Cap.

  1     1|           más respetable. Su hija Cunegunda, doncella de diecisiete
  2     1| inocentemente, porque la señorita Cunegunda le parecía muy hermosa,
  3     1|     felicidad era ser la señorita Cunegunda; el tercero, verla cada
  4     1|   consiguiente, de todo el orbe. ~Cunegunda, paseándose un día por los
  5     1|           dócil. Como la señorita Cunegunda tenía gran disposición para
  6     1|      también enrojeció. Lo saludó Cunegunda con voz trémula, y contestó
  7     1|  encontraron detrás de un biombo; Cunegunda dejó caer su pañuelo, Cándido
  8     1|          a patadas en el trasero. Cunegunda se desvaneció; cuando volvió
  9     2|         tiernamente a la señorita Cunegunda.~-No preguntamos eso -le
 10     3|     mochila y sin olvidar nunca a Cunegunda. Al llegar a Holanda se
 11     3|        bellos ojos de la señorita Cunegunda. ~Pidió limosna a muchos
 12     3|    echaran de casa de la señorita Cunegunda y que me dieran carreras
 13     4|           ha hecho de la señorita Cunegunda, la perla de las doncellas,
 14     4|          le preguntó:~-¿Qué es de Cunegunda?~-Ha muerto -respondió el
 15     4|     Cándido los ojos y exclamó:~-¡Cunegunda muerta! ¡Ah, el mejor de
 16     6|          el puerto? ¡Oh, señorita Cunegunda, perla de las doncellas! ¿
 17     7|        estar viendo a la señorita Cunegunda, y así era. Fáltale el aliento,
 18     7|         palabra y cae a sus pies. Cunegunda se deja caer sobre el canapé;
 19     7|            Sí -replicó la hermosa Cunegunda - pero no siempre son mortales
 20     7|     desgracia -respondió llorando Cunegunda.~-¿Y su hermano?~-También
 21     7|          de su separación. Alzaba Cunegunda los ojos al cielo; lloraba
 22     8|         Capítulo VIII~Historia de Cunegunda~-Dormía profundamente en
 23     8|            Ya la verá usted -dijo Cunegunda -; pero continuemos.~-Continúe
 24     8|    Continúe usted, dijo Cándido. ~Cunegunda volvió a tomar el hilo de
 25     9|            Capítulo IX~Qué fue de Cunegunda, de Cándido, del Gran Inquisidor
 26     9|       cayó a los pies de la bella Cunegunda. ~-¡Virgen Santísima! -exclamó
 27     9|            un muerto en el suelo, Cunegunda asustada y la vieja dando
 28     9|          otro tanto podrá hacer a Cunegunda; me ha hecho azotar sin
 29     9|            Buena la tenemos -dijo Cunegunda -; ya no hay remisión: estamos
 30     9|      volando los tres caballos, y Cunegunda, él y la vieja anduvieron
 31     9|        andando, vino a la casa de Cunegunda la Santa Hermandad, enterraron
 32     9|     muladar. ~Ya estaban Cándido, Cunegunda y la vieja en la aldea de
 33    10|         situación en que Cándido, Cunegunda ~y la vieja llegaron a Cádiz
 34    10|        diamantes? -decía llorando Cunegunda -; ¿cómo hemos de vivir? ¿
 35    10|     Conque nada te queda, hermosa Cunegunda?~-Ni un maravedí -respondió
 36    10|       barato el caballo. Cándido, Cunegunda y la vieja atravesaron Lucena,
 37    10|           compañía de su señorita Cunegunda, de la vieja, de dos criados
 38    10|           con toda mi alma -decía Cunegunda -; pero todavía llevo el
 39    10|             Dios lo quiera! -dijo Cunegunda -; pero tan horrendas catástrofes
 40    10|          como los míos.~Se sonrió Cunegunda del disparate de la buena
 41    10|           curiosidad en Cándido y Cunegunda; la vieja la satisfizo con
 42    13|           separarse de la hermosa Cunegunda y de la vieja~Oída la historia
 43    13|           de la vieja, la hermosa Cunegunda la trató con toda la urbanidad
 44    13|         fin llegó a Buenos Aires. Cunegunda, el capitán Cándido y la
 45    13|     furiosamente a las mujeres, y Cunegunda le pareció la más hermosa
 46    13|           a solas con la señorita Cunegunda; le declaró su amor, previniéndole
 47    13|      iglesia, como más placiera a Cunegunda. Le pidió ésta un cuarto
 48    13|      resolverse. ~La vieja dijo a Cunegunda:~-Señorita, usted tiene
 49    13|         del dinero y las joyas de Cunegunda, en Badajoz, cuando venía
 50    13|     camino que llevaban Cándido y Cunegunda. Ya se sabía la fuga de
 51    13|           puede escaparse -dijo a Cunegunda - ni tiene nada que temer,
 52    13|       cómo se había de apartar de Cunegunda? ¿Y dónde hallaría asilo?~ ~
 53    14|           lloraba:~-¡Oh, mi amada Cunegunda! ¿Conque es fuerza que te
 54    14|   nuestras bodas? ¿Qué será de mi Cunegunda, que traje de tan lejos?~-
 55    14|       vamos? ¿Qué nos haremos sin Cunegunda? -decía Cándido.~-Voto a
 56    14|          el hermano de la hermosa Cunegunda, usted, que fue muerto por
 57    14|       cuando sepa que la señorita Cunegunda, su hermana, a quien cree
 58    15|          al hermano de su querida Cunegunda~-Toda mi vida recordaré
 59    15|          es cierto que mi querida Cunegunda está muy cerca, en casa
 60    15|          y recuperar a mi hermana Cunegunda.~-No deseo otra cosa -respondió
 61    15|          hombres somos iguales, y Cunegunda ha de ser mía. ~-Eso lo
 62    16|        mirar nunca más a la bella Cunegunda? ¿Qué me valdrá alargar
 63    16|       haber perdido a la señorita Cunegunda y ser ensartado en un asador
 64    16|         al hermano de la señorita Cunegunda, me comían sin remisión.
 65    17|      parte del mundo donde habita Cunegunda? ~-Encaminémonos a Cayena -
 66    18|         estamos; pero la señorita Cunegunda no habita en él, y sin duda
 67    18|   podremos recobrar a la señorita Cunegunda. ~Este razonamiento plació
 68    18|        sus carneros a la señorita Cunegunda. ~-Llevamos -decía - con
 69    18|           dable poner precio a mi Cunegunda; vamos a la isla de Cayena,
 70    19|        Cándido grabó el nombre de Cunegunda en las cortezas de los árboles.
 71    19|          nuevamente a la señorita Cunegunda. ~-Lo confieso así -dijo
 72    19|       quería raptar a la señorita Cunegunda. ~-Ya me guardaré yo -le
 73    19|          más ni menos; la hermosa Cunegunda es la favorita de Monseñor.~
 74    19|          Buenos Aires en busca de Cunegunda. Si pone el gobernador alguna
 75    20|          nuevamente a la señorita Cunegunda y le quedaban oro y diamantes;
 76    20|         su bolsillo, y hablaba de Cunegunda, sobre todo después de comer,
 77    20|            también podré hallar a Cunegunda. ~~
 78    21|           como no sea la señorita Cunegunda. Voy a esperarla a Venecia
 79    22|           se parece a la señorita Cunegunda; quisiera saludarla.~El
 80    22|       deseos de ver a la señorita Cunegunda -dijo Cándido - bien quisiera
 81    22|  enamorado perdido de la señorita Cunegunda, de Thunder-ten-tronckh?~-
 82    22|          he querido a la señorita Cunegunda; pero cuando la miro a usted
 83    22|         infidelidad a la señorita Cunegunda, y el señor abate tomó en
 84    22|           Le hablaba sin cesar de Cunegunda, y Cándido le dijo que cuando
 85    22|          reunirme con la señorita Cunegunda.~Llevado entonces del gusto
 86    22|         la enfermedad de su amada Cunegunda le traspasaba de dolor.
 87    22|          a la posada donde estaba Cunegunda alojada; entra temblando,
 88    22|        correr la cortina. ~-Amada Cunegunda  -dijo llorando Cándido - ¿
 89    22|        que la señora que se decía Cunegunda era una bribona, el señor
 90    22|       tenía de ver a la verdadera Cunegunda, Cándido, por consejo de
 91    22|       donde aguardo a la señorita Cunegunda. ~-Donde yo puedo llevar
 92    23|           Martín! ¡Ah, mi querida Cunegunda! ¡Lo que es este mundo! -
 93    23|        que aquí veré a la hermosa Cunegunda. Con Cacambo cuento igual
 94    24|          no ha llegado la hermosa Cunegunda, y en su lugar he topado
 95    24|         abate! Sin duda ha muerto Cunegunda y a mí no me queda más remedio
 96    24|          que olvide a Cacambo y a Cunegunda.~Martín no era hombre que
 97    24|           disputaban, esperando a Cunegunda, cuando reparó Cándido en
 98    24|          atención, porque sólo en Cunegunda pensaba, le dijo: ~-¡Ah,
 99    24|           baronesa y a la hermosa Cunegunda, y le juro a usted que no
100    24|           día de manos a boca con Cunegunda.~-Mucho deseo -dijo Martín -
101    25|        vea de nuevo a la señorita Cunegunda. ~-Buena cosa es la esperanza -
102    26|      Conque sin duda está contigo Cunegunda? ¿Dónde está? Llévame a
103    26|          de gozo a sus plantas. ~-Cunegunda no está aquí -dijo Cacambo -;
104    26|         en ir a buscar a su amada Cunegunda a Constantinopla. ~~
105    27|          mis fatigas en brazos de Cunegunda. Razón tenía Pangloss, amado
106    27|       amigo Cacambo.~-¿Y qué hace Cunegunda? -le dijo -. ¿Es todavía
107    27|            le respondió Cacambo - Cunegunda está fregando platos a orillas
108    27|     obtener el permiso de traer a Cunegunda? ¿Y no nos ha robado un
109    27|           a Mármara y a Escútari? Cunegunda y la vieja están sirviendo
110    27|         con facilidad rescataré a Cunegunda. ¡Lástima que esté tan fea! ~
111    27|          Propóntido en demanda de Cunegunda, por más fea que estuviese. ~
112    27|     jesuita, el barón, hermano de Cunegunda. Enternecido y movido a
113    27|     lléveme a casa de la señorita Cunegunda. ~El arráez, así que oyó
114    27|         galera para ir a librar a Cunegunda. ~~
115    28|         lo que sucedió a Cándido, Cunegunda, Pangloss, Martín, etc.~-
116    29|           cómo encontró Cándido a Cunegunda y a la vieja~Mientras se
117    29|           que se les presentó fue Cunegunda y la vieja, que estaban
118    29|           Cándido, contemplando a Cunegunda ennegrecida, los ojos legañosos,
119    29|         con buena crianza. Abrazó Cunegunda a Cándido y a su hermano,
120    29|   compañía hallara mejor acomodo. Cunegunda, que no sabía que estaba
121    29|        con un barón del imperio. ~Cunegunda se postró a sus plantas
122    30|           ningunas de casarse con Cunegunda; pero la mucha insolencia
123    30|         las bodas, sin contar que Cunegunda insistía tanto, que no las
124    30|           leyes del imperio podía Cunegunda casarse con Cándido dándole
125    30|      vieja, y sin decir palabra a Cunegunda se puso en ejecución mediante
126    30|          más regañona todavía que Cunegunda. Cacambo, que cavaba el
127    30|       rindió mucho. Verdad es que Cunegunda era muy fea, pero hacía
128    30|           castillo por el amor de Cunegunda, si no te hubieran metido
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