aband-trasm | trast-yerno
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1 45 | haciendo un esfuerzo supremo, abandonó el lugar en el que estaba 2 44 | se deslizaban entre los abetos descarnados, sobre un alcor 3 46 | expiraron los dos en un último abrazo.~FIN~ ~ 4 30 | silencio; pero necesito abrirte mi alma. Me resulta imposible 5 27 | que una vez que uno fuera aceptado, el otro se callaría para 6 5 | calculador había tenido que aceptar aunque de mala gana.~ 7 21 | háblanos con franqueza. ¿Aceptarías a alguno de los dos como 8 9 | costumbre que era la de charlar acerca de los acontecimientos o 9 45 | colina, y a medida que se acercaba, los hijos reconocían a 10 9 | de charlar acerca de los acontecimientos o del trabajo del día, e 11 7 | una botella de calidad y acordaron que, por supuesto, los dos 12 43 | pusieron en guardia. Pero, acostumbrados a ejercitarse juntos y conociendo 13 | Además 14 44 | una debilidad mortal se adueñó de su alma; se apoyó sobre 15 43 | oyeron los tambores que advertían a los ciudadanos que debían 16 7 | grabadores le dieron la mano afectuosamente, y emplearon el resto de 17 44 | esfuerzos de su hermano por aferrarse a la vida; le habría gustado 18 9 | silenciosa; él mismo, tras haber agotado su inicial alegría, se vio 19 43 | descansaban pues se encontraban agotados y con grandes heridas en 20 44 | tampoco él podía moverse. Ahogado en su sangre, de pie e inmóvil, 21 43 | todos sus golpes, no se alcanzaban sino raramente. Durante 22 44 | abetos descarnados, sobre un alcor cubierto de hojas secas. 23 43 | cogidos del brazo, tristes o alegres, con los pies cubiertos 24 1 | En una ciudad alemana, no lejos de las orillas 25 | alguno 26 1 | cabezas de los tres amigos alrededor de una lámpara y, en la 27 45 | una madre que los había amado tiernamente. Desde el fondo 28 24 | contestaron los grabadores -; amamos a tu hija, pero no debes 29 26 | los ha visto a los dos; amará a Tristán como esposo y 30 24 | pero no debes dejarnos amarla sin esperanza.~ 31 40 | que uno de los dos muera -añadió con voz lúgubre, mientras 32 5 | que a la peste. Pero una anciana hermana, rica y piadosa, 33 15 | ingenuamente pronunciadas, el anciano inclinó la cabeza y permaneció 34 18 | es muy dulce, mi pequeño ángel; es dulce como la miel. ¡ 35 1 | tres, no eran demasiado animadas; los dos hermanos eran de 36 6 | míos, ya la verán, ¡estoy ansioso por pellizcarle las mejillas!~ 37 13 | orfebre - es verdad que no han aparecido por aquí desde hace ocho 38 20 | momento, los dos grabadores aparecieron ante él, después de que 39 28 | palidez desmentía la calma que aparentaba.~ 40 44 | se adueñó de su alma; se apoyó sobre un árbol; sus hombros 41 1 | embargo, se entendían y se apreciaban más precisamente por la 42 5 | bueno de Heermans había apreciado siempre a los religiosos 43 | aquí 44 44 | alma; se apoyó sobre un árbol; sus hombros resbalaron 45 28 | viviendo juntos en buena armonía. Iban, como de costumbre, 46 26 | recibido este deseo, que le he arrancado con esfuerzo, como debe 47 45 | estaba clavado, y fue a arrojarse en los brazos del que estaba 48 44 | hombros resbalaron sobre la áspera corteza y cayó. Henri contemplaba 49 25 | noche, la joven apenas se atrevió a levantar los ojos; sabía 50 14 | Entonces soy yo la causa de su ausencia? -dijo Wilhelmine - . Han 51 41 | Tristán. Y ambos se levantaron automáticamente.~ 52 27 | callaría para siempre. ¡Ay! así son los pactos que 53 4 | tal que me dan ganas de bailar sobre una mesa.~ 54 | bajo 55 29 | detuvieron en un claro del bosque; cansados de andar, se tendieron 56 7 | fue reemplazada por una botella de calidad y acordaron que, 57 43 | regresado juntos, cogidos del brazo, tristes o alegres, con 58 28 | siguieron viviendo juntos en buena armonía. Iban, como de costumbre, 59 5 | Hay que señalar que el bueno de Heermans había apreciado 60 1 | través de los cristales las cabezas de los tres amigos alrededor 61 8 | ropas de los domingos, a la caída del sol se dirigieron a 62 5 | religiosas y el prudente calculador había tenido que aceptar 63 7 | reemplazada por una botella de calidad y acordaron que, por supuesto, 64 27 | fuera aceptado, el otro se callaría para siempre. ¡Ay! así son 65 28 | su palidez desmentía la calma que aparentaba.~ 66 9 | casa, se metieron en la cama sin decir ni palabra, en 67 18 | Quiera Dios que no se cambie jamás en lágrimas!~ 68 42 | No veo nada más que un camino -dijo Henri.~ 69 44 | cabeza y vio en el valle los campanarios de su ciudad natal surgir 70 29 | en un claro del bosque; cansados de andar, se tendieron sobre 71 3 | noticia feliz escrita en la cara.~ 72 39 | de cederte mis derechos. Cásate con ella, te lo ruego; yo 73 40 | Que me case con ella! -dijo el otro - . 74 14 | Entonces soy yo la causa de su ausencia? -dijo Wilhelmine - . 75 44 | sobre la áspera corteza y cayó. Henri contemplaba con horror 76 29 | hermanos se encontraban cazando, se detuvieron en un claro 77 39 | verte morir así soy capaz de cederte mis derechos. Cásate con 78 9 | esfuerzos del orfebre, la cena fue más bien silenciosa; 79 9 | costumbre que era la de charlar acerca de los acontecimientos 80 34 | concedas. No te cases con esa chica hasta que yo no haya muerto.~ 81 1 | su trastienda, junto a la chimenea y con una gran pipa en los 82 10 | unión más hermosa bajo el cielo. Era por lo tanto bastante 83 | cierto 84 43 | tambores que advertían a los ciudadanos que debían volver a la ciudad. 85 29 | cazando, se detuvieron en un claro del bosque; cansados de 86 45 | el lugar en el que estaba clavado, y fue a arrojarse en los 87 21 | como los tuyos, nuestra clientela es magnífica. Tu verás lo 88 10 | inclinados sobre la plancha de cobre, ninguno de los dos volvió 89 8 | con un andar tímido y los codos pegados al cuerpo, fue a 90 27 | destino. Henri, que había cogido la carta del orfebre para 91 43 | habían regresado juntos, cogidos del brazo, tristes o alegres, 92 5 | sobrina estudiara en un colegio de religiosas y el prudente 93 45 | ellos. Subía lentamente a la colina, y a medida que se acercaba, 94 9 | grabadores conservaban un frío comedimiento y no intercambiaron entre 95 | cómo 96 25 | los dos hermanos una carta concebida en estos términos:~ 97 34 | ti y te suplico que me la concedas. No te cases con esa chica 98 4 | internado, su educación ha concluido, y me ven mis dignos amigos, 99 10 | hablarse, incluso mirarse; su conducta había mortificado a su buen 100 44 | niebla. Sus entrañas se conmovieron y dio un paso hacia su hermano 101 27 | pactos que uno hace antes de conocer su destino. Henri, que había 102 43 | acostumbrados a ejercitarse juntos y conociendo todos sus golpes, no se 103 1 | los trabajos a los que se consagraba día y noche no lo preocuparan 104 9 | sonriendo; los grabadores conservaban un frío comedimiento y no 105 19 | Oh! padre, ¿me considera tan bella como para ser 106 43 | cubiertos de polvo; y se contaban sus más secretos pensamientos. 107 44 | áspera corteza y cayó. Henri contemplaba con horror los últimos esfuerzos 108 24 | Es cierto -contestaron los grabadores -; amamos 109 | contigo 110 | contra 111 36 | si tuviera que firmar tu contrato...~ 112 10 | vez la mano; un silencio contumaz reinó en su taller e inclinados 113 27 | nobles corazones habían convenido que una vez que uno fuera 114 9 | habitación, prolongar la conversación hasta bastante tarde.~ 115 10 | segundo había sido esculpido copiando el de su hermano; nunca 116 37 | una cosa que me hiela el corazón sólo de pensarla?~ 117 27 | Aquellos nobles corazones habían convenido que una 118 32 | me queda en las venas me corroe como el fuego.~ 119 28 | orfebre; el feliz prometido cortejaba a su novia; Henri se esforzaba 120 44 | resbalaron sobre la áspera corteza y cayó. Henri contemplaba 121 43 | con grandes heridas en los costados. Durante una de esas pausas, 122 33 | veo - contestó Tristán - ¿crees que no sufro al verte reducido 123 45 | el fondo del valle, en el crepúsculo, una forma difusa pareció 124 1 | se viera a través de los cristales las cabezas de los tres 125 21 | yerno? Entonces pregúntale cuál es el que ella prefiere 126 44 | descarnados, sobre un alcor cubierto de hojas secas. El rocío 127 40 | golpeaba con el mango de su cuchillo de caza.~ 128 43 | Ambos sacaron sus cuchillos y se pusieron en guardia. 129 8 | tímido y los codos pegados al cuerpo, fue a sentarse entre los 130 16 | Es probable que los curas te hayan enseñado a detestar 131 44 | secas. El rocío de la tarde curvaba la hierba, y los pájaros 132 1 | suyo; aquel buen hombre, cuyo nombre era Thomas Heermans, 133 9 | trabajo del día, e incluso, dado que dormían en la misma 134 4 | con una alegría tal que me dan ganas de bailar sobre una 135 26 | arrancado con esfuerzo, como debe serlo! Los espera el viejo 136 24 | amamos a tu hija, pero no debes dejarnos amarla sin esperanza.~ 137 43 | advertían a los ciudadanos que debían volver a la ciudad. Era 138 44 | tendiéndole la mano. Pero una debilidad mortal se adueñó de su alma; 139 21 | magnífica. Tu verás lo que decides.~ 140 9 | metieron en la cama sin decir ni palabra, en contra de 141 14 | dijo Wilhelmine - . Han dejado de venir a partir del momento 142 24 | a tu hija, pero no debes dejarnos amarla sin esperanza.~ 143 27 | no pudo terminarla; la dejó sobre la mesa y, pálido 144 1 | muy raro que al pasar por delante de la tienda de Heermans 145 8 | de romper los vasos para demostrar su buen humor, la jovencita, 146 27 | pálido como la nieve, se derrumbó sobre su taburete.~ 147 36 | ruego encarecidamente que me des tu palabra, pues si tuviera 148 44 | El sol iba a desaparecer; sus últimos rayos se deslizaban 149 43 | furiosos, y de vez en cuando descansaban pues se encontraban agotados 150 44 | deslizaban entre los abetos descarnados, sobre un alcor cubierto 151 26 | Ojalá sea recibido este deseo, que le he arrancado con 152 37 | imposible que mueras de desesperación. ¿Quieres que te prometa 153 19 | bella como para ser tan desgraciada?~ 154 44 | desaparecer; sus últimos rayos se deslizaban entre los abetos descarnados, 155 28 | alegre, y sólo su palidez desmentía la calma que aparentaba.~ 156 1 | orfebre, aunque tenía un ojo despierto, era raro que los trabajos 157 27 | hace antes de conocer su destino. Henri, que había cogido 158 16 | curas te hayan enseñado a detestar el amor, pero ¿te han enseñado 159 29 | encontraban cazando, se detuvieron en un claro del bosque; 160 45 | una forma difusa pareció dibujarse de repente y dirigirse hacia 161 10 | entera transcurrió sin que se dieran ni una sola vez la mano; 162 7 | Los grabadores le dieron la mano afectuosamente, 163 1 | por ser, y con razón, dos diestros grabadores. Tenían por costumbre 164 45 | el crepúsculo, una forma difusa pareció dibujarse de repente 165 4 | concluido, y me ven mis dignos amigos, mis queridos vecinos, 166 3 | Qué le ocurre, pues? -le dijeron los grabadores - tiene una 167 44 | entrañas se conmovieron y dio un paso hacia su hermano 168 18 | dulce como la miel. ¡Quiera Dios que no se cambie jamás en 169 8 | domingos, a la caída del sol se dirigieron a casa de su viejo amigo, 170 45 | pareció dibujarse de repente y dirigirse hacia ellos. Subía lentamente 171 1 | el punto de volverlo algo distraído y poco hablador. Sin embargo, 172 8 | faltar; con sus ropas de los domingos, a la caída del sol se dirigieron 173 10 | percatarse de que el otro no dormía; la luna iluminaba la habitación, 174 9 | día, e incluso, dado que dormían en la misma habitación, 175 44 | tambaleaba como un hombre ebrio.~ 176 4 | mañana del internado, su educación ha concluido, y me ven mis 177 43 | guardia. Pero, acostumbrados a ejercitarse juntos y conociendo todos 178 25 | los ojos; sabía que debía elegir. A la mañana siguiente, 179 7 | la mano afectuosamente, y emplearon el resto de la velada en 180 10 | golpe profundo: se habían enamorado de Wilhelmine. Una semana 181 23 | demasiado? Veo bien que están enamorados.~ 182 36 | es necesario. Te ruego encarecidamente que me des tu palabra, pues 183 1 | hablador. Sin embargo, se entendían y se apreciaban más precisamente 184 45 | que el espectro pareció enteramente visible y reconocible, el 185 44 | surgir entre la niebla. Sus entrañas se conmovieron y dio un 186 25 | siguiente, el viejo Heermans envió a los dos hermanos una carta 187 | esa 188 3 | tiene una noticia feliz escrita en la cara.~ 189 10 | rostro del segundo había sido esculpido copiando el de su hermano; 190 28 | cortejaba a su novia; Henri se esforzaba por mostrarse alegre, y 191 45 | En el momento en que el espectro pareció enteramente visible 192 26 | esfuerzo, como debe serlo! Los espera el viejo amigo de ustedes, 193 24 | debes dejarnos amarla sin esperanza.~ 194 21 | sea el que sea, será su esposa legítima. Nuestros talleres 195 26 | dos; amará a Tristán como esposo y a Henri como hermano. ¡ 196 39 | te lo ruego; yo me iré a Estados Unidos.~ 197 | estar 198 | este 199 | estos 200 26 | viejo amigo de ustedes, para estrechar entre sus brazos a toda 201 5 | había exigido que su sobrina estudiara en un colegio de religiosas 202 10 | removían suspirando. Era evidente que los dos habían recibido 203 10 | bastante extraño que parecieran evitar hablarse, incluso mirarse; 204 5 | hermana, rica y piadosa, había exigido que su sobrina estudiara 205 46 | de sangre y de lágrimas, expiraron los dos en un último abrazo.~ 206 10 | Era por lo tanto bastante extraño que parecieran evitar hablarse, 207 40 | transmitirás también su amor? Hace falta que uno de los dos muera - 208 8 | No se les ocurrió faltar; con sus ropas de los domingos, 209 26 | entre sus brazos a toda su familia.»~ 210 10 | juntos, en el paseo, en las fiestas, en la caza que les gustaba 211 10 | veces, el trabajo de uno era firmado por el otro. Además, habríase 212 36 | palabra, pues si tuviera que firmar tu contrato...~ 213 45 | amado tiernamente. Desde el fondo del valle, en el crepúsculo, 214 45 | valle, en el crepúsculo, una forma difusa pareció dibujarse 215 21 | traicionan, háblanos con franqueza. ¿Aceptarías a alguno de 216 16 | sobre la mano regordeta y fresca de su hija - . Es probable 217 9 | grabadores conservaban un frío comedimiento y no intercambiaron 218 32 | venas me corroe como el fuego.~ 219 27 | convenido que una vez que uno fuera aceptado, el otro se callaría 220 43 | entera se lanzaron golpes furiosos, y de vez en cuando descansaban 221 5 | que aceptar aunque de mala gana.~ 222 4 | una alegría tal que me dan ganas de bailar sobre una mesa.~ 223 10 | recibido simultáneamente un golpe profundo: se habían enamorado 224 40 | mientras su mano temblaba y se golpeaba con el mango de su cuchillo 225 8 | Apenas Thomas Heermans golpeó la mesa con una intensidad 226 43 | encontraban agotados y con grandes heridas en los costados. 227 43 | cuchillos y se pusieron en guardia. Pero, acostumbrados a ejercitarse 228 30 | Van-Buck - hace tiempo que guardo silencio; pero necesito 229 10 | fiestas, en la caza que les gustaba bastante. Tenían un talento 230 44 | aferrarse a la vida; le habría gustado acercarse a él, pero tampoco 231 9 | silenciosa; él mismo, tras haber agotado su inicial alegría, 232 2 | mostró más alegre de lo habitual.~ 233 1 | volverlo algo distraído y poco hablador. Sin embargo, se entendían 234 21 | nuestros sueños nos traicionan, háblanos con franqueza. ¿Aceptarías 235 10 | extraño que parecieran evitar hablarse, incluso mirarse; su conducta 236 44 | aferrarse a la vida; le habría gustado acercarse a él, 237 10 | firmado por el otro. Además, habríase dicho que el rostro del 238 | hacer 239 45 | reconocible, el que estaba de pie, haciendo un esfuerzo supremo, abandonó 240 | haya 241 16 | probable que los curas te hayan enseñado a detestar el amor, 242 43 | encontraban agotados y con grandes heridas en los costados. Durante 243 5 | peste. Pero una anciana hermana, rica y piadosa, había exigido 244 10 | había visto una unión más hermosa bajo el cielo. Era por lo 245 37 | prometa una cosa que me hiela el corazón sólo de pensarla?~ 246 45 | medida que se acercaba, los hijos reconocían a su madre. En 247 44 | sobre un alcor cubierto de hojas secas. El rocío de la tarde 248 44 | apoyó sobre un árbol; sus hombros resbalaron sobre la áspera 249 31 | así respetas las leyes del honor?~ 250 44 | cayó. Henri contemplaba con horror los últimos esfuerzos de 251 20 | después de que Wilhelmine se hubiera retirado modestamente al 252 8 | vasos para demostrar su buen humor, la jovencita, con un andar 253 44 | El sol iba a desaparecer; sus últimos 254 28 | juntos en buena armonía. Iban, como de costumbre, todas 255 10 | otro no dormía; la luna iluminaba la habitación, y a cada 256 10 | contumaz reinó en su taller e inclinados sobre la plancha de cobre, 257 15 | pronunciadas, el anciano inclinó la cabeza y permaneció bastante 258 45 | Aquellos dos infortunados habían tenido una madre 259 32 | Sé que infrinjo esas leyes; lo he pensado 260 15 | Al oír estas palabras ingenuamente pronunciadas, el anciano 261 9 | mismo, tras haber agotado su inicial alegría, se vio obligado 262 8 | sentaron a la mesa casi de inmediato. Apenas Thomas Heermans 263 44 | Ahogado en su sangre, de pie e inmóvil, se tambaleaba como un hombre 264 8 | Heermans golpeó la mesa con una intensidad capaz de romper los vasos 265 9 | un frío comedimiento y no intercambiaron entre ellos ni una sola 266 4 | mi hija sale mañana del internado, su educación ha concluido, 267 1 | grabadores. Tenían por costumbre ir casi todas las noches, después 268 39 | ella, te lo ruego; yo me iré a Estados Unidos.~ 269 | jamás 270 25 | Por la noche, la joven apenas se atrevió a levantar 271 8 | demostrar su buen humor, la jovencita, con un andar tímido y los 272 8 | a sentarse entre los dos jóvenes, ruborizada.~ 273 43 | secretos pensamientos. Toda su juventud pasó ante sus ojos en aquel 274 1 | amigos alrededor de una lámpara y, en la mayoría de ocasiones, 275 43 | Durante una hora entera se lanzaron golpes furiosos, y de vez 276 27 | la carta del orfebre para leerla, no pudo terminarla; la 277 21 | que sea, será su esposa legítima. Nuestros talleres están 278 1 | En una ciudad alemana, no lejos de las orillas del Rin, 279 45 | dirigirse hacia ellos. Subía lentamente a la colina, y a medida 280 25 | joven apenas se atrevió a levantar los ojos; sabía que debía 281 41 | contestó Tristán. Y ambos se levantaron automáticamente.~ 282 14 | partir del momento en que llegué.~ 283 45 | esfuerzo supremo, abandonó el lugar en el que estaba clavado, 284 40 | dos muera -añadió con voz lúgubre, mientras su mano temblaba 285 10 | que el otro no dormía; la luna iluminaba la habitación, 286 21 | tuyos, nuestra clientela es magnífica. Tu verás lo que decides.~ 287 5 | tenido que aceptar aunque de mala gana.~ 288 10 | su buen vecino; de todas maneras, la noche transcurrió así, 289 40 | temblaba y se golpeaba con el mango de su cuchillo de caza.~ 290 22 | orfebre les tendió las dos manos.~ 291 16 | mientras posaba los labios marchitos sobre la mano regordeta 292 1 | de una lámpara y, en la mayoría de ocasiones, una gran jarra 293 45 | lentamente a la colina, y a medida que se acercaba, los hijos 294 6 | ansioso por pellizcarle las mejillas!~ 295 9 | regresaron a su casa, se metieron en la cama sin decir ni 296 | mía 297 18 | ángel; es dulce como la miel. ¡Quiera Dios que no se 298 9 | entre ellos ni una sola mirada. Por la noche, cuando regresaron 299 32 | de hablar contigo, pero mírame bien: siento que me estoy 300 9 | alegría, se vio obligado a mirar a su querida hija sonriendo; 301 10 | evitar hablarse, incluso mirarse; su conducta había mortificado 302 38 | estas palabras, Tristán miró a su hermano y vio la palidez 303 | misma 304 20 | Wilhelmine se hubiera retirado modestamente al verlos acercarse.~ 305 39 | exclamó - antes de verte morir así soy capaz de cederte 306 44 | mano. Pero una debilidad mortal se adueñó de su alma; se 307 10 | mirarse; su conducta había mortificado a su buen vecino; de todas 308 28 | Henri se esforzaba por mostrarse alegre, y sólo su palidez 309 2 | tiempo, el viejo Heermans se mostró más alegre de lo habitual.~ 310 44 | él, pero tampoco él podía moverse. Ahogado en su sangre, de 311 40 | falta que uno de los dos muera -añadió con voz lúgubre, 312 37 | hermano, es imposible que mueras de desesperación. ¿Quieres 313 38 | hermano y vio la palidez de la muerte en sus labios.~ 314 32 | bien: siento que me estoy muriendo, aunque la poca sangre que 315 | nada 316 44 | campanarios de su ciudad natal surgir entre la niebla. 317 36 | mi querido Tristán, es necesario. Te ruego encarecidamente 318 30 | que guardo silencio; pero necesito abrirte mi alma. Me resulta 319 44 | ciudad natal surgir entre la niebla. Sus entrañas se conmovieron 320 27 | la mesa y, pálido como la nieve, se derrumbó sobre su taburete.~ 321 27 | Aquellos nobles corazones habían convenido 322 1 | aquel buen hombre, cuyo nombre era Thomas Heermans, los 323 | nos 324 3 | los grabadores - tiene una noticia feliz escrita en la cara.~ 325 28 | prometido cortejaba a su novia; Henri se esforzaba por 326 | nuestra 327 | nunca 328 9 | inicial alegría, se vio obligado a mirar a su querida hija 329 21 | talleres están repletos de obreros como los tuyos, nuestra 330 13 | aparecido por aquí desde hace ocho días; es algo raro.~ 331 3 | Qué le ocurre, pues? -le dijeron los grabadores - 332 8 | No se les ocurrió faltar; con sus ropas de 333 15 | Al oír estas palabras ingenuamente 334 26 | y a Henri como hermano. ¡Ojalá sea recibido este deseo, 335 1 | orfebre, aunque tenía un ojo despierto, era raro que 336 16 | puede hacer frente? ¿No olvidarás a tu viejo padre una bella 337 1 | alemana, no lejos de las orillas del Rin, vivían los dos 338 43 | Durante una de esas pausas, oyeron los tambores que advertían 339 27 | siempre. ¡Ay! así son los pactos que uno hace antes de conocer 340 44 | curvaba la hierba, y los pájaros saludaban la noche. Tristán 341 27 | la dejó sobre la mesa y, pálido como la nieve, se derrumbó 342 10 | tanto bastante extraño que parecieran evitar hablarse, incluso 343 14 | Han dejado de venir a partir del momento en que llegué.~ 344 1 | talante; era muy raro que al pasar por delante de la tienda 345 10 | veía siempre juntos, en el paseo, en las fiestas, en la caza 346 44 | se conmovieron y dio un paso hacia su hermano tendiéndole 347 43 | pensamientos. Toda su juventud pasó ante sus ojos en aquel momento.~ 348 43 | costados. Durante una de esas pausas, oyeron los tambores que 349 21 | los dos hemos perdido la paz; nuestros sueños nos traicionan, 350 8 | andar tímido y los codos pegados al cuerpo, fue a sentarse 351 6 | verán, ¡estoy ansioso por pellizcarle las mejillas!~ 352 32 | infrinjo esas leyes; lo he pensado mucho antes de hablar contigo, 353 43 | contaban sus más secretos pensamientos. Toda su juventud pasó ante 354 37 | hiela el corazón sólo de pensarla?~ 355 18 | sonrisa es muy dulce, mi pequeño ángel; es dulce como la 356 10 | cada uno de ellos puedo percatarse de que el otro no dormía; 357 15 | anciano inclinó la cabeza y permaneció bastante rato sin hablar.~ 358 30 | alma. Me resulta imposible permitir que te cases con la hija 359 9 | Pese a los esfuerzos del orfebre, 360 5 | religiosos lo mismo que a la peste. Pero una anciana hermana, 361 5 | anciana hermana, rica y piadosa, había exigido que su sobrina 362 23 | Les pido tres díasdijo - . ¿Es 363 43 | tristes o alegres, con los pies cubiertos de polvo; y se 364 1 | chimenea y con una gran pipa en los labios; las veladas, 365 10 | taller e inclinados sobre la plancha de cobre, ninguno de los 366 | poca 367 | poco 368 44 | acercarse a él, pero tampoco él podía moverse. Ahogado en su sangre, 369 43 | con los pies cubiertos de polvo; y se contaban sus más secretos 370 16 | exclamó al fin mientras posaba los labios marchitos sobre 371 1 | entendían y se apreciaban más precisamente por la similitud de su talante; 372 21 | pregúntale cuál es el que ella prefiere y, sea el que sea, será 373 21 | dos como yerno? Entonces pregúntale cuál es el que ella prefiere 374 1 | consagraba día y noche no lo preocuparan hasta el punto de volverlo 375 16 | fresca de su hija - . Es probable que los curas te hayan enseñado 376 10 | simultáneamente un golpe profundo: se habían enamorado de 377 9 | en la misma habitación, prolongar la conversación hasta bastante 378 37 | desesperación. ¿Quieres que te prometa una cosa que me hiela el 379 28 | casa del orfebre; el feliz prometido cortejaba a su novia; Henri 380 38 | Mientras pronunciaba estas palabras, Tristán 381 15 | estas palabras ingenuamente pronunciadas, el anciano inclinó la cabeza 382 5 | colegio de religiosas y el prudente calculador había tenido 383 27 | orfebre para leerla, no pudo terminarla; la dejó sobre 384 16 | han enseñado cómo se le puede hacer frente? ¿No olvidarás 385 10 | aunque cada uno de ellos puedo percatarse de que el otro 386 11 | estaba sentado junto a su puerta, frente a su hija.~ 387 1 | lo preocuparan hasta el punto de volverlo algo distraído 388 43 | sacaron sus cuchillos y se pusieron en guardia. Pero, acostumbrados 389 32 | aunque la poca sangre que me queda en las venas me corroe como 390 10 | Los dos hermanos se querían mucho; se les veía siempre 391 4 | ven mis dignos amigos, mis queridos vecinos, con una alegría 392 18 | es dulce como la miel. ¡Quiera Dios que no se cambie jamás 393 37 | mueras de desesperación. ¿Quieres que te prometa una cosa 394 34 | Ninguno, hermano; sólo quiero una cosa de ti y te suplico 395 43 | golpes, no se alcanzaban sino raramente. Durante una hora entera 396 15 | cabeza y permaneció bastante rato sin hablar.~ 397 44 | desaparecer; sus últimos rayos se deslizaban entre los 398 1 | que pasaban por ser, y con razón, dos diestros grabadores. 399 1 | era Thomas Heermans, los recibía en su trastienda, junto 400 45 | que se acercaba, los hijos reconocían a su madre. En el momento 401 45 | pareció enteramente visible y reconocible, el que estaba de pie, haciendo 402 33 | crees que no sufro al verte reducido a esta situación? Yo también 403 7 | la jarra de cerveza fue reemplazada por una botella de calidad 404 1 | taciturno, y por lo que se refiere al orfebre, aunque tenía 405 16 | marchitos sobre la mano regordeta y fresca de su hija - . 406 43 | tantas ocasiones, habían regresado juntos, cogidos del brazo, 407 9 | mirada. Por la noche, cuando regresaron a su casa, se metieron en 408 10 | mano; un silencio contumaz reinó en su taller e inclinados 409 5 | estudiara en un colegio de religiosas y el prudente calculador 410 5 | apreciado siempre a los religiosos lo mismo que a la peste. 411 33 | toda mi alegría, pero ¿qué remedio hay?~ 412 10 | habitación, y a cada instante se removían suspirando. Era evidente 413 45 | difusa pareció dibujarse de repente y dirigirse hacia ellos. 414 21 | Nuestros talleres están repletos de obreros como los tuyos, 415 44 | sobre un árbol; sus hombros resbalaron sobre la áspera corteza 416 31 | respondió Tristán - ¿así respetas las leyes del honor?~ 417 31 | Hermano -respondió Tristán - ¿así respetas 418 17 | Por toda respuesta, Wilhelmine sacudió la cabeza 419 7 | afectuosamente, y emplearon el resto de la velada en hablar de 420 30 | necesito abrirte mi alma. Me resulta imposible permitir que te 421 20 | que Wilhelmine se hubiera retirado modestamente al verlos acercarse.~ 422 5 | Pero una anciana hermana, rica y piadosa, había exigido 423 1 | lejos de las orillas del Rin, vivían los dos hermanos 424 44 | cubierto de hojas secas. El rocío de la tarde curvaba la hierba, 425 8 | una intensidad capaz de romper los vasos para demostrar 426 8 | ocurrió faltar; con sus ropas de los domingos, a la caída 427 10 | Además, habríase dicho que el rostro del segundo había sido esculpido 428 8 | sentarse entre los dos jóvenes, ruborizada.~ 429 25 | atrevió a levantar los ojos; sabía que debía elegir. A la mañana 430 43 | Ambos sacaron sus cuchillos y se pusieron 431 17 | toda respuesta, Wilhelmine sacudió la cabeza sonriendo.~ 432 4 | el buen orfebre - mi hija sale mañana del internado, su 433 44 | la hierba, y los pájaros saludaban la noche. Tristán volvió 434 32 | que infrinjo esas leyes; 435 44 | alcor cubierto de hojas secas. El rocío de la tarde curvaba 436 43 | polvo; y se contaban sus más secretos pensamientos. Toda su juventud 437 10 | dicho que el rostro del segundo había sido esculpido copiando 438 5 | Hay que señalar que el bueno de Heermans 439 7 | la velada en hablar de la señorita Wilhelmine. ¡Qué bella debía 440 11 | el viejo Heermans estaba sentado junto a su puerta, frente 441 8 | de su viejo amigo, y se sentaron a la mesa casi de inmediato. 442 8 | pegados al cuerpo, fue a sentarse entre los dos jóvenes, ruborizada.~ 443 | será 444 26 | con esfuerzo, como debe serlo! Los espera el viejo amigo 445 | si 446 10 | rostro del segundo había sido esculpido copiando el de 447 32 | contigo, pero mírame bien: siento que me estoy muriendo, aunque 448 28 | Sin embargo, siguieron viviendo juntos en buena 449 9 | orfebre, la cena fue más bien silenciosa; él mismo, tras haber agotado 450 10 | bastante. Tenían un talento similar y, a veces, el trabajo de 451 1 | más precisamente por la similitud de su talante; era muy raro 452 10 | los dos habían recibido simultáneamente un golpe profundo: se habían 453 | sino 454 33 | al verte reducido a esta situación? Yo también he perdido toda 455 5 | piadosa, había exigido que su sobrina estudiara en un colegio 456 1 | las veladas, que pasaban solos los tres, no eran demasiado 457 27 | callaría para siempre. ¡Ay! así son los pactos que uno hace 458 18 | Tu sonrisa es muy dulce, mi pequeño 459 45 | y dirigirse hacia ellos. Subía lentamente a la colina, 460 45 | brazos del que estaba en el suelo.~ 461 21 | perdido la paz; nuestros sueños nos traicionan, háblanos 462 33 | Tristán - ¿crees que no sufro al verte reducido a esta 463 34 | quiero una cosa de ti y te suplico que me la concedas. No te 464 45 | pie, haciendo un esfuerzo supremo, abandonó el lugar en el 465 7 | calidad y acordaron que, por supuesto, los dos vecinos vendrían 466 44 | campanarios de su ciudad natal surgir entre la niebla. Sus entrañas 467 10 | cada instante se removían suspirando. Era evidente que los dos 468 | suyo 469 27 | nieve, se derrumbó sobre su taburete.~ 470 1 | un temperamento bastante taciturno, y por lo que se refiere 471 | tal 472 1 | precisamente por la similitud de su talante; era muy raro que al pasar 473 10 | gustaba bastante. Tenían un talento similar y, a veces, el trabajo 474 10 | silencio contumaz reinó en su taller e inclinados sobre la plancha 475 21 | esposa legítima. Nuestros talleres están repletos de obreros 476 44 | sangre, de pie e inmóvil, se tambaleaba como un hombre ebrio.~ 477 43 | esas pausas, oyeron los tambores que advertían a los ciudadanos 478 | tampoco 479 | tantas 480 | tanto 481 40 | lúgubre, mientras su mano temblaba y se golpeaba con el mango 482 1 | dos hermanos eran de un temperamento bastante taciturno, y por 483 44 | un paso hacia su hermano tendiéndole la mano. Pero una debilidad 484 29 | bosque; cansados de andar, se tendieron sobre la hierba.~ 485 22 | El orfebre les tendió las dos manos.~ 486 1 | refiere al orfebre, aunque tenía un ojo despierto, era raro 487 27 | orfebre para leerla, no pudo terminarla; la dejó sobre la mesa y, 488 25 | carta concebida en estos términos:~ 489 [Título]| Texto~ 490 | ti 491 1 | pasar por delante de la tienda de Heermans por la noche, 492 3 | dijeron los grabadores - tiene una noticia feliz escrita 493 45 | madre que los había amado tiernamente. Desde el fondo del valle, 494 8 | jovencita, con un andar tímido y los codos pegados al cuerpo, 495 | todos 496 1 | despierto, era raro que los trabajos a los que se consagraba 497 21 | paz; nuestros sueños nos traicionan, háblanos con franqueza. ¿ 498 40 | trasmitirme tus derechos me transmitirás también su amor? Hace falta 499 9 | bien silenciosa; él mismo, tras haber agotado su inicial 500 40 | dijo el otro - . Y al trasmitirme tus derechos me transmitirás


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