Pár.

 1     1|           de una persona inmóvil, cuyo rostro medio monástico asoma
 2     1|           jeroglíficos domésticos cuyo sentido no se conocerá nunca.
 3     1| accidentes despiertan recuerdos y cuyo efecto general tiende a
 4     1|         se ve un sombrío hueco en cuyo centro se esconde la puerta
 5     2|       gran propietario, un hombre cuyo apellido iba precedido de
 6     8|           trigo. Poseía un molino cuyo arrendatario estaba obligado
 7    12|           Cruchot y los Grassins, cuyo premio era la mano de Eugenia
 8    16|            estanques y bosques, y cuyo valor ascendía a tres millones,
 9    85|         pétalos están marchitos y cuyo perfume se ha perdido. La
10   150|           graciosamente un bastón cuyo puño de oro no alteraba
11   342|   dispuesto. La señora Grandet, a cuyo cuello saltó Eugenia para
12   433|         una franja de ceniza y en cuyo fondo caía el café volviendo
13   467|    dirigieron a Carlos una mirada cuyo significado comprendió perfectamente
14   603|         la rica y pobre heredera, cuyo sueño no fue ya en lo sucesivo
15   616|    aquella misma noche la comedia cuyo plan acababa de concebir,
16   790|           céntimos cada una, pero cuyo valor convencional era de
17   790|          moneda también muy rara, cuyo cambio estaba al ochenta
18   791|         verdaderas obras de arte, cuyo valor averiguaba el padre
19   952|           al ver aquella estrella cuyo objeto y bellezas me diste
20  1058|          los cabellos de Eugenia, cuyo rostro estaba bañado en
21  1093|      respondió el anciano viñero, cuyo rostro no expresó emoción
22  1119|  débilmente, al antiguo tonelero, cuyo carácter se había vuelto
23  1273| transcurrido al lado de una madre cuyo corazón, ignorado y herido
24  1282|          la casa Aubrión de Buch, cuyo jefe último murió antes
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