Cap.

 1   VII|         una camarista de la reina Astarte. Por consolarse decía para
 2   VII|            pronunció el nombre de Astarte; y la dama, que en tan feliz
 3   VII|          más hermosa que la reina Astarte. Salió del serrallo de Zadig
 4  VIII|           y con su augusta esposa Astarte, y aumentaba el embeleso
 5  VIII|          gracias una impresión en Astarte, que a los principios no
 6  VIII|          inocencia, abandonándose Astarte sin escrúpulo ni recelo
 7  VIII|             Mucho más hermosa era Astarte que la Semira que tanta
 8  VIII|        narices. Con la llaneza de Astarte, con sus tiernas razones
 9  VIII|       cuando involuntariamente en Astarte los ponía, encontraba los
10  VIII|         con más vigor que combate Astarte la suya, porque sois filósofo
11  VIII|       sois filósofo y sois Zadig. Astarte es mujer, y eso más deja
12  VIII|           descubrieron que estaba Astarte enamorada, y Moabdar celoso.
13  VIII|           aposento de una dama de Astarte, la despertó, y le dijo
14    IX|         de su corazón, pensaba en Astarte, muerta acaso a causa de
15    IX|        vía mas que a la moribunda Astarte y al malhadado Zadig. Agitado
16    IX|    parecía algo a la desventurada Astarte, se sintió movido de compasión
17    XI|         Lleno Zadig de la idea de Astarte, no respondió a esta declaración,
18   XIV|           tierra entre la hermosa Astarte y yo? Pero es fuerza que
19   XIV|        informaran de la suerte de Astarte. Al dar esta orden le tembló
20    XV|      saber en persona noticias de Astarte; porque si permanezco en
21    XV|           es saber qué ha sido de Astarte: partámonos, y apuremos
22   XVI|          que se ha hecho la reina Astarte? Yo no lo , replicó Arbogad;
23   XVI|        haya yo vendido a la reina Astarte, y posible es que haya muerto;
24   XVI|           que la misma muerte! ¡O Astarte! ¿Qué te has hecho?~ ~Desde
25   XVI|         su ánimo con la malhadada Astarte, con el rey de Babilonia,
26  XVII|      gustaban infinito a la reina Astarte y al célebre ministro Zadig.
27 XVIII|      desmayada en sus brazos. Era Astarte, era la reina de Babilonia,
28 XVIII|        sus miradas en los ojos de Astarte que lentamente se abrían
29 XVIII|       exclamó, ¿me restituís a mi Astarte? ¿En qué tiempo, en qué
30 XVIII|          Hincóse de rodillas ante Astarte, inclinando su frente bajo
31 XVIII|       informaros, dijo la hermosa Astarte, de todo lo que he padecido,
32 XVIII|           lágrimas las plantas de Astarte. Alzóle esta cariñosamente,
33 XVIII|       veros.~ ~Dijéronse entonces Astarte y Zadig cuanto a los mas
34 XVIII|         la propuesta, y se partió Astarte para Babilonia en compañía
35   XIX|         vencedores declararon que Astarte se casaría con el que fuera
36   XIX|           que era el de esposo de Astarte y monarca de Babilonia,
37   XIX|     valimiento.~ ~Este aviso daba Astarte a su amante, esperando que
38   XIX|           dádivas eran de mano de Astarte, y adquirió nuevo vigor,
39   XIX|         durmiendo Zadig. Volvióse Astarte a Babilonia atónita y desesperada.
40   XIX| reputación: y mientras que estaba Astarte sumida en un piélago de
41   XIX|           Babilonia, y posesor de Astarte. Así el saber, las buenas
42   XXI|        postrarse a las plantas de Astarte. Sin dificultad probó Cador
43   XXI|           con sumo beneplácito de Astarte, que después de tantas desventuras
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