Cap.

  1     1|         de su padre. El preceptor Pangloss era el oráculo de la casa,
  2     1|           su edad y su carácter. ~Pangloss enseñaba metafísico-teólogo-cosmólogo-nigología.
  3     1|            Demostrado está, decía Pangloss, que no pueden ser las cosas
  4     1|         el cuarto, oír al maestro Pangloss, el filósofo más ilustre
  5     1|     llamaban el parque, al doctor Pangloss que daba una lección de
  6     2|          dicho mil veces el señor Pangloss, y ya veo que todo es perfecto.~
  7     3|             Bien decía el maestro Pangloss, que todo era para mejor
  8     4|           de~filosofía, el doctor Pangloss, y de lo que a éste le aconteció~
  9     4|        conoces a tu amado maestro Pangloss?~-¿Qué oigo? ¡Usted, mi
 10     4|   naturaleza?~-No puedo más -dijo Pangloss.~Lo llevó sin tardanza Cándido
 11     4|         mendrugo de pan, y cuando Pangloss hubo cobrado aliento, Cándido
 12     4|   castillo de su padre?~-No -dijo Pangloss - unos soldados búlgaros
 13     4|     suficiente que había puesto a Pangloss en tan lastimoso estado.~-¡
 14     4|           tan abominable efecto? ~Pangloss respondió en los términos
 15     4|           morir muy pronto. ~-¡Oh Pangloss -exclamó Cándido - qué extraña
 16     4|          he curar, amiguito -dijo Pangloss - si no tengo un ochavo,
 17     4|      vaciló en hospedar al doctor Pangloss y en hacerlo curar a su
 18     4|            La curación no costó a Pangloss más que un ojo y una oreja.
 19     4|    embarcó con sus dos filósofos. Pangloss le explicaba de qué modo
 20     5|          que le sucedió~al doctor Pangloss, a Cándido y a Jacobo el
 21     5|       pero lo detiene el filósofo Pangloss, demostrándole que la bahía
 22     5|           todos perecieron, menos Pangloss, Cándido y el brutal marinero
 23     5|          orilla, adonde Cándido y Pangloss fueron arrastrados sobre
 24     5|          de este fenómeno? -decía Pangloss; y Cándido exclamaba:~-Éste
 25     5|       moribundos y los cadáveres. Pangloss, sin embargo, le tiraba
 26     5|     cubierto de ruinas, clamaba a Pangloss:~-¡Ay! Tráigame usted un
 27     5|      temblor de tierra -respondió Pangloss - no es cosa nueva: el mismo
 28     5|      Cándido perdió el sentido, y Pangloss le llevó un trago de agua
 29     5|        pan con sus lágrimas, pero Pangloss los consolaba afirmando
 30     5|        respondió con más cortesía Pangloss - porque la caída del hombre
 31     5|   perdonar su excelencia -replicó Pangloss - la libertad puede subsistir
 32     5|          medio de la frase estaba Pangloss, cuando hizo el familiar
 33     6|         llevaron atados al doctor Pangloss y a su discípulo, a uno
 34     6|        rabos; pero los diablos de Pangloss tenían rabo y garras, y
 35     6|           pollo fueron quemados y Pangloss fue ahorcado, aun cuando
 36     6|        búlgaros. Pero tú, querido Pangloss, el más grande de los filósofos, ¿
 37     7|       había asegurado el filósofo Pangloss?~-Sí -replicó la hermosa
 38     7|         del buen anabaptista y de Pangloss; habló después como sigue
 39     8|           había educado el doctor Pangloss. Al cabo de tres meses perdió
 40     8|          un rostro parecido al de Pangloss! Me restregué los ojos,
 41     8|         amable Cándido y el sabio Pangloss, uno para recibir doscientos
 42     8|        Qué cruelmente me engañaba Pangloss cuando me decía que todo
 43     8|           ahorcamiento del doctor Pangloss, en ese gran miserere con
 44     9|         Si no hubieran ahorcado a Pangloss -dijo Cándido -, él nos
 45     9|        filósofo, pero, a falta de Pangloss, consultemos a la vieja.~
 46    10|       veces me ha probado el buen Pangloss que los bienes de la tierra
 47    10|      sobre la filosofía del pobre Pangloss. ~-Vamos a otro mundo -decía
 48    13|         que es práctica, al sabio Pangloss en un auto de fe! Cosas
 49    14|           ven cosas extrañas. ¡Oh Pangloss, Pangloss, qué júbilo fuera
 50    14|           extrañas. ¡Oh Pangloss, Pangloss, qué júbilo fuera el tuyo
 51    15|          ser mi mujer; el maestro Pangloss me ha dicho que todos los
 52    16|           oído decir a mi maestro Pangloss que antiguamente sucedían
 53    16|          Ah! ¿Qué diría el doctor Pangloss si viera lo que es la pura
 54    17|          lo que quiera mi maestro Pangloss, muchas veces he advertido
 55    18|           barón; si nuestro amigo Pangloss hubiera visto El Dorado,
 56    19|         propios parientes. ~-¡Oh, Pangloss! -exclamó Cándido - esta
 57    19|          que contaban, pensaba en Pangloss y decía: el tal Pangloss
 58    19|          Pangloss y decía: el tal Pangloss apurado se había de ver
 59    20|     inclinaba hacia el sistema de Pangloss. ~-Y usted, señor Martín -
 60    22|            dijo Cándido - es otro Pangloss.~Y volviéndose hacia él,
 61    23|          Lo que allí vieron~-¡Ah, Pangloss, Pangloss! ¡Ah, Martín,
 62    23|       allí vieron~-¡Ah, Pangloss, Pangloss! ¡Ah, Martín, Martín! ¡Ah,
 63    24|        eres la que puso al doctor Pangloss en el lindo estado en que
 64    25|         que hacía las delicias de Pangloss, el mejor filósofo de Alemania.~-
 65    27|         de Cunegunda. Razón tenía Pangloss, amado Martín, todo está
 66    27|       Cándido - si estuviera aquí Pangloss, él lo sabría, y nos lo
 67    27|          con que pesaba ese señor Pangloss las miserias y valuaba las
 68    27|     reconocer cierto parecido con Pangloss y con el desventurado jesuita,
 69    27|          visto ahorcar al maestro Pangloss, y no hubiera tenido la
 70    27|        los nombres del barón y de Pangloss, dieron un agudo grito ambos
 71    27|           yo maté? ¿Es el maestro Pangloss a quien vi ahorcar? ~-Nosotros
 72    27|          del imperio, y del señor Pangloss, el metafísico más profundo
 73    27|        Dio Cándido cien abrazos a Pangloss y al barón. ~-Pues ¿cómo
 74    27|          barón? Y usted, mi amado Pangloss, ¿cómo está vivo habiendo
 75    27|        querido Cándido -exclamaba Pangloss.~Cándido le presentaba a
 76    27|       pagó el rescate del barón y Pangloss: éste se arrojó a las plantas
 77    28|     sucedió a Cándido, Cunegunda, Pangloss, Martín, etc.~-Mil perdones
 78    28|      Turquía. ~-Y usted, mi amado Pangloss, ¿cómo es posible que lo
 79    28|          a ver? ~-Verdad es -dijo Pangloss - que me viste ahorcar;
 80    28|      rescataste. ~-Y, pues, amado Pangloss -le dijo Cándido - cuando
 81    28|           en mis trece -respondió Pangloss -; que al fin soy filósofo,
 82    29|      aventuras Cándido, el barón, Pangloss, Martín y Cacambo; mientras
 83    30|    dilatar más. Consultó, pues, a Pangloss, a Martín y al fiel Cacambo.
 84    30|         Martín y al fiel Cacambo. Pangloss compuso una erudita memoria
 85    30|          en compañía del filósofo Pangloss, del filósofo Martín, del
 86    30|       faena y maldecía su suerte. Pangloss se desesperaba porque no
 87    30|      disputaban Cándido, Martín y Pangloss sobre metafísica y moral.
 88    30|            pero no afirmaba nada; Pangloss confesaba que toda su vida
 89    30|           de poner en confusión a Pangloss, fue que un día vieron llegar
 90    30|   Hilarión y Paquita. ~-¡Ah -dijo Pangloss a Paquita - conque te ha
 91    30|       Fueron a consultarle; habló Pangloss por los demás y le dijo: ~-
 92    30|         qué se ha de hacer? -dijo Pangloss.~-Que te calles -respondió
 93    30|      derviche.~-Yo esperaba -dijo Pangloss - discurrir con vos acerca
 94    30|        algunas horas. Al volverse Pangloss, Cándido y Martín a la granjita
 95    30|         un emparrado de naranjos. Pangloss, que no era menos curioso
 96    30| perfumaron las barbas de Cándido, Pangloss y Martín. ~-Sin duda que
 97    30|    razones del turco, y le dijo a Pangloss y a Martín: ~-Se me figura
 98    30|    Venecia. ~-Las grandezas -dijo Pangloss - son muy peligrosas, según
 99    30|      huerta. ~-Razón tienes -dijo Pangloss -; porque cuando fue colocado
100    30|       paró en ser hombre de bien. Pangloss decía algunas veces a Cándido: ~-
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