Cap.

 1     1|      Los antiguos criados de la casa sospechaban que era hijo
 2     1|   Pangloss era el oráculo de la casa, y el pequeño Cándido escuchaba
 3     3|    oficio lo encerrarían en una casa de corrección para enseñarle
 4     3|      menester que me echaran de casa de la señorita Cunegunda
 5     3|       tenía alma, lo llevó a su casa, lo limpió, le dio pan y
 6     6|         redaño?" ~Volvíase a su casa, sin poder tenerse en pie,
 7     7|  aproximadamente y llegan a una casa, cercada de canales y jardines.
 8     7|        me ha hecho venir a esta casa?~-Se lo diré, replicó la
 9     8| domesticarme, me ha traído a la casa de campo que usted ve. Hasta
10     8|    ajuste en virtud del cual la casa y yo habían de ser de ambos
11     8|      Isacar, uno de los amos de casa; que era sábado y venía
12     9|          Un hombre muerto en mi casa! Si viene la justicia, estamos
13     9|         iban andando, vino a la casa de Cunegunda la Santa Hermandad,
14    12|      desmayarme. Me llevó a una casa vecina, hizo que me metieran
15    14|       En dónde?~-Aquí cerca, en casa del señor gobernador de
16    15|      padre Croust, rector de la casa, me tomó mucho cariño, y
17    15|    Cunegunda está muy cerca, en casa del gobernador de Buenos
18    17|       fin llegaron a la primera casa del lugar, construida como
19    18|         esto, llevó a Cacambo a casa del anciano. Cándido, desempeñando
20    18|   criado. Entraron ambos en una casa sin pompa, porque las puertas
21    22|         que más concurrían a su casa había un abate que era de
22    22|    abate que tuviese entrada en casa de la señorita Clairon,
23    22|       honra de llevar a usted a casa de una señora muy distinguida,
24    22|         saber, se dejó llevar a casa de tal señora, en San Honoré;
25    22|     banquero; y la señora de la casa, sentada junto al despiadado
26    22|       de teatros, y la dueña de casa preguntó por qué había ciertas
27    22|         sus aventuras al ama de casa. ~Después de cenar llevó
28    22|          Al volver Cándido a su casa con el abate, sintió algunos
29    24|         en todos los cafés y en casa de todas las mozas de vida
30    24|      Pero no los ve usted en su casa con sus mujeres y sus chiquillos -
31    25|  excelencia, y al volverse a su casa, dijo Cándido a Martín: ~-
32    27|      orillas del Propóntide, en casa de un príncipe que tiene
33    27|  satisfecho; pero no, lléveme a casa de la señorita Cunegunda. ~
34    27|         está fregando platos en casa de un príncipe de Transilvania.~
35    28|        mi cuerpo, me llevó a su casa, y me disecó; primero me
36    28|      llamó gente. Me llevaron a casa del cadí, que me mandó dar
37    30|        fresco a la puerta de su casa, bajo un emparrado de naranjos.
38    30|      extranjeros a entrar en su casa; y sus dos hijas y dos hijos
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