Cap.

1     1|     4 millones. ¡Qué horror! Pague usted pues, amigo mío, ya
2     1|                   Dios se lo pague a Su Excelencia -le dije,
3     1|   consideración, a menos que pague una cuantiosa dote. ¿Qué
4     1| celemín de trigo y que no le pague lo suficiente el Estado;
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