Cap.

1     1|                Deducía que después de la felicidad de haber nacido barón de
2     1| Thunder-ten-tronckh, el segundo grado de felicidad era ser la señorita Cunegunda;
3    11|                Ya rayaba la aurora de mi felicidad, cuando una marquesa vieja,
4    12|                  esta operación con suma felicidad, y he sido músico de la
5    12|              donde sólo he pensado en su felicidad, interesándome más en sus
6    18|              intacta nuestra inocencia y felicidad. Los españoles han tenido
7    24|                 muy raras la virtud y la felicidad sobre la tierra, excepto
8    24|                    que sea para la mayor felicidad de usted; pero lo dudo. ~-
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