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Alphonse Daudet Las tres misas Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 II| aquella confusión...~ ~-El abate anda demasiado a prisa... 2 II| lado mismo de la puerta que abren y cierran discretamente, 3 II| sus plumas, los faisanes abriendo sus alas rojizas, los botellones 4 I| en que se estrechaban y abrigaban sus hijos. A pesar de la 5 II| medio pronunciadas, sin abrir la boca, cosa que tomaría 6 I| cosa que pelar faisanes, abubillas, ortegas, gallos silvestres. 7 III| bordadas como las de nuestros abuelos, todos con aire de viejos, 8 I| del castillo, el reverendo acababa de ponerse la sobrepelliz 9 II| todos sus ademanes para acabar más ligero... Apenas si 10 II| escama nacarada como si acabaran de salir del agua, y con 11 II| glotonería. Su visión se acentúa, las carpas doradas, los 12 I| misa, porque las doce se acercan y no hay que retrasarse...~ ~ 13 III| que era muy valiente, se acercó despacito, y mirando por 14 II| infortunado Balaguer se siente acometido por una locura de impaciencia 15 II| cruz, las genuflexiones, acorta todos sus ademanes para 16 II| escaños en una multitud de actitudes diversas. La estrella de 17 III| aquellas ruinas, y que al acudir a las misas y a las cenas, 18 I| de cinco o seis, el padre adelante, linterna en mano, las mujeres 19 II| genuflexiones, acorta todos sus ademanes para acabar más ligero... 20 II| resplandeciente, los pavos adornados con sus plumas, los faisanes 21 II| pelucas puntiagudas y rostros afeitados, al juez Tomás Arnoton y 22 III| sin duda de Garrigú, me ha afirmado que una noche de Navidad, 23 I| truchas de este porte!~ ~Afuera soplaba el viento de la 24 II| endiablada campanilla que se agita al pie del altar con infernal 25 III| rodillas en medio del coro, agitaba desesperadamente una campanilla 26 I| parpadeaban, iban, venían, se agitaban en todas las ventanas, y 27 III| Garrigue vio temblar luces, agitarse sombras indecisas. Bajo 28 II| le grita con su vocecita agria la campanilla de Garrigú, 29 II| si acabaran de salir del agua, y con un ramilletito de 30 III| tenedor en un ala de ave, ahogando el remordimiento de su pecado 31 III| clavaba el tenedor en un ala de ave, ahogando el remordimiento 32 II| contestan con un Deo gratias tan alegre, tan arrebatador, que parece 33 III| rincones del altar y en el alféizar de las altas ventanas, cuyos 34 | algo 35 | algún 36 | alguna 37 II| lanzando un suspiro de alivio; luego, sin perder un minuto, 38 III| pasar estaban colocados alrededor del coro en la nave arruinada, 39 III| y en el alféizar de las altas ventanas, cuyos vidrios 40 II| pisando la uva del tonel, ambos chapuzan en el latín de 41 II| Arnoton y al escribano maese Ambroy, dos notas graves entre 42 III| el soberano Juez, nuestro amo y señor - tu falta es bastante 43 III| portal de la capilla la gente andaba, cuchicheaba:~ ~-Buenas 44 II| ligero!... ~ ~Pero ¿cómo andar más ligero? Sus labios se 45 I| Después, trajeron del estanque anguilas, carpas doradas, truchas...~ ~-¿ 46 I| pueblo caminaba regocijado, animado por la idea de que, al salir 47 I| mantenía la nochebuena del año de gracia de mil seiscientos 48 III| nave arruinada, como si los antiguos escaños existieran todavía. 49 I| de la cuesta, el castillo aparecía como la meta de todos los 50 I| y al propio tiempo iban apareciendo luces en la sombra, en las 51 II| entre el monaguillo y él apostaran a quién balbucea con más 52 II| pero ¡ay! a medida que se aproxima la cena, el infortunado 53 II| Como vendimiadores apurados pisando la uva del tonel, 54 | aquello 55 | aquellos 56 II| catedral en miniatura, de arcos entrecruzados y zócalos 57 II| rumorosas, los hornillos en que arde un fuego de fragua, el vaho 58 III| con cirios invisibles que arden al aire, hasta bajo la nieve 59 III| subía recta y vaga como si ardiera tras de una gasa, y lo que 60 II| un ramilletito de hierbas aromáticas en su boca de monstruos. 61 II| gratias tan alegre, tan arrebatador, que parece el primer brindis 62 III| tenido siquiera tiempo de arrepentirse; luego, a la madrugada, 63 III| El castillo, iluminado de arriba abajo, retumbaba con cantos, 64 II| levantan cuando otros se arrodillan, se sientan cuando los demás 65 III| alrededor del coro en la nave arruinada, como si los antiguos escaños 66 I| olía bien, a las carnes asadas y a las hierbas perfumadas 67 I| Se oía el rumor de los asadores, el estrépito de las cacerolas, 68 I| pellejo iba a reventar al asarse, tan estirado estaba...~ ~-¡ 69 | Así 70 III| mirando por la puerta rota asistió a un espectáculo singular. 71 II| Aquí está la inmensa mesa, atestada y resplandeciente, los pavos 72 I| para llegar a la capilla, atravesar el primer patio, lleno de 73 II| dos en dos, maltrata los atriles, vuelca las vinajeras, y 74 II| respuestas se precipitan, se atropellan. Las palabras medio pronunciadas, 75 III| al cielo, todo rumoroso aun por las fiestas de la noche, 76 | aún 77 III| el tenedor en un ala de ave, ahogando el remordimiento 78 III| De tiempo en tiempo, las aves nocturnas, huéspedes habituales 79 II| devora las páginas con la avidez de un espíritu sobreexcitado. 80 II| llegar al comedor; pero ¡ay! a medida que se aproxima 81 I| decirlo porque yo mismo ayudé a rellenarlos. Parecía que 82 II| respirar, rojo, sudando, baja a la carrera las gradas 83 II| monaguillo y él apostaran a quién balbucea con más prisa. Los versículos 84 II| los intendentes, la dueña Bárbara, con todas sus llaves colgadas 85 III| amo y señor - tu falta es bastante grande para borrar una vida 86 III| enredado en los pelos y batiendo silenciosamente las alas...~ ~ 87 I| caramba!, no se parece al que beberá usted después de la misa 88 III| manjares. Tanto comió y bebió el pobre santo varón, que 89 II| vobiscum, llegó a decir Benedicite... Fuera de esas pequeñas 90 III| campesinos de chaquetas bordadas como las de nuestros abuelos, 91 II| delante de él, sobre los bordados del mantel del altar, y 92 III| es bastante grande para borrar una vida entera de virtud... ¡ 93 II| Apenas si extiende los brazos cuando el Evangelio; apenas 94 II| las pirámides de frutas brillando entre las ramas verdes, 95 II| el prefacio, y a saltos y brincos se precipita en la condenación 96 II| arrebatador, que parece el primer brindis en la gran mesa de la cena...~ ~ 97 I| las teas envueltas en la bruma, los campesinos reconocían 98 II| en el fondo, toda aquella buena gente, que piensa también 99 II| acero sobre las narices, busca en su libro de misa por 100 II| cascabeles que se ponen a los caballos de posta para hacerlos galopar 101 I| joven sacristán, para hacer caer mejor en la tentación al 102 I| todo aquel buen pueblo caminaba regocijado, animado por 103 I| como la meta de todos los caminantes, con su enorme masa de torres, 104 I| de mesa cincelados, los candelabros, las flores... ¡Nunca se 105 I| castillo. Trepaban la cuesta, cantando, en grupos de cinco o seis, 106 III| arriba abajo, retumbaba con cantos, gritos, risas, rumores, 107 I| las vinajeras... ¡Pero, caramba!, no se parece al que beberá 108 I| Balaguer, ex prior de los Carmelitas, entonces capellán a sueldo 109 I| tibio que olía bien, a las carnes asadas y a las hierbas perfumadas 110 II| rojo, sudando, baja a la carrera las gradas del altar, y...~ ~-¡ 111 I| sobre la cuesta ruda, la carroza de algún señor, precedida 112 I| el primer patio, lleno de carrozas, de criados, de sillas de 113 II| comprensión, le levanta la casulla, vuelve las hojas de dos 114 II| del castillo, que es una catedral en miniatura, de arcos entrecruzados 115 III| paraíso sino cuando hayas celebrado en tu propia capilla esas 116 II| el mismo oficiante debe celebrar tres misas consecutivas.~ ~-¡ 117 II| gente, que piensa también en cenar, no se disgusta ni mucho 118 III| acudir a las misas y a las cenas, los campesinos ven aquel 119 I| chispas que corrieran por las cenizas de un papel quemado...~ ~ 120 I| la vajilla de plata, los centros de mesa cincelados, los 121 II| vinajeras, y sacude sin cesar la campanilla, cada vez 122 II| la uva del tonel, ambos chapuzan en el latín de la misa, 123 III| a cabeza, campesinos de chaquetas bordadas como las de nuestros 124 I| fondo oscuro del edificio, chispas que corrieran por las cenizas 125 III| Navidad, hallándose algo chispo, se había perdido en la 126 I| estrépito de las cacerolas, el choque de los cristales y la vajilla 127 II| de la puerta que abren y cierran discretamente, los señores 128 | cierto 129 I| reavivadas por el frío; el cierzo picaba y la escarcha fina, 130 I| del monte Ventoux, en cuya cima se levantaban las viejas 131 I| plata, los centros de mesa cincelados, los candelabros, las flores... ¡ 132 II| sus llaves colgadas de la cintura, en un llavero de plata 133 I| hijos míos.~ ~La noche era clara, las estrellas parecían 134 III| el venerable don Balaguer clavaba el tenedor en un ala de 135 I| qué más has visto en la cocina, fuera de los pavos?~ ~-¡ 136 II| anciana viuda agitando la cofia con desvarío.~ ~Maese Arnoton, 137 III| vestidas de brocado con cofias de encaje, señores galoneados 138 II| Bárbara, con todas sus llaves colgadas de la cintura, en un llavero 139 II| se han tendido todas las colgaduras, se han encendido todos 140 III| había visto pasar estaban colocados alrededor del coro en la 141 I| reverendo padre, haciéndole cometer un espantoso pecado de gula. 142 I| los preparativos de una comida, y por encima de todo aquello, 143 III| jugos de los manjares. Tanto comió y bebió el pobre santo varón, 144 | cómo 145 II| secunda con maravillosa comprensión, le levanta la casulla, 146 II| despacha el oficio divino muy concienzudamente, sin saltar una línea, sin 147 II| Cuánto mas pronto hayamos concluido, más pronto nos sentaremos 148 II| radiante, se vuelve hacia la concurrencia gritando con todas sus fuerzas 149 II| sorprendida de todos los concurrentes! Obligados a seguir por 150 II| brincos se precipita en la condenación eterna, seguido siempre 151 II| se golpea el pecho en el Confiteor. Parece que entre el monaguillo 152 II| aquel oficio singular se confunden en los escaños en una multitud 153 II| de espanto al ver aquella confusión...~ ~-El abate anda demasiado 154 II| debe celebrar tres misas consecutivas.~ ~-¡Y va una! -se dijo 155 I| los vestidos sin mojarlos, conservaba fielmente la tradición de 156 II| pavos, rellenos, reventando, constelados de trufas...~ ~O bien ve 157 I| habrá cuarenta personas, sin contar al juez ni al escribano... ¡ 158 II| Balaguer.~ ~-Stutuo... -contesta Garrigú.~ ~Y mientras tanto 159 II| una voz, en la capilla, le contestan con un Deo gratias tan alegre, 160 | contigo 161 I| que retrasarse...~ ~Esta conversación se mantenía la nochebuena 162 I| masa de torres, techos y coronamientos, la torre de la capilla 163 I| del edificio, chispas que corrieran por las cenizas de un papel 164 II| plegada a la última moda de la corte de Francia. Más abajo se 165 I| Oh, una porción de cosas buenas! Desde mediodía no 166 II| Evangelio, pasa ante el credo sin entrar en él, saltea 167 II| los de menor cuantía, las criadas, los cortijeros con sus 168 I| patio, lleno de carrozas, de criados, de sillas de mano, todo 169 III| Retírate de mí vista, mal cristiano! -le dijo el soberano Juez, 170 II| apenas las señales de la cruz, las genuflexiones, acorta 171 | cuánta 172 II| escaños, están los de menor cuantía, las criadas, los cortijeros 173 | Cuánto 174 I| vecindad. En la mesa habrá cuarenta personas, sin contar al 175 II| Trinquelague, con la cabeza cubierta por una alta torre de encaje, 176 II| entrecruzados y zócalos de roble que cubren las paredes, se han tendido 177 III| capilla la gente andaba, cuchicheaba:~ ~-Buenas noches, maese 178 I| luces en la sombra, en las cuestas del monte Ventoux, en cuya 179 III| mantiene aún en pie en la cumbre del monte Ventoux, entre 180 III| alféizar de las altas ventanas, cuyos vidrios de colores han desaparecido 181 III| existieran todavía. Hermosas damas vestidas de brocado con 182 II| las sedas vistosas y los damascos recamados Luego vienen los 183 I| gustan tanto las trufas! Dame pronto la sobrepelliz, Garrigú. 184 II| rapidez. Ya pueden ustedes darse cuenta de que una misa rezada 185 II| Navidad el mismo oficiante debe celebrar tres misas consecutivas.~ ~-¡ 186 I| monaguillo Garrigú, porque deben saber que aquella noche 187 I| descripciones gastronómicas; y decía para sí, vistiéndose:~ ~-¡ 188 I| rellenos de trufas, y puedo decirlo porque yo mismo ayudé a 189 II| estupendos están servidos delante de él, sobre los bordados 190 II| dispuesto ya para el festín. ¡Oh delicia! Aquí está la inmensa mesa, 191 | demás 192 II| capilla, le contestan con un Deo gratias tan alegre, tan 193 III| cuyos vidrios de colores han desaparecido ya hace mucho. Pero parece 194 III| lugar, llamado Garrigue, descendiente sin duda de Garrigú, me 195 I| turbado ya por todas aquellas descripciones gastronómicas; y decía para 196 | Desde 197 II| Y es lo que hace el desdichado! De tentación en tentación 198 III| medio del coro, agitaba desesperadamente una campanilla sin badajo 199 II| de Garrigú, y esa vez el desgraciado oficiante, entregado completamente 200 I| picaba y la escarcha fina, deslizándose sobre los vestidos sin mojarlos, 201 II| equivocaciones, el buen hombre despacha el oficio divino muy concienzudamente, 202 III| muy valiente, se acercó despacito, y mirando por la puerta 203 III| habituales de la capilla, despertadas por todas aquellas luces, 204 II| viuda agitando la cofia con desvarío.~ ~Maese Arnoton, con sus 205 II| lanza sobre el misal, y devora las páginas con la avidez 206 II| misa, pues ya sabéis que el día de Navidad el mismo oficiante 207 I| saber que aquella noche el diablo había tomado la cara redonda 208 II| libro de misa por dónde diablos pueden ir. Pero, en el fondo, 209 II| lados.~ ~-¡Dom... scum!.. -dice Balaguer.~ ~-Stutuo... - 210 III| campana que parecía hallarse a diez leguas de allí. Pronto, 211 I| soplaba el viento de la noche, difundiendo la música de las campanas, 212 II| los senderos del cielo, dirigiéndose hacia el pequeño establo, 213 II| puerta que abren y cierran discretamente, los señores marmitones 214 II| también en cenar, no se disgusta ni mucho menos de que la 215 III| viento hace golpear la puerta dislocada, la hierba invade el umbral; 216 II| con ellos en el gran salón dispuesto ya para el festín. ¡Oh delicia! 217 II| gorras blancas lo que tanto distrae al oficiante? ¿No sería, 218 II| una multitud de actitudes diversas. La estrella de Navidad, 219 III| tras de una gasa, y lo que divertía mucho a Garrigue era cierto 220 II| hombre despacha el oficio divino muy concienzudamente, sin 221 I| para la misa, porque las doce se acercan y no hay que 222 II| salpicaduras a todos lados.~ ~-¡Dom... scum!.. -dice Balaguer.~ ~- 223 II| veces, en lugar de decir Dominus vobiscum, llegó a decir 224 | dónde 225 III| Garrigue, descendiente sin duda de Garrigú, me ha afirmado 226 II| picadores, los intendentes, la dueña Bárbara, con todas sus llaves 227 I| sobre el fondo oscuro del edificio, chispas que corrieran por 228 | ella 229 | ellos 230 II| fuentes humean, los vinos embalsaman... Y sacudiendo su badajo 231 III| aire de viejos, marchitos, empolvados, fatigados. De tiempo en 232 I| de Navidad. Ve pronto a encender los cirios y a dar el primer 233 II| todas las colgaduras, se han encendido todos los cirios. ¡Y cuánta 234 II| entibiada con tantos cirios encendidos.~ ~¿Es la vista de sus gorras 235 I| preparativos de una comida, y por encima de todo aquello, se extendía 236 III| Ventoux, entre un grupo de encinas verdes. El viento hace golpear 237 II| campanilla de Garrigú, esa endiablada campanilla que se agita 238 II| Y sacudiendo su badajo endiablado, la campanilla le grita:~ ~-¡ 239 II| nobles señores invitados. Enfrente, en reclinatorios tapizados 240 I| todos los caminantes, con su enorme masa de torres, techos y 241 I| este tamaño, mi reverendo. ¡Enormes!~ ~-¡Oh, Dios mío, me parece 242 III| pájaros se había parado, enredado en los pelos y batiendo 243 III| oraciones de las que no se entendía una palabra... No podía 244 III| grande para borrar una vida entera de virtud... ¡Ah, me has 245 II| a la iglesia de fiesta, entibiada con tantos cirios encendidos.~ ~¿ 246 II| aquella misa de la que no entienden una palabra, unos se levantan 247 | entonces 248 II| envueltas en tentador humillo, y entra con ellos en el gran salón 249 III| Cuando todos hubieron entrado, mi vinatero, que era muy 250 II| pasa ante el credo sin entrar en él, saltea el padrenuestro, 251 III| trescientas en su lugar, y no entrarás al paraíso sino cuando hayas 252 II| que sale de las cacerolas entreabiertas, y entre aquel vaho dos 253 II| catedral en miniatura, de arcos entrecruzados y zócalos de roble que cubren 254 II| el desgraciado oficiante, entregado completamente al demonio 255 II| en el latín de la misa, enviando salpicaduras a todos lados.~ ~-¡ 256 II| versículo, luego dos. Luego, la epístola es demasiado larga y no 257 II| Fuera de esas pequeñas equivocaciones, el buen hombre despacha 258 II| levanta frenéticamente, esboza apenas las señales de la 259 II| lecho de hinojo, con la escama nacarada como si acabaran 260 II| completamente a Dios y le escamoteara su misa... ¡Y es lo que 261 I| frío; el cierzo picaba y la escarcha fina, deslizándose sobre 262 II| sentados en los sillones esculpidos que rodean el coro, están 263 | ese 264 | eso 265 II| pequeño establo, palidece de espanto al ver aquella confusión...~ ~- 266 I| padre, haciéndole cometer un espantoso pecado de gula. Así, pues, 267 III| puerta rota asistió a un espectáculo singular. Todos los que 268 III| los campesinos ven aquel espectro de capilla iluminado con 269 II| sus fuerzas el ¡lte missa est! todos a una voz, en la 270 | Esta 271 II| festín. ¡Oh delicia! Aquí está la inmensa mesa, atestada 272 III| los que había visto pasar estaban colocados alrededor del 273 II| dirigiéndose hacia el pequeño establo, palidece de espanto al 274 I| Después, trajeron del estanque anguilas, carpas doradas, 275 | estar 276 I| Oh, Dios mío, me parece estarlas viendo! ¿Pusiste el vino 277 III| el fondo, un viejecito de estatura infantil, de rodillas en 278 I| reventar al asarse, tan estirado estaba...~ ~-¡Jesús María, 279 I| mantos oscuros, en que se estrechaban y abrigaban sus hijos. A 280 II| de actitudes diversas. La estrella de Navidad, en camino por 281 I| La noche era clara, las estrellas parecían reavivadas por 282 I| rumor de los asadores, el estrépito de las cacerolas, el choque 283 II| que todos aquellos platos estupendos están servidos delante de 284 II| precipita en la condenación eterna, seguido siempre por el 285 I| reverendo don Balaguer, ex prior de los Carmelitas, 286 I| a todo el mundo:~ ~-¡Qué excelente cena vamos a tener después 287 III| buen vino del papa, y los excelentes jugos de los manjares. Tanto 288 III| castillo de Trinquelague no existe ya, pero la capilla se mantiene 289 III| si los antiguos escaños existieran todavía. Hermosas damas 290 I| encima de todo aquello, se extendía un vapor tibio que olía 291 II| más ligero... Apenas si extiende los brazos cuando el Evangelio; 292 III| nuestro amo y señor - tu falta es bastante grande para 293 II| ponen de pie, y todas las fases de aquel oficio singular 294 III| marchitos, empolvados, fatigados. De tiempo en tiempo, las 295 II| salón dispuesto ya para el festín. ¡Oh delicia! Aquí está 296 I| sin mojarlos, conservaba fielmente la tradición de las nochebuenas 297 II| de cena a la iglesia de fiesta, entibiada con tantos cirios 298 III| todo rumoroso aun por las fiestas de la noche, y ya se imaginarán 299 II| piensa sino en la cena. Se figura las cocinas rumorosas, los 300 II| trufas...~ ~O bien ve pasar filas de pajes llevando fuentes 301 I| cincelados, los candelabros, las flores... ¡Nunca se ha visto una 302 II| en que arde un fuego de fragua, el vaho que sale de las 303 II| última moda de la corte de Francia. Más abajo se ve, vestidos 304 II| Se inclina, se levanta frenéticamente, esboza apenas las señales 305 II| color rubí, las pirámides de frutas brillando entre las ramas 306 II| campanilla, cada vez más fuerte, cada vez más ligero...~ ~¡ 307 II| concurrencia gritando con todas sus fuerzas el ¡lte missa est! todos 308 I| que iban a oír la misa del gallo en el castillo. Trepaban 309 I| faisanes, abubillas, ortegas, gallos silvestres. Las plumas volaban 310 III| cofias de encaje, señores galoneados de pies a cabeza, campesinos 311 II| caballos de posta para hacerlos galopar con mayor rapidez. Ya pueden 312 III| como si ardiera tras de una gasa, y lo que divertía mucho 313 I| todas aquellas descripciones gastronómicas; y decía para sí, vistiéndose:~ ~-¡ 314 II| una línea, sin omitir una genuflexión, y todo anda muy bien hasta 315 II| señales de la cruz, las genuflexiones, acorta todos sus ademanes 316 II| locura de impaciencia y de glotonería. Su visión se acentúa, las 317 II| Evangelio; apenas si se golpea el pecho en el Confiteor. 318 III| encinas verdes. El viento hace golpear la puerta dislocada, la 319 II| recamados Luego vienen los gordos mayordomos, los pajes, los 320 II| encendidos.~ ~¿Es la vista de sus gorras blancas lo que tanto distrae 321 I| la nochebuena del año de gracia de mil seiscientos y tantos, 322 II| sudando, baja a la carrera las gradas del altar, y...~ ~-¡Tilín!... ¡ 323 III| señor - tu falta es bastante grande para borrar una vida entera 324 II| le contestan con un Deo gratias tan alegre, tan arrebatador, 325 II| maese Ambroy, dos notas graves entre las sedas vistosas 326 II| vuelve hacia la concurrencia gritando con todas sus fuerzas el ¡ 327 III| abajo, retumbaba con cantos, gritos, risas, rumores, y el venerable 328 III| monte Ventoux, entre un grupo de encinas verdes. El viento 329 I| la cuesta, cantando, en grupos de cinco o seis, el padre 330 I| Vamos, vamos, hijo mío. Guardémonos del pecado de la gula, sobre 331 I| Jesús María, y a mí que me gustan tanto las trufas! Dame pronto 332 III| aves nocturnas, huéspedes habituales de la capilla, despertadas 333 II| maravillosos pescados de que hablaba Garrigú, (¡Garrigú, hum!) 334 I| la vecindad. En la mesa habrá cuarenta personas, sin contar 335 | hacer 336 II| los caballos de posta para hacerlos galopar con mayor rapidez. 337 I| tentación al reverendo padre, haciéndole cometer un espantoso pecado 338 III| que una noche de Navidad, hallándose algo chispo, se había perdido 339 III| viejísima campana que parecía hallarse a diez leguas de allí. Pronto, 340 II| despachemos!.. Cuánto mas pronto hayamos concluido, más pronto nos 341 III| entrarás al paraíso sino cuando hayas celebrado en tu propia capilla 342 | hemos 343 III| escaños existieran todavía. Hermosas damas vestidas de brocado 344 I| con haber olfateado los hermosos pavos, el perfume me sigue 345 III| la puerta dislocada, la hierba invade el umbral; hay nidos 346 I| Ah!~ ~-Vamos, vamos, hijo mío. Guardémonos del pecado 347 II| tendidos en un lecho de hinojo, con la escama nacarada 348 II| luego, sin perder un minuto, hizo señas a su monaguillo, o 349 II| levanta la casulla, vuelve las hojas de dos en dos, maltrata 350 II| equivocaciones, el buen hombre despacha el oficio divino 351 I| sus hijos. A pesar de la hora y del frío, todo aquel buen 352 II| las cocinas rumorosas, los hornillos en que arde un fuego de 353 III| en el país de los olivos. Hoy el castillo de Trinquelague 354 III| hijos míos...~ ~Cuando todos hubieron entrado, mi vinatero, que 355 III| tiempo, las aves nocturnas, huéspedes habituales de la capilla, 356 II| Dios mío!.. Las fuentes humean, los vinos embalsaman... 357 II| fuentes envueltas en tentador humillo, y entra con ellos en el 358 I| I~ ~-¿Dos pavos trufados, 359 I| regocijado, animado por la idea de que, al salir de misa 360 II| un olorcillo de cena a la iglesia de fiesta, entibiada con 361 II| II~ ~¡Tilín!... ¡Tilín!... ¡ 362 III| III~ ~Cinco minutos después 363 III| fiestas de la noche, y ya se imaginarán ustedes de qué manera se 364 II| acometido por una locura de impaciencia y de glotonería. Su visión 365 III| estaba silencioso, oscuro, inanimado De pronto, a eso de medianoche, 366 II| espíritu sobreexcitado. Se inclina, se levanta frenéticamente, 367 II| tiempo, terminan en murmullos incomprensibles.~ ~-Oremus... ps... ps... 368 III| luces, agitarse sombras indecisas. Bajo el portal de la capilla 369 I| cara redonda y los rasgos indecisos del joven sacristán, para 370 III| misma noche murió de una indigestión terrible, sin haber tenido 371 II| seguido siempre por el infame Garrigú, (¡Vade retro, Satanás!) 372 III| un viejecito de estatura infantil, de rodillas en medio del 373 II| agita al pie del altar con infernal precipitación, y que parece 374 II| se aproxima la cena, el infortunado Balaguer se siente acometido 375 II| Oh delicia! Aquí está la inmensa mesa, atestada y resplandeciente, 376 II| tapizados de terciopelo, se han instalado la anciana marquesa viuda, 377 III| acero, que meneaba a cada instante su alta peluca negra, en 378 II| pajes, los picadores, los intendentes, la dueña Bárbara, con todas 379 III| puerta dislocada, la hierba invade el umbral; hay nidos en 380 III| capilla iluminado con cirios invisibles que arden al aire, hasta 381 I| semejante! El señor Marqués ha invitado a todos los señores de la 382 II| lado los nobles señores invitados. Enfrente, en reclinatorios 383 II| por dónde diablos pueden ir. Pero, en el fondo, toda 384 I| la torre de la capilla irguiéndose en el cielo negro, y una 385 II| dos! -dijo el capellán, jadeante.~ ~Luego, sin perder tiempo 386 I| tan estirado estaba...~ ~-¡Jesús María, y a mí que me gustan 387 III| del papa, y los excelentes jugos de los manjares. Tanto comió 388 II| cómo andar más ligero? Sus labios se mueven apenas. Ya no 389 I| algún señor, precedida por lacayos con antorchas, hacía resplandecer 390 II| enviando salpicaduras a todos lados.~ ~-¡Dom... scum!.. -dice 391 II| al demonio de la gula, se lanza sobre el misal, y devora 392 II| una! -se dijo el capellán, lanzando un suspiro de alivio; luego, 393 II| la epístola es demasiado larga y no la termina, roza apenas 394 II| tonel, ambos chapuzan en el latín de la misa, enviando salpicaduras 395 II| Garrigú, hum!) tendidos en un lecho de hinojo, con la escama 396 III| parecía hallarse a diez leguas de allí. Pronto, por el 397 II| padrenuestro, saluda de lejos el prefacio, y a saltos 398 | les 399 I| vez transpuesto el puente levadizo y la poterna, era necesario, 400 I| Ventoux, en cuya cima se levantaban las viejas torres de Trinquelague. 401 II| entienden una palabra, unos se levantan cuando otros se arrodillan, 402 III| y contigo...~ ~Tal es la leyenda de don Balaguer, como se 403 II| las narices, busca en su libro de misa por dónde diablos 404 II| concienzudamente, sin saltar una línea, sin omitir una genuflexión, 405 I| seis, el padre adelante, linterna en mano, las mujeres envueltas 406 III| torno de los cirios cuya llama subía recta y vaga como 407 III| pero un vinatero del lugar, llamado Garrigue, descendiente sin 408 I| luz de las antorchas y las llamaradas de las cocinas.~ ~Se oía 409 II| colgadas de la cintura, en un llavero de plata fina. En el fondo, 410 II| dueña Bárbara, con todas sus llaves colgadas de la cintura, 411 I| atravesar el primer patio, lleno de carrozas, de criados, 412 I| botellones que resplandecen llenos de vino de todos colores... 413 II| ve pasar filas de pajes llevando fuentes envueltas en tentador 414 II| oír un poco de misa y a llevar un olorcillo de cena a la 415 II| siente acometido por una locura de impaciencia y de glotonería. 416 II| con todas sus fuerzas el ¡lte missa est! todos a una voz, 417 I| negro, y una multitud de lucecitas que parpadeaban, iban, venían, 418 I| cristales a la luz de la luna, alguna mula trotaba agitando 419 III| arrepentirse; luego, a la madrugada, llegó al cielo, todo rumoroso 420 III| Retírate de mí vista, mal cristiano! -le dijo el soberano 421 II| las hojas de dos en dos, maltrata los atriles, vuelca las 422 III| imaginarán ustedes de qué manera se le recibió:~ ~-¡Retírate 423 III| excelentes jugos de los manjares. Tanto comió y bebió el 424 II| sobre los bordados del mantel del altar, y dos o tres 425 I| Esta conversación se mantenía la nochebuena del año de 426 III| existe ya, pero la capilla se mantiene aún en pie en la cumbre 427 I| envueltas en sus grandes mantos oscuros, en que se estrechaban 428 II| es la visión de aquellas maravillas, que a don Balaguer le parece 429 II| Satanás!) que lo secunda con maravillosa comprensión, le levanta 430 II| las ramas verdes, y los maravillosos pescados de que hablaba 431 III| todos con aire de viejos, marchitos, empolvados, fatigados. 432 I| estirado estaba...~ ~-¡Jesús María, y a mí que me gustan tanto 433 II| discretamente, los señores marmitones que van, entre dos salsas, 434 I| nochebuena semejante! El señor Marqués ha invitado a todos los 435 II| han instalado la anciana marquesa viuda, con su vestido de 436 | mas 437 I| caminantes, con su enorme masa de torres, techos y coronamientos, 438 II| para hacerlos galopar con mayor rapidez. Ya pueden ustedes 439 II| Luego vienen los gordos mayordomos, los pajes, los picadores, 440 II| Oremus... ps... ps... ps.~ ~-Mea culpa... pa... pa...~ ~Como 441 II| Tilín!...~ ~La misa de media noche comienza. En la capilla 442 II| al comedor; pero ¡ay! a medida que se aproxima la cena, 443 I| porción de cosas buenas! Desde mediodía no hemos hecho otra cosa 444 I| sacristán, para hacer caer mejor en la tentación al reverendo 445 III| grandes anteojos de acero, que meneaba a cada instante su alta 446 II| en escaños, están los de menor cuantía, las criadas, los 447 | menos 448 I| castillo aparecía como la meta de todos los caminantes, 449 I| nochebuena del año de gracia de mil seiscientos y tantos, entre 450 II| Obligados a seguir por la mímica del sacerdote aquella misa 451 II| que es una catedral en miniatura, de arcos entrecruzados 452 II| alivio; luego, sin perder un minuto, hizo señas a su monaguillo, 453 III| III~ ~Cinco minutos después la multitud de señores 454 III| se acercó despacito, y mirando por la puerta rota asistió 455 II| gula, se lanza sobre el misal, y devora las páginas con 456 | misma 457 II| todas sus fuerzas el ¡lte missa est! todos a una voz, en 458 II| encaje, plegada a la última moda de la corte de Francia. 459 II| terminar muy pronto de ese modo...~ ~-¡Y van dos! -dijo 460 I| deslizándose sobre los vestidos sin mojarlos, conservaba fielmente la 461 II| aromáticas en su boca de monstruos. Tan viva es la visión de 462 III| se había perdido en la montaña hacia el lado de Trinquelague, 463 I| cristales y la vajilla de plata, movidos para los preparativos de 464 II| más ligero? Sus labios se mueven apenas. Ya no pronuncia 465 I| adelante, linterna en mano, las mujeres envueltas en sus grandes 466 I| la luz de la luna, alguna mula trotaba agitando los cascabeles, 467 I| al juez, como a todo el mundo:~ ~-¡Qué excelente cena 468 III| que aquella misma noche murió de una indigestión terrible, 469 II| demasiado tiempo, terminan en murmullos incomprensibles.~ ~-Oremus... 470 II| No se le puede seguir -murmura la anciana viuda agitando 471 I| la noche, difundiendo la música de las campanas, y al propio 472 II| de hinojo, con la escama nacarada como si acabaran de salir 473 | nada 474 II| anteojos de acero sobre las narices, busca en su libro de misa 475 III| alrededor del coro en la nave arruinada, como si los antiguos 476 I| levadizo y la poterna, era necesario, para llegar a la capilla, 477 III| instante su alta peluca negra, en la que uno de los pájaros 478 III| hierba invade el umbral; hay nidos en los rincones del altar 479 II| salmón, y a su lado los nobles señores invitados. Enfrente, 480 I| fielmente la tradición de las nochebuenas blancas de nieve. Allá, 481 III| tiempo en tiempo, las aves nocturnas, huéspedes habituales de 482 | nos 483 II| escribano maese Ambroy, dos notas graves entre las sedas vistosas 484 | nuestro 485 | nuestros 486 | Nunca 487 II| todos los concurrentes! Obligados a seguir por la mímica del 488 I| llamaradas de las cocinas.~ ~Se oía el rumor de los asadores, 489 II| sigue repiqueteando a sus oídos, como los cascabeles que 490 I| reverendo!. Sólo con haber olfateado los hermosos pavos, el perfume 491 I| extendía un vapor tibio que olía bien, a las carnes asadas 492 III| cuenta en el país de los olivos. Hoy el castillo de Trinquelague 493 II| poco de misa y a llevar un olorcillo de cena a la iglesia de 494 II| demonio, el capellán se olvida de su misa y no piensa sino 495 II| sin saltar una línea, sin omitir una genuflexión, y todo 496 III| lo que vio:~ ~Hasta las once de la noche, nada. Todo 497 III| ante el altar, recitando oraciones de las que no se entendía 498 II| murmullos incomprensibles.~ ~-Oremus... ps... ps... ps.~ ~-Mea 499 III| un sacerdote, vestido de oro viejo, iba y venía ante 500 I| pelar faisanes, abubillas, ortegas, gallos silvestres. Las 501 I| envueltas en sus grandes mantos oscuros, en que se estrechaban y 502 | otra 503 | otro 504 | otros 505 II| entrar en él, saltea el padrenuestro, saluda de lejos el prefacio, 506 III| Navidad!... Pues bien: me pagarás trescientas en su lugar, 507 II| sobre el misal, y devora las páginas con la avidez de un espíritu 508 III| Balaguer, como se cuenta en el país de los olivos. Hoy el castillo 509 III| negra, en la que uno de los pájaros se había parado, enredado 510 II| hacia el pequeño establo, palidece de espanto al ver aquella 511 III| torrentes del buen vino del papa, y los excelentes jugos 512 I| corrieran por las cenizas de un papel quemado...~ ~Una vez transpuesto 513 III| de los pájaros se había parado, enredado en los pelos y 514 III| lugar, y no entrarás al paraíso sino cuando hayas celebrado 515 II| de roble que cubren las paredes, se han tendido todas las 516 I| multitud de lucecitas que parpadeaban, iban, venían, se agitaban 517 I| tiene usted, que es de la partida, mi reverendo!. Sólo con 518 II| roza apenas el Evangelio, pasa ante el credo sin entrar 519 I| juez, y lo saludaban al paso:~ ~-Buenas noches, buenas 520 II| que dar sino unos cuantos pasos para llegar al comedor; 521 I| capilla, atravesar el primer patio, lleno de carrozas, de criados, 522 II| apenas si se golpea el pecho en el Confiteor. Parece 523 I| hemos hecho otra cosa que pelar faisanes, abubillas, ortegas, 524 I| rellenarlos. Parecía que el pellejo iba a reventar al asarse, 525 III| parado, enredado en los pelos y batiendo silenciosamente 526 III| a cada instante su alta peluca negra, en la que uno de 527 II| vestidos de negro, con grandes pelucas puntiagudas y rostros afeitados, 528 I| ponerse la sobrepelliz en la pequeña sacristía, con el espíritu 529 II| Benedicite... Fuera de esas pequeñas equivocaciones, el buen 530 II| cielo, dirigiéndose hacia el pequeño establo, palidece de espanto 531 III| hallándose algo chispo, se había perdido en la montaña hacia el lado 532 I| carnes asadas y a las hierbas perfumadas de las salsas, lo que hacía 533 I| olfateado los hermosos pavos, el perfume me sigue a todas partes... ¡ 534 III| mucho a Garrigue era cierto personaje de grandes anteojos de acero, 535 I| En la mesa habrá cuarenta personas, sin contar al juez ni al 536 I| y abrigaban sus hijos. A pesar de la hora y del frío, todo 537 II| verdes, y los maravillosos pescados de que hablaba Garrigú, (¡ 538 I| reavivadas por el frío; el cierzo picaba y la escarcha fina, deslizándose 539 II| mayordomos, los pajes, los picadores, los intendentes, la dueña 540 III| encaje, señores galoneados de pies a cabeza, campesinos de 541 II| botellones color rubí, las pirámides de frutas brillando entre 542 II| Como vendimiadores apurados pisando la uva del tonel, ambos 543 II| parece que todos aquellos platos estupendos están servidos 544 II| una alta torre de encaje, plegada a la última moda de la corte 545 III| Tanto comió y bebió el pobre santo varón, que aquella 546 | poco 547 III| entendía una palabra... No podía ser otro que don Balaguer, 548 I| el reverendo acababa de ponerse la sobrepelliz en la pequeña 549 I| de los pavos?~ ~-¡Oh, una porción de cosas buenas! Desde mediodía 550 III| sombras indecisas. Bajo el portal de la capilla la gente andaba, 551 I| doradas... truchas de este porte!~ ~Afuera soplaba el viento 552 I| el puente levadizo y la poterna, era necesario, para llegar 553 I| carroza de algún señor, precedida por lacayos con antorchas, 554 II| y a saltos y brincos se precipita en la condenación eterna, 555 II| pie del altar con infernal precipitación, y que parece estar diciendo 556 II| versículos y las respuestas se precipitan, se atropellan. Las palabras 557 II| padrenuestro, saluda de lejos el prefacio, y a saltos y brincos se 558 I| plata, movidos para los preparativos de una comida, y por encima 559 III| trescientas misas de Navidad, en presencia de todos cuantos han pecado 560 I| Así, pues, mientras el pretendido Garrigú (¡hum, hum!) hacía 561 II| bien hasta el fin de la primera misa, pues ya sabéis que 562 I| reverendo don Balaguer, ex prior de los Carmelitas, entonces 563 II| se mueven apenas. Ya no pronuncia las palabras... Sólo que 564 II| atropellan. Las palabras medio pronunciadas, sin abrir la boca, cosa 565 | propia 566 I| música de las campanas, y al propio tiempo iban apareciendo 567 I| del frío, todo aquel buen pueblo caminaba regocijado, animado 568 II| demasiado a prisa... No se le puede seguir -murmura la anciana 569 I| pavos rellenos de trufas, y puedo decirlo porque yo mismo 570 I| Una vez transpuesto el puente levadizo y la poterna, era 571 I| los años, tendría la mesa puesta en las cocinas. De tiempo 572 I| Sí, mi reverendo, he puesto vino en las vinajeras... ¡ 573 II| negro, con grandes pelucas puntiagudas y rostros afeitados, al 574 I| parece estarlas viendo! ¿Pusiste el vino en las vinajeras?~ ~- 575 I| las cenizas de un papel quemado...~ ~Una vez transpuesto 576 | quién 577 II| don Balaguer, con la cara radiante, se vuelve hacia la concurrencia 578 II| frutas brillando entre las ramas verdes, y los maravillosos 579 II| salir del agua, y con un ramilletito de hierbas aromáticas en 580 II| hacerlos galopar con mayor rapidez. Ya pueden ustedes darse 581 I| tomado la cara redonda y los rasgos indecisos del joven sacristán, 582 II| parece estar diciendo a cada rato?~ ~-¡Despachemos, despachemos!.. 583 I| las estrellas parecían reavivadas por el frío; el cierzo picaba 584 II| vistosas y los damascos recamados Luego vienen los gordos 585 III| ustedes de qué manera se le recibió:~ ~-¡Retírate de mí vista, 586 III| iba y venía ante el altar, recitando oraciones de las que no 587 II| invitados. Enfrente, en reclinatorios tapizados de terciopelo, 588 I| la bruma, los campesinos reconocían al juez, y lo saludaban 589 III| cirios cuya llama subía recta y vaga como si ardiera tras 590 I| diablo había tomado la cara redonda y los rasgos indecisos del 591 I| aquel buen pueblo caminaba regocijado, animado por la idea de 592 III| bajo el viento.~ ~Ustedes reirán si les parece, pero un vinatero 593 I| porque yo mismo ayudé a rellenarlos. Parecía que el pellejo 594 III| ala de ave, ahogando el remordimiento de su pecado bajo los torrentes 595 I| Garrigú (¡hum, hum!) hacía repicar a todo trapo las campanas 596 II| tanto la campanilla sigue repiqueteando a sus oídos, como los cascabeles 597 II| Luego, sin perder tiempo en respirar, rojo, sudando, baja a la 598 I| castillo los botellones que resplandecen llenos de vino de todos 599 I| lacayos con antorchas, hacía resplandecer sus cristales a la luz de 600 II| inmensa mesa, atestada y resplandeciente, los pavos adornados con 601 II| prisa. Los versículos y las respuestas se precipitan, se atropellan. 602 III| manera se le recibió:~ ~-¡Retírate de mí vista, mal cristiano! - 603 I| se acercan y no hay que retrasarse...~ ~Esta conversación se 604 II| el infame Garrigú, (¡Vade retro, Satanás!) que lo secunda 605 III| iluminado de arriba abajo, retumbaba con cantos, gritos, risas, 606 II| magníficos pavos, rellenos, reventando, constelados de trufas...~ ~ 607 I| Parecía que el pellejo iba a reventar al asarse, tan estirado 608 III| umbral; hay nidos en los rincones del altar y en el alféizar 609 III| retumbaba con cantos, gritos, risas, rumores, y el venerable 610 III| de virtud... ¡Ah, me has robado una misa de Navidad!... 611 II| entrecruzados y zócalos de roble que cubren las paredes, 612 II| sillones esculpidos que rodean el coro, están el señor 613 III| de estatura infantil, de rodillas en medio del coro, agitaba 614 II| faisanes abriendo sus alas rojizas, los botellones color rubí, 615 II| perder tiempo en respirar, rojo, sudando, baja a la carrera 616 II| grandes pelucas puntiagudas y rostros afeitados, al juez Tomás 617 III| y mirando por la puerta rota asistió a un espectáculo 618 II| demasiado larga y no la termina, roza apenas el Evangelio, pasa 619 II| rojizas, los botellones color rubí, las pirámides de frutas 620 I| tiempo, sobre la cuesta ruda, la carroza de algún señor, 621 III| sobrenatural vaga por aquellas ruinas, y que al acudir a las misas 622 I| las cocinas.~ ~Se oía el rumor de los asadores, el estrépito 623 III| con cantos, gritos, risas, rumores, y el venerable don Balaguer 624 II| cena. Se figura las cocinas rumorosas, los hornillos en que arde 625 III| madrugada, llegó al cielo, todo rumoroso aun por las fiestas de la 626 II| la primera misa, pues ya sabéis que el día de Navidad el 627 I| monaguillo Garrigú, porque deben saber que aquella noche el diablo 628 I| rasgos indecisos del joven sacristán, para hacer caer mejor en 629 I| sobrepelliz en la pequeña sacristía, con el espíritu turbado 630 II| vuelca las vinajeras, y sacude sin cesar la campanilla, 631 II| los vinos embalsaman... Y sacudiendo su badajo endiablado, la 632 II| fuego de fragua, el vaho que sale de las cacerolas entreabiertas, 633 II| vestido de tafetán color salmón, y a su lado los nobles 634 II| entra con ellos en el gran salón dispuesto ya para el festín. ¡ 635 II| latín de la misa, enviando salpicaduras a todos lados.~ ~-¡Dom... 636 II| credo sin entrar en él, saltea el padrenuestro, saluda 637 II| de lejos el prefacio, y a saltos y brincos se precipita en 638 II| saltea el padrenuestro, saluda de lejos el prefacio, y 639 I| reconocían al juez, y lo saludaban al paso:~ ~-Buenas noches, 640 III| Tanto comió y bebió el pobre santo varón, que aquella misma 641 II| infame Garrigú, (¡Vade retro, Satanás!) que lo secunda con maravillosa 642 II| todos lados.~ ~-¡Dom... scum!.. -dice Balaguer.~ ~-Stutuo... - 643 II| retro, Satanás!) que lo secunda con maravillosa comprensión, 644 II| dos notas graves entre las sedas vistosas y los damascos 645 II| en la condenación eterna, seguido siempre por el infame Garrigú, (¡ 646 II| Tilín!... ¡Tilín!...~ ~La segunda misa comienza, y con ella 647 I| cantando, en grupos de cinco o seis, el padre adelante, linterna 648 I| del año de gracia de mil seiscientos y tantos, entre el reverendo 649 I| visto una cena de nochebuena semejante! El señor Marqués ha invitado 650 II| frenéticamente, esboza apenas las señales de la cruz, las genuflexiones, 651 II| sin perder un minuto, hizo señas a su monaguillo, o al que 652 II| Navidad, en camino por los senderos del cielo, dirigiéndose 653 II| color de fuego, y la joven señora de Trinquelague, con la 654 III| la multitud de señores se sentaba en la gran mesa del comedor, 655 II| concluido, más pronto nos sentaremos a la mesa.~ ~El hecho es 656 | ser 657 II| distrae al oficiante? ¿No sería, más bien, la campanilla 658 II| platos estupendos están servidos delante de él, sobre los 659 | siempre 660 II| otros se arrodillan, se sientan cuando los demás se ponen 661 II| infortunado Balaguer se siente acometido por una locura 662 III| en los pelos y batiendo silenciosamente las alas...~ ~En el fondo, 663 III| noche, nada. Todo estaba silencioso, oscuro, inanimado De pronto, 664 I| carrozas, de criados, de sillas de mano, todo iluminado 665 II| primer lugar, sentados en los sillones esculpidos que rodean el 666 I| abubillas, ortegas, gallos silvestres. Las plumas volaban por 667 III| terrible, sin haber tenido siquiera tiempo de arrepentirse; 668 III| mal cristiano! -le dijo el soberano Juez, nuestro amo y señor - 669 II| la avidez de un espíritu sobreexcitado. Se inclina, se levanta 670 III| para nochebuena, una luz sobrenatural vaga por aquellas ruinas, 671 I| apareciendo luces en la sombra, en las cuestas del monte 672 III| temblar luces, agitarse sombras indecisas. Bajo el portal 673 III| pronto, a eso de medianoche, sonó una campana en lo alto de 674 I| de este porte!~ ~Afuera soplaba el viento de la noche, difundiendo 675 II| Hay que ver la cara sorprendida de todos los concurrentes! 676 II| scum!.. -dice Balaguer.~ ~-Stutuo... -contesta Garrigú.~ ~ 677 III| Pronto, por el camino que sube hacia el castillo, Garrigue 678 III| de los cirios cuya llama subía recta y vaga como si ardiera 679 II| tiempo en respirar, rojo, sudando, baja a la carrera las gradas 680 I| Carmelitas, entonces capellán a sueldo de los señores de Trinquelague, 681 II| hecho es que cada vez que suena aquella campanilla del demonio, 682 I| al escribano... ¡Ah, qué suerte tiene usted, que es de la 683 II| el capellán, lanzando un suspiro de alivio; luego, sin perder 684 II| Trinquelague, vestido de tafetán color salmón, y a su lado 685 | Tal 686 | también 687 II| Enfrente, en reclinatorios tapizados de terciopelo, se han instalado 688 I| cascabeles, y a la luz de las teas envueltas en la bruma, los 689 I| su enorme masa de torres, techos y coronamientos, la torre 690 III| el castillo, Garrigue vio temblar luces, agitarse sombras 691 II| cubren las paredes, se han tendido todas las colgaduras, se 692 II| Garrigú, (¡Garrigú, hum!) tendidos en un lecho de hinojo, con 693 I| misa y como todos los años, tendría la mesa puesta en las cocinas. 694 III| don Balaguer clavaba el tenedor en un ala de ave, ahogando 695 | tener 696 III| indigestión terrible, sin haber tenido siquiera tiempo de arrepentirse; 697 II| llevando fuentes envueltas en tentador humillo, y entra con ellos 698 II| reclinatorios tapizados de terciopelo, se han instalado la anciana 699 II| demasiado larga y no la termina, roza apenas el Evangelio, 700 II| tomaría demasiado tiempo, terminan en murmullos incomprensibles.~ ~- 701 II| una misa rezada tiene que terminar muy pronto de ese modo...~ ~-¡ 702 III| murió de una indigestión terrible, sin haber tenido siquiera 703 I| aquello, se extendía un vapor tibio que olía bien, a las carnes 704 II| están allí, allí... los toca... los... ¡Oh, Dios mío!.. 705 | toda 706 III| antiguos escaños existieran todavía. Hermosas damas vestidas 707 I| aquella noche el diablo había tomado la cara redonda y los rasgos 708 II| abrir la boca, cosa que tomaría demasiado tiempo, terminan 709 II| rostros afeitados, al juez Tomás Arnoton y al escribano maese 710 II| apurados pisando la uva del tonel, ambos chapuzan en el latín 711 I| cirios y a dar el primer toque para la misa, porque las 712 III| aquellas luces, iban a vagar en torno de los cirios cuya llama 713 III| remordimiento de su pecado bajo los torrentes del buen vino del papa, 714 I| conservaba fielmente la tradición de las nochebuenas blancas 715 I| todas partes... Después, trajeron del estanque anguilas, carpas 716 II| Y cuánta gente! ¡Y qué trajes! En primer lugar, sentados 717 II| las palabras... Sólo que trampeara completamente a Dios y le 718 I| papel quemado...~ ~Una vez transpuesto el puente levadizo y la 719 I| hum!) hacía repicar a todo trapo las campanas de la capilla 720 III| recta y vaga como si ardiera tras de una gasa, y lo que divertía 721 I| del gallo en el castillo. Trepaban la cuesta, cantando, en 722 I| de la luna, alguna mula trotaba agitando los cascabeles, 723 I| I~ ~-¿Dos pavos trufados, Garrigú?~ ~-Sí, mi reverendo, 724 I| sacristía, con el espíritu turbado ya por todas aquellas descripciones 725 II| de encaje, plegada a la última moda de la corte de Francia. 726 III| dislocada, la hierba invade el umbral; hay nidos en los rincones 727 III| peluca negra, en la que uno de los pájaros se había 728 II| vendimiadores apurados pisando la uva del tonel, ambos chapuzan 729 II| misas consecutivas.~ ~-¡Y va una! -se dijo el capellán, 730 II| por el infame Garrigú, (¡Vade retro, Satanás!) que lo 731 III| todas aquellas luces, iban a vagar en torno de los cirios cuya 732 III| mi vinatero, que era muy valiente, se acercó despacito, y 733 I| aquello, se extendía un vapor tibio que olía bien, a las 734 III| comió y bebió el pobre santo varón, que aquella misma noche 735 II| del altar, y dos o tres veces, en lugar de decir Dominus 736 I| todos los señores de la vecindad. En la mesa habrá cuarenta 737 III| las cenas, los campesinos ven aquel espectro de capilla 738 II| culpa... pa... pa...~ ~Como vendimiadores apurados pisando la uva 739 III| gritos, risas, rumores, y el venerable don Balaguer clavaba el 740 III| vestido de oro viejo, iba y venía ante el altar, recitando 741 I| lucecitas que parpadeaban, iban, venían, se agitaban en todas las 742 II| tentación comienza por saltar un versículo, luego dos. Luego, la epístola 743 II| balbucea con más prisa. Los versículos y las respuestas se precipitan, 744 III| todavía. Hermosas damas vestidas de brocado con cofias de 745 III| bastante grande para borrar una vida entera de virtud... ¡Ah, 746 III| las altas ventanas, cuyos vidrios de colores han desaparecido 747 III| lo alto de la torre, una vieja, viejísima campana que parecía 748 I| cuya cima se levantaban las viejas torres de Trinquelague. 749 III| alas...~ ~En el fondo, un viejecito de estatura infantil, de 750 III| de la torre, una vieja, viejísima campana que parecía hallarse 751 III| sacerdote, vestido de oro viejo, iba y venía ante el altar, 752 III| abuelos, todos con aire de viejos, marchitos, empolvados, 753 I| mío, me parece estarlas viendo! ¿Pusiste el vino en las 754 II| damascos recamados Luego vienen los gordos mayordomos, los 755 I| la misa de medianoche. Si viera en el comedor del castillo 756 II| Las fuentes humean, los vinos embalsaman... Y sacudiendo 757 III| borrar una vida entera de virtud... ¡Ah, me has robado una 758 I| gastronómicas; y decía para sí, vistiéndose:~ ~-¡Pavos asados... carpas 759 II| notas graves entre las sedas vistosas y los damascos recamados 760 II| su boca de monstruos. Tan viva es la visión de aquellas 761 II| en lugar de decir Dominus vobiscum, llegó a decir Benedicite... 762 II| despachemos", le grita con su vocecita agria la campanilla de Garrigú, 763 I| gallos silvestres. Las plumas volaban por todas partes... Después, 764 II| dos, maltrata los atriles, vuelca las vinajeras, y sacude 765 | yo 766 II| de arcos entrecruzados y zócalos de roble que cubren las