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Edmundo De Amicis El tamborcillo sardo Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 1 | Custozza, el 24 de julio de 1848, sesenta soldados de un 2 1 | batalla de Custozza, el 24 de julio de 1848, sesenta 3 42 | austriacos, y la mañana del 26 tuvieron tristemente que 4 5 | un muerto, con la frente abierta. El cerco de los enemigos 5 69 | se arrojó con los brazos abiertos sobre el tamborcillo, y 6 51 | lo cual no hubiera osado abrir la boca ante aquel capitán - 7 20 | Pero no había acabado de decir la palabra, cuando 8 2 | escasamente doce, de cara morena aceitunada, con ojos negros y hundidos, 9 31 | Los austriacos se habían acercado más; se veían, ya entre 10 2 | sitiadores, los cuales, acercándose poco a poco, colocados en 11 40 | rumor de pasos precipitados, acompañado de un "¡Hurra!" formidable, 12 21 | de triunfo. Pero siguió acompañándolo con los ojos, temblando, 13 2 | la puerta, los nuestros acudieron a las ventanas del piso 14 10 | corre por los campos, llega adonde están los nuestros, y entrega 15 18 | detrás del muchacho, le advirtieron que había sido descubierto 16 43 | practicantes iban y venían afanados, y oíanse gritos ahogados 17 32 | el fuego de los sitiados aflojaba, el desaliento se veía en 18 51 | antes si no me alcanzan. Afortunadamente encontré pronto a un capitán 19 51 | cabeza baja; pero, aunque agachándome, me vieron en seguida. Hubiera 20 14 | Agáchate al bajar -dijo el capitán, 21 14 | bajar -dijo el capitán, agarrando la cuerda junto con el sargento.~ ~ 22 10 | inmóviles. Toma este papel, agárrate a la cuerda, baja por la 23 11 | echó afuera la cuerda y agarró con las dos manos uno de 24 24 | sin interrumpir el fuego, agitaban un pañuelo blanco para intimar 25 22 | oficiales y los sargentos; los agudos lamentos de los heridos, 26 35 | gritaba con voz que se le ahogaba en la garganta:~ ~ 27 43 | afanados, y oíanse gritos ahogados y gemidos.~ ~ 28 3 | subido sobre una mesa, alargaba el cuello, agarrándose a 29 54 | dio la mano izquierda, y alargó la derecha para ayudar al 30 51 | veinte minutos antes si no me alcanzan. Afortunadamente encontré 31 39 | repitió con un grito de alegría el capitán.~ ~ 32 23 | mirada al tamborcillo que se alejaba -. ¡Adelante! ¡Corre! ¡Se 33 32 | trueno gritó, primero en alemán, en italiano después:~ ~ 34 | Algo 35 | Algún 36 | Alguna 37 51 | el muchacho, a quien daba alientos para hablar la honra de 38 54 | chico, apenas se alzó de la almohada, palideció, y tuvo que volver 39 44 | dirigió una mirada a su alrededor en busca de su oficial. 40 3 | cuesta más que una ventanilla alta, correspondiente a un cuarto 41 54 | pero el chico, apenas se alzó de la almohada, palideció, 42 35 | certero y más rabioso por ambas partes. Cayeron otros soldados. 43 43 | el brazo roto por nuestra ambulancia y que debía haber llegado 44 31 | intimaba la rendición y amenazaba con el degüello. Algún soldado, 45 3 | por eso los austriacos no amenazaban la casa por aquella parte, 46 61 | izquierda le había sido amputada por encima de la rodilla; 47 25 | desalentaba al llegar -. ¡Anda!... ¡Corre!... -decía el 48 43 | capitán, aunque herido, anduvo a pie con sus soldados, 49 24 | Un oficial subió anhelante a decirle que los enemigos, 50 2 | muchacho de poco más de catorce años, que representaba escasamente 51 44 | se oyó llamar por una voz apagada muy próxima:~ ~ 52 25 | gritó el capitán, sin apartar la mirada del muchacho, 53 5 | escribía con lápiz en una hoja, apoyándose en la ventanilla, y teniendo 54 54 | palideció, y tuvo que volver a apoyar la cabeza.~ ~ 55 25 | Corre!... -decía el capitán apretando los dientes y los puños -; 56 4 | vacilantes de cuarto en cuarto, apretándose una herida con las manos.~ ~ 57 53 | Quiere usted que le apriete la venda, mi capitán? Déme 58 40 | entre el humo los sombreros apuntados de los carabineros italianos, 59 | aquellos 60 22 | que corría y el círculo de armas que veía allá lejos, en 61 37 | furioso de un lado a otro, arqueando el sable con su mano convulsa, 62 4 | puertas, arruinándolo todo, arrojando al aire astillas, nubes 63 69 | Después se arrojó con los brazos abiertos 64 65 | El capitán arrugó sus grandes cejas blancas, 65 4 | techumbres, muebles, puertas, arruinándolo todo, arrojando al aire 66 1 | solitaria, se vieron de pronto asaltados por dos compañías de soldados 67 47 | ojos brillantes como dos ascuas.~ ~ 68 2 | Asegurada la puerta, los nuestros 69 63 | Pero es un valiente, se lo aseguro; no ha derramado una lágrima 70 | así 71 40 | sargentos, oficiales, se asomaron a las ventanas, y la resistencia 72 17 | desapareció; el capitán se asomó precipitadamente a la ventanilla, 73 4 | todo, arrojando al aire astillas, nubes de yeso y fragmentos 74 1 | de soldados austriacos. Atacándolos por varios lados, éstos 75 54 | muchacho a hacer el nudo y atarlo; pero el chico, apenas se 76 57 | el capitán, observándolo atentamente - debes haber perdido mucha 77 31 | degüello. Algún soldado, aterrorizado, se retiraba detrás de las 78 10 | baja por la ventanilla, atraviesa a escape la cuesta, corre 79 3 | los austriacos, que iban avanzando lentamente. La casa estaba 80 40 | vieron desde las ventanas avanzar entre el humo los sombreros 81 54 | y alargó la derecha para ayudar al muchacho a hacer el nudo 82 16 | Dios te ayude.~ ~ 83 11 | los extremos; el capitán ayudó al muchacho a saltar por 84 37 | morir. Entonces un sargento, bajando de la buhardilla, gritó 85 29 | Entonces bajó impetuosamente; las balas 86 1 | la primera jornada de la batalla de Custozza, el 24 de julio 87 40 | libre, y poco después dos batallones de infantería italianos 88 10 | donde brillan aquellas bayonetas. Allí están los nuestros, 89 69 | sobre el tamborcillo, y lo besó cariñosamente con todo su 90 2 | severo, con el pelo y el bigote blancos. Estaba con ellos 91 24 | fuego, agitaban un pañuelo blanco para intimar la rendición.~ ~ 92 51 | no hubiera osado abrir la boca ante aquel capitán - corrí 93 11 | se colocó el papel en el bolsillo del pecho; el sargento echó 94 29 | cuales daban vueltas como borrachos, agarrándose a los muebles; 95 48 | admirado, pero bruscamente -. Bravo; has cumplido con tu deber.~ ~ 96 10 | casa de Villafranca, donde brillan aquellas bayonetas. Allí 97 40 | escuadrón a escape tendido, y un brillante centelleo de espadas que 98 47 | pero siempre con sus ojos brillantes como dos ascuas.~ ~ 99 63 | palabra de honor. Es de buena raza, a fe mía.~ ~ 100 44 | mirada a su alrededor en busca de su oficial. En aquel 101 50 | herido? -dijo el capitán buscando con la vista a su teniente 102 43 | el sol sobre el Mincio; buscó en seguida a su teniente, 103 40 | molinete por encima de las cabezas, sobre los hombros y encima 104 29 | estaban teñidos de sangre; los cadáveres yacían en los umbrales de 105 21 | o tendría que rendirse y caer prisionero con ellos.~ ~ 106 21 | socorro, todos sus soldados caerían muertos, o tendría que rendirse 107 4 | disparaban desde las ventanas caía dentro, al suelo, y era 108 21 | no ha sido más que una caída!", se dijo, y respiró. El 109 28 | vista, como si se hubiese caído. Pero al cabo de un momento, 110 64 | Y continuó su camino.~ ~ 111 62 | pequeño y gordo, en mangas de camisa.~ ~ 112 43 | precipitadamente el hospital de campaña. Se dirigió allí; la iglesia 113 40 | infantería italianos y dos cañones ocuparon la altura.~ ~ 114 43 | a pie con sus soldados, cansados y silenciosos, y llegaron 115 40 | sombreros apuntados de los carabineros italianos, un escuadrón 116 31 | veían, ya entre el humo, sus caras descompuestas; se oía, entre 117 51 | bajar después de aquella caricia. Me moría de sed; temía 118 67 | voz dulce y extremadamente cariñosa:~ ~ 119 69 | el tamborcillo, y lo besó cariñosamente con todo su corazón.~ ~ 120 65 | colcha; después, lentamente, casi sin darse cuenta de ello, 121 63 | tamborcillo -: he aquí un caso desgraciado; esa pierna 122 2 | muchacho de poco más de catorce años, que representaba escasamente 123 47 | Estaba tendido sobre un catre de madera, cubierto hasta 124 35 | rabioso por ambas partes. Cayeron otros soldados. Ya había 125 65 | capitán arrugó sus grandes cejas blancas, y miró fijamente 126 40 | tendido, y un brillante centelleo de espadas que hendían el 127 5 | con la frente abierta. El cerco de los enemigos se estrechaba. 128 54 | el nudo y atarlo; pero el chico, apenas se alzó de la almohada, 129 2 | y hundidos, que echaban chispas.~ ~ 130 | cierta 131 3 | casa estaba situada en la cima de una escabrosísima pendiente, 132 18 | sin ser observado, cuando cinco o seis nubecillas de polvo 133 22 | muchacho que corría y el círculo de armas que veía allá lejos, 134 6 | hoja y dijo bruscamente, clavando sobre el muchacho sus pupilas 135 5 | En la cocina había ya un muerto, con 136 21 | todas sus fuerzas, pero cojeaba. "Se ha torcido un pie", 137 22 | después detenía el paso cojeando; tomaba carrera luego de 138 43 | dos filas de camas y de colchones extendidos sobre el suelo; 139 11 | cinturón y la mochila, y se colocó el papel en el bolsillo 140 42 | siguiente, habiendo vuelto a combatir, los italianos fueron vencidos 141 2 | bajo y del primer piso y comenzaron a hacer certero fuego sobre 142 | Cómo 143 1 | pronto asaltados por dos compañías de soldados austriacos. 144 13 | Confíe usted en mí, mi capitán - 145 3 | de hierro ningún signo de conmoción. El tamborcillo, un poco 146 18 | Esperaba ya que hubiese conseguido huir sin ser observado, 147 18 | cabo de un rato, exclamó consternado:~ ~ 148 40 | soldados en el piso bajo para contener el ímpetu de fuera, con 149 51 | lo que he podido. Estoy contento. ¡Pero mire usted, y dispense, 150 64 | Y continuó su camino.~ ~ 151 | contra 152 22 | detenerse. "Quizá ha sido una contusión en el pie por una bala", 153 37 | arqueando el sable con su mano convulsa, resuelto a morir. Entonces 154 69 | cariñosamente con todo su corazón.~ ~ 155 21 | tambor, en efecto, volvió a correr con todas sus fuerzas, pero 156 3 | que una ventanilla alta, correspondiente a un cuarto del último piso; 157 51 | boca ante aquel capitán - corrí mucho con la cabeza baja; 158 18 | balas. Pero el tambor seguía corriendo precipitadamente. Al cabo 159 63 | inflamación! Fue necesario cortar así. Pero es un valiente, 160 47 | hasta el pecho por una tosca cortina de ventana, de cuadros rosa 161 55 | pensar en los demás, que las cosas ligeras, descuidándolas, 162 51 | quien di la esquela. Pero me costó gran trabajo bajar después 163 4 | fragmentos de trastos, útiles y cristales, silbando, rebotando, rompiéndolo 164 47 | tosca cortina de ventana, de cuadros rosa y blancos, con los 165 | cual 166 29 | las balas llovían; los cuartos estaban llenos de heridos, 167 47 | sobre un catre de madera, cubierto hasta el pecho por una tosca 168 3 | sobre una mesa, alargaba el cuello, agarrándose a las paredes, 169 65 | lentamente, casi sin darse cuenta de ello, y mirándolo siempre, 170 21 | ojos, temblando, porque era cuestión de minutos. Si no llegaba 171 55 | tambor quería retener -; cuida de lo tuyo, en vez de pensar 172 48 | bruscamente -. Bravo; has cumplido con tu deber.~ ~ 173 1 | jornada de la batalla de Custozza, el 24 de julio de 1848, 174 51 | dijo el muchacho, a quien daba alientos para hablar la 175 29 | heridos, algunos de los cuales daban vueltas como borrachos, 176 3 | primero, dirigía la defensa, dando órdenes que parecían pistoletazos, 177 5 | hasta entonces impasible, dar muestras de inquietud y 178 65 | después, lentamente, casi sin darse cuenta de ello, y mirándolo 179 48 | Bravo; has cumplido con tu deber.~ ~ 180 57 | observándolo atentamente - debes haber perdido mucha sangre 181 43 | nuestra ambulancia y que debía haber llegado allí antes 182 57 | mucha sangre para estar tan débil.~ ~ 183 25 | Anda!... ¡Corre!... -decía el capitán apretando los 184 20 | Pero no había acabado de decir la palabra, cuando vio levantarse 185 24 | oficial subió anhelante a decirle que los enemigos, sin interrumpir 186 3 | piso primero, dirigía la defensa, dando órdenes que parecían 187 35 | había más de una ventana sin defensores. El momento fatal era inminente. 188 31 | rendición y amenazaba con el degüello. Algún soldado, aterrorizado, 189 1 | puerta, después de haber dejado algunos muertos y heridos 190 18 | se destacaron del suelo, delante y detrás del muchacho, le 191 47 | los brazos fuera, pálido y demacrado, pero siempre con sus ojos 192 | demás 193 53 | apriete la venda, mi capitán? Déme un momento.~ ~ 194 54 | mano izquierda, y alargó la derecha para ayudar al muchacho 195 29 | teniente tenía el brazo derecho destrozado por una bala; 196 63 | valiente, se lo aseguro; no ha derramado una lágrima ni se le ha 197 25 | no corría, y parecía que desalentaba al llegar -. ¡Anda!... ¡ 198 32 | los sitiados aflojaba, el desaliento se veía en todos los rostros; 199 25 | los dientes y los puños -; desángrate, muere, desgraciado, pero 200 17 | la cuerda para arriba, y desapareció; el capitán se asomó precipitadamente 201 31 | entre el humo, sus caras descompuestas; se oía, entre el estrépito 202 18 | advirtieron que había sido descubierto por los austriacos, los 203 55 | que las cosas ligeras, descuidándolas, pueden hacerse graves.~ ~ 204 4 | despedazaba tejas, y, por dentro, deshacía techumbres, muebles, puertas, 205 5 | con él en una buhardilla desmantelada, donde vio al capitán que 206 22 | rompían, y del yeso que se desmoronaba.~ ~ 207 40 | retirada: el terreno quedó desocupado, la casa estuvo libre, y 208 40 | vacilación y un principio de desorden entre los enemigos. De pronto, 209 4 | afuera, rompía paredes y despedazaba tejas, y, por dentro, deshacía 210 12 | dijo -; la salvación del destacamento está en tu valor y en tus 211 18 | nubecillas de polvo que se destacaron del suelo, delante y detrás 212 29 | teniente tenía el brazo derecho destrozado por una bala; el humo y 213 22 | cada instante necesitaba detenerse. "Quizá ha sido una contusión 214 22 | rápidamente un rato; después detenía el paso cojeando; tomaba 215 23 | Adelante! ¡Corre! ¡Se detiene!... ¡Maldición! ¡Ah, vuelve 216 44 | Apenas entró el capitán, se detuvo y dirigió una mirada a su 217 51 | de Estado Mayor, a quien di la esquela. Pero me costó 218 42 | Pero, al día siguiente, habiendo vuelto 219 67 | tosco soldado, que no había dicho nunca una palabra suave 220 25 | el capitán apretando los dientes y los puños -; desángrate, 221 1 | lados, éstos apenas les dieron tiempo de refugiarse en 222 54 | El capitán dio la mano izquierda, y alargó 223 16 | Dios te ayude.~ ~ 224 2 | soldados italianos eran dirigidos por dos oficiales subalternos 225 51 | contento. ¡Pero mire usted, y dispense, mi capitán, que pierde 226 3 | los campos, las blancas divisas de los austriacos, que iban 227 6 | El capitán dobló la hoja y dijo bruscamente, 228 2 | representaba escasamente doce, de cara morena aceitunada, 229 22 | medio de los campos de trigo dorados por el sol. Mientras tanto 230 67 | suyo, respondió con voz dulce y extremadamente cariñosa:~ ~ 231 2 | ojos negros y hundidos, que echaban chispas.~ ~ 232 18 | pequeñas nubes eran tierra echada al aire por las balas. Pero 233 4 | dentro, al suelo, y era echado a un lado. Algunos iban 234 1 | de infantería de nuestro ejército, que habían sido enviados 235 | ello 236 35 | Y el fuego volvió a empezar más certero y más rabioso 237 23 | Maldición! ¡Ah, vuelve a emprender la marcha!~ ~ 238 40 | se resolvieron y, al fin, emprendieron la retirada: el terreno 239 31 | ventanas, y los sargentos lo empujaban hacia adelante.~ ~ 240 51 | alcanzan. Afortunadamente encontré pronto a un capitán de Estado 241 61 | estaba vendado con paños ensangrentados.~ ~ 242 10 | adonde están los nuestros, y entrega el papel al primer oficial 243 1 | ejército, que habían sido enviados a una altura para ocupar 244 29 | el humo y la pólvora lo envolvían todo.~ ~ 245 | esa 246 3 | situada en la cima de una escabrosísima pendiente, y no tenía por 247 5 | subiendo a escape por una escalera de madera, y entró con él 248 2 | catorce años, que representaba escasamente doce, de cara morena aceitunada, 249 5 | donde vio al capitán que escribía con lápiz en una hoja, apoyándose 250 40 | carabineros italianos, un escuadrón a escape tendido, y un brillante 251 22 | por el sol. Mientras tanto escuchaba el silbido y el estruendo 252 | eso 253 22 | incesantemente con la vista el espacio que mediaba entre el muchacho 254 40 | un brillante centelleo de espadas que hendían el aire, en 255 40 | pocos instantes se notó una especie de vacilación y un principio 256 18 | Esperaba ya que hubiese conseguido 257 12 | salvación del destacamento está en tu valor y en tus piernas.~ ~ 258 51 | encontré pronto a un capitán de Estado Mayor, a quien di la esquela. 259 50 | Estás herido? -dijo el capitán 260 | este 261 37 | buhardilla, gritó con voz estentórea:~ ~ 262 | éstos 263 51 | hecho lo que he podido. Estoy contento. ¡Pero mire usted, 264 5 | cerco de los enemigos se estrechaba. Llegó un momento en que 265 31 | descompuestas; se oía, entre el estrépito de los tiros, su gritería 266 22 | escuchaba el silbido y el estruendo de las balas en las habitaciones 267 40 | quedó desocupado, la casa estuvo libre, y poco después dos 268 22 | todos sus movimientos, y, excitado, le hablaba como si pudiera 269 21 | salvo. El capitán lanzó una exclamación de triunfo. Pero siguió 270 43 | de camas y de colchones extendidos sobre el suelo; dos médicos 271 67 | respondió con voz dulce y extremadamente cariñosa:~ ~ 272 11 | las dos manos uno de los extremos; el capitán ayudó al muchacho 273 3 | fuego se dirigía contra la fachada y los dos flancos.~ ~ 274 35 | sin defensores. El momento fatal era inminente. El capitán 275 63 | honor. Es de buena raza, a fe mía.~ ~ 276 40 | la resistencia se redobló ferozmente otra vez. De allí a pocos 277 65 | grandes cejas blancas, y miró fijamente al tamborcillo, subiéndole 278 43 | heridos colocados en dos filas de camas y de colchones 279 3 | tamborcillo, un poco pálido, pero firme sobre sus piernas, subido 280 30 | Ánimo! -gritó el capitán -. ¡Firmes en sus puestos! ¡Van a venir 281 3 | contra la fachada y los dos flancos.~ ~ 282 2 | poco a poco, colocados en forma de semicírculo, respondían 283 40 | acompañado de un "¡Hurra!" formidable, y vieron desde las ventanas 284 63 | nada, si él no la hubiese forzado de aquella mala manera: ¡ 285 4 | astillas, nubes de yeso y fragmentos de trastos, útiles y cristales, 286 4 | rompiéndolo todo con un fragor que ponía los pelos de punta. 287 5 | había ya un muerto, con la frente abierta. El cerco de los 288 6 | muchacho sus pupilas grises y frías, ante las cuales todos los 289 42 | combatir, los italianos fueron vencidos a pesar de su valerosa 290 21 | volvió a correr con todas sus fuerzas, pero cojeaba. "Se ha torcido 291 | fuese 292 37 | Y corría furioso de un lado a otro, arqueando 293 35 | que se le ahogaba en la garganta:~ ~ 294 43 | oíanse gritos ahogados y gemidos.~ ~ 295 43 | silenciosos, y llegaron a Goito al ponerse el sol sobre 296 62 | médico militar, pequeño y gordo, en mangas de camisa.~ ~ 297 52 | mal vendada, corría una gota de sangre.~ ~ 298 51 | la esquela. Pero me costó gran trabajo bajar después de 299 65 | El capitán arrugó sus grandes cejas blancas, y miró fijamente 300 4 | fuego infernal, una nutrida granizada de balas, que, por afuera, 301 55 | descuidándolas, pueden hacerse graves.~ ~ 302 6 | el muchacho sus pupilas grises y frías, ante las cuales 303 31 | estrépito de los tiros, su gritería salvaje, que insultaba, 304 42 | Pero, al día siguiente, habiendo vuelto a combatir, los italianos 305 3 | El capitán, desde una habitación del piso primero, dirigía 306 22 | estruendo de las balas en las habitaciones de abajo, las voces de mando 307 22 | movimientos, y, excitado, le hablaba como si pudiera oírlo. Medía 308 51 | quien daba alientos para hablar la honra de estar herido 309 63 | desgraciado; esa pierna se habría salvado con nada, si él 310 66 | muchacho, admirado -. ¿Qué hace, mi capitán? ¡Por mí!~ ~ 311 55 | descuidándolas, pueden hacerse graves.~ ~ 312 5 | y llamó al tamborcillo, haciéndole señas de que lo siguiese. 313 | has 314 40 | centelleo de espadas que hendían el aire, en molinete por 315 4 | cuarto, apretándose una herida con las manos.~ ~ 316 68 | que un capitán: tú eres un héroe.~ ~ 317 3 | que se viera en su cara de hierro ningún signo de conmoción. 318 32 | ataque de los austriacos se hizo más sensible, y una voz 319 27 | Ah! El infame holgazán se ha sentado.~ ~ 320 40 | de las cabezas, sobre los hombros y encima de las espaldas; 321 63 | muchacho italiano; palabra de honor. Es de buena raza, a fe 322 51 | alientos para hablar la honra de estar herido por vez 323 26 | Después lanzó una imprecación horrible.~ ~ 324 60 | El capitán retrocedió, horrorizado.~ ~ 325 43 | instalado precipitadamente el hospital de campaña. Se dirigió allí; 326 18 | ya que hubiese conseguido huir sin ser observado, cuando 327 2 | aceitunada, con ojos negros y hundidos, que echaban chispas.~ ~ 328 40 | precipitados, acompañado de un "¡Hurra!" formidable, y vieron desde 329 51 | cada minuto que tardaba se iba uno al otro mundo, allá 330 5 | capitán, hasta entonces impasible, dar muestras de inquietud 331 40 | piso bajo para contener el ímpetu de fuera, con bayoneta calada. 332 29 | Entonces bajó impetuosamente; las balas llovían; los 333 26 | Después lanzó una imprecación horrible.~ ~ 334 22 | si pudiera oírlo. Medía incesantemente con la vista el espacio 335 41 | soldados que le quedaron, se incorporó a su regimiento, peleó aún, 336 43 | llegado allí antes que él. Le indicaron una iglesia donde se había 337 27 | Ah! El infame holgazán se ha sentado.~ ~ 338 67 | nunca una palabra suave a un inferior suyo, respondió con voz 339 4 | Pero era un fuego infernal, una nutrida granizada de 340 63 | aquella mala manera: ¡maldita inflamación! Fue necesario cortar así. 341 21 | la esquela en que pedía inmediato socorro, todos sus soldados 342 35 | defensores. El momento fatal era inminente. El capitán gritaba con 343 10 | Allí están los nuestros, inmóviles. Toma este papel, agárrate 344 5 | impasible, dar muestras de inquietud y salir precipitadamente 345 43 | una iglesia donde se había instalado precipitadamente el hospital 346 22 | luego de nuevo, pero a cada instante necesitaba detenerse. "Quizá 347 40 | otra vez. De allí a pocos instantes se notó una especie de vacilación 348 31 | su gritería salvaje, que insultaba, intimaba la rendición y 349 24 | decirle que los enemigos, sin interrumpir el fuego, agitaban un pañuelo 350 31 | salvaje, que insultaba, intimaba la rendición y amenazaba 351 24 | agitaban un pañuelo blanco para intimar la rendición.~ ~ 352 1 | batalla de Custozza, el 24 de julio de 1848, sesenta soldados 353 1 | Atacándolos por varios lados, éstos apenas les dieron 354 63 | aseguro; no ha derramado una lágrima ni se le ha oído un grito. 355 22 | los sargentos; los agudos lamentos de los heridos, y el ruido 356 5 | capitán que escribía con lápiz en una hoja, apoyándose 357 | les 358 21 | Alguna nubecilla de polvo se levantaba aquí y allá, en torno del 359 20 | decir la palabra, cuando vio levantarse al tamborcillo.~ ~ 360 65 | ello, y mirándolo siempre, levantó la mano hasta la cabeza 361 40 | desocupado, la casa estuvo libre, y poco después dos batallones 362 41 | regimiento, peleó aún, y fue ligeramente herido en la mano izquierda 363 55 | los demás, que las cosas ligeras, descuidándolas, pueden 364 44 | En aquel momento, se oyó llamar por una voz apagada muy 365 5 | la carrera el sargento y llamó al tamborcillo, haciéndole 366 21 | cuestión de minutos. Si no llegaba pronto abajo con la esquela 367 43 | cansados y silenciosos, y llegaron a Goito al ponerse el sol 368 43 | allí; la iglesia estaba llena de heridos colocados en 369 29 | llovían; los cuartos estaban llenos de heridos, algunos de los 370 10 | allá abajo -dijo el capitán llevándolo a la ventana -, en el suelo, 371 32 | rostros; no era ya posible llevar más allá la resistencia. 372 7 | Tambor! -El tamborcillo se llevó la mano a la visera. El 373 51 | sed; temía no llegar ya; lloraba de rabia, pensando que cada 374 29 | impetuosamente; las balas llovían; los cuartos estaban llenos 375 22 | cojeando; tomaba carrera luego de nuevo, pero a cada instante 376 52 | de la mano del capitán, mal vendada, corría una gota 377 63 | hubiese forzado de aquella mala manera: ¡maldita inflamación! 378 23 | Corre! ¡Se detiene!... ¡Maldición! ¡Ah, vuelve a emprender 379 63 | de aquella mala manera: ¡maldita inflamación! Fue necesario 380 42 | número de austriacos, y la mañana del 26 tuvieron tristemente 381 22 | habitaciones de abajo, las voces de mando y los gritos de rabia de 382 63 | forzado de aquella mala manera: ¡maldita inflamación! Fue 383 62 | militar, pequeño y gordo, en mangas de camisa.~ ~ 384 23 | Ah, vuelve a emprender la marcha!~ ~ 385 22 | hablaba como si pudiera oírlo. Medía incesantemente con la vista 386 22 | la vista el espacio que mediaba entre el muchacho que corría 387 62 | En aquel momento pasó un médico militar, pequeño y gordo, 388 43 | extendidos sobre el suelo; dos médicos y varios practicantes iban 389 22 | lejos, en la llanura, en medio de los campos de trigo dorados 390 3 | piernas, subido sobre una mesa, alargaba el cuello, agarrándose 391 | mía 392 | Mientras 393 62 | aquel momento pasó un médico militar, pequeño y gordo, en mangas 394 51 | rabia, pensando que cada minuto que tardaba se iba uno al 395 10 | Mira allá abajo -dijo el capitán 396 3 | agarrándose a las paredes, para mirar fuera de las ventanas y 397 65 | grandes cejas blancas, y miró fijamente al tamborcillo, 398 40 | que hendían el aire, en molinete por encima de las cabezas, 399 17 | Pocos momentos más tarde el tamborcillo 400 1 | tiempo de refugiarse en la morada y de reforzar precipitadamente 401 2 | escasamente doce, de cara morena aceitunada, con ojos negros 402 51 | después de aquella caricia. Me moría de sed; temía no llegar 403 37 | mano convulsa, resuelto a morir. Entonces un sargento, bajando 404 56 | El tamborcillo movía la cabeza.~ ~ 405 22 | temblando, en todos sus movimientos, y, excitado, le hablaba 406 | mucho 407 25 | los puños -; desángrate, muere, desgraciado, pero llega.~ ~ 408 5 | entonces impasible, dar muestras de inquietud y salir precipitadamente 409 51 | tardaba se iba uno al otro mundo, allá arriba. Pero, en fin, 410 61 | encima de la rodilla; el muñón estaba vendado con paños 411 | nada 412 3 | y en la cuesta no había nadie: el fuego se dirigía contra 413 63 | maldita inflamación! Fue necesario cortar así. Pero es un valiente, 414 22 | nuevo, pero a cada instante necesitaba detenerse. "Quizá ha sido 415 2 | morena aceitunada, con ojos negros y hundidos, que echaban 416 | ni 417 3 | viera en su cara de hierro ningún signo de conmoción. El tamborcillo, 418 40 | allí a pocos instantes se notó una especie de vacilación 419 21 | pensó el capitán. Alguna nubecilla de polvo se levantaba aquí 420 18 | observado, cuando cinco o seis nubecillas de polvo que se destacaron 421 54 | ayudar al muchacho a hacer el nudo y atarlo; pero el chico, 422 | nuestra 423 | nuestro 424 22 | tomaba carrera luego de nuevo, pero a cada instante necesitaba 425 42 | resistencia, por un mayor número de austriacos, y la mañana 426 | nunca 427 4 | era un fuego infernal, una nutrida granizada de balas, que, 428 18 | conseguido huir sin ser observado, cuando cinco o seis nubecillas 429 57 | Pero tú -agregó el capitán, observándolo atentamente - debes haber 430 1 | enviados a una altura para ocupar cierta casa solitaria, se 431 40 | italianos y dos cañones ocuparon la altura.~ ~ 432 31 | caras descompuestas; se oía, entre el estrépito de los 433 43 | iban y venían afanados, y oíanse gritos ahogados y gemidos.~ ~ 434 63 | una lágrima ni se le ha oído un grito. Estaba yo orgulloso, 435 40 | Al oír aquellos gritos, todos, 436 22 | hablaba como si pudiera oírlo. Medía incesantemente con 437 63 | Estaba yo orgulloso, al operarlo, de que fuese un muchacho 438 3 | dirigía la defensa, dando órdenes que parecían pistoletazos, 439 63 | oído un grito. Estaba yo orgulloso, al operarlo, de que fuese 440 51 | sin lo cual no hubiera osado abrir la boca ante aquel 441 | otra 442 | otros 443 54 | se alzó de la almohada, palideció, y tuvo que volver a apoyar 444 52 | En efecto: de la palma de la mano del capitán, 445 61 | muñón estaba vendado con paños ensangrentados.~ ~ 446 24 | interrumpir el fuego, agitaban un pañuelo blanco para intimar la rendición.~ ~ 447 25 | llanura, pero que no corría, y parecía que desalentaba al llegar -. ¡ 448 3 | defensa, dando órdenes que parecían pistoletazos, sin que se 449 3 | amenazaban la casa por aquella parte, y en la cuesta no había 450 35 | y más rabioso por ambas partes. Cayeron otros soldados. 451 22 | rato; después detenía el paso cojeando; tomaba carrera 452 62 | En aquel momento pasó un médico militar, pequeño 453 40 | Apenas llegó, oyó un rumor de pasos precipitados, acompañado 454 21 | abajo con la esquela en que pedía inmediato socorro, todos 455 41 | incorporó a su regimiento, peleó aún, y fue ligeramente herido 456 2 | alto, seco, severo, con el pelo y el bigote blancos. Estaba 457 4 | un fragor que ponía los pelos de punta. De vez en cuando, 458 3 | cima de una escabrosísima pendiente, y no tenía por el lado 459 51 | llegar ya; lloraba de rabia, pensando que cada minuto que tardaba 460 55 | cuida de lo tuyo, en vez de pensar en los demás, que las cosas 461 18 | alto de la cuesta. Aquellas pequeñas nubes eran tierra echada 462 28 | a verse fuera; al fin se perdió detrás de los sembrados, 463 42 | italianos fueron vencidos a pesar de su valerosa resistencia, 464 51 | dispense, mi capitán, que pierde usted sangre!~ ~ 465 5 | ventanilla, y teniendo a sus pies, sobre el suelo, una cuerda 466 40 | espaldas; entonces el pequeño piquete reunido por el capitán salió 467 3 | dando órdenes que parecían pistoletazos, sin que se viera en su 468 51 | fin, he hecho lo que he podido. Estoy contento. ¡Pero mire 469 29 | por una bala; el humo y la pólvora lo envolvían todo.~ ~ 470 43 | silenciosos, y llegaron a Goito al ponerse el sol sobre el Mincio; 471 4 | rompiéndolo todo con un fragor que ponía los pelos de punta. De vez 472 | porque 473 5 | el suelo, una cuerda de pozo.~ ~ 474 43 | suelo; dos médicos y varios practicantes iban y venían afanados, 475 40 | llegó, oyó un rumor de pasos precipitados, acompañado de un "¡Hurra!" 476 48 | Cómo, eres tú? -le preguntó el capitán, admirado, pero 477 40 | especie de vacilación y un principio de desorden entre los enemigos. 478 40 | enemigos. De pronto, muy de prisa, el capitán reunió a algunos 479 21 | tendría que rendirse y caer prisionero con ellos.~ ~ 480 44 | por una voz apagada muy próxima:~ ~ 481 50 | su teniente en las camas próximas.~ ~ 482 22 | excitado, le hablaba como si pudiera oírlo. Medía incesantemente 483 55 | ligeras, descuidándolas, pueden hacerse graves.~ ~ 484 30 | capitán -. ¡Firmes en sus puestos! ¡Van a venir socorros! ¡ 485 25 | apretando los dientes y los puños -; desángrate, muere, desgraciado, 486 4 | fragor que ponía los pelos de punta. De vez en cuando, uno de 487 6 | clavando sobre el muchacho sus pupilas grises y frías, ante las 488 41 | con los soldados que le quedaron, se incorporó a su regimiento, 489 40 | la retirada: el terreno quedó desocupado, la casa estuvo 490 65 | la cabeza y se quitó el quepis:~ ~ 491 55 | mano vendada, que el tambor quería retener -; cuida de lo tuyo, 492 10 | primer oficial que veas. Quítate el cinturón y la mochila.~ ~ 493 22 | instante necesitaba detenerse. "Quizá ha sido una contusión en 494 35 | empezar más certero y más rabioso por ambas partes. Cayeron 495 63 | palabra de honor. Es de buena raza, a fe mía.~ ~ 496 4 | útiles y cristales, silbando, rebotando, rompiéndolo todo con un 497 41 | izquierda por una bala, que rebotó en la bayoneta durante el 498 43 | teniente, que había sido recogido con el brazo roto por nuestra 499 40 | ventanas, y la resistencia se redobló ferozmente otra vez. De 500 1 | refugiarse en la morada y de reforzar precipitadamente la puerta, 501 1 | apenas les dieron tiempo de refugiarse en la morada y de reforzar 502 8 | Los ojos del muchacho relampaguearon.~ ~ 503 21 | caerían muertos, o tendría que rendirse y caer prisionero con ellos.~ ~ 504 22 | bala", pensó el capitán. Reparaba, temblando, en todos sus 505 39 | Ya llegan! -repitió con un grito de alegría 506 2 | más de catorce años, que representaba escasamente doce, de cara 507 40 | Los enemigos vacilaron, se resolvieron y, al fin, emprendieron 508 21 | una caída!", se dijo, y respiró. El tambor, en efecto, volvió 509 25 | Que no se responda! -gritó el capitán, sin 510 2 | en forma de semicírculo, respondían vigorosamente. Los sesenta 511 37 | sable con su mano convulsa, resuelto a morir. Entonces un sargento, 512 55 | vendada, que el tambor quería retener -; cuida de lo tuyo, en 513 31 | soldado, aterrorizado, se retiraba detrás de las ventanas, 514 40 | al fin, emprendieron la retirada: el terreno quedó desocupado, 515 55 | dijo el capitán mirándolo y retirando la mano vendada, que el 516 42 | tuvieron tristemente que retirarse hacia el Mincio.~ ~ 517 60 | El capitán retrocedió, horrorizado.~ ~ 518 40 | entonces el pequeño piquete reunido por el capitán salió a bayoneta 519 40 | muy de prisa, el capitán reunió a algunos soldados en el 520 33 | Ríndanse!~ ~ 521 61 | amputada por encima de la rodilla; el muñón estaba vendado 522 4 | balas, que, por afuera, rompía paredes y despedazaba tejas, 523 22 | ruido de los muebles que se rompían, y del yeso que se desmoronaba.~ ~ 524 4 | cristales, silbando, rebotando, rompiéndolo todo con un fragor que ponía 525 47 | cortina de ventana, de cuadros rosa y blancos, con los brazos 526 32 | desaliento se veía en todos los rostros; no era ya posible llevar 527 43 | sido recogido con el brazo roto por nuestra ambulancia y 528 22 | lamentos de los heridos, y el ruido de los muebles que se rompían, 529 40 | arriba. Apenas llegó, oyó un rumor de pasos precipitados, acompañado 530 37 | lado a otro, arqueando el sable con su mano convulsa, resuelto 531 13 | capitán -dijo el tambor saliendo fuera.~ ~ 532 40 | piquete reunido por el capitán salió a bayoneta calada fuera 533 5 | muestras de inquietud y salir precipitadamente del cuarto, 534 11 | capitán ayudó al muchacho a saltar por la ventana, vuelto de 535 12 | Ten cuidado -le dijo -; la salvación del destacamento está en 536 63 | desgraciado; esa pierna se habría salvado con nada, si él no la hubiese 537 31 | de los tiros, su gritería salvaje, que insultaba, intimaba 538 21 | siempre más lejos. Estaba a salvo. El capitán lanzó una exclamación 539 40 | aquellos gritos, todos, sanos, heridos, sargentos, oficiales, 540 2 | con ellos un tamborcillo sardo, muchacho de poco más de 541 2 | un capitán viejo, alto, seco, severo, con el pelo y el 542 51 | aquella caricia. Me moría de sed; temía no llegar ya; lloraba 543 18 | las balas. Pero el tambor seguía corriendo precipitadamente. 544 5 | precipitadamente del cuarto, seguido de un sargento. Al cabo 545 18 | observado, cuando cinco o seis nubecillas de polvo que 546 28 | se perdió detrás de los sembrados, y el capitán ya no lo vio 547 2 | poco, colocados en forma de semicírculo, respondían vigorosamente. 548 63 | capitán! -dijo rápidamente señalando al tamborcillo -: he aquí 549 5 | tamborcillo, haciéndole señas de que lo siguiese. El muchacho 550 32 | los austriacos se hizo más sensible, y una voz de trueno gritó, 551 27 | El infame holgazán se ha sentado.~ ~ 552 | ser 553 2 | capitán viejo, alto, seco, severo, con el pelo y el bigote 554 | Sí 555 3 | su cara de hierro ningún signo de conmoción. El tamborcillo, 556 23 | Ánimo! ¡Valor! -gritaba, siguiendo con la mirada al tamborcillo 557 42 | Pero, al día siguiente, habiendo vuelto a combatir, 558 5 | haciéndole señas de que lo siguiese. El muchacho lo siguió, 559 4 | trastos, útiles y cristales, silbando, rebotando, rompiéndolo 560 22 | Mientras tanto escuchaba el silbido y el estruendo de las balas 561 43 | sus soldados, cansados y silenciosos, y llegaron a Goito al ponerse 562 2 | certero fuego sobre los sitiadores, los cuales, acercándose 563 32 | Pero el fuego de los sitiados aflojaba, el desaliento 564 3 | lentamente. La casa estaba situada en la cima de una escabrosísima 565 28 | entonces se había visto sobresalir por encima de un campo de 566 21 | esquela en que pedía inmediato socorro, todos sus soldados caerían 567 30 | sus puestos! ¡Van a venir socorros! ¡Un poco de valor aún!~ ~ 568 1 | para ocupar cierta casa solitaria, se vieron de pronto asaltados 569 40 | avanzar entre el humo los sombreros apuntados de los carabineros 570 58 | respondió el muchacho sonriendo -. Algo más que sangre. ¡ 571 68 | Yo no soy más que un capitán: tú eres 572 67 | dicho nunca una palabra suave a un inferior suyo, respondió 573 2 | dirigidos por dos oficiales subalternos y un capitán viejo, alto, 574 3 | firme sobre sus piernas, subido sobre una mesa, alargaba 575 5 | El muchacho lo siguió, subiendo a escape por una escalera 576 65 | fijamente al tamborcillo, subiéndole la colcha; después, lentamente, 577 24 | Un oficial subió anhelante a decirle que 578 | suyo 579 | tan 580 | tanto 581 51 | pensando que cada minuto que tardaba se iba uno al otro mundo, 582 17 | Pocos momentos más tarde el tamborcillo estaba en 583 | te 584 4 | y, por dentro, deshacía techumbres, muebles, puertas, arruinándolo 585 4 | rompía paredes y despedazaba tejas, y, por dentro, deshacía 586 6 | cuales todos los soldados temblaban:~ ~ 587 51 | caricia. Me moría de sed; temía no llegar ya; lloraba de 588 12 | Ten cuidado -le dijo -; la salvación 589 21 | soldados caerían muertos, o tendría que rendirse y caer prisionero 590 15 | No tenga usted cuidado.~ ~ 591 29 | paredes y el suelo estaban teñidos de sangre; los cadáveres 592 5 | apoyándose en la ventanilla, y teniendo a sus pies, sobre el suelo, 593 41 | último ataque. La jornada terminó con la victoria de los nuestros.~ ~ 594 40 | emprendieron la retirada: el terreno quedó desocupado, la casa 595 [Título]| TEXTO~ ~ 596 1 | éstos apenas les dieron tiempo de refugiarse en la morada 597 7 | El capitán agregó -: Tú tienes valor.~ ~ 598 18 | Aquellas pequeñas nubes eran tierra echada al aire por las balas. 599 17 | en el suelo; el sargento tiró de la cuerda para arriba, 600 31 | entre el estrépito de los tiros, su gritería salvaje, que 601 | todas 602 10 | los nuestros, inmóviles. Toma este papel, agárrate a la 603 22 | detenía el paso cojeando; tomaba carrera luego de nuevo, 604 21 | fuerzas, pero cojeaba. "Se ha torcido un pie", pensó el capitán. 605 21 | levantaba aquí y allá, en torno del muchacho, pero siempre 606 47 | cubierto hasta el pecho por una tosca cortina de ventana, de cuadros 607 67 | Y entonces aquel tosco soldado, que no había dicho 608 51 | esquela. Pero me costó gran trabajo bajar después de aquella 609 4 | de yeso y fragmentos de trastos, útiles y cristales, silbando, 610 3 | de las ventanas y veía a través del humo, por los campos, 611 5 | un sargento. Al cabo de tres minutos, volvió a la carrera 612 42 | la mañana del 26 tuvieron tristemente que retirarse hacia el Mincio.~ ~ 613 21 | lanzó una exclamación de triunfo. Pero siguió acompañándolo 614 32 | más sensible, y una voz de trueno gritó, primero en alemán, 615 | tus 616 42 | austriacos, y la mañana del 26 tuvieron tristemente que retirarse 617 54 | la almohada, palideció, y tuvo que volver a apoyar la cabeza.~ ~ 618 | tuyo 619 29 | cadáveres yacían en los umbrales de las puertas; el teniente 620 4 | y fragmentos de trastos, útiles y cristales, silbando, rebotando, 621 40 | instantes se notó una especie de vacilación y un principio de desorden 622 4 | a un lado. Algunos iban vacilantes de cuarto en cuarto, apretándose 623 40 | la puerta. Los enemigos vacilaron, se resolvieron y, al fin, 624 42 | fueron vencidos a pesar de su valerosa resistencia, por un mayor 625 63 | necesario cortar así. Pero es un valiente, se lo aseguro; no ha derramado 626 30 | Firmes en sus puestos! ¡Van a venir socorros! ¡Un poco 627 10 | papel al primer oficial que veas. Quítate el cinturón y la 628 31 | habían acercado más; se veían, ya entre el humo, sus caras 629 51 | seguida. Hubiera llegado veinte minutos antes si no me alcanzan. 630 42 | combatir, los italianos fueron vencidos a pesar de su valerosa resistencia, 631 53 | usted que le apriete la venda, mi capitán? Déme un momento.~ ~ 632 61 | rodilla; el muñón estaba vendado con paños ensangrentados.~ ~ 633 43 | varios practicantes iban y venían afanados, y oíanse gritos 634 30 | Firmes en sus puestos! ¡Van a venir socorros! ¡Un poco de valor 635 28 | momento, su cabeza volvió a verse fuera; al fin se perdió 636 41 | La jornada terminó con la victoria de los nuestros.~ ~ 637 2 | subalternos y un capitán viejo, alto, seco, severo, con 638 3 | pistoletazos, sin que se viera en su cara de hierro ningún 639 2 | semicírculo, respondían vigorosamente. Los sesenta soldados italianos 640 10 | suelo, junto a la casa de Villafranca, donde brillan aquellas 641 7 | tamborcillo se llevó la mano a la visera. El capitán agregó -: Tú 642 28 | hasta entonces se había visto sobresalir por encima de 643 22 | habitaciones de abajo, las voces de mando y los gritos de 644 54 | almohada, palideció, y tuvo que volver a apoyar la cabeza.~ ~ 645 29 | algunos de los cuales daban vueltas como borrachos, agarrándose 646 23 | detiene!... ¡Maldición! ¡Ah, vuelve a emprender la marcha!~ ~ 647 29 | de sangre; los cadáveres yacían en los umbrales de las puertas;