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Charles Perrault Piel de asno Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 33 | madrina, le rogó que no la abandonara, se revistió con la horrible 2 74 | cariños y siempre la tenían abrazada. Ella había declarado que 3 60 | alcurnia. Entonces el rey, abrazando a su hijo y rogándole que 4 58 | Abrazándolo, la reina le reiteró la 5 71 | rey y la reina fueron a abrazar a la princesa, pidiéndole 6 Mor | criaturas ~y haya madres y abuelas que narren aventuras, ~estará 7 2 | magnificencia, el buen gusto y la abundancia reinaban en su palacio. 8 40 | razón, de modo que, para no aburrirse, decidió ponerse por turno 9 13 | podían provocar guerras que acarrearían la ruina del reino. El rey, 10 46 | él viva largos años y me acepte durante mucho tiempo como 11 5 | reina, sintiendo que se acercaba su última hora, dijo a su 12 56 | reina acudió donde su hijo acompañada del rey que se desesperaba. ~ 13 23 | La infanta se sintió toda acongojada y no sabía cómo salir del 14 21 | lo que el hada le había aconsejado y reiteró que no obtendrían 15 29 | le haces el pedido que te aconsejo: la piel de ese asno que 16 47 | plena seguridad que te será acordado. ~ 17 56 | tomado por un visionario; acosado por todos estos pensamientos 18 38 | Al fin se acostumbraron; además, ella ponía tanto 19 2 | asombraba a los visitantes que acudían a admirar estas hermosas 20 27 | La infanta estuvo de acuerdo y pidió el vestido; y el 21 67 | supo que buscaban un dedo adecuado a su anillo, no se sabe 22 71 | grandes de la corte, cuando de adentro de esa piel negra y sucia, 23 45 | al príncipe. Finalmente, adivinaron que un sufrimiento mortal 24 40 | princesa se miraba y se admiraba a sí misma con razón, de 25 40 | puntualmente. Con un arte admirable, adornaba sus cabellos mezclando 26 2 | visitantes que acudían a admirar estas hermosas cuadras, 27 41 | su madre, y su pueblo lo adoraba. Ofrecieron a este príncipe 28 40 | Con un arte admirable, adornaba sus cabellos mezclando flores 29 67 | plata con la falda llena de adornos de encaje de plata, salpicados 30 54 | Mientras trabajaba, ya fuera adrede o de otra manera, un anillo 31 73 | redoblaron sus muestras de afecto; pero el príncipe fue más 32 61 | por mucho que se hubieran afinado los dedos, ninguna pudo 33 57 | querido -exclamó el monarca afligido - nómbranos a la que quieres. 34 24 | solicitud de su padre, se afligió desmedidamente cuando estuvo 35 45 | Pero la agitación de su sangre, causada por 36 15 | madre en inteligencia y agrado. Su juventud, la atrayente 37 45 | hubiese justos motivos de agravio, sacrificarían todo para 38 39 | sentada junto a una fuente de agua clara, donde deploraba a 39 75 | elefantes, sobre tigres, sobre águilas: pero el más imponente y 40 47 | Ah!, hijo mío -repuso la reina - 41 55 | efecto, el príncipe casi se ahogó con el anillo que encontró 42 51 | de Asno se trata, le haga ahora mismo una torta. ~ 43 22 | de realizarlo los haría ahorcar a todos. ~ 44 10 | Nunca un marido hizo tanto alarde: llorar, sollozar día y 45 66 | era lo que provocaba este alboroto. Ella amaba al príncipe 46 3 | las vicisitudes de la vida alcanzan tanto a los reyes como a 47 60 | sino a una joven de alta alcurnia. Entonces el rey, abrazando 48 | algo 49 | alguno 50 32 | cofre conteniendo vestidos, alhajas, seguirá tus pasos bajo 51 59 | no me propongo hacer una alianza que les disguste. Y en prueba 52 4 | tumba del amor, sufría sin alivio, hacía encendidos votos 53 | allá 54 | allí 55 16 | con toda la fuerza de su alma, que no la obligara a cometer 56 56 | anillo, lo puso bajo sus almohadas, y lo sacaba cada vez que 57 60 | bien sino a una joven de alta alcurnia. Entonces el rey, 58 71 | esa piel negra y sucia, se alzó una mano delicada, blanca 59 29 | la piel de ese asno que ama tan apasionadamente y que 60 40 | corderos y sus pavos que la amaban igual con su horrible piel 61 1 | vez un rey tan famoso, tan amado por su pueblo, tan respetado 62 17 | princesa. Este druida, más ambicioso que religioso, sacrificó 63 76 | su hijo, a quien colmó de amistad. Las bodas se celebraron 64 59 | en prueba de esta verdad -añadió, sacando la esmeralda que 65 17 | proyecto, había consultado a un anciano druida, para tranquilizar 66 23 | dos días trajeron el tan ansiado traje. El firmamento no 67 60 | trompetas por toda la ciudad, y anunciar por los heraldos que no 68 56 | simultáneos, la fiebre volvió a aparecer con fuerza. Los médicos, 69 32 | necesites tu cofre, éste aparecerá ante tus ojos. Mas, apresúrate 70 37 | La pusieron en un rincón apartado de la cocina donde, durante 71 29 | de ese asno que ama tan apasionadamente y que subvenciona tan generosamente 72 54 | puso a hacer la torta tan apetecida: usó la más pura harina, 73 40 | que había dado origen al apodo con que la nombraban en 74 28 | los ojos, se retiró a su aposento donde el hada la esperaba, 75 23 | cómo salir del paso. El rey apremiaba la decisión. Hubo que recurrir 76 24 | les encargó en forma tan apremiante un vestido del color de 77 9 | te he dado una hija, debe apremiarte para que tengas hijos que 78 9 | has tenido, no ceder a los apremios de tus súbditos sino hasta 79 32 | aparecerá ante tus ojos. Mas, apresúrate en partir, no tardes más. ~ 80 73 | tiempo para los preparativos apropiados a este augusto matrimonio. ~ 81 41 | príncipe era joven, hermoso y apuesto; era el amor de su padre 82 3 | permitió que la reina fuese aquejada repentinamente de una penosa 83 56 | imaginando cómo hacer venir a aquélla a quien este anillo le calzara; 84 | aquellas 85 | aquello 86 | aquí 87 53 | a menudo ese recuerdo le arrancaba suspiros. ~ 88 32 | dijo, viendo a la princesa arrancándose los cabellos y golpeándose 89 55 | El príncipe la arrebató de manos de aquel hombre 90 40 | tiempo para sacar su cofre, arreglar su apariencia, empolvar 91 40 | hacía puntualmente. Con un arte admirable, adornaba sus 92 45 | éstos empleaban todas sus artes, pero nada mejoraba al príncipe. 93 24 | buscar a los más diestros artesanos, y les encargó en forma 94 28 | visto algo tan hermoso y tan artísticamente trabajado. Se sintió confundida; 95 66 | vanidad, continuamente la asaltaba el temor de que alguna dama 96 10 | mundo podía igualarla, y se aseguraba de este modo que el rey 97 7 | las bañó de lágrimas, y asegurándole que estaba de más hablarle 98 2 | enjaezados. Pero lo que asombraba a los visitantes que acudían 99 23 | nuevamente a la madrina quien, asombrada porque su secreto no había 100 71 | Señores! ¿quién quedó asombrado? Fueron el rey y la reina, 101 42 | ricamente vestida, que por su aspecto noble y modesto, él tomó 102 67 | él mismo por el extraño atavío de la joven, no se atrevió 103 56 | que nadie lo observaba. Se atormentaba imaginando cómo hacer venir 104 14 | diario le llevaban retratos atractivos; pero ninguno exhibía los 105 15 | agrado. Su juventud, la atrayente frescura de su hermosa piel, 106 67 | atavío de la joven, no se atrevió a creer que era la misma 107 25 | sabía, vino en ayuda de la atribulada princesa y le dijo: ~ 108 29 | pienso que quedará un poco aturdido si le haces el pedido que 109 73 | preparativos apropiados a este augusto matrimonio. ~ 110 9 | reina con una firmeza que aumentaba las lamentaciones de este 111 34 | La ausencia de la infanta causó gran 112 Mor | madres y abuelas que narren aventuras, ~estará su recuerdo conservado. ~ 113 43 | sombrío, pero lo hizo para averiguar quién vivía en ese pequeño 114 55 | hombre y se la comió con tal avidez que los médicos presentes 115 25 | que todo lo sabía, vino en ayuda de la atribulada princesa 116 62 | vinieran las cocineras, las ayudantes, las cuidadoras de rebaños. 117 27 | rubíes de su corona para ayudar a esta obra maravillosa, 118 23 | El firmamento no es de un azul más bello, cuando lo circundan 119 13 | consideró tal promesa como una bagatela, y opinó que poco importaba 120 72 | y el hada de las Lilas, bajando en un carro hecho de ramas 121 45 | corona, el rey su padre bajaría de su trono sin pena para 122 40 | bella le provocó el deseo de bañarse, lo que hizo; pero tuvo 123 7 | las manos de su mujer, las bañó de lágrimas, y asegurándole 124 61 | duquesas, las marquesas y las baronesas; pero por mucho que se hubieran 125 38 | todo fructificaba bajo sus bellas manos. ~ 126 77 | su hijo ese mismo día y, besándole la mano, lo puso en el trono, 127 56 | Besó mil veces el anillo, lo 128 3 | súbditos, y como siempre los bienes están mezclados con algunos 129 71 | alzó una mano delicada, blanca y sonrosada, y el anillo 130 39 | manos, las que quedaron más blancas que el marfil, y su hermosa 131 37 | los primeros días, fue el blanco de las groseras bromas de 132 55 | sacó diestramente de la boca; y el ardor con que devoraba 133 78 | fiestas de esta ilustre boda duraron cerca de tres meses 134 76 | quien colmó de amistad. Las bodas se celebraron con toda pompa 135 61 | modistillas que, con ser tan bonitas, tenían los dedos demasiado 136 54 | puso un corselete de plata brillante, una falda igual, y se puso 137 37 | el blanco de las groseras bromas de la servidumbre, así era 138 13 | cualidades para hacer de ella una buena reina, pero era preciso 139 56 | cerradura temiendo ser objeto de burla y tomado por un visionario; 140 67 | puerta y aquellas gentes, burlándose de ella, le dijeron que 141 34 | más de mil mosqueteros en busca de su hija; pero el hada, 142 35 | más lejos, en todas partes buscaba un trabajo. Pero, aunque 143 67 | Desde que supo que buscaban un dedo adecuado a su anillo, 144 24 | negarle a su hija, mandó buscar a los más diestros artesanos, 145 66 | alegría cuando vinieron a buscarla y golpearon a su puerta. ~ 146 14 | Efectivamente, buscó entre las princesas casaderas 147 2 | fieles y laboriosos. Sus caballerizas eran grandes y llenas de 148 2 | llenas de los más hermosos caballos del mundo, ricamente enjaezados. 149 59 | esmeralda que escondía bajo la cabecera - me casaré con aquella 150 55 | que, pensó él, sólo podía caber en el más hermoso dedito 151 48 | si pongo en peligro dos cabezas que me son tan queridas. 152 75 | silla de manos, otros en calesa, unos más distantes montados 153 55 | que devoraba la torta se calmó, al examinar esta fina esmeralda 154 56 | aquélla a quien este anillo le calzara; no se atrevía a creer, 155 62 | les tocó el turno a las camareras, que no tuvieron mejor resultado. 156 4 | reino, ofrecía su vida a cambio de la de su esposa tan querida; 157 35 | Mientras tanto, la princesa caminaba. Llegó lejos, muy lejos, 158 36 | estaba de todo lo que había caminado. ~ 159 19 | cordero que sabía todos los caminos. Llegó a su destino con 160 59 | este precioso dedo sea una campesina ordinaria. ~ 161 41 | este príncipe una colación campestre, que él aceptó; luego se 162 36 | infanta aceptó con gusto, tan cansada estaba de todo lo que había 163 22 | condición de que si no eran capaces de realizarlo los haría 164 39 | sacó toda la mugre de la cara y de las manos, las que 165 66 | verdadero amor es timorato y carece de vanidad, continuamente 166 10 | presumir que la reina, que no carecía de amor propio, había exigido 167 35 | trabajo. Pero, aunque por caridad le dieran de comer, la encontraban 168 74 | su nuera, le hacían mil cariños y siempre la tenían abrazada. 169 72 | las Lilas, bajando en un carro hecho de ramas y de las 170 36 | propuso entrar a servir a su casa, lo que la infanta aceptó 171 14 | buscó entre las princesas casaderas cuál podría convenirle. 172 59 | escondía bajo la cabecera - me casaré con aquella a quien le venga 173 60 | quien le cupiera justo se casaría con el heredero del trono. ~ 174 67 | que el rey la llamaba para casarla con su hijo. Luego, en medio 175 46 | ofreces; aún no he pensado en casarme; y bien sabes que, sumiso 176 1 | más perfecta unión. De su casto himeneo había nacido una 177 50 | de sus oficiales que por casualidad había visto a esa niña - , 178 45 | agitación de su sangre, causada por el ardor de su amor, 179 34 | La ausencia de la infanta causó gran revuelo. El rey, que 180 54 | anillo que llevaba en el dedo cayó dentro de la masa y se mezcló 181 9 | amor que me has tenido, no ceder a los apremios de tus súbditos 182 45 | aunque se tratara de que le cedieran la corona, el rey su padre 183 76 | de amistad. Las bodas se celebraron con toda pompa imaginable. 184 | cerca 185 42 | del cual vio una puerta cerrada. Llevado por la curiosidad, 186 27 | desplegado tuvieron que cerrar los ojos, tan deslumbrante 187 71 | reina, así como todos los chambelanes y los grandes de la corte, 188 33 | refregado con hollín de la chimenea, y salió de aquel suntuoso 189 3 | para la cual, pese a la ciencia y a la habilidad de los 190 55 | un junquillo de oro cuyo círculo era tan estrecho que, pensó 191 23 | azul más bello, cuando lo circundan nubes de oro, que este hermoso 192 39 | junto a una fuente de agua clara, donde deploraba a menudo 193 19 | misma noche en un lindo cochecito tirado por un cordero que 194 54 | Cuando la torta estuvo cocida, se colocó su horrible piel 195 62 | príncipe pidió que vinieran las cocineras, las ayudantes, las cuidadoras 196 40 | no se podía extender la cola de aquel magnífico vestido. 197 41 | Ofrecieron a este príncipe una colación campestre, que él aceptó; 198 76 | presentaron a su hijo, a quien colmó de amistad. Las bodas se 199 54 | torta estuvo cocida, se colocó su horrible piel y fue a 200 35 | por caridad le dieran de comer, la encontraban tan mugrienta 201 55 | de aquel hombre y se la comió con tal avidez que los médicos 202 17 | druida, para tranquilizar la conciencia de la joven princesa. Este 203 67 | estruendosas risotadas, la condujeron donde el príncipe quien, 204 26 | pues jamás podrán llegar a confeccionar un vestido así. ~ 205 17 | la virtud al honor de ser confidente de un poderoso rey. Se insinuó 206 1 | los monarcas. Su dicha se confirmaba aún más por la elección 207 67 | elegante y bella. Triste y confundido por haberse equivocado, 208 11 | Estado se reunieron y en conjunto fueron a pedirle al rey 209 45 | padres. La reina terminó este conmovedor discurso no sin antes derramar 210 54 | hallar una forma para darse a conocer, se encerró en su cuartucho, 211 74 | había exigido a causa de las consecuencias. ~ 212 11 | son efímeros. Además, los consejeros del Estado se reunieron 213 13 | Pero el consejo consideró tal promesa como 214 Mor | aventuras, ~estará su recuerdo conservado. ~FIN~ 215 13 | El rey, movido por estas consideraciones, prometió que lo pensaría. ~ 216 13 | ella, sus hijos no serían considerados del mismo linaje y además, 217 13 | Pero el consejo consideró tal promesa como una bagatela, 218 44 | indeciblemente enamorado, teniendo constantemente ante sus ojos la imagen 219 39 | horrible piel de asno que constituía su peinado y su ropaje, 220 17 | descabellado proyecto, había consultado a un anciano druida, para 221 56 | no se atrevía tampoco a contar lo que había visto por el 222 45 | hijo, fue a suplicarle que contara la causa de su mal; y aunque 223 32 | que te detenga, tu cofre conteniendo vestidos, alhajas, seguirá 224 9 | promesa, y entonces moriré contenta. ~ 225 54 | este hombre, sin dignarse contestar, corrió donde el príncipe 226 66 | timorato y carece de vanidad, continuamente la asaltaba el temor de 227 72 | las flores de su nombre, contó, con infinita gracia, la 228 20 | pero, sin necesidad de contradecirlo, puedes evitarlo: dile que 229 75 | olvidado su amor descarriado y contraído nupcias con una viuda muy 230 10 | había exigido esta promesa convencida de que nadie en el mundo 231 14 | princesas casaderas cuál podría convenirle. A diario le llevaban retratos 232 19 | cochecito tirado por un cordero que sabía todos los caminos. 233 77 | padre del príncipe, hizo coronar a su hijo ese mismo día 234 52 | Corrieron a la granja y llamaron a 235 1 | no se lamentaban de tan corta descendencia. ~ 236 71 | chambelanes y los grandes de la corte, cuando de adentro de esa 237 2 | hábiles y prudentes; los cortesanos virtuosos y leales, los 238 62 | pero sus dedos regordetes; cortos y enrojecidos no dejaron 239 22 | reunió a los más famosos costureros y les encargó el vestido 240 73 | de la princesa, y su amor creció al saberlo. La impaciencia 241 29 | este matrimonio, que él cree tan próximo; pero pienso 242 16 | llena de virtud y pudor, creyó desfallecer ante esta horrible 243 Mor | mientras existan en el mundo criaturas ~y haya madres y abuelas 244 48 | obedeceré. Me sentiría un criminal si pongo en peligro dos 245 2 | a admirar estas hermosas cuadras, era que en el sitio más 246 14 | las princesas casaderas cuál podría convenirle. A diario 247 13 | infanta tenía todas las cualidades para hacer de ella una buena 248 | cualquier 249 | cuanto 250 43 | quién vivía en ese pequeño cuartito. Le dijeron que era una 251 40 | traje color del tiempo. Su cuarto era tan pequeño que no se 252 54 | conocer, se encerró en su cuartucho, se sacó su fea piel, se 253 32 | más hermoso de tu vida. Cúbrete con esta piel, sal del palacio 254 2 | en vez de suciedades, se cubría cada mañana con hermosos 255 67 | presentarse ante el príncipe, se cubrió rápidamente con su piel 256 Mor | MORALEJA ~El cuento de Piel de Asno parece exagerado; ~ 257 50 | la granja de usted y que cuida sus pavos. ~ 258 62 | cocineras, las ayudantes, las cuidadoras de rebaños. Todas acudieron, 259 67 | había llevado a peinarse cuidadosamente y a ponerse su hermoso corselete 260 43 | tomado por lástima para que cuidara los corderos y los pavos. ~ 261 38 | ella ponía tanto empeño en cumplir con sus tareas que la granjera 262 60 | anillo; y aquella a quien le cupiera justo se casaría con el 263 36 | a una hermosa ciudad, a cuyas puertas había una granja; 264 55 | montada en un junquillo de oro cuyo círculo era tan estrecho 265 22 | la esperanza que ella le daba, reunió a los más famosos 266 66 | asaltaba el temor de que alguna dama tuviese el dedo tan menudo 267 24 | desmedidamente cuando estuvo con sus damas y su nodriza. ~ 268 70 | mano -dijo él temblando y dando un hondo suspiro.~ 269 45 | era la causa de todo este daño; se lo dijeron a la reina 270 18 | nunca con su proyecto: hizo dar órdenes a la infanta para 271 57 | quieres. Juramos que te la daremos, aunque fuese la más vil 272 45 | sacrificarían todo para darle lo que deseaba; pero le 273 72 | príncipe, iba, sin embargo, a darles las gracias, cuando el techo 274 54 | de hallar una forma para darse a conocer, se encerró en 275 9 | sólo te he dado una hija, debe apremiarte para que tengas 276 45 | tan terrible que pronto decayó hasta el más grave extremo. 277 1 | vecinos, que de él podía decirse que era el más feliz de 278 74 | tenían abrazada. Ella había declarado que no podía casarse con 279 56 | no sabiendo ya qué hacer, declararon a la reina que el príncipe 280 45 | pero le suplicaba que no se dejara morir, puesto que de su 281 44 | puerta, y decidió que no dejaría de hacerlo la próxima vez. ~ 282 29 | todos sus gastos. Ve, y no dejes de decirle que deseas esa 283 71 | sucia, se alzó una mano delicada, blanca y sonrosada, y el 284 72 | caricias y ante el amor que le demostraba el joven príncipe, iba, 285 54 | llevaba en el dedo cayó dentro de la masa y se mezcló a 286 45 | morir, puesto que de su vida dependía la de sus padres. La reina 287 39 | fuente de agua clara, donde deploraba a menudo su triste condición. 288 10 | sollozar día y noche, menudo derecho que otorga la viudez, fue 289 12 | hecha a la reina, y los desafió a todos a encontrar una 290 26 | color del sol lograremos desalentar al rey tu padre, pues jamás 291 17 | estaba empecinado con este descabellado proyecto, había consultado 292 41 | hizo allí un alto para descansar al volver de caza. El príncipe 293 75 | había olvidado su amor descarriado y contraído nupcias con 294 1 | lamentaban de tan corta descendencia. ~ 295 48 | dijo él - si tengo que descubrirte mi pensamiento, te obedeceré. 296 | Desde 297 46 | desnaturalizado como para desear la corona de mi padre; ¡ 298 31 | desgracia, iba a caer en la desesperación cuando su madrina acudió. ~ 299 34 | magnífica fiesta, estaba desesperado e inconsolable. Hizo salir 300 16 | de virtud y pudor, creyó desfallecer ante esta horrible proposición. 301 5 | dijo a su esposo que estaba deshecho en llanto: ~ 302 15 | pues era la única que podía desligarlo de su promesa. ~ 303 24 | veinticuatro horas. La infanta, más deslumbrada por este soberbio traje 304 24 | de su padre, se afligió desmedidamente cuando estuvo con sus damas 305 46 | voz muy débil - no soy tan desnaturalizado como para desear la corona 306 4 | La desolación fue general. El rey, sensible 307 2 | que eran recogidos a su despertar. ~ 308 19 | los caminos. Llegó a su destino con toda felicidad. El hada, 309 17 | rey. Se insinuó con tal destreza en el espíritu del rey, 310 32 | partes; dondequiera que te detenga, tu cofre conteniendo vestidos, 311 30 | eludir un matrimonio que detestaba, y pensando que su padre 312 55 | boca; y el ardor con que devoraba la torta se calmó, al examinar 313 14 | cuál podría convenirle. A diario le llevaban retratos atractivos; 314 4 | del famoso proverbio que dice que el matrimonio es la 315 1 | feliz de los monarcas. Su dicha se confirmaba aún más por 316 15 | ocultárselo a la infanta, diciéndole que había resuelto casarse 317 47 | mía y la del rey tu padre, diciéndome lo que deseas, y ten la 318 35 | Pero, aunque por caridad le dieran de comer, la encontraban 319 71 | enrojecer. Pero casi no se dieron cuenta pues el rey y la 320 55 | pedazos, pero se lo sacó diestramente de la boca; y el ardor con 321 24 | mandó buscar a los más diestros artesanos, y les encargó 322 54 | príncipe; pero este hombre, sin dignarse contestar, corrió donde 323 20 | contradecirlo, puedes evitarlo: dile que para satisfacer un capricho 324 13 | habiendo príncipe de su dinastía, los pueblos vecinos podían 325 65 | dijo el rey - . No se dirá que yo haya hecho una excepción. ~ 326 59 | hacer una alianza que les disguste. Y en prueba de esta verdad - 327 75 | otros en calesa, unos más distantes montados sobre elefantes, 328 2 | animal merecían semejante distinción, pues la naturaleza lo había 329 42 | cerradura. ¿pero qué le pasó al divisar a una princesa tan bella 330 28 | vista del traje le habían dolido los ojos, se retiró a su 331 19 | princesa, sobrecogida de dolor, pensó en recurrir a su 332 11 | Los grandes dolores son efímeros. Además, los 333 40 | los días de fiesta y los domingos, lo que hacía puntualmente. 334 32 | te sigan a todas partes; dondequiera que te detenga, tu cofre 335 1 | himeneo había nacido una hija dotada de encantos y virtudes tales 336 32 | he aquí mi varita, que te doy: al golpear con ella el 337 61 | acudieron primero, luego las duquesas, las marquesas y las baronesas; 338 12 | Esta proposición le pareció dura y le hizo derramar nuevas 339 78 | los dos esposos todavía duraría si los dos no hubieran muerto 340 78 | fiestas de esta ilustre boda duraron cerca de tres meses y el 341 73 | princesa fue tanta, que a duras penas dio tiempo para los 342 | e 343 64 | Todos se echaron a reír y le dijeron que 344 76 | que ella tuviera tiempo de echarse a sus pies. El rey y la 345 16 | horrible proposición. Se echó a los pies del rey su padre, 346 27 | maravillosa, con la orden de no economizar nada para hacer esta prenda 347 14 | Efectivamente, buscó entre las princesas 348 55 | furor no era buen signo. En efecto, el príncipe casi se ahogó 349 11 | Los grandes dolores son efímeros. Además, los consejeros 350 19 | preocupara: nada podía pasarle si ejecutaba fielmente todo lo que le 351 1 | confirmaba aún más por la elección que hiciera de una princesa 352 75 | distantes montados sobre elefantes, sobre tigres, sobre águilas: 353 67 | misma que había visto tan elegante y bella. Triste y confundido 354 13 | reina, pero era preciso elegirle a un extranjero por esposo; 355 | ellos 356 54 | oído decir de él muchos elogios, encantada de hallar una 357 30 | encontrar una nueva manera de eludir un matrimonio que detestaba, 358 72 | joven príncipe, iba, sin embargo, a darles las gracias, cuando 359 42 | ímpetu del sentimiento que lo embargó en ese momento lo habría 360 38 | además, ella ponía tanto empeño en cumplir con sus tareas 361 15 | Por desgracia, empezó a encontrar que la infanta, 362 45 | recompensas a los médicos; éstos empleaban todas sus artes, pero nada 363 40 | arreglar su apariencia, empolvar sus hermosos cabellos y 364 67 | falda llena de adornos de encaje de plata, salpicados de 365 22 | El rey, encantado con la esperanza que ella 366 73 | El rey y la reina, encantados al saber que Piel de Asno 367 38 | bajo su protección. Estaba encargada de los corderos, los metía 368 32 | recompensarlo. ¡Parte! Yo me encargo de que todo tu tocador y 369 4 | sufría sin alivio, hacía encendidos votos a todos los templos 370 54 | para darse a conocer, se encerró en su cuartucho, se sacó 371 35 | caridad le dieran de comer, la encontraban tan mugrienta qué nadie 372 55 | ahogó con el anillo que encontró en uno de los pedazos, pero 373 9 | súbditos sino hasta que encuentres una princesa más bella y 374 76 | La princesa corrió a su encuentro; él la reconoció en el acto 375 3 | repentinamente de una penosa enfermedad para la cual, pese a la 376 2 | caballos del mundo, ricamente enjaezados. Pero lo que asombraba a 377 71 | ardor que a ella la hizo enrojecer. Pero casi no se dieron 378 62 | dedos regordetes; cortos y enrojecidos no dejaron pasar el anillo 379 62 | quedaba nadie que no hubiese ensayado infructuosamente la joya, 380 19 | infanta, le dijo que ya estaba enterada de lo que venía a decirle, 381 58 | promesa del rey. El príncipe, enternecido por las lágrimas y caricias 382 36 | viajera tan sucia; le propuso entrar a servir a su casa, lo que 383 54 | su horrible piel y fue a entregar la torta al oficial, a quien 384 27 | vestido; y el enamorado rey entregó sin pena todos los diamantes 385 74 | fue el primero a quien le enviaran una invitación, sin decirle 386 67 | y confundido por haberse equivocado, le dijo: ~ 387 26 | O me equivoco mucho, o creo que si pides 388 1 | Érase una vez un rey tan famoso, 389 68 | Eres tú la que habita al fondo 390 57 | fuese la más vil de las esclavas. ~ 391 59 | sacando la esmeralda que escondía bajo la cabecera - me casaré 392 66 | La princesa, que había escuchado los tambores y los gritos 393 67 | de plata, salpicados de esmeraldas. Tan pronto como oyó que 394 52 | que hiciera con el mayor esmero una torta para el príncipe. ~ 395 39 | peinado y su ropaje, la espantó. Avergonzada de su apariencia, 396 2 | había reservado un lugar especial y destacado. Las virtudes 397 28 | aposento donde el hada la esperaba, de lo más avergonzada. 398 17 | insinuó con tal destreza en el espíritu del rey, le suavizó de tal 399 31 | viendo ya ningún otro modo de esquivar su desgracia, iba a caer 400 74 | El rey y la reina, que estaban locos con su nuera, le hacían 401 | están 402 | estar 403 Mor | abuelas que narren aventuras, ~estará su recuerdo conservado. ~ 404 48 | torta y tan pronto como esté hecha, me la traigan.~ 405 | éste 406 13 | reina fuese virtuosa y nada estéril; que el Estado exigía príncipes 407 | éstos 408 55 | oro cuyo círculo era tan estrecho que, pensó él, sólo podía 409 71 | se puso a sus pies y le estrechó las rodillas con un ardor 410 67 | hijo. Luego, en medio de estruendosas risotadas, la condujeron 411 45 | alguna princesa, aunque se estuviera en guerra con el rey su 412 20 | de contradecirlo, puedes evitarlo: dile que para satisfacer 413 Mor | cuento de Piel de Asno parece exagerado; ~pero mientras existan 414 55 | devoraba la torta se calmó, al examinar esta fina esmeralda montada 415 60 | reina tomaron el anillo, lo examinaron con curiosidad, y pensaron, 416 65 | dirá que yo haya hecho una excepción. ~ 417 57 | Hijo mío, hijo querido -exclamó el monarca afligido - nómbranos 418 9 | príncipe - , el Estado que exige sucesores ya que sólo te 419 13 | nada estéril; que el Estado exigía príncipes para su tranquilidad 420 6 | antes de morir, que te exija una cosa, si quisieras volver 421 Mor | exagerado; ~pero mientras existan en el mundo criaturas ~y 422 30 | su asno, fue a verlo y le expuso su deseo de tener la piel 423 40 | pequeño que no se podía extender la cola de aquel magnífico 424 31 | Aunque extrañado por este capricho, el rey 425 2 | había formado de modo tan extraordinario que su pesebre, en vez de 426 20 | niña -le dijo - sería una falta muy grave casarte con tu 427 22 | le daba, reunió a los más famosos costureros y les encargó 428 51 | vez su pastelería; es una fantasía de enfermo. En una palabra, 429 54 | su cuartucho, se sacó su fea piel, se lavó manos y rostro, 430 1 | bella como virtuosa; y estos felices esposos vivían en la más 431 19 | Llegó a su destino con toda felicidad. El hada, que amaba a la 432 1 | podía decirse que era el más feliz de los monarcas. Su dicha 433 46 | como el más respetuoso y fiel de sus súbditos! En cuanto 434 2 | y leales, los servidores fieles y laboriosos. Sus caballerizas 435 19 | podía pasarle si ejecutaba fielmente todo lo que le indicaría. ~ 436 78 | Las fiestas de esta ilustre boda duraron 437 55 | calmó, al examinar esta fina esmeralda montada en un 438 23 | el tan ansiado traje. El firmamento no es de un azul más bello, 439 9 | repuso la reina con una firmeza que aumentaba las lamentaciones 440 15 | solamente hermosa y bien formada, sino que sobrepasaba largamente 441 2 | pues la naturaleza lo había formado de modo tan extraordinario 442 42 | momento lo habría llevado a forzar la puerta, a no mediar el 443 54 | harina, huevos y mantequilla fresca. Mientras trabajaba, ya 444 38 | otra cosa. Así pues, todo fructificaba bajo sus bellas manos. ~ 445 39 | estaba sentada junto a una fuente de agua clara, donde deploraba 446 54 | Mientras trabajaba, ya fuera adrede o de otra manera, 447 55 | dejaron de pensar que este furor no era buen signo. En efecto, 448 31 | fue sacrificado y su piel galantemente llevada a la infanta quien, 449 68 | callejón oscuro, en el tercer gallinero de la granja?~ 450 41 | luego se puso a recorrer los gallineros y todos los rincones. ~ 451 29 | generosamente todos sus gastos. Ve, y no dejes de decirle 452 4 | La desolación fue general. El rey, sensible y enamorado 453 29 | apasionadamente y que subvenciona tan generosamente todos sus gastos. Ve, y 454 67 | Tan pronto como oyó que golpeaban a su puerta y que la llamaban 455 44 | Se lamentó de no haber golpeado a la puerta, y decidió que 456 32 | arrancándose los cabellos y golpeándose sus hermosas mejillas - . 457 32 | mi varita, que te doy: al golpear con ella el suelo cuando 458 66 | cuando vinieron a buscarla y golpearon a su puerta. ~ 459 72 | nombre, contó, con infinita gracia, la historia de la infanta.~ 460 66 | escuchado los tambores y los gritos de los heraldos, se imaginó 461 37 | días, fue el blanco de las groseras bromas de la servidumbre, 462 61 | tenían los dedos demasiado gruesos. El príncipe, que se sentía 463 32 | que todo tu tocador y tu guardarropa te sigan a todas partes; 464 34 | Hizo salir a más de cien guardias y más de mil mosqueteros 465 45 | aunque se estuviera en guerra con el rey su padre y hubiese 466 13 | vecinos podían provocar guerras que acarrearían la ruina 467 | ha 468 44 | cerradura. Se lamentó de no haber golpeado a la puerta, y 469 13 | mismo linaje y además, no habiendo príncipe de su dinastía, 470 68 | Eres tú la que habita al fondo de ese callejón 471 43 | que nadie la miraba ni le hablaba, y que la habían tomado 472 8 | por fin - mi amada reina, háblame más bien de seguirte.~ 473 7 | asegurándole que estaba de más hablarle de un segundo matrimonio: ~ 474 42 | embargó en ese momento lo habría llevado a forzar la puerta, 475 56 | torta, que le permitieran hacerla venir; no se atrevía tampoco 476 44 | nada más y que era inútil hacerles más preguntas. Volvió al 477 74 | estaban locos con su nuera, le hacían mil cariños y siempre la 478 17 | hasta lo persuadió de estar haciendo una obra pía al casarse 479 4 | tan querida; pero dioses y hadas eran invocados en vano. ~ 480 18 | El rey, halagado por el discurso de aquel 481 54 | muchos elogios, encantada de hallar una forma para darse a conocer, 482 22 | capaces de realizarlo los haría ahorcar a todos. ~ 483 54 | apetecida: usó la más pura harina, huevos y mantequilla fresca. 484 | has 485 60 | justo se casaría con el heredero del trono. ~ 486 63 | Hicieron venir a esa Piel de Asno 487 1 | perfecta unión. De su casto himeneo había nacido una hija dotada 488 72 | con infinita gracia, la historia de la infanta.~ 489 33 | de haberse refregado con hollín de la chimenea, y salió 490 70 | él temblando y dando un hondo suspiro.~ 491 17 | inocencia y la virtud al honor de ser confidente de un 492 5 | que se acercaba su última hora, dijo a su esposo que estaba 493 24 | mediaron ni veinticuatro horas. La infanta, más deslumbrada 494 54 | usó la más pura harina, huevos y mantequilla fresca. Mientras 495 10 | nadie en el mundo podía igualarla, y se aseguraba de este 496 78 | Las fiestas de esta ilustre boda duraron cerca de tres 497 75 | imponente y magnífico de los ilustres personajes fue el padre 498 76 | celebraron con toda pompa imaginable. Los jóvenes esposos, poco 499 56 | observaba. Se atormentaba imaginando cómo hacer venir a aquélla 500 66 | gritos de los heraldos, se imaginó muy bien que su anillo era