Pár.

1     1|   buen hombre, cuyo nombre era Thomas Heermans, los recibía
2     1|    tenía un ojo despierto, era raro que los trabajos a
3     1|   similitud de su talante; era muy raro que al pasar por
4     9| contra de su costumbre que era la de charlar acerca de
5    10|   veces, el trabajo de uno era firmado por el otro. Además,
6    10| más hermosa bajo el cielo. Era por lo tanto bastante extraño
7    10|    se removían suspirando. Era evidente que los dos habían
8    43| debían volver a la ciudad. Era la hora en la que, en tantas
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