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| Alfabética [« »] cabido 1 cabildos 1 cabo 20 cacambo 88 cada 26 cadáver 1 cadáveres 5 | Frecuencia [« »] 94 sus 93 sin 92 cuando 88 cacambo 88 he 85 como 77 señor | François-Marie Arouet de Voltaire Cándido Concordancias cacambo |
Cap.
1 14| recibieron a Cándido y a Cacambo los jesuitas del Paraguay~ 2 14| soldado, lacayo. Se llamaba Cacambo y quería mucho a su amo, 3 14| lo que Dios quiera -dijo Cacambo -: las mujeres para todo 4 14| Santiago de Compostela -replicó Cacambo -; usted venía con ánimo 5 14| Cándido.~-Por cierto -replicó Cacambo -; he sido fámulo en el 6 14| la primera barrera, dijo Cacambo a la guardia avanzada que 7 14| Desarmaron primero a Cándido y a Cacambo, y les cogieron sus caballos 8 14| padre provincial? -dijo Cacambo.~-En la parada, desde que 9 14| hambre lo mismo que yo -dijo Cacambo - no es español: es alemán, 10 14| restituidas a Cándido y a Cacambo las armas que les habían 11 14| dos caballos andaluces; Cacambo les echó un pienso cerca 12 15| dos son clérigos. ~Acudió Cacambo, que estaba de centinela 13 15| con las armas en la mano.~Cacambo, sin inmutarse, cogió la 14 16| jesuita tudesco. El vigilante Cacambo no se había olvidado de 15 16| dejaron pacer sus caballerías. Cacambo propuso a su amo que comiese, 16 16| Bendito sea Dios, querido Cacambo -dijo - que de tamaño peligro 17 16| yo tanta bondad -dijo a Cacambo - el cual replicó:~-Buena 18 16| Amantes! ¿Cómo es posible? Cacambo, tú te estás burlando. ¿ 19 16| crea?~-Amado señor -replicó Cacambo - usted de todo se asombra. ¿ 20 16| convencerse ahora -dijo Cacambo - de que son verdades, y 21 16| una selva donde cenó con Cacambo; y después que hubieron 22 16| usted -dijo con triste voz Cacambo - que las muchachas aquellas 23 16| asador por los orejones.~Cacambo, que nunca se alteraba por 24 16| Señores -dijo alzando la voz Cacambo -: ustedes piensan que se 25 17| frontera de los orejones, dijo Cacambo a Cándido:~-Ya ve usted, 26 17| Encaminémonos a Cayena -dijo Cacambo -; allí encontraremos franceses 27 17| se acabaron y Cándido y Cacambo se mantuvieron por espacio 28 17| la vida y la esperanza. Cacambo, que era de tan buen consejo 29 17| Westfalia -; y se apeó con Cacambo en el primer pueblo que 30 17| Estos muchachos -dijo Cacambo - son sin duda los hijos 31 17| piedras preciosas. ~No estaba Cacambo menos atónito que Cándido. 32 17| olor de manjares. Se arrimó Cacambo a la puerta y oyó hablar 33 17| ya sabe todo el mundo que Cacambo había nacido en Tucumán, 34 17| circunspecta hicieron a Cacambo algunas preguntas y respondieron 35 17| Cuando se acabó la comida, Cacambo y Cándido creyeron que pagaban 36 17| como se merecen. ~Explicaba Cacambo a Cándido todo cuanto decía 37 17| asombro y maravilla como Cacambo ponía en hablarle. ¿Qué 38 18| que vieron en El Dorado~Cacambo manifestó su curiosidad 39 18| comunicativo.~Dicho esto, llevó a Cacambo a casa del anciano. Cándido, 40 18| preguntó, por medio de Cacambo, si tenían religión los 41 18| ingratos somos?~Preguntó Cacambo con mucha humildad qué religión 42 18| que un solo Dios? -repuso Cacambo, sirviendo de intérprete 43 18| Montaron en coche Cándido y Cacambo; los seis carneros iban 44 18| preciosas. ~Al apearse Cándido y Cacambo del coche, fueron recibidos 45 18| sala del trono, preguntó Cacambo a uno de los oficiales principales 46 18| abalanzaron, pues, Cándido y Cacambo al cuello de Su Majestad, 47 18| entre Su Majestad, su criado Cacambo y muchas señoras, y no se 48 18| boca del monarca se oían. Cacambo le explicaba a Cándido las 49 18| Cándido decía continuamente a Cacambo: ~-Es cierto, amigo mío, 50 18| Este razonamiento plació a Cacambo: tal es la manía de correr 51 18| Majestad nos dé otra cosa -dijo Cacambo - que algunos carneros cargados 52 18| la máquina a Cándido y a Cacambo: dos carneros grandes encarnados 53 19| carneros. Cándido dijo a Cacambo: ~-Ya ves, amigo, qué deleznables 54 19| Lo confieso así -dijo Cacambo -; pero todavía tenemos 55 19| Qué es el optimismo? -dijo Cacambo.~-¡Ah! -respondió Cándido - 56 19| hostería, adonde Cándido y Cacambo lo fueron a esperar con 57 19| llanto, llamando aparte a Cacambo, le dijo: ~-Escucha, querido 58 19| temer.~Le pareció bien a Cacambo tan prudente determinación. 59 19| olvidara de la buena vieja, y Cacambo partió aquel mismo día; 60 19| aquel mismo día; el tal Cacambo era un excelente individuo. ~ 61 22| donde se ha quedado el fiel Cacambo y la vieja, que llegarán 62 22| quedado con todo cuanto Cacambo llevaba; pero el corazón 63 23| la hermosa Cunegunda. Con Cacambo cuento igual que con mí 64 24| a Venecia, hizo buscar a Cacambo en todas las posadas, en 65 24| barcos y nadie sabía de Cacambo. ~-¡Conque he tenido yo 66 24| aconsejo a usted que olvide a Cacambo y a Cunegunda.~Martín no 67 25| los días y las semanas, y Cacambo no aparecía, y estaba Cándido 68 26| Cándido el rostro y reconoce a Cacambo; sólo la vista de Cacambo 69 26| Cacambo; sólo la vista de Cacambo podía causarle tanta extrañeza 70 26| Cunegunda no está aquí -dijo Cacambo -; está en Constantinopla. ~-¡ 71 26| cenar nos iremos -respondió Cacambo -; soy esclavo y me está 72 26| el carnaval a Venecia. ~Cacambo, que era el copero de uno 73 26| mucha dignidad el amo de Cacambo, dijo en italiano:~-Yo no 74 27| Constantinopla~Ya el fiel Cacambo había concertado con el 75 27| su antiguo criado y amigo Cacambo.~-¿Y qué hace Cunegunda? - 76 27| Señor mi amo -le respondió Cacambo - Cunegunda está fregando 77 27| Bueno está eso -respondió Cacambo -; ¿pues no tuve que dar 78 27| rescató a precio muy subido a Cacambo, y sin perder un instante 79 27| mayor atención, y dijo a Cacambo: ~-Por mi vida que si no 80 27| Sí, señor -respondió Cacambo.~-Al fin vuelvo a ver a 81 27| presentaba a Martín y a Cacambo: todos se abrazaban, todos 82 27| Tan posible -replicó Cacambo - que está fregando platos 83 29| barón, Pangloss, Martín y Cacambo; mientras discurrían acerca 84 30| Pangloss, a Martín y al fiel Cacambo. Pangloss compuso una erudita 85 30| tiraran al barón al mar, y Cacambo de que lo entregaran al 86 30| filósofo Martín, del prudente Cacambo y de la vieja, y habiendo 87 30| regañona todavía que Cunegunda. Cacambo, que cavaba el huerto y 88 30| más miserables. Usted y Cacambo han rebosado en millones