Cap.

 1     2|      en virtud de la dádiva de Dios que llaman libertad , se
 2     4|       han convertido en lobos. Dios no les dio ni cañones de
 3     5|       dijo Cándido - pero, por Dios, un poco de aceite y vino.~-¿
 4     6|      serán los otros? Vaya con Dios, si no hubieran hecho más
 5     8|      que nos vimos. Agradecí a Dios que nos volvía a reunir
 6    10|        nuestra posada. Líbreme Dios de hacer juicios temerarios;
 7    10|      de los mundos posibles.~-¡Dios lo quiera! -dijo Cunegunda -;
 8    11|      soberano de Masa Carrara. Dios mío, ¡qué príncipe! Tan
 9    14|        tan lejos?~-Será lo que Dios quiera -dijo Cacambo -:
10    14|        todo encuentran salida; Dios las proteja, vámonos.~-¿
11    14|      comandante. ~-Bendito sea Dios -dijo este señor -; si es
12    14|      de Thunder-ten-tronckh.~-¡Dios mío! ¿Es posible? -exclamó
13    14|        dio mil veces gracias a Dios y a San Ignacio, estrechando
14    15|        se echó a llorar.~-¡Ah, Dios mío -dijo - he quitado la
15    16|     ambos monos. ~-Bendito sea Dios, querido Cacambo -dijo -
16    16|    jesuita, ya he satisfecho a Dios librando de la muerte a
17    17|      podrán auxiliarnos. Acaso Dios tenga misericordia de nosotros.~
18    18|      todo el mundo: adoramos a Dios noche y día.~-¿Y no adoráis
19    18|        adoráis más que un solo Dios? -repuso Cacambo, sirviendo
20    18|        qué era lo que pedían a Dios en El Dorado. ~-No le pedimos
21    19| izquierda y la mano derecha.~-¡Dios mío! -le dijo Cándido - ¿
22    20|      glóbulo, se me figura que Dios lo ha dejado a disposición
23    20|       que venían en su navío?; Dios ha castigado al malo y el
24    22|    visto hombres. En nombre de Dios, señor alguacil, lléveme
25    23|       a Venecia. ~-Bendito sea Dios -dijo Cándido dando un abrazo
26    24|      hábito de teatino. ~-¡Por Dios santo, caballero -respondió
27    26|     está en Constantinopla. ~-¡Dios mío, en Constantinopla!
28    26|   ponerme a salvo: quédese con Dios Vuestra Majestad. ~Habiéndose
29    26|        rey Carlos Eduardo, que Dios guarde dilatados años, y
30    30|     Qué mudada estás! ¡Válgame Dios, lo que es este mundo!~Esta
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA1) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2009. Content in this page is licensed under a Creative Commons License