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1 | acaso 2 12 | Porque no es acertado dolerse de sus desgracias, 3 4 | Acuérdese -dijo Citofilo - de María 4 5 | se entregó de nuevo a su aflicción.~ 5 7 | confusa tengo de eso -dijo la afligida.~ 6 13 | Ah! -dijo la señora - si hubiera 7 6 | Nápoles, que fue presa y ahorcada. ~ 8 10 | princesa, cuando sacaban a ahorcar a su amante; yo la iba a 9 10 | haber roto la cabeza a tan alto príncipe. Ya puede pensar 10 4 | músico; y luego su buena amiga y pariente, la reina Isabel, 11 8 | Le contaré -añadió el otro - la aventura sucedida 12 4 | haberla tenido diez y ocho años presa. ~ 13 10 | entró un día su padre en su aposento, y cogió al amante con el 14 | aquel 15 10 | una pierna, de modo que aun el día de hoy se le conoce 16 | aún 17 10 | se le conoce que cojea, aunque tiene hermoso cuerpo. Su 18 8 | contaré -añadió el otro - la aventura sucedida en mi tiempo de 19 10 | le sacudió la más enorme bofetada que hasta el día se ha pegado 20 4 | mató al músico; y luego su buena amiga y pariente, la reina 21 14 | puntual, y siguió llorando. Al cabo de tres meses se volvieron 22 4 | mandó cortar la cabeza en un cadalso colgado de luto, después 23 10 | princesa también con la cara muy encarnada. Disgustó 24 10 | y los ojos que como dos carbunclos resplandecían, y la princesa 25 10 | cuando estaba ella en la cárcel, y siempre me hablaba de 26 8 | soberana destronada después de cenar, y que ha muerto en una 27 10 | de hoy se le conoce que cojea, aunque tiene hermoso cuerpo. 28 4 | la cabeza en un cadalso colgado de luto, después de haberla 29 10 | hermoso cuerpo. Su amante fue condenado a muerte, por haber roto 30 7 | Una idea confusa tengo de eso -dijo la afligida.~ 31 10 | aun el día de hoy se le conoce que cojea, aunque tiene 32 13 | hermosas princesas, y para su consuelo les hubiera usted contado 33 13 | consuelo les hubiera usted contado mis desdichas, ¿lo habrían 34 8 | Le contaré -añadió el otro - la aventura 35 14 | pasmaron de hallarse muy contentos. Levantaron entonces una 36 4 | decía doncella, le mandó cortar la cabeza en un cadalso 37 5 | Cruel suceso! -respondió la señora; 38 | cual 39 10 | cojea, aunque tiene hermoso cuerpo. Su amante fue condenado 40 10 | de la herida: la princesa desatentada se tiró por la ventana, 41 1 | filosofo Citofilo a una dama desconsolada, y que tenía sobrado motivo 42 12 | desventuradas, no parece bien que se desespere. Contemple a Hecuba, contemple 43 2 | Enrique IV, no fue menos desgraciada que usted: la echaron de 44 12 | acertado dolerse de sus desgracias, y porque habiendo habido 45 8 | que ha muerto en una isla desierta. ~ 46 8 | mi tiempo de una soberana destronada después de cenar, y que 47 12 | principales señoras tan desventuradas, no parece bien que se desespere. 48 3 | dama, y volvió a llorar sus desventuras propias. ~ 49 4 | después de haberla tenido diez y ocho años presa. ~ 50 10 | Pues le diré lo sucedido a otra gran 51 10 | a otra gran princesa, mi discípula de filosofía. Tenía su amante, 52 10 | con la cara muy encarnada. Disgustó tanto al padre el rostro 53 12 | Porque no es acertado dolerse de sus desgracias, y porque 54 4 | reina Isabel, que se decía doncella, le mandó cortar la cabeza 55 10 | encendido y los ojos que como dos carbunclos resplandecían, 56 11 | por qué no quiere que me duela yo de las mías? -le dijo 57 2 | desgraciada que usted: la echaron de su reino; se vio a pique 58 | ella 59 10 | también con la cara muy encarnada. Disgustó tanto al padre 60 10 | al amante con el rostro encendido y los ojos que como dos 61 14 | filósofo, el cual la leyó, la encontró muy puntual, y siguió llorando. 62 10 | mancebo, que le sacudió la más enorme bofetada que hasta el día 63 2 | Inglaterra, hija del gran Enrique IV, no fue menos desgraciada 64 | entonces 65 5 | respondió la señora; y se entregó de nuevo a su aflicción.~ 66 10 | hermosa y gran princesa: entró un día su padre en su aposento, 67 | es 68 | esa 69 13 | desdichas, ¿lo habrían acaso escuchado? ~ 70 | eso 71 2 | presenció la muerte del rey su esposo en un patíbulo. ~ 72 10 | Ya puede pensar en qué estado estaría la princesa, cuando 73 10 | puede pensar en qué estado estaría la princesa, cuando sacaban 74 1 | tenía sobrado motivo para estarlo: ~ 75 14 | Levantaron entonces una hermosa estatua al tiempo, con este rotulo: ~ 76 | este 77 10 | tiró por la ventana, y se estropeó una pierna, de modo que 78 4 | dijo Citofilo - de María Estuardo, que estaba honradamente 79 10 | al padre de la dama, que estuvo mucho tiempo a la muerte, 80 4 | un guapo músico que tenía excelente voz de sochantre. Su marido 81 14 | filósofo a su hijo único, y faltó poco para que se muriese 82 10 | princesa, mi discípula de filosofía. Tenía su amante, como lo 83 1 | Decía un día el gran filosofo Citofilo a una dama desconsolada, 84 | FIN 85 10 | amante; yo la iba a ver con frecuencia, cuando estaba ella en la 86 4 | honradamente prendada de un guapo músico que tenía excelente 87 10 | condenado a muerte, por haber roto la cabeza a tan alto 88 4 | colgado de luto, después de haberla tenido diez y ocho años 89 14 | de todos los monarcas que habían perdido a sus hijos, y se 90 12 | desgracias, y porque habiendo habido tantas principales señoras 91 12 | sus desgracias, y porque habiendo habido tantas principales 92 10 | la cárcel, y siempre me hablaba de sus desdichas. ~ 93 6 | Bien habrá oído mentar -siguió el consolador - 94 13 | contado mis desdichas, ¿lo habrían acaso escuchado? ~ 95 | hacer 96 14 | a ver, y se pasmaron de hallarse muy contentos. Levantaron 97 | hasta 98 12 | se desespere. Contemple a Hecuba, contemple a Niobe. ~ 99 10 | aún tiene la señal de la herida: la princesa desatentada 100 13 | tiempo, o en el de tantas hermosas princesas, y para su consuelo 101 10 | que cojea, aunque tiene hermoso cuerpo. Su amante fue condenado 102 2 | la reina de Inglaterra, hija del gran Enrique IV, no 103 14 | perdió el filósofo a su hijo único, y faltó poco para 104 14 | que habían perdido a sus hijos, y se la llevó al filósofo, 105 9 | Toda esa historia la sé -respondió la dama.~ 106 4 | María Estuardo, que estaba honradamente prendada de un guapo músico 107 10 | de modo que aun el día de hoy se le conoce que cojea, 108 10 | ahorcar a su amante; yo la iba a ver con frecuencia, cuando 109 7 | Una idea confusa tengo de eso -dijo 110 2 | Señora, la reina de Inglaterra, hija del gran Enrique IV, 111 4 | amiga y pariente, la reina Isabel, que se decía doncella, 112 8 | y que ha muerto en una isla desierta. ~ 113 2 | Inglaterra, hija del gran Enrique IV, no fue menos desgraciada 114 6 | consolador - a la hermosa Juana de Nápoles, que fue presa 115 | les 116 14 | hallarse muy contentos. Levantaron entonces una hermosa estatua 117 14 | al filósofo, el cual la leyó, la encontró muy puntual, 118 14 | Mandó la señora hacer una lista de todos los monarcas que 119 14 | perdido a sus hijos, y se la llevó al filósofo, el cual la 120 14 | encontró muy puntual, y siguió llorando. Al cabo de tres meses se 121 3 | dijo la dama, y volvió a llorar sus desventuras propias. ~ 122 4 | marido mató al músico; y luego su buena amiga y pariente, 123 4 | en un cadalso colgado de luto, después de haberla tenido 124 10 | tanto al padre el rostro del mancebo, que le sacudió la más enorme 125 4 | Acuérdese -dijo Citofilo - de María Estuardo, que estaba honradamente 126 4 | excelente voz de sochantre. Su marido mató al músico; y luego 127 | más 128 4 | de sochantre. Su marido mató al músico; y luego su buena 129 | menos 130 6 | Bien habrá oído mentar -siguió el consolador - 131 14 | llorando. Al cabo de tres meses se volvieron a ver, y se 132 11 | quiere que me duela yo de las mías? -le dijo la dama. ~ 133 13 | les hubiera usted contado mis desdichas, ¿lo habrían acaso 134 10 | estropeó una pierna, de modo que aun el día de hoy se 135 14 | hacer una lista de todos los monarcas que habían perdido a sus 136 1 | desconsolada, y que tenía sobrado motivo para estarlo: ~ 137 8 | después de cenar, y que ha muerto en una isla desierta. ~ 138 14 | y faltó poco para que se muriese de sentimiento. Mandó la 139 6 | a la hermosa Juana de Nápoles, que fue presa y ahorcada. ~ 140 2 | perecer en el océano en un naufragio, y presenció la muerte del 141 12 | Contemple a Hecuba, contemple a Niobe. ~ 142 5 | señora; y se entregó de nuevo a su aflicción.~ 143 | o 144 2 | a pique de perecer en el océano en un naufragio, y presenció 145 4 | de haberla tenido diez y ocho años presa. ~ 146 6 | Bien habrá oído mentar -siguió el consolador - 147 10 | el rostro encendido y los ojos que como dos carbunclos 148 | otra 149 | otro 150 12 | señoras tan desventuradas, no parece bien que se desespere. Contemple 151 4 | y luego su buena amiga y pariente, la reina Isabel, que se 152 14 | se volvieron a ver, y se pasmaron de hallarse muy contentos. 153 2 | del rey su esposo en un patíbulo. ~ 154 10 | bofetada que hasta el día se ha pegado en toda su provincia. Cogió 155 10 | alto príncipe. Ya puede pensar en qué estado estaría la 156 14 | los monarcas que habían perdido a sus hijos, y se la llevó 157 14 | Al día siguiente perdió el filósofo a su hijo único, 158 2 | reino; se vio a pique de perecer en el océano en un naufragio, 159 10 | ventana, y se estropeó una pierna, de modo que aun el día 160 2 | echaron de su reino; se vio a pique de perecer en el océano 161 | poco 162 4 | que estaba honradamente prendada de un guapo músico que tenía 163 2 | océano en un naufragio, y presenció la muerte del rey su esposo 164 13 | en el de tantas hermosas princesas, y para su consuelo les 165 12 | porque habiendo habido tantas principales señoras tan desventuradas, 166 10 | roto la cabeza a tan alto príncipe. Ya puede pensar en qué 167 3 | a llorar sus desventuras propias. ~ 168 10 | se ha pegado en toda su provincia. Cogió el amante las tenazas, 169 10 | a tan alto príncipe. Ya puede pensar en qué estado estaría 170 14 | la leyó, la encontró muy puntual, y siguió llorando. Al cabo 171 11 | Pues por qué no quiere que me duela yo de las mías? - 172 2 | usted: la echaron de su reino; se vio a pique de perecer 173 10 | que como dos carbunclos resplandecían, y la princesa también con 174 2 | presenció la muerte del rey su esposo en un patíbulo. ~ 175 10 | el amante las tenazas, y rompió la cabeza al padre de la 176 10 | condenado a muerte, por haber roto la cabeza a tan alto príncipe. 177 14 | estatua al tiempo, con este rotulo: ~ 178 10 | estaría la princesa, cuando sacaban a ahorcar a su amante; yo 179 10 | rostro del mancebo, que le sacudió la más enorme bofetada que 180 9 | Toda esa historia la -respondió la dama.~ 181 10 | la muerte, y aún tiene la señal de la herida: la princesa 182 12 | habido tantas principales señoras tan desventuradas, no parece 183 14 | poco para que se muriese de sentimiento. Mandó la señora hacer una 184 | si 185 | siempre 186 3 | Mucho lo siento -dijo la dama, y volvió 187 14 | Al día siguiente perdió el filósofo a su 188 8 | sucedida en mi tiempo de una soberana destronada después de cenar, 189 1 | desconsolada, y que tenía sobrado motivo para estarlo: ~ 190 4 | que tenía excelente voz de sochantre. Su marido mató al músico; 191 8 | añadió el otro - la aventura sucedida en mi tiempo de una soberana 192 10 | Pues le diré lo sucedido a otra gran princesa, mi 193 5 | Cruel suceso! -respondió la señora; y 194 | también 195 | tanto 196 10 | provincia. Cogió el amante las tenazas, y rompió la cabeza al padre 197 7 | Una idea confusa tengo de eso -dijo la afligida.~ 198 4 | luto, después de haberla tenido diez y ocho años presa. ~ 199 [Título]| Texto~ 200 10 | princesa desatentada se tiró por la ventana, y se estropeó 201 | todos 202 14 | siguió llorando. Al cabo de tres meses se volvieron a ver, 203 14 | perdió el filósofo a su hijo único, y faltó poco para que se 204 10 | desatentada se tiró por la ventana, y se estropeó una pierna, 205 2 | echaron de su reino; se vio a pique de perecer en el 206 13 | dijo la señora - si hubiera vivido yo en aquel tiempo, o en 207 14 | Al cabo de tres meses se volvieron a ver, y se pasmaron de 208 3 | siento -dijo la dama, y volvió a llorar sus desventuras 209 4 | músico que tenía excelente voz de sochantre. Su marido 210 | Ya
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