Cap.

  1    19|         de cómo Cándido conoció a Martín~La primera jornada de nuestros
  2    20|         que sucedió a Cándido y a Martín en alta mar~Se embarcó,
  3    20|          anciano, cuyo nombre era Martín. Ambos habían visto y habían
  4    20|          sacaba muchas ventajas a Martín, porque éste no tenía cosa
  5    20|        Pangloss. ~-Y usted, señor Martín -le dijo al sabio - ¿qué
  6    20|         moral? ~-Señor -respondió Martín - los clérigos me han acusado
  7    20|           en el mundo estoy -dijo Martín - y no creo en otra cosa. ~-
  8    20|       asuntos de este mundo -dijo Martín - que bien puede ser que
  9    20|        Cándido.~-Podrá ser -decía Martín - mas no las conozco.~En
 10    20|           a pique a su contrario. Martín y Cándido distinguieron
 11    20|         el mar. ~-Vea usted -dijo Martín - pues así se tratan los
 12    20|          ve usted -dijo Cándido a Martín - que a veces llevan los
 13    20|        maldades.~-Está bien -dijo Martín - mas ¿por qué han muerto
 14    20| continuaba sus conversaciones con Martín. Quince días sin parar disputaron,
 15    21|         que sostuvieron Cándido y Martín al acercarse a las costas
 16    21|           usted en Francia, señor Martín? -dijo Cándido. ~-Sí, señor -
 17    21|              Sí, señor -respondió Martín - y he recorrido muchas
 18    21|         conoce usted París, señor Martín?~-Conozco París; allí hay
 19    21|         Con mil amores -respondió Martín -; dicen que Venecia sólo
 20    21|           No, por cierto -replicó Martín - ni tampoco los demás adefesios
 21    21|        hacernos rabiar -respondió Martín.~-¿No se asombra usted -
 22    21|          Muy lejos de eso -repuso Martín -; no veo que tenga nada
 23    21|     necios?~-¿Cree usted -replicó Martín - que los milanos6 se hayan
 24    21|     Cándido.~-Pues bien -continuó Martín - si los milanos siempre
 25    22|          en Francia a Cándido y a Martín~No se detuvo Cándido en
 26    22|          ya vivir sin su filósofo Martín. Lo único que sintió fue
 27    22|           le hacían caldos. Decía Martín: ~-Bien me acuerdo de haber
 28    22|          no era hombre a la moda. Martín quiso tirar al cura por
 29    22|          se enterraría a Cándido. Martín juró que enterraría al cura
 30    22|           La pelea subió de tono: Martín tomó al cura por los hombros
 31    22|        venían buenos naipes; pero Martín no se asombraba.~Entre los
 32    22|         fue llevar a la Comedia a Martín y a Cándido. Representaban
 33    22|         el otro. ~-Mucho es -dijo Martín.~Salió Cándido muy satisfecho
 34    22|      gusta esta actriz -le dijo a Martín - porque se parece a la
 35    22|         Cándido.~-Verdad es -dijo Martín -; razón tiene el señor
 36    22|            Qué quiere usted -dijo Martín - si estas gentes son así?
 37    22|           Así discurrían Cándido, Martín y el abate en la escalera
 38    22|      Entraron el abate, Cándido y Martín, y nadie se levantó a darles
 39    22|       graciosa sonrisa y saludó a Martín con aire majestuoso; mandó
 40    22|         se reía de la gente -dijo Martín - y esas sombras son manchas
 41    22|          culpa de ellos? -replicó Martín.~Bebían en tanto la mayor
 42    22|        una palabra de la materia; Martín discurría con el hombre
 43    22|          y hace que lo lleven con Martín a la posada donde estaba
 44    22|   maniqueo soy que nunca -replicó Martín.~-Pero, señor, ¿adónde nos
 45    22|           respondió el alguacil. ~Martín, que se había recobrado
 46    22|           Cándido, por consejo de Martín, ofreció al alguacil tres
 47    22|          y se llevó a Cándido y a Martín a Dieppe, entregándolos
 48    23|        XXIII~Llegada de Cándido y Martín a las costas de Inglaterra.
 49    23|          Pangloss, Pangloss! ¡Ah, Martín, Martín! ¡Ah, mi querida
 50    23|            Pangloss! ¡Ah, Martín, Martín! ¡Ah, mi querida Cunegunda! ¡
 51    23|         muy abominable -respondió Martín.~-Usted ha estado en Inglaterra: ¿
 52    23|      locura de otra especie -dijo Martín -; ya sabe usted que ambas
 53    23|         Cándido dando un abrazo a Martín - que aquí veré a la hermosa
 54    24|      tenido yo tiempo -le decía a Martín - para pasar de Surinam
 55    24|          Razón tiene usted, amado Martín, todo es ilusión y calamidad. ~
 56    24|           leve tentación. Le dijo Martín:~-Qué sencillo es usted
 57    24|          a Cacambo y a Cunegunda.~Martín no era hombre que daba consuelos.
 58    24|          melancolía de Cándido, y Martín no se hartaba de probarle
 59    24|          lo menos -dijo Cándido a Martín - que estos dos son dichosos.
 60    24|         Yo apuesto a que no -dijo Martín.~-Convidémoslos a comer -
 61    24|         gabinete, en presencia de Martín, quien dijo:~-Ya llevo ganada,
 62    24|    Cándido oír más, y confesó que Martín tenía razón. Se sentaron
 63    24| religiosos. ~Volviéndose entonces Martín a Cándido, con su acostumbrada
 64    24|       felices. ~-No lo creo -dijo Martín - con esos miles los hará
 65    24|     Cunegunda.~-Mucho deseo -dijo Martín - que sea para la mayor
 66    24|            Porque he vivido -dijo Martín. ~-Pues ¿no ve usted esos
 67    24|          y sus chiquillos -repuso Martín -. Sus pesadumbres tiene
 68    24|        ver un ente tan raro -dijo Martín.~Sin más dilación mandó
 69    25|           Se embarcaron Cándido y Martín en una góndola y fueron
 70    25|     Cándido y no le pareció mal a Martín. ~Al instante dos muchachas
 71    25|       poco, pero con prudencia, y Martín fue enteramente del parecer
 72    25|          con todo cuanto oía, y a Martín le parecía el modo de pensar
 73    25|           haber en ellos -exclamó Martín.~-Sí que lo habría -dijo
 74    25|           ni yo ni nadie. ~Reparó Martín en unos estantes cargados
 75    25|           Ay! -dijo en voz baja a Martín - mucho me temo que profese
 76    25|      inconveniente sería -replicó Martín.~-¡Oh, qué hombre tan superior -
 77    25|           su casa, dijo Cándido a Martín: ~-Confiese usted que el
 78    25|          no considera usted -dijo Martín - que está aburrido de todo
 79    25|          Eso es lo mismo -replicó Martín - que decir que da mucho
 80    25|           la esperanza -respondió Martín. ~Corrían en tanto los días
 81    26|   Capítulo XXVI~De cómo Cándido y Martín cenaron con unos extranjeros
 82    26|           Un día, yendo Cándido y Martín a sentarse a la mesa con
 83    26|            se sentó a la mesa con Martín, el cual, sin inmutarse,
 84    26|    Entonces no dudaron Cándido ni Martín de que era mojiganga de
 85    26|     quedaron en silencio Cándido, Martín y los seis forasteros. Lo
 86    26|           declaro que ni el señor Martín ni yo lo somos.~Respondiendo
 87    27|   recibiera a bordo a Cándido y a Martín, y ambos se embarcaron,
 88    27|    Cándido, en el camino, decía a Martín: ~-¡Conque hemos cenado
 89    27|       Razón tenía Pangloss, amado Martín, todo está bien. ~-Sea enhorabuena -
 90    27|             Sea enhorabuena -dijo Martín.~-Increíble aventura es,
 91    27|           extraordinario -replicó Martín - que otras muchas cosas
 92    27|         fea! ~Volviéndose luego a Martín, le dijo: ~-¿Quién piensa
 93    27|    Eduardo o yo? ~-No lo  -dijo Martín - y menester fuera hallarme
 94    27|            Yo no poseo -respondió Martín - la balanza con que pesaba
 95    27|          insigne filósofo? -decía Martín.~-¡Ah!, señor arráez levantino, ¿
 96    27|           Cándido le presentaba a Martín y a Cacambo: todos se abrazaban,
 97    28|     Cándido, Cunegunda, Pangloss, Martín, etc.~-Mil perdones pido
 98    29|      Cándido, el barón, Pangloss, Martín y Cacambo; mientras discurrían
 99    30|     Consultó, pues, a Pangloss, a Martín y al fiel Cacambo. Pangloss
100    30|        dándole la mano izquierda; Martín fue de parecer de que tiraran
101    30|   filósofo Pangloss, del filósofo Martín, del prudente Cacambo y
102    30|     Universidad de Alemania; sólo Martín, firmemente convencido de
103    30|         veces disputaban Cándido, Martín y Pangloss sobre metafísica
104    30|     nuevas reflexiones, y coligió Martín que el destino del hombre
105    30|         detestables principios de Martín, de hacer titubear más que
106    30|       había yo pronosticado -dijo Martín a Cándido - que en breve
107    30|      volverse Pangloss, Cándido y Martín a la granjita encontraron
108    30|     barbas de Cándido, Pangloss y Martín. ~-Sin duda que tenéis -
109    30|          y le dijo a Pangloss y a Martín: ~-Se me figura que se ha
110    30|        pues, sin argumentar -dijo Martín - que es el único medio
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