IntraText Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
Marcel Schwob Lucrecio: Poeta Concordancias (Hapax Legomena) |
negrita = Texto principal Pár. gris = Texto de comentario
1 2 | Abandonó con Memio el templo sereno 2 2 | el arte de despreciar las acciones humanas. Lucrecio no lo 3 10 | casa de los ancestros, se acercó a la bella Africana, quien 4 10 | todavía hirviente. Éste se aclaró poco a poco y se volvió 5 4 | entrañas. La africana se acurrucó en su corazón extranjero. 6 9 | aquel que la lloraba se afligía por sus propios males y 7 3 | tenebrosa como los ríos de África. En vez de hilar la lana 8 9 | los párpados, y que son agitadas por una procesión de átomos 9 6 | bella bárbara, un mosaico agradable y coloreado, y sintió que 10 4 | Llegó hasta la extremidad aguda en que se expande alrededor 11 7 | Ahora bien: cuando Lucrecio hubo 12 1 | fuera hacia lo alto del aire divino. Allí, Lucrecio se 13 1 | hormigas en marcha. Y un día alcanzaron, al salir de un soto, un 14 1 | totalmente rodeado por viejos alcornoques, asentados tan cerca uno 15 4 | amor. La mujer se tornó altanera, melancólica y silenciosa, 16 1 | claro que fuera hacia lo alto del aire divino. Allí, Lucrecio 17 9 | del cuerpo de una mujer amada. Sabía que la causa del 18 4 | y opaco que separa a los amantes. La voluptuosidad creció 19 1 | hubiese creído estar en un ancho camino claro que fuera hacia 20 2 | estudiar elocuencia en Roma. El anciano gentilhombre que gobernaba 21 4 | a los esclavos. Lucrecio anduvo errabundo en la sala de 22 8 | todos los árboles, todos los animales, todos los hombres, con 23 6 | pueblo invisible y discorde, ansioso por separarse. Y las miradas 24 | ante 25 1 | Lucrecio apareció en una gran familia que 26 9 | de nosotros ninguna doble apariencia para derramar lágrimas sobre 27 3 | encantada. La mujer africana apoyaba en los tapices de los muros 28 4 | con ese hermoso cuerpo. Apretaba sus senos metálicos y pegaba 29 4 | Lucrecio deseaba ardientemente fundirse con ese hermoso 30 6 | sus tropeles de clientes armados e insultantes, contempló 31 1 | Juntos se asombraron ante las arrugas de los viejos árboles y 32 2 | sino cuando poseyera el arte de despreciar las acciones 33 1 | por viejos alcornoques, asentados tan cerca uno de otro como 34 1 | cielo. La quietud en aquel asilo era infinita. Se hubiese 35 1 | Lucrecio le impuso. Juntos se asombraron ante las arrugas de los 36 7 | hacia la tierra. Después, al atravesar el soto, se encontró de 37 1 | que husmeaban el suelo. Atravesaron palpitantes cohetes de abejas 38 | bajo 39 1 | palpitantes cohetes de abejas y bandas movedizas de hormigas en 40 10 | dedo. Entonces Lucrecio bebió el filtro. E inmediatamente 41 1 | sintió impresionado por la bendición de los espacios calmos.~ ~ 42 7 | Ahora bien: cuando Lucrecio hubo sido 43 4 | senos metálicos y pegaba su boca a sus labios de un violeta 44 10 | recipiente de metal en un brasero. Porque ella también había 45 3 | de vino espumoso con sus brazos cargados de esmeraldas translúcidas. 46 3 | la perfilada masa de sus cabellos. Todo su cuerpo se sumía 47 9 | lágrimas sobre su propio cadáver tendido a sus pies. Pero, 48 9 | contempla desde el espacio calmo donde hay que encerrarse, 49 1 | bendición de los espacios calmos.~ ~ 50 4 | creció en furor y quiso cambiar de persona. Llegó hasta 51 1 | creído estar en un ancho camino claro que fuera hacia lo 52 3 | espumoso con sus brazos cargados de esmeraldas translúcidas. 53 4 | expande alrededor de la carne, sin penetrar hasta las 54 6 | parecieron rayos más sutilmente carnosos y la imagen de la bella 55 1 | otro como que un círculo cavaba un pozo de azul en el cielo. 56 | cerca 57 1 | uno de otro como que un círculo cavaba un pozo de azul en 58 1 | retirado lejos de la vida civil. Sus primeros días pasaron 59 8 | necesaria, percibió con claridad la muerte única de la Africana; 60 6 | Roma, con sus tropeles de clientes armados e insultantes, contempló 61 10 | la bella Africana, quien cocía un brebaje en un recipiente 62 1 | Atravesaron palpitantes cohetes de abejas y bandas movedizas 63 9 | la sucesión de imágenes coloreadas que se desprenden de la 64 6 | un mosaico agradable y coloreado, y sintió que el fin del 65 8 | todos los hombres, con sus colores, con sus pasiones, con sus 66 6 | racimos de abejas y las columnas de hormigas y el tejido 67 6 | En seguida comprendió la variedad de las cosas 68 2 | un profesor griego y lo conminó a que no volviese sino cuando 69 9 | el propio corazón ha sido conmovido por la sucesión de imágenes 70 9 | tendido a sus pies. Pero, como conocía exactamente la tristeza 71 4 | se desesperó al no poder consumar el amor. La mujer se tornó 72 9 | vanas imágenes cuando se las contempla desde el espacio calmo donde 73 1 | salpicado de manchas de oro. Contemplaron con frecuencia los lomos 74 9 | donde hay que encerrarse, continuó llorando, y deseando el 75 5 | el cual un escriba había copiado el tratado de Epicuro.~ ~ 76 2 | guerras de partidos y la corrupción política. Estaba enamorado.~ ~ 77 3 | los divanes. Rodeaba las cráteras llenas de vino espumoso 78 4 | amantes. La voluptuosidad creció en furor y quiso cambiar 79 1 | era infinita. Se hubiese creído estar en un ancho camino 80 9 | pequeñas glándulas que están debajo de los párpados, y que son 81 6 | pequeños copos de lana que los dedos de la Africana desparramaban 82 9 | terrenales, pues la muerta había dejado de ser desgraciada y de 83 9 | ninguna doble apariencia para derramar lágrimas sobre su propio 84 10 | inmediatamente después su razón desapareció, y olvidó todas las palabras 85 4 | Lucrecio deseaba ardientemente fundirse con 86 9 | dilatación de los átomos que desean juntarse con otros átomos. 87 9 | encerrarse, continuó llorando, y deseando el amor, y temiendo la muerte.~ ~ 88 4 | extranjero. Lucrecio se desesperó al no poder consumar el 89 9 | muerta había dejado de ser desgraciada y de sufrir, en tanto que 90 3 | vez de hilar la lana la deshacía pacientemente en pequeños 91 6 | los dedos de la Africana desparramaban en las salas. Los racimos 92 5 | Fue allí donde desplegó el rollo en el cual un escriba 93 2 | cuando poseyera el arte de despreciar las acciones humanas. Lucrecio 94 1 | desde la infancia, por el desprecio por la política y por los 95 9 | imágenes coloreadas que se desprenden de la superficie del cuerpo 96 1 | hormigas en marcha. Y un día alcanzaron, al salir de 97 1 | vida civil. Sus primeros días pasaron a la sombra del 98 9 | la causa del amor es la dilatación de los átomos que desean 99 2 | gobernaba la alta casa le dio un profesor griego y lo 100 7 | tenían siempre el hocico dirigido hacia la tierra. Después, 101 6 | sintió un pueblo invisible y discorde, ansioso por separarse. 102 6 | supremacía. Y vio que la disolución de la muerte sólo era la 103 6 | la misma sangre y que se disputan una obscura supremacía. 104 3 | sumía largamente en los divanes. Rodeaba las cráteras llenas 105 8 | la historia de esas cosas diversas y su nacimiento y sus enfermedades 106 1 | fuera hacia lo alto del aire divino. Allí, Lucrecio se sintió 107 9 | queda de nosotros ninguna doble apariencia para derramar 108 1 | Memio, que tenía su misma edad, sobrellevó, en el bosque, 109 | él 110 2 | del bosque para estudiar elocuencia en Roma. El anciano gentilhombre 111 1 | oscuro de una alta casa empinada en la montaña. El atrio 112 2 | corrupción política. Estaba enamorado.~ ~ 113 3 | un principio su vida fue encantada. La mujer africana apoyaba 114 9 | espacio calmo donde hay que encerrarse, continuó llorando, y deseando 115 7 | al atravesar el soto, se encontró de pronto en medio del templo 116 8 | diversas y su nacimiento y sus enfermedades y sus muertes. Y entre la 117 6 | había visto las facciones ensangrentadas de Roma, con sus tropeles 118 | Entonces 119 4 | sin penetrar hasta las entrañas. La africana se acurrucó 120 7 | átomos del mundo estaban entretejidas las unas con las otras, 121 10 | la noche, por haber sido envenenado, conoció la muerte.~ ~FIN~ ~ ~ 122 5 | había copiado el tratado de Epicuro.~ ~ 123 4 | esclavos. Lucrecio anduvo errabundo en la sala de los libros.~ ~ 124 | esas 125 5 | desplegó el rollo en el cual un escriba había copiado el tratado 126 | ese 127 6 | mundo y la inutilidad de esforzarse tras las ideas. El universo 128 3 | con sus brazos cargados de esmeraldas translúcidas. Tenía una 129 9 | se las contempla desde el espacio calmo donde hay que encerrarse, 130 1 | por la bendición de los espacios calmos.~ ~ 131 1 | de los viejos árboles y espiaron el temblor de las hojas 132 3 | cráteras llenas de vino espumoso con sus brazos cargados 133 7 | como los átomos del mundo estaban entretejidas las unas con 134 | están 135 | estar 136 | este 137 | Éste 138 | esto 139 2 | templo sereno del bosque para estudiar elocuencia en Roma. El anciano 140 1 | severo y los esclavos mudos. Estuvo rodeado, desde la infancia, 141 9 | pies. Pero, como conocía exactamente la tristeza y el amor y 142 2 | ver más. Murió solitario, execrando el tumulto de la sociedad. 143 4 | extremidad aguda en que se expande alrededor de la carne, sin 144 3 | translúcidas. Tenía una manera extraña de levantar un dedo y de 145 4 | se acurrucó en su corazón extranjero. Lucrecio se desesperó al 146 4 | persona. Llegó hasta la extremidad aguda en que se expande 147 1 | Lucrecio apareció en una gran familia que se había retirado lejos 148 10 | Entonces Lucrecio bebió el filtro. E inmediatamente después 149 4 | gastaron. Tocaron el velo flexible y opaco que separa a los 150 1 | de oro. Contemplaron con frecuencia los lomos rayados de los 151 1 | un ancho camino claro que fuera hacia lo alto del aire divino. 152 4 | amor pasaron de uno a otro, fueron suspiradas, los hicieron 153 4 | Lucrecio deseaba ardientemente fundirse con ese hermoso cuerpo. 154 4 | voluptuosidad creció en furor y quiso cambiar de persona. 155 4 | los hicieron reír y se gastaron. Tocaron el velo flexible 156 2 | elocuencia en Roma. El anciano gentilhombre que gobernaba la alta casa 157 9 | particular de las pequeñas glándulas que están debajo de los 158 2 | anciano gentilhombre que gobernaba la alta casa le dio un profesor 159 1 | Lucrecio apareció en una gran familia que se había retirado 160 2 | casa le dio un profesor griego y lo conminó a que no volviese 161 2 | facciones sangrientas, las guerras de partidos y la corrupción 162 | ha 163 10 | amor; y a la noche, por haber sido envenenado, conoció 164 10 | parte, y sus pensamientos se habían remontado a la fuente misteriosa 165 10 | Por esto fue que habiendo vuelto a la alta y sombría 166 | hay 167 4 | ardientemente fundirse con ese hermoso cuerpo. Apretaba sus senos 168 4 | fueron suspiradas, los hicieron reír y se gastaron. Tocaron 169 3 | ríos de África. En vez de hilar la lana la deshacía pacientemente 170 10 | miró el brebaje todavía hirviente. Éste se aclaró poco a poco 171 8 | con sus instrumentos, y la historia de esas cosas diversas y 172 7 | rayados que tenían siempre el hocico dirigido hacia la tierra. 173 8 | contempló la inmensidad hormigueante del universo; todas las 174 1 | aquel asilo era infinita. Se hubiese creído estar en un ancho 175 7 | Ahora bien: cuando Lucrecio hubo sido así instruido por el 176 2 | despreciar las acciones humanas. Lucrecio no lo volvió a 177 1 | los chanchos salvajes que husmeaban el suelo. Atravesaron palpitantes 178 6 | inutilidad de esforzarse tras las ideas. El universo le pareció 179 9 | muerte es la peor de las ilusiones terrenales, pues la muerta 180 6 | sutilmente carnosos y la imagen de la bella bárbara, un 181 1 | Allí, Lucrecio se sintió impresionado por la bendición de los 182 1 | los juegos que Lucrecio le impuso. Juntos se asombraron ante 183 1 | Estuvo rodeado, desde la infancia, por el desprecio por la 184 1 | quietud en aquel asilo era infinita. Se hubiese creído estar 185 6 | fin del movimiento de esa infinitud era triste y vano. Así como 186 10 | Lucrecio bebió el filtro. E inmediatamente después su razón desapareció, 187 8 | Desde allí contempló la inmensidad hormigueante del universo; 188 7 | cuando Lucrecio hubo sido así instruido por el rollo de papiro, 189 8 | con sus pasiones, con sus instrumentos, y la historia de esas cosas 190 6 | tropeles de clientes armados e insultantes, contempló el torbellino 191 6 | hacia otros mil movimientos inútiles.~ ~ 192 6 | cosas de este mundo y la inutilidad de esforzarse tras las ideas. 193 6 | cuerpo sintió un pueblo invisible y discorde, ansioso por 194 1 | sobrellevó, en el bosque, los juegos que Lucrecio le impuso. 195 9 | de los átomos que desean juntarse con otros átomos. Sabía 196 | Juntos 197 4 | metálicos y pegaba su boca a sus labios de un violeta oscuro. Las 198 6 | turba turbulenta que se lanza hacia otros mil movimientos 199 3 | Todo su cuerpo se sumía largamente en los divanes. Rodeaba 200 1 | familia que se había retirado lejos de la vida civil. Sus primeros 201 3 | Tenía una manera extraña de levantar un dedo y de sacudir la 202 10 | Africana sacudió la frente y levantó un dedo. Entonces Lucrecio 203 4 | errabundo en la sala de los libros.~ ~ 204 4 | quiso cambiar de persona. Llegó hasta la extremidad aguda 205 3 | divanes. Rodeaba las cráteras llenas de vino espumoso con sus 206 9 | en tanto que aquel que la lloraba se afligía por sus propios 207 9 | que encerrarse, continuó llorando, y deseando el amor, y temiendo 208 8 | única de la Africana; y lloró.~ ~ 209 10 | primera vez, al volverse loco, conoció el amor; y a la 210 7 | los ancestros. Y vio el lomo de los chanchos rayados 211 1 | Contemplaron con frecuencia los lomos rayados de los chanchos 212 1 | sol, como un velo verde de luz salpicado de manchas de 213 9 | afligía por sus propios males y pensaba tenebrosamente 214 2 | africana, bella, bárbara y malvada. Memio estaba de regreso 215 1 | verde de luz salpicado de manchas de oro. Contemplaron con 216 3 | translúcidas. Tenía una manera extraña de levantar un dedo 217 6 | de la muerte sólo era la manumisión de esa turba turbulenta 218 1 | movedizas de hormigas en marcha. Y un día alcanzaron, al 219 3 | de los muros la perfilada masa de sus cabellos. Todo su 220 7 | se encontró de pronto en medio del templo sereno del bosque 221 4 | mujer se tornó altanera, melancólica y silenciosa, parecida al 222 10 | brebaje en un recipiente de metal en un brasero. Porque ella 223 4 | cuerpo. Apretaba sus senos metálicos y pegaba su boca a sus labios 224 6 | que se lanza hacia otros mil movimientos inútiles.~ ~ 225 6 | ansioso por separarse. Y las miradas le parecieron rayos más 226 10 | de su sonrisa. Lucrecio miró el brebaje todavía hirviente. 227 10 | habían remontado a la fuente misteriosa de su sonrisa. Lucrecio 228 1 | alta casa empinada en la montaña. El atrio era severo y los 229 6 | de la bella bárbara, un mosaico agradable y coloreado, y 230 1 | cohetes de abejas y bandas movedizas de hormigas en marcha. Y 231 6 | de hormigas y el tejido movedizo de las hojas le parecieron 232 6 | se lanza hacia otros mil movimientos inútiles.~ ~ 233 9 | ilusiones terrenales, pues la muerta había dejado de ser desgraciada 234 8 | y sus enfermedades y sus muertes. Y entre la muerte total 235 2 | no lo volvió a ver más. Murió solitario, execrando el 236 3 | apoyaba en los tapices de los muros la perfilada masa de sus 237 8 | esas cosas diversas y su nacimiento y sus enfermedades y sus 238 8 | entre la muerte total y necesaria, percibió con claridad la 239 | ninguna 240 1 | política y por los hombres. El noble Memio, que tenía su misma 241 10 | conoció el amor; y a la noche, por haber sido envenenado, 242 | nosotros 243 6 | sangre y que se disputan una obscura supremacía. Y vio que la 244 7 | sereno del bosque y sus ojos se sumergieron en el pozo 245 10 | su razón desapareció, y olvidó todas las palabras griegas 246 4 | Tocaron el velo flexible y opaco que separa a los amantes. 247 1 | salpicado de manchas de oro. Contemplaron con frecuencia 248 | otras 249 3 | hilar la lana la deshacía pacientemente en pequeños copos que volaban 250 2 | regreso en la casa de sus padres. Lucrecio había visto las 251 1 | husmeaban el suelo. Atravesaron palpitantes cohetes de abejas y bandas 252 4 | melancólica y silenciosa, parecida al atrio y a los esclavos. 253 10 | poco a poco y se volvió parecido a un cielo turbio y verde. 254 6 | las ideas. El universo le pareció similar a los pequeños copos 255 9 | que están debajo de los párpados, y que son agitadas por 256 10 | también había pensado, por su parte, y sus pensamientos se habían 257 9 | provienen de un movimiento particular de las pequeñas glándulas 258 2 | sangrientas, las guerras de partidos y la corrupción política. 259 8 | con sus colores, con sus pasiones, con sus instrumentos, y 260 4 | Apretaba sus senos metálicos y pegaba su boca a sus labios de 261 4 | alrededor de la carne, sin penetrar hasta las entrañas. La africana 262 9 | por sus propios males y pensaba tenebrosamente en su propia 263 10 | Porque ella también había pensado, por su parte, y sus pensamientos 264 10 | pensado, por su parte, y sus pensamientos se habían remontado a la 265 9 | que causa la muerte es la peor de las ilusiones terrenales, 266 9 | movimiento particular de las pequeñas glándulas que están debajo 267 8 | muerte total y necesaria, percibió con claridad la muerte única 268 3 | tapices de los muros la perfilada masa de sus cabellos. Todo 269 | Pero 270 4 | furor y quiso cambiar de persona. Llegó hasta la extremidad 271 8 | del universo; todas las piedras, todas las plantas, todos 272 9 | propio cadáver tendido a sus pies. Pero, como conocía exactamente 273 8 | todas las piedras, todas las plantas, todos los árboles, todos 274 4 | Lucrecio se desesperó al no poder consumar el amor. La mujer 275 | Porque 276 2 | no volviese sino cuando poseyera el arte de despreciar las 277 10 | del rollo de papiro. Y por primera vez, al volverse loco, conoció 278 1 | lejos de la vida civil. Sus primeros días pasaron a la sombra 279 3 | Y en un principio su vida fue encantada. La 280 9 | que son agitadas por una procesión de átomos salida del corazón, 281 2 | gobernaba la alta casa le dio un profesor griego y lo conminó a que 282 3 | sonrisas tenían una fuente profunda y tenebrosa como los ríos 283 7 | el soto, se encontró de pronto en medio del templo sereno 284 | propia 285 9 | lloraba se afligía por sus propios males y pensaba tenebrosamente 286 9 | Sabía que las lágrimas provienen de un movimiento particular 287 6 | todo su cuerpo sintió un pueblo invisible y discorde, ansioso 288 | pues 289 9 | propia muerte. Sabía que no queda de nosotros ninguna doble 290 | quien 291 1 | de azul en el cielo. La quietud en aquel asilo era infinita. 292 4 | voluptuosidad creció en furor y quiso cambiar de persona. Llegó 293 6 | desparramaban en las salas. Los racimos de abejas y las columnas 294 6 | las miradas le parecieron rayos más sutilmente carnosos 295 10 | inmediatamente después su razón desapareció, y olvidó todas 296 10 | quien cocía un brebaje en un recipiente de metal en un brasero. 297 2 | malvada. Memio estaba de regreso en la casa de sus padres. 298 4 | suspiradas, los hicieron reír y se gastaron. Tocaron el 299 10 | sus pensamientos se habían remontado a la fuente misteriosa de 300 7 | fue allí donde sentó su reposo.~ ~ 301 1 | gran familia que se había retirado lejos de la vida civil. 302 3 | profunda y tenebrosa como los ríos de África. En vez de hilar 303 3 | largamente en los divanes. Rodeaba las cráteras llenas de vino 304 10 | verde. Y la bella Africana sacudió la frente y levantó un dedo. 305 3 | de levantar un dedo y de sacudir la frente. Sus sonrisas 306 4 | Lucrecio anduvo errabundo en la sala de los libros.~ ~ 307 6 | Africana desparramaban en las salas. Los racimos de abejas y 308 9 | una procesión de átomos salida del corazón, cuando el propio 309 7 | las unas con las otras, salió hacia el bosque por el pórtico 310 1 | Y un día alcanzaron, al salir de un soto, un claro totalmente 311 1 | como un velo verde de luz salpicado de manchas de oro. Contemplaron 312 1 | rayados de los chanchos salvajes que husmeaban el suelo. 313 6 | átomos tintos en la misma sangre y que se disputan una obscura 314 2 | había visto las facciones sangrientas, las guerras de partidos 315 6 | En seguida comprendió la variedad de 316 4 | hermoso cuerpo. Apretaba sus senos metálicos y pegaba su boca 317 7 | cielo. Y fue allí donde sentó su reposo.~ ~ 318 4 | velo flexible y opaco que separa a los amantes. La voluptuosidad 319 6 | y discorde, ansioso por separarse. Y las miradas le parecieron 320 | ser 321 | siempre 322 4 | altanera, melancólica y silenciosa, parecida al atrio y a los 323 6 | El universo le pareció similar a los pequeños copos de 324 | sin 325 | sino 326 | sobre 327 1 | que tenía su misma edad, sobrellevó, en el bosque, los juegos 328 2 | execrando el tumulto de la sociedad. Cuando Lucrecio volvió 329 1 | temblor de las hojas bajo el sol, como un velo verde de luz 330 2 | volvió a ver más. Murió solitario, execrando el tumulto de 331 6 | disolución de la muerte sólo era la manumisión de esa 332 1 | primeros días pasaron a la sombra del pórtico oscuro de una 333 10 | habiendo vuelto a la alta y sombría casa de los ancestros, se 334 10 | fuente misteriosa de su sonrisa. Lucrecio miró el brebaje 335 3 | de sacudir la frente. Sus sonrisas tenían una fuente profunda 336 9 | ha sido conmovido por la sucesión de imágenes coloreadas que 337 1 | salvajes que husmeaban el suelo. Atravesaron palpitantes 338 9 | de ser desgraciada y de sufrir, en tanto que aquel que 339 7 | del bosque y sus ojos se sumergieron en el pozo azul del cielo. 340 3 | cabellos. Todo su cuerpo se sumía largamente en los divanes. 341 9 | que se desprenden de la superficie del cuerpo de una mujer 342 6 | se disputan una obscura supremacía. Y vio que la disolución 343 4 | pasaron de uno a otro, fueron suspiradas, los hicieron reír y se 344 6 | le parecieron rayos más sutilmente carnosos y la imagen de 345 | también 346 | tan 347 | tanto 348 3 | africana apoyaba en los tapices de los muros la perfilada 349 6 | columnas de hormigas y el tejido movedizo de las hojas le 350 1 | viejos árboles y espiaron el temblor de las hojas bajo el sol, 351 9 | llorando, y deseando el amor, y temiendo la muerte.~ ~ 352 9 | sobre su propio cadáver tendido a sus pies. Pero, como conocía 353 3 | tenían una fuente profunda y tenebrosa como los ríos de África. 354 9 | propios males y pensaba tenebrosamente en su propia muerte. Sabía 355 9 | la peor de las ilusiones terrenales, pues la muerta había dejado 356 [Título]| Texto~ ~ 357 7 | hocico dirigido hacia la tierra. Después, al atravesar el 358 6 | torbellino de tropeles de átomos tintos en la misma sangre y que 359 4 | hicieron reír y se gastaron. Tocaron el velo flexible y opaco 360 10 | Lucrecio miró el brebaje todavía hirviente. Éste se aclaró 361 6 | insultantes, contempló el torbellino de tropeles de átomos tintos 362 4 | consumar el amor. La mujer se tornó altanera, melancólica y 363 8 | muertes. Y entre la muerte total y necesaria, percibió con 364 1 | salir de un soto, un claro totalmente rodeado por viejos alcornoques, 365 3 | brazos cargados de esmeraldas translúcidas. Tenía una manera extraña 366 6 | inutilidad de esforzarse tras las ideas. El universo le 367 5 | escriba había copiado el tratado de Epicuro.~ ~ 368 6 | movimiento de esa infinitud era triste y vano. Así como había visto 369 2 | solitario, execrando el tumulto de la sociedad. Cuando Lucrecio 370 6 | era la manumisión de esa turba turbulenta que se lanza 371 10 | volvió parecido a un cielo turbio y verde. Y la bella Africana 372 6 | manumisión de esa turba turbulenta que se lanza hacia otros 373 | unas 374 8 | percibió con claridad la muerte única de la Africana; y lloró.~ ~ 375 2 | había con él en la alta casa vacía, en el atrio severo y entre 376 9 | la muerte y sabía que son vanas imágenes cuando se las contempla 377 6 | esa infinitud era triste y vano. Así como había visto las 378 6 | En seguida comprendió la variedad de las cosas de este mundo 379 2 | Lucrecio no lo volvió a ver más. Murió solitario, execrando 380 3 | Rodeaba las cráteras llenas de vino espumoso con sus brazos 381 4 | boca a sus labios de un violeta oscuro. Las palabras de 382 3 | pacientemente en pequeños copos que volaban alrededor de ella.~ ~ 383 4 | separa a los amantes. La voluptuosidad creció en furor y quiso 384 10 | papiro. Y por primera vez, al volverse loco, conoció el amor; y 385 2 | griego y lo conminó a que no volviese sino cuando poseyera el 386 10 | Por esto fue que habiendo vuelto a la alta y sombría casa