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1 51 | fuerzas para levantarse y abrazar a sus hermanos.~ ~ 2 6 | ordenar; y él, luego de abrazarla, sube a su carruaje y emprende 3 5 | galería de mi departamento: abrid todo, id a todos lados, 4 9 | la llavecita y temblando abrió la puerta del gabinete.~ ~ 5 8 | impaciencia que sentía por ir a abrir el gabinete del departamento 6 5 | manera que si llegáis a abrirlo, todo lo podéis esperar 7 50 | se detuvo bruscamente; al abrirse la puerta entraron dos jinetes 8 | acá 9 9 | esta desobediencia pudiera acarrearle alguna desgracia. Pero la 10 14 | mano tan temblorosa que él adivinó sin esfuerzo todo lo que 11 8 | donde no se cansaban de admirar la cantidad y magnificencia 12 Mor | a las claras habremos advertido~ que esta historia es de 13 48 | Luego, agarrándola del pelo con una mano, y 14 45 | están muy lejos todavía... ¡Alabado sea Dios! -exclamó un instante 15 8 | se vieran. No cesaban de alabar y envidiar la felicidad 16 51 | atraparon antes que pudiera alcanzar a salir. Le atravesaron 17 | alguna 18 | algunos 19 49 | encomiéndate a Dios-; y alzando su brazo...~ ~ 20 52 | joven gentilhombre que la amaba desde hacía mucho tiempo; 21 Mor | cuesta saber, de entre ambos, cuál es amo y señor.~ ~ ~ 22 8 | envidiar la felicidad de su amiga quien, sin embargo, no se 23 Mor | de entre ambos, cuál es amo y señor.~ ~ ~ 24 9 | de cortesía, bajó por una angosta escalera secreta y tan precipitadamente, 25 | antes 26 Mor | imposible,~ aunque sea celoso, antojadizo.~ Junto a su esposa se le 27 Mor | diario mil ejemplos se ven aparecer.~ Es, con perdón del sexo, 28 12 | sacaba la mancha de un lado, aparecía en el otro.~ ~ 29 18 | Después de aplazar la entrega varias veces, 30 5 | llave maestra de todos los aposentos. En cuanto a esta llavecita, 31 9 | Tan apremiante fue su curiosidad que, sin 32 12 | y aún la resfregara con arenilla, la sangre siempre estaba 33 8 | habitaciones, los gabinetes, los armarios de trajes, a cual de todos 34 1 | mujeres y las jóvenes le arrancaban.~ ~ 35 4 | llegado a la ciudad, quedó arreglada la boda. Al cabo de un mes, 36 23 | demostraciones de un verdadero arrepentimiento por no haber sido obediente. 37 16 | dejado -contestó ella - allá arriba sobre mi mesa.~ ~ 38 46 | La pobre mujer bajó y se arrojó a sus pies, deshecha en 39 | así 40 1 | barba azul; esto le daba un aspecto tan feo y terrible que todas 41 13 | cartas informándole que el asunto motivo del viaje acababa 42 10 | varias mujeres muertas y atadas a las murallas (eran todas 43 51 | persiguieron tan de cerca, que lo atraparon antes que pudiera alcanzar 44 51 | pudiera alcanzar a salir. Le atravesaron el cuerpo con sus espadas 45 7 | de su casa, no habiéndose atrevido a venir mientras el marido 46 | aún 47 Mor | de pedir un imposible,~ aunque sea celoso, antojadizo.~ 48 4 | que se divirtiera en su ausencia, que hiciera venir a sus 49 42 | Ay, hermana, no! es un rebaño 50 26 | cuarto de hora -replicó Barba Azul-, y ni un momento más.~ ~ 51 3 | paseos, cacerías, pesca, bailes, festines, meriendas y cenas; 52 43 | No piensas bajar? -gritaba Barba Azul.~ ~ 53 25 | ella mirándolo con los ojos bañados de lágrimas-, dadme un poco 54 8 | camas, de los sofás, de los bargueños, de los veladores, de las 55 52 | a ser dueña de todos sus bienes. Empleó una parte en casar 56 4 | ciudad, quedó arreglada la boda. Al cabo de un mes, Barba 57 49 | encomiéndate a Dios-; y alzando su brazo...~ ~ 58 1 | muebles forrados en finísimo brocado y carrozas todas doradas. 59 3 | se pasaban la noche entre bromas y diversiones. En fin, todo 60 50 | que Barba Azul se detuvo bruscamente; al abrirse la puerta entraron 61 Mor | Por poco que tengamos buen sentido~ y del mundo conozcamos 62 3 | tiempo se les iba en paseos, cacerías, pesca, bailes, festines, 63 11 | para recuperar un poco la calma; pero no lo lograba, tan 64 8 | de las tapicerías, de las camas, de los sofás, de los bargueños, 65 13 | tarde diciendo que en el camino había recibido cartas informándole 66 8 | guardamuebles, donde no se cansaban de admirar la cantidad y 67 8 | se cansaban de admirar la cantidad y magnificencia de las tapicerías, 68 Mor | esposo tan terrible,~ ni capaz de pedir un imposible,~ 69 52 | parte en comprar cargos de Capitán a sus dos hermanos; y el 70 52 | tiempo; otra parte en comprar cargos de Capitán a sus dos hermanos; 71 1 | forrados en finísimo brocado y carrozas todas doradas. Pero desgraciadamente, 72 6 | de abrazarla, sube a su carruaje y emprende su viaje.~ ~ 73 13 | el camino había recibido cartas informándole que el asunto 74 7 | para ir donde la recién casada, tan impacientes estaban 75 2 | disgustaba era que ya se había casado varias veces y nadie sabía 76 52 | bienes. Empleó una parte en casar a su hermana Ana con un 77 52 | dos hermanos; y el resto a casarse ella misma con un hombre 78 51 | muerto. La pobre mujer estaba casi tan muerta como su marido, 79 7 | marido estaba presente a causa de su barba azul que les 80 11 | sacado de la cerradura se le cayó de la mano. Después de reponerse 81 Mor | un imposible,~ aunque sea celoso, antojadizo.~ Junto a su 82 3 | bailes, festines, meriendas y cenas; nadie dormía y se pasaban 83 | cerca 84 10 | porque las ventanas estaban cerradas; al cabo de un momento, 85 11 | gabinete que había sacado de la cerradura se le cayó de la mano. Después 86 11 | llave, volvió a salir y cerró la puerta; subió a su habitación 87 8 | que jamás se vieran. No cesaban de alabar y envidiar la 88 44 | respondía su mujer; y en seguida clamaba-: Ana, hermana mía, ¿no ves 89 Mor | conozcamos el tinglado,~ a las claras habremos advertido~ que 90 10 | todo cubierto de sangre coagulada, y que en esta sangre se 91 5 | lo podéis esperar de mi cólera.~ ~ 92 Mor | cualquiera que sea de su barba el color,~ cuesta saber, de entre 93 3 | y algunos jóvenes de la comarca, a una de sus casas de campo, 94 3 | permanecieron ocho días completos. El tiempo se les iba en 95 52 | mucho tiempo; otra parte en comprar cargos de Capitán a sus 96 48 | desfallecidos, le rogó que le concediera un momento para recogerse.~ ~ 97 11 | pero no lo lograba, tan conmovida estaba.~ ~ 98 3 | Barba Azul, para conocerlas, las llevó con su madre 99 Mor | buen sentido~ y del mundo conozcamos el tinglado,~ a las claras 100 9 | fue su curiosidad que, sin considerar que dejarlas solas era una 101 16 | Tengo que haberla dejado -contestó ella - allá arriba sobre 102 35 | respondía su mujer; y a continuación exclamaba en voz baja: Ana, 103 23 | pero Barba Azul tenía el corazón más duro que una roca.~ ~ 104 21 | la pobre mujer - pálida corno una muerta.~ ~ 105 50 | jinetes que, espada en mano, corrieron derecho hacia Barba Azul.~ ~ 106 48 | el cuchillo se dispuso a cortarle la cabeza. La infeliz mujer, 107 9 | dejarlas solas era una falta de cortesía, bajó por una angosta escalera 108 11 | Creyó que se iba a morir de miedo, 109 8 | y cuyos marcos, unos de cristal, los otros de plata o de 110 | cual 111 | cualquiera 112 | cuanto 113 26 | Os doy medio cuarto de hora -replicó Barba Azul-, 114 3 | llevó con su madre y tres o cuatro de sus mejores amigas, y 115 10 | el piso se hallaba todo cubierto de sangre coagulada, y que 116 51 | salir. Le atravesaron el cuerpo con sus espadas y lo dejaron 117 10 | sangre se reflejaban los cuerpos de varias mujeres muertas 118 Mor | sea de su barba el color,~ cuesta saber, de entre ambos, cuál 119 6 | Ella prometió cumplir exactamente con lo que se 120 8 | la cabeza a los pies, y cuyos marcos, unos de cristal, 121 25 | ojos bañados de lágrimas-, dadme un poco de tiempo para rezarle 122 2 | Una vecina suya, dama distinguida, tenía dos hijas 123 22 | vuestro lugar junto a las damas que allí habéis visto.~ ~ 124 2 | su elección cuál querría darle. Ninguna de las dos quería 125 17 | No dejéis de dármela muy pronto -dijo Barba Azul.~ ~ 126 10 | Barba Azul y que él había degollado una tras otra).~ ~ 127 Mor | bien se experimenta cuando deja de ser;~ y el precio que 128 16 | Tengo que haberla dejado -contestó ella - allá arriba 129 2 | la mano de una de ellas, dejando a su elección cuál querría 130 9 | que, sin considerar que dejarlas solas era una falta de cortesía, 131 51 | cuerpo con sus espadas y lo dejaron muerto. La pobre mujer estaba 132 17 | No dejéis de dármela muy pronto -dijo 133 | demás 134 23 | pidiéndole perdón, con todas las demostraciones de un verdadero arrepentimiento 135 13 | hizo todo lo que pudo para demostrarle que estaba encantada con 136 50 | espada en mano, corrieron derecho hacia Barba Azul.~ ~ 137 | desde 138 4 | las llevara al campo si lo deseaban, que se diera gusto.~ ~ 139 48 | él y mirándolo con ojos desfallecidos, le rogó que le concediera 140 9 | pudiera acarrearle alguna desgracia. Pero la tentación era tan 141 1 | carrozas todas doradas. Pero desgraciadamente, este hombre tenía la barba 142 46 | y se arrojó a sus pies, deshecha en lágrimas y enloquecida.~ ~ 143 9 | marido, y temiendo que esta desobediencia pudiera acarrearle alguna 144 45 | Dios! -exclamó un instante después-, son mis hermanos; les estoy 145 14 | siguiente, él le pidió que le devolviera las llaves y ella se las 146 14 | Al día siguiente, él le pidió que 147 Mor | penas y con llantos;~ a diario mil ejemplos se ven aparecer.~ 148 13 | su viaje esa misma tarde diciendo que en el camino había recibido 149 4 | campo si lo deseaban, que se diera gusto.~ ~ 150 14 | las llaves y ella se las dio, pero con una mano tan temblorosa 151 49 | dijo él - encomiéndate a Dios-; y alzando su brazo...~ ~ 152 2 | azul. Pero lo que más les disgustaba era que ya se había casado 153 48 | otra con el cuchillo se dispuso a cortarle la cabeza. La 154 2 | Una vecina suya, dama distinguida, tenía dos hijas hermosísimas. 155 3 | la noche entre bromas y diversiones. En fin, todo marchó tan 156 8 | quien, sin embargo, no se divertía nada al ver tantas riquezas 157 4 | importante; le pidió que se divirtiera en su ausencia, que hiciera 158 1 | brocado y carrozas todas doradas. Pero desgraciadamente, 159 3 | meriendas y cenas; nadie dormía y se pasaban la noche entre 160 26 | Os doy medio cuarto de hora -replicó 161 51 | hermanos de su mujer, uno dragón y el otro mosquetero, de 162 52 | que su esposa pasó a ser dueña de todos sus bienes. Empleó 163 3 | empezó a encontrar que el dueño de casa ya no tenía la barba 164 9 | del gabinete, se detuvo durante un rato, pensando en la 165 23 | Azul tenía el corazón más duro que una roca.~ ~ 166 23 | Ella se echó a los pies de su marido, 167 Mor | con llantos;~ a diario mil ejemplos se ven aparecer.~ Es, con 168 2 | una de ellas, dejando a su elección cuál querría darle. Ninguna 169 | ellas 170 8 | felicidad de su amiga quien, sin embargo, no se divertía nada al 171 52 | dueña de todos sus bienes. Empleó una parte en casar a su 172 6 | abrazarla, sube a su carruaje y emprende su viaje.~ ~ 173 13 | para demostrarle que estaba encantada con su pronto regreso.~ ~ 174 Mor | curiosidad, teniendo sus encantos,~ a menudo se paga con penas 175 49 | No, no, -dijo él - encomiéndate a Dios-; y alzando su brazo...~ ~ 176 3 | de las jóvenes empezó a encontrar que el dueño de casa ya 177 46 | deshecha en lágrimas y enloquecida.~ ~ 178 33 | tanto Barba Azul, con un enorme cuchillo en la mano, le 179 23 | haber sido obediente. Habría enternecido a una roca, hermosa y afligida 180 22 | gabinete! Pues bien, señora, entraréis y ocuparéis vuestro lugar 181 50 | bruscamente; al abrirse la puerta entraron dos jinetes que, espada 182 18 | Después de aplazar la entrega varias veces, no hubo más 183 8 | No cesaban de alabar y envidiar la felicidad de su amiga 184 1 | Érase una vez un hombre que tenía 185 | esa 186 | esas 187 9 | cortesía, bajó por una angosta escalera secreta y tan precipitadamente, 188 | ese 189 14 | temblorosa que él adivinó sin esfuerzo todo lo que había pasado.~ ~ 190 50 | entraron dos jinetes que, espada en mano, corrieron derecho 191 51 | atravesaron el cuerpo con sus espadas y lo dejaron muerto. La 192 8 | veladores, de las mesas y de los espejos donde uno se miraba de la 193 35 | Esperad un momento más, por favor, 194 5 | abrirlo, todo lo podéis esperar de mi cólera.~ ~ 195 10 | mujeres que habían sido las esposas de Barba Azul y que él había 196 Mor | pasado;~ ya no existe un esposo tan terrible,~ ni capaz 197 15 | la llave del gabinete no está con las demás?~ ~ 198 | ésta 199 5 | de los dos guardamuebles, éstas son las de la vajilla de 200 | esto 201 45 | después-, son mis hermanos; les estoy haciendo señas tanto como 202 5 | días, aquí están las de los estuches donde guardo mis pedrerías, 203 6 | Ella prometió cumplir exactamente con lo que se le acababa 204 Mor | precio que se paga es siempre exagerado.~ ~ 205 19 | Habiéndola examinado, Barba Azul dijo a su mujer:~ ~ 206 35 | mujer; y a continuación exclamaba en voz baja: Ana, hermana 207 45 | todavía... ¡Alabado sea Dios! -exclamó un instante después-, son 208 Mor | tiempo muy pasado;~ ya no existe un esposo tan terrible,~ 209 Mor | harto menguado;~ no bien se experimenta cuando deja de ser;~ y el 210 9 | que dejarlas solas era una falta de cortesía, bajó por una 211 8 | de alabar y envidiar la felicidad de su amiga quien, sin embargo, 212 1 | esto le daba un aspecto tan feo y terrible que todas las 213 3 | cacerías, pesca, bailes, festines, meriendas y cenas; nadie 214 | fin 215 13 | motivo del viaje acababa de finiquitarse a su favor. Su esposa hizo 216 1 | plata, muebles forrados en finísimo brocado y carrozas todas 217 5 | llavecita, es la del gabinete al fondo de la galería de mi departamento: 218 12 | llave era mágica, y no había forma de limpiarla del todo: si 219 1 | de oro y plata, muebles forrados en finísimo brocado y carrozas 220 9 | Tan apremiante fue su curiosidad que, sin considerar 221 8 | recorrer las habitaciones, los gabinetes, los armarios de trajes, 222 5 | gabinete al fondo de la galería de mi departamento: abrid 223 52 | hermana Ana con un joven gentilhombre que la amaba desde hacía 224 50 | En ese mismo instante golpearon tan fuerte a la puerta que 225 40 | respondió la hermana Ana - una gran polvareda que viene de este 226 9 | Pero la tentación era tan grande que no pudo superarla: tomó, 227 46 | Barba Azul se puso a gritar tan fuerte que toda la casa 228 5 | las de los estuches donde guardo mis pedrerías, y ésta es 229 51 | mosquetero, de modo que huyó para guarecerse; pero los dos hermanos lo 230 4 | lo deseaban, que se diera gusto.~ ~ 231 23 | verdadero arrepentimiento por no haber sido obediente. Habría enternecido 232 16 | Tengo que haberla dejado -contestó ella - 233 10 | eran todas las mujeres que habían sido las esposas de Barba 234 12 | Habiendo observado que la llave del 235 19 | Habiéndola examinado, Barba Azul dijo 236 7 | riquezas de su casa, no habiéndose atrevido a venir mientras 237 11 | cerró la puerta; subió a su habitación para recuperar un poco la 238 8 | se ponen a recorrer las habitaciones, los gabinetes, los armarios 239 Mor | tinglado,~ a las claras habremos advertido~ que esta historia 240 23 | no haber sido obediente. Habría enternecido a una roca, 241 52 | gentilhombre que la amaba desde hacía mucho tiempo; otra parte 242 45 | mis hermanos; les estoy haciendo señas tanto como puedo para 243 10 | empezó a ver que el piso se hallaba todo cubierto de sangre 244 Mor | perdón del sexo, placer harto menguado;~ no bien se experimenta 245 | hasta 246 28 | hoy a verme, y si los ves, hazles señas para que se den prisa.~ ~ 247 5 | He aquí - le dijo - las llaves 248 9 | prohibición que le había hecho su marido, y temiendo que 249 52 | que Barba Azul no tenía herederos, de modo que su esposa pasó 250 23 | enternecido a una roca, hermosa y afligida como estaba; 251 1 | vez un hombre que tenía hermosas casas en la ciudad y en 252 2 | distinguida, tenía dos hijas hermosísimas. Él le pidió la mano de 253 4 | divirtiera en su ausencia, que hiciera venir a sus buenas amigas, 254 7 | las buenas amigas no se hicieron de rogar para ir donde la 255 2 | dama distinguida, tenía dos hijas hermosísimas. Él le pidió 256 Mor | habremos advertido~ que esta historia es de un tiempo muy pasado;~ 257 26 | Os doy medio cuarto de hora -replicó Barba Azul-, y 258 28 | hermanos, prometieron venir hoy a verme, y si los ves, hazles 259 4 | Tan pronto hubieron llegado a la ciudad, quedó 260 18 | entrega varias veces, no hubo más remedio que traer la 261 9 | a punto de romperse los huesos dos o tres veces. Al llegar 262 51 | mosquetero, de modo que huyó para guarecerse; pero los 263 5 | departamento: abrid todo, id a todos lados, pero os prohibo 264 8 | tantas riquezas debido a la impaciencia que sentía por ir a abrir 265 7 | donde la recién casada, tan impacientes estaban por ver todas las 266 4 | menos debido a un negocio importante; le pidió que se divirtiera 267 Mor | terrible,~ ni capaz de pedir un imposible,~ aunque sea celoso, antojadizo.~ 268 48 | a cortarle la cabeza. La infeliz mujer, volviéndose hacia 269 13 | camino había recibido cartas informándole que el asunto motivo del 270 47 | Es inútil -dijo Barba Azul - hay que 271 | jamás 272 52 | a su hermana Ana con un joven gentilhombre que la amaba 273 5 | abrid todo, id a todos lados, pero os prohibo entrar 274 46 | a sus pies, deshecha en lágrimas y enloquecida.~ ~ 275 25 | con los ojos bañados de lágrimas-, dadme un poco de tiempo 276 12 | se iba; por mucho que la lavara y aún la resfregara con 277 45 | hacia acá, pero están muy lejos todavía... ¡Alabado sea 278 48 | del pelo con una mano, y levantando la otra con el cuchillo 279 51 | y no tenía fuerzas para levantarse y abrazar a sus hermanos.~ ~ 280 12 | mágica, y no había forma de limpiarla del todo: si se le sacaba 281 12 | estaba manchada de sangre, la limpió dos o tres veces, pero la 282 28 | Ana, (pues así se llamaba), hermana mía, te lo ruego, 283 27 | Cuando estuvo sola llamó a su hermana y le dijo:~ ~ 284 Mor | se paga con penas y con llantos;~ a diario mil ejemplos 285 4 | Tan pronto hubieron llegado a la ciudad, quedó arreglada 286 5 | prohíbo de tal manera que si llegáis a abrirlo, todo lo podéis 287 9 | huesos dos o tres veces. Al llegar a la puerta del gabinete, 288 4 | sus buenas amigas, que las llevara al campo si lo deseaban, 289 3 | Azul, para conocerlas, las llevó con su madre y tres o cuatro 290 23 | a los pies de su marido, llorando y pidiéndole perdón, con 291 11 | poco la calma; pero no lo lograba, tan conmovida estaba.~ ~ 292 22 | entraréis y ocuparéis vuestro lugar junto a las damas que allí 293 3 | conocerlas, las llevó con su madre y tres o cuatro de sus mejores 294 5 | pedrerías, y ésta es la llave maestra de todos los aposentos. 295 12 | allí, porque la llave era mágica, y no había forma de limpiarla 296 8 | de admirar la cantidad y magnificencia de las tapicerías, de las 297 8 | eran los más hermosos y magníficos que jamás se vieran. No 298 52 | que la hizo olvidar los malos ratos pasados con Barba 299 12 | todo: si se le sacaba la mancha de un lado, aparecía en 300 12 | llave del gabinete estaba manchada de sangre, la limpió dos 301 5 | y os lo prohíbo de tal manera que si llegáis a abrirlo, 302 3 | diversiones. En fin, todo marchó tan bien que la menor de 303 8 | cabeza a los pies, y cuyos marcos, unos de cristal, los otros 304 26 | Os doy medio cuarto de hora -replicó 305 3 | madre y tres o cuatro de sus mejores amigas, y algunos jóvenes 306 Mor | perdón del sexo, placer harto menguado;~ no bien se experimenta 307 3 | todo marchó tan bien que la menor de las jóvenes empezó a 308 | menos 309 Mor | teniendo sus encantos,~ a menudo se paga con penas y con 310 3 | pesca, bailes, festines, meriendas y cenas; nadie dormía y 311 4 | arreglada la boda. Al cabo de un mes, Barba Azul le dijo a su 312 16 | ella - allá arriba sobre mi mesa.~ ~ 313 8 | de los veladores, de las mesas y de los espejos donde uno 314 Mor | y con llantos;~ a diario mil ejemplos se ven aparecer.~ 315 8 | los espejos donde uno se miraba de la cabeza a los pies, 316 | mismo 317 51 | mujer, uno dragón y el otro mosquetero, de modo que huyó para guarecerse; 318 13 | informándole que el asunto motivo del viaje acababa de finiquitarse 319 1 | vajilla de oro y plata, muebles forrados en finísimo brocado 320 10 | cuerpos de varias mujeres muertas y atadas a las murallas ( 321 51 | sus espadas y lo dejaron muerto. La pobre mujer estaba casi 322 Mor | tengamos buen sentido~ y del mundo conozcamos el tinglado,~ 323 10 | mujeres muertas y atadas a las murallas (eran todas las mujeres 324 4 | semanas a lo menos debido a un negocio importante; le pidió que 325 | Ninguna 326 3 | nadie dormía y se pasaban la noche entre bromas y diversiones. 327 23 | arrepentimiento por no haber sido obediente. Habría enternecido a una 328 12 | Habiendo observado que la llave del gabinete 329 3 | campo, donde permanecieron ocho días completos. El tiempo 330 5 | de oro y plata que no se ocupa todos los días, aquí están 331 22 | bien, señora, entraréis y ocuparéis vuestro lugar junto a las 332 52 | Ocurrió que Barba Azul no tenía 333 52 | muy correcto que la hizo olvidar los malos ratos pasados 334 6 | lo que se le acababa de ordenar; y él, luego de abrazarla, 335 | otros 336 42 | hermana, no! es un rebaño de ovejas.~ ~ 337 21 | respondió la pobre mujer - pálida corno una muerta.~ ~ 338 52 | olvidar los malos ratos pasados con Barba Azul.~ ~ 339 3 | El tiempo se les iba en paseos, cacerías, pesca, bailes, 340 52 | herederos, de modo que su esposa pasó a ser dueña de todos sus 341 Mor | tan terrible,~ ni capaz de pedir un imposible,~ aunque sea 342 5 | estuches donde guardo mis pedrerías, y ésta es la llave maestra 343 48 | Luego, agarrándola del pelo con una mano, y levantando 344 Mor | encantos,~ a menudo se paga con penas y con llantos;~ a diario 345 9 | detuvo durante un rato, pensando en la prohibición que le 346 5 | os prohibo entrar a este pequeño gabinete, y os lo prohíbo 347 3 | sus casas de campo, donde permanecieron ocho días completos. El 348 51 | pero los dos hermanos lo persiguieron tan de cerca, que lo atraparon 349 3 | iba en paseos, cacerías, pesca, bailes, festines, meriendas 350 23 | de su marido, llorando y pidiéndole perdón, con todas las demostraciones 351 43 | No piensas bajar? -gritaba Barba Azul.~ ~ 352 10 | momento, empezó a ver que el piso se hallaba todo cubierto 353 Mor | Es, con perdón del sexo, placer harto menguado;~ no bien 354 5 | llegáis a abrirlo, todo lo podéis esperar de mi cólera.~ ~ 355 2 | pasaban una a la otra, pues no podían resignarse a tener un marido 356 40 | la hermana Ana - una gran polvareda que viene de este lado.~ ~ 357 8 | De inmediato se ponen a recorrer las habitaciones, 358 Mor | cuando deja de ser;~ y el precio que se paga es siempre exagerado.~ ~ 359 9 | angosta escalera secreta y tan precipitadamente, que estuvo a punto de romperse 360 7 | mientras el marido estaba presente a causa de su barba azul 361 10 | Al principio no vio nada porque las ventanas 362 9 | un rato, pensando en la prohibición que le había hecho su marido, 363 5 | id a todos lados, pero os prohibo entrar a este pequeño gabinete, 364 5 | pequeño gabinete, y os lo prohíbo de tal manera que si llegáis 365 28 | si vienen mis hermanos, prometieron venir hoy a verme, y si 366 6 | Ella prometió cumplir exactamente con 367 4 | mujer que tenía que viajar a provincia por seis semanas a lo menos 368 45 | haciendo señas tanto como puedo para que se den prisa.~ ~ 369 25 | Puesto que voy a morir -respondió 370 9 | precipitadamente, que estuvo a punto de romperse los huesos dos 371 46 | Barba Azul se puso a gritar tan fuerte que 372 4 | hubieron llegado a la ciudad, quedó arreglada la boda. Al cabo 373 2 | darle. Ninguna de las dos quería y se lo pasaban una a la 374 2 | dejando a su elección cuál querría darle. Ninguna de las dos 375 | quien 376 9 | gabinete, se detuvo durante un rato, pensando en la prohibición 377 52 | la hizo olvidar los malos ratos pasados con Barba Azul.~ ~ 378 42 | Ay, hermana, no! es un rebaño de ovejas.~ ~ 379 8 | otros de plata o de plata recamada en oro, eran los más hermosos 380 13 | diciendo que en el camino había recibido cartas informándole que 381 7 | de rogar para ir donde la recién casada, tan impacientes 382 48 | concediera un momento para recogerse.~ ~ 383 11 | Después de reponerse un poco, recogió la llave, volvió a salir 384 51 | Este reconoció a los hermanos de su mujer, 385 8 | De inmediato se ponen a recorrer las habitaciones, los gabinetes, 386 11 | subió a su habitación para recuperar un poco la calma; pero no 387 10 | y que en esta sangre se reflejaban los cuerpos de varias mujeres 388 13 | encantada con su pronto regreso.~ ~ 389 13 | Barba Azul regresó de su viaje esa misma tarde 390 18 | varias veces, no hubo más remedio que traer la llave.~ ~ 391 26 | doy medio cuarto de hora -replicó Barba Azul-, y ni un momento 392 11 | cayó de la mano. Después de reponerse un poco, recogió la llave, 393 22 | No lo sabéis -repuso Barba Azul - pero yo 394 12 | mucho que la lavara y aún la resfregara con arenilla, la sangre 395 2 | la otra, pues no podían resignarse a tener un marido con la 396 52 | a sus dos hermanos; y el resto a casarse ella misma con 397 25 | dadme un poco de tiempo para rezarle a Dios.~ ~ 398 8 | vestidos más hermosos y más ricos. Subieron en seguida a los 399 7 | amigas no se hicieron de rogar para ir donde la recién 400 48 | con ojos desfallecidos, le rogó que le concediera un momento 401 9 | precipitadamente, que estuvo a punto de romperse los huesos dos o tres veces. 402 28 | llamaba), hermana mía, te lo ruego, sube a lo alto de la torre, 403 22 | No lo sabéis -repuso Barba Azul - pero 404 Mor | barba el color,~ cuesta saber, de entre ambos, cuál es 405 2 | casado varias veces y nadie sabía qué había pasado con esas 406 12 | limpiarla del todo: si se le sacaba la mancha de un lado, aparecía 407 11 | llave del gabinete que había sacado de la cerradura se le cayó 408 9 | por una angosta escalera secreta y tan precipitadamente, 409 4 | que viajar a provincia por seis semanas a lo menos debido 410 4 | viajar a provincia por seis semanas a lo menos debido a un negocio 411 Mor | entre ambos, cuál es amo y señor.~ ~ ~ 412 8 | debido a la impaciencia que sentía por ir a abrir el gabinete 413 Mor | Por poco que tengamos buen sentido~ y del mundo conozcamos 414 Mor | aparecer.~ Es, con perdón del sexo, placer harto menguado;~ 415 14 | Al día siguiente, él le pidió que le devolviera 416 | sobre 417 8 | tapicerías, de las camas, de los sofás, de los bargueños, de los 418 27 | Cuando estuvo sola llamó a su hermana y le 419 9 | considerar que dejarlas solas era una falta de cortesía, 420 8 | más hermosos y más ricos. Subieron en seguida a los guardamuebles, 421 Mor | Junto a su esposa se le ve sumiso~ y cualquiera que sea de 422 9 | era tan grande que no pudo superarla: tomó, pues, la llavecita 423 39 | respondía su mujer; y luego suplicaba-: Ana, hermana mía, ¿no ves 424 | suya 425 | tal 426 | tantas 427 8 | cantidad y magnificencia de las tapicerías, de las camas, de los sofás, 428 13 | regresó de su viaje esa misma tarde diciendo que en el camino 429 | te 430 46 | fuerte que toda la casa temblaba. La pobre mujer bajó y se 431 9 | tomó, pues, la llavecita y temblando abrió la puerta del gabinete.~ ~ 432 14 | dio, pero con una mano tan temblorosa que él adivinó sin esfuerzo 433 9 | había hecho su marido, y temiendo que esta desobediencia pudiera 434 | tener 435 Mor | moraleja~ ~Por poco que tengamos buen sentido~ y del mundo 436 16 | Tengo que haberla dejado -contestó 437 Mor | Moraleja~ ~La curiosidad, teniendo sus encantos,~ a menudo 438 9 | alguna desgracia. Pero la tentación era tan grande que no pudo 439 [Título]| TEXTO~ ~ 440 Mor | del mundo conozcamos el tinglado,~ a las claras habremos 441 45 | acá, pero están muy lejos todavía... ¡Alabado sea Dios! -exclamó 442 9 | grande que no pudo superarla: tomó, pues, la llavecita y temblando 443 18 | no hubo más remedio que traer la llave.~ ~ 444 8 | gabinetes, los armarios de trajes, a cual de todos los vestidos 445 10 | que él había degollado una tras otra).~ ~ 446 22 | yo muy bien. ¡Habéis tratado de entrar al gabinete! Pues 447 | unos 448 Mor | Junto a su esposa se le ve sumiso~ y cualquiera que 449 2 | Una vecina suya, dama distinguida, 450 7 | Las vecinas y las buenas amigas no se 451 8 | de los bargueños, de los veladores, de las mesas y de los espejos 452 Mor | a diario mil ejemplos se ven aparecer.~ Es, con perdón 453 10 | principio no vio nada porque las ventanas estaban cerradas; al cabo 454 23 | las demostraciones de un verdadero arrepentimiento por no haber 455 28 | prometieron venir hoy a verme, y si los ves, hazles señas 456 8 | trajes, a cual de todos los vestidos más hermosos y más ricos. 457 1 | Érase una vez un hombre que tenía hermosas 458 4 | a su mujer que tenía que viajar a provincia por seis semanas 459 40 | una gran polvareda que viene de este lado.~ ~ 460 8 | magníficos que jamás se vieran. No cesaban de alabar y 461 10 | Al principio no vio nada porque las ventanas 462 22 | las damas que allí habéis visto.~ ~ 463 48 | cabeza. La infeliz mujer, volviéndose hacia él y mirándolo con 464 11 | poco, recogió la llave, volvió a salir y cerró la puerta; 465 35 | continuación exclamaba en voz baja: Ana, hermana mía, ¿ 466 | vuestro
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