Cap.

  1     2|        vestidos azules.~-Camarada -dijo uno - aquí tenemos un gallardo
  2     2|            cortesía.~-Señores -les dijo Cándido con encantadora
  3     2|         pagar mi parte.~-Señor -le dijo uno de los azules - las
  4     2|       señores, ésa es mi estatura -dijo haciendo una cortesía.~-
  5     2|              Razón tienen ustedes -dijo Cándido -; así me lo ha
  6     2|             No preguntamos eso -le dijo uno de aquellos dos señores -
  7     2|         búlgaros.~-En modo alguno -dijo - porque no le he visto
  8     3|             mirándolo de reojo, le dijo:~-¿A qué vienes aquí? ¿Estás
  9     3|        otra manera. ~-Amiguito -le dijo el orador - ¿crees que el
 10     4|        retrocedió asustado.~-¡Ay! -dijo el infeliz al otro infeliz -.
 11     4|         naturaleza?~-No puedo más -dijo Pangloss.~Lo llevó sin tardanza
 12     4|         castillo de su padre?~-No -dijo Pangloss - unos soldados
 13     4|           lastimoso estado.~-¡Ay! -dijo el otro - es el amor: el
 14     4|             el tierno amor.~-¡Ah! -dijo Cándido - yo he conocido
 15     4|       parte. ~-Es algo portentoso -dijo Cándido -; pero usted debe
 16     4|        cómo me he curar, amiguito -dijo Pangloss - si no tengo un
 17     5|              Nada es tan probable -dijo Cándido - pero, por Dios,
 18     5|           cree que seamos libres? -dijo el familiar de la Inquisición.~-
 19     6|            acercó una vieja que le dijo:~-Hijo mío, ¡ánimo y sígueme! ~ ~
 20     7|            hijo, bebe y duerme -le dijo - y que Nuestra Señora de
 21     7|            la que has de besar -le dijo la vieja -; mañana volveré.
 22     7|            cenar.~-Ven conmigo -le dijo - y no chistes.~Diciendo
 23     7|           un velo.~-Alza ese velo -dijo a Cándido la vieja.~Arrímase
 24     8|         señal.~-¡Ah! Espero verla -dijo el ingenuo Cándido.~-Ya
 25     8|        Cándido.~-Ya la verá usted -dijo Cunegunda -; pero continuemos.~-
 26     8|      continuemos.~-Continúe usted, dijo Cándido. ~Cunegunda volvió
 27     9|          Babilonia.~-¿Qué es esto -dijo - perra galilea? ¿Conque
 28     9|      hubieran ahorcado a Pangloss -dijo Cándido -, él nos daría
 29     9|      israelita.~-Buena la tenemos -dijo Cunegunda -; ya no hay remisión:
 30     9|            la vieja el silencio, y dijo:~-En la caballeriza hay
 31    10|           que me den otros?~-¡Ay! -dijo la vieja - mucho me sospecho
 32    10|         antes que nosotros.~-¡Ah! -dijo Cándido - muchas veces me
 33    10|      Vendamos uno de los caballos -dijo la vieja -; yo montaré a
 34    10|       posibles.~-¡Dios lo quiera! -dijo Cunegunda -; pero tan horrendas
 35    10|             Ustedes se quejan -les dijo la vieja -; pues sepan que
 36    10|    desgraciada que ella.~-¡Ay! -le dijo - a menos que usted haya
 37    12|          me consoló, me halagó, me dijo que no había visto nunca
 38    12|  devolverle.~"-Nací en Nápoles -me dijo - donde castran todos los
 39    12|          narró sus aventuras, y me dijo que era ministro plenipotenciario
 40    12|          mataran del todo. Cortad, dijo, una nalga a cada una de
 41    13|            verdad.~-Esta señorita -dijo - me ha de favorecer con
 42    13|            y resolverse. ~La vieja dijo a Cunegunda:~-Señorita,
 43    13|          Usted no puede escaparse -dijo a Cunegunda - ni tiene nada
 44    14|          dos caballos andaluces, y dijo a Cándido:~-Vamos, señor,
 45    14|           Será lo que Dios quiera -dijo Cacambo -: las mujeres para
 46    14|     llegaron a la primera barrera, dijo Cacambo a la guardia avanzada
 47    14|            los recién venidos. Les dijo un sargento que esperasen,
 48    14|       reverendo padre provincial? -dijo Cacambo.~-En la parada,
 49    14|            En la parada, desde que dijo misa, y no podrán ustedes
 50    14|            hambre lo mismo que yo -dijo Cacambo - no es español:
 51    14|    comandante. ~-Bendito sea Dios -dijo este señor -; si es alemán,
 52    14|        Conque es usted alemán? -le dijo el jesuita en este idioma.~-
 53    14|           Sí, padre reverendísimo -dijo Cándido.~Se miraron uno
 54    14|        país de Alemania es usted? -dijo el jesuita.~-De la sucia
 55    15|      podremos, querido Cándido -le dijo - entrar vencedores los
 56    15|            Eso lo veremos, bribón -dijo el jesuita barón de Thunder-ten-tronckh,
 57    15|            llorar.~-¡Ah, Dios mío -dijo - he quitado la vida a mi
 58    15|           caras nuestras vidas -le dijo su amo -; sin duda van a
 59    16|        ejemplo.~-¿Cómo quieres -le dijo Cándido - que coma jamón,
 60    16|         sea Dios, querido Cacambo -dijo - que de tamaño peligro
 61    16|          esperaba yo tanta bondad -dijo a Cacambo - el cual replicó:~-
 62    16|           usted convencerse ahora -dijo Cacambo - de que son verdades,
 63    16|            lo había dicho a usted -dijo con triste voz Cacambo -
 64    16|         los asadores y el caldero, dijo:~-Sin duda que van a cocernos
 65    16|        nunca se alteraba por nada, dijo al desconsolado Cándido: ~-
 66    16|           No dejes de recordarles -dijo Cándido - que es una atroz
 67    16|         poco cristiano. ~-Señores -dijo alzando la voz Cacambo -:
 68    17|          frontera de los orejones, dijo Cacambo a Cándido:~-Ya ve
 69    17|            Encaminémonos a Cayena -dijo Cacambo -; allí encontraremos
 70    17|        buen consejo como la vieja, dijo a Cándido: ~-Ya no podemos
 71    17|        cosas nuevas. ~-Vamos allá -dijo Cándido - y encomendémonos
 72    17|              Mejor tierra es ésta -dijo Cándido - que la Westfalia -;
 73    17|         Mongol. ~-Estos muchachos -dijo Cacambo - son sin duda los
 74    17|       primeras letras del lugar, y dijo a los muchachos que ya era
 75    17|            en la escuela.~-Ése es -dijo Cándido - el preceptor de
 76    17|     serviré a usted de intérprete -dijo a Cándido -; entremos, que
 77    17|         serenaron y el huésped les dijo: ~-Bien vemos, señores,
 78    18|   curiosidad al huésped, y éste le dijo: ~-Yo soy un ignorante,
 79    18|      hubiera dos o tres o cuatro! -dijo el anciano -. ¡Vaya, que
 80    18|      Dorado. ~-No le pedimos nada -dijo el respetable y buen sabio -
 81    18|            el venerable anciano le dijo sonriéndose: ~-Amigo mío,
 82    18|           la corte.~-Perdonad -les dijo - si me priva mi edad de
 83    18|         ceremonias. ~-La práctica -dijo el oficial - es dar un abrazo
 84    18|         Cometéis un disparate -les dijo el rey -. Bien  que mi
 85    18|         Majestad nos dé otra cosa -dijo Cacambo - que algunos carneros
 86    18|         del país.~Se rió el rey, y dijo:~-No  qué pasión sienten
 87    19|          que dos carneros. Cándido dijo a Cacambo: ~-Ya ves, amigo,
 88    19|      Cunegunda. ~-Lo confieso así -dijo Cacambo -; pero todavía
 89    19|           derecha.~-¡Dios mío! -le dijo Cándido - ¿qué haces ahí,
 90    19|           quien tal te ha parado? -dijo Cándido.~-Sí, señor -respondió
 91    19|          dos escudos patagones, me dijo: "Hijo mío, da gracias a
 92    19|              Qué es el optimismo? -dijo Cacambo.~-¡Ah! -respondió
 93    19|      llamando aparte a Cacambo, le dijo: ~-Escucha, querido amigo,
 94    19|         sin rebaja. ~"Hola, hola!" dijo entre sí el prudente Vanderdendur. "¿
 95    19|         Volvió de allí a un rato y dijo que no podía hacer el viaje
 96    19|        Veinte mil le daré a usted -dijo Cándido.~"Toma" dijo en
 97    19|        usted -dijo Cándido.~"Toma" dijo en voz baja el mercader, "¿
 98    19|           mil?"~Otra vez volvió, y dijo que no lo podía llevar a
 99    20|            usted, señor Martín -le dijo al sabio - ¿qué piensa de
100    20|         Pues yo en el mundo estoy -dijo Martín - y no creo en otra
101    20|         los asuntos de este mundo -dijo Martín - que bien puede
102    20|           por el mar. ~-Vea usted -dijo Martín - pues así se tratan
103    20|          unos a otros.~-Verdad es -dijo Cándido - que anda aquí
104    20|            carnero. ~-Ya ve usted -dijo Cándido a Martín - que a
105    20|          sus maldades.~-Está bien -dijo Martín - mas ¿por qué han
106    21|            Francia, señor Martín? -dijo Cándido. ~-Sí, señor -respondió
107    21|        curiosidad por ver Francia -dijo Cándido -; bien puede usted
108    21|             Hablando de otra cosa -dijo Cándido - ¿cree usted que
109    21|   extraordinario.~-¿Cree usted -le dijo Cándido - que en todo tiempo
110    21|         dar con ellas? ~-Sin duda -dijo Cándido.~-Pues bien -continuó
111    21|      hombres hayan variado? ~-¡Oh -dijo Cándido - eso es muy diferente,
112    22|         que junto a él estaban, le dijo en un entreacto: ~-Hace
113    22|        tienen ustedes en Francia? -dijo Cándido al abate; y éste
114    22|            o seis mil. ~-Mucho es -dijo Cándido -; ¿y cuántas buenas
115    22|       replicó el otro. ~-Mucho es -dijo Martín.~Salió Cándido muy
116    22|           me gusta esta actriz -le dijo a Martín - porque se parece
117    22|  Inglaterra. ~-Hay que distinguir -dijo el abate -: en las provincias
118    22|            Al muladar las reinas? -dijo Cándido.~-Verdad es -dijo
119    22|          dijo Cándido.~-Verdad es -dijo Martín -; razón tiene el
120    22|            crianza fue, en efecto -dijo Cándido.~-¿Qué quiere usted -
121    22|       Cándido.~-¿Qué quiere usted -dijo Martín - si estas gentes
122    22|        gente de todo? ~-Verdad es -dijo el abate -; pero se ríen
123    22| detestables acciones. ~-¿Quién es -dijo Cándido - aquel marrano
124    22|           llama usted folletista? -dijo Cándido.~-Un autor de folletos -
125    22|              Un autor de folletos -dijo el abate - un Fréron. ~Así
126    22|           a la señorita Cunegunda -dijo Cándido - bien quisiera
127    22|            del arcediano Trublet? -dijo el abate.~-¡Valiente majadero! -
128    22|       abate.~-¡Valiente majadero! -dijo madama de Parolignac -. ¡
129    22|    justedad hablaba.~-Es un docto -dijo la dama - que nunca juega
130    22|           Qué varón tan eminente! -dijo Cándido - es otro Pangloss.~
131    22|           volviéndose hacia él, le dijo:~-¿Sin duda, caballero,
132    22|      ahorcado se reía de la gente -dijo Martín - y esas sombras
133    22|            que echan esas manchas -dijo Cándido - y no pueden menos. ~-¿
134    22|            quererla".~-Yo, señora -dijo Cándido - responderé como
135    22|       quiera.~-La pasión de usted -dijo la marquesa - empezó alzando
136    22|           liga.~-Con toda mi alma -dijo Cándido - y la levantó del
137    22|            Cunegunda, y Cándido le dijo que cuando la viera en Venecia
138    22|           una cita en Venecia? -le dijo.~-Sí, señor abate -respondió
139    22|          westfaliana. ~-Bien creo -dijo el abate - que esa señorita
140    22|      cartas.~-Nunca me ha escrito -dijo Cándido -; figúrese usted
141    22|              No haga usted tal -le dijo la criada - la luz le hace
142    22|       cortina. ~-Amada Cunegunda  -dijo llorando Cándido - ¿cómo
143    22|          hallas?~-No puede hablar -dijo la criada.~Entonces la enferma
144    22|     corchetes.~-¿Conque éstos son -dijo - los dos extranjeros sospechosos?-
145    22|          Dorado a los extranjeros -dijo Cándido.~-Más maniqueo soy
146    22|           adónde nos lleva usted? -dijo Cándido.~-A un calabozo,
147    22|         cada uno.~-¡Ah!, señor -le dijo el alguacil - aunque hubiere
148    22|            todos los extranjeros? -dijo Cándido.~El abate, tomando
149    22|            a usted es a Normandía -dijo el cabo de ronda. Le hizo
150    22|          luego quitar los grillos, dijo que se había equivocado,
151    23|            locura de otra especie -dijo Martín -; ya sabe usted
152    23|            Qué quiere decir esto? -dijo Cándido -. ¿Qué perverso
153    23|       Venecia. ~-Bendito sea Dios -dijo Cándido dando un abrazo
154    24|          la más leve tentación. Le dijo Martín:~-Qué sencillo es
155    24|           Me confesará a lo menos -dijo Cándido a Martín - que estos
156    24|   criaturas.~-Yo apuesto a que no -dijo Martín.~-Convidémoslos a
157    24|             Convidémoslos a comer -dijo Cándido - y veremos si me
158    24|            aposento de Cándido, le dijo: ~-Pues qué, ¿ya no conoce
159    24|           en Cunegunda pensaba, le dijo: ~-¡Ah, pobre chica! ¿Conque
160    24|         señor!, soy yo en persona -dijo Paquita -; ya veo que está
161    24|         presencia de Martín, quien dijo:~-Ya llevo ganada, como
162    24|      servían la comida. Cándido le dijo a Paquita: ~-Pero si parecías
163    24|           con alguna confianza. Le dijo Cándido al fraile: ~-Me
164    24|     acostumbrada impasibilidad, le dijo:~-¿Qué tal? ¿He ganado o
165    24|           fray Hilarión. ~-Confío -dijo - que con este dinero serán
166    24|       serán felices. ~-No lo creo -dijo Martín - con esos miles
167    24|       todavía. ~-Sea lo que fuere -dijo Cándido - un consuelo tengo,
168    24|           Cunegunda.~-Mucho deseo -dijo Martín - que sea para la
169    24|       Cándido. ~-Porque he vivido -dijo Martín. ~-Pues ¿no ve usted
170    24|          ve usted esos gondoleros -dijo Cándido - que no cesan de
171    24|          examen. ~-Me han hablado -dijo Cándido - del señor Pococurante,
172    24|          por ver un ente tan raro -dijo Martín.~Sin más dilación
173    25|   hermosura.~-No son malas chicas -dijo el senador -; algunas veces
174    25|         primeras. ~-Son de Rafael -dijo el senador - y las compré
175    25|         Bien puede este estruendo -dijo Pococurante - divertir media
176    25|   Ilustrísima. ~-Éste es el libro -dijo - que hacía las delicias
177    25|             Pues no hace las mías -dijo con mucha frialdad Pococurante -;
178    25|            Excelencia de Virgilio -dijo Cándido.~-Convengo -dijo
179    25|           dijo Cándido.~-Convengo -dijo Pococurante - en que el
180    25|      Horacio? ~-Máximas hay en él -dijo Pococurante - que pueden
181    25|           Ah! Aquí hay un Cicerón -dijo Cándido -; sin duda no se
182    25|         Martín.~-Sí que lo habría -dijo Pococurante - si uno de
183    25|        composiciones estoy viendo -dijo Cándido - en italiano, en
184    25|            en francés!~-Es verdad -dijo el senador -; de tres mil
185    25|           libros ingleses. ~-Creo -dijo - que un republicano se
186    25|           este autor. ~-¿A quién? -dijo Pococurante -. ¿A ese bárbaro
187    25|         desagradaba Milton.~-¡Ay! -dijo en voz baja a Martín - mucho
188    25|            hay cosa de peor gusto -dijo Pococurante -; aquí no tenemos
189    25|           y al volverse a su casa, dijo Cándido a Martín: ~-Confiese
190    25|          Pues ¿no considera usted -dijo Martín - que está aburrido
191    25|         tiene? Mucho tiempo ha que dijo Platón que no son los mejores
192    25|        sentir placer. ~-Según eso -dijo Cándido - no hay otro hombre
193    26|          agarrándolo del brazo, le dijo: ~-Dispóngase usted a venir
194    26|        abrazos a su caro amigo, le dijo:~-¿Conque sin duda está
195    26|            Cunegunda no está aquí -dijo Cacambo -; está en Constantinopla. ~-¡
196    26|            al fin de la comida, le dijo al oído: ~-Vuestra Majestad
197    26|        otro sirviente a su amo, le dijo: ~-Señor, el coche de Vuestra
198    26|       criado a otro extranjero, le dijo:~-Señor, créame Vuestra
199    26|         carnaval. El cuarto criado dijo al cuarto amo: ~-Vuestra
200    26|          que los demás.~Otro tanto dijo el criado quinto al amo;
201    26|           al lado de Cándido, y le dijo: ~-A fe, señor, que nadie
202    26|        dignidad el amo de Cacambo, dijo en italiano:~-Yo no soy
203    26|           que junto a él estaba, y dijo: ~-Yo me llamo Iván, he
204    26|            el carnaval a Venecia. ~Dijo luego el tercero: ~-Yo soy
205    26|        Habló entonces el cuarto, y dijo: ~-Yo soy rey de los polacos;
206    26|            el carnaval a Venecia. ~Dijo después el quinto: ~-También
207    26|         último el sexto monarca, y dijo: ~-Caballeros, yo no soy
208    27|           bien. ~-Sea enhorabuena -dijo Martín.~-Increíble aventura
209    27|            qué hace Cunegunda? -le dijo -. ¿Es todavía un portento
210    27|         fea.~-¡Ay!, fea o hermosa -dijo Cándido - yo soy hombre
211    27|           espantosas calamidades! -dijo Cándido -. Sin embargo,
212    27|     Volviéndose luego a Martín, le dijo: ~-¿Quién piensa usted que
213    27|          Eduardo o yo? ~-No lo  -dijo Martín - y menester fuera
214    27|       ustedes para saberlo.~-¡Ah! -dijo Cándido - si estuviera aquí
215    27|           Acmet. ~-Bien puede ser -dijo Cándido. ~Pocos días después
216    27|    contempló con mayor atención, y dijo a Cacambo: ~-Por mi vida
217    27|         encuentra en esta tierra? -dijo el barón. ~-Sí, señor -respondió
218    28|         Mil perdones pido a usted -dijo Cándido al barón - mil perdones,
219    28|            No tratemos más de eso -dijo el barón -; yo confieso
220    28|         vuelva a ver? ~-Verdad es -dijo Pangloss - que me viste
221    28|           pues, amado Pangloss -le dijo Cándido - cuando se vio
222    29|          con su hermana; pero éste dijo: ~-Nunca consentiré yo semejante
223    29|              Insensato y fatuo -le dijo Cándido - te he librado
224    30|              Ardua es la cuestión -dijo Cándido.~Suscitó este razonamiento
225    30|        Bien había yo pronosticado -dijo Martín a Cándido - que en
226    30|         Hilarión y Paquita. ~-¡Ah -dijo Pangloss a Paquita - conque
227    30|        Pangloss por los demás y le dijo: ~-Maestro, venimos a rogarte
228    30|          Quién te mete en eso? -le dijo el derviche -; ¿te importa
229    30|         Pues ¿qué se ha de hacer? -dijo Pangloss.~-Que te calles -
230    30|            derviche.~-Yo esperaba -dijo Pangloss - discurrir con
231    30|               Sin duda que tenéis -dijo Cándido al turco - una vasta
232    30|            razones del turco, y le dijo a Pangloss y a Martín: ~-
233    30|          Venecia. ~-Las grandezas -dijo Pangloss - son muy peligrosas,
234    30|                 Tampoco ignoro yo -dijo Cándido - que es menester
235    30|            huerta. ~-Razón tienes -dijo Pangloss -; porque cuando
236    30|  Trabajemos, pues, sin argumentar -dijo Martín - que es el único
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA1) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2009. Content in this page is licensed under a Creative Commons License