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1 1| Mediterráneo y, a sus pies, un abanico de líneas azules resplandecientes 2 3| como su cuerpo. La piedra abrazaba sus senos oprimidos por 3 12| el beso de Foinisia y el abrazo de Foinisia hicieron morir, 4 5| invocan en Cartago, Jao, Abriao, Salbaal y Batbaal, recibe 5 7| salada del viento marino. Fue acariciada por el primer oro del día. 6 4| la guirnalda esculpida. Acercó su boca al conducto por 7 5| encienda. Muerta perfumada, acoge la libación de mi voz. ¡ 8 9| Sextilio temblaba acompasadamente, agitado por los suspiros 9 2| las miradas y atenúa la acritud de los dardos. Es un dios 10 2| ya que están sometidas al adversario del amor, que se llama Anteros. 11 3| cuando el temblor púrpura aferró al aire de la tarde, salió 12 1| fue esclava bajo el sol africano, en la ciudad de Hadrumeto. 13 1| iba por los caminos de las afueras, llevando a la casa de los 14 9| temblaba acompasadamente, agitado por los suspiros del sueño, 15 2| centelleo de los ojos y aguza las puntas de las flechas, 16 5| nada de nosotros es tuyo y ahora aquel que tiene un halcón 17 3| temblor púrpura aferró al aire de la tarde, salió por el 18 3| Muchos muertos embalsamados alardean alrededor de Hadrumeto en 19 5| Anteros que enfríe nuestros alientos si le niega a Eros que los 20 2| no les está permitido ser amadas a aquellas que conocen los 21 5| deslizar de tus dedos la ampolla de vidrio coloreada que 22 3| mano quieta brillaba un anillo de oro verde con dos rubíes 23 3| muerta a los dieciséis años, antes de que ningún hombre 24 | antes 25 2| como Eros hubo llevado su antorcha al seno de la iniciada, 26 3| hasta el mar. Es un camino apacible donde los enamorados beben 27 5| horas de los muertos se apagó. Has dejado deslizar de 28 5| Oh, hermana mía, apártate de tu sueño para escucharme. 29 | aquellas 30 5| nuestra madre Amoena. Que arda en la noche; que me busque 31 1| de un rosa trémulo. Y la arena de la playa estaba sembrada 32 3| todavía el vapor de los aromas en que la habían empapado. 33 1| sembrada de conchitas que arrastra el mar tibio desde la tierra 34 5| la libación de mi voz. ¡Ashrammachalada!~ 35 8| encantamientos, hizo que sus pies atados se movieran por las calles 36 2| Anteros desvía las miradas y atenúa la acritud de los dardos. 37 7| Y Séptima, avergonzada, corrió por entre los sarcófagos. 38 7| Hadrumeto y su larga camisa azul flotaba detrás de ella.~ 39 1| pies, un abanico de líneas azules resplandecientes se desplegaba 40 5| Jao, Abriao, Salbaal y Batbaal, recibe mi encantamiento. 41 3| apacible donde los enamorados beben vino de dátiles recostados 42 1| esclava, y todas fueron bellas y obscuras, y los dioses 43 12| mano de la hermana. Y el beso de Foinisia y el abrazo 44 5| el mar en un cofre hasta Biblos. Hermana mía, ten piedad 45 2| de los dardos. Es un dios bienhechor que mora en medio de los 46 1| ciudad de Hadrumeto era blanca y las piedras de la casa 47 4| Bajo la blancura virgen de la luna nueva, 48 1| el lugar donde las siete bocas del Nilo derraman siete 49 3| empapado. En su mano quieta brillaba un anillo de oro verde con 50 3| pulidas de las tumbas. La brisa oriental sopla su perfume 51 4| las libaciones y su pasión brotó:~ 52 4| de su hermana, contra la buena tierra. Lloró y pegó su 53 12| vida escapó de él como una burbuja. Después se encaminó a la 54 5| arda en la noche; que me busque junto a tu tumba. ¡Oh, Foinisa! 55 5| Suplícale a aquel cuyo cadáver despedazado fue llevado 56 8| noche, a la hora en que los cadáveres se liberan para consumar 57 5| estrellas de los magos de Caldea, yo te conjuro. Por las 58 8| atados se movieran por las calles de Hadrumeto.~ 59 1| suavemente. Así iba por los caminos de las afueras, llevando 60 7| volvió a Hadrumeto y su larga camisa azul flotaba detrás de ella.~ 61 5| infernales que se invocan en Cartago, Jao, Abriao, Salbaal y 62 12| Foinisia hicieron morir, casi a la misma hora de la noche, 63 2| así como Eros gobierna el centelleo de los ojos y aguza las 64 | cerca 65 10| Y ella no tenía ni cerebro ni vísceras; pero su corazón 66 1| casa de los sirvientes una cesta de panes tiernos.~ 67 1| desplegaba hasta al ras del cielo. Las palmas de las manos 68 8| rígida, erraba por los circuitos infernales. Y aquel que 69 13| enrollada y perforada por un clavo, que la encantadora deslizó 70 5| llevado por el mar en un cofre hasta Biblos. Hermana mía, 71 5| habíamos dado. El hilo de tu collar se rompió y los granos de 72 5| dedos la ampolla de vidrio coloreada que te habíamos dado. El 73 1| siete limos de diversos colores. En la casa marítima donde 74 7| segunda noche permaneció en compañía de los muertos. Espió a 75 1| playa estaba sembrada de conchitas que arrastra el mar tibio 76 5| los magos de Caldea, yo te conjuro. Por las potencias infernales 77 2| ser amadas a aquellas que conocen los misterios subterráneos, 78 8| a Anteros, pues ella no conocía el deseo. Pero en su corazón 79 3| con las cosas que no había conocido.~ 80 5| Sextilio, hijo de Dionisia, se consuma de amor por mí, Séptima, 81 8| cadáveres se liberan para consumar los encantamientos, hizo 82 7| Y Séptima, avergonzada, corrió por entre los sarcófagos. 83 3| frente baja una larga losa cortaba su mirada vacía. De sus 84 3| su sueño estéril con las cosas que no había conocido.~ 85 2| medio de los muertos. No es cruel, como el otro. Posee el 86 | cuando 87 5| derramaron alrededor de tu cuello. Ya nada de nosotros es 88 2| dolores terrestres, odia y cura el amor. Sin embargo, no 89 5| Hator. Suplícale a aquel cuyo cadáver despedazado fue 90 2| otro. Posee el nepentas que da el olvido. Y porque sabe 91 5| coloreada que te habíamos dado. El hilo de tu collar se 92 2| atenúa la acritud de los dardos. Es un dios bienhechor que 93 3| enamorados beben vino de dátiles recostados en las murallas 94 5| los muertos se apagó. Has dejado deslizar de tus dedos la 95 12| Y Séptima, dormida, se dejó llevar por la mano de la 96 1| las siete bocas del Nilo derraman siete limos de diversos 97 5| rompió y los granos de oro se derramaron alrededor de tu cuello. 98 5| ten piedad de un dolor desconocido. Por las siete estrellas 99 10| vísceras; pero su corazón desecado había sido puesto de nuevo 100 12| y a Sextilio. Tal fue el desenlace fúnebre de la lucha de Eros 101 8| pues ella no conocía el deseo. Pero en su corazón mustio 102 11| de Foinisia. En seguida deseó el cuerpo de Sextilio, para 103 5| muertos se apagó. Has dejado deslizar de tus dedos la ampolla 104 13| clavo, que la encantadora deslizó por el conducto de las libaciones 105 5| Suplícale a aquel cuyo cadáver despedazado fue llevado por el mar en 106 1| azules resplandecientes se desplegaba hasta al ras del cielo. 107 2| de las flechas, Anteros desvía las miradas y atenúa la 108 7| larga camisa azul flotaba detrás de ella.~ 109 7| acariciada por el primer oro del día. Después volvió a Hadrumeto 110 3| como ella, muerta a los dieciséis años, antes de que ningún 111 6| la tierra mostrando los dientes.~ 112 2| acritud de los dardos. Es un dios bienhechor que mora en medio 113 1| bellas y obscuras, y los dioses infernales les revelaron 114 1| derraman siete limos de diversos colores. En la casa marítima 115 5| Hermana mía, ten piedad de un dolor desconocido. Por las siete 116 2| el amor es el peor de los dolores terrestres, odia y cura 117 3| en sus sepulturas. Y allí dormía Foinisa, hermana de Séptima, 118 12| tomó de la mano. Y Séptima, dormida, se dejó llevar por la mano 119 2| embargo, no tiene el poder de echar a Eros de un corazón ocupado. 120 1| tibio desde la tierra de Egipto, en el lugar donde las siete 121 | él 122 3| sus labios ennegrecidos se elevaba todavía el vapor de los 123 11| y se apoderó del corazón embalsamado de Foinisia. En seguida 124 3| incierta. Muchos muertos embalsamados alardean alrededor de Hadrumeto 125 2| odia y cura el amor. Sin embargo, no tiene el poder de echar 126 3| aromas en que la habían empapado. En su mano quieta brillaba 127 3| camino apacible donde los enamorados beben vino de dátiles recostados 128 2| Séptima se enamoró de un joven libre, Sextilio, 129 12| una burbuja. Después se encaminó a la celda de esclava de 130 8| liberan para consumar los encantamientos, hizo que sus pies atados 131 5| le niega a Eros que los encienda. Muerta perfumada, acoge 132 8| pintada. Y Foinisia no pudo encontrar a Anteros, pues ella no 133 5| poderosa. Ruega a Anteros que enfríe nuestros alientos si le 134 3| mirada vacía. De sus labios ennegrecidos se elevaba todavía el vapor 135 1| manos de Séptima estaban enrojecidas por el oro, y las puntas 136 13| inscripto en la placa de plomo, enrollada y perforada por un clavo, 137 9| rombos. Y Foinisia, muerta, envuelta en las vendas olorosas, 138 | eran 139 8| tanto, Foinisia, rígida, erraba por los circuitos infernales. 140 12| viva de Sextilio y la vida escapó de él como una burbuja. 141 5| halcón en la cabeza te posee. Escúchame, pues tú tienes el poder 142 5| apártate de tu sueño para escucharme. La pequeña lámpara que 143 8| un halcón en la cabeza no escuchó su ruego. Y la diosa Hator 144 4| su rostro a la guirnalda esculpida. Acercó su boca al conducto 145 | ese 146 7| compañía de los muertos. Espió a la luna fugitiva. Ofreció 147 | ésta 148 1| Y la arena de la playa estaba sembrada de conchitas que 149 1| de las manos de Séptima estaban enrojecidas por el oro, 150 | están 151 3| eternamente en su sueño estéril con las cosas que no había 152 | esto 153 5| desconocido. Por las siete estrellas de los magos de Caldea, 154 1| sus párpados ungidos se estremecían suavemente. Así iba por 155 11| cuerpo de Sextilio, para que estuviese acostado entre ella y su 156 3| turbios incrustados. Soñaba eternamente en su sueño estéril con 157 1| infernales les revelaron filtros de amor y de muerte. La 158 | FIN 159 2| aguza las puntas de las flechas, Anteros desvía las miradas 160 7| Hadrumeto y su larga camisa azul flotaba detrás de ella.~ 161 1| Séptima, se oía morir la franja de plata del Mediterráneo 162 3| vendas. Muy cerca de su frente baja una larga losa cortaba 163 1| ésta fue esclava, y todas fueron bellas y obscuras, y los 164 7| muertos. Espió a la luna fugitiva. Ofreció su garganta a la 165 8| permaneció tendida en su funda pintada. Y Foinisia no pudo 166 12| Sextilio. Tal fue el desenlace fúnebre de la lucha de Eros contra 167 7| luna fugitiva. Ofreció su garganta a la mordedura salada del 168 2| Anteros. Y así como Eros gobierna el centelleo de los ojos 169 5| tu collar se rompió y los granos de oro se derramaron alrededor 170 4| Lloró y pegó su rostro a la guirnalda esculpida. Acercó su boca 171 5| vidrio coloreada que te habíamos dado. El hilo de tu collar 172 3| de los aromas en que la habían empapado. En su mano quieta 173 9| vuelto hacia el techo de su habitación surcado de rombos. Y Foinisia, 174 | hacia 175 | Has 176 5| recibe mi encantamiento. Haz que Sextilio, hijo de Dionisia, 177 12| y el abrazo de Foinisia hicieron morir, casi a la misma hora 178 5| de amor por mí, Séptima, hija de nuestra madre Amoena. 179 5| que te habíamos dado. El hilo de tu collar se rompió y 180 8| consumar los encantamientos, hizo que sus pies atados se movieran 181 5| que ilumina las primeras horas de los muertos se apagó. 182 3| antes de que ningún hombre hubiese respirado su olor. La tumba 183 2| Séptima. Tan pronto como Eros hubo llevado su antorcha al seno 184 1| estremecían suavemente. Así iba por los caminos de las afueras, 185 5| La pequeña lámpara que ilumina las primeras horas de los 186 3| va allí a vagabundear, incierta. Muchos muertos embalsamados 187 3| rubíes pálidos y turbios incrustados. Soñaba eternamente en su 188 2| su antorcha al seno de la iniciada, Anteros, irritado, se apoderó 189 6| Inmediatamente, la virgen vendada se levantó 190 13| texto del encantamiento está inscripto en la placa de plomo, enrollada 191 5| potencias infernales que se invocan en Cartago, Jao, Abriao, 192 2| de la iniciada, Anteros, irritado, se apoderó de aquel a quien 193 5| que se invocan en Cartago, Jao, Abriao, Salbaal y Batbaal, 194 9| olorosas, se sentó a su lado.~ 195 5| para escucharme. La pequeña lámpara que ilumina las primeras 196 | le 197 6| Inmediatamente, la virgen vendada se levantó y penetró en la tierra mostrando 198 5| Muerta perfumada, acoge la libación de mi voz. ¡Ashrammachalada!~ 199 8| en que los cadáveres se liberan para consumar los encantamientos, 200 1| del Nilo derraman siete limos de diversos colores. En 201 1| sus pies, un abanico de líneas azules resplandecientes 202 2| adversario del amor, que se llama Anteros. Y así como Eros 203 1| caminos de las afueras, llevando a la casa de los sirvientes 204 5| tu tumba. ¡Oh, Foinisa! O llévanos a los dos a la morada tenebrosa, 205 4| contra la buena tierra. Lloró y pegó su rostro a la guirnalda 206 3| su frente baja una larga losa cortaba su mirada vacía. 207 11| Y en ese momento Eros luchó contra Anteros, y se apoderó 208 1| tierra de Egipto, en el lugar donde las siete bocas del 209 5| las siete estrellas de los magos de Caldea, yo te conjuro. 210 1| cielo. Las palmas de las manos de Séptima estaban enrojecidas 211 7| mordedura salada del viento marino. Fue acariciada por el primer 212 1| diversos colores. En la casa marítima donde vivía Séptima, se 213 | me 214 2| dios bienhechor que mora en medio de los muertos. No es cruel, 215 1| morir la franja de plata del Mediterráneo y, a sus pies, un abanico 216 | 217 | Mientras 218 2| flechas, Anteros desvía las miradas y atenúa la acritud de los 219 1| pintadas; sus labios olían a mirra y sus párpados ungidos se 220 5| tienes el poder de llevar mis palabras. Ve a la celda 221 | misma 222 | mismo 223 2| aquellas que conocen los misterios subterráneos, ya que están 224 11| Y en ese momento Eros luchó contra Anteros, 225 2| Es un dios bienhechor que mora en medio de los muertos. 226 5| llévanos a los dos a la morada tenebrosa, poderosa. Ruega 227 7| Ofreció su garganta a la mordedura salada del viento marino. 228 6| levantó y penetró en la tierra mostrando los dientes.~ 229 8| hizo que sus pies atados se movieran por las calles de Hadrumeto.~ 230 | Muchos 231 1| revelaron filtros de amor y de muerte. La ciudad de Hadrumeto 232 3| dátiles recostados en las murallas pulidas de las tumbas. La 233 8| deseo. Pero en su corazón mustio sintió la piedad que los 234 | Muy 235 | nada 236 2| como el otro. Posee el nepentas que da el olvido. Y porque 237 5| nuestros alientos si le niega a Eros que los encienda. 238 1| donde las siete bocas del Nilo derraman siete limos de 239 3| dieciséis años, antes de que ningún hombre hubiese respirado 240 | nosotros 241 | nuestra 242 | nuestros 243 4| blancura virgen de la luna nueva, Séptima se tendió junto 244 10| desecado había sido puesto de nuevo en su pecho.~ 245 | O 246 1| y todas fueron bellas y obscuras, y los dioses infernales 247 2| echar a Eros de un corazón ocupado. Entonces toma el otro corazón. 248 2| los dolores terrestres, odia y cura el amor. Sin embargo, 249 7| Espió a la luna fugitiva. Ofreció su garganta a la mordedura 250 1| donde vivía Séptima, se oía morir la franja de plata 251 2| gobierna el centelleo de los ojos y aguza las puntas de las 252 1| dedos pintadas; sus labios olían a mirra y sus párpados ungidos 253 3| hombre hubiese respirado su olor. La tumba de Foinisa era 254 9| envuelta en las vendas olorosas, se sentó a su lado.~ 255 2| Posee el nepentas que da el olvido. Y porque sabe que el amor 256 3| piedra abrazaba sus senos oprimidos por vendas. Muy cerca de 257 3| de las tumbas. La brisa oriental sopla su perfume sobre la 258 5| tienes el poder de llevar mis palabras. Ve a la celda que tú sabes 259 3| oro verde con dos rubíes pálidos y turbios incrustados. Soñaba 260 1| hasta al ras del cielo. Las palmas de las manos de Séptima 261 1| sirvientes una cesta de panes tiernos.~ 262 1| labios olían a mirra y sus párpados ungidos se estremecían suavemente. 263 4| vierten las libaciones y su pasión brotó:~ 264 10| sido puesto de nuevo en su pecho.~ 265 4| la buena tierra. Lloró y pegó su rostro a la guirnalda 266 6| virgen vendada se levantó y penetró en la tierra mostrando los 267 2| porque sabe que el amor es el peor de los dolores terrestres, 268 5| sueño para escucharme. La pequeña lámpara que ilumina las 269 13| placa de plomo, enrollada y perforada por un clavo, que la encantadora 270 5| que los encienda. Muerta perfumada, acoge la libación de mi 271 3| brisa oriental sopla su perfume sobre la necrópolis. La 272 2| Dionisia. Pero no les está permitido ser amadas a aquellas que 273 3| estrecha como su cuerpo. La piedra abrazaba sus senos oprimidos 274 1| Hadrumeto era blanca y las piedras de la casa donde vivía Séptima 275 8| permaneció tendida en su funda pintada. Y Foinisia no pudo encontrar 276 1| las puntas de sus dedos pintadas; sus labios olían a mirra 277 13| encantamiento está inscripto en la placa de plomo, enrollada y perforada 278 1| se oía morir la franja de plata del Mediterráneo y, a sus 279 1| trémulo. Y la arena de la playa estaba sembrada de conchitas 280 13| inscripto en la placa de plomo, enrollada y perforada por 281 5| dos a la morada tenebrosa, poderosa. Ruega a Anteros que enfríe 282 | porque 283 12| Foinisia posó sus labios tintados en la 284 7| marino. Fue acariciada por el primer oro del día. Después volvió 285 5| lámpara que ilumina las primeras horas de los muertos se 286 2| pudo amar a Séptima. Tan pronto como Eros hubo llevado su 287 10| corazón desecado había sido puesto de nuevo en su pecho.~ 288 3| recostados en las murallas pulidas de las tumbas. La brisa 289 3| Sextilio. Y cuando el temblor púrpura aferró al aire de la tarde, 290 2| apoderó de aquel a quien ella quería amar.~ 291 | quien 292 3| habían empapado. En su mano quieta brillaba un anillo de oro 293 1| resplandecientes se desplegaba hasta al ras del cielo. Las palmas de 294 5| Abriao, Salbaal y Batbaal, recibe mi encantamiento. Haz que 295 12| las potencias infernales recibieron una esclava y un hombre 296 3| enamorados beben vino de dátiles recostados en las murallas pulidas 297 3| que ningún hombre hubiese respirado su olor. La tumba de Foinisa 298 1| abanico de líneas azules resplandecientes se desplegaba hasta al ras 299 1| los dioses infernales les revelaron filtros de amor y de muerte. 300 8| Mientras tanto, Foinisia, rígida, erraba por los circuitos 301 9| su habitación surcado de rombos. Y Foinisia, muerta, envuelta 302 5| El hilo de tu collar se rompió y los granos de oro se derramaron 303 1| vivía Séptima eran de un rosa trémulo. Y la arena de la 304 3| anillo de oro verde con dos rubíes pálidos y turbios incrustados. 305 5| morada tenebrosa, poderosa. Ruega a Anteros que enfríe nuestros 306 8| la cabeza no escuchó su ruego. Y la diosa Hator permaneció 307 2| que da el olvido. Y porque sabe que el amor es el peor de 308 5| palabras. Ve a la celda que tú sabes y suplícale a Anteros. Suplícale 309 7| garganta a la mordedura salada del viento marino. Fue acariciada 310 5| en Cartago, Jao, Abriao, Salbaal y Batbaal, recibe mi encantamiento. 311 3| aferró al aire de la tarde, salió por el camino que va desde 312 7| avergonzada, corrió por entre los sarcófagos. Hasta la segunda noche 313 11| embalsamado de Foinisia. En seguida deseó el cuerpo de Sextilio, 314 1| arena de la playa estaba sembrada de conchitas que arrastra 315 2| hubo llevado su antorcha al seno de la iniciada, Anteros, 316 3| La piedra abrazaba sus senos oprimidos por vendas. Muy 317 9| las vendas olorosas, se sentó a su lado.~ 318 3| alrededor de Hadrumeto en sus sepulturas. Y allí dormía Foinisa, 319 | ser 320 | si 321 10| su corazón desecado había sido puesto de nuevo en su pecho.~ 322 | Sin 323 8| Pero en su corazón mustio sintió la piedad que los muertos 324 1| llevando a la casa de los sirvientes una cesta de panes tiernos.~ 325 | sobre 326 1| Séptima fue esclava bajo el sol africano, en la ciudad de 327 2| subterráneos, ya que están sometidas al adversario del amor, 328 3| pálidos y turbios incrustados. Soñaba eternamente en su sueño 329 3| tumbas. La brisa oriental sopla su perfume sobre la necrópolis. 330 1| párpados ungidos se estremecían suavemente. Así iba por los caminos 331 2| que conocen los misterios subterráneos, ya que están sometidas 332 3| Séptima supo del poder de Anteros en 333 9| el techo de su habitación surcado de rombos. Y Foinisia, muerta, 334 9| acompasadamente, agitado por los suspiros del sueño, con el rostro 335 | Tal 336 | Tan 337 | tanto 338 3| púrpura aferró al aire de la tarde, salió por el camino que 339 9| el rostro vuelto hacia el techo de su habitación surcado 340 9| Sextilio temblaba acompasadamente, agitado 341 3| de Sextilio. Y cuando el temblor púrpura aferró al aire de 342 5| hasta Biblos. Hermana mía, ten piedad de un dolor desconocido. 343 8| la diosa Hator permaneció tendida en su funda pintada. Y Foinisia 344 4| la luna nueva, Séptima se tendió junto a la tumba estrecha 345 5| llévanos a los dos a la morada tenebrosa, poderosa. Ruega a Anteros 346 10| Y ella no tenía ni cerebro ni vísceras; 347 2| es el peor de los dolores terrestres, odia y cura el amor. Sin 348 1| conchitas que arrastra el mar tibio desde la tierra de Egipto, 349 12| un hombre libre al mismo tiempo.~ 350 8| la piedad que los muertos tienen para con los vivos. Entonces, 351 5| posee. Escúchame, pues tú tienes el poder de llevar mis palabras. 352 1| sirvientes una cesta de panes tiernos.~ 353 11| Séptima en la casa de las tinieblas.~ 354 12| Foinisia posó sus labios tintados en la boca viva de Sextilio 355 | todas 356 2| corazón ocupado. Entonces toma el otro corazón. Así Anteros 357 12| esclava de Séptima y la tomó de la mano. Y Séptima, dormida, 358 1| Séptima eran de un rosa trémulo. Y la arena de la playa 359 3| murallas pulidas de las tumbas. La brisa oriental sopla 360 3| con dos rubíes pálidos y turbios incrustados. Soñaba eternamente 361 | tus 362 | tuyo 363 1| olían a mirra y sus párpados ungidos se estremecían suavemente. 364 3| larga losa cortaba su mirada vacía. De sus labios ennegrecidos 365 3| todavía velada, va allí a vagabundear, incierta. Muchos muertos 366 3| ennegrecidos se elevaba todavía el vapor de los aromas en que la 367 5| de llevar mis palabras. Ve a la celda que tú sabes 368 3| La joven luna, todavía velada, va allí a vagabundear, 369 6| Inmediatamente, la virgen vendada se levantó y penetró en 370 3| brillaba un anillo de oro verde con dos rubíes pálidos y 371 12| boca viva de Sextilio y la vida escapó de él como una burbuja. 372 5| tus dedos la ampolla de vidrio coloreada que te habíamos 373 7| la mordedura salada del viento marino. Fue acariciada por 374 4| al conducto por donde se vierten las libaciones y su pasión 375 3| donde los enamorados beben vino de dátiles recostados en 376 10| ella no tenía ni cerebro ni vísceras; pero su corazón desecado 377 12| labios tintados en la boca viva de Sextilio y la vida escapó 378 8| muertos tienen para con los vivos. Entonces, a la segunda 379 7| primer oro del día. Después volvió a Hadrumeto y su larga camisa 380 5| acoge la libación de mi voz. ¡Ashrammachalada!~ 381 9| del sueño, con el rostro vuelto hacia el techo de su habitación 382 | yo
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