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Cap.
1 1| la casa sospechaban que era hijo de la hermana del señor 2 1| de su árbol genealógico. ~Era el señor barón uno de los 3 1| componían una jauría cuando era menester; sus palafreneros 4 1| doncella de diecisiete años, era rubicunda, fresca, rolliza, 5 1| apetitosa. El hijo del barón era en todo digno de su padre. 6 1| padre. El preceptor Pangloss era el oráculo de la casa, y 7 1| castillo de monseñor el barón era el más hermoso de los castillos, 8 1| y que la señora baronesa era la mejor de las baronesas 9 1| segundo grado de felicidad era ser la señorita Cunegunda; 10 1| reiteradas experiencias de que era testigo; vio con claridad 11 2| entender bien de qué modo era un héroe. Un día de primavera 12 2| camino derecho, creyendo que era privilegio de la especie 13 2| paciente, y como este rey era hombre de grandes luces, 14 3| inmediato; estaba hecho cenizas; era una aldea ávara que, conforme 15 3| oído decir que la gente era muy rica en este país y 16 3| maestro Pangloss, que todo era para mejor en este mundo, 17 4| a una baronía vecina que era de un señor búlgaro. ~Se 18 4| replicó aquel varón eminente - era algo indispensable en el 19 4| la perfección. Jacobo no era de su parecer.~-Fuerza es - 20 4| los acreedores.~-Todo eso era indispensable -replicaba 21 5| necesidad absoluta; porque era necesario que fuéramos libres; 22 6| ahorcado, aun cuando ésa no era la costumbre. Aquel mismo 23 6| grande de los filósofos, ¿era necesario verte ahorcar 24 6| el mejor de los hombres! ¿Era necesario que te ahogaras 25 6| perla de las doncellas! ¿Era necesario que te abrieran 26 7| señorita Cunegunda, y así era. Fáltale el aliento, no 27 8| los ojos, no sabiendo que era cosa de estilo cuanto sucedía 28 8| la comida; él decía que era muy bonita y también he 29 8| también he de confesar que era muy lindo mozo, que tenía 30 8| indigno de mi jerarquía era pertenecer a un israelita. 31 8| de los amos de casa; que era sábado y venía a gozar de 32 9| Inquisidor y de un judío~Isacar era el hebreo más colérico que 33 9| consejo en este apuro, porque era gran filósofo, pero, a falta 34 9| consultemos a la vieja.~Era ésta muy discreta, y empezaba 35 9| abrieron otra puertecilla. Era la una de la madrugada; 36 11| vuestros barones tudescos, y era más rico uno de mis trajes 37 11| magnificencia nunca vistas: todo era fiestas, torneos, óperas 38 11| país; muy pronto supe que era para ver si en aquel sitio 39 11| pirata. Mi madre todavía era muy hermosa; nuestras camareras, 40 11| hallarse en toda África; yo era un embeleso, la beldad, 41 11| beldad, la gracia misma, y era doncella; pero no lo fui 42 11| todo el ámbito del imperio era una continua carnicería. ~" 43 11| sueño que más que sosiego era letargo. En este estado 44 12| aventuras, y me dijo que era ministro plenipotenciario 45 12| recibiréis socorro. ~"Como era tan elocuente, los persuadió 46 12| cirujanos franceses; uno que era muy hábil nos tomó a su 47 12| otros muchos sitios y que era ésa la ley de la guerra. ~" 48 12| siempre acordándome de que era hija de un papa. Cien veces 49 13| y Souza, cuya arrogancia era propia de un hombre poseedor 50 13| que hizo fue preguntar si era mujer del capitán. Se sobresaltó 51 13| porque verdaderamente no lo era, ni menos que fuese su hermana, 52 13| su hermana, porque no lo era tampoco, y aunque esta mentira 53 13| aunque esta mentira oficiosa era muy frecuentemente usada 54 13| modernos, el alma de Cándido era demasiado pura para traicionar 55 13| alcalde y dos alguaciles; y era ésta la causa de su arribo. ~ 56 13| venía huyendo con Cándido, era un franciscano de manga 57 14| puertos de mar de España. Era un cuarterón, hijo de un 58 14| a su amo, porque su amo era muy bueno. Ensilló en un 59 14| comandante entró en la enramada. Era un hermoso joven, blanco 60 14| pero con una altivez que no era la de un español ni la de 61 14| larga conversación decían era un prodigio nuevo: toda 62 15| usted, querido Cándido, que era yo muy bonito; creció mi 63 15| Aires?~Cándido juró que nada era más cierto, y de nuevo se 64 16| tirar con los búlgaros, y era tan diestro que derribaba 65 16| que no se podían mover y era la causa que, por la noche, 66 16| desde que supieron que no era yo jesuita. ~~ 67 17| misericordia de nosotros.~No era fácil ir a Cayena; bien 68 17| esperanza. Cacambo, que era de tan buen consejo como 69 17| dijo a los muchachos que ya era hora de entrar en la escuela.~- 70 17| oyó hablar peruano, que era su lengua materna, pues 71 18| finalmente, Cándido, que era muy aficionado a la metafísica, 72 18| mucha humildad qué religión era la de El Dorado. Otra vez 73 18| viejo, y quería saber qué era lo que pedían a Dios en 74 18| castillo de Thunder-ten-tronckh era lo mejor que había en la 75 18| dable decir de qué materia era; harto se ve qué superioridad 76 19| quien se lo preguntaron era justamente un patrón español, 77 19| mismo día; el tal Cacambo era un excelente individuo. ~ 78 19| servicio, y compró todo cuanto era necesario para un largo 79 19| la voz algo más de lo que era regular. Lo primero que 80 19| lamentable. ~Este sabio, que era hombre de muy buena pasta, 81 20| docto anciano, cuyo nombre era Martín. Ambos habían visto 82 20| echaron la lancha para ver qué era, y resultó ser uno de sus 83 20| el del navío sumergidor era español, y el del navío 84 22| la lana de aquel carnero era encarnada, y se le adjudicó 85 22| menos C dividido por Z, que era forzoso que aquel carnero 86 22| cuando mi primer viaje; pero era muy pobre: por eso no tuve 87 22| devotas le aseguraron que era una moda nueva. Cándido 88 22| Cándido respondió que él no era hombre a la moda. Martín 89 22| casa había un abate que era de aquellos hombres diligentes, 90 22| muchísima pesadumbre, porque era de natural muy noble. ~- 91 22| parecido un portento.~No era hombre el abate que tuviese 92 22| Cándido, que naturalmente era amigo de saber, se dejó 93 22| muchacha de quince años, era uno de los jugadores y con 94 22| sus naipes. "Más cortés era la señora baronesa de Thunder-ten-tronckh", 95 22| preguntarle al oído quién era un hombre que con tanta 96 22| dados y medio estafados, y era su ánimo aprovecharse todo 97 22| su amada, le contó, como era su costumbre, parte de sus 98 22| señora que se decía Cunegunda era una bribona, el señor abate 99 22| otro bribón de quien no era difícil desprenderse. Por 100 22| de otros tres diamantes era el más servicial de los 101 22| Portsmouth en Inglaterra. No era el camino de Venecia; pero 102 23| todas partes?~Preguntó quién era aquel hombre gordo que acababan 103 24| y a Cunegunda.~Martín no era hombre que daba consuelos. 104 24| brazo a una moza. El teatino era robusto, fuerte y de buenos 105 24| paso sereno; la moza, que era muy linda, iba cantando 106 24| estrella. Cuando usted me vio era yo una inocente, y un capuchino, 107 24| inocente, y un capuchino, que era mi confesor, me engañó con 108 24| misericordia todos los días. Era ella una furia; él, el más 109 25| libro de las manos, pero que era indispensable tenerlo en 110 26| a Venecia. ~Cacambo, que era el copero de uno de los 111 26| Cándido ni Martín de que era mojiganga de carnaval. El 112 28| el baño, no sabiendo que era delito capital en un cristiano 113 28| la Santa Inquisición, que era subdiácono, quemaba las 114 28| imán; y advirtiendo que era yo cristiano, llamó gente. 115 28| que mucho más permitido era volver a poner un ramillete 116 30| barón alemán. ~Cosa natural era pensar que después de tantas 117 30| Su mujer, que cada día era más fea, se hizo desapacible 118 30| la vieja cayó enferma, y era más regañona todavía que 119 30| que el destino del hombre era vivir en las convulsiones 120 30| naranjos. Pangloss, que no era menos curioso que razonador, 121 30| Verdad es que Cunegunda era muy fea, pero hacía excelentes