abaci-verdi | vez-zonas
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1 3 | del siglo XVI en su celda abacial; nuestro monje -digo - , 2 5 | desdoblado. Mi ser interior había abandonado mi forma exterior por la 3 13 | habilidad de fascinar a las abejas y de hacer que le sigan 4 8 | de defenderme y de contar abiertamente que la cúpula se había encaprichado 5 6 | al pasar por las ventanas abiertas de tramo en tramo, le daba 6 8 | monumentos públicos, yo abogaba por dialogar con ellos.~ 7 14 | fuerza con cuya ayuda podemos abolir las leyes del espacio y 8 14 | Goethe! Tenía la fe más absoluta en mi poder, la fe de la 9 3 | melancolía y sumergidos en una absorción bastante lógica en personas 10 4 | mitad de camino entre los acentos lúgubres de un gato cortejando 11 6 | pavor cuando, viendo que se acercaba a mí, quería pisarme los 12 13 | Es su rey: les silba y acuden; les dice que se marchen 13 | Además 14 12 | era de mi propiedad, la admiraba con embeleso. Bajo los rayos 15 3 | pese a su baronía, lleva la admirable y poética vida de los monjes 16 4 | París que habrían causado admiración a los benedictinos, Werther 17 6 | melancólicamente hacia los bulevares, adoptando como punto de referencia 18 5 | consistencia que se doblaba; los adoquines se hundían, los transeúntes 19 13 | poder sobrenatural y haya adquirido el poder de atraer a las 20 5 | hizo huir en medio de gran agitación, a mí que soy alegre y jovial. 21 13 | Nemours he conocido a un agricultor que tiene la singular habilidad 22 16 | ante un enorme charco de agua en el que se reflejaba la 23 5 | fuertes, tan graves, tan agudas, que cada nota atacaba instantáneamente 24 14 | máxima velocidad que pueden alcanzar los caballos de los servicios 25 5 | Jean-Paul, todas las baladas alemanas, toda la poesía fantástica 26 | algún 27 | algunas 28 | algunos 29 | allí 30 5 | introdujeron violentamente en mi alma todas las ensoñaciones de 31 9 | inmueble en el que vivo de alquiler. ¡Menuda indemnización me 32 2 | Después de habernos obsequiado amablemente con vinos del Rin y de Hungría, 33 1 | mi honorable y estudioso amigo, el barón de Werther, me 34 1 | en los castos y sobrios anales de mi estómago; pues el 35 6 | que se paseaba boca abajo, apoyando en el suelo su punta, y 36 11 | que hacía pensar en que se aproximaba el fin del mundo: «¡Ya está! ¡ 37 | aquellas 38 | aquello 39 16 | sacudidas; las piedras se armaban de nuevo, las bellas franjas 40 5 | producía unas vibraciones armónicas tan fuertes, tan graves, 41 8 | colocarse con la punta hacia arriba. En esa posición, me hizo 42 8 | maldito ropaje azul y oro se arrugó como la falda de una mujer... 43 5 | melodías impregnadas de arsénico, introdujeron violentamente 44 8 | que yo, autor de algunos artículos insertados en La Revue, 45 2 | no ser por su charla de artista, sus relatos fantásticos 46 9 | propietario! La casa no está asegurada contra cúpulas... Y, si 47 5 | tan agudas, que cada nota atacaba instantáneamente una fibra, 48 17 | fisarmónica! ¡Qué manera de atacar los nervios!...~FIN~ ~ 49 13 | haya adquirido el poder de atraer a las cúpulas.~ 50 8 | Entonces di unos pasos hacia atrás para plantarla allí mismo, 51 3 | de gastrolatría con una auténtica salida de monje.~ 52 6 | y la cúpula me lanzaba auténticas miradas...~ 53 8 | dejarían de contar que yo, autor de algunos artículos insertados 54 14 | y del tiempo, cuando vi avanzar hacia mí, a la máxima velocidad 55 9 | río... Si me molestaba en avisar, la gente la dejaría pasar; 56 14 | montañas, la fuerza con cuya ayuda podemos abolir las leyes 57 6 | Tomé la calle de Babylone y caminé melancólicamente 58 1 | la celda de la calle du Bac donde mi honorable y estudioso 59 5 | hundían, los transeúntes bailaban y París me parecía singularmente 60 | Bajo 61 5 | de Jean-Paul, todas las baladas alemanas, toda la poesía 62 3 | erudito alemán que, pese a su baronía, lleva la admirable y poética 63 6 | cualquier buen burgués del barrio del Marais. Interpreté esta 64 12 | uno de los monumentos más bellos de París; y, desde que, 65 4 | causado admiración a los benedictinos, Werther se sentó ante una 66 9 | la llevaba a Londres o a Berlín, ¡qué desperfectos no haría 67 17 | Creo que estaba borracho... ¡Maldita fisarmónica! ¡ 68 6 | tomaba el sol como cualquier buen burgués del barrio del Marais. 69 6 | melancólicamente hacia los bulevares, adoptando como punto de 70 6 | sol como cualquier buen burgués del barrio del Marais. Interpreté 71 6 | dichosa cúpula, que parecía burlarse de mí. Sus ojos reían; efectivamente, 72 16 | conductor no me oyó, lanzó su caballo hasta el centro de la cúpula; 73 14 | que pueden alcanzar los caballos de los servicios públicos, 74 8 | me hizo un gesto con la cabeza, y su maldito ropaje azul 75 | cada 76 9 | considerables desperfectos por las calles por donde pasara; es verdad 77 6 | Tomé la calle de Babylone y caminé melancólicamente hacia los 78 4 | soñando con los placeres del canalón, y las notas de un órgano 79 14 | Rossini, los Cuvier, los Canova o los Goethe! Tenía la fe 80 16 | reaparecían, y yo me secaba la cara instintivamente; pues en 81 8 | seguido por su cuenta. Mi carácter bien conocido, mis hábitos 82 1 | pueda hacer mención en los castos y sobrios anales de mi estómago; 83 14 | las más bellas torres de catedrales... ¡Qué prestigio! ¡Qué 84 4 | perfeccionados en París que habrían causado admiración a los benedictinos, 85 14 | París numerosas cúpulas célebres, las de Oriente, las de 86 16 | lanzó su caballo hasta el centro de la cúpula; yo solté un 87 2 | que nos sirvieran vino de Champaña. Hasta aquel momento, su 88 16 | Inválidos, ante un enorme charco de agua en el que se reflejaba 89 2 | normal, de no ser por su charla de artista, sus relatos 90 12 | destacaba claramente en el del cielo, y su linterna tan graciosa, 91 1 | entre las cuatro y las cinco, salí de la celda de la 92 11 | escuché un griterío, un clamor que hacía pensar en que 93 12 | preciosas, su azul se destacaba claramente en el del cielo, y su linterna 94 8 | pasar, y entonces volvió a colocarse con la punta hacia arriba. 95 2 | Hungría, había terminado la comida de amigos haciendo que nos 96 3 | lógica en personas que han comido bien. Percatándose de ello, 97 | cómo 98 13 | vez haya llegado yo a un completo desarrollo moral, a un poder 99 8 | costumbres debían hacer comprender que, lejos de degradar los 100 16 | Luego, cuando pasó aquel condenado cabriolé, vi a la tozuda 101 16 | El conductor no me oyó, lanzó su caballo 102 4 | sillones inventados por el confort inglés pero perfeccionados 103 | conmigo 104 9 | Naturalmente, iba a producir considerables desperfectos por las calles 105 2 | su hospitalidad podría considerarse normal, de no ser por su 106 5 | piernas, eran algo flojo y sin consistencia que se doblaba; los adoquines 107 | contra 108 4 | un momento en el que la conversación quedó interrumpida cuando 109 2 | personas de entusiasmo, corazón y pasión.~ 110 6 | pisarme los talones... Eché a correr, pero oía detrás de mí el 111 4 | acentos lúgubres de un gato cortejando a una gata o soñando con 112 8 | conocido, mis hábitos y costumbres debían hacer comprender 113 17 | Creo que estaba borracho... ¡ 114 14 | poder, la fe de la que habló Cristo, la voluntad sin límites 115 3 | el barón, el excelente crítico, el erudito alemán que, 116 4 | inteligencia no se vio jamás tan cruelmente trastornada como en aquella 117 | cualquier 118 1 | mes de junio, entre las cuatro y las cinco, salí de la 119 12 | resplandecía como si estuviera cubierta de piedras preciosas, su 120 8 | me había seguido por su cuenta. Mi carácter bien conocido, 121 15 | Tenga cuidado con la cúpula! -grité.~ 122 1 | experimenté de modo tan curioso la influencia ejercida por 123 14 | Paganini, los Rossini, los Cuvier, los Canova o los Goethe! 124 14 | montañas, la fuerza con cuya ayuda podemos abolir las 125 6 | abiertas de tramo en tramo, le daba un vago parecido con ojos, 126 6 | cúpula de los Inválidos. Al dar la vuelta a no qué calle, ¡ 127 8 | mis hábitos y costumbres debían hacer comprender que, lejos 128 11 | iglesia y rompieron a reír. Decían: «Pero ¿qué ha sido de ella?» «¡ 129 8 | porque tenía intención de defenderme y de contar abiertamente 130 8 | comprender que, lejos de degradar los monumentos públicos, 131 9 | molestaba en avisar, la gente la dejaría pasar; pero, si se empeñaba 132 8 | siguiente, los periódicos no dejarían de contar que yo, autor 133 8 | La dejé pasar, y entonces volvió 134 1 | ofrecido el almuerzo más delicado del que se pueda hacer mención 135 1 | el estómago es un hombre dentro del hombre; y jamás experimenté 136 9 | empeñaba en entrar en mi casa, derribaría el inmueble en el que vivo 137 13 | llegado yo a un completo desarrollo moral, a un poder sobrenatural 138 | desde 139 5 | personalidad se hubiera desdoblado. Mi ser interior había abandonado 140 14 | públicos, un cabriolé que desembocó por la calle Saint-Dominique.~ 141 | Después 142 12 | piedras preciosas, su azul se destacaba claramente en el del cielo, 143 12 | ligera, parecía ofrecerme detalles en los que no había reparado 144 6 | quedé algo sorprendido y me detuve. Sí, era sin duda la cúpula 145 12 | suficientemente rico como para devolverles su esplendor imperial.~ 146 8 | de una mujer... Entonces di unos pasos hacia atrás para 147 8 | públicos, yo abogaba por dialogar con ellos.~ 148 13 | les silba y acuden; les dice que se marchen y huyen. 149 6 | el paso pesado de aquella dichosa cúpula, que parecía burlarse 150 9 | La mayor dificultad, y la que más me inquietaba, 151 3 | abacial; nuestro monje -digo - , remató su obra de gastrolatría 152 11 | reclamando su cúpula!» me dije.~ 153 10 | Santo Dios! ¡Qué raros están los Inválidos 154 5 | El aire, dirigido hacia los metales, producía 155 5 | sin consistencia que se doblaba; los adoquines se hundían, 156 5 | toda la poesía fantástica y doliente que me hizo huir en medio 157 | Dónde 158 16 | nuevo, las bellas franjas doradas reaparecían, y yo me secaba 159 12 | y que habían perdido el dorado; pero yo no era suficientemente 160 5 | exterior por la que una o dos mujeres, mi familia y yo, 161 1 | de la celda de la calle du Bac donde mi honorable y 162 3 | encontramos todos presas de una dulce melancolía y sumergidos 163 16 | cúpula, que no había podido echarse a un lado, se hizo mil pedazos, 164 6 | quería pisarme los talones... Eché a correr, pero oía detrás 165 1 | por este órgano sobre mi economía mental.~ 166 1 | literatura, su memoria, su educación, su elocuencia; el estómago 167 6 | burlarse de mí. Sus ojos reían; efectivamente, el sol al pasar por las 168 6 | Interpreté esta visión como un efecto óptico y gocé del mismo 169 1 | tan curioso la influencia ejercida por este órgano sobre mi 170 12 | graciosa, tan maravillosamente elegante y ligera, parecía ofrecerme 171 | ello 172 | ellos 173 1 | memoria, su educación, su elocuencia; el estómago es un hombre 174 12 | propiedad, la admiraba con embeleso. Bajo los rayos del sol 175 8 | plantarla allí mismo, pues empecé a sentirme inquieto. No 176 9 | dejaría pasar; pero, si se empeñaba en entrar en mi casa, derribaría 177 8 | abiertamente que la cúpula se había encaprichado conmigo y me había seguido 178 4 | interrumpida cuando nos encontrábamos en sillones inventados por 179 3 | final del almuerzo, nos encontramos todos presas de una dulce 180 16 | ser exterior regresó y me encontré cerca de los Inválidos, 181 5 | violentamente en mi alma todas las ensoñaciones de Jean-Paul, todas las 182 9 | pero, si se empeñaba en entrar en mi casa, derribaría el 183 2 | amigos, todos personas de entusiasmo, corazón y pasión.~ 184 3 | el excelente crítico, el erudito alemán que, pese a su baronía, 185 | esa 186 11 | está preocupado!» Entonces escuché un griterío, un clamor que 187 14 | podemos abolir las leyes del espacio y del tiempo, cuando vi 188 4 | Werther se sentó ante una especie de mesita y, levantando 189 12 | como para devolverles su esplendor imperial.~ 190 | esta 191 | ésta 192 17 | Creo que estaba borracho... ¡Maldita fisarmónica! ¡ 193 | estas 194 | este 195 11 | qué ha sido de ella?» «¡Estoy seguro de que todo París 196 12 | que tenía algunas zonas estropeadas y que habían perdido el 197 1 | Bac donde mi honorable y estudioso amigo, el barón de Werther, 198 12 | sol resplandecía como si estuviera cubierta de piedras preciosas, 199 14 | lugar habitual y viajar por Europa para traerme a París numerosas 200 3 | Percatándose de ello, el barón, el excelente crítico, el erudito alemán 201 10 | Inválidos sin la cúpula! -exclamé.~ 202 1 | dentro del hombre; y jamás experimenté de modo tan curioso la influencia 203 6 | placenteramente, sin querer explicarme el fenómeno; pero tuve sensación 204 9 | a algún país extranjero, exponerla en Londres junto a Saint-Paul... 205 9 | podía llevarla a algún país extranjero, exponerla en Londres junto 206 8 | y oro se arrugó como la falda de una mujer... Entonces 207 5 | que una o dos mujeres, mi familia y yo, sentimos algo de amistad. 208 12 | París; y, desde que, por una fantasía bastante rara entre cúpulas, 209 5 | alemanas, toda la poesía fantástica y doliente que me hizo huir 210 2 | de artista, sus relatos fantásticos y, sobre todo, de no ser 211 13 | la singular habilidad de fascinar a las abejas y de hacer 212 6 | sin querer explicarme el fenómeno; pero tuve sensación de 213 5 | atacaba instantáneamente una fibra, y aquella música de verdín, 214 3 | Hacia el final del almuerzo, nos encontramos 215 17 | estaba borracho... ¡Maldita fisarmónica! ¡Qué manera de atacar los 216 5 | eran piernas, eran algo flojo y sin consistencia que se 217 5 | interior había abandonado mi forma exterior por la que una 218 9 | de que se podía ganar una fortuna... Además de que la amistad 219 14 | Entonces, por el interés de Francia, pensé en colocar ésta en 220 16 | armaban de nuevo, las bellas franjas doradas reaparecían, y yo 221 5 | vibraciones armónicas tan fuertes, tan graves, tan agudas, 222 14 | permite mover montañas, la fuerza con cuya ayuda podemos abolir 223 9 | hay duda de que se podía ganar una fortuna... Además de 224 3 | digo - , remató su obra de gastrolatría con una auténtica salida 225 4 | un gato cortejando a una gata o soñando con los placeres 226 4 | los acentos lúgubres de un gato cortejando a una gata o 227 9 | molestaba en avisar, la gente la dejaría pasar; pero, 228 8 | esa posición, me hizo un gesto con la cabeza, y su maldito 229 6 | como un efecto óptico y gocé del mismo placenteramente, 230 14 | Cuvier, los Canova o los Goethe! Tenía la fe más absoluta 231 12 | cielo, y su linterna tan graciosa, tan maravillosamente elegante 232 5 | me hizo huir en medio de gran agitación, a mí que soy 233 5 | armónicas tan fuertes, tan graves, tan agudas, que cada nota 234 15 | cuidado con la cúpula! -grité.~ 235 11 | preocupado!» Entonces escuché un griterío, un clamor que hacía pensar 236 16 | cúpula; yo solté un enorme grito pues la pobre cúpula, que 237 | ha 238 2 | Después de habernos obsequiado amablemente con 239 12 | zonas estropeadas y que habían perdido el dorado; pero 240 13 | agricultor que tiene la singular habilidad de fascinar a las abejas 241 8 | carácter bien conocido, mis hábitos y costumbres debían hacer 242 14 | colocar ésta en su lugar habitual y viajar por Europa para 243 14 | mi poder, la fe de la que habló Cristo, la voluntad sin 244 4 | perfeccionados en París que habrían causado admiración a los 245 11 | griterío, un clamor que hacía pensar en que se aproximaba 246 2 | terminado la comida de amigos haciendo que nos sirvieran vino de 247 9 | hombre no era sino algo muy halagador, podía llevarla a algún 248 3 | bastante lógica en personas que han comido bien. Percatándose 249 9 | Berlín, ¡qué desperfectos no haría por el camino...!~ 250 | hay 251 13 | Cerca de Nemours he conocido a un agricultor 252 1 | Un hermoso día del mes de junio, entre 253 1 | la calle du Bac donde mi honorable y estudioso amigo, el barón 254 2 | Hasta aquel momento, su hospitalidad podría considerarse normal, 255 5 | como si mi personalidad se hubiera desdoblado. Mi ser interior 256 5 | fantástica y doliente que me hizo huir en medio de gran agitación, 257 5 | doblaba; los adoquines se hundían, los transeúntes bailaban 258 2 | amablemente con vinos del Rin y de Hungría, había terminado la comida 259 13 | les dice que se marchen y huyen. Tal vez haya llegado yo 260 12 | devolverles su esplendor imperial.~ 261 5 | verdín, aquellas melodías impregnadas de arsénico, introdujeron 262 9 | vivo de alquiler. ¡Menuda indemnización me pediría el propietario! 263 8 | Inválidos; aquello me resultaba indiferente porque tenía intención de 264 1 | experimenté de modo tan curioso la influencia ejercida por este órgano 265 4 | inventados por el confort inglés pero perfeccionados en París 266 9 | en mi casa, derribaría el inmueble en el que vivo de alquiler. ¡ 267 9 | dificultad, y la que más me inquietaba, era saber qué iba a hacer 268 8 | pues empecé a sentirme inquieto. No había duda de que, al 269 8 | autor de algunos artículos insertados en La Revue, me había llevado 270 5 | agudas, que cada nota atacaba instantáneamente una fibra, y aquella música 271 16 | y yo me secaba la cara instintivamente; pues en aquel momento, 272 4 | instrumento de melancolía, pero mi inteligencia no se vio jamás tan cruelmente 273 14 | Entonces, por el interés de Francia, pensé en colocar 274 5 | hubiera desdoblado. Mi ser interior había abandonado mi forma 275 6 | burgués del barrio del Marais. Interpreté esta visión como un efecto 276 4 | que la conversación quedó interrumpida cuando nos encontrábamos 277 5 | impregnadas de arsénico, introdujeron violentamente en mi alma 278 4 | encontrábamos en sillones inventados por el confort inglés pero 279 14 | las de Oriente, las de Italia, y las más bellas torres 280 5 | todas las ensoñaciones de Jean-Paul, todas las baladas alemanas, 281 5 | agitación, a mí que soy alegre y jovial. Me sentí como si mi personalidad 282 1 | Un hermoso día del mes de junio, entre las cuatro y las 283 6 | con ojos, y la cúpula me lanzaba auténticas miradas...~ 284 16 | El conductor no me oyó, lanzó su caballo hasta el centro 285 8 | debían hacer comprender que, lejos de degradar los monumentos 286 4 | una especie de mesita y, levantando una parte de la tapa, sacó 287 11 | que se encontraban cerca levantaron los ojos hacia la iglesia 288 14 | ayuda podemos abolir las leyes del espacio y del tiempo, 289 12 | maravillosamente elegante y ligera, parecía ofrecerme detalles 290 14 | Cristo, la voluntad sin límites que permite mover montañas, 291 12 | claramente en el del cielo, y su linterna tan graciosa, tan maravillosamente 292 1 | pues el estómago tiene su literatura, su memoria, su educación, 293 13 | marchen y huyen. Tal vez haya llegado yo a un completo desarrollo 294 3 | que, pese a su baronía, lleva la admirable y poética vida 295 9 | contra cúpulas... Y, si la llevaba a Londres o a Berlín, ¡qué 296 8 | insertados en La Revue, me había llevado la cúpula de los Inválidos; 297 | lo 298 3 | en una absorción bastante lógica en personas que han comido 299 16 | y me salpicó totalmente. Luego, cuando pasó aquel condenado 300 14 | pensé en colocar ésta en su lugar habitual y viajar por Europa 301 4 | camino entre los acentos lúgubres de un gato cortejando a 302 17 | que estaba borracho... ¡Maldita fisarmónica! ¡Qué manera 303 8 | gesto con la cabeza, y su maldito ropaje azul y oro se arrugó 304 17 | Maldita fisarmónica! ¡Qué manera de atacar los nervios!...~ 305 9 | llevarla por los muelles y mantenerla siempre junto al río... 306 6 | buen burgués del barrio del Marais. Interpreté esta visión 307 12 | linterna tan graciosa, tan maravillosamente elegante y ligera, parecía 308 13 | acuden; les dice que se marchen y huyen. Tal vez haya llegado 309 14 | vi avanzar hacia mí, a la máxima velocidad que pueden alcanzar 310 9 | La mayor dificultad, y la que más 311 5 | doliente que me hizo huir en medio de gran agitación, a mí 312 6 | calle de Babylone y caminé melancólicamente hacia los bulevares, adoptando 313 5 | música de verdín, aquellas melodías impregnadas de arsénico, 314 1 | tiene su literatura, su memoria, su educación, su elocuencia; 315 1 | delicado del que se pueda hacer mención en los castos y sobrios 316 1 | órgano sobre mi economía mental.~ 317 9 | el que vivo de alquiler. ¡Menuda indemnización me pediría 318 1 | Un hermoso día del mes de junio, entre las cuatro 319 4 | sentó ante una especie de mesita y, levantando una parte 320 5 | aire, dirigido hacia los metales, producía unas vibraciones 321 16 | echarse a un lado, se hizo mil pedazos, y me salpicó totalmente. 322 6 | cúpula me lanzaba auténticas miradas...~ 323 4 | sonidos que se encontraban a mitad de camino entre los acentos 324 1 | y jamás experimenté de modo tan curioso la influencia 325 9 | siempre junto al río... Si me molestaba en avisar, la gente la dejaría 326 3 | admirable y poética vida de los monjes del siglo XVI en su celda 327 14 | límites que permite mover montañas, la fuerza con cuya ayuda 328 13 | a un completo desarrollo moral, a un poder sobrenatural 329 14 | sin límites que permite mover montañas, la fuerza con 330 9 | podría llevarla por los muelles y mantenerla siempre junto 331 8 | arrugó como la falda de una mujer... Entonces di unos pasos 332 5 | exterior por la que una o dos mujeres, mi familia y yo, sentimos 333 11 | se aproximaba el fin del mundo: «¡Ya está! ¡están reclamando 334 5 | instantáneamente una fibra, y aquella música de verdín, aquellas melodías 335 | muy 336 9 | Dónde la iba a poner? Naturalmente, iba a producir considerables 337 13 | Cerca de Nemours he conocido a un agricultor 338 17 | Qué manera de atacar los nervios!...~FIN~ ~ 339 2 | hospitalidad podría considerarse normal, de no ser por su charla 340 | nosotros 341 5 | graves, tan agudas, que cada nota atacaba instantáneamente 342 4 | placeres del canalón, y las notas de un órgano vibrando en 343 | nuestro 344 16 | las piedras se armaban de nuevo, las bellas franjas doradas 345 14 | Europa para traerme a París numerosas cúpulas célebres, las de 346 3 | monje -digo - , remató su obra de gastrolatría con una 347 2 | Después de habernos obsequiado amablemente con vinos del 348 4 | trastornada como en aquella ocasión.~ 349 12 | elegante y ligera, parecía ofrecerme detalles en los que no había 350 1 | barón de Werther, me había ofrecido el almuerzo más delicado 351 6 | talones... Eché a correr, pero oía detrás de mí el paso pesado 352 11 | Al oír estas palabras, las personas 353 6 | esta visión como un efecto óptico y gocé del mismo placenteramente, 354 14 | cúpulas célebres, las de Oriente, las de Italia, y las más 355 8 | su maldito ropaje azul y oro se arrugó como la falda 356 16 | El conductor no me oyó, lanzó su caballo hasta 357 14 | Qué serían a mi lado los Paganini, los Rossini, los Cuvier, 358 9 | podía llevarla a algún país extranjero, exponerla en 359 11 | Al oír estas palabras, las personas que se encontraban 360 6 | en tramo, le daba un vago parecido con ojos, y la cúpula me 361 4 | mesita y, levantando una parte de la tapa, sacó de un instrumento 362 9 | por las calles por donde pasara; es verdad que podría llevarla 363 6 | de los Inválidos que se paseaba boca abajo, apoyando en 364 2 | de entusiasmo, corazón y pasión.~ 365 6 | pero oía detrás de mí el paso pesado de aquella dichosa 366 16 | totalmente. Luego, cuando pasó aquel condenado cabriolé, 367 8 | mujer... Entonces di unos pasos hacia atrás para plantarla 368 6 | pero tuve sensación de pavor cuando, viendo que se acercaba 369 16 | echarse a un lado, se hizo mil pedazos, y me salpicó totalmente. 370 9 | Menuda indemnización me pediría el propietario! La casa 371 11 | griterío, un clamor que hacía pensar en que se aproximaba el 372 16 | abajo, sobre la punta, con pequeñas sacudidas; las piedras se 373 3 | personas que han comido bien. Percatándose de ello, el barón, el excelente 374 12 | estropeadas y que habían perdido el dorado; pero yo no era 375 4 | por el confort inglés pero perfeccionados en París que habrían causado 376 8 | que, al día siguiente, los periódicos no dejarían de contar que 377 14 | voluntad sin límites que permite mover montañas, la fuerza 378 5 | jovial. Me sentí como si mi personalidad se hubiera desdoblado. Mi 379 6 | oía detrás de mí el paso pesado de aquella dichosa cúpula, 380 3 | el erudito alemán que, pese a su baronía, lleva la admirable 381 13 | de hacer que le sigan sin picarle. Es su rey: les silba y 382 6 | se acercaba a mí, quería pisarme los talones... Eché a correr, 383 6 | óptico y gocé del mismo placenteramente, sin querer explicarme el 384 4 | una gata o soñando con los placeres del canalón, y las notas 385 8 | unos pasos hacia atrás para plantarla allí mismo, pues empecé 386 16 | un enorme grito pues la pobre cúpula, que no había podido 387 14 | la fuerza con cuya ayuda podemos abolir las leyes del espacio 388 16 | pobre cúpula, que no había podido echarse a un lado, se hizo 389 5 | baladas alemanas, toda la poesía fantástica y doliente que 390 3 | baronía, lleva la admirable y poética vida de los monjes del siglo 391 9 | casa?... ¿Dónde la iba a poner? Naturalmente, iba a producir 392 7 | tonto! -pensé - . Voy a ponerme detrás de ella...~ 393 | porque 394 8 | punta hacia arriba. En esa posición, me hizo un gesto con la 395 12 | estuviera cubierta de piedras preciosas, su azul se destacaba claramente 396 11 | seguro de que todo París está preocupado!» Entonces escuché un griterío, 397 3 | almuerzo, nos encontramos todos presas de una dulce melancolía 398 14 | torres de catedrales... ¡Qué prestigio! ¡Qué serían a mi lado los 399 6 | venía hacia mí!... En un primer momento me quedé algo sorprendido 400 5 | dirigido hacia los metales, producía unas vibraciones armónicas 401 9 | poner? Naturalmente, iba a producir considerables desperfectos 402 12 | entre cúpulas, era de mi propiedad, la admiraba con embeleso. 403 9 | indemnización me pediría el propietario! La casa no está asegurada 404 1 | más delicado del que se pueda hacer mención en los castos 405 14 | la máxima velocidad que pueden alcanzar los caballos de 406 6 | bulevares, adoptando como punto de referencia la cúpula 407 6 | En un primer momento me quedé algo sorprendido y me detuve. 408 4 | en el que la conversación quedó interrumpida cuando nos 409 | querer 410 6 | viendo que se acercaba a mí, quería pisarme los talones... Eché 411 12 | por una fantasía bastante rara entre cúpulas, era de mi 412 10 | Santo Dios! ¡Qué raros están los Inválidos sin 413 12 | admiraba con embeleso. Bajo los rayos del sol resplandecía como 414 12 | Tenía razón, la cúpula de los Inválidos 415 16 | las bellas franjas doradas reaparecían, y yo me secaba la cara 416 11 | mundo: «¡Ya está! ¡están reclamando su cúpula!» me dije.~ 417 6 | adoptando como punto de referencia la cúpula de los Inválidos. 418 16 | charco de agua en el que se reflejaba la cúpula de los Inválidos.~ 419 16 | momento, mi ser exterior regresó y me encontré cerca de los 420 6 | burlarse de mí. Sus ojos reían; efectivamente, el sol al 421 11 | la iglesia y rompieron a reír. Decían: «Pero ¿qué ha sido 422 2 | su charla de artista, sus relatos fantásticos y, sobre todo, 423 3 | nuestro monje -digo - , remató su obra de gastrolatría 424 12 | detalles en los que no había reparado hasta entonces. Es verdad 425 12 | Bajo los rayos del sol resplandecía como si estuviera cubierta 426 8 | los Inválidos; aquello me resultaba indiferente porque tenía 427 8 | artículos insertados en La Revue, me había llevado la cúpula 428 13 | sigan sin picarle. Es su rey: les silba y acuden; les 429 12 | yo no era suficientemente rico como para devolverles su 430 2 | amablemente con vinos del Rin y de Hungría, había terminado 431 9 | mantenerla siempre junto al río... Si me molestaba en avisar, 432 11 | ojos hacia la iglesia y rompieron a reír. Decían: «Pero ¿qué 433 8 | la cabeza, y su maldito ropaje azul y oro se arrugó como 434 14 | mi lado los Paganini, los Rossini, los Cuvier, los Canova 435 9 | que más me inquietaba, era saber qué iba a hacer yo con aquella 436 4 | levantando una parte de la tapa, sacó de un instrumento alemán 437 16 | sobre la punta, con pequeñas sacudidas; las piedras se armaban 438 14 | que desembocó por la calle Saint-Dominique.~ 439 9 | exponerla en Londres junto a Saint-Paul... Pero si tenía intención 440 1 | las cuatro y las cinco, salí de la celda de la calle 441 3 | gastrolatría con una auténtica salida de monje.~ 442 16 | se hizo mil pedazos, y me salpicó totalmente. Luego, cuando 443 10 | Santo Dios! ¡Qué raros están los 444 16 | doradas reaparecían, y yo me secaba la cara instintivamente; 445 8 | encaprichado conmigo y me había seguido por su cuenta. Mi carácter 446 9 | Pero si tenía intención de seguirme, ¿cómo iba a volver yo a 447 11 | ha sido de ella?» «¡Estoy seguro de que todo París está preocupado!» 448 6 | explicarme el fenómeno; pero tuve sensación de pavor cuando, viendo 449 5 | soy alegre y jovial. Me sentí como si mi personalidad 450 5 | mujeres, mi familia y yo, sentimos algo de amistad. El aire 451 8 | allí mismo, pues empecé a sentirme inquieto. No había duda 452 4 | benedictinos, Werther se sentó ante una especie de mesita 453 14 | Qué prestigio! ¡Qué serían a mi lado los Paganini, 454 14 | alcanzar los caballos de los servicios públicos, un cabriolé que 455 | 456 11 | reír. Decían: «Pero ¿qué ha sido de ella?» «¡Estoy seguro 457 | siempre 458 13 | abejas y de hacer que le sigan sin picarle. Es su rey: 459 3 | poética vida de los monjes del siglo XVI en su celda abacial; 460 8 | había duda de que, al día siguiente, los periódicos no dejarían 461 13 | picarle. Es su rey: les silba y acuden; les dice que se 462 4 | cuando nos encontrábamos en sillones inventados por el confort 463 13 | agricultor que tiene la singular habilidad de fascinar a 464 5 | bailaban y París me parecía singularmente alegre.~ 465 | sino 466 2 | amigos haciendo que nos sirvieran vino de Champaña. Hasta 467 13 | desarrollo moral, a un poder sobrenatural y haya adquirido el poder 468 1 | mención en los castos y sobrios anales de mi estómago; pues 469 16 | centro de la cúpula; yo solté un enorme grito pues la 470 4 | cortejando a una gata o soñando con los placeres del canalón, 471 4 | instrumento alemán unos sonidos que se encontraban a mitad 472 6 | primer momento me quedé algo sorprendido y me detuve. Sí, era sin 473 6 | boca abajo, apoyando en el suelo su punta, y tomaba el sol 474 12 | el dorado; pero yo no era suficientemente rico como para devolverles 475 3 | de una dulce melancolía y sumergidos en una absorción bastante 476 | Tal 477 6 | a mí, quería pisarme los talones... Eché a correr, pero oía 478 4 | levantando una parte de la tapa, sacó de un instrumento 479 15 | Tenga cuidado con la cúpula! - 480 2 | Rin y de Hungría, había terminado la comida de amigos haciendo 481 [Título]| TEXTO~ 482 14 | leyes del espacio y del tiempo, cuando vi avanzar hacia 483 | toda 484 6 | en el suelo su punta, y tomaba el sol como cualquier buen 485 6 | Tomé la calle de Babylone y caminé 486 7 | Soy bastante tonto! -pensé - . Voy a ponerme 487 14 | Italia, y las más bellas torres de catedrales... ¡Qué prestigio! ¡ 488 16 | mil pedazos, y me salpicó totalmente. Luego, cuando pasó aquel 489 16 | condenado cabriolé, vi a la tozuda cúpula volverse a colocar 490 14 | y viajar por Europa para traerme a París numerosas cúpulas 491 5 | adoquines se hundían, los transeúntes bailaban y París me parecía 492 4 | vio jamás tan cruelmente trastornada como en aquella ocasión.~ 493 6 | explicarme el fenómeno; pero tuve sensación de pavor cuando, 494 | unas 495 12 | cúpula de los Inválidos es uno de los monumentos más bellos 496 6 | tramo en tramo, le daba un vago parecido con ojos, y la 497 14 | avanzar hacia mí, a la máxima velocidad que pueden alcanzar los 498 6 | calle, ¡vi que la cúpula venía hacia mí!... En un primer 499 6 | el sol al pasar por las ventanas abiertas de tramo en tramo, 500 5 | fibra, y aquella música de verdín, aquellas melodías impregnadas


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