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Alphonse Daudet Mis quepis Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 1 | FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ 2 1 | Marne donde el intrépido 96º vio el fuego por primera 3 1 | cristales de una vieja farola, abajo, en el camino de ronda. ¡ 4 1 | exageradas, la salida en masa, el abrirse paso, todas las locuras, 5 1 | espía, las desconfianzas absurdas, las confianzas exageradas, 6 1 | marcar el paso; luego, al acercarnos a los bastiones, nuestros 7 1 | sonido profundo del cañón, el acompañamiento continuo que daba desenvoltura 8 1 | llenas de gente, aquellos adoquines resbaladizos sobre los que 9 1 | obstinaron en conservarte, en adornarte con siemprevivas y galones 10 1 | con sus teas encendidas agitadas en la oscuridad. Con esas 11 1 | que se sentían ganas de agitarse, de gesticular. Y la búsqueda 12 | ahí 13 1 | niebla y de corrientes de aire. Después de pasar lista 14 1 | monótonas a las puertas de la alcaldía ante la plaza mojada con 15 1 | fantasías imaginen si había alertas... Casi todas las noches 16 | algunos 17 1 | compañías, se numeraban, alineando blusas entre uniformes y 18 1 | puestos en las tiendas por alquilar, la estufa asfixiante, los 19 1 | izquierda, derecha! Y todos, los altos, los bajos, los presumidos, 20 1 | puerta de Montreuil a una altura formidable ¡Qué tiempo de 21 1 | como si estuvieran en el Ambigú, los ingenuos ceñidos por 22 1 | que daba desenvoltura y amplitud a nuestras maniobras, daba 23 1 | plaza de bajos soportales y anchas puertas, llena de niebla 24 1 | los ingenuos ceñidos por anchos cinturones azules que les 25 1 | para colocar los cañones, animados por las tiendas instaladas, 26 | ante 27 1 | pegados al cuerpo, los dientes apretados, las secciones salían a 28 | aquello 29 1 | me quedaba allí, con el arma en alto y el «¿Quién vive?» 30 1 | blanco a todo un bastión armado...~ ~ 31 1 | barricada habrías terminado por arrastrarme!... ¡Ah!, decididamente, 32 1 | A cada golpe creía oír arrastrarse el sable de un ulano y me 33 1 | disminuidas que pasaban por arriba mostrando por encima del 34 1 | refleja la ciudad en sus arroyos, la policía en las calles, 35 1 | por alquilar, la estufa asfixiante, los bancos encerados, las 36 1 | cinturones azules que les daban aspecto de monaguillos, todos marchábamos, 37 1 | órdenes demasiado tímidas, atenuaba las torpezas, las equivocaciones, 38 1 | una vocecita, tímida y aterida, subía hacia mí entre la 39 1 | perdido que te envolvía en una atmósfera vacía en la que se sentían 40 1 | públicos, en las plazas, en las avenidas, en las encrucijadas, se 41 1 | tropel de emociones, de aventuras, de paisajes. Nanterre, 42 1 | fusiles derribados, oficiales azorados que nos gritaban: «¡Tengan 43 1 | ceñidos por anchos cinturones azules que les daban aspecto de 44 1 | de entusiasmo, en el que bajé a la calle orgulloso con 45 1 | la estufa asfixiante, los bancos encerados, las guardias 46 1 | dispersos, ¡quién sabe a qué barricada habrías terminado por arrastrarme!... ¡ 47 1 | reunirme con los batallones del barrio y cumplir con mi deber de 48 1 | servido de blanco a todo un bastión armado...~ ~ 49 1 | luego, al acercarnos a los bastiones, nuestros tambores que batían 50 1 | dejado en mi casa. ¡A la basura!...~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 51 1 | de tragos, los planos de batalla explicados sobre las mesas 52 1 | primera y última vez. Las baterías prusianas estaban frente 53 1 | bastiones, nuestros tambores que batían la carga... ¡Ran! ¡Ran!... 54 1 | estómago toda la hoja de mi bayoneta...~ ~ 55 1 | quepis y la punta de las bayonetas...~ ~ 56 1 | de coraceros y servido de blanco a todo un bastión armado...~ ~ 57 1 | se numeraban, alineando blusas entre uniformes y gorras 58 1 | Courneuve, el Moulin-Saquet y el bonito rincón de la Marne donde 59 1 | No importa! Son recuerdos bonitos; algo grotescos, pero con 60 1 | nosotros, instaladas al borde de una carretera detrás 61 1 | polvo, desflecado en los bordes, oxidado en las cifras, 62 1 | los soldados recogiendo borrachos, vagabundos, prostitutas 63 1 | carretera detrás de un pequeño bosque, como uno de esos caseríos 64 1 | miserable caballo escapado, brincando junto a las fortificaciones 65 1 | veo en aquellas mañanas brumosas pasando orgulloso por delante 66 1 | agitarse, de gesticular. Y la búsqueda del espía, las desconfianzas 67 1 | Y si al día siguiente de Buzenval no te hubiera echado sobre 68 1 | se veía a un miserable caballo escapado, brincando junto 69 1 | día de finales de otoño, cálido de sol y de entusiasmo, 70 1 | entusiasmo, en el que bajé a la calle orgulloso con mi nuevo tocado 71 1 | simón rodaba a lo lejos, una campana tocaba. La ciudad gigante 72 1 | sobre la ciudad y sobre el campo, no se oía sino el viento 73 1 | por el sonido profundo del cañón, el acompañamiento continuo 74 1 | excavados para colocar los cañones, animados por las tiendas 75 1 | a su alrededor. Un gallo cantaba al otro lado del talud... 76 1 | nuestros tambores que batían la carga... ¡Ran! ¡Ran!... Me parece 77 1 | instaladas al borde de una carretera detrás de un pequeño bosque, 78 1 | que te había dejado en mi casa. ¡A la basura!...~ ~FIN~ ~ 79 1 | bosque, como uno de esos caseríos tranquilos cuya humareda 80 1 | el Ambigú, los ingenuos ceñidos por anchos cinturones azules 81 1 | Después de pasar lista a centenares de nombres ensartados como 82 1 | murallas, inclinaba a los centinelas, se llevaba las órdenes 83 1 | los delirios de un pueblo cercado.~ ~ 84 1 | sobre las mesas de café con cerillas, los votos, la política 85 1 | calles, las patrullas por los charcos, los soldados recogiendo 86 1 | aquellas largas calles de Charonne llenas de gente, aquellos 87 1 | embriaguez, de club, de chismes, quepis de la guerra civil, 88 1 | con choques retumbantes y chispas siniestras... ¡Ah! mi pobre 89 1 | llovían los obuses con choques retumbantes y chispas siniestras... ¡ 90 1 | fue haciendo más fría. El cielo se iluminaba sobre París, 91 1 | los bordes, oxidado en las cifras, descolorido y casi sin 92 1(1)| Quepis: Gorra cilíndrica o ligeramente cónica, con 93 1 | ingenuos ceñidos por anchos cinturones azules que les daban aspecto 94 1 | chismes, quepis de la guerra civil, no te mereces ni el rincón 95 1 | pereza, de embriaguez, de club, de chismes, quepis de la 96 1 | los ejercicios. Con los codos pegados al cuerpo, los dientes 97 1 | orgulloso por delante de la columna de Julio, rindiéndole honores 98 1 | a las fortificaciones y comiéndose la hierba del talud, sin 99 | cómo 100 1 | encrucijadas, se formaban las compañías, se numeraban, alineando 101 1 | desconfianzas absurdas, las confianzas exageradas, la salida en 102 1(1)| cilíndrica o ligeramente cónica, con visera horizontal, 103 1 | muchos que se obstinaron en conservarte, en adornarte con siemprevivas 104 1 | A la basura!...~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ 105 1 | cañón, el acompañamiento continuo que daba desenvoltura y 106 1 | más bajo incluso de lo que convenía. ¡No importa! Son recuerdos 107 1 | con tanto empuje y tanta convicción...~ ~ 108 1 | equivalido a un escuadrón de coraceros y servido de blanco a todo 109 1 | se oía sino el viento que corría alrededor de las murallas, 110 1 | puertas, llena de niebla y de corrientes de aire. Después de pasar 111 1 | resbaladizos sobre los que tanto costaba marcar el paso; luego, al 112 1 | de paisajes. Nanterre, La Courneuve, el Moulin-Saquet y el bonito 113 1 | de farola! A cada golpe creía oír arrastrarse el sable 114 1 | órdenes y hacía sonar los cristales de una vieja farola, abajo, 115 | cualquier 116 1 | batallones del barrio y cumplir con mi deber de soldado-ciudadano. ¡ 117 1 | veía surgir una torre, una cúpula. Un simón rodaba a lo lejos, 118 1 | esos caseríos tranquilos cuya humareda se ve a través 119 1 | cinturones azules que les daban aspecto de monaguillos, 120 1 | barrio y cumplir con mi deber de soldado-ciudadano. ¡Ah! 121 1 | por arrastrarme!... ¡Ah!, decididamente, quepis de sublevación y 122 1 | ni el rincón que te había dejado en mi casa. ¡A la basura!...~ ~ 123 1 | desgranándose por el camino y dejándome a mí el último, subido sobre 124 1 | brumosas pasando orgulloso por delante de la columna de Julio, 125 1 | todas las locuras, todos los delirios de un pueblo cercado.~ ~ 126 1 | en el camino de ronda. ¡Demonios de farola! A cada golpe 127 1 | entre los haces de fusiles derribados, oficiales azorados que 128 1 | oxidado en las cifras, descolorido y casi sin forma. Al verlo, 129 1 | búsqueda del espía, las desconfianzas absurdas, las confianzas 130 1 | sobre la vía férrea, al descubierto, donde nuestros jefes nos 131 1 | acompañamiento continuo que daba desenvoltura y amplitud a nuestras maniobras, 132 1 | deteriorado por el polvo, desflecado en los bordes, oxidado en 133 1 | Desgraciadamente, también están las noches 134 1 | de los taludes mojados, desgranándose por el camino y dejándome 135 1 | en seguir siendo números desparejados de batallones dispersos, ¡ 136 1 | imbéciles, los ponches de despedida, las rondas de tragos, los 137 1 | tocaba. La ciudad gigante despertaba y en su primer estremecimiento 138 1 | las armas! ¡A las armas!», despertares sobresaltados, empujones 139 | Después 140 1 | el fondo de un armario, deteriorado por el polvo, desflecado 141 1 | al borde de una carretera detrás de un pequeño bosque, como 142 1 | Estábamos en los primeros días del sitio y nosotros, pobres 143 1 | Ah! el que me hubiera dicho que no iba a salvar París, 144 1 | codos pegados al cuerpo, los dientes apretados, las secciones 145 1 | vivaques y aquellas siluetas disminuidas que pasaban por arriba mostrando 146 1 | desparejados de batallones dispersos, ¡quién sabe a qué barricada 147 1 | basura!...~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ 148 1 | de Buzenval no te hubiera echado sobre el armario, si hubiera 149 1 | grotesco rosario, empezaban los ejercicios. Con los codos pegados al 150 | él 151 | ellas 152 | ellos 153 1 | indisciplina, quepis de pereza, de embriaguez, de club, de chismes, quepis 154 1 | mi quepis; un tropel de emociones, de aventuras, de paisajes. 155 1 | como un grotesco rosario, empezaban los ejercicios. Con los 156 1 | patrulla en movimiento, empujándose a lo largo de los taludes 157 1 | de la placita, con tanto empuje y tanta convicción...~ ~ 158 1 | despertares sobresaltados, empujones entre los haces de fusiles 159 1 | de hurras, con sus teas encendidas agitadas en la oscuridad. 160 1 | estufa asfixiante, los bancos encerados, las guardias monótonas 161 1 | por arriba mostrando por encima del montón de sacos un trozo 162 1 | Lo he encontrado esta mañana, olvidado en 163 1 | en las avenidas, en las encrucijadas, se formaban las compañías, 164 1 | a centenares de nombres ensartados como un grotesco rosario, 165 1 | otoño, cálido de sol y de entusiasmo, en el que bajé a la calle 166 1 | aquel tiempo perdido que te envolvía en una atmósfera vacía en 167 1 | imaginar que él solo había equivalido a un escuadrón de coraceros 168 1 | atenuaba las torpezas, las equivocaciones, y en aquel gran melodrama 169 1 | muralla, iban a colocar sus escalas y a trepar por ellas cualquier 170 1 | veía a un miserable caballo escapado, brincando junto a las fortificaciones 171 1 | nuevo tocado y golpeando los escaparates con mi fusil, para reunirme 172 1 | solo había equivalido a un escuadrón de coraceros y servido de 173 | ese 174 | esos 175 1 | En el gran silencio esparcido sobre la ciudad y sobre 176 1 | gesticular. Y la búsqueda del espía, las desconfianzas absurdas, 177 | esta 178 1 | Qué quieren ustedes? Estábamos en los primeros días del 179 1 | Las baterías prusianas estaban frente a nosotros, instaladas 180 | están 181 | estar 182 1 | expuesto a recibir en el estómago toda la hoja de mi bayoneta...~ ~ 183 1 | despertaba y en su primer estremecimiento matutino sacudía algo de 184 1 | tiendas por alquilar, la estufa asfixiante, los bancos encerados, 185 1 | llevaban el uniforme como si estuvieran en el Ambigú, los ingenuos 186 1 | absurdas, las confianzas exageradas, la salida en masa, el abrirse 187 1 | aquellos taludes verdes excavados para colocar los cañones, 188 1 | tragos, los planos de batalla explicados sobre las mesas de café 189 1 | Francia yo solo, se habría expuesto a recibir en el estómago 190 1 | la plaza mojada con ese fango invernal que refleja la 191 1 | en la oscuridad. Con esas fantasías imaginen si había alertas... 192 1 | una máscara de polvo y de fatiga, con el olor a pipa, a petróleo, 193 1 | Se tenía tanta fe tanto en aquella guardia 194 1 | las ramas; sobre la vía férrea, al descubierto, donde nuestros 195 | FIN 196 1 | he recordado aquel día de finales de otoño, cálido de sol 197 1 | descolorido y casi sin forma. Al verlo, no he podido 198 1 | en las encrucijadas, se formaban las compañías, se numeraban, 199 1 | de Montreuil a una altura formidable ¡Qué tiempo de perros el 200 1 | escapado, brincando junto a las fortificaciones y comiéndose la hierba del 201 1 | salvar París, a liberar Francia yo solo, se habría expuesto 202 1 | baterías prusianas estaban frente a nosotros, instaladas al 203 1 | parece estar allí... Aquella frontera de París era tan sobrecogedora, 204 1 | pipa, a petróleo, y a viejo fuco pegado a la ropa. Y las 205 1 | De repente, la lluvia se fue haciendo más fría. El cielo 206 1 | pasando bajo el fuego de los fuertes, iban a llegar hasta el 207 1 | Ah! mi pobre quepis, no fuiste demasiado valiente aquel 208 1 | golpeando los escaparates con mi fusil, para reunirme con los batallones 209 1 | empujones entre los haces de fusiles derribados, oficiales azorados 210 1 | vida a su alrededor. Un gallo cantaba al otro lado del 211 1 | adornarte con siemprevivas y galones de oro, en seguir siendo 212 1 | vacía en la que se sentían ganas de agitarse, de gesticular. 213 1 | calles de Charonne llenas de gente, aquellos adoquines resbaladizos 214 1 | sentían ganas de agitarse, de gesticular. Y la búsqueda del espía, 215 1 | campana tocaba. La ciudad gigante despertaba y en su primer 216 1 | monaguillos, todos marchábamos, girábamos alrededor de la placita, 217 1 | Demonios de farola! A cada golpe creía oír arrastrarse el 218 1 | orgulloso con mi nuevo tocado y golpeando los escaparates con mi fusil, 219 1(1)| Quepis: Gorra cilíndrica o ligeramente 220 1 | blusas entre uniformes y gorras entre quepis pues la premura 221 1 | quepis pues la premura era grande. Nosotros nos reuníamos 222 1 | oficiales azorados que nos gritaban: «¡Tengan sangre fría! ¡ 223 1 | Casi todas las noches había gritos de «¡A las armas! ¡A las 224 1 | nombres ensartados como un grotesco rosario, empezaban los ejercicios. 225 1 | recuerdos bonitos; algo grotescos, pero con un pequeño pompón 226 1 | los bancos encerados, las guardias monótonas a las puertas 227 1 | de chismes, quepis de la guerra civil, no te mereces ni 228 1 | donde nuestros jefes nos habían olvidado, llovían los obuses 229 1 | quién sabe a qué barricada habrías terminado por arrastrarme!... ¡ 230 | haces 231 | hacia 232 1 | repente, la lluvia se fue haciendo más fría. El cielo se iluminaba 233 | has 234 | hasta 235 1 | sobre el armario, si hubiera hecho como otros muchos que se 236 1 | votos, la política y su hermana la santa inoperancia, aquella 237 1 | Lo más hermoso era cuando subíamos a la 238 1 | con un pequeño pompón de heroísmo; si no me recordaras otros...~ ~ 239 1 | demasiado valiente aquel día e hiciste muchas veces el saludo militar, 240 1 | fortificaciones y comiéndose la hierba del talud, sin imaginar 241 1 | recibir en el estómago toda la hoja de mi bayoneta...~ ~ 242 1 | Hombre!, mi quepis1.~ ~ 243 1 | columna de Julio, rindiéndole honores militares: «¡Porten armas!». 244 1(1)| ligeramente cónica, con visera horizontal, que como prenda de uniforme 245 1 | Eso es lo que recuerdo, horrible quepis, al mirarte. Tú has 246 1 | caseríos tranquilos cuya humareda se ve a través de las ramas; 247 1 | las tiendas instaladas, el humo de los vivaques y aquellas 248 1 | cualquier noche en medio de hurras, con sus teas encendidas 249 1 | me hubiera dicho que no iba a salvar París, a liberar 250 1 | haciendo más fría. El cielo se iluminaba sobre París, se veía surgir 251 1 | milicianos ingenuos, nos imaginábamos que los prusianos, pasando 252 1 | la hierba del talud, sin imaginar que él solo había equivalido 253 1 | oscuridad. Con esas fantasías imaginen si había alertas... Casi 254 1 | ropa. Y las largas jornadas imbéciles, los ponches de despedida, 255 1 | de lo que convenía. ¡No importa! Son recuerdos bonitos; 256 1 | santa inoperancia, aquella inacción que no se sabe cómo llenar, 257 1 | alrededor de las murallas, inclinaba a los centinelas, se llevaba 258 1 | saludo militar, más bajo incluso de lo que convenía. ¡No 259 1 | quepis de sublevación y de indisciplina, quepis de pereza, de embriaguez, 260 1 | sangre fría!» para intentar infundírsela a ellos mismos; y luego, 261 1 | E, inmediatamente, he recordado aquel día 262 1 | política y su hermana la santa inoperancia, aquella inacción que no 263 1 | Tengan sangre fría!» para intentar infundírsela a ellos mismos; 264 1 | rincón de la Marne donde el intrépido 96º vio el fuego por primera 265 1 | plaza mojada con ese fango invernal que refleja la ciudad en 266 1 | guardia nacional! En los jardines públicos, en las plazas, 267 1 | descubierto, donde nuestros jefes nos habían olvidado, llovían 268 1 | a la ropa. Y las largas jornadas imbéciles, los ponches de 269 1 | delante de la columna de Julio, rindiéndole honores militares: «¡ 270 | junto 271 1 | el «¿Quién vive?» en los labios...~ ~ 272 1 | Un gallo cantaba al otro lado del talud... A mis pies, 273 1 | vagabundos, prostitutas o ladrones, y esas mañanas pálidas 274 1 | Alto ahí! ¿Quién vive?» lanzado con voz terrible, una vocecita, 275 1 | movimiento, empujándose a lo largo de los taludes mojados, 276 1 | cúpula. Un simón rodaba a lo lejos, una campana tocaba. La 277 | les 278 1 | no iba a salvar París, a liberar Francia yo solo, se habría 279 1(1)| Quepis: Gorra cilíndrica o ligeramente cónica, con visera horizontal, 280 1 | secciones salían a paso ligero: ¡izquierda, derecha! ¡izquierda, 281 1 | de aire. Después de pasar lista a centenares de nombres 282 1 | fuego de los fuertes, iban a llegar hasta el pie de la muralla, 283 1 | soportales y anchas puertas, llena de niebla y de corrientes 284 1 | inacción que no se sabe cómo llenar, aquel tiempo perdido que 285 1 | largas calles de Charonne llenas de gente, aquellos adoquines 286 1 | inclinaba a los centinelas, se llevaba las órdenes y hacía sonar 287 1 | presumidos, los tullidos, los que llevaban el uniforme como si estuvieran 288 1 | jefes nos habían olvidado, llovían los obuses con choques retumbantes 289 1 | De repente, la lluvia se fue haciendo más fría. 290 1 | basura!...~ ~FIN~ ~Contes du lundi, 1873~ ~ 291 1 | desenvoltura y amplitud a nuestras maniobras, daba cuerpo a las órdenes 292 1 | sobre los que tanto costaba marcar el paso; luego, al acercarnos 293 1 | guardia nocturna! Aquella marcha a tientas en la oscuridad, 294 1 | aspecto de monaguillos, todos marchábamos, girábamos alrededor de 295 1 | y el bonito rincón de la Marne donde el intrépido 96º vio 296 1 | exageradas, la salida en masa, el abrirse paso, todas 297 1 | que se regresaba con una máscara de polvo y de fatiga, con 298 1 | su primer estremecimiento matutino sacudía algo de vida a su 299 1 | ellas cualquier noche en medio de hurras, con sus teas 300 1 | equivocaciones, y en aquel gran melodrama de París sitiado, hacía 301 1 | de la guerra civil, no te mereces ni el rincón que te había 302 1 | batalla explicados sobre las mesas de café con cerillas, los 303 1 | de pasos, un tintineo de metales; y a mi «¡Alto ahí! ¿Quién 304 1 | sitio y nosotros, pobres milicianos ingenuos, nos imaginábamos 305 1 | hiciste muchas veces el saludo militar, más bajo incluso de lo 306 1 | recuerdo, horrible quepis, al mirarte. Tú has vivido también esas 307 1 | otro lado del talud... A mis pies, en el camino de ronda 308 1 | hacía de día, se veía a un miserable caballo escapado, brincando 309 | mismos 310 1 | la alcaldía ante la plaza mojada con ese fango invernal que 311 1 | lo largo de los taludes mojados, desgranándose por el camino 312 1 | que les daban aspecto de monaguillos, todos marchábamos, girábamos 313 1 | encerados, las guardias monótonas a las puertas de la alcaldía 314 1 | mostrando por encima del montón de sacos un trozo de los 315 1 | subido sobre la puerta de Montreuil a una altura formidable ¡ 316 1 | disminuidas que pasaban por arriba mostrando por encima del montón de 317 1 | Nanterre, La Courneuve, el Moulin-Saquet y el bonito rincón de la 318 1 | oscuridad, con la patrulla en movimiento, empujándose a lo largo 319 | muchas 320 | muchos 321 1 | corría alrededor de las murallas, inclinaba a los centinelas, 322 1 | hacía las veces de esas músicas de fondo que se utilizan 323 1 | tanto en aquella guardia nacional! En los jardines públicos, 324 1 | aventuras, de paisajes. Nanterre, La Courneuve, el Moulin-Saquet 325 | ni 326 1 | Oh, mi primera guardia nocturna! Aquella marcha a tientas 327 1 | pasar lista a centenares de nombres ensartados como un grotesco 328 | nuestras 329 1 | la calle orgulloso con mi nuevo tocado y golpeando los escaparates 330 1 | formaban las compañías, se numeraban, alineando blusas entre 331 1 | de oro, en seguir siendo números desparejados de batallones 332 1 | como otros muchos que se obstinaron en conservarte, en adornarte 333 1 | habían olvidado, llovían los obuses con choques retumbantes 334 1 | haces de fusiles derribados, oficiales azorados que nos gritaban: «¡ 335 1 | Oh, mi primera guardia nocturna! 336 1 | y sobre el campo, no se oía sino el viento que corría 337 1 | farola! A cada golpe creía oír arrastrarse el sable de 338 1 | polvo y de fatiga, con el olor a pipa, a petróleo, y a 339 1 | siemprevivas y galones de oro, en seguir siendo números 340 1 | en el camino de ronda aún oscuro se oyó un ruido de pasos, 341 1 | aquel día de finales de otoño, cálido de sol y de entusiasmo, 342 | otro 343 1 | desflecado en los bordes, oxidado en las cifras, descolorido 344 1 | camino de ronda aún oscuro se oyó un ruido de pasos, un tintineo 345 1 | emociones, de aventuras, de paisajes. Nanterre, La Courneuve, 346 1(1)| los militares en algunos países.~ ~ 347 1 | ladrones, y esas mañanas pálidas en las que se regresaba 348 1 | carga... ¡Ran! ¡Ran!... Me parece estar allí... Aquella frontera 349 1 | siluetas disminuidas que pasaban por arriba mostrando por 350 1 | corrientes de aire. Después de pasar lista a centenares de nombres 351 1 | oscuro se oyó un ruido de pasos, un tintineo de metales; 352 1 | teatro para proporcionar patetismo a las situaciones.~ ~ 353 1 | en la oscuridad, con la patrulla en movimiento, empujándose 354 1 | policía en las calles, las patrullas por los charcos, los soldados 355 1 | petróleo, y a viejo fuco pegado a la ropa. Y las largas 356 1 | ejercicios. Con los codos pegados al cuerpo, los dientes apretados, 357 1 | cómo llenar, aquel tiempo perdido que te envolvía en una atmósfera 358 1 | indisciplina, quepis de pereza, de embriaguez, de club, 359 | pero 360 1 | formidable ¡Qué tiempo de perros el de aquella noche!~ ~ 361 1 | fatiga, con el olor a pipa, a petróleo, y a viejo fuco pegado a 362 1 | iban a llegar hasta el pie de la muralla, iban a colocar 363 1 | lado del talud... A mis pies, en el camino de ronda aún 364 1 | de fatiga, con el olor a pipa, a petróleo, y a viejo fuco 365 1 | girábamos alrededor de la placita, con tanto empuje y tanta 366 1 | las rondas de tragos, los planos de batalla explicados sobre 367 1 | jardines públicos, en las plazas, en las avenidas, en las 368 1 | chispas siniestras... ¡Ah! mi pobre quepis, no fuiste demasiado 369 1 | días del sitio y nosotros, pobres milicianos ingenuos, nos 370 1 | sin forma. Al verlo, no he podido reprimir una sonrisa:~ ~ 371 1 | ciudad en sus arroyos, la policía en las calles, las patrullas 372 1 | cerillas, los votos, la política y su hermana la santa inoperancia, 373 1 | grotescos, pero con un pequeño pompón de heroísmo; si no me recordaras 374 1 | jornadas imbéciles, los ponches de despedida, las rondas 375 1 | rindiéndole honores militares: «¡Porten armas!». Y aquellas largas 376 1 | gorras entre quepis pues la premura era grande. Nosotros nos 377 1(1)| visera horizontal, que como prenda de uniforme usan los militares 378 1 | los altos, los bajos, los presumidos, los tullidos, los que llevaban 379 1 | gigante despertaba y en su primer estremecimiento matutino 380 1 | ustedes? Estábamos en los primeros días del sitio y nosotros, 381 1 | de no ser por el sonido profundo del cañón, el acompañamiento 382 1 | utilizan en el teatro para proporcionar patetismo a las situaciones.~ ~ 383 1 | recogiendo borrachos, vagabundos, prostitutas o ladrones, y esas mañanas 384 1 | última vez. Las baterías prusianas estaban frente a nosotros, 385 1 | nos imaginábamos que los prusianos, pasando bajo el fuego de 386 1 | nacional! En los jardines públicos, en las plazas, en las avenidas, 387 1 | todos los delirios de un pueblo cercado.~ ~ 388 1 | último, subido sobre la puerta de Montreuil a una altura 389 | pues 390 1 | de guardia en París, los puestos en las tiendas por alquilar, 391 1 | trozo de los quepis y la punta de las bayonetas...~ ~ 392 1 | el sable de un ulano y me quedaba allí, con el arma en alto 393 1 | Qué quieren ustedes? Estábamos en los 394 1 | humareda se ve a través de las ramas; sobre la vía férrea, al 395 1 | solo, se habría expuesto a recibir en el estómago toda la hoja 396 1 | los charcos, los soldados recogiendo borrachos, vagabundos, prostitutas 397 1 | E, inmediatamente, he recordado aquel día de finales de 398 1 | pompón de heroísmo; si no me recordaras otros...~ ~ 399 1 | Todo eso es lo que me recuerda mi quepis; un tropel de 400 1 | Eso es lo que recuerdo, horrible quepis, al mirarte. 401 1 | convenía. ¡No importa! Son recuerdos bonitos; algo grotescos, 402 1 | con ese fango invernal que refleja la ciudad en sus arroyos, 403 1 | mañanas pálidas en las que se regresaba con una máscara de polvo 404 1 | De repente, la lluvia se fue haciendo 405 1 | Al verlo, no he podido reprimir una sonrisa:~ ~ 406 1 | gente, aquellos adoquines resbaladizos sobre los que tanto costaba 407 1 | llovían los obuses con choques retumbantes y chispas siniestras... ¡ 408 1 | era grande. Nosotros nos reuníamos cada mañana en una plaza 409 1 | escaparates con mi fusil, para reunirme con los batallones del barrio 410 1 | habría sido tremendamente ridículo de no ser por el sonido 411 1 | de la columna de Julio, rindiéndole honores militares: «¡Porten 412 1 | torre, una cúpula. Un simón rodaba a lo lejos, una campana 413 1 | ponches de despedida, las rondas de tragos, los planos de 414 1 | a viejo fuco pegado a la ropa. Y las largas jornadas imbéciles, 415 1 | ensartados como un grotesco rosario, empezaban los ejercicios. 416 1 | ronda aún oscuro se oyó un ruido de pasos, un tintineo de 417 1 | creía oír arrastrarse el sable de un ulano y me quedaba 418 1 | por encima del montón de sacos un trozo de los quepis y 419 1 | estremecimiento matutino sacudía algo de vida a su alrededor. 420 1 | apretados, las secciones salían a paso ligero: ¡izquierda, 421 1 | confianzas exageradas, la salida en masa, el abrirse paso, 422 1 | hiciste muchas veces el saludo militar, más bajo incluso 423 1 | hubiera dicho que no iba a salvar París, a liberar Francia 424 1 | política y su hermana la santa inoperancia, aquella inacción 425 1 | los dientes apretados, las secciones salían a paso ligero: ¡izquierda, 426 1 | siemprevivas y galones de oro, en seguir siendo números desparejados 427 1 | atmósfera vacía en la que se sentían ganas de agitarse, de gesticular. 428 | ser 429 1 | escuadrón de coraceros y servido de blanco a todo un bastión 430 1 | Todo aquello habría sido tremendamente ridículo de 431 1 | conservarte, en adornarte con siemprevivas y galones de oro, en seguir 432 1 | galones de oro, en seguir siendo números desparejados de 433 1 | esas locuras. Y si al día siguiente de Buzenval no te hubiera 434 1 | En el gran silencio esparcido sobre la ciudad 435 1 | los vivaques y aquellas siluetas disminuidas que pasaban 436 1 | una torre, una cúpula. Un simón rodaba a lo lejos, una campana 437 1 | choques retumbantes y chispas siniestras... ¡Ah! mi pobre quepis, 438 | sino 439 1 | gran melodrama de París sitiado, hacía las veces de esas 440 1 | en los primeros días del sitio y nosotros, pobres milicianos 441 1 | proporcionar patetismo a las situaciones.~ ~ 442 1 | frontera de París era tan sobrecogedora, aquellos taludes verdes 443 1 | las armas!», despertares sobresaltados, empujones entre los haces 444 1 | finales de otoño, cálido de sol y de entusiasmo, en el que 445 1 | cumplir con mi deber de soldado-ciudadano. ¡Ah! el que me hubiera 446 1 | patrullas por los charcos, los soldados recogiendo borrachos, vagabundos, 447 1 | que convenía. ¡No importa! Son recuerdos bonitos; algo 448 1 | llevaba las órdenes y hacía sonar los cristales de una vieja 449 1 | ridículo de no ser por el sonido profundo del cañón, el acompañamiento 450 1 | no he podido reprimir una sonrisa:~ ~ 451 1 | mañana en una plaza de bajos soportales y anchas puertas, llena 452 1 | vocecita, tímida y aterida, subía hacia mí entre la niebla:~ ~ 453 1 | Lo más hermoso era cuando subíamos a la muralla... Aún me veo 454 1 | dejándome a mí el último, subido sobre la puerta de Montreuil 455 1 | decididamente, quepis de sublevación y de indisciplina, quepis 456 1 | iluminaba sobre París, se veía surgir una torre, una cúpula. Un 457 1 | los bastiones, nuestros tambores que batían la carga... ¡ 458 | tan 459 1 | medio de hurras, con sus teas encendidas agitadas en la 460 1 | fondo que se utilizan en el teatro para proporcionar patetismo 461 1 | Se tenía tanta fe tanto en aquella 462 1 | a qué barricada habrías terminado por arrastrarme!... ¡Ah!, 463 1 | Quién vive?» lanzado con voz terrible, una vocecita, tímida y 464 1 | TEXTO~ ~ ~ ~ 465 1 | nocturna! Aquella marcha a tientas en la oscuridad, con la 466 1 | terrible, una vocecita, tímida y aterida, subía hacia mí 467 1 | a las órdenes demasiado tímidas, atenuaba las torpezas, 468 1 | oyó un ruido de pasos, un tintineo de metales; y a mi «¡Alto 469 1 | a lo lejos, una campana tocaba. La ciudad gigante despertaba 470 1 | calle orgulloso con mi nuevo tocado y golpeando los escaparates 471 | toda 472 1 | demasiado tímidas, atenuaba las torpezas, las equivocaciones, y en 473 1 | París, se veía surgir una torre, una cúpula. Un simón rodaba 474 1 | despedida, las rondas de tragos, los planos de batalla explicados 475 1 | como uno de esos caseríos tranquilos cuya humareda se ve a través 476 1 | tranquilos cuya humareda se ve a través de las ramas; sobre la vía 477 1 | Todo aquello habría sido tremendamente ridículo de no ser por el 478 1 | colocar sus escalas y a trepar por ellas cualquier noche 479 1 | me recuerda mi quepis; un tropel de emociones, de aventuras, 480 1 | encima del montón de sacos un trozo de los quepis y la punta 481 | Tú 482 1 | bajos, los presumidos, los tullidos, los que llevaban el uniforme 483 1 | arrastrarse el sable de un ulano y me quedaba allí, con el 484 1 | vio el fuego por primera y última vez. Las baterías prusianas 485 1 | camino y dejándome a mí el último, subido sobre la puerta 486 1 | alineando blusas entre uniformes y gorras entre quepis pues 487 1 | un pequeño bosque, como uno de esos caseríos tranquilos 488 1(1)| como prenda de uniforme usan los militares en algunos 489 | ustedes 490 1 | músicas de fondo que se utilizan en el teatro para proporcionar 491 1 | envolvía en una atmósfera vacía en la que se sentían ganas 492 1 | soldados recogiendo borrachos, vagabundos, prostitutas o ladrones, 493 1 | quepis, no fuiste demasiado valiente aquel día e hiciste muchas 494 1 | tranquilos cuya humareda se ve a través de las ramas; sobre 495 1 | Una vendedora de café!~ ~ 496 1 | subíamos a la muralla... Aún me veo en aquellas mañanas brumosas 497 1 | sobrecogedora, aquellos taludes verdes excavados para colocar los 498 1 | descolorido y casi sin forma. Al verlo, no he podido reprimir una 499 1 | fuego por primera y última vez. Las baterías prusianas 500 1 | través de las ramas; sobre la vía férrea, al descubierto, 501 1 | matutino sacudía algo de vida a su alrededor. Un gallo 502 1 | sonar los cristales de una vieja farola, abajo, en el camino 503 1 | a pipa, a petróleo, y a viejo fuco pegado a la ropa. Y 504 1 | campo, no se oía sino el viento que corría alrededor de 505 1 | Marne donde el intrépido 96º vio el fuego por primera y última 506 1(1)| ligeramente cónica, con visera horizontal, que como prenda 507 1 | instaladas, el humo de los vivaques y aquellas siluetas disminuidas 508 1 | quepis, al mirarte. Tú has vivido también esas locuras. Y 509 1 | lanzado con voz terrible, una vocecita, tímida y aterida, subía 510 1 | de café con cerillas, los votos, la política y su hermana 511 1 | Quién vive?» lanzado con voz terrible, una vocecita, 512 | yo