Pár.

  1     1|        continuos espionajes. Allí, una mujer no compra una perdiz sin
  2     2|             líquida y de la dote de su mujer, unos dos mil luises en
  3     2|             cincuenta y siete años, su mujer en los treinta y seis y
  4     2|                Gaudiniere, madre de su mujer, al anciano de la Bertelliere,
  5     8|          consistían en el vestir de su mujer, de su hija y el suyo, en
  6    10|              haberlo consultado con mi mujer. ~
  7    12|      vigorosamente las maniobras de su mujer, y hacía secretamente constantes
  8    12|               y que, tratándose de una mujer contra un cura, la partida
  9    22|            sentimientos que inspira la mujer y que podía comparecer ante
 10    30|               estaba sometida la pobre mujer. ~
 11    33|              La señora Grandet era una mujer seca y delgada, amarilla
 12    33|               vieja. Era una excelente mujer, una verdadera Bertelliere.
 13    33|           ridícula en apariencia, esta mujer, que, con su dote y sus
 14    33| característicos de la conducta de esta mujer. La señora Grandet llevaba
 15    33|           había dado seis francos a su mujer, estipulaba siempre alguna
 16    35|                             Y la pobre mujer, feliz ante la idea de poder
 17    35|           dejaba nunca de decirle a su mujer, después de haberse abrochado
 18    36|                                  Y tú, mujer, ¿quieres algo? ~
 19    38|               se creía generoso con su mujer. Los filósofos que encuentran
 20    48|               tomó la bujía, dejó a su mujer, a su hija y a su criada
 21    67|               a sentarse al lado de su mujer, mirando alternativamente
 22    68|              roja y lisa y con cara de mujer retozona, dijo adelantando
 23    92|                fingida buena fe de una mujer burlona. En tan delicada
 24   114|          Grandet! ¡Grandet! exclamó su mujer que, movida por un vago
 25   117|            volvió bruscamente hacia su mujer, y le dijo: ~
 26   149|          chinita sobre el cartón de su mujer, la cual, agobiada por tristes
 27   149|               miradas a su primo, y la mujer del banquero pudo descubrir
 28   175|                      Es simpática esta mujer, se dijo para sus adentros
 29   207|                                        Mujer, ¿por qué no das el brazo
 30   223|                Únicamente creo que una mujer honrada puede permitirse
 31   240|              estaba separado del de su mujer por un tabique, y del gabinete
 32   242|          señorito es delicado como una mujer. ~
 33   260|           prevé la tempestad, la pobre mujer había presentido, por signos
 34   265|            cristiano que purifica a la mujer y le comunica una distinción
 35   273|          inclinaciones naturales de la mujer, y éstas debieron desplegarse
 36   330|           propio del modo de ser de la mujer el conmoverse más ante las
 37   352|               oprime el corazón de una mujer cuando la compasión, excitada
 38   356|                Eugenia aprendió que la mujer que ama debe disimular siempre
 39   409|            caer sobre el sofá como una mujer hermosa en su diván. Eugenia
 40   420|                y perfeccionado por una mujer distinguida, tenía movimientos
 41   455|                de azúcar, examinó a su mujer, que palideció, y aproximándose
 42   463|                        Y ¿tú no comes, mujer? dijo Grandet a su esposa. ~
 43   492|                padre Grandet miró a su mujer, a Eugenia y el azucarero,
 44   523|            repuso volviéndose hacia su mujer y su hija, que habían palidecido
 45   534|           estaba sublime, era toda una mujer. Madre e hija, con el corazón
 46   544|                delicadeza que posee la mujer cuando consuela, Eugenia
 47   589|            entrando en el cuarto de su mujer. ~
 48   596|                               La pobre mujer se durmió como el escolar
 49   609|                con aire distraído a su mujer, besó a Eugenia y se sentó
 50   616|              sin dinero? Como decía su mujer, a Grandet le pasaba realmente
 51   616|          sublimes superioridades de la mujer, la única que ella desea
 52   638|                                        Mujer, dijo Grandet, dale seis
 53   640|              mañana hablaremos de eso. Mujer, dale cinco francos, dijo
 54   642|                               La pobre mujer se consideró muy feliz pudiendo
 55   648|               engendra la igualdad. La mujer tiene una cosa de común
 56   651|               miró socarronamente a su mujer, y le dijo: ~
 57   717|               el banquero mirando a su mujer, ¿qué te decía yo por el
 58   747|               no quería despertar a su mujer ni a su hija, ni llamar
 59   761|         callarte, Nanón? Le dirás a mi mujer que he ido al campo y que
 60   779|                yo a las caricias de la mujer más bonita de París a los
 61   784|              amante. Los errores de la mujer provienen casi siempre de
 62   816|                               Oh! ¡qué mujer más hermosa! ¿Es a esta
 63   817|               Carlos sonriéndose, esta mujer es mi madre, y este mi padre.
 64   820|           dirigió su primera mirada de mujer amante, una de esas miradas
 65   888|                   Qué te ha dado a ti, mujer mía? dijo volviéndose con
 66   888|        volviéndose con avidez hacia su mujer. ¿Y tú, hijita? ¡Calla! ¡
 67   933|       excesivamente bondadoso. Hoy, su mujer está de buen humor, su hijo
 68   941|    profundamente inmoral en Saumur. Su mujer se consideró muy feliz viéndose
 69   942|              porque es usted una buena mujer. ~
 70   946|               pasaba a Carlos. Pero la mujer permanece, tiene que afrontar
 71   946|             mujeres. Eugenia debía ser mujer en todo, menos en aquello
 72   951|               su alma y la dignidad de mujer amada comunicaron a sus
 73   970|             justa la proposición de su mujer, voy a hacer lo que usted
 74   970|                Grandet. Eres una buena mujer y no quiero que cojas alguna
 75   972|               dijo gravemente la pobre mujer. ~
 76   973|             vestido en el cuarto de su mujer. ¡Diablo! «¡sí que hace
 77   974|               esto diciendo, besó a su mujer en la frente para celebrar
 78   976|               el fuego al cuarto de mi mujer, que tiene frío». He quedado
 79   983|                a su negocio, decía una mujer a su marido. ~
 80   999|               bueno este pastel! Come, mujer, que esto alimenta lo menos
 81  1001|              eres una Bertelliere, una mujer fuerte. Pareces una brizna
 82  1020|              cólera me matará, dijo la mujer.~
 83  1023|                al ver la palidez de su mujer, que estaba tan amarilla
 84  1025|              habitación, pues la pobre mujer se caía de debilidad en
 85  1058|               estar en el cuarto de su mujer, y, satisfecho de poderla
 86  1065|              chimenea del cuarto de su mujer, diciéndole: ~
 87  1068|                todo eso, dijo la pobre mujer volviéndose del otro lado
 88  1075|           avaro mirando fijamente a su mujer. ~
 89  1076|         Grandet, si quieres matar a tu mujer, no tienes más que continuar
 90  1093|                                     Mi mujer está algo indispuesta, y
 91  1105|                ver constantemente a su mujer a horas diferentes del día
 92  1113|                Las palabras de aquella mujer eran siempre santas y cristianas.
 93  1113|             pasearse por su cuarto, su mujer le repetía siempre los mismos
 94  1113|                y con la firmeza de una mujer a quien la seguridad de
 95  1115|          escuchaba tranquilamente a su mujer y no respondía nada. Cuando
 96  1117|              lívido rostro de su pobre mujer. ~
 97  1119|                           Desde que su mujer había caído enferma, el
 98  1119|        desarmar su despotismo. Aquella mujer era todo alma, y la oración
 99  1119|            consumiendo a aquella santa mujer, impresionaba, aunque débilmente,
100  1137|                      Ya verá usted, su mujer está muy enferma, amigo
101  1138|             sabe usted lo que tiene mi mujer? Esos médicos, una vez que
102  1139|             usted. Después de todo, su mujer le es demasiado útil para
103  1139|                bienes entre usted y su mujer, tendría usted que rendir
104  1149|         partición de la herencia de su mujer, si Eugenia la exige? ~
105  1158|                hijos? ¡Ah! yo amo a mi mujer, que, por fortuna, es fuerte:
106  1170|            subió a la habitación de su mujer, y le dijo: ~
107  1171|                                 Vamos, mujer mía, puedes pasar el día
108  1171|            escudos sobre la cama de su mujer y cogiéndole la cabeza para
109  1175|               bienes a la muerte de su mujer, le parecía una cosa contra
110  1177|                para ir al cuarto de su mujer, Eugenia tenía el hermoso
111  1206|              hijita? dijo besando a su mujer. Ya no más a pan seco, y
112  1207|                tratar de ese modo a tu mujer y a tu hija? le dijo con
113  1217|               declaró a Grandet que su mujer estaba muy mala, pero que
114  1220|               y puede venir a ver a mi mujer cuantas veces lo juzgue
115  1220|             necesario. Consérveme a mi mujer, pues la quiero mucho, aunque
116  1220|                puede usted salvar a mi mujer, sálvela, aunque haya de
117  1221|               hacía por la salud de su mujer, cuya herencia constituía
118  1221|               edad. La vida de aquella mujer vacilaba como vacilan las
119  1272|                hecho de pasar a ser la mujer de confianza de Eugenia
120  1272|              de tener marido. La pobre mujer tuvo al fin a su disposición
121  1282|              locura de casarse con una mujer joven y gastadora, que tenía
122  1284|                de ambición por aquella mujer, Carlos había acariciado
123  1284|        presentaba como cosa cierta una mujer hábil, bajo la forma de
124  1284|              ver a Anita, y ésta, como mujer de mundo, aconsejó vivamente
125  1284|               fastidiosa llegase a ser mujer de Carlos, que se habla
126  1288|                dicho varias veces a su mujer que corrían peligro de morir
127  1332|              No en vano tiene alma una mujer. ~
128  1349|          emociones que la agitaban. La mujer abandonada supo afectar
129  1390|             por los sentimientos a una mujer que era todo sentimiento. ~
130  1392|                     La mano de aquella mujer cura las llagas secretas
131  1392|             Tal es la historia de esta mujer que vive aislada en medio
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