Cap.

 1   Int|     hubieras sido Talestris, o la reina de Sabea en tiempo de Solimán,
 2   III|         corriendo un eunuco de la reina, acompañado de varios empleados
 3   III|            visteis al perro de la reina? Respondióle Zadig con modestia:
 4   III|         he visto, ni sabia que la reina tuviese perra ninguna.~ ~
 5   III|          del rey y la perra de la reina; condujeronle pues a la
 6   III|         la respetable perra de la reina, ni el sagrado caballo del
 7   III|          perra de nuestra augusta reina.~ ~En cuanto al caballo
 8   III|      llegó la noticia al rey y la reina. En antesalas, salas, y
 9   III|           rey, o la perrita de la reina! ¡Qué de peligros corre
10    IV|           Acordándose entonces la reina de lo que había en el trozo
11    IV|          las plantas del rey y la reina; pidióles rendidamente perdón
12    IV|        asuntos. Desde entonces la reina empezó a mirarle con una
13    VI|         las gracias al rey y a la reina, y fue luego a dárselas
14   VII|          mucho al rey, y más a la reina. Decía el rey: ¡Qué gran
15   VII|           Qué gran ministro! y la reina: ¡Qué amable ministro! y
16   VII|   protección, una camarista de la reina Astarte. Por consolarse
17   VII|        que era más hermosa que la reina Astarte. Salió del serrallo
18   VII|       mismas ligas lleváis que la reina: ¿las tomáis en la misma
19  VIII|      figuraba que le hablaba como reina, satisfecha se expresaba
20  VIII|        atrevía a conversar con la reina con aquella serena libertad
21  VIII|          De la conversación de la reina salía Zadig fuera de sí,
22  VIII|  involuntario delito. En tanto la reina repetía con tal frecuencia
23  VIII|         que se parecía a la de la reina; y para mayor desgracia,
24  VIII|     resolvió a dar un veneno a la reina, y a enviar un lazo a Zadig
25  VIII|          tal mudo muy afecto a la reina y a Zadig, y escuchó con
26  VIII|         que quería que supiera la reina: representaba su dibujo,
27  VIII|          y en medio del cuadro la reina moribunda en brazos de sus
28  VIII|        instante aquel cuadro a la reina.~ ~Hete pues que a media
29  VIII|        entregan una esquela de la reina: dudando Zadig si es sueño,
30  VIII|        aventuráis a ir a ver a la reina, le dijo, aceleráis su muerte;
31  VIII|          ojos en el palacio de la reina se cayó desmayado. Cuando
32  VIII|         las mujeres, y la primera reina del mundo, reflexionando
33     X|          horca, porque gastaba la reina cintas amarillas; y ahora
34     X|           que en el destino de la reina de Babilonia.~ ~Dos días
35   XVI|      Zadig: ¿y que se ha hecho la reina Astarte? Yo no lo , replicó
36   XVI|        algunos ballantes. Pero la reina, dijo Zadig, ¿por vida vuestra
37   XVI|         sabéis de la suerte de la reina? De un príncipe de Hircania
38   XVI|           la dignidad, y para una reina fea no se encuentra despacho.
39   XVI|          que haya yo vendido a la reina Astarte, y posible es que
40  XVII|        que gustaban infinito a la reina Astarte y al célebre ministro
41  XVII|           desaparecido Zadig y la reina. Fui corriendo a casa del
42  XVII|       volandas en la cocina de la reina; algunos de los gentiles?
43  XVII|         sabéis de la suerte de la reina? No, señor, respondía el
44  XVII|           lo que , es que ni la reina ni Zadig me han pagado mis
45  XVII|      empezando por la perra de la reina hasta su arribo a casa del
46 XVIII|       brazos. Era Astarte, era la reina de Babilonia, la misma que
47 XVIII|      polvo de sus pies. Alzale la reina de Babilonia, y le sienta
48 XVIII|             Pero como os hallo, o reina respetable y desdichada,
49 XVIII|          no dudaron de que era la reina de Babilonia, y la condujeron
50 XVIII|           acatamiento. Hablé como reina, pero fui tratada como una
51 XVIII|         situación para la primera reina del universo, y más para
52 XVIII|      separamos. Quería Zadig a la reina tanto como se lo juraba,
53 XVIII|           como se lo juraba, y la reina quería a Zadig mas de lo
54 XVIII|    recibió un parte de la hermosa reina, y se levantó de la mesa,
55   XIX|         justas.~ ~Fue recibida la reina en Babilonia con aquel júbilo
56   XIX|        tiempo no se permitía a la reina comunicar con nadie: solo
57   XIX|        completa que le enviaba la reina, y también con ella el caballo
58   XIX|         día siguiente, sentada la reina bajo un dosel guarnecido
59   XIX|  caballero azul y el blanco: a la reina le palpitaba el corazón,
60   XIX|     estribos, que todos, menos la reina, deseaban que hubiese dos
61   XIX|      Babilonia. No cabía en sí la reina de alborozo. Llevaron al
62   XIX|   presumir si seria el mudo de la reina el que sirvió a Zadig. Dejáronlos
63   XIX|           no pudiendo ni ver a la reina, ni reclamar las armas blancas
64    XX|    Pareció adicto de corazón a la reina, y hubiera deseado que Zadig
65   XXI|          sitio de la asamblea. La reina, a quien informaron de su
66   XXI|           hacer una cortesía a la reina, que agitada de temor y
67   XXI| convertido en diamante: y él y la reina adoraron la Providencia.
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