Cap.

 1     1|                                Memnón concibió un día la extravagante
 2     1|  hombres han dejado de sufrir. Memnón discurría así: ~
 3     2|     felices. Luego -continuaba Memnón -, no descuidaré mi hacienda.
 4     6|                 No tuvo reparo Memnón en acompañarla para examinar
 5     7|    miradas con las del sensato Memnón. Sus palabras se hacían
 6     7|       cuando ambos se miraban. Memnón se interesaba más y más
 7     7|      hasta que los consejos de Memnón hiciéronse tan cariñosos
 8     8|        a su sobrina y al sabio Memnón. Luego, ya calmado, manifestó
 9     9|                                Memnón le dio cuanto dinero tenía.
10    10|           Confuso e indignado, Memnón volvió a su casa, donde
11    12|   cuerpo; así pensaba el sabio Memnón, pero a pesar de ello se
12    12|       diversión inocente. Pero Memnón perdió cuanto llevaba en
13    12|    llevaron a su casa al sabio Memnón borracho, sin dinero y con
14    13|     Después de dormir un rato, Memnón envía a su criado a casa
15    14|                     Angustiado Memnón corre a Palacio con un parche
16    17|           Buenas tardes, señor Memnón -le dijo -, cuánto me alegro
17    17|       me alegro de veros señor Memnón. Créame que me encanta encontraros.
18    17|        ha dejado tuerto, señor Memnón? ~
19    19|                       Ocultóse Memnón lo mejor que pudo en espera
20    19|        y cuando éste apareció, Memnón, después de besar el suelo
21    19|        ministro llamó aparte a Memnón, para decirle en tono de
22    21|                 De esa suerte, Memnón, que por la mañana había
23    23| contener la risa al observar a Memnón con su parche. Ya de noche
24    23|  parche. Ya de noche se acostó Memnón sobre un montón de paja,
25    24|           Quién eres? -le dijo Memnón. ~
26    26|        Pues devuélveme -repuso Memnón - mi ojo, mi salud, mi dinero
27    31|          Admirable país! -dijo Memnón -. Así pues, ¿no tenéis
28    33|                Dijóle entonces Memnón: ~
29    36|                   Ay! -replicó Memnón -. ¿Y por qué no vinisteis
30    38|              Pardiez! -exclamó Memnón -. ¡Pues sí que nos sirve
31    40|       no es posible? -preguntó Memnón reprimiendo un sollozo. ~
32    42|            Mucho me temo -dijo Memnón -, que esa gran casa de
33    44|              Entonces -replicó Memnón -, ¿ciertos poetas y ciertos
34    46|        Ah! -respondió el pobre Memnón -. Ahí tenéis una cosa en
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