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Cap.
1 Ded| Dedicatoria de Zadig a la Sultana Cheraah, por 2 Int| escribir la historia de Zadig, libro que dice más de lo 3 Int| Ulug más gustaba de leer a Zadig, pero las sultanas se divertían 4 I| Babilonia un mozo llamado Zadig, de buena índole, que con 5 I| la pican. No se alababa Zadig de que no hacia aprecio 6 I| de doce meses, se callaba Zadig, sin fruncir las cejas ni 7 I| de Babilonia. Profesábale Zadig un sincero y virtuoso cariño, 8 I| las prendas y virtudes de Zadig poseía; pero creído que 9 I| veía, que solo en su caro Zadig pensaba. Defendíala este 10 I| conoció à su libertador. ¡O Zadig! le dijo, os quería como 11 I| herida, y sanó en breve. Zadig estaba herido de más peligro, 12 I| impaciencia el instante que los de Zadig se pudieran gozar en mirarla; 13 I| se dolió de la suerte de Zadig, al paso que quedó asombrada 14 I| naturalmente la apostema, y sanó Zadig. Hermes escribió un libro, 15 I| debía haber sanado, el cual Zadig no leyó; pero luego que 16 I| tres días hacia, y supo Zadig en el camino, que después 17 II| tienes, querida? le dijo Zadig; ¿qué es lo que tan fuera 18 II| corriente. Bien está, dijo Zadig; eso es señal de que es 19 II| moza, que disgustó mucho a Zadig virtud tan jactanciosa. 20 II| mérito y probidad que otros; Zadig le fió su secreto, afianzando, 21 II| que acababan de enterrar a Zadig en el sepulcro de sus padres 22 II| cortarle las narices; pero Zadig que estaba tendido en el 23 III| En breve experimentó Zadig que, como dice el libro 24 III| de la reina? Respondióle Zadig con modestia: Es perra que 25 III| fina muy chiquita, continuó Zadig, que ha parido poco ha, 26 III| No por cierto, respondió Zadig; ni la he visto, ni sabia 27 III| Dirigióse el caballerizo a Zadig, preguntándole si había 28 III| Ese es un caballo, dijo Zadig, que tiene el mejor galope, 29 III| Ni le he visto, repuso Zadig, ni he oído nunca hablar 30 III| duda de que había robado Zadig el caballo del rey y la 31 III| sentencia; condenaron empero a Zadig a una multa de cuatrocientas 32 III| profundo y sagaz tino de Zadig, y llegó la noticia al rey 33 III| no se hablaba más que de Zadig, y el rey mandó que se le 34 III| gratificación.~ ~Viendo Zadig que era cosa muy peligrosa 35 III| debajo de los balcones de Zadig. Tomáronle declaración a 36 III| Babilonia, ¡Gran Dios, decía Zadig entre sí, qué desgraciado 37 IV| El envidioso.~ ~Apeló Zadig a la amistad y a la filosofía 38 IV| Zoroastro que le comamos. Zadig, por ponerlos conformes, 39 IV| habría este mandado empalar a Zadig, y rezado luego el breviario 40 IV| grifos; nadie toque al pelo a Zadig, que es un santo, y mantiene 41 IV| meneando la temblona cabeza: a Zadig se le ha de empalar, porque 42 IV| decadencia de Babilonia. Decía Zadig: ¿En qué se cifra la felicidad? 43 IV| entraban de noche en casa de Zadig, pero mas le enfadaba el 44 IV| admitirle, se fue a cenar con Zadig; y otra vez, estando ambos 45 IV| un ministro que convidó a Zadig a cenar, y no le dijo nada 46 IV| quiso dar al traste con Zadig, porque le llamaban el dichoso. 47 IV| Fuése el envidioso a casa de Zadig, el cual se estaba paseando 48 IV| Hircania, feudatario suyo. Zadig que en esta corta guerra 49 IV| sátira escrita de pluma de Zadig, el cual, con sus dos amigos 50 IV| sus versos. No lo echaba Zadig de poeta; sentía empero 51 IV| los rosales del jardín de Zadig. Había derribado el viento 52 IV| del libro de memoria de Zadig, mandó que se le trajesen, 53 IV| con otro; y los versos de Zadig, leídos como él los había 54 IV| mandó el rey que trajeran a Zadig a su presencia, y que sacaran 55 IV| Postróse el rostro por el suelo Zadig a las plantas del rey y 56 IV| injustamente le había acusado: Zadig se los restituyó todos, 57 IV| el aprecio que el rey de Zadig hacia: convidábale a todas 58 IV| a su augusto esposo, a Zadig y al reino entero, y Zadig 59 IV| Zadig y al reino entero, y Zadig a creer que no es cosa tan 60 V| con que había restituido Zadig todo su caudal al envidioso: 61 V| no me pasman; y ayer hizo Zadig una que me ha pasmado. Pocos 62 V| Pregunté su dictamen a Zadig, y se atrevió a alaharle. 63 V| pero la copa se la doy a Zadig.~ ~Señor, replicó este, 64 V| celebraron admirados al rey y a Zadig. Recibieron las dádivas 65 V| su madre que a su dama; y Zadig obtuvo la copa. Granjeóse 66 V| memoria en el Asia. Decía Zadig: ¡con que en fin soy feliz! 67 V| que en fin soy feliz! pero Zadig se engañaba.~ ~ 68 VI| primer ministro, escogió a Zadig para desempeñar este cargo. 69 VI| extraordinariamente las narices. Dio Zadig las gracias al rey y a la 70 VI| respondió: antes. Dio golpe a Zadig esta palabra; puesto que 71 VI| deben dar al mayor. Llamó Zadig sucesivamente a los dos, 72 VI| caro. Lo mismo dijo luego Zadig al menor. Loado sea Dios, 73 VI| restituiréis nada, dijo Zadig, y se os darán las treinta 74 VI| Llevada la instancia ante Zadig, los llamó a entrambos, 75 VI| y digno de tener amigos. Zadig falló: Ora seas o no su 76 VI| deleites vanos.~ ~Probóse Zadig a corregirle, y le envió 77 VII| De este modo acreditaba Zadig cada día su agudo ingenio 78 VII| saber qué secta favorecía Zadig: todos tenían clavados los 79 VII| suspensa y agitada. Entró Zadig en el templo saltando a 80 VII| en buen estilo oriental. Zadig no aspiraba más que a que 81 VII| al poniente del verano. Zadig mandó que se volviera cada 82 VII| dejó caer una liga. Cogióla Zadig con su acostumbrada cortesanía, 83 VII| desventuras mas horrendas. Zadig no pensó en ello, pero la 84 VII| piensa en ellos. Escapósele a Zadig en aquellos instantes en 85 VII| había dicho REYNA MIA. Mas Zadig, distraído siempre, pronunció 86 VII| Astarte. Salió del serrallo de Zadig habiendo recibido espléndidos 87 VII| su marido.~ ~Entretanto Zadig conocía que estaba distraído 88 VIII| dicha vino la desgracia de Zadig, pero más aun de su mérito. 89 VIII| sentía. Hacia regalos a Zadig, en que tenia mas parte 90 VIII| encendió en el pecho de Zadig un fuego que a él propio 91 VIII| conversación de la reina salía Zadig fuera de sí, desatentado, 92 VIII| corazón, contemplad, amado Zadig, si descubrirá el rey un 93 VIII| porque sois filósofo y sois Zadig. Astarte es mujer, y eso 94 VIII| sabe ocultar. Estremecióse Zadig con la propuesta de engañar 95 VIII| frecuencia el nombre de Zadig; colorábanse de manera sus 96 VIII| azules, y azules las de Zadig; que los lazos de su mujer 97 VIII| y pajizo el turbante de Zadig: tremendos indicios para 98 VIII| reina, y a enviar un lazo a Zadig al rayar del alba, y dio 99 VIII| muy afecto a la reina y a Zadig, y escuchó con no menos 100 VIII| sus damas, y a sus plantas Zadig ahorcado. Figuraba el horizonte 101 VIII| noche llaman a la puerta de Zadig, le despiertan, y le entregan 102 VIII| esquela de la reina: dudando Zadig si es sueño, rompe el nema 103 VIII| quitaros la vida. Huid, Zadig, que yo os lo mando en nombre 104 VIII| delincuente."~ ~Apenas tuyo Zadig fuerza para articular una 105 VIII| andariegos; en uno montó Zadig, que no se podía tener, 106 IX| aporreada.~ ~Encaminabase Zadig en la dirección de las estrellas, 107 IX| moribunda Astarte y al malhadado Zadig. Agitado de este flujo y 108 IX| alojamiento. Paseábase en tanto Zadig por los jardines que ornaban 109 IX| Socorredme, exclamó la dama a Zadig entre sollozos, y sacadme 110 IX| Oyendo estas voces, fue Zadig a interponerse entre ella 111 IX| Egipcio su espada, ármase Zadig con la suya, y se embisten 112 IX| forzudo que su contrario, Zadig era más mañoso: este peleaba 113 IX| movía a la aventura. Va Zadig a él, le desarma; y cuando 114 IX| saca un puñal, y hiere a Zadig, cuando vencedor este le 115 IX| vencedor este le perdonaba; y Zadig indignado le pasa con su 116 IX| desesperado, Volvióse entonces Zadig a la dama, y con voz rendida 117 IX| cierto, Señora, respondió Zadig, que era raro sujeto vuestro 118 IX| Más pasmado y más enojado Zadig que nunca en toda, su vida, 119 IX| dama. Daba esta gritos a Zadig diciendo: Socorredme, generoso 120 IX| hasta el sepulcro. Pero a Zadig se le había pasado la manía 121 X| humanos. Condujo la gente a Zadig a la casa de cabildo, donde 122 X| y otro. Fue pues esclavo Zadig, y subordinado a su propio 123 X| En el camino consolaba Zadig a su criado exhortándole 124 X| esclavos, cabiéndole su parte a Zadig. Echóse a reír Setoc, al 125 X| iban encorvados; y se tomó Zadig la libertad de explicarle 126 X| mas miramiento; y viendo Zadig que había despertado su 127 X| Comunicó Setoc el negocio con Zadig de quien había hecho su 128 X| vuestro deudor? le dijo Zadig. La condición de un bribón, 129 X| vivo. Está bien, repuso Zadig, permitidme que abogue yo 130 X| fin de la audiencia dijo a Zadig: ¿Con que no ha llegado 131 X| menearla. Bueno está, exclamó Zadig, ¿no había dicho yo que 132 X| al instante; y el esclavo Zadig y la piedra se granjearon 133 XI| Babilonia: fue la fortuna de Zadig que Setoc no era casado. 134 XI| provecho sacáis, respondió Zadig, de las ondas del mar Rojo, 135 XI| Aquella noche encendió Zadig muchas hachas en la tienda 136 XI| admirado. Lo que vos, respondió Zadig; adoro esas luces, y no 137 XI| y trompetas. Representó Zadig a Setoc cuan opuesto era 138 XI| todavía la razón, replicó Zadig; hablad vos con los caudillos 139 XI| hoguera. Sin duda, dijo Zadig, que debe ser un gusto exquisito 140 XI| Habiéndola hecho confesar Zadig que se quemaba por el que 141 XI| brindaría con mi mano. Lleno Zadig de la idea de Astarte, no 142 XI| Arabia, debiéndose así a Zadig la obligación de ver abolido 143 XII| traficantes del globo habitable. Zadig se alegró mucho viendo en 144 XII| a ensangrentar la mesa. Zadig, que no había desplegado 145 XII| vía celebrado, dijo que Zadig había comprendido perfectamente 146 XII| estáis conformes, repuso Zadig, y no hay motivo de contienda. 147 XII| se volvió con su amigo Zadig a su tribu. Así que llegó, 148 XII| tribu. Así que llegó, supo Zadig que se le había formado 149 XIII| estrellas el castigo de Zadig. Pertenecíanles por derecho 150 XIII| menos que podían hacer con Zadig era quemarle por el flaco 151 XIII| duda, si hubiera tenido Zadig con que pagarlas; mas se 152 XIII| la vida, y se la debía a Zadig, se resolvió a sacarle de 153 XIII| día iba a ser ajusticiado Zadig: solamente aquella noche 154 XIII| inflamado, le pidió el perdón de Zadig. ¡Ay! respondió él, hermosa 155 XIII| sacerdotes el perdón de Zadig. Llegó cada uno a la hora 156 XIII| Fue puesto en libertad Zadig, y Setoc tan prendado de 157 XIV| Rogó por tanto a su amigo Zadig que hiciera por el este 158 XIV| el este viaje. ¡Ay! decía Zadig: ¿con que aun he de poner 159 XIV| conoció en breve cuanto valía Zadig; se fió de su discreción, 160 XIV| hizo amigo suyo. Temblaba Zadig de la llaneza y la estimación 161 XIV| Nabuzan su cuita del sabio Zadig. Vos que tantas cosas sabéis, 162 XIV| Sí por cierto, respondió Zadig; un modo infalible sé de 163 XIV| haría. No hay mas, replicó Zadig, que hacer bailar a cuantos 164 XIV| ser el más hábil, replicó Zadig, pero lo que sí aseguro 165 XIV| confianza con que lo decía Zadig, que se persuadió el rey 166 XIV| cosas sobrenaturales, dijo Zadig, ni he podido nunca llevar 167 XIV| bribones! decía en voz baja Zadig. Uno solo hacia con agilidad 168 XIV| qué honrado sujeto! dijo Zadig. Dio el rey un abrazo a 169 XIV| menos agradecido, y dio a Zadig una suma más cuantiosa que 170 XIV| Valióse de este dinero Zadig para enviar a Babilonia 171 XIV| el correo, viole embarcar Zadig, y se volvió a palacio, 172 XIV| desinteresado. Volviendo en sí Zadig le prometió servirle en 173 XV| mi corazón, dijo el rey a Zadig... Oyendo estas palabras 174 XV| me quiera.~ ~Respondióle Zadig lo mismo que acerca del 175 XV| amplías facultades, y escogió Zadig treinta y tres jorobados 176 XV| asolaran el estado.~ ~Querido Zadig, ¿me sacarás de este horrible 177 XV| Con mucho gusto, respondió Zadig; los bonzos os darán cuanto 178 XV| servicios, se había acarreado Zadig la irreconciliable enemiga 179 XV| cuarta mata.~ ~Asustado Zadig, que había puesto en auge 180 XVI| nuestro amo. En respuesta sacó Zadig la espada; lo mismo hizo 181 XVI| portentos de valor que hacia Zadig, le cobró estimación. Bajó 182 XVI| aquella noche quiso cenar con Zadig.~ ~Era el amo de este castillo 183 XVI| solapa ninguna. Gustóle mucho Zadig, y con la conversación que 184 XVI| Se puede saber, respondió Zadig, desde cuando ejercitáis 185 XVI| Moabdar ha sido muerto! dijo Zadig: ¿y que se ha hecho la reina 186 XVI| ballantes. Pero la reina, dijo Zadig, ¿por vida vuestra nada 187 XVI| ideas todas, que no pudo Zadig sacar de él cosa ninguna 188 XVI| hombres, y exhortando a Zadig a que fuera tan dichoso 189 XVI| dormir un sosegado sueño. Zadig pasó aquella noche en la 190 XVI| pensamientos.~ ~Caminaba Zadig inquieto y agitado, preocupado 191 XVII| en el río.~ ~¡Así, dijo Zadig para sí, hay otros hombres 192 XVII| vuestra desgracia? dijo Zadig al pescador. Porque no veo 193 XVII| Astarte y al célebre ministro Zadig. Habla suministrado para 194 XVII| noche se habían desaparecido Zadig y la reina. Fui corriendo 195 XVII| corriendo a casa del señor Zadig, a quien nunca había visto, 196 XVII| pausas, y a cada una le decía Zadig, arrebatado y fuera de sí: ¿ 197 XVII| sé, es que ni la reina ni Zadig me han pagado mis requesones, 198 XVII| desesperado. Yo espero, dijo Zadig, que no habéis de perder 199 XVII| dinero. He oído hablar de ese Zadig, como de un hombre honrado; 200 XVII| apellidaba su ángel tutelar.~ ~Zadig no cesaba de preguntarle 201 XVII| infeliz que tú, respondió Zadig. ¿Cómo puede ser, decía 202 XVII| mayor desgracia, replicó Zadig, era la necesidad, y la 203 XVII| pregunta trajo a la memoria a Zadig todas sus aventuras, y le 204 XVII| gracias a su estrella, y Zadig maldiciendo sin cesar la 205 XVIII| El basilisco.~ ~Llegó Zadig a un hermoso prado, donde 206 XVIII| tocarlo. Raro es eso, dijo Zadig: ¿me haréis el favor de 207 XVIII| que yo le topara.~ ~Dejó Zadig a esta Siria y a todas las 208 XVIII| arroyo mediaba. Quiso ver Zadig qué era lo que escribía: 209 XVIII| encuentro aquí el nombre de Zadig, por vuestra divina mano 210 XVIII| su velo la dama, miró a Zadig, dio un grito de ternura, 211 XVIII| la misma que idolatraba Zadig, y de cuyo amor le acusaba 212 XVIII| desventuras, y quería saber las de Zadig. Habiendo finalmente ambos 213 XVIII| dijo en breves palabras Zadig por qué acaso se encontraba 214 XVIII| estrechaban, podía ser de Zadig, y caía en los hierros de 215 XVIII| para un corazón que era de Zadig!~ ~El cual se hincó de rodillas 216 XVIII| conocimiento de que era Zadig quien había peleado en su 217 XVIII| Dijéronse entonces Astarte y Zadig cuanto a los mas generosos 218 XVIII| sin haber hallado nada. Zadig se presentó a él, y le habló 219 XVIII| en compañía del criado de Zadig, prometiéndole que le despacharía 220 XVIII| que nos separamos. Quería Zadig a la reina tanto como se 221 XVIII| juraba, y la reina quería a Zadig mas de lo que decía.~ ~Zadig 222 XVIII| Zadig mas de lo que decía.~ ~Zadig habló de esta suerte a Ogul: 223 XVIII| de sus más floridos años. Zadig le dijo: habéis jugado a 224 XIX| discreción que nadie. Partióse Zadig, suplicando a Venus que 225 XIX| lozano de la Persia. Bien vio Zadig que estas dádivas eran de 226 XIX| mago: sorteáronse, y el de Zadig fue el postrero. Presentóse 227 XIX| Presentóse el postrero Zadig, y con mucho donaire sacó 228 XIX| esto empezó la lid entre Zadig y Otames. Este traía armas 229 XIX| penacho de lo mismo; las de Zadig eran blancas. Los ánimos 230 XIX| y rotas las lanzas, usó Zadig esta treta: pasa por detrás 231 XIX| Otames, saca la espada; da Zadig un salto del caballo el 232 XIX| los golpes que se pegan. Zadig cobra en fin algún aliento, 233 XIX| la reina el que sirvió a Zadig. Dejáronlos dormir solos 234 XIX| conocer.~ ~Tan cansado estaba Zadig que durmió profundamente, 235 XIX| la noche entró en el de Zadig, cogió sus armas blancas 236 XIX| que aun estaba durmiendo Zadig. Volvióse Astarte a Babilonia 237 XIX| anfiteatro cuando despertó Zadig, y buscando sus armas se 238 XX| muy atentamente. Paróse Zadig y le hizo una profunda reverencia, 239 XX| afable y tan noble, que a Zadig le vino la curiosidad de 240 XX| manos; mas aunque fuese Zadig versado en muchos idiomas, 241 XX| para estarlo! respondió Zadig. Si me dais licencia para 242 XX| ermitaño infundieron respeto en Zadig, y en su conversación encontró 243 XX| penetrante elocuencia, que Zadig por un irresistible embeleso 244 XX| en algunos días. Jurólo Zadig, y siguieron juntos ambos 245 XX| El amo de esta casa, dijo Zadig en el camino, me parece 246 XX| viejo mal vestido, y llevó a Zadig con el ermitaño a la caballeriza, 247 XX| joven. Padre mío, le dijo Zadig, ¿qué quiere decir lo que 248 XX| seguidme. Todavía no atinaba Zadig si iba con el mas loco o 249 XX| reina, y hubiera deseado que Zadig se hubiera hallado entre 250 XX| añadió, tener un rey como Zadig. Abochornado este sentía 251 XX| Cuan fatales son! dijo Zadig. Son, replicó el ermitaño, 252 XX| su mismo ser.~ ~Pasmábase Zadig de que un hombre que tantos 253 XX| separación, y con especialidad Zadig se quedó penetrado de estimación 254 XX| fuego a la casa. Asustado Zadig dio gritos, y le quiso estorbar 255 XX| le vinieron tentaciones a Zadig de soltar la risa, de decir 256 XX| de los hombres! exclamó Zadig. De tener mas paciencia 257 XX| ha dicho, inhumano? clamó Zadig; ¿y aun cuando hubieses 258 XX| divino, exclamó postrado Zadig, con que has bajado del 259 XX| ilustrado merecías. Pidióle Zadig licencia para hablar, y 260 XX| que es indispensable, dijo Zadig, que haya atrocidades y 261 XX| resulte un bien. Empero, dijo Zadig, ¿si solo hubiese bienes 262 XX| debes adorar. Empero, dijo Zadig... Mientras él decía EMPERO, 263 XX| vuelo a la décima esfera. Zadig veneró arrodillado la Providencia, 264 XXI| adivinanzas.~ ~Fuera de sí Zadig, como uno que ha visto caer 265 XXI| verdes. Luego que entró Zadig en la ciudad, se agolpó 266 XXI| podía entender porque venia Zadig desarmado, o como llevaba 267 XXI| murmullo así que columbraron a Zadig: todos estaban pasmados 268 XXI| tierra, y otros que la luz. Zadig dijo que era el tiempo. 269 XXI| confesó que tenía razón Zadig.~ ~Preguntaron luego: ¿Qué 270 XXI| Cada uno dijo su cosa; solo Zadig adivinó que era la vida, 271 XXI| reinar; y las respuestas de Zadig se reputaron por las más 272 XXI| Ilustres señores, dijo en fin Zadig, yo he tenido la honra de 273 XXI| gorro de dormir. Desnudó Zadig su espada después de hacer 274 XXI| saludar a nadie, y acometió a Zadig como quien nada tenia que 275 XXI| una estocada, cuando paró Zadig el golpe, haciendo que la 276 XXI| sucedían, no hizo resistencia a Zadig, que muy a su sabor le quitó 277 XXI| pertenecían estas armas a Zadig, el cual por consentimiento 278 XXI| llamaran Su Excelencia. Zadig fue rey y feliz, no olvidándose 279 XXI| adoraron la Providencia. dejó Zadig correr por el mundo a la 280 XXI| tenido un amigo. No se olvidó Zadig del mudo, ni del pescador, 281 XXI| persuadido a que hubiese quedado Zadig tuerto, ni se hartaba Azora 282 XXI| justicia. Todos bendecían a Zadig, y Zadig bendecía el cielo.~ ~( 283 XXI| Todos bendecían a Zadig, y Zadig bendecía el cielo.~ ~(Nota.) 284 XXI| manuscrito que de la historia de Zadig hemos hallado. Sabemos que