Cap.

 1    14|          recibieron a Cándido y a Cacambo los jesuitas del Paraguay~
 2    14|       soldado, lacayo. Se llamaba Cacambo y quería mucho a su amo,
 3    14|          lo que Dios quiera -dijo Cacambo -: las mujeres para todo
 4    14|   Santiago de Compostela -replicó Cacambo -; usted venía con ánimo
 5    14|     Cándido.~-Por cierto -replicó Cacambo -; he sido fámulo en el
 6    14|          la primera barrera, dijo Cacambo a la guardia avanzada que
 7    14|  Desarmaron primero a Cándido y a Cacambo, y les cogieron sus caballos
 8    14|           padre provincial? -dijo Cacambo.~-En la parada, desde que
 9    14|      hambre lo mismo que yo -dijo Cacambo - no es español: es alemán,
10    14|         restituidas a Cándido y a Cacambo las armas que les habían
11    14|           dos caballos andaluces; Cacambo les echó un pienso cerca
12    15|         dos son clérigos. ~Acudió Cacambo, que estaba de centinela
13    15|         con las armas en la mano.~Cacambo, sin inmutarse, cogió la
14    16|     jesuita tudesco. El vigilante Cacambo no se había olvidado de
15    16|    dejaron pacer sus caballerías. Cacambo propuso a su amo que comiese,
16    16|         Bendito sea Dios, querido Cacambo -dijo - que de tamaño peligro
17    16|           yo tanta bondad -dijo a Cacambo - el cual replicó:~-Buena
18    16|        Amantes! ¿Cómo es posible? Cacambo, tú te estás burlando. ¿
19    16|       crea?~-Amado señor -replicó Cacambo - usted de todo se asombra. ¿
20    16|           convencerse ahora -dijo Cacambo - de que son verdades, y
21    16|          una selva donde cenó con Cacambo; y después que hubieron
22    16|        usted -dijo con triste voz Cacambo - que las muchachas aquellas
23    16|          asador por los orejones.~Cacambo, que nunca se alteraba por
24    16|      Señores -dijo alzando la voz Cacambo -: ustedes piensan que se
25    17|    frontera de los orejones, dijo Cacambo a Cándido:~-Ya ve usted,
26    17|      Encaminémonos a Cayena -dijo Cacambo -; allí encontraremos franceses
27    17|           se acabaron y Cándido y Cacambo se mantuvieron por espacio
28    17|           la vida y la esperanza. Cacambo, que era de tan buen consejo
29    17|        Westfalia -; y se apeó con Cacambo en el primer pueblo que
30    17|             Estos muchachos -dijo Cacambo - son sin duda los hijos
31    17|     piedras preciosas. ~No estaba Cacambo menos atónito que Cándido.
32    17|       olor de manjares. Se arrimó Cacambo a la puerta y oyó hablar
33    17|         ya sabe todo el mundo que Cacambo había nacido en Tucumán,
34    17|           circunspecta hicieron a Cacambo algunas preguntas y respondieron
35    17|        Cuando se acabó la comida, Cacambo y Cándido creyeron que pagaban
36    17|       como se merecen. ~Explicaba Cacambo a Cándido todo cuanto decía
37    17|          asombro y maravilla como Cacambo ponía en hablarle. ¿Qué
38    18|           que vieron en El Dorado~Cacambo manifestó su curiosidad
39    18| comunicativo.~Dicho esto, llevó a Cacambo a casa del anciano. Cándido,
40    18|            preguntó, por medio de Cacambo, si tenían religión los
41    18|          ingratos somos?~Preguntó Cacambo con mucha humildad qué religión
42    18|         que un solo Dios? -repuso Cacambo, sirviendo de intérprete
43    18|       Montaron en coche Cándido y Cacambo; los seis carneros iban
44    18|  preciosas. ~Al apearse Cándido y Cacambo del coche, fueron recibidos
45    18|          sala del trono, preguntó Cacambo a uno de los oficiales principales
46    18|      abalanzaron, pues, Cándido y Cacambo al cuello de Su Majestad,
47    18|      entre Su Majestad, su criado Cacambo y muchas señoras, y no se
48    18|         boca del monarca se oían. Cacambo le explicaba a Cándido las
49    18|     Cándido decía continuamente a Cacambo: ~-Es cierto, amigo mío,
50    18|        Este razonamiento plació a Cacambo: tal es la manía de correr
51    18|   Majestad nos dé otra cosa -dijo Cacambo - que algunos carneros cargados
52    18|          la máquina a Cándido y a Cacambo: dos carneros grandes encarnados
53    19|          carneros. Cándido dijo a Cacambo: ~-Ya ves, amigo, qué deleznables
54    19|             Lo confieso así -dijo Cacambo -; pero todavía tenemos
55    19|        Qué es el optimismo? -dijo Cacambo.~-¡Ah! -respondió Cándido -
56    19|        hostería, adonde Cándido y Cacambo lo fueron a esperar con
57    19|         llanto, llamando aparte a Cacambo, le dijo: ~-Escucha, querido
58    19|          temer.~Le pareció bien a Cacambo tan prudente determinación.
59    19|     olvidara de la buena vieja, y Cacambo partió aquel mismo día;
60    19|           aquel mismo día; el tal Cacambo era un excelente individuo. ~
61    22|       donde se ha quedado el fiel Cacambo y la vieja, que llegarán
62    22|           quedado con todo cuanto Cacambo llevaba; pero el corazón
63    23|         la hermosa Cunegunda. Con Cacambo cuento igual que con mí
64    24|          a Venecia, hizo buscar a Cacambo en todas las posadas, en
65    24|           barcos y nadie sabía de Cacambo. ~-¡Conque he tenido yo
66    24|     aconsejo a usted que olvide a Cacambo y a Cunegunda.~Martín no
67    25|         los días y las semanas, y Cacambo no aparecía, y estaba Cándido
68    26|    Cándido el rostro y reconoce a Cacambo; sólo la vista de Cacambo
69    26|         Cacambo; sólo la vista de Cacambo podía causarle tanta extrañeza
70    26|      Cunegunda no está aquí -dijo Cacambo -; está en Constantinopla. ~-¡
71    26|       cenar nos iremos -respondió Cacambo -; soy esclavo y me está
72    26|           el carnaval a Venecia. ~Cacambo, que era el copero de uno
73    26|          mucha dignidad el amo de Cacambo, dijo en italiano:~-Yo no
74    27|         Constantinopla~Ya el fiel Cacambo había concertado con el
75    27|         su antiguo criado y amigo Cacambo.~-¿Y qué hace Cunegunda? -
76    27|        Señor mi amo -le respondió Cacambo - Cunegunda está fregando
77    27|         Bueno está eso -respondió Cacambo -; ¿pues no tuve que dar
78    27|     rescató a precio muy subido a Cacambo, y sin perder un instante
79    27|          mayor atención, y dijo a Cacambo: ~-Por mi vida que si no
80    27|              Sí, señor -respondió Cacambo.~-Al fin vuelvo a ver a
81    27|           presentaba a Martín y a Cacambo: todos se abrazaban, todos
82    27|              Tan posible -replicó Cacambo - que está fregando platos
83    29|         barón, Pangloss, Martín y Cacambo; mientras discurrían acerca
84    30|      Pangloss, a Martín y al fiel Cacambo. Pangloss compuso una erudita
85    30|        tiraran al barón al mar, y Cacambo de que lo entregaran al
86    30|     filósofo Martín, del prudente Cacambo y de la vieja, y habiendo
87    30|   regañona todavía que Cunegunda. Cacambo, que cavaba el huerto y
88    30|           más miserables. Usted y Cacambo han rebosado en millones
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA1) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2009. Content in this page is licensed under a Creative Commons License