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Honoré de Balzac La obra maestra desconocida Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 I | GILLETTE~ ~A finales del año 1612, en una fría mañana de diciembre, 2 I | que María de Médicis había abandonado por Rubens. El joven experimentaba 3 II | guarnecido con cuero negro; sin abandonar su actitud melancólica, 4 II | lados, sus fuerzas parecían abandonarla y las lágrimas protestaban 5 II | Pretendes que, de repente, abandone una felicidad de diez años 6 I | del arte. Una claraboya abierta en la bóveda iluminaba el 7 I | Imagine una frente despejada, abombada, prominente, suspendida 8 II | felicidad? ¡Eso sería una abominable prostitución! Hace ya diez 9 I | solo trazo, y fuera mejor abordar una figura por su parte 10 I | gran hombre, cuyas miserias abrazan y cuyos caprichos se esfuerzan 11 I | cortejarla con insistencia y abrazarla estrechamente para obligarla 12 I | para completar esta obra. Abre bien los ojos y préstame 13 II | diez años como se tira un abrigo? ¿Que, de golpe, deje de 14 I | es, tal vez, una duda.~ ~Abrumado por la miseria y sorprendido 15 I | atención del joven pronto fue absorbida exclusivamente por un cuadro 16 I | ardor deslumbrante, la feliz abundancia de los pintores italianos. 17 I | que, demasiado a menudo, abusa, arrastrando consigo a la 18 I | el brillante satinado que acabo de poner sobre el pecho 19 I | accesible que ella sea, acabó por franquear el umbral 20 II | he podido, a fuerza de acariciar el contorno de mi figura, 21 I | ligeramente mohíno - , no accederé nunca más porque en tales 22 I | primera amante, por más accesible que ella sea, acabó por 23 I | sombra no es más que un accidente; recuerda esto, muchacho. 24 I | Pero si éstos son los accidentes de la vida, y no la vida 25 II | compararla con mi Catherine. Sí, acepto el reto.~ ~Aún había pasión 26 I | amor por el arte, se han acercado a un hombre genial o a alguna 27 I | inquieta curiosidad. Se acercó a éste como para preguntarle 28 II | misma de la naturaleza. Acérquense; verán mejor el trabajo. 29 I | uno sólo, pero siempre tan acertados que diríase una nueva pintura, 30 I | puerta, y dijo a un hombre achacoso, de unos cuarenta años, 31 I | entrada de Carlos Quinto, acompañó a su maestro con una vestimenta 32 I | la prisión en la que sus acreedores lo retuvieron largo tiempo. 33 I | personaje un demonio que actuaba a través de sus manos, asiéndolas 34 I | tercera; ¡no es así como actúan los luchadores victoriosos! 35 I | manifestaba y por las maravillas acumuladas en aquella sala.~ ~Poussin, 36 I | una vestimenta de papel adamascado, pintado. El brillo peculiar 37 II | ficción de mujer y gozar, por adelantado, del triunfo que la belleza 38 II | manera, a esta muchacha, adivinando sus más secretas formas. 39 I | demasiado pronto. El vulgo admira pero el verdadero entendido 40 I | sus secretos!~ ~Ella lo admiraba feliz, seducida. Reinaba, 41 II | porque te desprecio. Te admiro y me causas horror. Te amo 42 II | insignificantes ante el arte, los admiró por lo ingenuos y hermosos 43 II | Ah! ¿quién no querría adorarla de rodillas? Sus carnes 44 I | hermosa como una primavera, adornada con todas las riquezas femeninas 45 II | pálidas mejillas habían adquirido un matiz de un rojo encendido, 46 I | desbordaba en el amor antes de adueñarse del arte.~ ~-Escucha, Gillette, 47 II | bandido!, ¡villano!, ¡afeminado! Entonces, ¿por qué has 48 I | recogida en su pasión, aferrada a su felicidad, a su sufrimiento, 49 I | burgueses e incluso a algunos aficionados, a través de mil caminos 50 I | singular que le parezca esta afirmación, algún día comprenderá sus 51 I | casa. Ante la respuesta afirmativa que le dio una vieja ocupada 52 II | semblante estaba profundamente afligido, y, si bien los viejos pintores 53 II | la izquierda, de frente, agachándose y levantándose alternativamente.~ ~- 54 II | a Poussin.~ ~El anciano agarró con fuerza el brazo del 55 I | y su puntiaguda barba se agitó, de pronto, por impacientes 56 II | y simplemente, se había agotado perfeccionando su misterioso 57 II | atmósfera como los peces en el agua? ¿Aprecian cómo los contornos 58 I | del barquero, tienen una agudeza de intención ignorada por 59 I | esta pobre santa que se ahogaba, prisionera en aquella espesa 60 I | otro modo, un escultor se ahorraría todas sus fatigas sólo con 61 I | a mi casa. ¡Tengo jamón ahumado y buen vino! ¡Vamos! ¡A 62 II | críticas de los imbéciles? ¡Aj! El amor es un misterio, 63 I | semblante estaba singularmente ajado por las fatigas de la edad 64 I | fantasías, esa muchacha de alas blancas descubre allí epopeyas, 65 I | de cabelleras rubias y su alboroto de colores. Ustedes, al 66 II | ante ese grito, su amante, alborozada, levantó la mirada hacia 67 I | blancos, la luz del día no alcanzaba las negras profundidades 68 I | a una casa, creen haber alcanzado la meta y, orgullosos de 69 I | severa y difícil y no se deja alcanzar así como así; es preciso 70 I | Gillette, ven.~ ~La obediente y alegre joven saltó sobre las rodillas 71 I(1)| Reitre: soldado alemán al servicio del Rey de Francia.~ 72 I | precisa de los viejos maestros alemanes, y el ardor deslumbrante, 73 I | almidonada y sostenida con alfileres. ¿Ves cómo el brillante 74 I | una amante, una de esas almas nobles y generosas destinadas 75 I | tenía el aspecto de una tela almidonada y sostenida con alfileres. ¿ 76 I | modesta posada donde se alojaba. Subiendo con inquieta celeridad 77 II | su nuevo blanco? ¿Se ha alterado su aceite o se le resisten 78 I | Esto no está todavía a la altura de mi Belle Noiseuse; no 79 II | en nosotros por el largo alumbramiento de una gran obra? ¿Existía 80 I | complaciente de quienes aman las artes; pero percibió 81 I | así a otro, dejarías de amarme. Y yo misma me encontraría 82 I | equivocado. Mi vocación es amarte. No soy pintor, soy enamorado. ¡ 83 II | sus brazos.~ ~-¡Ah!, me amas, pues -respondió ella, deshaciéndose 84 II | Sería una infame si te amase todavía, porque te desprecio. 85 I | entrelazan en retículas bajo la ambarina transparencia de las sienes 86 I | verdad era una magnífica ambición! Pero ¿qué ocurrió? No has 87 I | aire entre ese brazo y el ámbito del cuadro; faltan el espacio 88 II | casa:~ ~-Adiós, mis jóvenes amigos.~ ~Este adiós heló a los 89 I | y la otra como regalo de amistad.~ ~-¡Ah!, si yo no estuviera 90 II | que colores confusamente amontonados y contenidos por una multitud 91 I | expresaban el prurito de una amorosa fantasía.~ ~Mientras cargaba 92 I | torsos de diosas antiguas, amorosamente pulidos por los besos de 93 I | la escalera confería, por añadidura, una coloración fantasmagórica. 94 I | pecho, todo es falso. No analicemos nada; sólo serviría para 95 I | grandes maestros del color, he analizado y levantado, capa por capa, 96 I | besos de los siglos, cubrían anaqueles y consolas. Innumerables 97 I | sitio según las leyes de la anatomía! ¡Colorean ese dibujo con 98 I | resaltado hasta el menor detalle anatómico, porque el cuerpo humano 99 I | allí como modelos. Vaciados anatómicos de escayola, fragmentos 100 I | realizar alguna pintura alta, ancha y profunda, en la que las 101 I | la fortuna y los honores. Anda, tira mis pinceles, quema 102 I | seguridad de su modo de andar, el joven barruntó en este 103 II | la modelo de Rafael, la Angélica de Ariosto, la Beatriz de 104 II | osó decir nada, pero la angustia que se dibujaba en el pálido 105 I | que ese bello cuerpo esté animado por el tibio aliento de 106 I | Puedo ser un gran hombre! ¡Animo, Gillette, seremos ricos, 107 I | GILLETTE~ ~A finales del año 1612, en una fría mañana 108 I | de la carne, preparado de antemano en su paleta, cuidando de 109 I | fragmentos y torsos de diosas antiguas, amorosamente pulidos por 110 I | esculpida y encerada de un antiguo aparador cargado de curiosas 111 I | interrumpiéndose - , esa Venus de los antiguos, imposible de hallar, siempre 112 II | obras, buscaron el retrato anunciado, sin conseguir descubrirlo.~ ~- 113 I | fuego de Prometeo se ha apagado más de una vez en tus manos 114 I | y encerada de un antiguo aparador cargado de curiosas vajillas, 115 II | progresiva destrucción. Aquel pie aparecía allí como el torso de alguna 116 I | un retrato cuyo modelo ha aparecido en una visión sublime, teñido 117 II | asombrado por la violencia apasionada con que estas palabras fueron 118 I | cerca de una mesa cargada de apetitosos manjares y, por una extraordinaria 119 I | sobre una pequeña nariz aplastada, de remate respingado como 120 I | grandes artistas cuando, en el apogeo de su juventud y de su amor 121 I | se sentó en un taburete, apoyó la cabeza en sus manos y 122 II | como los peces en el agua? ¿Aprecian cómo los contornos se destacan 123 I | de Nicolás Poussin pudo aprehender de forma clara y perceptible 124 I | es un Proteo mucho menos aprehensible y más rico en repliegues 125 | Aquellos 126 I | marcos de los enrejados, los arabescos - maravillaron a Poussin. 127 I | como se consigue forzar el arcano de la naturaleza. La mano 128 I | iniciados en los más profundos arcanos del arte pueden descubrir 129 I | cejas sobre sus salientes arcos. Coloque esta cabeza sobre 130 I | de tono que requería una ardiente Egipcíaca.~ ~-Ves, muchacho, 131 II | de Rafael, la Angélica de Ariosto, la Beatriz de Dante? ¡No! 132 I | Quédate en la puerta, armado con tu daga; si grito, entra 133 I | tonalidades; más que cogerlo, le arrancó de las manos un puñado de 134 I | demasiado a menudo, abusa, arrastrando consigo a la fría razón, 135 I | pinceles. El viejecillo se arremangó con un movimiento de convulsiva 136 I | encontró sola.~ ~Ella se arrepentía ya de su decisión. Pero 137 I | espanto más cruel que su arrepentimiento, y se esforzó en rechazar 138 I | el joven, saliendo de un arrobamiento profundo - . Estas dos figuras, 139 I | las artes eran olvidadas y arrojadas a sus pies como un grano 140 I | grandes pliegues quebrados, arrojados allí como modelos. Vaciados 141 I | Sócrates; una boca burlona y arrugada, un mentón corto, orgullosamente 142 II | idea de dibujo y de medios artificiales y darle la apariencia y 143 I | de usted para intentar el asalto al misterio.~ ~-¿Hay, pues, 144 I | voluntad. Pero, para otro, ¡qué asco!~ ~-Perdóname, querida Gillette - 145 I | actuaba a través de sus manos, asiéndolas mágicamente, contra su voluntad. 146 II | llenos de lágrimas, la asió, toda temblorosa, y la llevó 147 I | perfeccionarla. Ayer, al atardecer -dijo - , creí haberla acabado. 148 II | joven georgiana inocente y atemorizada, raptada y ofrecida por 149 II | del momento oportuno para atentar contra un tirano.~ ~-Pasen, 150 I | coquetería. El hábito del triunfo atenúa la duda y el pudor es, tal 151 II | el contorno de mi figura, atenuado con medios tonos, suprimir 152 I | comparada con el Adán de Mabuse, atestiguaba el hacer imperial de uno 153 I | hallaban suficientemente atestiguados por el respeto que Porbus 154 I | correcta, y la degradación atmosférica está observada con exactitud; 155 I | todo, ese no sé qué que atrae a los artistas. Imagine 156 II | empastados, he conseguido atrapar la verdadera luz y combinarla 157 I | familiarizado desde mucho tiempo atrás con tales elogios.~ ~-¡Maestro 158 I | exclamó él - , jamás me atrevería a decirle...~ ~-¿Un secreto? - 159 II | rostro del anciano era tan atroz, que señaló la tela diciéndole:~ ~-¡ 160 I | infortunio; pasión llena de audacia y de timidez, de creencias 161 I | paso para llegar bajo la aureola que proyectaba el alto ventanal 162 I | requisitos de la vida. No eres auténtico sino en las partes centrales, 163 I | Noiseuse; no obstante, el autor podría firmar semejante 164 I | Diríase un cuadro de Rembrandt avanzando silenciosamente y sin marco 165 I | aún debo perfeccionarla. Ayer, al atardecer -dijo - , 166 I | IV, sin la extraordinaria ayuda que le deparó el azar. Un 167 I | extraordinaria ayuda que le deparó el azar. Un anciano comenzó a subir 168 I | toques y una pequeña veladura azulada, es posible hacer circular 169 II | rubor coloreaba su rostro, bajaba los ojos, sus manos colgaban 170 I | rescate de dos reyes!~ ~Bajaron los tres del estudio y caminaron, 171 II | No ves nada, patán!, ¡bandido!, ¡villano!, ¡afeminado! 172 II | raptada y ofrecida por unos bandidos a un traficante de esclavos 173 I | aceite y de trementina, banquetas volcadas, dejaban sólo un 174 I | disponiéndose a pagar el pasaje del barco. Esta obra maestra, destinada 175 I | dio una vieja ocupada en barrer el vestíbulo, el joven subió 176 I | excelente vino del Rin?~ ~-Dos barricas -respondió el anciano - . 177 I | modo de andar, el joven barruntó en este personaje al protector 178 I | Para ser un gran poeta no basta conocer a fondo la sintaxis 179 I | indecisión. Si no te sentías lo bastante fuerte como para fundir 180 II | Miren, aquí está el bastidor y esto es el caballete; 181 II | Angélica de Ariosto, la Beatriz de Dante? ¡No! Sólo vemos 182 I | día, habiendo vendido y bebido el damasco de flores con 183 I | que las pinturas de ese bellaco de Rubens con sus montañas 184 I | apenas encontramos algunas bellezas dispersas? ¡Oh, por ver 185 I | flamencas, espolvoreadas de bermellón, sus ondulaciones de cabelleras 186 II | Miguel Ángel, de Tiziano, besaré la huella de sus pasos en 187 I | amorosamente pulidos por los besos de los siglos, cubrían anaqueles 188 I | fantasías, esa muchacha de alas blancas descubre allí epopeyas, 189 I | por tres o cuatro trazos blancos, la luz del día no alcanzaba 190 I | cerca, este trabajo parece blando y falto de precisión, pero 191 I | Rabelais o la de Sócrates; una boca burlona y arrugada, un mentón 192 I | marcado con rigidez los bordes exteriores de mi figura, 193 II | Estarías tentado de coger la borla de los cordones que retienen 194 I | techo. Cajas de pigmentos, botellas de aceite y de trementina, 195 I | claraboya abierta en la bóveda iluminaba el obrador del 196 I | barquero.~ ~-¿Este pequeño bribón viene con usted? -preguntó 197 I | cielo. El sol no siempre brillaba, pero ella siempre estaba 198 I | alfileres. ¿Ves cómo el brillante satinado que acabo de poner 199 I | vajillas, o moteaban de puntos brillantes la trama granada de algunos 200 I | algunos viejos cortinajes de brocado de oro con grandes pliegues 201 II | ultramar que fue a buscar a Brujas, ¿era malo? ¿No puede desleir 202 I | la pared, rayando con un brusco surco de luz la moldura 203 I | movimientos tan impacientes, tan bruscos, que al joven Poussin le 204 I | movimiento de convulsiva brusquedad, pasó su pulgar a través 205 I | años, que vino a abrir:~ ~-Buenos días, maestro.~ ~Porbus 206 II | aquel bello tesoro de su buhardilla, se maldijo a sí mismo. 207 I | consigo a la fría razón, a los burgueses e incluso a algunos aficionados, 208 II | El viejo lansquenete se burla de nosotros -dijo Poussin 209 II | también usted se está burlando de mí? ¡Conteste! Soy su 210 I | imposible de hallar, siempre buscada y de la que apenas encontramos 211 II | Están ante una mujer y buscan un cuadro. Hay tanta profundidad 212 II | desdén por tales obras, buscaron el retrato anunciado, sin 213 I | toda mi fortuna; iría a buscarte hasta tus limbos, celestial 214 I | línea; pero, a fuerza de búsquedas, ha llegado a dudar del 215 I | bermellón, sus ondulaciones de cabelleras rubias y su alboroto de 216 I | negro del anciano una pesada cadena de oro, y tendrá una imagen 217 I | demasiado esa tela; pues caería en la desesperación.~ ~Era 218 I | alto ventanal cuyos rayos caían de lleno sobre el pálido 219 I | este defecto, en el que han caído muchos de los más ilustres 220 I | paredes hasta el techo. Cajas de pigmentos, botellas de 221 II | un joyero que cierra sus cajones creyéndose en compañía de 222 I | marrón rojizo y de ocre calcinado, calienta la frialdad gris 223 I | de medias tintas rubias y cálidas que impide que se pueda 224 I | rojizo y de ocre calcinado, calienta la frialdad gris de esta 225 II | entereza necesaria para callar su sufrimiento, le faltaban 226 I | caminado harto tiempo por esta calle, con la indecisión de un 227 I | la sangre que engendra la calma o la pasión y que causa 228 I | incapaz de volverse o de cambiar de posición. No siento aire 229 I | sensación de que si su figura cambiara de posición, los lugares 230 I | las pasiones de Mabuse; a cambio, Mabuse le legó el secreto 231 II | un hombre rico que cuando camina, no hace sino caminar! De 232 II | cuando camina, no hace sino caminar! De modo que no he producido 233 I | Bajaron los tres del estudio y caminaron, departiendo sobre las artes, 234 I | aficionados, a través de mil caminos pedregosos a un lugar donde, 235 I | dios de la pintura -dijo cándidamente Poussin.~ ~El anciano sonrió 236 II | estaba allí en la actitud candorosa y sencilla de una joven 237 I | excelente pintura, pero se cansan demasiado pronto. El vulgo 238 I | emoción suscitada por un canto que recuerda la patria en 239 II | desnudo que salía de ese caos de colores, de tonalidades, 240 II | tengo, pues, ni talento, ni capacidad; no soy más que un hombre 241 I | eres digno de la lección y capaz de comprender, te voy a 242 II | mismas de una joven. ¿No he captado bien el color, la viveza 243 I | final de la escalera de caracol, permaneció un momento en 244 I | naturaleza de un artista o el carácter complaciente de quienes 245 II | cuya incomparable belleza carece de imperfección alguna. 246 I | ante un maestro siempre carecerá de una cuerda en el corazón, 247 I | amorosa fantasía.~ ~Mientras cargaba el pincel de color, murmuraba 248 I | encerada de un antiguo aparador cargado de curiosas vajillas, o 249 I | presenciar la entrada de Carlos Quinto, acompañó a su maestro 250 I | sobre el pecho expresa la carnosa suavidad de una piel de 251 I(2)| Currus venustus: carruaje elegante; pulcher homo: 252 I | entonces en la miserable casaca del normando, sacó de su 253 I | y ligera cubierta de las casas del viejo París. Cerca de 254 I | los más ilustres y, en mi caso, la blancura se manifiesta 255 II | Rasgar el velo bajo el que castamente he cubierto mi felicidad? ¡ 256 I | descubre allí epopeyas, castillos y obras de arte. ¡Naturaleza 257 I | rapidez que un organista de catedral al recorrer toda la extensión 258 II | desprecio. Te admiro y me causas horror. Te amo y creo que 259 I | Gillette -dijo el pintor cayendo de rodillas - . Prefiero 260 I | lado en el descansillo para cederle el paso y lo examinó con 261 I | veían algunos vestigios de cejas sobre sus salientes arcos. 262 I | ya había llegado a ser célebre, y que visitaban algunos 263 II | permanente pena, ¿no será tu celebridad el precio de mi obediencia 264 I | buscarte hasta tus limbos, celestial belleza! Como Orfeo, descendería 265 II | Entonces recayó en los feroces celos del verdadero amor.~ ~-¡ 266 I | pintura en tu presencia. No te censuro por haber admirado la santa 267 II | dos pintores una mirada centelleante.~ ~-¡Por la sangre, por 268 II | sobrenatural, con los ojos centelleantes y jadeando como un joven 269 I | auténtico sino en las partes centrales, tus contornos son falsos, 270 II | que guardo arriba, bajo cerrojos, es una excepción en nuestro 271 II | mujer con la que lloro, río, charlo y pienso. ¿Pretendes que, 272 II | sube a perderse en los cielos -dijo Poussin.~ ~-¡Cuántos 273 I | pincelada. Porbus ha dado cien; yo, sólo una. Nadie sabe 274 I | a Poussin. El pintor en ciernes se encontró de golpe en 275 II | tranquilidad de un joyero que cierra sus cajones creyéndose en 276 | cierta 277 I | verás forzado a recurrir al cincel del hombre que, sin copiártela 278 I | del normando, sacó de su cinto una bolsa de piel, hurgó 279 I | pudo aprehender de forma clara y perceptible viendo a este 280 I | materiales del arte. Una claraboya abierta en la bóveda iluminaba 281 I | las engañosas magias del claroscuro. En este lugar, como un 282 I | en la que la sangre se coagulaba en vez de fluir? Joven, 283 I | de tonalidades; más que cogerlo, le arrancó de las manos 284 I | Durero en el que lo habías colado. En otra parte, la línea 285 I | magnéticas en plenos arrebatos de cólera o de entusiasmo. Además, 286 II | bajaba los ojos, sus manos colgaban a ambos lados, sus fuerzas 287 II | vieron, aquí y allá, cuadros colgados de las paredes. Se detuvieron, 288 I | vestiduras de carne, con hermosas colgaduras de cabellos, pero ¿dónde 289 II | Examinaron, entonces, la pintura, colocándose a la derecha, a la izquierda, 290 I | moldear la mano de tu amante y colocarla ante ti; te encontrarás 291 I | sobre sus salientes arcos. Coloque esta cabeza sobre un cuerpo 292 I | confería, por añadidura, una coloración fantasmagórica. Diríase 293 II | cualquiera. Un púdico rubor coloreaba su rostro, bajaba los ojos, 294 I | las leyes de la anatomía! ¡Colorean ese dibujo con el tono de 295 I | fábula. Sólo tras largos combates se la puede obligar a mostrarse 296 II | atrapar la verdadera luz y combinarla con la blancura fulgente 297 I | en voz baja.~ ~Ante este comentario, Nicolás Poussin se sintió 298 I | deparó el azar. Un anciano comenzó a subir la escalera. Por 299 I | la miró - . Ahora vamos a comer -dijo - . Vengan ambos a 300 I | a fondo la sintaxis y no cometer errores de lenguaje! Mira 301 I | están lejos, mis esforzados compañeros; necesitan utilizar muchos 302 I | francamente y que, bella incluso comparada con el Adán de Mabuse, atestiguaba 303 II | salga a la luz! ¡La está comparando! - , en seguida calló al 304 II | buscar allí una modelo y comparar mi cuadro con diferentes 305 II | viejo pintor - , y podrá compararla con mi Catherine. Sí, acepto 306 I | expresión de alegría en cuanto comparó la inmensidad de sus esperanzas 307 I | el anciano - . Una como compensación por el placer que he tenido 308 II | estoy en tus manos y quiero complacerte en todo. Eres mi conciencia 309 I | un artista o el carácter complaciente de quienes aman las artes; 310 I | que se necesitaría para completar esta obra. Abre bien los 311 I | nosotros. La naturaleza comporta una sucesión de redondeces 312 II | mostrándoles espléndidas composiciones suspendidas de las paredes 313 I | esta afirmación, algún día comprenderá sus razones. La línea es 314 II | atentamente mi trabajo, comprenderás mejor lo que te decía sobre 315 I | enseñándoselas, le dijo:~ ~-Compro tu dibujo.~ ~-Cógelas -dijo 316 II | anciano en su éxtasis y comprobaron si la luz, al caer vertical 317 I | que la naturaleza, está compuesto por una infinidad de elementos: 318 I | nosotros: un medio para comunicar ideas, sensaciones; una 319 I | obrador del maestro Porbus. Concentrada en una tela sujeta al caballete, 320 II | complacerte en todo. Eres mi conciencia y mi gloria. Vuelve a casa, 321 I | creencias vagas y de desalientos concretos. Quien, ligero de bolsa, 322 I | iluminación de la escalera confería, por añadidura, una coloración 323 I | una resistencia interior, conferían a esta idea una apariencia 324 I | la que tantos poderes son confiados y de los que, demasiado 325 II | Aquí no veo más que colores confusamente amontonados y contenidos 326 I | que, en aquel tiempo de confusión y de revoluciones, ya había 327 I | los pintones italianos; no conozco ni uno que hubiera ideado 328 II | el retrato anunciado, sin conseguir descubrirlo.~ ~-Pues bien, ¡ 329 I | dijo Porbus - , ¿podría conseguirme un poco de su excelente 330 I | tozudos a los que se debe la conservación del fuego sagrado durante 331 II | mi querido maestro, si él consiente en prestársela, al menos 332 | consigo 333 I | la ven! No es así como se consigue forzar el arcano de la naturaleza. 334 I | felicidad, a su sufrimiento, consolando al genio que se desbordaba 335 II | gesto del joven pintor, consolaron a Gillette, quien casi le 336 I | siglos, cubrían anaqueles y consolas. Innumerables esbozos, estudios 337 I | pero a dos pasos todo se consolida, se detiene, se separa; 338 II | parecían, de tal guisa, dos conspiradores en espera del momento oportuno 339 II | en un estado de absoluta consternación.~ ~-¡Cómo! -exclamó al fin, 340 I | sino que perseveran hasta constreñir a la naturaleza a mostrarse 341 I | soy un infame.~ ~-¿Y si lo consultamos con el padre Hardouin? - 342 I | elevados, y el pobre hidalgo contemplaba su paleta casi desnuda. 343 I | la línea ha resistido y contenido los magníficos desbordamientos 344 II | confusamente amontonados y contenidos por una multitud de extrañas 345 I | aspecto; ustedes, ustedes se contentan con la primera apariencia 346 I | Sin embargo aún no estoy contento; tengo dudas. Quizá fuera 347 II | se está burlando de mí? ¡Conteste! Soy su amigo, dígame, ¿ 348 | contigo 349 I | cuerpo, sino que expresa y continúa un pensamiento que es necesario 350 I | iluminado, para pasar, a continuación, a las partes más oscuras. ¿ 351 I | fuera muy fea.~ ~-Veamos -continué Poussin con seriedad - , ¿ 352 I | por la edad, pero que, por contraste con el blanco nacarado en 353 I | te amo -dijo él con aire contrito; pero soy un infame.~ ~-¿ 354 I | cuchillo.~ ~-Helo aquí en conversación con su espíritu -dijo Porbus 355 II | pasos en el polvo, pero ¿convertirlo en mi rival? ¡Qué vergüenza! ¡ 356 II | alguna esperanza de poder convivir con esa extraña pasión?~ ~ 357 I | sobrenatural de los ojos y las convusiones que parecían el efecto de 358 I | mirando.~ ~-¿Preferirías verme copiando a otra mujer?~ ~-Tal vez - 359 I | La misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla! ¡ 360 I | cincel del hombre que, sin copiártela exactamente, representará 361 I | papel.~ ~El desconocido copió con destreza la figura de 362 I | expresarla! ¡Tú no eres un vil copista, sino un poeta! -exclamó 363 I | el suyo en el juego de la coquetería. El hábito del triunfo atenúa 364 I | plateada en el vientre de una coraza de reitre1 suspendida de 365 II | vivir en el fondo de los corazones y todo está perdido cuando 366 II | de coger la borla de los cordones que retienen las cortinas, 367 I | amigo mío, la sangre no corre bajo esa piel de marfil, 368 I | embargo, la perspectiva es correcta, y la degradación atmosférica 369 II | tesoros, le daré cuadros de Correggio, de Miguel Ángel, de Tiziano, 370 I | la vida no llena con su corriente purpúrea las venas que se 371 II | mirada hacia él, lo vio y corrió a sus brazos.~ ~-¡Ah!, me 372 II | haces un cuadro para la corte, no pones toda tu alma en 373 I | esperar su momento, espiarla, cortejarla con insistencia y abrazarla 374 I | en cada escalón, cual un cortesano inexperto, inquieto por 375 II | en él; ¡no vendes a los cortesanos más que maniquís coloreados! 376 II | cordones que retienen las cortinas, y te parecería ver el seno 377 I | burlona y arrugada, un mentón corto, orgullosamente levantado, 378 I | joven, pero ¿qué son diez cortos años cuando se trata de 379 I | rostro de Porbus y sobre el cráneo marfileño del singular personaje. 380 II | lienzo ni luz lograrán crear una rival de Catherine Lescault, 381 I | horrible pensamiento que crecía en su corazón. Creía amar 382 I | una multitud de ignorantes cree dibujar correctamente porque 383 I | audacia y de timidez, de creencias vagas y de desalientos concretos. 384 II | Frenhofer - . Quien lo viese creería llegar a percibir una mujer 385 I | al atardecer -dijo - , creí haberla acabado. Sus ojos 386 I | que crecía en su corazón. Creía amar ya menos al pintor, 387 II | joyero que cierra sus cajones creyéndose en compañía de diestros 388 II | cuerpo, por la cabeza de Cristo, son unos envidiosos que 389 II | miradas y a las estúpidas críticas de los imbéciles? ¡Aj! El 390 I | ha preparado; son de una crudeza y de una falsedad indignantes; ¿ 391 I | presa de un espanto más cruel que su arrepentimiento, 392 | cual 393 | cualquier 394 | cualquiera 395 | cuánto 396 | Cuántos 397 I | hombre achacoso, de unos cuarenta años, que vino a abrir:~ ~- 398 I | entramado, sencilla y ligera cubierta de las casas del viejo París. 399 I | recursos. Las paredes estaban cubiertas por simples papeles llenos 400 II | escuchaba a Gillette, Frenhofer cubría a su Catherine con una sarga 401 I | utilizar muchos lápices, cubrir muchas telas antes de llegar. ¡ 402 I | jugando mecánicamente con su cuchillo.~ ~-Helo aquí en conversación 403 I | siempre carecerá de una cuerda en el corazón, de un toque 404 II | profundo. ¿Frenhofer estaba cuerdo o loco? ¿Estaba dominado 405 II | esculpido y guarnecido con cuero negro; sin abandonar su 406 I | instintivamente sin conocer esta cuestión del arte. ¡Dibujan una mujer, 407 I | correctamente porque traza una línea cuidadosamente perfilada, yo no he marcado 408 I | de antemano en su paleta, cuidando de que un lado quede más 409 I | antiguo aparador cargado de curiosas vajillas, o moteaban de 410 I | el viejo reitre ha sabido custodiar la entrada. Sus tesoros 411 I | La distribución de la luz da, por sí misma, la apariencia 412 I | habiendo vendido y bebido el damasco de flores con el que debía 413 II | De lejos, desaparece. ¿Se dan cuenta? Aquí creo que es 414 II | de Ariosto, la Beatriz de Dante? ¡No! Sólo vemos sus Formas. 415 II | Pero, tarde o temprano, ¡se dará cuenta de que no hay nada 416 II | de medios artificiales y darle la apariencia y la redondez 417 I | Rue de la Harpe, y, sin darse cuenta, pasó de largo la 418 I | la casa del pintor al que debemos el admirable retrato de 419 I | directamente de las manos de Dios debería tener algo divino, que aquí 420 I | en que flotaba la pupila, debían de lanzar, a veces, miradas 421 I | las dos maneras rivales, debías haber optado con franqueza 422 I | profunda sensación que ha debido de hacer vibrar el corazón 423 I | emocionado - . No, no, aún debo perfeccionarla. Ayer, al 424 II | esclarecido mis dudas. He decidido viajar a Turquía, a Grecia 425 I | jamás me atrevería a decirle...~ ~-¿Un secreto? -prosiguió 426 II | de pintor, desnudó, por decirlo de alguna manera, a esta 427 I | Ella se arrepentía ya de su decisión. Pero pronto fue presa de 428 I | luminosos. ¡He evitado este defecto, en el que han caído muchos 429 I | de fascinación no puede definirse, al igual que no puede traducirse 430 I | perspectiva es correcta, y la degradación atmosférica está observada 431 I | severa y difícil y no se deja alcanzar así como así; es 432 I | trementina, banquetas volcadas, dejaban sólo un estrecho paso para 433 I | pintones invictos que no se dejan engañar por todos estos 434 II | tenga allí arriba -continuó, dejando escapar una sonrisa de satisfacción - 435 I | me mostrara así a otro, dejarías de amarme. Y yo misma me 436 II | Nada.~ ~Los dos pintores dejaron al anciano en su éxtasis 437 I | tus ojos no me dicen nada. Dejas de pensar en mí aunque me 438 II | abrigo? ¿Que, de golpe, deje de ser padre, amante y Dios? 439 II | ocultar su felicidad.~ ~-¡Oh!, déjemela por un momento -dijo el 440 II | llenos de admiración.~ ~¡Oh!, dejen eso -dijo Frenhofer - , 441 I | resto, a partir de lo que te dejo entrever.~ ~Mientras hablaba, 442 II | viveza de la línea que parece delimitar el cuerpo? ¿No es el mismo 443 | demás 444 I | extraordinaria ayuda que le deparó el azar. Un anciano comenzó 445 I | del estudio y caminaron, departiendo sobre las artes, hasta llegar 446 II | era víctima de una de esas depresiones profundas y espontáneas 447 II | pintura, colocándose a la derecha, a la izquierda, de frente, 448 I | una casa situada en la Rue des Grands-Augustins, en París. 449 I | de creencias vagas y de desalientos concretos. Quien, ligero 450 II | mejor el trabajo. De lejos, desaparece. ¿Se dan cuenta? Aquí creo 451 I | falta de vida, haciendo desaparecer, por medio de algunas capas 452 II | está el arte? ¡Perdido, desaparecido! He aquí las formas mismas 453 I | consolando al genio que se desbordaba en el amor antes de adueñarse 454 I | contenido los magníficos desbordamientos de la paleta veneciana. 455 I | han logrado expresar su desbordante plenitud, ése no se qué 456 I | se hizo a un lado en el descansillo para cederle el paso y lo 457 I | celestial belleza! Como Orfeo, descendería al infierno del arte para 458 I | que vivía en una esfera desconocida. Le despertaba mil confusas 459 I | por un dedo celeste que ha descubierto, en el pasado de toda una 460 I | muchacha de alas blancas descubre allí epopeyas, castillos 461 I | protector del viejo borracho, descubrió la superchería. Frenhofer 462 I | arcanos del arte pueden descubrir en qué falla. Pero, ya que 463 II | anunciado, sin conseguir descubrirlo.~ ~-Pues bien, ¡aquí está! - 464 II | verdadera.~ ~-No le permita desdecirse -exclamó Porbus dando una 465 II | Poussin, estupefactos ante su desdén por tales obras, buscaron 466 I | algo de mí?~ ~-Sí.~ ~-Si deseas que vuelva a posar para 467 I | reprimía a duras penas su deseo de golpearlo.~ ~-¡Ah, ahí 468 II | precio de mi obediencia a tus deseos? Entremos, eso supondrá 469 I | nada; sólo serviría para desesperarte.~ ~El anciano se sentó en 470 I | partes la huella de esta desgraciada indecisión. Si no te sentías 471 II | amas, pues -respondió ella, deshaciéndose en lágrimas.~ ~Tras haber 472 II | para llevar a su mujer a la deshonra? Cuando haces un cuadro 473 II | Brujas, ¿era malo? ¿No puede desleir su nuevo blanco? ¿Se ha 474 I | maestros alemanes, y el ardor deslumbrante, la feliz abundancia de 475 I | señalado pon una voz interior, desnudado por un dedo celeste que 476 II | exclamaciones: -¡Ah! ella se está desnudando, ¡él le pide que salga a 477 II | mujeres no se entregan, desnudas, sino a sus amantes! ¿Poseemos 478 II | quien, con hábito de pintor, desnudó, por decirlo de alguna manera, 479 II | polvo, donde todo estaba en desorden y en el que vieron, aquí 480 II | anciano, con los cabellos desordenados, con el rostro inflamado 481 II | desprecio y de suspicacia, y los despachó en silencio de su taller, 482 I | mismo Mabuse lo decía con despecho cuando no estaba borracho.~ ~ 483 I | una esfera desconocida. Le despertaba mil confusas ideas en el 484 I | del joven desconocido y se despidió de él, invitándolo a ir 485 II | veces casi temo que un soplo despierte a esa mujer y que se me 486 I | interrumpiendo a Porbus con un gesto despótico - . ¡De otro modo, un escultor 487 II | Aprecian cómo los contornos se destacan sobre el fondo? ¿No les 488 I | barco. Esta obra maestra, destinada a María de Médicis, fue 489 I | almas nobles y generosas destinadas a sufrir junto a un gran 490 I | pudor indefinible que los destinados a la gloria saben perder 491 I | delicioso suplicio de su destino de gloria y de infortunio; 492 I | El desconocido copió con destreza la figura de María, de un 493 II | de una lenta y progresiva destrucción. Aquel pie aparecía allí 494 I | labios de Gillette doraba ese desván y rivalizaba con el esplendor 495 II | mío -respondió el anciano, desvelándose -; hace falta la fe, fe 496 II | he equivocado en algunos detalles y no estaré tranquilo hasta 497 I | lentamente los peldaños, deteniéndose en cada escalón, cual un 498 I | pasos todo se consolida, se detiene, se separa; el cuerpo gira, 499 II | colgados de las paredes. Se detuvieron, en primer lugar, ante una 500 I | en cuenta!~ ~Por fin se detuvo aquel demonio y volviéndose 501 I | y la plétora de un genio devorador. Llevado a París por un 502 I | pretender lo mismo que ella?... ¡diablos!~ ~-¿Le gusta?~ ~-¡Hum! ¡ 503 I | artes; pero percibió algo diabólico en aquella cara y, sobre 504 I | lleno: es modelando como se dibuja, es decir, como se extraen 505 II | pero la angustia que se dibujaba en el pálido rostro del 506 I | no está ni perfectamente dibujada, ni perfectamente pintada, 507 I | hecho todo en cuanto han dibujado correctamente una figura 508 I | esta cuestión del arte. ¡Dibujan una mujer, pero no la ven! 509 II | perdido cuando un hombre dice, siquiera sea a su amigo:~ ~-¡ 510 I | momentos, tus ojos no me dicen nada. Dejas de pensar en 511 II | dijo el anciano radiante de dicha - . Mi obra es perfecta 512 I | su gastado jubón -: te he dicho, Nick, que daría mi vida 513 I | sencillo? Muy a mi pesar, soy dichosa e incluso me siento orgullosa 514 I | 1612, en una fría mañana de diciembre, un joven, pobremente vestido, 515 I | del joven. El anciano iba diciendo: -¡Paf, paf, paf!. ¡Así 516 II | atroz, que señaló la tela diciéndole:~ ~-¡Mire!~ ~Frenhofer contempló 517 I | de color, murmuraba entre dientes:~ ~-He aquí tonalidades 518 II | creyéndose en compañía de diestros ladrones. Lanzó a ambos 519 I | La belleza es severa y difícil y no se deja alcanzar así 520 I | sagrado durante los tiempos difíciles. Este bello lienzo representaba 521 II | continuó Porbus - , no se diga más. Pero antes de que usted 522 II | Conteste! Soy su amigo, dígame, ¿he echado a perder, pues, 523 II | la medicina, en una mala digestión, en el viento, en el calor 524 I | sus ojos languidecen Y se diluyen con ese aire de dulzura 525 I | fragmentos y torsos de diosas antiguas, amorosamente pulidos 526 I | el único hombre salido directamente de las manos de Dios debería 527 I | personaje de disparatado discurso - . Veo que se puede hablar 528 I | veladuras, cuya transparencia disminuía cada vez más, he obtenido 529 I | el singular personaje de disparatado discurso - . Veo que se 530 I | recibimiento que el rey va a dispensarle. Al llegar al final de la 531 I | encontramos algunas bellezas dispersas? ¡Oh, por ver un momento, 532 I | representaba una María Egipcíaca disponiéndose a pagar el pasaje del barco. 533 I | que amar -exclamó ella, dispuesta a sacrificar sus escrúpulos 534 I | razonamiento y la poesía disputan con los pinceles, se acaba 535 II | tan real, que no llegan a distinguirlo del aire que nos rodea. ¿ 536 I | medio en el que están. ¡La distribución de la luz da, por sí misma, 537 I | lo que le ha permitido divagar. ¡No lo imite! ¡Trabaje! 538 I | le tendía, salpicada de diversos colores y cargada de tonalidades; 539 I | sola vez, la naturaleza divina, completa, el ideal, en 540 I | sucumbe a una alegría o a un dolor demasiado fuerte para su 541 II | Cómo! -exclamó al fin, dolorido - . ¿Enseñar mi criatura, 542 I | cuya factura a tal punto dominaba, que un día, habiendo vendido 543 I | en los labios de Gillette doraba ese desván y rivalizaba 544 I | pintor! ¡Hasta ahora, había dudado de mí, pero esta mañana 545 I | con los pinceles, se acaba dudando como ese buen hombre, que 546 I | acaba en una negación. ¡Yo dudo de mi obra!~ ~El anciano 547 II | vez, que si tú...~ ~-¿Soy dueña de mí misma cuando me hablas 548 I | diluyen con ese aire de dulzura resignada, la sombra palpitante 549 I | que el joven reprimía a duras penas su deseo de golpearlo.~ ~-¡ 550 II | llegar a percibir una mujer echada sobre un lecho de terciopelo, 551 II | Soy su amigo, dígame, ¿he echado a perder, pues, mi cuadro?~ ~ 552 I | una pieza de orfebrería, eche sobre el jubón negro del 553 II | Los frutos del amor son efímeros; los del arte son inmortales.~ ~- 554 I | mano, ya que he puesto este ejemplo, no se relaciona solamente 555 I | gloria saben perder en el ejercicio de su arte, como las mujeres 556 I(2)| Currus venustus: carruaje elegante; pulcher homo: hombre bello.~ ~ 557 I | compuesto por una infinidad de elementos: el dibujo proporciona un 558 I | tenían entonces precios elevados, y el pobre hidalgo contemplaba 559 II | mediante un trabajo inverso, eliminando los resaltes y el grano 560 I | mucho tiempo atrás con tales elogios.~ ~-¡Maestro Frenhofer! - 561 I | largo tiempo. Aquella figura emanaba, en efecto, tal poder de 562 I | le dijo Porbus, al verlo embelesado ante un cuadro - no mire 563 II | Frenhofer - , es una tela que he emborronado para estudiar una postura; 564 II | y jadeando como un joven embriagado de amor - . ¡Ah, ah! -exclamó - , ¡ 565 I | que no puede traducirse la emoción suscitada por un canto que 566 I | obra! -exclamó el anciano, emocionado - . No, no, aún debo perfeccionarla. 567 I | mentira. Entre estas frágiles emociones, nada se parece más al amor 568 II | el calor o en cualquier empacho de los hipocondrios y, según 569 I | ojos verdemar que parecían empañados por la edad, pero que, por 570 II | toques y de realces muy empastados, he conseguido atrapar la 571 I | llevaba Mabuse sorprendió al emperador, quien, al querer felicitar 572 II | espontáneamente hacia Frenhofer, empezando a comprender, aunque vagamente, 573 I | realidad, que Nicolás Poussin empezó a comprender, desde ese 574 I | paf!. ¡Así es cómo esto se emplasta, joven! ¡Vengan, mis pequeños 575 I | Ignoramos cuánto tiempo empleó el señor Pigmalión en hacer 576 II | joven tenía su mano sobre la empuñadura de su daga y la oreja casi 577 I | has logrado ni el severo encanto de la sequedad, ni las engañosas 578 I | belleza perfecta y cuyas encarnaciones... ¿Pero dónde se encuentra, 579 I | algunos reflejos extraviados encendían, en la sombra rojiza, una 580 II | adquirido un matiz de un rojo encendido, y sus manos temblaban. 581 I | luz la moldura esculpida y encerada de un antiguo aparador cargado 582 I | diez escudos de oro por encima del precio que ofrece la 583 I | tan firme redondez, ¡lo encontaría frío como el mármol! No, 584 I | buscada y de la que apenas encontramos algunas bellezas dispersas? ¡ 585 I | y colocarla ante ti; te encontrarás ante un horrible cadáver 586 I | de amarme. Y yo misma me encontraría indigna de ti. Obedecer 587 II | la casa, los amantes se encontraron con Porbus, quien, sorprendido 588 II | Pero antes de que usted encuentre, siquiera en Asia, una mujer 589 I | invictos que no se dejan engañar por todos estos subterfugios, 590 I | encanto de la sequedad, ni las engañosas magias del claroscuro. En 591 I | dónde está la sangre que engendra la calma o la pasión y que 592 I | humanos una flor primitiva, engendrada por un noble entusiasmo, 593 I | esta cabeza sobre un cuerpo enjuto y débil, enmárquela en un 594 I | un cuerpo enjuto y débil, enmárquela en un encaje de blancura 595 I | aldabón, los marcos de los enrejados, los arabescos - maravillaron 596 I | joven, lo que te estoy enseñando, ningún maestro podría enseñártelo. 597 I | tomó dos monedas de oro y, enseñándoselas, le dijo:~ ~-Compro tu dibujo.~ ~- 598 II | exclamó al fin, dolorido - . ¿Enseñar mi criatura, mi esposa? ¿ 599 II | mía se posara en ella. ¡Enseñarla! ¿Qué marido, qué amante 600 I | enseñando, ningún maestro podría enseñártelo. Sólo Mabuse poseía el secreto 601 I | se sumió en una profunda ensoñación y permaneció con la mirada 602 I | secretos, sus arrebatos y sus ensoñaciones.~ ~-Sí, querido Porbus - 603 I | hablaremos de pintura! De eso entendemos. Tenemos aquí un jovenzuelo 604 I | admira pero el verdadero entendido sonríe. ¡Oh Mabuse, oh maestro 605 I | masas de colores, cuya gama entera recorría, algunas veces, 606 II | Tras haber tenido la entereza necesaria para callar su 607 II | casa y nadie se salvará. ¿Entiendes?~ ~Nicolás Poussin tenía 608 I | armado con tu daga; si grito, entra y mata al pintor.~ ~Pensando 609 I | pobre neófito no habría entrado en la casa del pintor al 610 I | situada bajo una techumbre de entramado, sencilla y ligera cubierta 611 I | pinceles en la mano.~ ~-¡Entraremos en su estudio! -exclamó 612 II | de mujer por mujer?; ¿no entrega Poussin su amante a las 613 II | Frenhofer, vio a su amante entregado, nuevamente, a la contemplación 614 II | poesía y las mujeres no se entregan, desnudas, sino a sus amantes! ¿ 615 I | estrechamente para obligarla a entregarse. La Forma es un Proteo mucho 616 I | purpúrea las venas que se entrelazan en retículas bajo la ambarina 617 II | obediencia a tus deseos? Entremos, eso supondrá vivir, aunque 618 I | partir de lo que te dejo entrever.~ ~Mientras hablaba, el 619 I | fecunda y pobre! Así, para el entusiasta Poussin, este anciano, por 620 II | cabeza de Cristo, son unos envidiosos que pretenden hacerme creer 621 I | contornos son falsos, no son envolventes y nada prometen a su espalda. 622 I | alas blancas descubre allí epopeyas, castillos y obras de arte. ¡ 623 II | pintura -les decía Frenhofer, equivocándose sobre la finalidad de este 624 I | insensibilidad. La sonrisa errante en los labios de Gillette 625 I | ese soberano pintor, he esbozado mi figura en un tono claro, 626 I | y consolas. Innumerables esbozos, estudios con la técnica 627 I | peldaños, deteniéndose en cada escalón, cual un cortesano inexperto, 628 II | arriba -continuó, dejando escapar una sonrisa de satisfacción - 629 I | Vamos, cógelas, tiene en su escarcela el precio del rescate de 630 I | Vaciados anatómicos de escayola, fragmentos y torsos de 631 II | tranquilo hasta que haya esclarecido mis dudas. He decidido viajar 632 II | bandidos a un traficante de esclavos cualquiera. Un púdico rubor 633 II | Paros que surgiera entre los escombros de una ciudad incendiada.~ ~-¡ 634 I | Su nombre?~ ~El joven escribió debajo Nicolás Poussin.~ ~- 635 I | no estar ya obligados a escribir, junto a sus figuras, currus 636 II | finalidad de este examen escrupuloso - . Miren, aquí está el 637 I | estudio! -exclamó Poussin sin escuchar ya a Porbus y sin dudar 638 I | y te daría por ella diez escudos de oro por encima del precio 639 I | surco de luz la moldura esculpida y encerada de un antiguo 640 II | un amplio sillón de roble esculpido y guarnecido con cuero negro; 641 I | acaba en líneas. En esto los escultores pueden acercarse a la verdad 642 I | su desbordante plenitud, ése no se qué que es quizá el 643 I | dibujo, las tres partes esenciales del Arte.~ ~-¡Pero si esta 644 I | lunático que vivía en una esfera desconocida. Le despertaba 645 I | ja! aún están lejos, mis esforzados compañeros; necesitan utilizar 646 I | su arrepentimiento, y se esforzó en rechazar un horrible 647 I | abrazan y cuyos caprichos se esfuerzan por comprender; fuertes 648 II | pareciendo hacer un tremendo esfuerzo -; si nuestro amor muere 649 I | ámbito del cuadro; faltan el espacio y la profundidad; sin embargo, 650 II | de Gillette - , ¿ves esta espada? La hundiré en tu corazón 651 I | Pero pronto fue presa de un espanto más cruel que su arrepentimiento, 652 I | las líneas, sino que he esparcido en los contornos una nube 653 I | levantándose para coger un espejo, en el que la miró - . Ahora 654 II | guisa, dos conspiradores en espera del momento oportuno para 655 II | Ah, ah! -exclamó - , ¡no esperaban tanta perfección! Están 656 I | llegar hasta ellos. No he esperado el parecer y la ocurrencia 657 II | gran obra? ¿Existía alguna esperanza de poder convivir con esa 658 I | comparó la inmensidad de sus esperanzas con la mediocridad de sus 659 I | así como así; es preciso esperar su momento, espiarla, cortejarla 660 I | ahogaba, prisionera en aquella espesa atmósfera! ¡Mira cómo revolotea 661 I | preciso esperar su momento, espiarla, cortejarla con insistencia 662 II | hipocondrios y, según los espiritualistas, en la imperfección de nuestra 663 II | prosiguió, mostrándoles espléndidas composiciones suspendidas 664 I | desván y rivalizaba con el esplendor del cielo. El sol no siempre 665 I | montañas de carnes flamencas, espolvoreadas de bermellón, sus ondulaciones 666 II | dos pintores se volvieron espontáneamente hacia Frenhofer, empezando 667 II | depresiones profundas y espontáneas cuya causa se encuentra, 668 II | Enseñar mi criatura, mi esposa? ¿Rasgar el velo bajo el 669 II | acercarse percibieron, en una esquina del lienzo, el extremo de 670 | ésta 671 II | permaneció de pie, inmóvil, en un estado de absoluta consternación.~ ~-¡ 672 I | color de Tiziano ha hecho estallar el magro contorno de Alberto 673 II | forman un muro de pintura.~ ~-Estamos en un error, ¡mire!... - 674 II | en algunos detalles y no estaré tranquilo hasta que haya 675 II | de oro exhala perfumes. Estarías tentado de coger la borla 676 I | El brillo peculiar de la estofa que llevaba Mabuse sorprendió 677 | éstos 678 I | hubiera en el cuerpo del estrambótico personaje un demonio que 679 I | insistencia y abrazarla estrechamente para obligarla a entregarse. 680 I | volcadas, dejaban sólo un estrecho paso para llegar bajo la 681 I | sólo en su arte, Poussin estrechó a Gillette entre sus brazos.~ ~-¡ 682 I | Porbus a Poussin viéndolo estremecerse y enrojecer de vergüenza, 683 II | del mundo?~ ~Frenhofer se estremeció. Gillette estaba allí en 684 II | que he emborronado para estudiar una postura; ese cuadro 685 I | consolas. Innumerables esbozos, estudios con la técnica de los tres 686 I | ojos en blanco, absorto y estupefacto, que se había convertido 687 II | palabras, Porbus y Poussin, estupefactos ante su desdén por tales 688 II | las frías miradas y a las estúpidas críticas de los imbéciles? ¡ 689 I | amistad.~ ~-¡Ah!, si yo no estuviera siempre indispuesto -respondió 690 I | esa flor natural, nuestra eterna desesperación, cuya factura 691 I | tornarían luminosos. ¡He evitado este defecto, en el que 692 II | llego a tiempo para evitarle el gasto y las fatigas del 693 I | hombre que, sin copiártela exactamente, representará su movimiento 694 I | atmosférica está observada con exactitud; pero, a pesar de tan loables 695 II | rostro inflamado por una exaltación sobrenatural, con los ojos 696 II | sobre la finalidad de este examen escrupuloso - . Miren, aquí 697 II | neutralizaba todos los efectos. Examinaron, entonces, la pintura, colocándose 698 I | para cederle el paso y lo examinó con curiosidad, esperando 699 II | arriba, bajo cerrojos, es una excepción en nuestro arte. No es un 700 I | tus huidas? Sepan que el exceso de conocimiento, al igual 701 II | Aún había pasión en la exclamación de Frenhofer. Parecía galantear 702 II | Egipcíaca se permitió algunas exclamaciones: -¡Ah! ella se está desnudando, ¡ 703 I | joven pronto fue absorbida exclusivamente por un cuadro que, en aquel 704 II | ella un trébedes de oro exhala perfumes. Estarías tentado 705 II | Noiseuse cuando esté a punto de exhalar mi último aliento, pero ¿ 706 I | patria en el corazón del exiliado. El desprecio que el anciano 707 II | alumbramiento de una gran obra? ¿Existía alguna esperanza de poder 708 I | abandonado por Rubens. El joven experimentaba esa profunda sensación que 709 I | impacientes esfuerzos que expresaban el prurito de una amorosa 710 II | acaso las ideas que había expresado procedían de ese fanatismo 711 I | copiar la naturaleza, sino expresarla! ¡Tú no eres un vil copista, 712 I | catedral al recorrer toda la extensión de su teclado en el O Filii 713 I | una bruma sobre la forma exterior; en fin, esa flor de vida 714 I | marcado con rigidez los bordes exteriores de mi figura, ni he resaltado 715 I | dibuja, es decir, como se extraen las cosas del medio en el 716 II | de poder convivir con esa extraña pasión?~ ~Dominado por todos 717 II | contenidos por una multitud de extrañas líneas que forman un muro 718 I | subir la escalera. Por la extravagancia de su indumentaria, por 719 I | estancia; pero algunos reflejos extraviados encendían, en la sombra 720 I | repliegues que el Proteo de la fábula. Sólo tras largos combates 721 I | eterna desesperación, cuya factura a tal punto dominaba, que 722 I | secreto del relieve, la facultad de dar a las figuras esa 723 I | esta manera, sostiene su falda así, sus ojos languidecen 724 I | pueden descubrir en qué falla. Pero, ya que eres digno 725 I | de una crudeza y de una falsedad indignantes; ¿cómo se puede 726 I | centro del pecho, todo es falso. No analicemos nada; sólo 727 I | centrales, tus contornos son falsos, no son envolventes y nada 728 II | callar su sufrimiento, le faltaban fuerzas para ocultar su 729 I | y el ámbito del cuadro; faltan el espacio y la profundidad; 730 I | trabajo parece blando y falto de precisión, pero a dos 731 I | anciano sonrió como hombre familiarizado desde mucho tiempo atrás 732 I | Prefiero ser amado a ser famoso. Para mí eres más bella 733 II | expresado procedían de ese fanatismo inefable producido en nosotros 734 I | expresión poética. Aquellos fanfarrones que, pagados de sí mismos, 735 I | mientras que, retozando en sus fantasías, esa muchacha de alas blancas 736 I | añadidura, una coloración fantasmagórica. Diríase un cuadro de Rembrandt 737 I | figuras son, pues, pálidos fantasmas coloreados que nos pasean 738 I | dijo ella - , si fuera muy fea.~ ~-Veamos -continué Poussin 739 I | Después, con una vivacidad febril, mojaba la punta del pincel 740 I | Naturaleza burlona y buena, fecunda y pobre! Así, para el entusiasta 741 I | Gillette, seremos ricos, felices! Hay oro en estos pinceles.~ ~ 742 I | emperador, quien, al querer felicitar por ello, al protector del 743 I | adornada con todas las riquezas femeninas e iluminándolas con el fuego 744 II | Entonces recayó en los feroces celos del verdadero amor.~ ~-¡ 745 II | Parecía galantear con su ficción de mujer y gozar, por adelantado, 746 II | La mía siempre me será fiel!~ ~-¡Está bien! -continuó 747 I | permaneció con la mirada fija, jugando mecánicamente con 748 I | al cuerpo! Por eso no he fijado las líneas, sino que he 749 II | voz profunda y mirándolo fijamente.~ ~-Gillette, estoy en tus 750 I | figura por su parte media, fijándose primero en lo que resalta 751 II | Está a punto de levantarse, fíjense. ~ ~~¿Ve usted algo? -preguntó 752 I | extensión de su teclado en el O Filii de Pascua.~ ~Porbus y Poussin 753 I | dispensarle. Al llegar al final de la escalera de caracol, 754 I | I~ GILLETTE~ ~A finales del año 1612, en una fría 755 II | equivocándose sobre la finalidad de este examen escrupuloso - . 756 I | obstante, el autor podría firmar semejante obra. Sí, yo la 757 I | semejante obra. Sí, yo la firmaría -añadió levantándose para 758 I | mano sobre este seno de tan firme redondez, ¡lo encontaría 759 I | el espíritu, el alma, la fisonomía de las cosas y de los seres. ¡ 760 I | con sus montañas de carnes flamencas, espolvoreadas de bermellón, 761 I | dibujo y el color, entre la flema minuciosa, la rigidez precisa 762 I | vendido y bebido el damasco de flores con el que debía vestirse 763 I | el blanco nacarado en que flotaba la pupila, debían de lanzar, 764 I | el anciano menudo - . Has flotado indeciso entre los dos sistemas, 765 I | sangre se coagulaba en vez de fluir? Joven, joven, lo que te 766 I | contornos se encuentran con los fondos. De cerca, este trabajo 767 II | multitud de extrañas líneas que forman un muro de pintura.~ ~-Estamos 768 I | ningún parecido, y te verás forzado a recurrir al cincel del 769 I | es así como se consigue forzar el arcano de la naturaleza. 770 I | una mentira. Entre estas frágiles emociones, nada se parece 771 II | petrificados de admiración ante ese fragmento librado de una increíble, 772 I | anatómicos de escayola, fragmentos y torsos de diosas antiguas, 773 I | Poussin había admirado tan francamente y que, bella incluso comparada 774 I(1)| alemán al servicio del Rey de Francia.~ 775 I | y preguntó si el maestro Françoise Porbus estaba en casa. Ante 776 I | que ella sea, acabó por franquear el umbral de aquella puerta 777 I | debías haber optado con franqueza por una u otra, a fin de 778 I | ocre calcinado, calienta la frialdad gris de esta gran sombra, 779 II | que someta mi ídolo a las frías miradas y a las estúpidas 780 I | redondez, ¡lo encontaría frío como el mármol! No, amigo 781 II | hombro de Poussin - . Los frutos del amor son efímeros; los 782 I | hace poco a esta ciudad, fuente de todo conocimiento.~ ~-¡ 783 I | pasado de toda una vida, las fuentes de la expresión. Ustedes 784 | fueran 785 II | apasionada con que estas palabras fueron dichas, no sabía qué responder 786 I | esfuerzan por comprender; fuertes para la miseria y el amor, 787 II | combinarla con la blancura fulgente de los tonos iluminados; 788 II | haber lanzado una mirada fulgurante a Frenhofer, vio a su amante 789 I | bastante fuerte como para fundir en el fuego de tu genio 790 I | lugar, como un bronce en fusión que revienta su molde demasiado 791 I | seriedad - , ¿si para mi futura gloria, si para que llegue 792 II | exclamación de Frenhofer. Parecía galantear con su ficción de mujer 793 I | diferentes masas de colores, cuya gama entera recorría, algunas 794 I | viendo uno de mis primeros garabatos!~ ~-¡Por mi vida! Entonces 795 I | Poussin de la manga de su gastado jubón -: te he dicho, Nick, 796 II | tiempo para evitarle el gasto y las fatigas del viaje.~ ~-¿ 797 I | una de esas almas nobles y generosas destinadas a sufrir junto 798 I | han acercado a un hombre genial o a alguna obra maestra. 799 I | pronto en el porvenir, no son gentes de talento sino para los 800 I | Llevado a París por un gentil hombre amigo, o quizás por 801 I | pueden representar figuras geométricas; cosa que está más allá 802 II | y sencilla de una joven georgiana inocente y atemorizada, 803 I | detiene, se separa; el cuerpo gira, las formas toman relieve, 804 I | al pintor por su forma de girar el picaporte.~ ~-¿Qué te 805 I | hagan enrojecer este tono glacial! ¡Vamos a ello! ¡pom!, ¡ 806 I | duras penas su deseo de golpearlo.~ ~-¡Ah, ahí está! -dijo 807 I | impregnada de sagacidad, golpeó tres veces la puerta, y 808 I | por la magnificencia de su gorguera de encaje, por la prepotente 809 I | el anciano, quitándose el gorro de terciopelo negro para 810 II | con su ficción de mujer y gozar, por adelantado, del triunfo 811 I | rodillas del pintor. Era toda gracia, toda belleza, hermosa como 812 I | puntos brillantes la trama granada de algunos viejos cortinajes 813 I | casa situada en la Rue des Grands-Augustins, en París. Tras haber caminado 814 I | calló de repente. Su rostro grave y vigoroso perdió la expresión 815 II | pintor -respondió Poussin con gravedad.~ ~-Aquí -continuó Porbus 816 II | decidido viajar a Turquía, a Grecia y a Asia para buscar allí 817 I | perplejo ante el aldabón grotesco que ornaba la puerta del 818 I | tesoros están demasiado bien guardados como para que podamos llegar 819 II | Pues bien, la obra que guardo arriba, bajo cerrojos, es 820 I | joven, vivamente interesado, guardó silencio, esperando que 821 I | masculló el anciano - ¿gustar?... pues sí y no. Tu buena 822 I | atardecer -dijo - , creí haberla acabado. Sus ojos me parecían 823 I | Alberto Durero en el que lo habías colado. En otra parte, la 824 I | punto dominaba, que un día, habiendo vendido y bebido el damasco 825 I | Poussin quedó pensativo.~ ~-Habla, pues.~ ~-¡Gillette! ¡pobre 826 I | dejo entrever.~ ~Mientras hablaba, el insólito anciano tocaba 827 I | involucran unas en otras. Hablando con rigor, ¡el dibujo no 828 I | discurso - . Veo que se puede hablar de pintura en tu presencia. 829 I | pesar de los malos tiempos, hablaremos de pintura! De eso entendemos. 830 II | dueña de mí misma cuando me hablas así? ¡Oh, no!, no soy más 831 II | perfecta como aquélla de la que habló, usted quizás habrá muerto 832 II | que habló, usted quizás habrá muerto sin haber acabado 833 II | mi último aliento, pero ¿hacerle soportar la mirada de un 834 II | envidiosos que pretenden hacerme creer que está malograda 835 | haces 836 I | todos los sacrificios que hacía por ella - . Pero -prosiguió - 837 I | notado una falta de vida, haciendo desaparecer, por medio de 838 I | Vengan, mis pequeños toques, hagan enrojecer este tono glacial! ¡ 839 II | presentimiento.~ ~-¿Pero qué hago yo aquí? -preguntó a su 840 I | cuya riqueza y talentos se hallaban suficientemente atestiguados 841 I | los antiguos, imposible de hallar, siempre buscada y de la 842 I | querido imitar a la vez a Hans Holbein y a Tiziano, a Alberto 843 I | consultamos con el padre Hardouin? -dijo ella.~ ~-¡Oh no! 844 I | Bien sabes que no lo haría.~ ~Poussin dejó caer la 845 I | lentos hacia la Rue de la Harpe, y, sin darse cuenta, pasó 846 I | París. Tras haber caminado harto tiempo por esta calle, con 847 II | Porbus desde el fondo de su hastío.~ ~-¿Qué ocurre, maestro? - 848 I | mecánicamente con su cuchillo.~ ~-Helo aquí en conversación con 849 II | jóvenes amigos.~ ~Este adiós heló a los dos pintores. Al día 850 I | vestiduras de carne, con hermosas colgaduras de cabellos, 851 I | ti. Sí, ¡eso es realmente hermoso! Pero me olvidarás. ¡Oh, 852 II | admiró por lo ingenuos y hermosos que eran. El joven tenía 853 I | precios elevados, y el pobre hidalgo contemplaba su paleta casi 854 II | cualquier empacho de los hipocondrios y, según los espiritualistas, 855 I | ofreciéndole un lapicero rojo y una hoja de papel.~ ~El desconocido 856 I | querido imitar a la vez a Hans Holbein y a Tiziano, a Alberto Durero 857 I | bella que la fortuna y los honores. Anda, tira mis pinceles, 858 II | desprecio. Te admiro y me causas horror. Te amo y creo que ya te 859 I | límites de la naturaleza humana. Lo que la rica imaginación 860 I | anatómico, porque el cuerpo humano no acaba en líneas. En esto 861 I | en todos los sentimientos humanos una flor primitiva, engendrada 862 I | acabado. Sus ojos me parecían húmedos, su carne palpitaba. Las 863 II | ves esta espada? La hundiré en tu corazón a la primera 864 I | cinto una bolsa de piel, hurgó en ella, tomó dos monedas 865 I | I~ GILLETTE~ ~A finales del 866 I | conozco ni uno que hubiera ideado la indecisión del barquero.~ ~-¿ 867 I | naturaleza divina, completa, el ideal, en fin, daría toda mi fortuna; 868 II | Pretendes ahora que someta mi ídolo a las frías miradas y a 869 I | una agudeza de intención ignorada por los pintones italianos; 870 I | luchar contra la naturaleza? ¡Ignoramos cuánto tiempo empleó el 871 I | conocimiento, al igual que la ignorancia, acaba en una negación. ¡ 872 I | Mientras que una multitud de ignorantes cree dibujar correctamente 873 II | II~ CATHERINE LESCAULT~ ~Tres 874 I | claraboya abierta en la bóveda iluminaba el obrador del maestro Porbus. 875 I | personaje al que la tenue iluminación de la escalera confería, 876 I | que resalta por estar más iluminado, para pasar, a continuación, 877 I | las riquezas femeninas e iluminándolas con el fuego de un alma 878 I | caído muchos de los más ilustres y, en mi caso, la blancura 879 II | escuchaba y sonreía a esa mujer imaginaria.~ ~-Pero, tarde o temprano, ¡ 880 I | que atrae a los artistas. Imagine una frente despejada, abombada, 881 II | lloró.~ ~-¡Así que soy un imbécil, un loco! ¡No tengo, pues, 882 II | estúpidas críticas de los imbéciles? ¡Aj! El amor es un misterio, 883 I | pintores italianos. Has querido imitar a la vez a Hans Holbein 884 I | permitido divagar. ¡No lo imite! ¡Trabaje! Los pintores 885 I | oro, y tendrá una imagen imperfecta de este personaje al que 886 I | Mabuse, atestiguaba el hacer imperial de uno de los príncipes 887 I | aquel momento por su propia impertinencia, el pobre neófito no habría 888 I | tintas rubias y cálidas que impide que se pueda poner el dedo 889 I | Ves, muchacho, sólo importa la última pincelada. Porbus 890 II | vemos en él a un pintor muy importante?~ ~-Es aún más poeta que 891 I | esa Venus de los antiguos, imposible de hallar, siempre buscada 892 I | lanzó al joven una mirada impregnada de sagacidad, golpeó tres 893 I | aliento de la vida. Tengo la impresión de que si pusiera la mano 894 I | se irguió al instante, impulsada por el amor; había reconocido 895 II | me ha costado esfuerzos inauditos reproducirla? Además, mi 896 I | recortada, es una imagen incapaz de volverse o de cambiar 897 II | escombros de una ciudad incendiada.~ ~-¡Hay una mujer ahí debajo! - 898 II | pronuncie esta muchacha; incendiaré tu casa y nadie se salvará. ¿ 899 I | sus pies como un grano de incienso.~ ~-Sin embargo, se trata 900 I | días, maestro.~ ~Porbus se inclinó respetuosamente, dejó entrar 901 II | amado por una mujer cuya incomparable belleza carece de imperfección 902 I | cadáver. Tu creación está incompleta. No has sabido insuflar 903 I | el esqueleto es algo más incompleto que el esqueleto sin la 904 II | fragmento librado de una increíble, de una lenta y progresiva 905 I | miseria, sentía y poseía increíbles riquezas en su corazón, 906 II | tonalidades, de matices indecisos, de aquella especie de bruma 907 I | También aquí -continuó, indicando el lugar donde terminaba 908 I | yo misma me encontraría indigna de ti. Obedecer tus caprichos, ¿ 909 I | crudeza y de una falsedad indignantes; ¿cómo se puede pintar con 910 I | yo no estuviera siempre indispuesto -respondió Porbus - , y 911 I | Por la extravagancia de su indumentaria, por la magnificencia de 912 II | procedían de ese fanatismo inefable producido en nosotros por 913 I | escalón, cual un cortesano inexperto, inquieto por el recibimiento 914 I | sintió bajo el poder de una inexplicable curiosidad de artista. Ese 915 I | Como Orfeo, descendería al infierno del arte para recuperar 916 I | está compuesto por una infinidad de elementos: el dibujo 917 II | desordenados, con el rostro inflamado por una exaltación sobrenatural, 918 I | apariencia de verdad que debía de influir en la imaginación del joven. 919 I | su destino de gloria y de infortunio; pasión llena de audacia 920 II | arte, los admiró por lo ingenuos y hermosos que eran. El 921 I | pasión de un artista que inicia el delicioso suplicio de 922 I | vergüenza, pues este joven iniciado tenía el orgullo del pobre - . ¡ 923 I | todo el mundo, y sólo los iniciados en los más profundos arcanos 924 I | ser medido por esa timidez inicial, por ese pudor indefinible 925 I | talento, había encontrado de inmediato una amante, una de esas 926 I | alegría en cuanto comparó la inmensidad de sus esperanzas con la 927 II | objetos que se encuentran inmersos en la atmósfera como los 928 II | efímeros; los del arte son inmortales.~ ~-Para él -respondió Gillette 929 I | Porbus y Poussin se mantenían inmóviles, cada uno a un lado del 930 I | cubrían anaqueles y consolas. Innumerables esbozos, estudios con la 931 II | sencilla de una joven georgiana inocente y atemorizada, raptada y 932 I | un cortesano inexperto, inquieto por el recibimiento que 933 I | hacer ostentación de su insensibilidad. La sonrisa errante en los 934 II | tienen esos escrúpulos, tan insignificantes ante el arte, los admiró 935 I | espiarla, cortejarla con insistencia y abrazarla estrechamente 936 I | Mientras hablaba, el insólito anciano tocaba todas las 937 I | expresar el respeto que le inspiraba el rey del arte -; su gran 938 I | desconocido, un pintamonas instintivo, llegado hace poco a esta 939 I | una ocasión como ésta para instruirte. ¡Tu paleta, Porbus!~ ~Porbus 940 I | incompleta. No has sabido insuflar sino una pequeña parte de 941 I | podido encontrar una mujer intachable, un cuerpo cuyos contornos 942 I | ninguno y ya soy viejo! Tienes inteligencia suficiente para adivinar 943 I | barquero, tienen una agudeza de intención ignorada por los pintones 944 I | lienzo, sumidos en la más intensa contemplación.~ ~-Mira, 945 II | vámonos! -gritó.~ ~Ante esa intensidad, ante ese grito, su amante, 946 I | moldear una mujer! Pues bien, intenta moldear la mano de tu amante 947 I | ocurrencia de usted para intentar el asalto al misterio.~ ~-¿ 948 I | misterio, y el joven, vivamente interesado, guardó silencio, esperando 949 I | con vehemencia el anciano, interrumpiendo a Porbus con un gesto despótico - . ¡ 950 I | se encuentra, viva -dijo, interrumpiéndose - , esa Venus de los antiguos, 951 I | maestro. No profundizan en la intimidad de la forma, no la persiguen 952 I | superioridad proviene del sentido íntimo que, en él, parece querer 953 II | natural, les parecerá casi intraducible. Pues bien, ¿creen que no 954 I | el amor, como otras son intrépidas para llevar el lujo, para 955 I | nueva pintura, una pintura inundada de luz. Trabajaba con un 956 II | estos cabellos, ¿no están inundados por la luz?... ¡Creo que 957 II | cómo, mediante un trabajo inverso, eliminando los resaltes 958 I | del objeto mismo de sus investigaciones. En sus momentos de desesperación 959 I | victoriosos! Los pintones invictos que no se dejan engañar 960 I | desconocido y se despidió de él, invitándolo a ir a visitarlo.~ ~Nicolás 961 I | sucesión de redondeces que se involucran unas en otras. Hablando 962 I | despidió de él, invitándolo a ir a visitarlo.~ ~Nicolás Poussin 963 I | nosotros dos.~ ~-Está bien, iré; pero tú no estés presente - 964 I | daría toda mi fortuna; iría a buscarte hasta tus limbos, 965 I | efecto de la causa, que están irrefutablemente el uno en la otra! ¡Esa 966 II | levantó, de repente, como para irse.~ ~¡Oh, oh! -respondió Porbus - , 967 II | colocándose a la derecha, a la izquierda, de frente, agachándose 968 II | los ojos centelleantes y jadeando como un joven embriagado 969 I | ambos a mi casa. ¡Tengo jamón ahumado y buen vino! ¡Vamos! ¡ 970 I | suavidad de una piel de jovencita, y cómo el tono mezclado 971 II | de su casa:~ ~-Adiós, mis jóvenes amigos.~ ~Este adiós heló 972 I | entendemos. Tenemos aquí un jovenzuelo que tiene buena mano -añadió, 973 II | seria tranquilidad de un joyero que cierra sus cajones creyéndose 974 I | bellas pierden el suyo en el juego de la coquetería. El hábito 975 I | permaneció con la mirada fija, jugando mecánicamente con su cuchillo.~ ~- 976 I | cuando, en el apogeo de su juventud y de su amor por el arte, 977 I | obra de genio sin duda, a juzgar por la cabeza de la Virgen 978 II | sus manos colgaban a ambos lados, sus fuerzas parecían abandonarla 979 I | singular personaje -; ¡eres un ladrón, te llevaste contigo la 980 II | en compañía de diestros ladrones. Lanzó a ambos pintores 981 II | En ese momento Poussin, lamentando haber sacado aquel bello 982 II | misterioso cuadro. Estaba lánguidamente sentado en un amplio sillón 983 I | sostiene su falda así, sus ojos languidecen Y se diluyen con ese aire 984 II | gesto pueril.~ ~-El viejo lansquenete se burla de nosotros -dijo 985 II | pero cuando, tras haber lanzado una mirada fulgurante a 986 I | flotaba la pupila, debían de lanzar, a veces, miradas magnéticas 987 I | Porbus, ofreciéndole un lapicero rojo y una hoja de papel.~ ~ 988 I | necesitan utilizar muchos lápices, cubrir muchas telas antes 989 I | papeles llenos de bocetos a lápiz. No poseía ni siquiera cuatro 990 I | de la fábula. Sólo tras largos combates se la puede obligar 991 I | ya que eres digno de la lección y capaz de comprender, te 992 II | una mujer echada sobre un lecho de terciopelo, bajo unos 993 I | Mabuse; a cambio, Mabuse le legó el secreto del relieve, 994 I | y no cometer errores de lenguaje! Mira tu santa, Porbus. 995 II | de una increíble, de una lenta y progresiva destrucción. 996 I | vestíbulo, el joven subió lentamente los peldaños, deteniéndose 997 I | en la sombra rojiza, una lentejuela plateada en el vientre de 998 I | Poussin regresó con pasos lentos hacia la Rue de la Harpe, 999 II | palpitan. Está a punto de levantarse, fíjense. ~ ~~¿Ve usted 1000 I | cosa en su sitio según las leyes de la anatomía! ¡Colorean