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Charles Perrault Los deseos ridículos Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 18 | Apenas acabó de pronunciar estas palabras, 2 15 | Estoy de acuerdo -dice el buen Blas -. Anda, 3 25 | podría, -pensaba para su adentros -, después de una desgracia 4 24 | graciosa, y a decir verdad este adorno en su nariz no hacía buen 5 26 | nada que posea la fuerza de agradar, ella prefirió conservar 6 | alguno 7 | allí 8 14 | deseo y consultemos con la almohada.~ ~ 9 14 | Blas, amigo mío, para no cometer una 10 15 | acuerdo -dice el buen Blas -. Anda, vete y trae vino añejo.~ ~ 11 15 | Anda, vete y trae vino añejo.~ ~ 12 21 | sentado. ¡Se necesita ser un animal para formular ese deseo!~ ~ 13 6 | el rayo en la mano, se le apareció; difícilmente podría pintar 14 16 | aquel dulce reposo, dijo apoyándose en el respaldo de su silla:~ ~ 15 18 | esquina de la chimenea, se aproximaba a ella serpenteando. Al 16 5 | reposar a los bordes del Aqueronte; porque veía que, en su 17 7 | No quiero nada -exclamó, arrojándose al suelo -; no deseo nada, 18 9 | estas palabras, Júpiter ascendió a los Cielos, y el leñador, 19 18 | palabras, que su mujer, muy asombrada, vio una larga morcilla 20 4 | oír hablar más que de los asuntos del corazón. Pero a vos 21 8 | soberano del mundo entero, atender plenamente tus tres primeros 22 4 | fábula y su moralidad. Me atrevo a deciros que estoy plenamente 23 26 | la cosa bien examinada, aun sabiendo que el poder que 24 | aún 25 18 | pero juzgando que esta aventura tenía por causa el deseo 26 | bajo 27 16 | Cuando volvió con él, bebió y, saboreando cómodamente, 28 4 | inventada una cosa está la belleza, más aún que en la materia 29 24 | que al colgarla sobre la boca la impedía hablar tranquilamente, 30 27 | un potentado, no llenó su bolsa de escudos, y fue feliz 31 24 | muchísimo a Fanchon. Fanchon era bonita, muy graciosa, y a decir 32 5 | ganas de ir a reposar a los bordes del Aqueronte; porque veía 33 6 | día que se quejaba en el bosque, Júpiter, con el rayo en 34 17 | Con estas brasas tan buenas, qué bien vendría 35 12 | hagamos un buen fuego y una buena comida; somos muy ricos. 36 17 | Con estas brasas tan buenas, qué bien vendría una vara 37 1 | A la Señorita de la C.~ ~ 38 11 | entró bajo el techo de la cabaña la carga de helechos, le 39 27 | Así, pues, el leñador no cambió de estado, no se convirtió 40 9 | la espalda, emprendió el camino de regreso. Nunca le pareció 41 28 | hay entre ellos que sean capaces de hacer buen uso de los 42 10 | ligera -decía trotando -. El caso es importante; hay que pedir 43 18 | esta aventura tenía por causa el deseo que, por pura torpeza, 44 4 | vos que sabéis contar más cautivadoramente que nadie y con esa expresión 45 | cerca 46 26 | poder que proporciona el cetro y la corona y que cuando 47 18 | saliendo de una esquina de la chimenea, se aproximaba a ella serpenteando. 48 28 | los hombres miserables, ciegos, imprudentes y variables 49 9 | Júpiter ascendió a los Cielos, y el leñador, muy contento, 50 | cierto 51 26 | ella prefirió conservar su cofia antes que hacerse Reina 52 22 | de una vez, llevado de la cólera, se sintió tentado de formular 53 23 | maldita pécora que se te quede colgada de la nariz!~ ~ 54 24 | buen efecto, salvo que al colgarla sobre la boca la impedía 55 14 | Blas, amigo mío, para no cometer una tontería debido a nuestra 56 20 | ha sido desacertada. He cometido una gran falta; lo haré 57 12 | un buen fuego y una buena comida; somos muy ricos. Y sólo 58 16 | él, bebió y, saboreando cómodamente, cerca del fuego, aquel 59 8 | le dijo Júpiter -; vengo compadecido de tus quejas, para demostrarte 60 5 | Cielo cruel no había querido concederle ni uno de sus deseos.~ ~ 61 28 | los dones que Dios les ha concedido~ ~FIN~ ~ ~ 62 13 | esposa, viva y presurosa, concibe mil proyectos en su mente; 63 13 | considerando la importancia de conducirse con prudencia, le dice a 64 10 | importante; hay que pedir consejo a la parienta.~ ~ 65 13 | proyectos en su mente; pero considerando la importancia de conducirse 66 14 | mañana nuestro primer deseo y consultemos con la almohada.~ ~ 67 4 | corazón. Pero a vos que sabéis contar más cautivadoramente que 68 2 | razonable me guardaría mucho de contaros esta fábula loca y poco 69 9 | Cielos, y el leñador, muy contento, echándose el haz de leña 70 4 | deciros que estoy plenamente convencido.~ ~ 71 25 | con el deseo que me queda, convertirme de una vez en Rey. Desde 72 25 | decida ella si prefiere convertirse en una gran Princesa y conservar 73 14 | examinemos juntos lo que nos conviene hacer en una situación así. 74 27 | cambió de estado, no se convirtió en un potentado, no llenó 75 4 | más que de los asuntos del corazón. Pero a vos que sabéis contar 76 26 | proporciona el cetro y la corona y que cuando se está coronada 77 26 | corona y que cuando se está coronada siempre se tiene la nariz 78 25 | simple leñadora con la nariz corriente, como las demás personas, 79 5 | profundo dolor, jamás el Cielo cruel no había querido concederle 80 | cual 81 | cualquier 82 13 | allí, punto por punto, le cuenta todo lo sucedido. Al oír 83 4 | aún que en la materia del cuento; a vos os gustará mi fábula 84 28 | imprudentes y variables no deben formular deseo alguno, y 85 14 | no cometer una tontería debido a nuestra impaciencia, examinemos 86 27 | mujer a su primitivo estado, débil felicidad, pobre recurso.~ ~ 87 25 | Voy a ver qué dice y que decida ella si prefiere convertirse 88 4 | su moralidad. Me atrevo a deciros que estoy plenamente convencido.~ ~ 89 8 | Deja de temblar -le dijo Júpiter -; 90 14 | hacer en una situación así. Dejemos para mañana nuestro primer 91 | demás 92 8 | compadecido de tus quejas, para demostrarte que eres injusto en tus 93 8 | satisfacerte, y como tu felicidad depende de tus votos, piénsalo bien 94 20 | dijo -. Mi elección ha sido desacertada. He cometido una gran falta; 95 | Desde 96 | después 97 6 | Un día que se quejaba en el bosque, 98 19 | Imperio, oro, perlas, rubíes, diamantes, vestidos! ¿Y no se te ocurre 99 22 | formular un deseo mudo. Y, dicho entre nosotros, habría sido 100 9 | En diciendo estas palabras, Júpiter 101 6 | la mano, se le apareció; difícilmente podría pintar el miedo que 102 18 | que, hecha una furia, no dijera a su pobre marido.~ ~ 103 5 | veía que, en su profundo dolor, jamás el Cielo cruel no 104 28 | de hacer buen uso de los dones que Dios les ha concedido~ ~ 105 8 | te prometo, yo que soy el dueño soberano del mundo entero, 106 16 | cerca del fuego, aquel dulce reposo, dijo apoyándose 107 9 | el leñador, muy contento, echándose el haz de leña a la espalda, 108 24 | en su nariz no hacía buen efecto, salvo que al colgarla sobre 109 | él 110 20 | he equivocado -dijo -. Mi elección ha sido desacertada. He 111 | ellos 112 27 | escudos, y fue feliz de emplear el deseo que le quedaba 113 9 | haz de leña a la espalda, emprendió el camino de regreso. Nunca 114 8 | dueño soberano del mundo entero, atender plenamente tus 115 11 | Cuando entró bajo el techo de la cabaña 116 20 | Bueno, me he equivocado -dijo -. Mi elección ha 117 5 | Érase una vez un pobre leñador 118 8 | quejas, para demostrarte que eres injusto en tus quejas. Escucha. 119 8 | eres injusto en tus quejas. Escucha. Yo te prometo, yo que soy 120 24 | súplica, al instante, fue escuchada por el Cielo y, apenas el 121 4 | parece estar viendo lo que escuchamos, que sabéis que en la manera 122 27 | potentado, no llenó su bolsa de escudos, y fue feliz de emplear 123 | ese 124 9 | echándose el haz de leña a la espalda, emprendió el camino de 125 21 | Bueno, bueno -repuso ella -. Espérame sentado. ¡Se necesita ser 126 13 | sucedido. Al oír su relato, la esposa, viva y presurosa, concibe 127 18 | morcilla que, saliendo de una esquina de la chimenea, se aproximaba 128 5 | vez un pobre leñador que estaba harto de la vida tan penosa 129 | estar 130 26 | Al fin, la cosa bien examinada, aun sabiendo que el poder 131 14 | debido a nuestra impaciencia, examinemos juntos lo que nos conviene 132 7 | No quiero nada -exclamó, arrojándose al suelo -; 133 26 | nariz bien hecha, como no existe nada que posea la fuerza 134 4 | cautivadoramente que nadie y con esa expresión tan natural que nos parece 135 20 | desacertada. He cometido una gran falta; lo haré mejor la próxima 136 26 | que hacerse Reina y ser fea. ~ ~ 137 18 | por pura torpeza, había formulado el imprudente de su marido, 138 2 | Si fuerais menos razonable me guardaría 139 26 | existe nada que posea la fuerza de agradar, ella prefirió 140 18 | improperio que, hecha una furia, no dijera a su pobre marido.~ ~ 141 2 | esta fábula loca y poco galante que voy a relataros.~ ~ 142 5 | y solía decir que tenía ganas de ir a reposar a los bordes 143 24 | Fanchon era bonita, muy graciosa, y a decir verdad este adorno 144 24 | ventaja para su esposo, tan grande que en aquel feliz momento 145 25 | Desde luego, nada iguala la grandeza soberana, pero hay que pensar 146 4 | querida mía! ¡Qué horror! -gritaría una Preciosa, que, siempre 147 18 | serpenteando. Al instante lanzó un grito; pero juzgando que esta 148 2 | fuerais menos razonable me guardaría mucho de contaros esta fábula 149 4 | materia del cuento; a vos os gustará mi fábula y su moralidad. 150 22 | Y, dicho entre nosotros, habría sido lo mejor que hubiera 151 26 | conservar su cofia antes que hacerse Reina y ser fea. ~ ~ 152 24 | este adorno en su nariz no hacía buen efecto, salvo que al 153 12 | Fanchon, hagamos un buen fuego y una buena 154 20 | cometido una gran falta; lo haré mejor la próxima vez.~ ~ 155 5 | pobre leñador que estaba harto de la vida tan penosa que 156 9 | muy contento, echándose el haz de leña a la espalda, emprendió 157 11 | de la cabaña la carga de helechos, le dijo:~ ~ 158 | hemos 159 6 | miedo que sobrecogió al buen hombre.~ ~ 160 25 | Princesa y conservar esa horrible nariz o quedarse de simple 161 4 | Piedad, querida mía! ¡Qué horror! -gritaría una Preciosa, 162 22 | habría sido lo mejor que hubiera podido hacer.~ ~ 163 18 | imprudente de su marido, no hubo injuria, ni pulla, ni improperio 164 25 | en Rey. Desde luego, nada iguala la grandeza soberana, pero 165 14 | tontería debido a nuestra impaciencia, examinemos juntos lo que 166 24 | colgarla sobre la boca la impedía hablar tranquilamente, lo 167 19 | Cuando se podría obtener un Imperio, oro, perlas, rubíes, diamantes, 168 13 | mente; pero considerando la importancia de conducirse con prudencia, 169 10 | decía trotando -. El caso es importante; hay que pedir consejo a 170 24 | su nariz. Este prodigio imprevisto irritó muchísimo a Fanchon. 171 18 | hubo injuria, ni pulla, ni improperio que, hecha una furia, no 172 18 | torpeza, había formulado el imprudente de su marido, no hubo injuria, 173 28 | hombres miserables, ciegos, imprudentes y variables no deben formular 174 18 | imprudente de su marido, no hubo injuria, ni pulla, ni improperio 175 8 | para demostrarte que eres injusto en tus quejas. Escucha. 176 4 | en la manera en que está inventada una cosa está la belleza, 177 5 | decir que tenía ganas de ir a reposar a los bordes del 178 24 | Este prodigio imprevisto irritó muchísimo a Fanchon. Fanchon 179 | jamás 180 | juntos 181 18 | instante lanzó un grito; pero juzgando que esta aventura tenía 182 18 | serpenteando. Al instante lanzó un grito; pero juzgando 183 | las 184 9 | contento, echándose el haz de leña a la espalda, emprendió 185 25 | nariz o quedarse de simple leñadora con la nariz corriente, 186 | les 187 10 | No hay que obrar a la ligera -decía trotando -. El caso 188 27 | convirtió en un potentado, no llenó su bolsa de escudos, y fue 189 5 | de la vida tan penosa que llevaba y solía decir que tenía 190 22 | esposo, más de una vez, llevado de la cólera, se sintió 191 2 | de contaros esta fábula loca y poco galante que voy a 192 25 | de una vez en Rey. Desde luego, nada iguala la grandeza 193 14 | situación así. Dejemos para mañana nuestro primer deseo y consultemos 194 4 | escuchamos, que sabéis que en la manera en que está inventada una 195 6 | Júpiter, con el rayo en la mano, se le apareció; difícilmente 196 13 | concibe mil proyectos en su mente; pero considerando la importancia 197 | mía 198 6 | difícilmente podría pintar el miedo que sobrecogió al buen hombre.~ ~ 199 13 | viva y presurosa, concibe mil proyectos en su mente; pero 200 | mío 201 8 | formular sobre cualquier cosa. Mira bien lo que pueda satisfacerte, 202 28 | cierto es que los hombres miserables, ciegos, imprudentes y variables 203 24 | grande que en aquel feliz momento pensó no desear más.~ ~ 204 4 | os gustará mi fábula y su moralidad. Me atrevo a deciros que 205 | muchísimo 206 | mucho 207 22 | tentado de formular un deseo mudo. Y, dicho entre nosotros, 208 4 | más cautivadoramente que nadie y con esa expresión tan 209 4 | y con esa expresión tan natural que nos parece estar viendo 210 21 | Espérame sentado. ¡Se necesita ser un animal para formular 211 12 | somos muy ricos. Y sólo necesitamos formular nuestros deseos.~ ~ 212 | nosotros 213 | nuestra 214 | nuestro 215 | nuestros 216 | Nunca 217 | o 218 10 | No hay que obrar a la ligera -decía trotando -. 219 19 | Cuando se podría obtener un Imperio, oro, perlas, 220 19 | diamantes, vestidos! ¿Y no se te ocurre desear más que una morcilla?~ ~ 221 19 | podría obtener un Imperio, oro, perlas, rubíes, diamantes, 222 | os 223 23 | hemos venido al mundo a padecer. ¡Maldita sea la morcilla, 224 4 | expresión tan natural que nos parece estar viendo lo que escuchamos, 225 9 | camino de regreso. Nunca le pareció la carga menos pesada.~ ~ 226 10 | hay que pedir consejo a la parienta.~ ~ 227 23 | plegue a Dios, maldita pécora que se te quede colgada 228 10 | caso es importante; hay que pedir consejo a la parienta.~ ~ 229 24 | vara de morcilla se quedó pegada a su nariz. Este prodigio 230 5 | estaba harto de la vida tan penosa que llevaba y solía decir 231 25 | Ya podría, -pensaba para su adentros -, después 232 25 | grandeza soberana, pero hay que pensar qué tristeza tendría la 233 24 | que en aquel feliz momento pensó no desear más.~ ~ 234 19 | obtener un Imperio, oro, perlas, rubíes, diamantes, vestidos! ¿ 235 25 | corriente, como las demás personas, tal como la tenía antes 236 9 | le pareció la carga menos pesada.~ ~ 237 4 | Una vara de morcilla! ¡Piedad, querida mía! ¡Qué horror! - 238 8 | felicidad depende de tus votos, piénsalo bien antes de formular tus 239 6 | apareció; difícilmente podría pintar el miedo que sobrecogió 240 23 | Maldita sea la morcilla, plegue a Dios, maldita pécora que 241 | poco 242 | pocos 243 26 | examinada, aun sabiendo que el poder que proporciona el cetro 244 22 | sido lo mejor que hubiera podido hacer.~ ~ 245 | porque 246 26 | como no existe nada que posea la fuerza de agradar, ella 247 27 | estado, no se convirtió en un potentado, no llenó su bolsa de escudos, 248 4 | Qué horror! -gritaría una Preciosa, que, siempre tierna y seria, 249 25 | dice y que decida ella si prefiere convertirse en una gran 250 26 | fuerza de agradar, ella prefirió conservar su cofia antes 251 13 | relato, la esposa, viva y presurosa, concibe mil proyectos en 252 14 | Dejemos para mañana nuestro primer deseo y consultemos con 253 27 | para volver a su mujer a su primitivo estado, débil felicidad, 254 25 | convertirse en una gran Princesa y conservar esa horrible 255 24 | pegada a su nariz. Este prodigio imprevisto irritó muchísimo 256 24 | Cielo y, apenas el marido profirió sus palabras, la vara de 257 5 | porque veía que, en su profundo dolor, jamás el Cielo cruel 258 8 | tus quejas. Escucha. Yo te prometo, yo que soy el dueño soberano 259 18 | Apenas acabó de pronunciar estas palabras, que su mujer, 260 26 | sabiendo que el poder que proporciona el cetro y la corona y que 261 20 | falta; lo haré mejor la próxima vez.~ ~ 262 13 | y presurosa, concibe mil proyectos en su mente; pero considerando 263 13 | importancia de conducirse con prudencia, le dice a su esposo:~ ~ 264 8 | cualquier cosa. Mira bien lo que pueda satisfacerte, y como tu 265 | pues 266 18 | marido, no hubo injuria, ni pulla, ni improperio que, hecha 267 18 | causa el deseo que, por pura torpeza, había formulado 268 25 | terrible, con el deseo que me queda, convertirme de una vez 269 27 | emplear el deseo que le quedaba para volver a su mujer a 270 25 | conservar esa horrible nariz o quedarse de simple leñadora con la 271 23 | maldita pécora que se te quede colgada de la nariz!~ ~ 272 24 | la vara de morcilla se quedó pegada a su nariz. Este 273 6 | Un día que se quejaba en el bosque, Júpiter, con 274 4 | vara de morcilla! ¡Piedad, querida mía! ¡Qué horror! -gritaría 275 5 | el Cielo cruel no había querido concederle ni uno de sus 276 8 | deseos, los primeros que quieras formular sobre cualquier 277 4 | siempre tierna y seria, no quiere oír hablar más que de los 278 7 | No quiero nada -exclamó, arrojándose 279 6 | bosque, Júpiter, con el rayo en la mano, se le apareció; 280 2 | Si fuerais menos razonable me guardaría mucho de contaros 281 27 | débil felicidad, pobre recurso.~ ~ 282 9 | emprendió el camino de regreso. Nunca le pareció la carga 283 2 | y poco galante que voy a relataros.~ ~ 284 13 | todo lo sucedido. Al oír su relato, la esposa, viva y presurosa, 285 5 | que tenía ganas de ir a reposar a los bordes del Aqueronte; 286 16 | cerca del fuego, aquel dulce reposo, dijo apoyándose en el respaldo 287 21 | Bueno, bueno -repuso ella -. Espérame sentado. ¡ 288 16 | reposo, dijo apoyándose en el respaldo de su silla:~ ~ 289 25 | convertirme de una vez en Rey. Desde luego, nada iguala 290 12 | buena comida; somos muy ricos. Y sólo necesitamos formular 291 19 | un Imperio, oro, perlas, rubíes, diamantes, vestidos! ¿Y 292 26 | cosa bien examinada, aun sabiendo que el poder que proporciona 293 16 | volvió con él, bebió y, saboreando cómodamente, cerca del fuego, 294 18 | una larga morcilla que, saliendo de una esquina de la chimenea, 295 24 | nariz no hacía buen efecto, salvo que al colgarla sobre la 296 8 | Mira bien lo que pueda satisfacerte, y como tu felicidad depende 297 | sea 298 28 | pocos hay entre ellos que sean capaces de hacer buen uso 299 7 | ni nada. Vamos a hablar, Señor, de igual a igual.~ ~ 300 1 | A la Señorita de la C.~ ~ 301 21 | repuso ella -. Espérame sentado. ¡Se necesita ser un animal 302 25 | tendría la Reina cuando, al sentarse en su trono, se viera con 303 4 | Preciosa, que, siempre tierna y seria, no quiere oír hablar más 304 18 | chimenea, se aproximaba a ella serpenteando. Al instante lanzó un grito; 305 16 | apoyándose en el respaldo de su silla:~ ~ 306 25 | horrible nariz o quedarse de simple leñadora con la nariz corriente, 307 22 | llevado de la cólera, se sintió tentado de formular un deseo 308 14 | nos conviene hacer en una situación así. Dejemos para mañana 309 25 | nada iguala la grandeza soberana, pero hay que pensar qué 310 8 | prometo, yo que soy el dueño soberano del mundo entero, atender 311 6 | podría pintar el miedo que sobrecogió al buen hombre.~ ~ 312 5 | tan penosa que llevaba y solía decir que tenía ganas de 313 12 | comida; somos muy ricos. Y sólo necesitamos formular nuestros 314 | somos 315 8 | Escucha. Yo te prometo, yo que soy el dueño soberano del mundo 316 13 | punto, le cuenta todo lo sucedido. Al oír su relato, la esposa, 317 7 | exclamó, arrojándose al suelo -; no deseo nada, ni truenos 318 24 | Esta súplica, al instante, fue escuchada 319 | tal 320 11 | Cuando entró bajo el techo de la cabaña la carga de 321 8 | Deja de temblar -le dijo Júpiter -; vengo 322 25 | que pensar qué tristeza tendría la Reina cuando, al sentarse 323 22 | de la cólera, se sintió tentado de formular un deseo mudo. 324 25 | después de una desgracia tan terrible, con el deseo que me queda, 325 [Título]| TEXTO~ ~ 326 26 | está coronada siempre se tiene la nariz bien hecha, como 327 4 | una Preciosa, que, siempre tierna y seria, no quiere oír hablar 328 | todo 329 14 | mío, para no cometer una tontería debido a nuestra impaciencia, 330 18 | causa el deseo que, por pura torpeza, había formulado el imprudente 331 15 | buen Blas -. Anda, vete y trae vino añejo.~ ~ 332 24 | la boca la impedía hablar tranquilamente, lo cual era una ventaja 333 8 | atender plenamente tus tres primeros deseos, los primeros 334 25 | pero hay que pensar qué tristeza tendría la Reina cuando, 335 25 | cuando, al sentarse en su trono, se viera con la nariz más 336 10 | obrar a la ligera -decía trotando -. El caso es importante; 337 7 | suelo -; no deseo nada, ni truenos ni nada. Vamos a hablar, 338 | tu 339 5 | había querido concederle ni uno de sus deseos.~ ~ 340 28 | sean capaces de hacer buen uso de los dones que Dios les 341 7 | nada, ni truenos ni nada. Vamos a hablar, Señor, de igual 342 28 | miserables, ciegos, imprudentes y variables no deben formular deseo 343 5 | bordes del Aqueronte; porque veía que, en su profundo dolor, 344 17 | brasas tan buenas, qué bien vendría una vara de morcilla!~ ~ 345 8 | temblar -le dijo Júpiter -; vengo compadecido de tus quejas, 346 23 | hombres -se decía - hemos venido al mundo a padecer. ¡Maldita 347 24 | tranquilamente, lo cual era una ventaja para su esposo, tan grande 348 25 | larga que una vara. Voy a ver qué dice y que decida ella 349 24 | muy graciosa, y a decir verdad este adorno en su nariz 350 19 | perlas, rubíes, diamantes, vestidos! ¿Y no se te ocurre desear 351 15 | dice el buen Blas -. Anda, vete y trae vino añejo.~ ~ 352 5 | leñador que estaba harto de la vida tan penosa que llevaba y 353 4 | natural que nos parece estar viendo lo que escuchamos, que sabéis 354 25 | sentarse en su trono, se viera con la nariz más larga que 355 15 | Blas -. Anda, vete y trae vino añejo.~ ~ 356 18 | su mujer, muy asombrada, vio una larga morcilla que, 357 13 | oír su relato, la esposa, viva y presurosa, concibe mil 358 27 | deseo que le quedaba para volver a su mujer a su primitivo 359 16 | Cuando volvió con él, bebió y, saboreando 360 8 | felicidad depende de tus votos, piénsalo bien antes de 361 | Ya