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Cap.
1 I| y de que las dominaba. Era liberal, sin que le arredrase 2 I| aunque te muerdan "luego." Era sabio cuanto puede serlo 3 I| sol sobre su eje, y que era el año de doce meses, se 4 I| hermosura, su dote, y su cuna, era el mejor casamiento de Babilonia. 5 I| mas legitimo son hijas. Era leve su herida, y sanó en 6 II| Azora, si tú supieras cual era su ocupación cuando entré 7 II| cuando entré a verla. ??¿Cuál era, hermosa Azora? ??Dar otro 8 II| amigo suyo, llamado Cador, era uno de los mozos que reputaba 9 II| sahumaba, para probar si alguna era un remedio contra los dolores 10 III| y fácilmente conocí que era un perro chico. Unos surcos 11 III| me dieron a conocer que era una perra, y que le colgaban 12 III| saqué por consecuencia que era, si soy osado a decirlo, 13 III| piedra que he visto que era de toque, hice la prueba. 14 III| gratificación.~ ~Viendo Zadig que era cosa muy peligrosa el saber 15 III| mucha benignidad, que así era costumbre en Babilonia, ¡ 16 IV| muy presto echó de ver que era muy peligroso tratar con 17 IV| vanidad, desando aparte que era un presumido de saber fastidioso. 18 IV| casa aduladores, puesto que era rico. Importunábale el ruido 19 IV| los tales versos cortos era una atroz infectiva contra 20 IV| estaba claro, y que así era estilo en Babilonia. Caminaba 21 IV| parecían fines de verso. Como era aficionado a la poesía, 22 V| cada cinco años, porque era estilo en Babilonia declarar 23 V| caudal al envidioso: que no era esta acción que mereciera 24 V| una equivocación de que no era responsable, fallado un 25 V| dado todo su caudal, que era lo equivalente de la perdida 26 V| palaciegos me decían que era yo demasiadamente misericordioso; 27 VI| un asunto, la ley, no él, era quien fallaba; pero cuando 28 VI| fallaba; pero cuando esta era muy severa, la suavizaba; 29 VI| un inocente. Pensaba que era destino de las leyes no 30 VI| gran potentado, que no era de perversa índole, pero 31 VI| de tres en tres minutos era el estribillo:~ ~¡Cuanto 32 VII| admiración, y le amaban empero. Era reputado el mas venturoso 33 VII| de la verdad, ni porque era discreto, ni porque era 34 VII| era discreto, ni porque era amable, sino porque era 35 VII| era amable, sino porque era primer visir.~ ~No dio menos 36 VII| Los blancos decían que era impiedad dirigirse al oriente 37 VII| que él restableció, porque era sujeto de gusto fino. No 38 VII| marido. Luego le fió que era el tal marida celoso y mal 39 VII| en sus brazos distraído. Era aquella a quien sin pensar 40 VII| figuró que quería decir que era más hermosa que la reina 41 VII| aventura a la envidiosa, que era su íntima amiga, la cual 42 VII| sabía a qué atribuirlo: esta era su única pesadumbre. Soñó 43 VIII| enamorada.~ ~Mucho más hermosa era Astarte que la Semira que 44 VIII| y para mayor desgracia, era azul dicha liga. El monarca 45 VIII| un animalejo doméstico, y era testigo de los mas recónditos 46 VIII| mas recónditos secretos. Era el tal mudo muy afecto a 47 VIII| y le dijo por señas que era menester que llevara al 48 VIII| de mis cintas pajizas. No era culpada, pero veo que voy 49 IX| la dama, coligió que él era celoso y ella infiel; pero 50 IX| contemplado a la mujer, que era una beldad peregrina, y 51 IX| su vestido y su tocado. Era el Egipcio más forzudo que 52 IX| que su contrario, Zadig era más mañoso: este peleaba 53 IX| Señora, respondió Zadig, que era raro sujeto vuestro amante; 54 X| cual resultó notorio que no era asesino; pero habiendo derramado 55 X| Setoc; pero como el criado era mas apto para la faena que 56 X| en el desierto de Oreb, y era arduo y largo el camino. 57 XI| fortuna de Zadig que Setoc no era casado. Descubrió este en 58 XI| luna y las estrellas, como era costumbre antigua en la 59 XI| y la tribu más estimada era aquella en que más mujeres 60 XI| Zadig a Setoc cuan opuesto era tan horrible estilo al bien 61 XI| y convino Setoc en que era preciso hacer cuanto para 62 XI| dicho cuan lastimosa cosa era que tantas perfecciones 63 XI| respondió la dama árabe: si era un zafio, un celoso, hombre 64 XII| países, y le pareció que era el universo una vasta familia 65 XII| Todo el mundo sabe que era un ser divino, que tenia 66 XII| dirigiéndose primero al Celta, que era el más furioso, le dijo 67 XIII| que podían hacer con Zadig era quemarle por el flaco servicio 68 XIII| que salen de la alberca era amarilla a su lado. Este 69 XIV| aportado a la isla de Serendib, era tenido por hombre muy superior. 70 XIV| porque debemos confesar que era uno de los más cumplidos 71 XIV| Nabuzan, hijo de Sambusna; y era difícil que a quien le trataba, 72 XIV| ser el más honrado. Tanta era la confianza con que lo 73 XIV| de Serendib, al oír que era sencillo el secreto, que 74 XIV| si le hubiera dicho que era milagroso. Está bien, le 75 XIV| aumentar el fisco, porque era Nabuzan muy elemente.~ ~ 76 XIV| Nabuzan muy elemente.~ ~No era menos agradecido, y dio 77 XV| públicamente se decía que era llegada la fatal catástrofe 78 XVI| mismo hizo su criado que era valiente, y dejaron sin 79 XVI| quiso cenar con Zadig.~ ~Era el amo de este castillo 80 XVI| niño, replicó el señor. Era criado de un Árabe muy hábil, 81 XVI| el sátrapa de Siria, pero era ya tan rico que nada tenia 82 XVI| repitiendo sin cesar que era el más venturoso de los 83 XVI| fuera tan dichoso como él era. Finalmente embargados los 84 XVII| casa del señor Orcan, que era uno de mis parroquianos; 85 XVII| otorgó a mi mujer, y a mí no. Era mi mujer más blanca que 86 XVII| desgracia, replicó Zadig, era la necesidad, y la mía pende 87 XVIII| mediaba. Quiso ver Zadig qué era lo que escribía: arrimóse, 88 XVIII| desmayada en sus brazos. Era Astarte, era la reina de 89 XVIII| sus brazos. Era Astarte, era la reina de Babilonia, la 90 XVIII| estatura misma, y que acaso era mas hermosa. Estaba bañada 91 XVIII| suerte que no dudaron de que era la reina de Babilonia, y 92 XVIII| atentamente a esta mujer, vio que era muy hermosa, y se consoló. 93 XVIII| la bella antojadiza, y lo era efectivamente; pero no iban 94 XVIII| puesto que representó que no era repostero, todo fue en balde: 95 XVIII| a su eunuco negro que yo era mal hablada, pero que le 96 XVIII| más para un corazón que era de Zadig!~ ~El cual se hincó 97 XVIII| vine en conocimiento de que era Zadig quien había peleado 98 XVIII| peligroso para la medicina era semejante hombre, se coligó 99 XIX| primer puesto del mundo, que era el de esposo de Astarte 100 XIX| otro día por la mañana, que era cuando había de llevar el 101 XIX| declarándole que un hombre como él era el vencedor. Nadie lo esperaba, 102 XIX| sus mayores sentimientos era verse con aquellas armas 103 XX| él. Preguntóle qué libro era el que leía. El libro del 104 XX| los hombres; pero tanto era el dominio que se había 105 XX| prodigalidad ni parsimonia. Era su dueño un filósofo retirado 106 XX| de la Providencia, y que era desacierto en los hombres 107 XX| y probó el ermitaño que era una dádiva de la divinidad; 108 XX| muchacho graciosísimo, y que era su única esperanza. Agasajólos 109 XX| roto poco tiempo hacia, y era un paso peligroso. Precedíalos 110 XX| vivido, respondió Jesrad, era su suerte ser asesinado 111 XXI| ristre. Unos dijeron que era la fortuna, otros que la 112 XXI| que la luz. Zadig dijo que era el tiempo. No hay cosa mas 113 XXI| solo Zadig adivinó que era la vida, y con la misma 114 XXI| vida. Pasmado Itobad, como era su costumbre, de las desgracias