Pár.

 1     2|    certidumbre de esto al ver los ojos de Grandet, a los que el
 2     8|          gestos y el guiño de sus ojos hacían ley en el país, donde
 3    11|         dientes eran blancos; sus ojos tenían la expresión tranquila
 4    33|     huesos grandes, nariz grande, ojos grandes, frente grande,
 5    90|       jóvenes. Después volvió los ojos hacia su padre, como para
 6    92|       señora de Grassins fijó sus ojos en los floreros azules donde
 7   173|    prudencia, que comunican a sus ojos la delicada concupiscencia
 8   244|            y después de fijar sus ojos en las paredes de un cuarto
 9   265|          del Júpiter de Fidias, y ojos grises a los que su casta
10   265|          naturaleza femenina esos ojos modestamente altivos adivinados
11   265|           y en las pupilas de sus ojos y en los pliegues de sus
12   272|          importancia enorme a los ojos de Eugenia y de su madre. ¿
13   273|         frente y que saltan a los ojos de todo el mundo. Al apercibirse
14   317|        maese Cruchot abriendo los ojos con asombro. ¡Qué suerte
15   335|        metía el periódico por los ojos diciéndole: «¡Lea usted
16   343|            Qué guapo está con los ojos cerrados! He entrado y le
17   388|        señora Grandet levantó los ojos al cielo al oír esta respuesta.
18   421|         la limpidez mágica de los ojos, donde se reflejaban nacientes
19   451|      entró, fijó sus. penetrantes ojos en la mesa y en Carlos,
20   480|           permaneció mudo y cuyos ojos adquirieron una fijeza particular.
21   483|           fatal artículo ante los ojos de Carlos. En este momento
22   484|        bien, se dijo Grandet; sus ojos me asustaban, pero cuando
23   489|           de haberse enjugado los ojos. Pero ese joven no sirve
24   501|           no les deja mas que los ojos para llorar. El ladrón de
25   578|               Eugenia levantó los ojos al cielo sin decir palabra.
26   603|          por el dolor, y aquellos ojos hinchados por las lágrimas
27   603|   presencia de Eugenia, abrió los ojos y la vio emocionada. ~
28   627|          una cariñosa mirada, los ojos del parisiense se llenaron
29   632|     inundaba su corazón; pero sus ojos expresaron un vivo sentimiento
30   636|                   Nanón abrió los ojos con asombro y miró a todo
31   648| entendieron y se hablaron con los ojos, pues el pobre petimetre
32   748|          corredor. De pronto, sus ojos se encontraron con los de
33   769|                               Sus ojos se fijaron en dos cartas
34   784|      lágrimas que bañaban aún los ojos de Carlos le demostraban
35   787|         de las miradas cuando los ojos del hombre nadan aún en
36   787|         siempre. Después fijó sus ojos en la otra carta, sin dar
37   793|        dijo Carlos frotándose los ojos. ~
38   824|          dijo Eugenia bajando los ojos. Vamos, Carlos, acuéstese
39   874|          eso? dijo el avaro cuyos ojos se animaron al ver que Carlos
40   883|           la anciana madre, cuyos ojos se llenaron de lágrimas..
41   950|        señorita, tiene usted unos ojos capaces de hacer pecar a
42  1099|     sospecha, y la hija tiene los ojos hinchados, como si hubiese
43  1206|          quiera. ¡Ah! ya abre los ojos. Vamos, mamaíta; mamaíta,
44  1220|        Paris sumas enormes... los ojos de la cara, y lo malo es
45  1253|            Cuando podía abrir los ojos, donde se había concentrado
46  1257|  permanecía horas enteras con los ojos fijos en el oro, como el
47  1259|          últimos sacramentos, los ojos del avaro, muertos aparentemente
48  1272|           ama con lágrimas en los ojos y se hubiera dejado matar
49  1303|          lágrimas brotaron de sus ojos. ~
50  1316|          carta. La joven fijó sus ojos en el cielo pensando en
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