pensamientos; 736 15 | fin, pasado el estrecho de Gibraltar, en cuanto vio el océano 737 222 | si fueran haces de lanzas gigantescas cuyas puntas se escondieran 738 233 | niño! ¡Mi vida!... -pero girando los ojos anegados en llanto, 739 178 | Tierra del Fuego hasta el mar glacial del Polo Ártico, por 110 740 83 | frente con orgullo, dando un golpe en el timón. "Bien -dijo 741 183 | el corazón le saltaba de gozo. El cielo, cubierto de estrellas, 742 178 | del Polo Ártico, por 110 grados de latitud.~ ~ 743 116 | Entraron en una habitación grande, en donde había varias mesas 744 131 | encontraba solo en un vagón grandísimo, que se parecía a los de 745 11 | se empeñó en ofrecerle, gratis, un billete de tercera clase 746 185 | presentado una enfermedad gravísima: una hernia intestinal estrangulada.~ ~ 747 219 | manos entre sus cabellos grises, gemía como una niña, lanzaba 748 135 | Córdoba de noche, y oía gritar en todas las puertas y desde 749 118 | Nunca nos lo perdonaríamos! -gritaron todos a la vez, pegando 750 85 | asomó a la puerta un hombre grueso, rubio, áspero, que tenía 751 28 | las que había escritos, en gruesos caracteres, anuncios de 752 204 | fábrica de azúcar; en el grupo de casas está la del señor 753 74 | despidiéndose de su pequeño guía, se puso en caminó lentamente 754 207 | Habéis visto a la criada del señor 755 11 | amigo de un conocido suyo, habiendo oído hablar del asunto, 756 224 | medio de las tinieblas, le hablaba, le decía las palabras que 757 250 | esto un sueño! ¡Dios mío! ¡Háblame!~ ~ 758 108 | muy pronto. ¡Veamos! ¿No habrá aquí algún medio de encontrar 759 2 | las mujeres animosas que hacen tan largo viaje con aquel 760 219 | suplicantes; procuraban hacerla volver en sí poco a poco, 761 257 | está enferma; es preciso hacerle una sencilla operación; 762 176 | Desde entonces comenzaron a hacerlo por costumbre; cuando le 763 202 | muchacho? -dijo el tendero, haciéndole entrar en la tienda y sentarse -; 764 218 | venga, que me opere, que me haga enloquecer, pero que me 765 117 | pobre niño muy animoso. Hagamos algo por él; ¿no ha de encontrar 766 137 | madre; estoy solo; ¡no me hagan daño!~ ~ 767 149 | Y ahora.... ¿qué hago?~ ~ 768 130 | lleno de presentimientos halagüeños. Pero esta alegría no correspondía 769 23 | impaciencia. ¡Su madre se hallaba a pocas millas de distancia 770 218 | Marcos, que extenderá su mano hambriento! ¡Oh, Dios eterno! ¡No! ¡ 771 195 | contemplar a aquel pobre muchacho harapiento, lleno de polvo, que daba 772 144 | lo mismo. No basta que lo hayamos dicho en los periódicos. ¿ 773 98 | angustiado, con la cabeza hecha una bomba, y asaltado de 774 133 | los salvajes. Una brisa helada le azotaba el rostro. Embarcándolo 775 | Hemos 776 200 | de dolor, como de persona herida de repente por artero puñal, 777 260 | agudísimo, como el de un herido de muerte, resonó de repente 778 131 | los de los trenes para los heridos. Miraba a derecha e izquierda 779 17 | Los hermosos peces voladores que caían 780 185 | enfermedad gravísima: una hernia intestinal estrangulada.~ ~ 781 268 | Levántate!... ¡Eres tú, heroico niño, quien ha salvado a 782 183 | contemplaba, echado sobre la hierba para dormir, y pensaba que 783 47 | delante de una hermosa reja de hierro, desde la cual se veía un 784 85 | tejados, por espesas fajas de hilos telegráficos y telefónicos, 785 176 | diciéndole: "¡Haz esto, holgazán!", "¡Lleva esto a tu madre!" 786 193 | tanto! ¡Pobre mujer! ¡Tan honrada, tan buena y tan desgraciada!~ ~ 787 223 | árboles parecían nidos de hormigas; estaba agotado, pero no 788 261 | respondió con otro grito horrible y desesperado:~ ~ 789 133 | las tierras misteriosas y horribles de los salvajes. Una brisa 790 125 | muchacho corrió por toda la hostería; acudieron de la habitación 791 135 | la calle de las Artes se hubieran equivocado? ¿Y si se hubiese 792 218 | Quiero curarme; quiero irme, huir, mañana, ahora mismo! ¡El 793 223 | intervalos, pequeñas viviendas humanas, que colocadas al pie de 794 99 | Ser arrojado, insultado, humillado como hace poco, no; nunca, 795 92 | la leyó y dijo con mal humor:~ ~ 796 139 | cara de vez en cuando, veía iglesias de una arquitectura rara, 797 174 | Los días eran todos iguales, como en el mar, sombríos 798 224 | la volvía a ver cercana, iluminada, como si estuviera hablando; 799 183 | perdido. Pero fue breve ilusión. Las fuerzas lo abandonaron 800 23 | fuera de sí de alegría y de impaciencia. ¡Su madre se hallaba a 801 129 | un sollozo de alegría le impidió concluir, y dejando el vaso 802 175 | campo y ver siempre aquella implacable llanura sin límites, como 803 223 | solo, en medio de aquel imponente bosque, donde no veía más 804 24 | pocas liras; pero, ¿qué le importaba ya, estando tan cerca de 805 144 | hace tres meses que nos importunan con lo mismo. No basta que 806 9 | un buen pensamiento, pero impracticable. ¡A los trece años, solo, 807 18 | espantoso de quejidos e imprecaciones, y creía que había llegado 808 34 | chico recibió una fuerte impresión al oírlo.~ ~ 809 210 | Luego, con un impulso de violenta resolución:~ ~ 810 19 | ojos abiertos y mirando el inalterable horizonte.~ ~ 811 75 | en la memoria, confuso e incierto como ensueños de calenturiento: ¡ 812 222 | todas formas, derechos, inclinados, retorcidos, cruzados, en 813 177 | espaldas, de modo que no le incomodase para andar, y abreviando, 814 78 | de aquella masa de agua inconmensurable. Pasaba por medio de largas 815 224 | nuevo cariño, una ternura indecible, iba creciendo en su corazón, 816 177 | separarse. Le hizo algunas indicaciones respecto al trayecto, le 817 26 | bien -le dijo el obrero, indicándole la calle de que salía - 818 71 | que te encuentre te puede indicar el camino. Ve allí y busca 819 27 | adelante por la calle que le indicaron.~ ~ 820 25 | que pasaba y le rogó le indicase qué dirección debía tomar 821 216 | acompañó fuera de la ciudad, le indicó el camino, le dio algún 822 179 | lentamente, como autómatas. Eran indios.~ ~ 823 242 | que acaba de llegar... inesperadamente.~ ~ 824 22 | imaginación en un sentimiento de inexplicable ternura que le hacía sacar, 825 29 | La ciudad le parecía infinita; creía que se podían pasar 826 18 | de calor insoportable e infinitamente aburridos; horas interminables 827 16 | solo, en medio de aquella inmensidad de agua, viajando hacia 828 78 | sitios rodeados de montones inmensos de vegetación.~ ~ 829 244 | sobre la cama, y permaneció inmóvil, con los ojos desencajados 830 135 | En aquel malestar inquieto, en medio de aquel tétrico 831 195 | la gente una cara que le inspirase confianza, a quien dirigir 832 226 | repetir las más calurosas instancias, lo mismo que su señora. 833 188 | resistir, y moriré bajo los instrumentos del cirujano. Mejor es que 834 99 | Ah, no! Ser arrojado, insultado, humillado como hace poco, 835 254 | El señor Mequínez intentó llevarse a Marcos a una 836 14 | su madre. En sus sueños interrumpidos y penosos, veía siempre 837 81 | sollozó. El marinero se interrumpió. Después le gritó:~ ~ 838 223 | veía más que, a grandes intervalos, pequeñas viviendas humanas, 839 185 | enfermedad gravísima: una hernia intestinal estrangulada.~ ~ 840 78 | las islas, por los canales intrincados de un archipiélago, llegaba 841 174 | penetraba en el carro, se le introducía por entre la ropa, le quitaba 842 6 | pidiéndole que hiciese investigaciones; después de tres meses, 843 133 | América podría encontrar el invierno, y le habían vestido de 844 218 | Quiero curarme; quiero irme, huir, mañana, ahora mismo! ¡ 845 214 | Viendo que era irrevocable su propósito, no se opusieron 846 207 | criada del señor Mequínez, la italiana?~ ~ 847 28 | ensordecedor; aquí y allá se izaban inmensas banderas de varios 848 236 | Josefa -le dijo el ama con voz 849 194 | Tucumán, una de las más jóvenes y florecientes del país. 850 11 | apreciaba, sabía que tenía juicio y ánimo, que estaba acostumbrado 851 176 | muerto en medio del camino!" Juntaba las manos sobre el pecho 852 | junto 853 224 | fugaces de sus ojos y de sus labios, todas sus actitudes, sus 854 245 | Marcos, lacerado y cubierto de polvo, estaba 855 193 | compasión a la débil luz de la lamparilla, a aquella madre admirable, 856 24 | saltó del vaporcito a una lancha que llevaba el nombre de 857 76 | de millares de barcos, de lanchas y de vapores, se encontraba 858 219 | grises, gemía como una niña, lanzaba prolongados gemidos y murmuraba:~ ~ 859 228 | Eran palabras lanzadas al aire.~ ~ 860 102 | seguida se puso en pie, lanzando una exclamación de sorpresa:~ ~ 861 222 | como si fueran haces de lanzas gigantescas cuyas puntas 862 78 | inconmensurable. Pasaba por medio de largas islas, antiguos nidos de 863 47 | fueron hasta el fin de la larguísima calle; atravesaron el portal 864 23 | ir allí solo! Todo aquel larguísimo viaje le parecía, entonces, 865 29 | divisaba, sentía que le latía más de prisa el corazón, 866 139 | pecho, para sostener los latidos de su corazón que se le 867 51 | Mequínez? -preguntó Marcos, latiéndole el corazón.~ ~ 868 178 | Ártico, por 110 grados de latitud.~ ~ 869 17 | encendido como un mar de lava, no le hacían el efecto 870 173 | espacios, quizá antiguos lechos de grandes lagos salados, 871 81 | blanqueaba las inmensas y lejanas orillas: entonces el corazón 872 100 | De su letargo lo sacó una voz que le dijo 873 174 | maderos. Además, se había levantado viento y una tierra fina, 874 203 | Dónde? -gritó Marcos, levantándose como un resucitado.~ ~ 875 268 | Levántate!... ¡Eres tú, heroico niño, 876 81 | había oído hablar en las leyendas. Pero después pensaba: " 877 26 | que salía - sube derecho, leyendo siempre los nombres de las 878 171 | ternera, que se asaba al aire libre, clavado en una especie 879 46 | y salió el primero a muy ligero paso.~ ~ 880 175 | aquella implacable llanura sin límites, como un océano de tierra, 881 172 | de comer a las bestias, limpiaba los faroles y llevaba el 882 194 | luz maravillosa, un cielo límpido y profundo, como jamás lo 883 167 | le acercó a la cara una linterna, y lo miró. Después dijo:~ ~ 884 153 | ancho patio, alumbrado por linternas, donde varios hombres trabajaban 885 146 | mato! ¡Dios mío! ¿Cómo se llama ese lugar? ¿Dónde está? ¿ 886 176 | desesperadamente a su madre, llamándola mil veces por su nombre: "¡ 887 233 | su lado: habían venido a llamarla furtivamente. Buscó al señor, 888 218 | quiero morir! ¡Un médico! ¡Llámenlo en seguida! ¡Que venga, 889 41 | al fondo de la tienda y llamó al chico, que llegó en seguida.~ ~ 890 78 | intrincados de un archipiélago, llegaba a sitios rodeados de montones 891 22 | veces en su pensamiento su llegada a Buenos Aires: se veía 892 115 | Llegamos a tiempo.~ ~ 893 204 | Mequínez; todos lo saben, y llegarás en pocas horas.~ ~ 894 11 | consintió y se decidió el viaje. Llenaron de ropa un pequeño baúl, 895 134 | cansancio de los días pasados, llenos de emociones violentas y 896 176 | Haz esto, holgazán!", "¡Lleva esto a tu madre!" El corazón 897 254 | El señor Mequínez intentó llevarse a Marcos a una habitación 898 256 | bajito e intentando siempre llevárselo de allí:~ ~ 899 252 | dispuesta. No pierda un momento. Llévense a Marcos para que no sufra. ¡ 900 82 | diablo! ¡Un genovés que llora por estar lejos de su casa! ¡ 901 3 | La pobre madre había llorado lágrimas de sangre al separarse 902 249 | embargo, gritando como una loca, llena de alegría, y besando 903 146 | mi madre. ¡Yo me vuelvo loco! ¡Me mato! ¡Dios mío! ¿Cómo 904 222 | extrañas de amenaza y de lucha; algunos caídos en tierra, 905 81 | raros y solitarios aquellos lugares en los cuales se había fijado 906 47 | se veía un patio lleno de macetas de flores. Marcos tocó la 907 194 | partes se veía una nueva y magnífica vegetación; se notaba un 908 222 | colosales, el espectáculo más majestuosamente terrible que jamás le hubiese 909 146 | Me persigue, pues, una maldición! Yo me moriré en medio de 910 175 | roto y sucio, reprendido y maltratado desde la mañana hasta la 911 172 | marcha militar. Todas las mañanas se ponían en camino a las 912 6 | de su familia, que creía manchar trabajando como criada, 913 39 | buscar a mi madre. Merelo le mandaba las cartas. Necesito encontrar 914 231 | trabajo, sollozando -, usted mandará los pocos pesos que tengo 915 4 | contestaciones para que las mandase a Génova, escribiendo él, 916 160 | usted; llegaré de todas maneras; ¡déjeme un sitio, señor, 917 176 | días en el carro con una manta encima, con calentura, sin 918 4 | Por algún tiempo mantuvo con los suyos una correspondencia 919 77 | tres noches remontó aquel maravilloso río Paraná, en cuya comparación 920 179 | y esto sucedía porque, marchando hacia el norte, se iba acercando 921 7 | primera idea del padre fue marcharse a buscar a su mujer a América. 922 211 | Pronto, el camino; me marcho en el acto, enséñeme el 923 3 | años y otro de once; pero marchó muy animada y con el corazón 924 78 | lentamente a través de aquella masa de agua inconmensurable. 925 135 | asesinos y lo quisiesen matar para robarle el equipaje.~ ~ 926 226 | atroces que los que debían matarla naturalmente. El médico 927 146 | Yo me vuelvo loco! ¡Me mato! ¡Dios mío! ¿Cómo se llama 928 23 | Era una hermosa mañana de mayo cuando el buque echó el 929 22 | sacar, a escondidas, una medallita que llevaba al cuello y 930 125 | tiraba un pellizco en la mejilla, otro le daba palmadas en 931 185 | Buenos Aires, y no se había mejorado del todo con el buen clima 932 20 | Pero los últimos fueron los mejores. El tiempo estaba bueno 933 143 | despechada, respondió, meneando la cabeza:~ ~ 934 11 | cierto comandante de un buque mercante amigo de un conocido suyo, 935 217 | con la fisonomía deshecha, metía sus manos por entre los 936 171 | El muchacho, despierto y metido dentro de uno de los carros, 937 248 | rompiendo a reír violentamente y mezclándose a su risa profundos sollozos 938 | 939 172 | regulado, como una marcha militar. Todas las mañanas se ponían 940 76 | entre sueños, enfrente de millares de barcos, de lanchas y 941 237 | La mujer se quedó mirándola con fijeza.~ ~ 942 64 | niño! -exclamó el señor mirándolo con lástima -. ¡Pobre niño! 943 7 | conversaciones dolorosas o mirándose unos a otros en silencio. 944 183 | y pensaba que su madre miraría quizá también al mismo tiempo 945 218 | necesitaba; sin madre, en la miseria, tendrá que andar pidiendo 946 | misma 947 24 | todo. Le habían robado la mitad, no le quedaban más que 948 16 | días se sucedían tristes y monótonos, confundiéndose unos con 949 221 | de árboles gigantescos, monstruos de vegetación, con fustes 950 76 | el día sentado sobre un montón de maderos, y como entre 951 78 | llegaba a sitios rodeados de montones inmensos de vegetación.~ ~ 952 83 | madre. Llegaré, aunque sea moribundo, para caer muerto a sus 953 190 | vuelva el médico. ¡Quiero morirme; es mi destino! Estoy decidida.~ ~ 954 134 | terror de caer enfermo, de morirse en el viaje y de ser arrojado 955 219 | sumirse en un abatimiento mortal, lloraba con las manos entre 956 66 | dijo entonces el señor, movido a compasión, abriendo la 957 224 | hablando; volvía a ver los movimientos más fugaces de sus ojos 958 21 | Ánimo, muchachito!, tú encontrarás a tu madre 959 99 | ruido por la calle; algunos muchachos se detenían para mirarlo. 960 171 | animales, que servirían para mudar los tiros. El muchacho, 961 176 | llego a la noche! ¡Hoy me muero en el camino!" Y los trabajos 962 193 | sopor que la hacía parecer muerta... Los señores permanecían 963 18 | sobre las tablas, parecían muertos. Y el viaje no acababa nunca: 964 222 | confusa que semejaba a furiosa multitud disputándose palmo a palmo 965 233 | rumor de pasos presurosos, murmullo de voces precipitadas y 966 219 | lanzaba prolongados gemidos y murmuraba:~ ~ 967 22 | que llevaba al cuello y murmurar, besándola, sus oraciones.~ ~ 968 96 | dio con la puerta en las narices.~ ~ 969 56 | genovés, de cabellos rubios y nariz aguileña, y le preguntó 970 226 | que los que debían matarla naturalmente. El médico tenía buen cuidado 971 80 | gran distancia, y que la navegación debía durar años todavía. 972 13 | alta mar, sobre aquel gran navío lleno de compatriotas que 973 186 | días no se levantaba. Era necesaria una operación quirúrgica 974 14 | sin comer y sintiendo gran necesidad de llorar. Toda clase de 975 94 | Pero yo estoy solo! ¡Estoy necesitado! -exclamó el chico con voz 976 39 | Merelo le mandaba las cartas. Necesito encontrar a mi madre.~ ~ 977 36 | algunos meses; tuvo malos negocios, y se fue. Dicen que se 978 30 | alcanzó, la miró: era una negra. Y seguía andando, apretando 979 139 | dibujaban muy grandes y negras sobre el firmamento. La 980 135 | volvía a pensar en lo más negro. ¿Estaba, por otra parte, 981 154 | capa con cuadros blancos y negros, con dos anchos borceguíes, 982 139 | color desconocido, entre negruzco y verdoso; y, alzando la 983 219 | cabellos grises, gemía como una niña, lanzaba prolongados gemidos 984 179 | vez en cuando, mujeres y niños sentados en el suelo, inmóviles 985 223 | frente; toda su fuerte y noble sangre genovesa refluía 986 17 | aquellas fosforescencias nocturnas, que hacían que todo el 987 179 | porque, marchando hacia el norte, se iba acercando a las 988 194 | magnífica vegetación; se notaba un aire perfumado, una luz 989 6 | presentado, ni para dar noticias. Y no podía suceder de otro 990 172 | de la tarde y se detenían nuevamente a las diez. Los peones iban 991 172 | cinco; se detenían a las nueve; volvían a andar a las cinco 992 2 | tan largo viaje con aquel objetivo. Gracias a los buenos salarios 993 188 | decía ella -, no tiene objeto; yo no tengo ya más fuerza 994 179 | de tierra, con los ojos oblicuos, los huesos de las mejillas 995 174 | él sin consideración; lo obligaban a llevar cargas enormes 996 174 | había hecho un servidor obligado, se tornaban día tras día 997 4 | algunos renglones. Ganaba ochenta pesos al mes, y como no 998 226 | A las ocho de aquella mañana, el médico 999 10 | yo también encontraré una ocupación que me permita, al menos, 1000 131 | que una soledad sin fin, ocupada sólo por pequeños árboles


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